sábado, 10 de noviembre de 2012

Buen descubrimiento chileno




Este éxito de ventas en Chile tiene todos los elementos para serlo, pero en mi opinión tiene también algo más a pesar de alguna crítica furibunda. Es una obra muy bien construida y narrada. Los dos planos en los que se desarrolla tienen interés en sí mismos y confluyen con naturalidad al final de la novela. Sí estoy de acuerdo con la crítica del enlace en que es un tanto lacrimógena ya que a mí, lo que no es cosa fácil, me ha emocionado en varios momentos seguramente porque trata un tema, el Chile de Allende, que siempre me ha producido las mismas sensaciones.
Contiene varios elementos históricos y ofrece una visión de Salvador Allende que debe de ser bastante ajustada a la realidad. En este sentido, uno de los personajes a propósito de la visión que da del presidente otro de los personajes dice: “Pensé también en el Doctor al que Rufino describe en un intento de proyectarlo a la posteridad como lo que fue: un ser de carne y hueso, de grandezas y mezquindades, hecho de la pasta del revolucionario irreductible y del burgués sibarita,…”
Seguramente es una novela un poco tramposa y demasiado cinematográfica, pero es de las que se leen de un tirón y dejan un buen regusto al terminarlas.
 
Roberto Ampuero, El último tango de Salvador Allende

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