viernes, 8 de julio de 2016

Interesante para el debate




Recoge el libro más de 20 horas de entrevistas realizadas desde finales de diciembre de 2015 a abril de 2016. No sé si era esa la voluntad expresa de las partes, pero el caso es que se tratan sobre todo temas muy de la coyuntura política del momento aunque Garzón intente a veces, con resultados diversos, profundizar algo más. Por ejemplo, se dedican nada menos que 14 páginas, en un libro de menos de 200, a explicar los problemas de la formación de grupos parlamentarios tras las elecciones de diciembre, y todo un capítulo de 20 páginas, el 14, a explicar de dónde surgió y cómo funcionó la “mesa a cuatro” (en este aspecto sí hay algunas informaciones interesantes).
Por lo que vengo diciendo se entiende que el libro, aunque entretenido y jugoso para quien esté interesado por la política, me parezca un tanto superficial y en cierta medida superfluo. Los pocos intentos que, como antes decía, hace Garzón por profundizar e ir más a los problemas estructurales quedan sepultados  por los temas de la actualidad. Además, se repiten las mismas referencias a Laclau, Lipotevsky o Gramsci en diversos lugares (quizá explicable por ser conversaciones hechas en un período largo de tiempo y en diferentes espacios). También me ha parecido chocante el uso que hace el entrevistado del término ideología ya que parece deducirse de sus palabras que él (ellos), IU, son los únicos que la tienen.
Por otra parte, se dedica buena parte del capítulo 1 a la crítica de Podemos. Elsa García de Blas ha hecho en elpais.com una buena selección de textos de esa crítica y a ella me remito. Por mi parte reproduciré un par de ellos que comentaré brevemente:

“Y si tú quieres construir pueblo, tienes que hacerlo fundamentalmente a través de la praxis; ellos creen que los pueblos se construyen desde los discursos”. (p.24)

“Autoorganizarnos todas las víctimas de la crisis es algo que solo se puede conseguir desde la práctica. Para eso hacen falta organizaciones que ayuden a que eso suceda. Esta es nuestra concepción de la organización política, mientras que para Podemos la organización política es un instrumento fundamentalmente electoral que camina adaptándose a lo que llaman el sentido común de cara a gobernar las instituciones, pero sin cambiar necesariamente la mentalidad de la gente, porque no es lo mismo adaptarte a la gente que hacer pedagogía del conflicto.” (p.25)

Del primer fragmento solo decir que no sé de qué texto de Podemos saca esa idea, y con respecto al segundo, tras cinco años de crisis no tengo muy claro qué “pedagogía del conflicto” han hecho desde IU o CCOO. Evidentemente no niego, muy al contrario, que se puedan hacer críticas a Podemos, es más, creo que al menos en teoría es una organización que debería crecer y desarrollarse a partir de las críticas; lo que pasa es que tengo la impresión de que Garzón las hace hacia la superficie y no siempre con mucho fundamento.
En fin, un libro que, como se ve, es interesante aunque sea para plantear algunos temas de reflexión y debate aunque a mí me ha defraudado un tanto no el Garzón político (que demuestra tanto conocimiento y uso de la táctica como sus rivales a los que critica por ello), sino el intelectual que parece pretender ser.



Miguel Roig, Conversación con Alberto Garzón

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