lunes, 28 de noviembre de 2016

Otro buen ejemplo de literatura noruega



Leer un libro de los que publica la editorial Sajalín es tener casi seguro la garantía de algo diferente y de calidad. Hasta ahora me he centrado en su colección Al margen, de la que hay muchas entradas en el blog, pues han publicado obras de  autores con mucha vida y muchas historias que contar, con un predominio de escritores anglosajones.
En este caso se trata de un autor noruego nacido en 1970 y que publicó Cerco en 2007.
David, el protagonista que no aparece en ningún momento en la obra, ha perdido la memoria y pide a gente que le ha conocido que le cuenten cosas para recobrar partes de su vida. A esa petición responden un amigo, Jon; su padrastro, Arvid; y una amiga y amor de juventud, Silje.
El libro se divide en tres partes que corresponden con las historias que cuentan cada uno de los mencionados. Cada parte está a su vez subdividida en otras dos: una, que sucede en la actualidad, 2006, y en la que el narrador relata cosas que le están pasando, y otra, que corresponde a los años ochenta, en la que le escriben a David comentándole historias sucedidas con él en aquella época.
Este doble juego le da pie a Tiller para mostrar gran cantidad de situaciones y conflictos tanto de los protagonistas entre sí como cada uno con sus familias respectivas. El libro se convierte así en una sucesión de escenas muy bien resueltas a través de las que vamos conociendo no solo algunos aspectos de la vida de David sino, sobre todo, de la de los que le escriben.
Difíciles relaciones con las madres (prácticamente no hay padres en la novela pues o han muerto o están en la cárcel), no aceptación de la homosexualidad, deseo de huir del pequeño lugar en el que residen y buscar nuevos horizontes, personalidades inseguras, enamoradizas, influenciables, cobardes, intransigentes o fanáticas, según los casos, frustrados intentos de suicidio, etc. Todo esto y mucho más aparece en las diferentes historias en las que la felicidad no suele estar muy presente.
Para saber más hay una magnífica reseña de Óscar Brox en diarios.detour.es.
Además del interés que tienen los diferentes temas e historias, hay que mencionar también, y de forma muy destacada, el estilo de Tilller. Todo el libro está escrito en primera persona, lo que parece muy lógico por la índole de los temas, pero es que, además, en la tercera parte, la contada por Silje, asistimos a dos largas discusiones  –ocupan unas quince páginas cada una-, realizadas en estilo indirecto que me han resultado especialmente interesantes desde el punto de vista formal y que muestran que Tiller no solo quiere contarnos unas historias, sino que también quiere hacerlo variando el enfoque y demostrando las posibilidades expresivas de diferentes formas narrativas.
Un libro recomendable de un autor del que espero que se traduzca algún otro libro pues promete interés y calidad.



Carl Frode Tiller, Cerco

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