jueves, 21 de septiembre de 2017

Nueva frustración



No tengo suerte con los libros de Bauman. Los cojo con ilusión y ganas de aprender y reflexionar, pero los termino con la sensación de que me he dejado muchas cosas en el camino sin enterarme bien de qué me estaba diciendo.
En el caso de este libro sobre el arte de la vida no es que yo buscase lo que se busca en uno de auto ayuda, para eso me hubiese comprado uno de los muchos que seguro que hay en el mercado, pero sí un conjunto de ideas algo más articuladas y no tan dispersas como aparecen en el texto. 
El libro se divide en tres capítulos. En el primero, escribe sobre la felicidad y para ello utiliza multitud de citas de pensadores como Epicteto, Séneca, Marco Aurelio, Pascal,…que ofrecen un conjunto de ideas sueltas bastante interesante. En el segundo, Nosotros, los artistas de la vida, tengo que reconocer que me he perdido en innumerables ocasiones y no he sido capaz de concluir nada. En el tercero, La elección, me han quedado muy claras las ideas de Nietzsche sobre la moralidad y bastante las de Emmanuel Lévinas sobre la responsabilidad.
Bauman elige siempre temas muy interesantes e importantes, pero tiene la costumbre de introducir multitud de citas de filósofos, sociólogos, economistas o pensadores sin que logre siempre articularlas en un discurso bien elaborado o construido. Bueno, al menos esa es la impresión que yo saco de la lectura de este libro.
Pondré algunos ejemplos. El libro lo abre y lo cierra con dos referencias a Séneca:

“Vivir felices, todos lo quieren, pero andan a ciegas tratando de averiguar qué es lo que hace feliz una vida; y hasta tal punto no es fácil alcanzar la felicidad en la vida que, cuanto más apresuradamente se dejan llevar hacia ella, tanto más se alejan si se desvían del camino.” (Cita de Séneca que encabeza la p.7)

Parafraseando esta frase de Séneca concluye al final del libro que: ”no parece que estemos mucho más cerca de la luz que los contemporáneos de Séneca. Seguimos “andando a ciegas”. Esto es, en definitiva, aquello de lo que trata el arte de la vida.” (p. 149)

En otro momento, hablando sobre la felicidad, cita a Kant:

“La noción de felicidad –declaró- es un concepto tan impreciso que, aun cuando cada hombre desea conseguir la felicidad, pese a ello nunca puede decir con precisión de acuerdo consigo mismo lo que verdaderamente quiera o desee.” (p. 40)

También es interesante esta reflexión del propio autor:

“Por mucho que uno intente lo contrario, la vida se vive en compañía de la incertidumbre. Cada decisión será sin remedio arbitraria; ninguna está libre de riesgos y asegurada contra el fracaso y futuros arrepentimientos.” (p. 70)

Casi me atrevería a decir que el mejor resumen de las principales ideas de este texto serían los versos tantas veces citados de Antonio Machado: “Caminante son tus huellas….Caminante no hay camino, se hace camino al andar”. Es decir, la felicidad, principal objetivo del arte de la vida, como proceso permanente de búsqueda sin llegar nunca al final.

Zygmunt Bauman, El arte de la vida. De la vida como obra de arte. Traducción Dolor Udina.

miércoles, 20 de septiembre de 2017

Entretenida visión de Corea del Norte




El libro de esta periodista y fotógrafa fue publicado en 2012 y recoge las impresiones de un viaje de diez días  realizado un par de años antes. Tratándose de un país como Corea del Norte esto no tiene demasiada importancia pues allí la vida permanece prácticamente igual desde hace lustros.
Quien haya leído alguno de los pocos libros que se han publicado sobre el tema o haya visto documentales hechos casi en la misma época, encontrarán pocas novedades en las informaciones que proporciona Beatriz Pitarch. Sin embargo, merece la pena leerlo por varias razones. En primer lugar, es capaz de transmitir muy bien aquello que ve y hacerlo, además, con gran agilidad y desenfado no exento de un cierto sentido del humor. Por otro lado, tiene la particularidad de contar no solo sus impresiones sino que incluye bastantes veces la de los miembros del grupo con el que hizo el viaje. Esta es la principal novedad de este libro con respecto a los que se han publicado hasta ahora. El grupo estaba formado por gente muy variopinta y de muy diversa procedencia: un estadounidense incordión, un belga tranquilo, una argentina, un mexicano rico, una rusa muy joven y guapa y el propio novio de la autora. Si añadimos los dos “guías” norcoreanos, Kim y Kang, tenemos un grupo que le da mucho juego a Pitarch para convertir su libro en algo más que un mero viaje a Corea.
De las informaciones que da me he quedado con varias que o desconocía o no recordaba. Así: los guías que van a Cuba a formarse viven en residencias para norcoreanos de las que no pueden salir y, por lo tanto, no tienen apenas contacto con la población de la isla; en el museo en el que se guardan los miles de regalos que recibió Kim Il Sung, el “padre de la patria”, figura uno con el símbolo del PSOE donado por la Fundación Pablo Iglesias; en las lápidas funerarias se inscriben cuatro fechas: nacimiento, ingreso en el ejército, primera participación en la revolución y muerte; y finalmente, la existencia de dos flores, kimilsungia y kimjongilia, creadas en Indonesia y Japón respectivamente en honor de los líderes cuyo nombre reflejan.
En fin, un libro bastante entretenido que puede ser útil sobre todo para quienes desconozcan la situación de ese país, pero cuya lectura en todo caso proporciona un rato ameno y hasta divertido a veces.

Beatriz Pitarch, Cerrado 24 horas. Crónica de un viaje a Corea del Norte.

martes, 19 de septiembre de 2017

Un gran descubrimiento


Hay muchas formas de descubrir libros, desde una referencia leída o escuchada en algún medio de comunicación a los vistazos dados en una librería, pero desde luego una de las mejores es siempre la recomendación de algún amigo. Este es el caso del libro que comento,- gracias Pau. El año pasado vi varias veces un libro titulado La España vacía, pero sin fijarme nunca en su autor a pesar de que el título me llamaba la atención. Ahora he visto que se trata del mismo Sergio del Molino que firma esta novela y del que Andrés Neuman ha escrito, como figura en la solapa: “Sergio de Molino es un escritor excelente, me parece que es uno de los escritores más brillantes de mi generación y que realiza unas indagaciones de una honestidad brutal, con una mezcla de crudeza y de ternura que me interesa mucho.”
No puedo sino darle la razón después de leer esta magnífica novela que está en la línea de la mejor faction, con lo que a mí me gusta esta forma de novelar la realidad. La historia se desarrolla fundamentalmente en dos planos que corresponden a dos momentos de la vida del autor: en 1996, cuando estudiaba el bachillerato y fue alumno de Antonio Aramayona; y 2016, el año del suicido de Antonio. Del Molino va narrando así episodios de su vida como joven y mostrando cómo era un barrio en la Zaragoza de los noventa y, al mismo tiempo, su realidad como adulto que se enfrenta al suicidio del profesor que tanto le influyó, después de haber tenido que enfrentarse nada menos que a la muerte de su primer hijo.
Dedica al profesor líneas como las siguientes:

“Me callé porque no quería darle la razón, pero al mismo tiempo me di cuenta de que siempre nos trataba como a adultos libres. Jamás había condescendencia ni altivez en su forma de dirigirse a nosotros. Justo lo que más me molestaba de mis padres y el motivo de mi furia y mis portazos y mis planes frustrados de coger el primer tren a Madrid. Si le respetábamos, le escuchábamos y le buscábamos para la confidencia y el dolor era porque en sus historias no había moraleja ni admonición. O eso creíamos.” (p. 172-173)

“Es lo que siempre admiré de Antonio, que hiciese lo que le daba la gana. Por eso me gustaba más de cerca que de lejos. Por eso le prefería en el aula antes que en la calle, en el café antes que en la tribuna, en la conversación antes que en los libros. Me gustaba donde podía dar ejemplo y no donde quería darnos ejemplo. Donde se dan los  abrazos y no caben los aplausos.” (p. 202)

Sin embargo, tampoco le gusta demasiado esa especie de devoción que algunos le tenían al final, y así dice:

“No creo que mi visión sea crítica en absoluto. Al contrario, no soy capaz de juzgar con distancia y rigor porque le quiero y le admiro muy de veras. Lo que no siento es, quizá, devoción. Pero de eso no tiene la culpa Antonio. Yo amo, con pasión y sin condiciones, pero no sé ser devoto. Amo las contradicciones y los arrepentimientos. Mi amor es hacia las personas, no hacia sus ideales ni está inspirado por la forma en que son coherentes o se desdicen.” (p. 113)

Un personaje al que retrata perfectamente:

“En junio de 213, Antonio Aramayona, profesor de filosofía, con una discapacidad del 65 por ciento, una pierna varias veces amputada, en silla de ruedas con motor, varios infartos, un ictus, una angina de pecho permanente, principio de Parkinson y dolores crónicos en el muñón necrosado, se puso una camiseta verde, se colgó al cuello una pancarta por una educación pública y laica y aparcó su silla junto a un portal de madera de la calle Alfonso I de Zaragoza, donde tenía su domicilio Dolores Serrat, consejera del ramo en el gobierno autonómico.” (p. 104) (Hay que decir que estuvo dos años en esa especie de escrache)

No sé si estos textos que he reproducido dan una idea suficiente de hacia dónde se dirige el libro. Desde luego tengo que decir que a mí me ha interesado siempre, y me ha removido y emocionado en varios momentos. Trata temas que son de los que hoy me preocupan como la paternidad o la necesidad de tener una muerte digna; y otros que lo hicieron en el pasado como mi función de profesor y la relación con los alumnos.
Está magníficamente escrito y sobre todo con una sinceridad que es difícil encontrar hoy en día. 
Es un texto algo más que recomendable y no tardaré mucho en leer otros anteriores del autor. Hay una buena reseña de Alejandro Díaz-Agero en abc.es y una interesante entrevista de Paula Corroto en elconfidencial.com.

Sergio del Molino, La mirada de los peces

lunes, 18 de septiembre de 2017

Novela negra china



Cada cierto tiempo me gusta leer alguna novela negra y, dado el agotamiento de mis autores del género favoritos: P.Higsmith, H.Mannkell, B.Blak o Ph.Kerr, voy tanteando otros que puedan irlos sustituyendo o completando. Lo intenté con J.Nesbo que me desilusionó y ahora lo hago con este escritor chino que vive desde 1988 en Estados Unidos, pero que vivió 35 años en su país de origen algo importante para el tipo de novela que hace, pues como dice Luis Matías López en su reseña en publico.es:

“(…) debería quedar claro que lo de menos en este libro es la trama policiaca. Lo más relevante es lo que enseña sobre la sociedad y el carácter chinos. A riesgo de exagerar un poco, podría convertirse –junto a otras entregas de la serie Chen- en casi una obra de referencia para el viajero que no se conforme con visitar la Ciudad Prohibida de Pekín o los guerreros de terracota de Xian, sino que quiera entender algo de un país que hasta hace poco era Marte a ojos occidentales.”

Efectivamente, en esta novela, y parece que en general en las de este autor, la trama no es lo más importante como él mismo reconoce en la entrevista de Jesús Palacios en elcultural.es. Xiaolong critica de forma clara el régimen chino desde lo más básico, como la cría de cerdos o la producción de cigarrillos especiales para los cargos altos del partido, hasta la gran corrupción imperante pasando por los problemas de la vivienda o el dominio sobre la información y las comunicaciones.
Solo dos breves fragmentos como ejemplo:

“Chen era consciente del control que el Estado ejercía sobre internet, pero le alarmó constatar el alcance y la efectividad de dicho control.” (p. 32)

“- En la sociedad actual, nadie puede hacer nada si no tiene contactos, y los contactos se consiguen a través del cargo que uno ocupa –afirmó Melong.” (p.179)

La historia se desarrolla en un Shanghai en pleno proceso de transformación y de ahí varias de las corruptelas que llevan a la trama principal. Me ha llamado la atención la existencia de la detención shuanggui, esto es, la que llevan a cabo miembros del partido sin control de la policía y que puede durar varios días.
Como en toda novela negra que se precie tiene que haber signos característicos y Xiaolong ofrece dos: uno poco novedoso que son las comidas de las que aparecen muchos y buenos ejemplos a lo largo del libro, pero hay otro que es la primera vez que veo en una obra de este género y es el uso de la poesía con multitud de textos más o menos asociados a cosas que pasan. Seguramente se debe a que el autor es poeta y traductor de poesía.
Una novela bastante entretenida y muy útil para conocer más de la realidad y los entresijos de la sociedad y la política china.

Qiu Xiaolong, El enigma de China. Traducción Victoria Ordóñez Diví

jueves, 14 de septiembre de 2017

Desigual novela



Como he dicho en más de una ocasión en este blog, llevo bastante tiempo alejado de la literatura anglosajona. Durante un tiempo leí todo lo que se publicada de varios autores, pero me cansaron. Luego he hecho de vez en cuando alguna cata y me he llevado agradables sorpresas como ha sucedido con los casos de John Fante y Edward Bunker. Siguiendo esta misma línea vi el otro día este libro de una para mí desconocida escritora y quise “ponerla a prueba”. Si con Fante y Bunker me sucedió que nada más acabar el primer libro salí a la búsqueda de otros, con McCullers no me ha sucedido lo mismo al menos de forma tan inmediata.
Esta es la última novela que escribió la autora y parece ser que, según cuenta Jesús Carrasco en el Prólogo, no tuvo demasiado buena acogida por la crítica cuando se publicó en 1961.
Evidentemente yo no soy un crítico literario ni nada que se le parezca y hablo de la impresiones y de las sensaciones que me deja un libro y en este caso tengo que decir que han sido contradictorias. La novela se basa en cuatro personajes curiosamente todos hombres: un juez, su nieto, un farmacéutico enfermo de leucemia y un joven negro. De los cuatro, los momentos en los que aparecen el juez, Cane, y el farmacéutico, Malone, son lo mejor de la novela que decae mucho e incluso provoca, tal y como dijo alguna crítica en su día,  “diálogos y situaciones improbables”, cuando los protagonistas son los dos jóvenes.
El caso del juez es especialmente relevante porque con él creo que la autora pretende mostrar y criticar algunas actitudes racistas, no hay que olvidar que estamos a principios de los sesenta, con intervenciones como la siguiente:

“Los privilegios en las elecciones pronto se abolirán y cualquier negro ignorante podrá votar. Después vendrá la igualdad de derechos en la educación. Imagínate un futro en el que delicadas niñitas blancas tengan que compartir sus pupitres con hombres negros como el betún si quieren aprender a leer y escribir.” (p. 30)

Sin embargo, el mismo juez contrata al joven negro Sherman del que afirma:

“- Este chico es una verdadera  joya, un tesoro. Me escribe cartas, me lee. No hablemos ya de las inyecciones, además de obligarme a seguir la dieta.” (p. 162)

Además de este aspecto de crítica de la postura de algunos blancos del sur, McCullers muestra la gran soledad de sus protagonistas tanto los mayores como los jóvenes y las dificultades que encuentran para sus relaciones.
El principal problema que tiene el libro es la desigualdad entre capítulos que mencionaba antes, ya que junto a algunos realmente interesantes que captan inmediatamente toda la atención del lector, - a mí en particular me ha pasado con todos los momentos en que el protagonista es Malone-,  hay otros que resultan poco o nada convincentes.
En todo caso, creo que más adelante habrá que dar alguna oportunidad más a esta autora sureña que algunos han llegado a comparar con Faulkner.


Carson McCullers, Reloj sin manecillas. Traducción Vida Ozores.


martes, 12 de septiembre de 2017

Reflexiones sobre la novela



Como aficionado a la lectura doy la bienvenida a libros como este en el que un escritor analiza algunos elementos de la obra literaria. Hay bastantes revistas y libros que de forma profesional hacen ese trabajo, pero no es algo habitual encontrar este tipo de libros que pueda leer el gran público y por eso hay que agradecer que escritores de éxito, como es el caso, nos ofrezcan esta posibilidad.
El libro recoge unas conferencias que dio Cercas, aunque al haber sido ya publicadas en diferentes medios han perdido el típico carácter de la oralidad.
Son cuatro conferencias a las que acompaña de un Prólogo y un Epílogo. En la primera, para mí la más interesante, se pregunta qué es una novela lo que le da pie a  tratar un tema que me interesa especialmente como es el de la llamada faction (o autoficción). El análisis lo hace fijándose sobre todo en el ejemplo de su libro Anatomía de un instante que, precisamente, es uno de los pocos de Cercas que no he leído. La segunda la dedica al tema de “El punto ciego” que es el título de la misma. Para ello utiliza obras como El Quijote, El proceso o Moby Dick. La tercera está íntegramente dedicada a Vargas Llosa y centrada principalmente en su libro La ciudad y los perros. Excelente estudio con interesantes análisis de los personajes. En la cuarta se fija principal aunque no exclusivamente en la figura del intelectual.
Un abanico bastante completo de temas que Cercas trata con gran conocimiento de todos los ejemplos que pone de los que yo, desgraciadamente, desconozco demasiados para poder apreciar los  análisis en toda su extensión y profundidad pero que, en todo caso, motivan para leer, o incluso releer,  alguno de los libros estudiados.
Ni que decir tiene que el libro está muy bien escrito, pero además resulta una lectura bastante clara y amena. Es un texto al que se puede, y se debe, volver para encontrar aspectos que pudieron pasar desapercibidos en una primera lectura.
Son muchos los fragmentos que se podrían reproducir de un texto tan rico en reflexiones. Lo haré con uno que da una idea muy concreta de lo que piensa Cercas:

“La literatura, y en particular la novela, no debe proponer nada, no debe transmitir certezas ni dar respuestas, ni prescribir soluciones; al revés: lo que debe hacer es formular preguntas, transmitir dudas y presentar problemas y, cuanto más complejas sean las preguntas, más angustiosas las dudas y más arduos e irresolubles los problemas, mucho mejor. La auténtica literatura no tranquiliza: inquieta; no simplifica la realidad: la complica. Las verdades de la literatura, pero sobre todo las de la novela, no son nunca claras, taxativas e inequívocas, sino ambiguas, contradictorias, poliédricas, esencialmente irónicas.” (p. 117)

Hay una buena reseña de AlbertoManguel en elpais.com.


Javier Cercas, El punto ciego. Las conferencias deWeidenfeld 2015.

lunes, 11 de septiembre de 2017

Desigual libro de relatos



Desde que en enero de este año leí por primera vez un libro de la autora, Y eso fue lo que pasó, no he parado de seguir conociendo su obra. En concreto este libro de relatos es el quinto que leo (los cuatro anteriores tienen su correspondiente comentario en el blog). Esto quiere decir que es una escritora que me encantó desde el primer momento tanto por lo que contaba como por la forma en que lo hacía.
Con estos relatos me ha sucedido algo diferente porque algunos no parecen salidos de su mano. De hecho todos fueron publicados póstumamente y creo que ella no habría deseado hacer público más de uno.
Hay relatos que son magníficos; desde la especie de declaración de principios que supone ese A propósito de las mujeres que abre el libro, a los dos que lo cierran, Las muchachas y, sobre todo, La madre, pasando por los que están al principio, Una ausencia y Los niños. Pero junto a ellos hay dos, Traición y La casa junto al mar, que me han parecido tremendamente flojos y poco dignos de aparecer en un libro escrito por Natalia Ginzburg. Tanto la historia como la resolución de algunas situaciones me han parecido bastante flojas y en un tono muy alejado del resto de los relatos del libro. Por eso, creo que siendo cierto que: “La prosa limpia, exacta y poética de Ginzburg infunde credibilidad a los personajes y las situaciones. No hay sentimentalismo en su forma de contar, sino desgarro, desencanto, pesimismo.” -como afirma en el cultural.com un buen crítico como es Rafael Narbona-,  solo se puede aplicar a una parte de los relatos. (Por cierto, Narbona hace una crítica muy positiva de todo el libro)
El relato es un género muy difícil que ha tenido, y tiene, verdaderos especialistas y me da la impresión de que si Ginzburg no los publicó en vida debió de ser por algo.
En todo caso es un libro que tenemos que leer los seguidores de la escritora. 

Natalia Ginzburg, A propósito de las mujeres. Traducción María Pons Irazazábal.

jueves, 7 de septiembre de 2017

Otra gran novela corta



Este es el cuarto libro que se publica en España en poco tiempo de Halfon y no me extraña porque se trata de uno de esos escritores que crean seguidores incondicionales. En mi caso, además de la calidad de lo que escribe, se une el hecho de que lo hace en novelas cortas en las que, sin embargo, es capaz de condensar con una gran habilidad y precisión muchas historias y muchos sentimientos.
En este Duelo también recorre muchos lugares pues el protagonista,  un tal Eduardo Halfon, va por diferentes motivos, aunque todos ligados en el fondo a la búsqueda de la identidad,  a Nueva York, Berlín,  Lodz, el campo de concentración de Sachsenhausen y varios lugares de Guatemala.
Otra vez está omnipresente el hecho de tener ascendencia judía y así escribirá sobre el hecho mismo de serlo, sobre su primer Yom Kipur y, sobre todo, sobre su abuelo polaco que es uno de los grandes protagonistas de la novela y del que dice:

“Mi  abuelo jamás volvió a su ciudad natal. Jamás quiso volver. Ni tampoco permitió que alguno en la familia fuera. No hay que ir a Polonia, decía. Los polacos, decía, nos traicionaron.” (p. 47)

(Habla Halfon del documental Shoah que fue precisamente el que me llevó al sentimiento de rechazo que hoy tengo del pueblo polaco en la misma línea que el abuelo del autor.)
Como he hecho en anteriores comentarios de los libros de Halfon prefiero que sean otros con más conocimientos quienes opinen. 
Manuel Hidalgo escribe en el cultural.com:

“ (… ) el lector siempre se agarra a las palabras, al placer del texto, a un texto escrito con dolor, humor, emoción e intensidad poética. A un texto magistral, siempre económico y siempre ancho, grande, profundo, inagotable de recursos e imágenes, de juegos verbales y de hondura, de gran fraseo. Ineludible y espléndido en cada palabra.”

Y Ascensión Rivas en el mismo digital:

“Duelo es una novela cien por cien Halfon, es decir, un ejercicio de sencillez y un deleite para la sensibilidad.”

No se puede decir mejor con menos palabras.
Para terminar quiero reproducir una frase que me parece un compendio de muchas cosas y que da una idea con la estoy totalmente de acuerdo:

“Siempre me ha espantado más la desidia del hombre ante el horror que el horror mismo.” (p. 40)

Libro absolutamente recomendable y quedo a la espera de que Libros del Asteroide siga publicando el resto de su obra.

Eduardo Halfon, Duelo

martes, 5 de septiembre de 2017

Sobre la tragedia del estadio Heysel



Desde hace unos años tengo a Mauvignier entre mis autores  favoritos. He seguido todas las traducciones que se han hecho de su obra , cinco hasta el momento, y ninguna me ha defraudado. Es un escritor con una gran preocupación por el estilo y el lenguaje, pero sin abandonar ni mucho menos los temas y las historias que cuenta.
Esta novela es la más extensa de las que se han publicado en España con casi 400 páginas ya que Mauvignier suele escribir novelas cortas (hay una de apenas 50 páginas).
La historia que cuenta es la tragedia que se produjo en 1985 en el estadio Heysel de Bruselas en la final de la copa de Europa entre el Liverpool y la Juventus.
El libro se divide en tres partes bastante diferenciadas: en la primera los protagonistas se preparan para asistir a la final; en la segunda, la más corta, se recogen los hechos que sucedieron en el estadio, y en la tercera se cuentan las consecuencias sobre una serie de personajes. Estas partes no se corresponden exactamente con las que aparecen así marcadas en la novela.
Los protagonistas son, por una parte, tres jóvenes hermanos ingleses y, por la otra, un conjunto de italianos con algún amigo francés y belga. En los momentos previos al partido se reparten el espacio de la narración de forma bastante parecida, pero, una vez sucedida la tragedia, el protagonismo pasa a quienes más lo sufrieron y en la parte final será Tana, la mujer del único fallecido que sale, la protagonista absoluta.  
El autor toma claro partido y así hace un retrato de los ingleses bastante duro como se puede ver en los siguientes párrafos:

“Porque con el calor y la cerveza, con la caminata y la voces que oíamos a lo lejos –England! England!- nos sentíamos como en casa, mejor que en casa. Sin freno. Con cada insulto y cada carcajada nos desembarazábamos de nuestras viejas pieles. Aparecieron las primeras amenazas, apenas disimuladas tras los estribillos de antiguas canciones.” (p. 67)

“Cuando era joven, le daba también a los porros. Y a las chicas. Organizaba batidas de castigo con sus colegas, iban a la salida de las discotecas a “escarmentar maricas a palos”, como decían entre alardeos, y también, en ocasiones, a pescar chicas que deambulaban solas por las calles, de noche.” (p. 135) (Se refiere a Doug el hermano mayor, que es el que tiene peor comportamiento).

“Pobrecito Geoff. Di, ¡acaso no sabes que tus hermanos son unos auténticos fachas, de lo más facha e idiota que se puede encontrar en Inglaterra? ¿Sigues sin querer saberlo?” (p. 232)

“Y tu padre, en su butaca marrón con su cerveza, también a él lo temes desde hace mucho tiempo, no mientas, le tienes miedo desde siempre; ya te atemorizaba en tu infancia, cuando padeció ese período de paro y ahogaba su miseria en la cerveza…” (p. 147) (Le habla a Geoff, el hermano pequeño y único de alguna forma arrepentido).

Como se aprecia en los textos la idea es tipificar a los hooligans que tuvieron su mayor momento de auge precisamente por aquellos años. No obstante, la novela va más allá de lo que sucedió en el estadio y de la culpabilización de los hooligans ingleses. Hay mucho de relaciones familiares tanto entre padres e hijos como entre hermanos, y también de relaciones amistosas. Hay mucho de sentimientos, de emociones, de sufrimiento. Para expresar todo esto Mauvignier utiliza frecuentemente la técnica del monólogo interior propiamente dicho porque, en cualquier caso,  toda la novela está construida desde lo que narran en primera persona diferentes protagonistas.
Una historia muy bien construida y muy bien contada en la que los momentos de máxima tensión, como lo que les sucede a Francesco –el que fallece- y a su esposa Tana, provocan bastante angustia en el lector sin que el autor se regodee demasiado en ellos. No es una crónica de lo que pasó, de hecho cuando escribe, a raíz de la presencia de alguno de los protagonistas, sobre el juicio que se produjo tres años después nos enteramos de la sentencia en una línea que puede pasar casi desapercibida.
En fin, otra gran novela de este espléndido escritor francés del que espero que se sigan traduciendo  más libros.
Hay una muy breve reseña de JesúsFerrero en elpais.com.

Laurent Mauvignier, En la turba. Traducción Juana Salabert

lunes, 4 de septiembre de 2017

Buen estudio sobre la India




Desde finales de los setenta y principios de los ochenta no había vuelto a leer nada de Anderson. Fue la época de sus estudios sobre la transición  al feudalismo y sobre el estado absolutista. Veo que la editorial Akal ha seguido traduciendo prácticamente todos sus libros, pero mis intereses han ido por otros derroteros. Sin embargo, al ver en la librería este libro me llamó la atención el tema y, desde luego, me pareció que el autor escribiría algo interesante y documentado. Así ha sido.
El libro  analiza el tema a lo largo de tres capítulos que se titulan respectivamente: I. Independencia, II. Partición, y III. República. Y en ellos, a partir de figuras como Gandhi o Nehru y del funcionamiento del partido del Congreso, estudia y critica los que considera los cinco argumentos principales que conforman la India contemporánea que son: la idea de que existe una unidad subcontinental milenaria; los perjuicios que tuvo la dosis de religión inyectada por Gandhi; la responsabilidad del Congreso Nacional Indio en la partición; la ambigua herencia que dejó Nehru; y, finalmente, la desigualdad del sistema de castas posibilita la democracia india.
Anderson demuestra un gran conocimiento tanto de la historia de la India como de las obras de sus principales intelectuales. Ha escrito un texto muy comprometido y riguroso aunque es cierto que, para comprenderlo plenamente y para sacar el mayor partido posible, son necesarios unos conocimientos previos de los que yo desde luego carezco.
En este sentido, todo lo que se refiere al sistema de castas y a su papel dentro del sistema merecería una explicación más detallada dada la importancia que Anderson le otorga. No obstante, el libro resulta muy útil para hacerse una idea de cuáles han sido los principales momentos en la evolución del país y las tendencias que se han enfrentado en ellos.
Hay muchas informaciones y análisis interesantes. En concreto a mí me han llamado especialmente la atención cosas como: las peculiares ideas de Gandhi sobre el sexo (luego evolucionó algo); el porqué en la India, donde los pobres sí que votan y son la inmensa mayoría, han tenido esos gobiernos; el papel que juega el Tribunal Supremo en todo el sistema actual; y las comparaciones que establece con la situación y evolución de China.
Complementan el libro dos anexos muy útiles. En el primero, Anderson responde por correo electrónico a una entrevista en la que se le hacen unas preguntas muy incisivas y que ayudan al lector a entender mejor algunas cosas del texto que, en mi caso al menos, pueden haber pasado algo desapercibidas. El segundo es una conferencia en la que Anderson responde a las principales críticas que se han hecho al libro que también ayuda a comprender algunos aspectos.
Libro muy recomendable y, dado que forma parte de un estudio más general sobre el sistema interestatal en el que se incluyen Estados Unidos, China, Rusia y Brasil, habrá que esperar la publicación de alguno de esos análisis.

Perry Anderson, La ideología india. Traducción Antonio J. Antón Fernández

domingo, 3 de septiembre de 2017

Artículos interesantes

Esta semana es bastante inevitable seleccionar artículos e informaciones sobre los atentados de Cataluña. La bronca que se ha montado (creo que una vez más están en pleno funcionamiento las cloacas del estado) merece que se elijan unos cuantos textos que no dicen lo mismo que casi toda la prensa.

Otra magnífica reflexión de Elisa Beni, en este caso sobre los atentados de Barcelona. Esta periodista es hoy por hoy de las personas que, eso sí por escrito, hacen los mejores análisis. (eldiario.es)

Rosa María Artal escribe un artículo comprometido y diferente a lo que se suele leer estos días. (eldiario.es)

Carlos Enrique Bayo y Patricia López, los autores de Las cloacas de Interior, hacen nueve interesantes preguntas sobre el atentado. (publico.es)

Las perlas informativas de agosto de Pascual Serrano tan bien buscadas como siempre.(eldiario.es)

viernes, 1 de septiembre de 2017

ANDAMIO


Desde mayo no he hecho ninguna entrada sobre el tema y es mucho lo que hay para comentar aunque sea brevemente. Lo que sí está muy claro, y cada vez más, es que lo mejor que se puede ver está en las series y que en el cine es bastante más difícil ver una buena película.


SERIES

13 Reasons why. Magnífica serie con un planteamiento muy original e interesante. Una joven estudiante se suicida y deja unas cintas explicando las razones. Serie que habla de las relaciones entre jóvenes, de estos con sus familias y, aunque este tema está menos tratado, con sus profesores.

Big Little lies. Es casi un complemento de la anterior. Aquí son las relaciones entre mayores y los conflictos que surgen a partir del bulling a una niña pequeña. Muy interesante el planteamiento del maltrato en la pareja. Los protagonistas son gente de la clase media alta.

The Crown. No pensaba ver esta serie británica sobre la historia de su actual reina, pero después de esta primera temporada seguiré viéndola porque, aparte de la calidad que siempre tiene las series británicas, esta tiene el interés de plantear los conflictos políticos. Muy interesante la figura de Churchill.

The Americans. Una de las series que más me han gustado, pero que en esta temporada se nota ya un cierto agotamiento. Menos interesante y un poco pesada y reiterativa. No sé por dónde van a seguirla.

Oficina de infiltrados. Serie francesa de espías muy entretenida y bien hecha que tiene además el aliciente de que trata los temas de máxima actualidad. En la primera temporada ha sido el conflicto sirio y en la segunda el iraní. El problema es que hay algunas cosas del guion no demasiado verosímiles, pero es algo que suele pasar en este género.

Hap and Leonard. Estos dos personajes deambulan por el sur de Estados Unidos donde se meten en más de un lío. Lo mejor las interpretaciones. Entretenida sin más.

El cuento de la criada. Seguramente será la mejor o una de las mejores series de la temporada. Esta distopía basada en la novela del mismo título de Margaret Atwood te atrapa desde el primer momento. Tiene una realización y unas interpretaciones fantásticas. Está prevista una segunda temporada que esperemos que siga la tónica de calidad de esta primera. Eso sí, no recomendable para quienes no sean capaces de seguir un ritmo narrativo lento e incluso muy lento.

Unforgotten. Otra policíaca británica de gran calidad. Siempre parece imposible descubrir nuevos temas o enfoques, pero también siempre son capaces de hacerlo los guionistas de las islas. Muy entretenida y muy logrado el suspense. Además, toca tangencialmente temas interesantes. Seis episodios.

Line of duty. Cuarta temporada de esta serie británica sobre casos de malas prácticas o directamente de corrupción policial. Como las anteriores, resulta muy entretenida y los guionistas saben sorprender sin salirse de lo más o menos verosímil. Seis episodios.

The replacement. Otra miniserie británica en este caso de solo tres episodios. Muy bien conseguido el ambiente en los dos primeros, pero creo que en el tercero los guionistas no han sabido muy bien qué hacer y la serie se viene abajo. Se puede prescindir de ella perfectamente.

Al comentarlas me doy cuenta de que hay casi tantas series británicas como estadounidenses lo que da idea de la calidad de lo que se hace en las islas antes del brexit. La aportación francesa tampoco está mal.



PELÍCULAS


Como ya advertía al principio aquí es más difícil encontrar obras de calidad, aunque también hay algunas interesantes.

Déjame salir. Película estadounidense de intriga con el tema racial en el centro, Muy bien conseguido el ambiente y el desarrollo de la trama. De las mejores de la temporada.

Un hombre llamado Ove. Película sueca con un buen inicio, pero que tiene el problema de que es muy repetitiva y demasiado obvia.

Nieve negra. Bastante aburrida que es lo peor que se puede decir de una película de intriga. Previsible y lenta en exceso. Una pena porque es de lo poco que ha llegado este año del cine argentino.

Nader y Simin, una separación. Llevaba tiempo tras ella y la verdad es que merece y mucho la pena. Gran historia y magníficamente contada e interpretada. Este año he visto del mismo director iraní El viajante y también es una gran película.

Los últimos años del artista. Seguramente la que será la última película del director polaco Andrzej Wajda. Buena crítica del antiguo régimen en su país aunque hay momentos un tanto premiosos.

Su mejor historia. Interesante película británica sobre el rodaje de una película en plena segunda guerra mundial para levantar la moral. Es curioso porque trata de Dunkerque que es la siguiente película que comento.

Dunkerque. Una de las grandes películas de la temporada. Me ha gustado algo menos que a la crítica porque creo que le sobran algunos minutos de guerra en el aire y, sobre todo, la banda sonora me parece un disparate, pero se trata de una magnífica película en la que se aprecian muy bien los efectos de la guerra sobre los combatientes.

Abracadabra. Apenas veo cine español e incluso cuando tiene buenas críticas, como es el caso, no me termina de convencer. En esta película se alternan algunos buenos momentos, con una gran Antonio de la Torre, con otros un tanto tediosos. Muy irregular.


Como se ve, si en las series está más concentrado el origen, aquí la procedencia de las películas es muy variada. Es lo que más me gusta del cine hoy, poder ver realizaciones de lugares con realidades e ideas muy distintas de las habituales entre nosotros