jueves, 31 de mayo de 2018

Interesante pero desigual.



Este es el tercer libro que leo de Weil en apenas medio año aunque es el primero que se tradujo de este autor (en concreto en 2006). También es bastante anterior en su publicación original, 1937, prácticamente al mismo tiempo que se estaban produciendo los hechos que narra porque, efectivamente, se podría decir que estamos ante un documento político en forma de novela como dijeron muchos críticos en su día tal y como apunta el traductor en su nota Preliminar.
El libro está dividido en tres partes bien diferentes. En la primera, el personaje central es una mujer, Ri, judía nacida en Checoslovaquia que emigra a Palestina y termina en Moscú adonde se traslada siguiendo a Robert con el que mantiene una relación amorosa. En las otras dos, el protagonista principal es Jan Fischer, un ingeniero checo que también se ha ido a Moscú y que parece ser que es el personaje del libro que tiene muchos elementos autobiográficos del autor, sin embargo,  ambas partes son muy diferentes; en la segunda, muy narrativa, se nos cuentan los avatares de Fischer en su trabajo y en su  actividad política para llegar así a la tercera de la que reproduzco lo que dice José MaríaGuelbenzu en elpais.com:

“La última parte alcanza una temperatura dramática extraordinaria. Lo que era una narración semidocumental se eleva a categoría literaria. El final es un lamento estremecedor por las ilusiones perdidas, no ya de un hombre sino de todo un proyecto social. Jiri Weil no es un gran novelista, pero es un narrador de una fuerza y una eficacia impresionantes.”

Efectivamente, esta parte final es con mucha diferencia lo mejor de esta, por otra parte, muy desigual novela. Si la primera resulta interesante es porque predominan los aspectos más relacionados con la vida cotidiana en la URSS de los años treinta, así: los economatos (y la escasez), los medios de transporte (y las apreturas en los tranvías), el trabajo en las fábricas, la burocracia, etc. Sin embargo en la segunda desaparecen bastante estos aspectos y, al menos a mí me ha pasado, la lectura se convierte en algo un tanto tedioso con demasiadas reiteraciones de la misma idea.
Creo que el principal problema de esta novela es la poca caracterización de los personajes aunque algunos estén presentes en tantas páginas y tantas historias. Por ejemplo, resultan difíciles de entender los cambios de alguien tan importante en el libro como Ri y lo mismo pasa con Fischer si además,  como decía antes, es casi un trasunto del autor.
Un tema muy interesante, pero una realización muy vacilante y errática. Desde luego me ha gustado mucho menos que los otros dos textos de Weil aunque le reconozco el mérito de haberse anticipado en sus críticas a lo que luego será todo un género: la denuncia del estalinismo.
Hay un interesante perfil de Weil hecho por EvaManethová en radio.cz.

Jirí Weil, Moscú: Frontera. Traducción Eduardo Fernández Couceiro.

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