Con la frase: “Novela pura de acción” inicia la
editorial la contraportada del libro. Y, efectivamente, así es. No recuerdo
haber leído una novela en la que sucedan tantas cosas, en las que cada página
traiga un acontecimiento, en la que prime de esa manera la acción sobre
cualquier otra consideración. Esta es la gran virtud y, al mismo tiempo, el
principal problema del libro. Virtud porque el autor es capaz de inventar -o
recordar en la medida en que debe de haber una parte autobiográfica-, todo ese
conjunto de historias, lugares, personajes y relaciones, pero problema, al
menos para mí, porque llega un momento en que agota ya que, además, son muy
reiterativas las situaciones que narra, teniendo en cuenta también que el libro
tiene nada menos que 503 páginas.
La novela transcurre por diferentes localidades de
Polonia, la Unión Soviética (en la zona bielorrusa cercana a Minsk) y Vilnius.
Alguna información del autor: nació en 1899, combatió
con Polonia contra los soviéticos en 1921, fue contrabandista y bandolero por
lo que, una vez preso, fue condenado a pena de muerte luego conmutada.
Desapareció y no se sabe apenas nada más de él hasta su muerte en 1964.
La novela termina así: Cárcel de Swiety Krzyz 14 de
octubre-29 de noviembre de 1935. Es decir que, según esto, no solo es que la
escribió en la cárcel sino, sobre todo, que hemos de entender que lo hizo en
mes y medio lo que sería realmente extraordinario.
Piasecki demuestra una gran facilidad para la
narración y para la creación de personajes. Usa frases cortas y unos diálogos
muy directos y que recogen muy bien lo que debía ser el lenguaje de ese tipo de
ambientes. En este sentido la labor de la traducción no ha debido de ser fácil
y han optado por el uso de muchos términos que un lector medio como yo
desconoce totalmente (creo que algunos sacados directamente del romaní).
Algunos ejemplos: sorche, changa, paltó, vedija, sirla, churi, nial o garlito, …
entre otros.
La novela se lee con fluidez aunque, como decía antes,
llega un momento en que resulta demasiado reiterativa ya que las acciones son
prácticamente las mismas. No obstante, es interesante el trabajo de los
contrabandistas a lo largo y ancho de la frontera, así como el tipo de
productos que transportaban de una gran variedad que iba desde ropa, loza a
pieles de todo tipo de animales o alimentos, etc.
En fin, un libro entretenido con el problema ya
enunciado.
Sergiusz Piasecki, El enamorado de la Osa Mayor.
Traducción Anna Rubió y Jerzy Slawomirski.
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