miércoles, 10 de junio de 2026

Reencuentro con un grande

 


Titulo esta entrada como Reencuentro porque hace prácticamente cuarenta años que no leía nada de este gran escritor estadounidense. He mirado los libros que tengo en la biblioteca y son casi todos de la primera mitad de los años ochenta del siglo pasado excepto uno, publicado por Alianza editorial, que es de 1966. En fin, lo más importante es que se están reeditando varias de sus obras y así se da a conocer a uno de los mejores representantes de la literatura de su país.

En este libro que ahora comento se recogen ocho relatos escritos entre 1948 y 1965. Las fechas las saco de las que aparecen en el copyright porque en los relatos no se ha dejado constancia de la fecha en que se publicó cada uno.

Son relatos que tienen algunas cosas en común en lo que se refiere a los temas. Así: las relaciones padre-hijo, la pertenencia como negro a la cultura de su país, y, sobre todo, el racismo tanto como vivencia cotidiana, como a través de la denuncia del maltrato policial o del caso de unos blancos que atropellan a un negro y huyen. También hay una crítica a los movimientos pentecostales con algunas frases que recuerdan El cuento de la criada. En fin, son algunos de los temas siempre presentes en su obra, temas tratados con gran realismo y a partir generalmente de escenas de la vida cotidiana.

Un par de fragmentos bastante significativos:

“Ya sé que todo hijo de vecino tiene sus problemas y que nada es fácil, pero ¿cómo puedo explicarte lo que se siente al ser negro cuando ni yo lo entiendo y además no quiero entenderlo y me paso la vida tratando de olvidarlo?” (p. 86)

“Vivimos en un bloque de viviendas de protección oficial. No hace mucho que lo construyeron. Unos pocos días después de terminarse parecía nuevo como para resultar habitable; ahora, por supuesto, ya es una ruina.” (p. 105)

Todos los relatos son muy buenos, pero yo llamaría la atención sobre dos: Por un lado, el que da título al libro que es realmente brutal con un linchamiento narrado con toda la crudeza y el realismo y, por otro lado, y muy diferente, El Blues de Sonny, en el que hay tres páginas sobre música realmente buenas.

Aparte de los temas, está la escritura de Baldwin. Construye los relatos utilizando mucho los diálogos, en los que es un consumado maestro, y frases cortas pero muy trabajadas porque dicen lo que tienen que decir. Solo hay uno en el que cambia el registro y apenas hace dialogar a sus personajes además de emplear frases bastante más largas.

Una lectura recomendable que deja con ganas de leer alguna de sus muchas novelas porque más de uno de los relatos dejan el regusto de que podían haber continuado.

 

James Baldwin, Al encuentro del hombre. Traducción Andrés Catalán.

 

 

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