miércoles, 14 de enero de 2026

Los cambios en la geopolítica mundial

 


Fui suscritor hace ya tiempo de las publicaciones del CIDOB, tanto de la revista Afers Internacionals como de su completísimo Anuario. Con ambas aprendí mucho y, sobre todo, a darme cuenta de la complejidad que siempre tiene el mundo de las relaciones internacionales de las que hoy, desgraciadamente, opina cualquier desinformado al que le den un altavoz para hacerlo. Al ver que este libro sobre Europa estaba escrito por el actual director del CIDOB, no dudé en comprarlo porque seguro que iba a ser interesante.

El libro está dividido en tres grandes apartados: Un mundo transformado: el fin de la Europa posmoderna, La crisis de la Europa geopolítica y El destino de la Europa geopolítica.

En el primero el autor analiza los grandes cambios que se están produciendo en el mundo de las relaciones internacionales. En el segundo se centra en los dos principales conflictos, Gaza y Ucrania, así como en la pugna entre Estados Unidos y China. En el tercero analiza el papel que debería jugar Europa y los recursos que necesita para ello.

Como se ve, todo un compendio del tema que desarrolla a lo largo de las 200 páginas del libro con mucha claridad en la exposición y gran fluidez en la narración.

No voy a entrar en el contenido de los capítulos, pero sí dejar constancia de aquellos aspectos que más me han llamado la atención, como pueden ser, entre otros: el buen resumen que hace de las diferentes escuelas sobre las relaciones internacionales, con especial atención al realismo; los datos que ofrece comparando el auge económico de China y Estados Unidos; las iniciativas “minilaterales” que se están llevando a cabo; el subapartado titulado ¿Quién gana y quién pierde en el mundo de Trump?, y, finalmente, su análisis del euroescepticismo.

En el subtítulo del libro aparece el concepto de un mundo hostil. En el siguiente fragmento se puede ver uno de los casos de esa hostilidad:

“La dinámica que mejor define la política global actual es la contestación, entendida como la voluntad de rendir cuentas en un mundo postoccidental. Occidente recibe fuertes críticas por el uso interesado de las normas internacionales, mientras se le reprocha la falta de solidaridad con los países del sur global.” (p.50-51)

El autor, aunque europeísta convencido y militante, no evita ni mucho menos la crítica a muchos de los comportamientos y, sobre todo, a los enormes problemas de organización para la toma de decisiones de la Unión Europea. En este sentido me ha gustado esta reflexión:

“A raíz de las últimas crisis, Europa ha empezado a hablar el lenguaje del poder antes de ser potencia. Una trayectoria diferente a las de Estados Unidos o China, que primero construyeron su primacía en el orden internacional como potencias económicas, comerciales, tecnológicas o militares, y luego han ejercido su poder en el mundo.” (p.184)

En fin, un libro necesario en estos momentos porque necesario es reflexionar sobre el pobre papel que está haciendo la UE en un mundo en crisis permanente como el actual, y en el que cada día surge una nueva sorpresa por parte del “Emperador”, cuyo documento sobre estrategia de seguridad pone a la propia UE como una de las dianas a las que tienen que apuntar (por cierto, otro aspecto de esa hostilidad antes mencionada).

 

Pol Morillas, En el patio de los mayores. Europa a ante un mundo hostil.

 

domingo, 11 de enero de 2026

ANDAMIO

 

Comienzo el año con un protagonismo absoluto de las películas, nada menos que diez de las que seis son estadounidenses y tres de ellas dedicadas al periodismo que son, además, junto con la noruega, las mejores. Junto a esto, cinco series, todas de Netflix, variadas en todo: procedencia, temas e interés.

 

Películas

 

Una batalla tras otra. Producción estadounidense. Mezcla de todo: comedia, drama, acción, thriller, cine social (por la inmigración), pero coge un poco de todo y al final no se sabe muy bien qué pasa ni por qué lo hace. Elogiadísima por la crítica, me parece que se deja ver, a pesar de una exagerada duración de más de dos horas y media, pero que no es esa película del año que se dice en alguna crítica.

 

Echo Valley. Producción estadounidense. Un thriller bastante típico, casi me atrevería a decir que un típico telefilme de después de comer, que resulta entretenido sin más. Eso sí, tiene un buen reparto merecedor de mejores causas.

 

The Alto Knights. Producción estadounidense. Película sobre la mafia basada en hechos reales. Sucede en los años 50 del siglo pasado. Robert de Niro hace el papel de los dos protagonistas que es casi lo más interesante de una película entretenida pero que, al tratar un tema tan recurrente, es muy inferior a cualquiera con la que se la pueda comparar de ese tema.

 

The New Yorker cumple 100 años. Producción estadounidense. Para un aficionado al periodismo como yo hay pocas cosas mejores que un documental sobre un medio. Este en concreto es un magnífico repaso a la historia y el presente de una revista que he visto mencionada decenas de veces en libros y películas pero que, obviamente, no he leído nunca. Quizás le falte profundizar algo más en algunos temas, pero da una visión bastante completa de un medio que tiene ¡30 verificadores! Muy recomendable.

 

Cover-up: Un periodista en las trincheras. Producción estadounidense. Insisto en la primera frase del comentario anterior. Magnífico documental sobre el trabajo del periodista Seymour Hersh. Desde la masacre en My Lai en los sesenta hasta la actual en Gaza pasando por la invasión de Irak, Hersh aparece denunciando siempre los abusos y las ilegalidades del poder sea el ejército, las diferentes agencias gubernamentales o el propio gobierno. Queda al final un regusto muy amargo y una visión descorazonadora de hasta dónde es capaz de llegar el poder. Un buen complemento para el libro de Giuliano da Empoli que comenté en el blog el 30 de diciembre.

 

Adiós, June. Producción británica. Dirigida por Kate Winslet y con un guion de su hijo. Película navideña con mucha emotividad y bastante tristona. Exaltación de la familia y quizá con un exceso de sentimentalismo, pero se ve con gusto seguramente por el magnífico conjunto de actores con los que ha contado la directora (y productora).

 

Todos los gobiernos mienten. Producción estadounidense. Otro magnífico documental, y van tres en pocos días, sobre periodismo. En este caso, basado en lo que hizo I.F. Stone en los años sesenta a noventa del siglo pasado, nos muestra el trabajo de un conjunto de periodistas y medios independientes que están desvelando las mentiras de los diferentes gobiernos de los Estados Unidos. En definitiva, lo que hace el documental es demostrar que se puede hacer un periodismo independiente. Muy interesante y muy buenas las intervenciones que rescatan del propio Stone.

 

Valor sentimental. Producción noruega. La película más “bergmaniana” que he visto desde hace muchísimos años. Un magnífico guion, muy buena dirección de actores y unas interpretaciones realmente espléndidas, hacen que esta sea una de las mejores películas que he visto en los últimos tiempos. Un drama familiar centrado principalmente en las relaciones de un padre, director de cine, con su hija, actriz de teatro. Está muy bien contada, con momentos muy emotivos y muy buena descripción de los distintos personajes.

 

El legado. Producción irlandesa. Un thriller psicológico que se desarrolla en una gran posesión rural en los años veinte del siglo XIX. Está basada en una novela y logra transmitir muy bien la tensión y la angustia de la protagonista sin necesidad de grandes truculencias ni sustos innecesarios.

 

Series

 

Navidad en casa. Tercera temporada de esta serie noruega con 8 episodios de 30 minutos. Tan buenista y entretenida como las dos anteriores. La verdad es que de vez en cuando se agradece poder ver una serie así. (No soy nada “navideño”, pero me rindo ante esta serie).

Netflix

 

Killing Eve. Tercera temporada de esta serie británica con 8 episodios de 45 minutos. En 2020 vi la segunda temporada, que por cierto no me gustó especialmente, y ahora, al ver el anuncio de la cuarta, me ha apetecido ver la tercera. Se deja ver en general aunque también resulta totalmente prescindible.

Netflix

 

La tierra del pecado. Producción sueca con 5 episodios de 45 minutos. Tiene la forma de un thriller, pero en el fondo es un drama rural que se desarrolla en la Suecia profunda, esa que no suele salir en las pantallas. No es especialmente novedosa, pero sí cuenta con un magnífico trabajo de casting; todos los personajes parecen lo que son.

Netflix

 

Regreso al pueblo. Serie turca de 8 episodios de 40 minutos. Un thriller que en muchos momentos se convierte en una comedia negra e incluso en un vodevil con la única diferencia que aquí el escenario es todo un pueblo. Es la primera serie de ese país que veo y me parce que está bastante bien hecha e interpretada. Entretenida.

Netflix

 

La bestia en mí. Serie estadounidense de 8 episodios de 45 minutos. Un típico thriller psicológico con todos los elementos del género. Un guion con los suficientes giros para mantener la tensión y unos protagonistas bastante peculiares interpretados, además, por la figura de la serie Homeland, tan histriónica como en ella, y con el protagonista de The Americans en un papel muy diferente. La serie mantiene el interés y es muy entretenida.

Netflix

jueves, 8 de enero de 2026

Una novela diferente

 

Hace tiempo que Caparrós viene afirmando que la literatura tiene que ofrecer formas distintas de las tradicionales y con esta novela se pone a ello, aunque no es la primera vez que lo hace.

Centrado en la ciudad de Buenos Aires de la que, eso sí, no menciona ni calles ni lugares (creo que solo el Obelisco y poco más), el autor ofrece una visión caleidoscópica de la vida en ella utilizando diferentes técnicas y estructuras narrativas desde breves poemas a relatos más o menos extensos, pasando por pequeñas reflexiones sobre la vida en la ciudad o diálogos que se interrumpen y se retoman más adelante. Esta aparente complejidad no evita que la novela se siga bastante bien, aunque tengo que reconocer que mi mala memoria me ha jugado alguna mala pasada.

Caparrós, como no podía ser de otra forma, aprovecha también para tocar algunos temas sociales y hacer la crítica correspondiente. Así: los programas de televisión con pobres en las calles, el racismo, los ricos comprando casas bajas y expulsando a los inquilinos para construir edificios, los abusos sexuales por parte de algunos curas, más crítica a otros programas de televisión o a determinadas actitudes políticas, entre otros.

Hay tres historias que se van desarrollando a lo largo de toda la obra. Por una parte, un grupo de tres amigos que en un momento determinado se plantean realizar un secuestro para obtener dinero; otra es la de un doctor en diferentes situaciones; y la que me parece más relevante porque, bajo el título de La casa, va ofreciendo la evolución de muchos aspectos de la realidad, no solo de la ciudad sino incluso del país, a partir de varias catas en diferentes años desde 1908 hasta 2007; realmente esta historia constituye una novela en sí misma.

Por lo que se refiere al resto de pequeñas historias hay una variedad enorme y Caparrós ha echado mano de un amplio repertorio de temas y personajes. Así: una mierda en el suelo y diferentes pasos para enfrentarla, un limpiabotas y su visión de abajo a arriba, un conjunto de piropos callejeros bastante bastos, un pizzero, un taxista, uno que mata a la mujer y a su amante con agua hirviendo, un semáforo y las actitudes de los diferentes conductores mientras esperan el cambio de luces, un policía corrupto, un barrendero y un largo etcétera.

Finalmente, varias decenas de reflexiones sobre la ciudad en fragmentos de cinco a diez líneas. Por ejemplo, una empieza: “Una ciudad es sobre todo lo que no sucede” y pone algunos ejemplos; o “La ciudad come con denuedo: los amigos se encuentran a comer, las parejas salen a comer, las familias se juntan a comer” y sigue.

Creo que con esto es suficiente para hablar del contenido. Tratándose de Caparrós tan importante, o más que esto, es la forma de contarlo, esa gracia que tiene para construir frases, su magnífica utilización del lenguaje, su mala leche en algunos pasajes, su ironía en otros y siempre su capacidad para respetar a los humanos haciéndose cargo de lo ricos que somos en muchas cosas, pero también de lo pobres que somos en otras.

Como he dicho ya tantas veces en el blog, Caparrós es quizá el periodista que más me gusta e interesa, pero también he seguido gran parte de su obra de ficción. Por eso está en la sección de este blog dedicada a Mis autores favoritos y soy muy sospechoso cuando digo que esta obra es absolutamente recomendable. Yo, desde luego, la he disfrutado mucho y me ha sorprendido porque esperaba una visión algo nostálgica de su ciudad que la novela no tiene, al menos de forma explícita.

 

Martín Caparrós, Bue.

 

 

 

 

 

sábado, 3 de enero de 2026

Fin de la trilogía

 

Con este volumen cierra Slimani la trilogía que ha dedicado a un “ciclo narrativo de corte autobiográfico” -según expresión de la editorial-, que se inicia en los años cincuenta con El país de los otros, en el que son protagonistas los abuelos; se continúa en los sesenta y setenta con Miradnos bailar, con el protagonismo de la madre y la familia materna; y se cierra en el que ahora comento donde el protagonismo corresponde, principal aunque no exclusivamente, a las hijas Mia e Inés.

La obra abarca un amplio periodo de tiempo si bien son los años ochenta y noventa en los que se centra el núcleo fundamental de la narración. Vemos la evolución de las hermanas, sobre todo de Mia, desde sus estudios en el liceo Descartes, momento interesante porque muestra cómo se educaba a la clase media alta, hasta su trabajo en un banco de Londres, y de Inés, aunque en este caso se da más importancia a, por ejemplo, su relación amorosa con uno de sus profesores. También tienen relevancia los padres: Aicha, la madre, ginecóloga y una mujer moderna e independiente, y Mehdi, el padre, revolucionario de joven y de mayor un banquero que reflota un importante banco, pero que al final termina en la cárcel.

Slimani vuelve a demostrar su enorme capacidad para la narración. En ningún momento pierde el pulso y la novela se lee prácticamente de un tirón a pesar de sus 518 páginas. Es una escritura muy tradicional, pero que puede gustar a los que disfruten con las historias bien contadas.

Además, no faltan, como en los volúmenes anteriores, las referencias a la situación política y social de su país y, sobre todo, a la situación de las mujeres. Algunos ejemplos:

“Podría haber mencionado los matrimonios de menores, el analfabetismo que afecta a dos tercios de las mujeres marroquíes o la violencia de la repudiación”. (p. 407)

“Los juzgaba y -de tanto escuchar en la tele y en la radio los sermones de los predicadores, que cubrían de oprobio a los judíos, a los occidentales y a los homosexuales-, de pronto, los odiaba”. (p.408)

También, desde otro punto de vista: 

“Brillantes productos de la posindependencia (se refiere a algunos políticos) que vivían en regímenes autoritarios y llegaban a Washington para mendigar créditos o para que les reprogramasen la deuda. En esa capital helada, se decidía el destino de un continente sometido a los dictados del Fondo Monetario Internacional”. (p. 232)

En fin, una novela que refleja muy bien la situación y la evolución de la clase media alta marroquí, que se lee muy bien y demuestra la madurez que ha alcanzado esta estupenda escritora.

 

Leila Slimani, Me llevaré el fuego. Traducción Malika Embarek López

 

 

lunes, 29 de diciembre de 2025

Para entender el mundo actual

 

Este sociólogo, ensayista y asesor político ha aparecido ya dos veces en el blog. La última por el comentario al que me parece el mejor libro que he leído para comprender hacia dónde se dirige el mundo, o mejor dicho, el poder en él. Si al leer Los ingenieros del caos, que ese es su título, encontraba ejemplos cercanos de todo lo que en él se decía, algo parecido sucede con el que ahora comento que no es sino una continuación del anterior.

Da Empoli necesita solo 166 páginas para mostrar cómo se está conformando hoy el poder en el mundo a partir de la conexión de los políticos borgianos (de Borgia, no de Borges) con los dueños de las tecnológicas.

El libro está dividido en doce capítulos de corta extensión en los que suele partir de una experiencia personal como, por ejemplo, una entrevista cuando acompañaba como asesor al alcalde de Florencia o su presencia en la Asamblea General de la ONU escuchando el discurso de Bukele, el presidente de El Salvador. A partir de esas experiencias va analizando cómo se van conectando los poderes políticos con los tecnológicos y cómo van moldeando la realidad.

Algunas citas expresan muy bien de qué va la cosa: 

“Al día siguiente de la elección de Trump, Bukele proclamaba en X: “Sea cual sea su preferencia política, les guste o no lo que ha pasado, estoy seguro de que ustedes no captarán plenamente la bifurcación de la civilización humana que empezó ayer.”” (p. 75-76)

Creo que poco a poco nos estamos dando cuenta de que, efectivamente, no se trata de un mero cambio de presidente sino que es algo desgraciadamente mucho más profundo y que el autor ve con cierto pesimismo:

“Hoy nuestras democracias parecen todavía sólidas. Pero nadie duda de que lo más duro está por venir. El nuevo presidente estadounidense se ha puesto a la cabeza de un séquito variopinto de autócratas desacomplejados, de conquistadores de la tecnología, de reaccionarios y conspiradores impacientes por pelearse. Una era de violencia sin límites se abre frente a nosotros y, como en tiempos de Leonardo, los defensores de la libertad parecen estar especialmente mal preparados para la tarea que les espera.” (p. 52)

“Nosotros tenemos cada vez menos idea del mundo en el que nos despertaremos mañana por la mañana.” (p 152)

Como resume muy bien la frase de Libération que la editorial reproduce en la solapa:

“Es este un relato sombrío del reparto del mundo entre poderosos no europeos, sin fe ni ley.” 

Y como traca final, nada mejor que esta respuesta a la pregunta sobre por qué ganó Milei que le hace Natalia Chientaroli en la interesante entrevista en eldiario.es:

“Y el segundo elemento, claro, fue la campaña electoral. No quiero ser poco modesto, pero ¡parecía sacada de mi libro! En un momento dado el depredador jefe, digamos, Donald Trump, ofreció el ya famoso rescate económico. Y al mismo tiempo depredadores tecnológicos como Sam Altman [creador de ChatGPT], que entró en la campaña electoral argentina diciendo que harían grandes inversiones en Argentina en inteligencia artificial. Se da aquí un ejemplo bastante puro de esta convergencia del extremismo político con la infraestructura de poder y los actores de la tecnología”.

Un libro tan interesante como el anterior de da Empoli. Desde luego, la lectura es apasionante, pero al mismo tiempo bastante desasosegante, sobre todo porque el cambio que se está produciendo parece un caballo desbocado y para enfrentarlo estamos mal preparados, tal y como dice el mismo autor.

(He abusado de las citas, pero es que me parece la mejor forma de animar a la lectura de este magnífico, y perturbador, ensayo).

Giuliano da Empoli, La hora de los depredadores.  Traducción Adolfo García Ortega.

 

 

 

jueves, 25 de diciembre de 2025

Mussolini en la Segunda Guerra Mundial

 


Cuarto volumen de la biografía novelada de Mussolini que es el último publicado hasta el momento. Por lo que sé, el quinto, con el que pone punto final a la magna obra, no tardará en publicarse ya que en Italia salió en abril de este año.

Este cuarto recoge lo sucedido entre 1940 y la mitad de 1943, es decir, prácticamente todo el período de la Segunda Guerra Mundial; un momento muy interesante para el devenir de la historia de Europa, pero algo menos, en mi opinión, para el del fascismo.

El libro tiene 735 páginas con el formato grande habitual en la editorial Alfaguara, esto es, tiene mucho que leer y ese creo que es su principal problema. Cuando yo era profesor de historia solía decir a mis alumnos que de la guerra me interesaba cómo y por qué se empezaba, sus causas, y cómo y por qué terminaba y, sobre todo qué cambios producía, sus consecuencias. En medio de ambas cosas todo eran tiros y muertos. Obviamente, se trataba de una forma un tanto exagerada de decirlo, pero que respondía realmente a mi forma de entender el tema de las guerras.

Pues bien, Scurati, al escribir este volumen de su biografía de Mussolini, se ha centrado mucho en el proceso militar y dedica muchísimas páginas a él. Si en los anteriores textos de la serie narraba los enfrentamientos entre diferentes personajes fascistas y en sus querellas internas sobre todo por lograr cotas de poder, en este son los generales y los miembros de los estados mayores los que se enfrentan, mientras que los jerarcas del partido prácticamente desaparecen de la historia. Por eso este volumen se me ha hecho un tanto difícil de digerir y, aunque como ahora comentaré, tiene cosas muy interesantes, me sobran muchas páginas.

Así, por poner solo un ejemplo, en 1940 se cuentan cosas como: el desastre en los Alpes (junio); el ataque a los británicos en Egipto (septiembre); la penetración en Grecia (octubre) y la retirada a Albania a los diez días; la pérdida de la mitad de la flota en Tarento (noviembre). Luego serán el norte de África y Rusia los principales protagonistas.

Como decía antes, además del conflicto propiamente dicho, hay otros aspectos que sí me han merecido la pena, entre ellos: la relación de Mussolini con Hitler tanto en sus entrevistas en persona (que tuvieron bastantes) como en su correspondencia, relación mucho peor de lo que se podría pensar; las matanzas por parte de las tropas italianas de judíos en Ucrania y los enterramientos por “capas”; la terrible retirada de Rusia que dejó más de 50.000 muertos; el capítulo, basado en el diario de Clara Petacci, de diciembre de 1942 en el que se ve a un Mussolini desanimado que ya anuncia al que veremos a lo largo de 1943 con sus problemas de salud, pero sobre todo con la pérdida del prestigio entre los suyos que terminan sustituyéndolo. Esta parte es de lo más interesante del libro.

 Queda así pendiente para el último volumen todo lo que sucedió tras su detención hasta su muerte.

Evidentemente, a pesar de algunas cosas que he dicho, el libro es muy interesante y tiene, además, el añadido de lo buen escritor y magnífico narrador que es su autor.

Hay una buena reseña de Eduardo García Rojas en elescobillon.com

 

Antonio Scurati, M. La hora del destino. Traducción Carlos Gumpert.

 

 

 

miércoles, 24 de diciembre de 2025

ANDAMIO

 

Última entrada del año y muy diferente a lo que ha sido habitual ya que, creo que por primera vez, las películas superan en número a las series. Hay de todo en los dos casos, tanto por la procedencia como por los temas.

 

Películas

 

La mujer que nunca existió. Producción tunecina. Creo que es la primera película que veo de esta procedencia y me ha gustado mucho además de parecerme muy interesante. Tiene un buen guion y buenas interpretaciones. Es una forma de ver cómo se vive en ese país tan cercano y, al mismo tiempo, tan lejos entre otras cosas por la total ausencia de información sobre lo que allí pasa.

 

Apocalipsis en los trópicos. Documental de producción brasileña sobre las iglesias evangélicas, su penetración en Brasil y cómo, poco a poco, se han ido introduciendo en la política apoyando sobre todo la candidatura de Bolsonaro. El documental es muy completo centrado principalmente en uno de los pastores que más influencia tiene. Termina mostrando lo que sucedió tras las elecciones en las que Lula terminó llegando a la presidencia en sustitución de Bolsonaro. Gran documental; muy claro y con muy buenas intervenciones.

 

Blue Moon. Producción estadounidense. Toda la película se desarrolla en un solo escenario, un bar y con apenas cuatro o cinco personajes. El gran protagonista es Ethan Hawke que hace una creación del letrista de la canción que da título a la película y de muchos cientos de canciones más. No para de hablar evocando momentos de su vida, de su deseo de amor, de otras canciones, etc. La película es él y eso hace que en algún momento haya que descansar porque, yo al menos, he perdido el hilo por no ser capaz de seguirle. En todo caso es una magnífica película.

 

Infiltrados en la extrema derecha. Documental de producción británica. Se centra en el trabajo de Hope Not Hate, una organización que se dedica a infiltrarse en grupos de extrema derecha para denunciarlos ante los medios. El documental recoge uno de los casos y también la participación de uno de sus miembros en diferentes conferencias y manifestaciones de la extrema derecha. No hay grandes aportaciones, aunque es interesante saber que al menos existe algún grupo que se dedica a este tipo de actividad. Lo que se ve desde luego si algo produce es mucho miedo por las ideas tan radicales y lo violentos que son.

 

El cuadro robado. Producción francesa. Una película un tanto extraña porque no termina de saberse hacia dónde quiere ir. Desde luego es muy entretenida y critica algunos aspectos del mercado del arte, pero se queda un tanto corta.

 

El primer asesinato. Producción danesa. Película policiaca basada en una novela lo que se nota bastante sobre todo en la realización. No es demasiado interesante la trama. Pero es original la puesta en escena. Se deja ver aunque también es prescindible.

 

La buena letra. Producción española. Está basada en la novela homónima de Rafael Chirbes. Recoge muy bien lo que esta plasma de la situación de una familia de los vencidos en la posguerra en un pueblo de Valencia. Muy buenas interpretaciones, sobre todo de la protagonista, y también un magnífico reflejo de la atmósfera del momento.

 

Series

  

Blue lights. Tercera temporada de esta serie británica con 6 episodios de una hora. Siguen las peripecias de este grupo de policías de Belfast con sus problemas personales y algunas tramas delictivas. Está muy bien hecha y, eso sí, parece financiada por las autoridades policiales porque todos parecen más asistentes sociales que policías. No obstante, da gusto ver una serie así de vez en cuando.

Movistar+

 

The Kollective. Serie de los Países Bajos en coproducción. Un grupo de periodistas busca informaciones para desmontar a gente que trafica con tierras raras obtenidas en el Congo. Es una serie que empieza muy bien, con una buena producción y desplazándose a varios países, pero que poco a poco se va convirtiendo en una serie de acción y el guion empieza a hacer agua y hacerse poco verosímil. Entretenida en general, pero esperaba más.

 

La nueva brigada. Serie sueca de 6 episodios de 50 minutos. La creación del primer cuerpo de policía femenino en 1958 con todo lo que supuso de dificultades e incomprensión, o burla en algunas ocasiones, de sus compañeros hombres. Hay también un intento de reflejar los problemas personales de las protagonistas que en algunas queda un tanto desdibujado. En todo caso, entretenida e interesante porque, además, hay imágenes reales de vez en cuando.

Netflix

 

La cúpula de cristal. Miniserie sueca de 6 episodios de 50 minutos. Un típico thriller nórdico con todos los ingredientes del género. Un buen guion con unos giros inesperados -alguno no demasiado bien justificado-, que te tienen interesado y entretenido hasta el final

Netflix

 

El misterio de Cemetery Road. Serie británica de 8 episodios de 50 minutos. Thriller muy ingenioso basado en una novela. Se sale bastante de lo habitual en el género, sobre todo de lo que suelen hacer los británicos. Cuesta un poco cogerle el punto, pero luego se disfruta.

Apple +

 

martes, 23 de diciembre de 2025

Mis mejores películas y series del año

 

Al abrir la carpeta donde voy poniendo las películas y series que más me van gustando, me he llevado dos sorpresas. Por un lado, las pocas películas que he puesto y, por otro lado, la preeminencia de las series británicas entre las que están, además, las que considero las dos mejores del año.

Como toda selección de este tipo, no están todas las que son, pero creo que sí son todas las que están (al menos para mi gusto, claro).

 

Películas

 

El 47. Producción española. Cine social en estado puro que podría firmar el mismísimo Ken Loach. Se desarrolla en dos momentos, 1958 y 1978, en el barrio barcelonés de Torre Baró. Cine necesario para recordarnos de dónde venimos y cuánto esfuerzo han costado algunas conquistas sociales. Además, está muy bien hecho y cuenta con buenas interpretaciones con un inmenso Eduard Fernández a la cabeza.

 

Close. Producción belga. Una de esas películas que se ven sin que apetezca hablar para comentarlas y así no perder la emoción que se siente. Una historia de amistad con un trasfondo de homofobia y bullying que no son lo más relevante. El ritmo adecuado, unos actores excelentes y, sobre todo, un guion y una forma de contarlo realmente magníficas. Una de las películas del año.

 

Aún estoy aquí. Producción brasileña. Basada en hechos reales. En 1971, durante la dictadura militar, fue detenido y desaparecido un excongresista acusado de terrorismo. También detuvieron a su mujer y una hija que luego fueron puestas en libertad tras varios días de interrogatorios. La película cuenta la historia con una primera parte en la que se relata la feliz vida de la familia y el cambio que se produce tras la detención. Hay además dos cortes que presenta a los personajes en 1996 y 2014. Magníficas interpretaciones, sobre todo de la protagonista, y un buen guion. Una muy buena película.

 

 

Series

 

 

No digas nada. Serie británica de 9 episodios de 45 minutos. Basada en el magnífico libro homónimo de Patrik Radden Keefe comentado en el blog hace ahora cuatro años. Si el libro me pareció una gran investigación, la serie me parece que ha logrado llevar a la pantalla los principales problemas y las actitudes de los protagonistas. Prácticamente nadie sale bien parado. Hay una crítica bastante generalizada a lo sucedido en Irlanda del Norte entre los 70 y los 90 del siglo pasado. Está muy bien realizada, tiene un guion magnífico con grandes diálogos y unas interpretaciones espléndidas. Una de las grandes series que veré este año. Seguro.

Disney +

 

 

Adolescencia. Miniserie británica de 4 episodios de una hora. El hijo de 13 años de una familia muy normal es arrestado acusado del asesinato de una compañera del colegio. A partir de ahí en cada episodio, utilizando perfectamente la técnica del plano-secuencia, se van contando diferentes momentos del proceso: la detención y el interrogatorio, las reacciones en el colegio, la entrevista con una psicóloga y, finalmente, la reacción de la familia. Todas muy interesantes y llenas de emoción. Una serie con un guion trabajadísimo, unos diálogos magníficos, unas espléndidas interpretaciones (algo fundamental en una serie así) y, claro, una realización perfecta. Será sin duda una de las grandes series del año. Por cierto, está compartiendo la creación y la escritura Stephen Graham que, además, hace el papel de padre.

Netflix

 

 

Black mirror. Séptima temporada de esta serie británica con 6 episodios de 50 minutos. Recuerdo que alguna de las anteriores me había decepcionado, pero reconozco que esta tiene un primer episodio realmente bueno. El resto está bastante bien excepto el último que además de demasiado largo no me ha interesado en ningún momento. En general la media es bastante buena.

Netflix.

 

The pitt. Serie estadounidense de 15 episodios de 50 minutos. El trabajo en las urgencias de un hospital de Pittsburg. Los dos primeros capítulos no me engancharon, pero poco a poco lo ha ido haciendo porque el guion y una realización realmente magníficos merecen la pena. Evidentemente hay muchas, a veces demasiadas, exageraciones y algunas cosas bastante poco creíbles, pero el resultado final es francamente bueno.

Al terminar, sobre todo por los últimos capítulos, no pude menos que pensar en cómo habrá sido la situación en los hospitales de la Palestina masacrada por Israel.

Max

 

Después de la fiesta (After the party). Miniserie neozelandesa de 6 episodios de 45 minutos. A medio camino entre el drama y el thriller psicológico trata un tema de abusos a menores. Un guion realmente magnífico y unas muy buenas interpretaciones entre las que destaca la espectacular de Robyn Malcolm, que es también una de las dos creadoras de la serie. Muy bien tratado el tema, con una buena gradación de la intensidad dramática y de las reacciones de los diferentes personajes que aparecen. Tanto la protagonista como el posible abusador, que además es su marido, son profesores de secundaria lo que también da pie a algunas reacciones interesantes. Desde luego para mí será una de las series del año.

Filmin.

 

Mobland. Tierra de mafiosos. Serie británica de 10 episodios de 50 minutos. Centrada en los enfrentamientos en la ciudad de Londres entre dos familias da la mafia. Muy bien ambientada y con las escenas de acción necesarias, pero sin abusar de ellas. La serie gana mucho en todas las escenas en las que están presentes Pierce Brosnan y/o Helen Mirren, los dos malos malos, sobre todo ella.

Sky Showtime

  

Poquita fe. Segunda temporada de esta serie española de 8 episodios de 20 minutos. Magnífica continuación de la temporada anterior. Los mismos personajes y el mismo sentido del humor. En esta el tema de fondo son los alquileres lo que le añade interés. Gran labor de guion y montaje. Una pequeña gran serie.

Movistar+

 

Task. Serie estadounidense de 7 episodios de 50 minutos. Un thriller que tiene también muchos elementos de drama porque no se limita a la trama policiaca, sino que se centra mucho también en los comportamientos y en las relaciones personales y familiares. Muy buen guion, una magnífica producción y grandes interpretaciones, todo ello hace que sea una de las mejores series del año.

HBO

 

Yakarta. Miniserie española de 6 episodios de 35 minutos. Una magnífica serie, de las mejores del año, gracias a un muy buen guion y unas interpretaciones de lujo con un Javier Cámara en estado de gracia. Tiene grandes momentos en los que logran transmitir las emociones hasta el punto de llegar a formar un nudo en la garganta del espectador.

Movistar+

 

sábado, 20 de diciembre de 2025

Mis libros del año

 


Siguiendo una tradición que tiene ya más de diez años recopilo las lecturas que, por diferentes razones, más me han gustado este año.

Para empezar tengo que decir que he leído entre 30 y 40 libros menos de lo habitual. Las cataratas han tenido la culpa y esos ojos que necesitan unas gafas un tanto especiales.

No obstante, he terminado leyendo más de lo que me esperaba aunque tampoco ha sido un gran año de lecturas.

Por un lado, solo he seleccionado cuatro libros de ficción (y uno de ellos, el de Scurati, entra en esta clasificación por los pelos). Los otros tres, cada uno en su estilo son realmente muy buenos. Me alegro mucho de que aparezca Padura porque es un autor que me encanta. El del autor ucraniano llevaba mucho tiempo en casa, pero me asustaba el tamaño. El de Selby tiene ya bastantes años aunque yo lo he descubierto ahora.

Estas carencias de la ficción han sido más que compensadas con un año excelente de la no ficción. Alguno me ha enseñado mucho, como el de Kaplan y el de Desmond; otro me ha emocionado y me ha hecho dudar del ser humano, como el de Villaécija; el de Cerdá me parece una obra impresionante (este año le han dado el Premio Nacional de Narrativa por Presentes, que también he leído y podría estar en mi lista); Anderson está porque es uno de los grandes periodistas y la recopilación de perfiles es magnífica; finalmente, el de Beinart, que creo que es el último de la lista que he leído, está porque además de lo que he aprendido leyéndolo, me ha ayudado mucho a confirmar que lo que pienso del genocidio en Gaza es acertado.

(Obviamente, cada libro tiene un comentario más extenso en la entrada correspondiente según el momento de la lectura).

 

También se ha convertido es una tradición, aunque esta más reciente, el dejar constancia de algunas lecturas desde otro punto de vista.

Descubrimientos: Cristina Rivera Garza, Hugo Gonçalves, Alia Trabucco Zerán

Decepciones: Brad Mehldau, Un canon personal.

Libros valientes: Dror Mishani, Habitación sin vistas,

Sorpresa: Ignacio Peyró, El español que enamoró al mundo. Una vida de Julio Iglesias

Tocho: Der Níster, La familia Máshber

Abandonados: Upton Sinclair, Petróleo (seguramente por la traducción, muy anticuada), Roberto Bolaño, Los detectives salvajes, Vasili Aksiónov, Las cumbres de Moscú.

No comentados en el blog; Colson Whitehead, Los chicos de la Nickel; Martín Kohan, Fuera de lugar, Gene Kerrigan, El coro de la medianoche; Olga Medvedkova, La educación soviética.

 

 

 

jueves, 18 de diciembre de 2025

Un paseo con/sobre Roth

 


Una magnífica idea esta de Alianza Editorial de dedicar ensayos breves para poner al lector en contacto con grandes escritores, y más aún empezar la colección con Joseph Roth.

Hace quince años que inicié en este blog una sección en la que, bajo el epígrafe de Mis autores favoritos, pretendía dejar constancia de aquellos escritores que más me habían gustado, emocionado, enseñado, hecho pensar, etc., en definitiva, que más me habían alegrado la vida. Pues bien, precisamente la serie la comenzaba con Joseph Roth, autor que creo que es del que más libros he leído, ya sea escritos por él o varios también escritos por otros sobre su obra o su vida.

Son pocos los que están comentados en el blog porque este lo comencé en 2009 y la mayoría de estos libros los había leído ya y en los últimos años apenas se han publicado textos nuevos salvo alguna recopilación de sus artículos. Por eso me hizo tanta ilusión ver este escrito por Sergio del Molino.

El libro tiene apenas 100 páginas (es para leer en dos tardes), pero su autor ha sabido condensar muy bien las características principales de la obra de Roth, lo que hace a partir del comentario de cuatro o cinco de sus libros que a del Molino le parecen los más significativos. Así, Job (para el autor el mejor texto de Roth), La marcha Radetzky, Judíos errantes, Tarabas y La leyenda del Santo Bebedor. También se mencionan otros, pero son estos a los que dedica mayor espacio.

Además, del Molino escribe también sobre la pasión alcohólica de Roth, sobre el hecho de ser judío y las implicaciones que esto tuvo en su obra, sobre sus problemas con el dinero a pesar de lo mucho que llegó a ganar en algunas épocas (aquí aparece de vez en cuando la figura de su amigo Stefan Zweig a partir de los préstamos o donaciones que le hizo, un Zweig que, por cierto, es el segundo autor que incluí en la serie que mencionaba al principio) y también sobre la importancia de sus dos mujeres, la primera por su penosa enfermedad y la segunda, entre otras cosas, porque guardó todo lo que escribía por pequeño que fuese.

Desde luego, tengo que agradecer a del Molino el tono y la intención del libro. En este sentido le diría que conmigo se ha cumplido su objetivo y que ya he puesto en el estante de libros pendientes de lectura dos de Roth. Hacía años que no releía ninguno (soy poco “relector”) y creo que ahora es un buen momento para hacerlo.

Un librito muy recomendable tanto para quien conozca al autor, como para quien esté interesado en la buena literatura.

Hay una buena reseña de Santos Domínguez en encuentrosconlasletras. blogspot.com.

 

Sergio del Molino, Dos tardes con Joseph Roth.

 

domingo, 14 de diciembre de 2025

Releyendo sin saberlo.

 

Tener mala memoria tiene muchos inconvenientes, pero también algunas ventajas. Hace unos meses leí otro libro de Kerrigan, El coro de la medianoche, que no comenté en el blog porque me cuesta bastante comentar la novela negra, a pesar de lo cual, o por ello, cuando acabé de leer La Furia me comprometí a comentarla. Antes de hacerlo quise ver qué había puesto de la otra novela del autor que sí había comentado y ahí llegó la sorpresa: ya había leído y comentado La Furia en 2015, es decir, recién publicada. Sin embargo, cuando la he vuelto a leer me ha resultado totalmente nueva y lo más curioso es, tras leer el comentario que hice, que veo que me ha impresionado más ahora.

En cualquier caso, lo que haré será reproducir la entrada e insistir en que se trata de una novela muy recomendable por la buena historia, los personajes y los magníficos diálogos.

(¡Ah! Una buena noticia para la editorial es que este ejemplar lo he comprado hace poco, es decir, que tengo dos).

Hace solo dos días que terminé de leer a Benjamin Black (hay entrada en el blog) y me parecía interesante leer inmediatamente otra novela negra también de un autor irlandés para ver si había puntos de contacto entre ambos.

La verdad es que se trata de dos estilos radicalmente diferentes aunque, eso sí, con una cosa en común: la aparición del tema de los abusos sexuales en la Iglesia irlandesa (muy presente en Kerrigan, le dedica todo un capítulo, y también en  Black, sobre todo en su primera novela ).

A mí me gusta más el estilo de Black en la medida en que da más importancia a los personajes que a la acción; a las relaciones que a la trama propiamente dicha y el desarrollo se va produciendo pausadamente. Este libro de Kerrigan, como queda expresado ya en su título, tiene un ritmo trepidante, muy cinematográfico, de película de acción, sobre todo en dos de las partes en que está dividido.

Entronca con la mejor novela negra en lo que tiene de crítica social como, por ejemplo, en el siguiente fragmento: “En Buenos días, Irlanda estaban acabando de ofrecer una entrevista con el ministro de algún ramo. El ministro no dejaba de repetir que no había alternativa. El entrevistador hizo aparecer en antena a un economista que trabajaba para un banco, el cual comenzó a decir que estaba de acuerdo con el político en que eso era la único que se podía hacer.” (p.327) (Esto me parece haberlo oído en "alguna que otra" ocasión en nuestra radio y televisión.)

Y también se permite en algunos momentos, bien es verdad que pocos, introducir ciertas dosis de humor: “El asesinato ideal es aquel en el que se sabe que la víctima cabreó a alguien, y cuando llega la policía ese alguien está junto al cadáver con un hacha ensangrentada en la mano. Con un poco de suerte, varias personas habrán presenciado lo que ocurrió y alguien habrá descargado un vídeo del asesinato de treinta segundos en YouTube. Cualquier cosa más complicada ya era un dolor de huevos.” (p.145)

Se lee con interés y prácticamente de un tirón porque, además, está construido básicamente con diálogos en los que el autor se manifiesta como un consumado maestro.

Muy entretenida y con el añadido de desarrollarse en los inicios de la crisis económica. Quizá le sobre un poco de violencia y le falte una mejor caracterización de algunos personajes, pero no está mal dentro de su género.

Hay que reconocer que la editorial Sajalín, en su colección Al margen, está publicando un conjunto de autores y de obras muy interesantes.

 

Gene Kerrigan, La furia