lunes, 20 de marzo de 2017

Novela sobre el conflicto de los Balcanes




No es esta ni mucho menos la primera vez que leo una novela que tiene el conflicto  de la exYugoslavia como tema  o al menos como fondo. A lo largo de los años he leído novelas de autores croatas, bosnios y serbios, principalmente de los dos primeros, pero esta es la primera vez que leo algo de un autor esloveno. Siempre me ha interesado ese conflicto tanto desde el punto de vista histórico como del de la visión que han tenido sus intelectuales y escritores.
Vojnovic es un joven autor, nació en 1980 en Liubliana, que publicó en 2012 esta que es su segunda novela. En ella cuenta en primera persona la historia de un joven que tiene once años en 1991 en el momento en que su padre abandona el hogar para ir a la guerra. Su madre le dirá posteriormente que ha muerto en combate y él poco a poco lo irá olvidando hasta que, dieciséis años después, se entere de que podría estar vivo y salga en su búsqueda recorriendo muchos lugares de los diferentes países en que se dividió Yugoslavia y hablando con muchas personas que conocieron a su padre o que le han prestado ayuda recientemente.
La novela va transitando así por los diferentes lugares en 2007, pero también a partir de los recuerdos de Vladan, el protagonista, asistimos a muchos momentos de los primeros años noventa.
Desfilan serbios, bosnios, eslovenos; se trata en más de una ocasión el tema de las lenguas (de hecho, la madre del protagonista es eslovena pero nunca la habló a su hijo en esa lengua); aparece la guerra en distintos momentos con limpiezas étnicas incluidas y explicada a veces como forma de saldar cuentas pendientes; pero, a pesar de tocar temas tan pasionales, Vojnovic es capaz de hacerlo con una enorme sensibilidad y alejándose de tomas de posición radicales, aunque no omite las críticas como, por ejemplo, en el siguiente fragmento que refleja la opinión del protagonista ante la recepción de bienvenida dada a un convicto de la guerra tras ocho años de cárcel:

“En aquel instante dudé por primera vez de ser capaz de entender qué había pasado  en esas tierra y por qué. Esa gente de la pantalla se alegraba sin vergüenza alguna de que un criminal de guerra convicto hubiese regresado a su aldea, a su cocina, Me resultaba imposible comprender su lógica. Lo que acababa de ver despertó en mí las ganas de descubrir lo que esa gente no decía, lo que esa gente trataba de esconder.” (p. 105)

En los dos momentos del tiempo en que se desarrolla la historia y en todos los lugares que aparecen (Pula en la costa croata, Belgrado, Liubliana, Novi Sad, pueblos y ciudades de Bosnia, etc) hay elementos suficientes para despertar el interés del lector e incluso en algunas ocasiones la emoción. Uno de los aspectos que más colaboran a lograrlo son los diferentes personajes de que se sirve el autor para contarnos la historia. Son personas de carne y hueso de las que se pueden entender sus comportamientos los compartamos o no. Uno de ellos, Danilo, familiar de Vladan afirma:

“Y dime tú, ¿cómo se puede prohibir el deseo de venganza a la gente que lo ha perdido todo? (p. 147) (Aquí el todo no se refiere a bienes materiales sino a toda la familia)

En definitiva, una magnífica novela. Muy bien construida de forma que el lector sabe siempre dónde y cuándo se desarrolla a pesar de los muchos cambios espacio-temporales que hay.  Bien escrita y narrada. Un libro que se lee con muchas ganas y con creciente interés.
Hay que agradecer también a la traductora las interesantes notas que ha preparado para esta edición.
Hay una buena reseña de Alejandro Luque en criticoestado.es.

Goran Vojnovic, Yugoslavia, mi tierra. Traducción Simona Skrabec


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