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lunes, 21 de septiembre de 2026

El inicio de la serie de "El Pibe Rivarola"

 

Hace tres meses leí la segunda de esta serie de novelas. Es algo que me pasa con frecuencia, que no empiezo por el principio una serie escrita. No importa demasiado por lo que ahora diré.

Para hacer este comentario me limitaré a reproducir lo que decía sobre el anterior libro y a un par de apuntes más.

"Bueno, pues aquí tenemos a otro Martín Caparrós. Se ve que no le basta con ser un grandísimo cronista y reportero, un magnífico escritor de ficción y un buen biógrafo, todo esto no le parece suficiente y nos entrega esta serie que tiene como protagonista al periodista Andrés Rivarola, el Pibe Rivarola, que se desarrolla en los años 30 del siglo pasado y que es un divertimento con forma de novela negra o policiaca.

Tengo la sensación de que Caparrós se lo ha pasado estupendamente escribiendo estos libros y que, casi seguro, esta es la razón de haberlos escrito. Lo digo porque eso se transmite de una forma u otra al lector".

Más adelante:

"Tengo que decir que con este libro me ha pasado lo mismo que me pasa con los que Leonardo Padura, otro gran escritor, dedica a este género, y es  que la trama no me interesa demasiado (tengo la impresión de que lo mismo les sucede a sus autores), que lo relevante de estas historias es el conjunto de personajes que en ellas aparecen, la visión de la ciudad en esos momentos y, sobre todo, los magníficos diálogos, llenos de expresiones porteñas en este caso o habaneras en el de Padura, y su gran sentido del humor".

No podían faltar los personajes reales, en este caso es el joven Borges el que hace acto de presencia, ni tampoco las letras de tangos de las que se ofrece una interpretación en un QR al final. Las referencias al momento histórico también están presentes con el golpe contra Irigoyen.

Desde luego muy recomendable sobre todo para los que disfruten con el lenguaje y la buena narrativa. También, claro, para los que conozcan Buenos Aires y esa calle Corrientes que en esos momentos se estaba remodelando.


Martín Caparrós, Todo por la patria.

viernes, 4 de septiembre de 2026

Entretenimiento de calidad

 

Este es el cuarto volumen que leo y comento de la serie que Offutt dedica a su protagonista Mick Hardin, alguien tan peculiar que en esta ocasión ejerce nada menos que de sheriff del condado sustituyendo a su hermana Linda aún convaleciente de los problemas narrados en la anterior novela.

Un Hardin en una situación personal un tanto delicada tal y como se cuenta en el siguiente fragmento:

“Mick se quedó un rato en el todoterreno preguntándose cómo podía haber caído tan bajo con tan solo cuarenta años: un trabajo que le repateaba y un coche que no era suyo, viviendo en casa de su madre muerta, divorciado, a la deriva y totalmente ofuscado. No era sano y no tenía muy claro cómo ponerle remedio.” (p. 27)

No obstante, la responsabilidad le hace asumir el trabajo; un trabajo, por cierto, que devaluaba bastante ya que contestaba lo siguiente a una pregunta del jefe de la policía municipal:

“– Eso espero, Chet. No sé cómo podía con esto. En lo que va de semana llevo un caballo fugado, tres perros abandonados y cuatro buzones derribados. La guinda ha sido una mujer que hace kombucha en una yurta.” (p. 41)

Sin embargo, en sus días de gestión se va a enfrentar a tres muertos en diferentes días,  y a un tiroteo con bielorrusos en un largo capítulo en el que Offutt demuestra que es capaz de narrar escenas de acción en el más puro estilo cinematográfico.

Por lo demás, se trata de un libro típico del autor en el que sobre todo hay que destacar su facilidad y agilidad narrativa, los buenos personajes que crea, la naturalidad con la que actúan, los diálogos llenos de intención y muy adaptados a quienes hablan y, claro, no podían faltar las múltiples referencias a los pájaros, eso sí, ninguna, cosa rara, a las serpientes.

Tampoco falta algún toque a la situación política. En este caso solo una de pasada, pero bastante significativa de su forma de pensar

“Unos chavales blancos con rifles de asalto. La mayor amenaza del país.” (p. 207)

Y otro a problemas sociales como el de la vivienda con el desahucio de un solar donde estaba situado un parque de caravanas, un momento que recuerda otro exactamente igual que acabo de ver en la película Rebuilding. 

En fin, una novela típica de Offutt, uno de los autores que más he leído y que más me ha hecho disfrutar en los últimos años.

 

Chris Offutt, El sheriff reticente. Traducción Javier Lucini.

 

 

 

miércoles, 26 de agosto de 2026

Un Conde diferente

 


Como el propio autor explica en la nota introductoria, este libro surge como un encargo de sus editores brasileños para la colección “Literatura y muerte”. Tras elegir a Hemingway como el autor sobre el que iba a escribir, se le ocurrió dejar que fuera Mario Conde el encargado de dirigir la historia. Así, esta novela es muy diferente tanto a las cuatro anteriores de la serie de Conde como a las que vendrían después.

Como ya he dicho más de una vez comentando libros de esta serie, la estoy siguiendo de una forma absolutamente desordenada. Empecé casi por el final, hace poco leí la primera y ahora la quinta. No importa porque lo que me gusta e interesa no tiene nada que ver con las tramas policiacas que se narran.

Curiosamente, este libro no tiene prácticamente ninguna de las cosas que me atraen de la serie: el lenguaje popular, el ambiente de La Habana, los personajes de los amigos de Conde o las críticas al régimen más o menos explícitas.

En este, Padura va alternando hechos de 1958, con Hemingway como protagonista, entre los que hay un asesinato, con lo que sucede en 1998 cuando le encargan a Conde, que ya ha dejado la policía e iniciado su negocio de compraventa de libros, que investigue quién pudo ser el culpable de ese asesinato. Obviamente, Padura dedica mucho más espacio a la primera historia y su personaje protagonista ya que, como también dice en la introducción, “con quien he tenido por años una encarnizada relación de amor-odio”.

Esta parte me ha parecido interesante porque desconozco bastante la vida y la obra de ese escritor y Padura, utilizando datos reales con algo de ficción, lo describe y explica muy bien. Sin embargo, en general la novela es la que menos me ha gustado de las que he leído de la serie.

Hay una reseña muy favorable de Alejandro Salgado en asbvirtualinfo. blogspot.com

 

Leonardo Padura, Adiós, Hemingway

 

 

 

miércoles, 15 de julio de 2026

Algo más que una novela de policías

 


Cuando hace poco tiempo, en el mes de abril, hacía el comentario del primer libro que leía del autor, que era el último publicado, lo titulaba “Buen descubrimiento”. Siempre que descubro a un escritor busco una segunda lectura para ver si se confirma o si se trataba del caso aislado de una buena novela. De Price solo he encontrado este en la librería y puedo decir que se confirma plenamente su calidad.

Esta novela la escribió hace diez años y es bastante diferente a la que conocía en algunos aspectos, pero al mismo tiempo muy parecida en sus virtudes.

La novela, además del trabajo diario en las noches de Nueva York del policía  Billy Graves, su protagonista principal, va combinado dos historias en paralelo: por un lado, la investigación de qué pasó con una serie de delincuentes que salieron impunes cuando con su grupo los estaban persiguiendo hace varios años y, por otro lado, la historia de un personaje también bastante protagonista, Milton Ramos, que quiere vengarse de Carmen, la mujer de Graves, por algo que sucedió hace años. Esta segunda historia se va alternando con la anterior en capítulos, eso sí, más cortos.

Así pues, asistimos a una visión bastante completa del trabajo policial en unos barrios de la ciudad de Nueva York aunque, como titulo la entrada, se trata de algo más que una novela policiaca ya que quizá lo más interesante sea la narración de las relaciones tanto familiares, como amistosas y profesionales que mantienen los distintos personajes, tanto los protagonistas como el magnífico conjunto de secundarios. Price es un verdadero especialista en la creación de tipos. Si a esto le unimos la calidad y verosimilitud de los diálogos, además de una muy buena escritura, tenemos los mimbres para una buena novela que es absolutamente recomendable.

Hay una buena y completa reseña de Francesc Bon en unlibroaldia.blogspot.com

 

Richard Price, Los impunes. Traducción Óscar Palmer Yáñez.

 

 

lunes, 15 de junio de 2026

Caparrós se atreve con todo

 

Bueno, pues aquí tenemos a otro Martín Caparrós. Se ve que no le basta con ser un grandísimo cronista y reportero, un magnífico escritor de ficción y un buen biógrafo, todo esto no le parece suficiente y nos entrega esta serie que tiene como protagonista al periodista Andrés Rivarola, el Pibe Rivarola, que se desarrolla en los años 30 del siglo pasado y que es un divertimento con forma de novela negra o policiaca.

Tengo la sensación de que Caparrós se lo ha pasado estupendamente escribiendo estos libros y que, casi seguro, esta es la razón de haberlos escrito. Lo digo porque eso se transmite de una forma u otra al lector.

Esta que comento es la segunda de la serie -no he leído la anterior-, y se desarrolla en 1934. Una joven que ejerce la prostitución cerca del barrio de La Boca desaparece y, por otra parte, aparece asesinado el miembro de una banda de delincuentes. Rivarola trabaja como periodista en un medio dedicado a la información local donde le encargan notas sobre la desaparecida para lo que se pone en contacto con el burdel donde desarrollaba su actividad y, poco a poco, con un conjunto de personajes de ese mundo.

Tengo que decir que con este libro me ha pasado lo mismo que me pasa con los que Leonardo Padura, otro gran escritor, dedica a este género, y es  que la trama no me interesa demasiado (tengo la impresión de que lo mismo les sucede a sus autores), que lo relevante de estas historias es el conjunto de personajes que en ellas aparecen, la visión de la ciudad en esos momentos y, sobre todo, los magníficos diálogos, llenos de expresiones porteñas en este caso o habaneras en el de Padura, y su gran sentido del humor.

Un ejemplo ya desde el comienzo:

“González Galuzzi no ha ganado ni cien gramos: sigue siendo el cuerpo más escaso capaz de transportar una cabeza, un traje viejo y unos pulmones empotrados de alquitrán. Su cuerpo es un sobreviviente: González Galuzzi ha tendí sesenta años para arruinarlo y se ve que no ha perdido el tiempo”. (p. 15)

(Galuzzi es el jefe directo de Rivarola).

Si le unimos un buen ritmo narrativo, algo fundamental en este tipo de novelas, basado en parte en la utilización de capítulos cortos que van llevando al protagonista de un lugar a otro, y que el ambiente es el de la inmigración polaca en la que busca su negocio, las mujeres, la organización judía Zwi Migdal, tenemos una novela realmente muy entretenida además de, claro, bien escrita.

Otro aliciente es la aparición de personajes reales como, por ejemplo, Lorca, muy presente en varios momentos, u Homero Manzi, ambos con papel, o Roberto Arlt y Troilo.

Se acompaña esta edición con un QR con dos tangos creados para la ocasión, tangos cuya letra compone el Pibe cuando le viene la inspiración.

En definitiva, una novela recomendable y mucho para quien disfrute con el lenguaje porteño. A mí me ha traído multitud de recuerdos a partir de ese lenguaje además  de que la calle Corrientes, una de mis calles favoritas del mundo, está muy presente en la novela porque estaba en plena remodelación es esos momentos.

 

Martín Caparrós, Horror de Buenos Aires.

 

domingo, 14 de diciembre de 2025

Releyendo sin saberlo.

 

Tener mala memoria tiene muchos inconvenientes, pero también algunas ventajas. Hace unos meses leí otro libro de Kerrigan, El coro de la medianoche, que no comenté en el blog porque me cuesta bastante comentar la novela negra, a pesar de lo cual, o por ello, cuando acabé de leer La Furia me comprometí a comentarla. Antes de hacerlo quise ver qué había puesto de la otra novela del autor que sí había comentado y ahí llegó la sorpresa: ya había leído y comentado La Furia en 2015, es decir, recién publicada. Sin embargo, cuando la he vuelto a leer me ha resultado totalmente nueva y lo más curioso es, tras leer el comentario que hice, que veo que me ha impresionado más ahora.

En cualquier caso, lo que haré será reproducir la entrada e insistir en que se trata de una novela muy recomendable por la buena historia, los personajes y los magníficos diálogos.

(¡Ah! Una buena noticia para la editorial es que este ejemplar lo he comprado hace poco, es decir, que tengo dos).

Hace solo dos días que terminé de leer a Benjamin Black (hay entrada en el blog) y me parecía interesante leer inmediatamente otra novela negra también de un autor irlandés para ver si había puntos de contacto entre ambos.

La verdad es que se trata de dos estilos radicalmente diferentes aunque, eso sí, con una cosa en común: la aparición del tema de los abusos sexuales en la Iglesia irlandesa (muy presente en Kerrigan, le dedica todo un capítulo, y también en  Black, sobre todo en su primera novela ).

A mí me gusta más el estilo de Black en la medida en que da más importancia a los personajes que a la acción; a las relaciones que a la trama propiamente dicha y el desarrollo se va produciendo pausadamente. Este libro de Kerrigan, como queda expresado ya en su título, tiene un ritmo trepidante, muy cinematográfico, de película de acción, sobre todo en dos de las partes en que está dividido.

Entronca con la mejor novela negra en lo que tiene de crítica social como, por ejemplo, en el siguiente fragmento: “En Buenos días, Irlanda estaban acabando de ofrecer una entrevista con el ministro de algún ramo. El ministro no dejaba de repetir que no había alternativa. El entrevistador hizo aparecer en antena a un economista que trabajaba para un banco, el cual comenzó a decir que estaba de acuerdo con el político en que eso era la único que se podía hacer.” (p.327) (Esto me parece haberlo oído en "alguna que otra" ocasión en nuestra radio y televisión.)

Y también se permite en algunos momentos, bien es verdad que pocos, introducir ciertas dosis de humor: “El asesinato ideal es aquel en el que se sabe que la víctima cabreó a alguien, y cuando llega la policía ese alguien está junto al cadáver con un hacha ensangrentada en la mano. Con un poco de suerte, varias personas habrán presenciado lo que ocurrió y alguien habrá descargado un vídeo del asesinato de treinta segundos en YouTube. Cualquier cosa más complicada ya era un dolor de huevos.” (p.145)

Se lee con interés y prácticamente de un tirón porque, además, está construido básicamente con diálogos en los que el autor se manifiesta como un consumado maestro.

Muy entretenida y con el añadido de desarrollarse en los inicios de la crisis económica. Quizá le sobre un poco de violencia y le falte una mejor caracterización de algunos personajes, pero no está mal dentro de su género.

Hay que reconocer que la editorial Sajalín, en su colección Al margen, está publicando un conjunto de autores y de obras muy interesantes.

 

Gene Kerrigan, La furia

 


miércoles, 27 de agosto de 2025

Gran descubrimiento

 

Me resulta difícil de entender que, siendo un seguidor de la colección Al margen de la editorial Sajalín, se me hayan pasado nada menos que los tres libros publicados anteriormente de este escritor irlandés. Alguno de los cuales, además, fue premiado en su día.

Kerrigan es un magnífico escritor y tiene dos grandes virtudes: la creación de personajes y de diálogos muy creíbles. Por otra parte, al menos esta novela, resulta enormemente cinematográfico y sobre todo la cuarta parte, y final de las cuatro en las que divide el texto, es tan trepidante como cualquier película buena de acción.

La novela refleja el ambiente de la delincuencia en la ciudad de Dublín con algunos personajes entrañables como su protagonista Danny Callaghan o su amigo Novak. También es original que de los dos sicarios que aparecen uno de le dé el biberón a su bebé antes de irse a trabajar y el otro cuide de su anciana vecina. Otro de los delincuentes es un lector apasionado de El arte de la guerra de Sun Tzu cuyas ideas pretende poner en práctica en su actividad delictiva.

Hay algunas alusiones, pocas para este tipo de novelas, a la situación de Irlanda, eso sí, todas críticas, y apenas hay apariciones de policías.

Kerrigan tiene un magnífico estilo y una buena estructura del relato dividido, como decía antes, en cuatro partes; utiliza la tercera, Al principio, para narrar algunos antecedentes que sirvan para entender mejor la historia.

Es uno de esos libros que cuesta trabajo dejar de leer, que estás esperando para ver qué les ocurre a los personajes y hacia dónde transita la historia. Desde luego, un libro que anima a hacerse lo más pronto posible con más obras del autor. Una gozada.

 

Notas sin importancia. Por un lado, me ha sorprendido ver tres erratas, algo muy difícil de encontrar en los textos de Sajalín. Por otra parte, el copyright es de 2013 y el libro figura como publicado originalmente en Gran Bretaña en 2009 lo que resulta algo extraño.

 

Gene Kerrigan, Días sombríos. Traducción Ana Crespo.

 

 

 

 

domingo, 20 de abril de 2025

Buen descubrimiento


 

Realmente en la editorial Sajalín tienen buena mano a la hora de seleccionar a sus autores. En la colección al margen hay buenos ejemplos a los que se une ahora, con todo el derecho, este Scott Phillips, autor de ocho novelas, del que se publica la primera que escribió.

Novela negra de calidad. Se desarrolla en Wichita la Nochebuena de 1979 y las primeras horas de la Navidad. Su protagonista, el abogado Charlie Aglist, ha elegido esa noche para huir con el dinero de su jefe, un mafioso del lugar.

La novela está dividida en dos partes. En la primera Charlie va por distintos clubes de striptease de la zona a modo de despedida y esperando a un colega con el que va a huir. Esto le sirve al autor para mostrar cómo era el ambiente en esa época y qué tipos había en esos locales. En la segunda narra los inicios de la huida en la que van a surgir algunos problemas no previstos.

Tiene Phillips una buena capacidad y agilidad narrativa, gran facilidad para los diálogos, ocurrentes y muy ajustados al personaje que habla y, además, describe muy bien unos ambientes que hemos visto en numerosas películas. Por cierto, esta novela fue llevada al cine en 2005 algo bastante lógico porque el guion está prácticamente escrito en la novela.

Muy entretenida, de esas que se leen de un tirón, claro que gracias también a sus escasas 200 páginas. Imagino que, a poco éxito que tenga, Sajalín publicará más novelas de este escritor. Por mi parte espero que así sea.

 

Scott Phillips, La cosecha de hielo. Traducción Diego de los Santos.

 


domingo, 16 de febrero de 2025

Black no descansa

 

Voy ya más o menos por el duodécimo libro de Black leído en los últimos diez años y, curiosamente, no recuerdo haber leído ninguno de John Banville a pesar de que están la mayoría en la biblioteca de mi casa (mi mujer es muy seguidora suya).

Black tiene la enorme ventaja de que sus lectores sabemos lo que nos vamos a encontrar en cualquiera de sus libros: por un lado, una trama policiaca bastante básica y, me atrevo a decir, que no demasiado interesante, y, por otro, una magnífica ambientación, unos personajes conocidos que siguen con sus mismas manías y actitudes; todo ello narrado de una forma magistral con una escritura muy cuidada.

En este caso, una mujer ha desaparecido. El inspector Strafford, que mantiene una relación con Phoebe, la hija del doctor patólogo Quirke, protagonista de casi todas las novelas de la serie, recibe el encargo del caso. Ya tenemos así a algunos de los habituales de Black. Luego aparecerán algunos otros.

Además, tampoco podía faltar su tradicional alusión a los abusos sexuales a niños. En este caso se trata de un arzobispo y un profesor expulsado del colegio donde trabajaba y que juega un papel importante en la novela.

Pues bien, con estos mimbres el autor es capaz de escribir 330 páginas manteniendo el interés del lector en capítulos en los que va alternando aspectos de la trama de la novela con otros en los que se centra en las relaciones entre los diferentes personajes.

Desde luego un libro recomendable que hace pasar un buen rato. Un buen ejemplo de lo importante que es la buena escritura a la hora de contar historias.

 

Benjamin Black, Los ahogados. Traducción Antonia Martín.

martes, 21 de mayo de 2024

Mis autores favoritos XXVIII: Patricia Highsmith












Hace mucho que no hacía una entrada en esta sección. En mi lista de pendientes estaba la primera, precisamente, Patricia Highsmith y ha sido a raíz de ver la serie Ripley que me he animado a preparar las fotos de los libros y hacer la entrada correspondiente.

Hace doce años, comentando mi gusto por los libros dedicados a la novela negra o a la novela policíaca, decía lo siguiente:

 

“En los años ochenta ocupa lugar casi exclusivo Patricia Highsmith. He leído, creo, toda su obra traducida lo mismo que con LeCarré. También creadora de un gran personaje como Tom Ripley y de unas novelas muy diferentes de lo acostumbrado en el género. No estrictamente policiaco o, para ser más exacto, en los que la trama policiaca no es muchas veces lo fundamental. El ambiente y, sobre todo, una cierta amoralidad en sus personajes hacen de ella una de las más grandes del género. De su lectura se saca la impresión de que cualquiera puede ser un asesino. Extraños en un tren o El diario de Edith se encuentran entre lo mejor de su producción”.

 

Lógicamente sigo pensando lo mismo. Me parece una de las grandes escritoras del siglo pasado y no solo en su género. Hace solo unos días vi Carol, una de las muchas películas que se han hecho basadas en sus novelas, que es una clara demostración de cómo trataba un tema que no tiene nada que ver con lo policíaco.

Nunca es tarde para recomendar la lectura de cualquiera de sus libros. Además, se están reeditando porque, creo, han resistido muy bien el paso del tiempo.

domingo, 10 de diciembre de 2023

Novela policiaca de calidad


Son muchas las entradas en el blog dedicadas a los libros de Black (por cierto, me acabo de enterar de que este pseudónimo solo lo utiliza Banville en España). Todos suelen ser muy entretenidos y, lo que es también importante, estar muy bien escritos. Este no es una excepción.

La trama, como sucede en prácticamente todos, es relativamente simple. Una mujer aparece muerta y dictaminan que se trata de un suicidio hasta que la analiza el doctor Quirke que aprecia que puede tratarse de un asesinato. A partir de ahí se pone en marcha la policía a la búsqueda de posibles culpables.

Como decía, las tramas no son lo más relevante en las novelas policiacas de Black, pero es que en este caso lo es aún menos porque, aunque esto también es marca de la casa, aquí priman los personajes ya que como dice Laura Fernández en El Cultural, y reproduce la editorial en la solapa:

 

“Black, como Banville, como los maestros, crea personajes que no son solo personajes, que están vivos, en un mundo paralelo al nuestro, el mundo de la Literatura, con mayúsculas”.

 

En esta novela adquieren papel protagonista no solo el de siempre, Quirke, en esta con menos apariciones, sino su hija Phoebe,  los dos policías o una de las hermanas. Además, da mucha importancia a las relaciones personales.

No pueden faltar algunas alusiones a temas relevantes. Así, habla de la minoría protestante irlandesa o de la presencia de los judíos en Irlanda, perro, eso sí, falta esta vez la habitual referencia a la juventud del protagonista y los abusos de la iglesia católica.

Me ha hecho gracia la expresión: “tiene parientes en tierra firme”, dicha por un inglés para referirse a que tiene parientes en Inglaterra. Buena síntesis de una forma de pensar.

En fin, una novela muy entretenida que se lee casi de un tirón a pesar de sus 326 páginas en formato grande.

 

Benjamin Balck, Las hermanas Jacobs.  Traducción Antonia Martín.

 

 

 

 

viernes, 4 de agosto de 2023

Suspense conseguido


La autora, nacida en 1938, tiene una obra muy abundante tanto de novela, medio centenar,  como de ensayo, poesía o teatro. Gran parte ha sido traducida al castellano, sin embargo, este es solo el tercer libro que leo de ella y del primero hace ya más de siete años. Todo eso a pesar de que para muchos críticos es una seria candidata el Nobel de literatura.

No sé muy bien cuál es la razón de haberle prestado tan poca atención a alguien que aparece a menudo en los estantes de las librerías, pero si tengo que ser sincero, tampoco sé muy bien por qué compro algunos libros y por qué no lo hago con otros.

Sea como sea, el caso es que he leído este “ladrillo” de 497 páginas. En mi comentario al anterior libro que leí de Oates ya llamaba la atención sobre la extensión del mismo, algo que, por otra parte, suele suceder con otros autores estadounidenses y también hacía alusión a lo que está pasando con la ampliación de la duración de las películas.

Sin embargo, si algo le tengo que reconocer a la autora es que, a pesar de tal cantidad de páginas y de que creo que le sobran muchas, es capaz de mantener la atención y la tensión del lector por saber lo que está pasando e intentar averiguar lo que puede venir a continuación.

La historia es simple y a la vez compleja. Por un lado, está Hannah, la protagonista absoluta de la novela, que cansada de su matrimonio inicia una relación esporádica con un amante. Por otro lado, hay un asesino en serie que secuestra y asesina a niños blancos. Parece que se trataría entonces de una novela policiaca, pero yo la catalogaría mejor como una novela de suspense, más al estilo de Hitchcock.

Además, y esto es una constante de la autora, aprovecha la historia para hacer una fuerte crítica del racismo (incluido el policial), la violencia sexual, la pederastia y en general de la posición subordinada de la mujer en esa sociedad (la de Detroit en el año 1977).

De una novela así evidentemente no se debe contar mucho más. Solo se me ocurre decir que la relación de Hannah con ese amante no me termina de parecer muy creíble.

Hay que destacar la forma que tiene Oates de narrar la historia que es para mí uno de los grandes logros del libro y que es parte del atractivo que crea esa atención del lector a la que aludía antes. Párrafos bastante cortos, a veces de apenas una línea, con un lenguaje muy directo y con pocos diálogos.

Una novela que resulta entretenida aunque, como ya he dicho, creo que podría haber contado y criticado lo mismo con bastantes páginas menos evitando la reiteración de situaciones similares.

 

Joyce Carol Oates, Babysitter. Traducción Núria Molines Galarza.

 

miércoles, 1 de marzo de 2023

Desde el amor por los libros

Desde la magnífica novela El hombre que amaba a los perros he ido leyendo a Padura muy de vez en cuando y me arrepiento de no haberlo hecho más a menudo. Cada novela suya que leo me descubre el espléndido escritor que es. De esta serie que tiene como protagonista a Mario Conde (obviamente, nada que ver con el que vive por estos pagos) este es el segundo que leo. Conde fue policía, profesión que abandonó para dedicarse a la compraventa de libros que es la que tiene en la novela que ahora comento.

Padura la ha dividido en dos partes que tiene prácticamente la misma extensión, aunque diferente contenido. En la primera, vemos a Conde y a Yoyi el Palomo, su amigo y colaborador, entrar en contacto con una familia que ha heredado una extensa y muy valiosa biblioteca que quieren vender porque su situación económica es mala. Estamos en plena crisis tras el período especial que se vivió en Cuba. En esta parte se habla mucho de libros y, sobre todo, de ejemplares especialmente valiosos. En uno de los libros Conde encuentra la referencia a una cantante de hace años a la que quiere encontrar. Así, se entra en la segunda parte dedicada íntegramente a esa búsqueda en la que nos encontraremos con más de una sorpresa.

No es una novela policiaca en sentido estricto, y sí tiene más de novela negra sobre todo a partir de las incursiones que Conde hace a determinados barrios de La Habana buscando información. En estos lugares, además del gran deterioro físico hay también un gran deterioro humano; son barrios en los que priman la violencia y las drogas. Se manifiesta así una de las características de la novelas de Padura que se desarrollan en Cuba, la mayoría, que es la crítica a determinados aspectos de la realidad de la isla.

Algunos ejemplos en los siguientes fragmentos:

“

-       - Nos hicieron creer que todos éramos iguales y que el mundo iba a ser mejor. Que ya era mejor…

-       -  Pues los estafaron, te lo juro. En todas partes hay unos que son menos iguales que los otros y el mundo va de mal en peor. Aquí mismo, el que no tiene billetes verdes está fuera de juego, y hay gentes ahora mismo que se están haciendo ricos, a las buenas y a las malas…” (p. 45)

 

-      -   ¿Te has fijado, Conde, cuántos que fueron policías y militares andan viviendo ahora de los negocitos estos?”. (p. 51) (Se refiere a negocios privados)

“

-      -   ¿Te acuerdas, Conde, cuando cerraron los clubes y los cabarets porque eran antros de perdición y rezagos del pasado? –recordó Carlos.

-       -  Y para compensar nos mandaron a cortar caña en la zafra del setenta. Con tanta azúcar íbamos a salir de un solo golpe del subdesarrollo –evocó Candito-. Cuatro meses estuve cortando caña, todos los días de Dios.

-       - A veces me pongo a pensar… ¿Cuántas cosas nos quitaron, nos prohibieron, nos negaron durante años para adelantar el futuro y para que fuéramos mejores?

-        - Una pila – dijo Carlos.

-       -  ¿Y somos mejores?? –quiso saber Candito el Rojo.

-      -   Somos distintos: tenemos tres patas o una sola, no sé bien… Lo peor fue que nos quitaron la posibilidad de vivir al ritmo que vivía la gente en el mundo. Para protegernos…” (p.198)

 (Todos los … en el original)

Este último diálogo es una parte de un debate que tiene Conde con su grupo de amigos, los protagonistas de esta novela y de las otras de la serie, sobre lo que ha pasado en la isla tras la revolución. Diálogo que me ha recordado mucho al que se produce en el libro Regreso a Ítaca que escribió en colaboración con Laurent Cantet y en el que se recoge el guion  y algo más de la película homónima que se estrenó en 2014. Película que aprovecho para recomendar porque es un largo debate entre uno que vuelve de visita tras vivir en España dieciséis años y los amigos que se quedaron. (Por cierto, La neblina del ayer es muy anterior ya que se publicó en 2005).

Como decía al principio, Padura es un magnífico escritor que recuerda en algunos aspectos al mejor Vázquez Montalbán de quien, según sus propias palabras que escuché hace unos días en una entrevista en Radio 5, afirma que es su mayor influencia. También se pueda notar esta en las dos o tres comilonas con las que Conde obsequia a sus amigos con las ganancias obtenidas de la compraventa de los libros.

En definitiva, un libro muy recomendable porque a la trama puramente detectivesca de búsqueda de la cantante, se une esa biblioteca repleta de joyas bibliográficas, los elementos de crítica de la situación ya mencionados y un conjunto de personajes, empezando por el propio Conde, que mantienen el interés por lo que se está narrando en todo momento.

Tendré que buscar más historias de este peculiar protagonista de la serie.

Hay una reseña de José Ignacio Escribano en jiescribano.wordpress.com en la que se cuentan bastantes detalles del contenido de la novela.

 

Leonardo Padura, La niebla del ayer.

 

jueves, 9 de febrero de 2023

Otro buen título de la colección Al margen


He leído muchos libros de la colección Al margen de la editorial Sajalín y solo recuerdo uno que no me terminó de gustar. Es una colección que lleva más de cincuenta títulos la mayoría de los cuales se publicaron hace años. En concreto, por ejemplo, el que hoy comento lo fue en 1.988. Es el segundo de una trilogía de la que no he leído el anterior, pero no importa porque se pueden leer como novelas independientes.

La novela se inicia con el siguiente párrafo:

 

“Como deseaba evitarse un posible desaire en la entrada, lo primero que Emil Jadick asomó por la ventana del club de Campo de Hushed Hill tenía dos cañones y estaba cargado. Él y los otros dos miembros del Ala iban vestidos inapropiadamente con camisas de camuflaje y pasamontañas, pero la chulería con la que hacían ostentación de sus armas de fuego sofocó cualquier comentario sarcástico por parte de los invitados, sentados alrededor de la mesa de póquer”. (p. 9)

 

A partir de ahí veremos quiénes son los componentes de esta pandilla de gánsteres y el error que han cometido robando en un territorio que depende de otra pandilla. El dirigente de esta encargará a Shade, un peculiar policía, que se encargue de buscar quién ha sido y para ello tendrá que colaborar con el lugarteniente de ese dirigente.

En fin, una novela de gánsteres, de un género que, según José María Sánchez en su completísima reseña en totalnoir.woodpress.com, el propio Woodrell cataloga de country noir. Interesante clasificación porque se desarrolla en el medio rural y en concreto en un lugar que describe así:

 

“Aquello era Frogtown, el barrio donde las patillas eran más largas, las faldas más cortas, las apuestas más altas y las expectativas más bajas, y eso le encantaba”. (p. 58) (Se refiere a Shade el policía protagonista).

 

Si le añadimos una espléndida galería de personajes secundarios, unos diálogos perfectamente ajustados a esos personajes y una serie de frases que podrían estar en cualquier antología de frases chulescas ingeniosas, tenemos lo que puede ofrecer esta divertida novela que, sobre todo en los primeros capítulos, llega a provocar la risa del lector. Una novela que no ahorra la violencia, pero que tampoco se excede con ella. Una trama relativamente básica, pero trabajada lo suficiente como para que el lector tenga interés por lo que sucede aunque, al menos en mi caso, me interesa sobre todo la forma de contar la historia y el comportamiento de los distintos personajes.

Otro título recomendable de esta magnífica colección.

Daniel Woodrell, Los matones del Ala. Traducción diego de los Santos.

 

jueves, 17 de noviembre de 2022

En la norteamérica profunda


No hace aún un año iniciaba el conocimiento de la obra de Offutt precisamente con la lectura del primer libro de una trilogía de la que el que ahora comento es la segunda entrega. Desde entonces he leído los seis libros que hasta ahora se han traducido de la no muy extensa obra de este escritor estadounidense que pasó su infancia y juventud en Kentucky, territorio en el que se desarrollan todas sus novelas. Basta esta información para dejar constancia de lo mucho que disfruto con sus libros, pues como se dice en la reseña publicada en blogs.culturamas.es.:


“Para mí es un autor que, en tiempos de tanto bluff, de tanto coñazo auspiciado sólo por tendencias y de tanta “obra maestra” que al final sólo es una engañifa publicitaria, me reconcilia con esa sencillez para contar una historia y contarla bien y engancharnos en cuanto abrimos el libro”.


Esta trilogía, a diferencia del resto de su obra, está dedicada a la novela negra. En este caso, es asesinado uno de los cinco hijos de Shifty, una mujer viuda que vive en los cerros, quien pide ayuda para resolverlo a Mick Hardin, protagonista también del primer volumen de la serie, un policía militar que se dedica a la investigación criminal en el ejército y que, aunque está destinado en Alemania, está pasando un tiempo en la zona reponiéndose de las heridas recibidas en un atentado que sufrió en Afganistán.

Como ya sucedía en la anterior entrega de la serie, lo principal del libro no es la trama policial, ni los aspectos relacionados con la búsqueda de los culpables. Lo más interesante, lo que verdaderamente hace de esta lectura algo gratificante, es, por un lado, la forma de contar de Offutt con unos diálogos magníficos y, por otra parte, los personajes que crea y que dejan constancia de un mundo bastante diferente del habitual en la literatura de ese país. Se trata del mundo rural de los cerros, un territorio dentro de los montes Apalaches del estado de Kentucky, un mundo del que, por ejemplo, afirma:

 

“La cultura de los cerros jamás incurría en el tedio superficial de charlar amablemente con la gente”. (p. 31)

“La cultura de los cerros imponía una férrea lealtad familiar y una desconfianza generalizada hacia la educación”. (p. 75)

 

Un mundo en el que se mueve un conjunto de personajes empezando por Mick, el gran protagonista; siguiendo por su ruda hermana Linda, la sheriff de la localidad a cuya reelección se presenta; Albin, el joven que descubre el cadáver y que se convertirá en chófer de Mick; o Turner, un secundario con un corto pero buen papel, etc.; un conjunto, digo, de gentes que resultan entrañables.

Evidentemente, no puede faltar en un texto de Offutt la presencia de la naturaleza que, en este caso, son sobre todo los pájaros presentes en muchas de las escenas del libro ni, claro está, las serpientes.

Algo que da una idea de cómo se cuenta la historia es que la inmensa mayoría de los veinticuatro capítulos que componen el libro se inician con el nombre de uno de los personajes y, por lo tanto, con alguien entrado en acción.

Solo me queda recomendar el libro como recomiendo cualquiera de los siete hasta ahora traducidos. Por cierto, hay que destacar la labor de Lucini en la traducción de este y del resto de los libros publicados por Sajalín.

 

Chris Offutt, Los hijos de Shifty. Traducción Javier Lucini