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miércoles, 28 de febrero de 2024

Buen descubrimiento



He tardado en decidirme a leer algo de lo mucho que se está publicando de Enríquez desde que ganó el Premio Herralde de Novela, y eso a pesar de que gente a la que sigo, principalmente en unlibroaldia.blogspot.com, son verdaderos forofos de la escritora argentina. Ha influido en mi retraso el hecho de que escribe en un género, el terror y lo fantástico, al que no soy nada aficionado. Sin embargo, he querido darle una oportunidad y la ha pasado con buena nota.

Se recogen en este libro doce relatos o cuentos (nunca sé hacer esta distinción) que deben de ser buenos ejemplos de la literatura de la autora tanto en los temas como en el estilo.

Hay misterio, desapariciones, asesinatos, autoinmolaciones, fenómenos extraños sin explicar, etc. Todos contados con un gran sentido del ritmo y del suspense. El lector avanza en la lectura sin tener ni idea de lo que se puede encontrar, pero con la tensión de que quiere saberlo. Solo con esto ya basta para darse cuenta de lo bien que lo hace Enríquez. Además, cuida mucho el lenguaje, un lenguaje en el que de vez en cuando aparecen construcciones y expresiones muy típicas de su país.

Por otra parte, aun tratándose de ese género, no evita alusiones a la situación política y social de su país. Reproduzco dos fragmentos que son buen ejemplo de ello:

“La ciudad no tenía grandes asesinos, si se exceptuaban los dictadores, no incluidos en el tour por corrección política”, (p. 87)

“Porque eso hacían los policías del sur, mucho más que proteger a las personas: matar adolescentes, a veces por brutalidad, otras porque los chicos se negaban a “trabajar” para ellos – a robar para ellos o a vender droga que la policía incautaba-. O por traicionarlos. Había mucho y muy ruines motivos para matar a adolescentes pobres”. (p. 157)

Este segundo fragmento me impactó cuando lo leí. Corresponde a un relato titulado Bajo el agua negra, para mí uno de los mejores y más comprometidos del libro, En él critica la situación social de zonas del sur de Buenos Aires capital, en concreto de los aledaños del riachuelo. Cuenta el asesinato por parte de la policía de dos jóvenes. Pues bien, en uno de mis viajes a Argentina asistí durante un día a una concentración bajo el puente de Avellaneda -esa gran población del sur cercana a la capital-, precisamente en protesta por la muerte de dos jóvenes a manos de la policía. Y no era la primera vez que pasaba.

Hay también alusiones al presidente Menem y la época en la que se estableció que un peso valía lo mismo que un dólar, al aborto de chicas jóvenes o al maltrato de las mujeres.

En definitiva, no porque se trate de fenómenos fantásticos o de terror deja de estar presente una realidad tan dura como es a veces la de su país.

Además del relato mencionado, me han gustado especialmente otros dos: Pablito clavó un clavito. Una evocación del Petiso Orejudo y el que cierra el libro y le da título que es realmente impactante.

Me hubiera gustado que cada relato tuviera su fecha de publicación o de cuando fue escrito. Es algo que veo en otras colecciones y suele ser interesante.

En cualquier caso un libro recomendable que, además, me abre el camino para leer alguno más de la autora.

Hay una buena reseña de Francesc Born en el blog mencionado antes.

 

Mariana Enríquez, Las cosas que perdimos en el fuego.

 

miércoles, 30 de agosto de 2023

Buena colección de cuentos



Esta escritora rosarina ha sido uno de mis grandes descubrimientos de este año.  Ya en el primer trimestre leí las dos novelas que la editorial Las afueras había publicado. Me impactaron por la gran fuerza narrativa que tienen y los temas tan poco habituales que trata. Por lo que se dice en la solapa de sus libros son varias las publicaciones de cuentos previas a sus novelas y, precisamente, hoy comento una de ellas, no sé si la última, pero sí la que se acaba de editar en España por la misma editorial.

No era muy aficionado a la lectura de cuentos o de relatos, pero es cierto que hace ya tiempo que poco a poco me he ido aficionando y ahora leo de vez en cuando alguna colección generalmente de escritores que me gustan por sus novelas.

Este es uno de esos casos. En esta edición se recogen cinco cuentos (no sé diferenciar bien el cuento del relato, pero eso no importa demasiado) todos con protagonistas femeninos. En todos se aprecian algunos aspectos del estilo de Travacio: las frases cortas e incluso muy cortas o esa tensión sobre qué está realmente pasando y, sobre todo, qué puede llegar a pasar. Más de uno de estos cuentos yo los catalogaría como de suspense.

Se abre el libro con un relato sobre una mala relación madre/hija; en el siguiente a una mujer le ha desaparecido el marido; y en los tres restantes hay un personaje que aparece en todos aunque no sea la protagonista nada más que en el primero cuando, tras enviudar, las amigas la animan a tener una relación romántica que tendrá un sorprendente final (algo que, por otra parte, sucede en otros también); en el cuarto reaparece también Elena, la mujer cuyo marido desapareció, en un cuento que se desarrolla en una isla del Tigre, algo que me ha traído muchos recuerdos de cuando estuve por allí; el último me ha parecido algo farragoso y me ha gustado menos.

En fin, mejor no contar más del contenido, pero sí insistir en la magnífica capacidad narrativa que tiene esta escritora que termina ejerciendo una cierta capacidad hipnótica sobre el lector. Creo que esto tiene mucho que ver con el planteamiento de cada relato y con la buena utilización tanto de la tercera persona como del monólogo, así como de un lenguaje muy cuidado y adecuado a cada personaje.

Hay buenas reseñas en dos medios argentinos: la de Verónica Boix en lanacion.com.ar y la de Inés Hayes en pagina12.com.ar.

 

Mariana Travacio, Me verás caer.

 

 

 

 

jueves, 21 de mayo de 2015

Cuentos marroquíes




He leído todo lo publicado hasta ahora de Chukri, los tres tomos de su obra autobiográfica y los libros dedicados a su relación con Bowles y Genet; de todos hay comentario en el blog porque son lectura bastante reciente. Me encanta la forma de escribir de este marroquí que a los veinte años era analfabeto, pero que en poco tiempo fue capaz no solo de alfabetizarse sino de convertirse en un gran escritor.
El libro que hoy comento es bastante diferente pues se trata de una colección de cuentos. Vaya por delante que no soy lector habitual de cuentos, bien al contrario, no he leído casi nada y tampoco hasta hace poco de relatos, aunque estos han empezado a interesarme y gustarme. Es decir, parece que me cuesta sacarle el jugo a narraciones cortas.
Algo así me ha pasado con estos cuentos de Chukri. A pesar de que están escritos con esa escritura tan propia del autor a base de oraciones cortas, yendo siempre a los elementos fundamentales, y de que sus personajes son, algo también habitual en su obra, marginados o inadaptados, no he terminado de entrar en sus historias. Solamente me han llamado la atención el primer cuento, Violencia en la playa y el último, que es el que da título al libro. Seguramente no he terminado de entender más de uno, pero el caso es que no he disfrutado como lo he hecho con  el resto de los libros del autor. No obstante, como decía antes, quizá se deba a mi falta de experiencia con este tipo de lecturas.
Todos los cuentos fueron escritos en los años setenta salvo el primero que es de 1966 aunque el que se publica ahora fue revisado en 1977. Todos están traducidos de su original árabe.
 
Mohamed Chukri, El loco de las rosas