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martes, 17 de octubre de 2023

Recuperando a un buen escritor


Tras el éxito de El lector, una novela con la que disfruté, leí otras dos que me decepcionaron bastante tal y como comento en el blog (de la otra no hay comentario porque aún no tenía el blog). Por eso titulo esta entrada con el término “recuperando” porque, efectivamente con esta novela he vuelto a disfrutar con la escritura de Schlink y, sobre todo, con el planteamiento que hace de los temas que trata.

La obra está dividida en tres partes. En la primera, se produce la muerte de Birgit, la esposa de Kaspar, el protagonista principal, una mujer que había huido de la RDA en los años setenta para unirse a él. Tras la muerte descubre que tenía varios escritos en uno de los cuales narra su  infancia, su huida a la RFA dejando la hija que había tenido con un joven a cargo de una amiga y otros sucesos de su vida ya en el Oeste. En la segunda, Kaspar se dedica a la búsqueda de la hija, Svenja, a la que encuentra casada, con una hija, Sigrun,  y viviendo en una comunidad que se nutre de la ideología “nacional popular”. Kaspar tiene problemas de relación tanto con Svenja como con su marido e intenta que sea mejor su relación con Sigrun. En la tercera, Sigrun vive en Berlín, se ve a menudo, incluso convive  a veces, con su abuelo quien pretende mostrarle una visión diferente del mundo.

A lo largo de esta historia Schlink profundiza en dos temas. Por un lado, la situación en la RDA y algunas diferencias con la parte occidental. Para ello utiliza principalmente el escrito de Birgit que está hecho en primera persona mientras que el resto lo está en tercera. El siguiente fragmento puede ser un buen ejemplo:

 

“En mi país, en la RDA, también se hablaba poco, hablábamos poco. De las cosas del alma, me refiero. Hablar de los  miedos, de las necesidades y de las impresiones infantiles, de psicoanálisis y de psicoterapia en boca de diletantes… son cosas que conocí después de huir al Oeste. Mujeres que no saben lo que les pasa a su marido, que se quejan de que los hombres ya no hablan de sí mismos… ¿Cuántas veces habré visto cosas así en mi círculo de amigos? (p 99)

 

Por otra parte, y es quizá lo más interesante del libro, se centra en los movimientos de extrema derecha, en lo que plantean y en su absoluta fijación con la idea de una Alemania libre de extranjeros.

El libro está escrito de forma que cuesta trabajo dejarlo, va progresando muy bien y resulta muy interesante el tratamiento que hace de la relación entre abuelo y nieta.

Recomiendo una muy buena reseña de Cristina Monteloiva en laorilladelasletras.blgospot.com.

 

Bernhard Schlink, La nieta. Traducción Daniel Najmías.

 

 

 

 

 

 

jueves, 11 de julio de 2019

Otra vez cierta decepción


Este escritor escribió en su día una gran novela como fue El lector y no sé hasta qué punto eso ha marcado su carrera y las opiniones de algunos críticos. Digo esto porque Mujer bajando la escalera, que es la otra que ha leído de Schlink, me supuso una decepción sobre todo tras leer los extractos de  algunas críticas que la editorial había puesto en la contraportada. Ahora, con esta Olga, si no llego a la misma decepción, sí que vuelvo a sorprenderme de algunos comentarios hechos por ciertos críticos.
Así: “un libro maravilloso…una obra maestra” (Ute Krebs, Freie Press) que, cuanto menos, resulta un tanto exagerado.
El libro tiene su interés y sus buenos momentos. Está dividido en tres partes muy diferentes en su enfoque y su tratamiento narrativo. En la primera, desde una tercera persona, se narran los primeros años de la vida de Olga: la muerte de sus padres, la vida con su abuela, sus amores con Herbert, un joven de una buena familia que no acepta esa relación. Herbert se dedicará a viajar y Olga le escribe cartas a una lista de correo. En la segunda parte, un joven en cuya casa trabaja ahora Olga de costurera, cuenta el resto de su vida a partir de la relación de amistad que se establece entre ambos. Finalmente, Schlink utiliza las cartas que mencionaba antes para en la tercera parte completar la visión del personaje y de la historia.
Dicho así parece muy interesante y lo es en muchos momentos porque, además, le sirve también para dar unas pinceladas de la evolución de Alemania a lo largo del siglo XX (Olga nació en la última década del XIX).
El problema que en mi opinión tiene el libro es que todo está contado como si el autor tuviera prisa porque pasara el tiempo y sucedieran los diferentes acontecimientos. No puedo hablar de algunos porque sería hacer spoiler y, aunque no estemos ante un thriller, sí merece la pena ir enterándose de las cosas  poco a poco. Esta velocidad hace que no se llegue a conocer bien a algunos personajes ni a entender algunos comportamientos.
La sensación con la que he acabado la novela es la de que el autor ha querido escribirla rápido para poder publicarla; que la tenía bien pensada, pero que a la hora de ponerla negro sobre blanco se le ha acelerado el pulso.
Evidentemente  es un libro que se puede leer, que resulta entretenido, que está narrado con agilidad, pero que cuando se acaba deja una cierta sensación de que a una historia así se le podía haber sacado mucho más partido.

Bernhard Schlink, Olga. Traducción Carles Andreu.


miércoles, 1 de junio de 2016

Decepcionante



Leí en su momento El lector que me pareció una interesante novela y luego llevada al cine, una buena película. Es lo único que conocía de Schlink. Al ver la contraportada de este libro que comento me llamaron la atención varias afirmaciones como: “El novelista ha logrado construir un thriller con sutiles observaciones sobre el arte y la política contemporáneos,…”;  “Una novela narrada con una impresionante fluidez que nos habla de derechos y de ética, de grandes emociones y amargos desencantos.” La cosa prometía.
La decepción ha sido total. Una vez más la editorial Anagrama demuestra su inmensa capacidad para las contraportadas que ya he comentado más de una vez en el blog.
La novela consta de tres partes. Le primera arranca muy bien y deja la historia abierta para un interesante desarrollo, pero las otras dos resultan bastantes anodinas, poco verosímiles y con unos protagonistas y unas situaciones difíciles de comprender. Efectivamente, la historia está narrada con gran fluidez, pero sin ninguna profundidad y sin que los personajes permitan una cierta aproximación por parte del lector. Podría resultar al menos entretenida, pero a mí me ha aburrido y eso que solo tiene 243 páginas.
Una lectura totalmente prescindible y lo siento porque este escritor tiene varios libros traducidos y podría ser interesante conocerlo más a fondo, pero por ahora no.


Bernhard Schlink, Mujer bajando una escalera