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lunes, 17 de noviembre de 2025

Vuelve Mairal

 


 

Es una pena que este magnífico escritor sea tan poco prolífico. He leído y comentado dos de sus libros, pero de eso hace ya siete y ocho años. Desde entonces no había tenido noticia de él. Eso sí, esta, al menos para mí, reaparición la hace con un texto de nada menos que 435 páginas cuando los otros que conozco eran novelas bastante cortas.

Empezaré el comentario con una cita de la reseña de Santiago Ortiz Lerín elperiodico.com que me parece que sintetiza perfectamente la idea y el contenido de la novela:

“Retrata la esencia de una juventud atrapada en el umbral de la edad adulta, donde Thiago, Pilar y Bruno encarnan la fragilidad y la búsqueda de sentido en sus vidas. Con cada voz teje un tapiz de emociones que resuenan con la autenticidad, el desamparo y la amistad como refugio. La novela ofrece su ritmo vertiginoso, como un tango que acelera y tropieza, atrapados con un presente que se les escapa”.

Efectivamente, la novela tiene como protagonistas a tres jóvenes de diecinueve años a cada uno de los cuales dedica cada una de las tres primeras partes, para que los tres se junten en la cuarta y última.

La primera está narrada por Thiago. Se inicia con un in media res con él ingresado en una clínica psiquiátrica. A partir de ahí nos va contando qué pasó para que acabase en ella. Entre otras cosas, perdió a la madre, vende droga de vez en cuando y tiene una buena relación con Pili. No sabe muy bien qué hacer con su vida. Mientras tanto, Bruno, su mejor amigo, está en Estados Unidos.

En la segunda es Bruno, al que han enviado sus padres a estudiar Economía, el protagonista absoluto. Está narrada en tercera persona y se centra en dos aspectos. Por un lado, su relación con otra alumna que se dedica a hacer fotografías pensando en exponerlas y, por otro lado, sus trabajos como limpiador de baños y dormitorios en los edificios del campus y camarero durante las vacaciones ya que no se vuelve a Buenos Aires. No obstante, lo que le gusta realmente es la música y en concreto el bajo, pero sus padres quieren para él algo “mejor”.

En la tercera es Pili la protagonista y otra vez narrada en primera persona. Vive con su abuela porque su madre se ha ido con su nuevo novio a Barcelona. Se dedica a hacer cortos y a buscar dónde vivir cuando tiene que ingresar a la abuela en una residencia.

La cuarta está narrada de nuevo por Pili y ya están los tres amigos juntos.

Lo más interesante de la novela es la forma cómo Mairal narra las historias. Así, por ejemplo, cuando narra en primera persona utiliza el lenguaje coloquial con todos los modismos típicos del país. Sin embargo, cuando lo hace en tercera utiliza un lenguaje más estándar. También hay que resaltar lo bien que cuenta lo que les sucede a los protagonistas y la ausencia de cualquier tipo de juicio sobre ello.

Hace muy pocos días comentaba un libro del Premio Nobel Gurnah que, curiosamente, también tenía como protagonistas a tres jóvenes. Además, con un texto de una extensión similar a este de Mairal. Leyéndolo se podría pensar que el Nobel es Mairal por el original tratamiento que da a la historia y por la mayor riqueza de los personajes.

Desde luego me parece una novela muy recomendable como lo son las otras que comenté en su día de este autor.

 

 

Pedro Mairal, Los nuevos.

 

miércoles, 4 de julio de 2018

Oportuna reedición



Me imagino que  el éxito el año pasado del libro de Mairal  La uruguaya (comentada también en el blog) es lo que ha llevado a la misma editorial a reeditar esta novela que ganó en 1998 el Premio Clarín otorgado por un jurado en el que estaban nada menos que Bioy Casares, Roa Bastos y Cabrera Infante. El libro fue también llevado al cine en 2001.
Nada de lo anterior es fruto de la casualidad porque estamos ante un magnífico escritor capaz de contar historias interesantes y divertidas con gran agilidad narrativa y un buen uso del lenguaje.
Reproduzco dos fragmentos del comentario que hizo Javier Calvo en Babelia cuando se publicó por primera vez el libro y que tomo de pedromairal.blogspot.com:

“Mairal es sutilmente surreal: véanse los episodios de la anciana que ve la tele como un artificio casi religioso, el taxista que enloquece en plena carrera o la transformación simbólica del protagonista en espantapájaros en la fiesta gay. El resto del tiempo, Mairal es un analista mordaz de las costumbres de su sociedad, incluyendo rasgos locales que conectan su discurso con la tradición argentina.”

Y más adelante.

“Su discurso recuerda la novelística de Osvaldo Soriano, por su énfasis en los diálogos, el humor y el ritmo de la prosa, y por la parodia de elementos de novela de carretera…”

Me ha llamado la atención esta comparación con Soriano porque es un autor que me ha hecho pasar muy buenos momentos, pero no había caído en que, efectivamente, Mairal lo recuerda en esos aspectos.
Uno de los elementos que hace que esta novela sea tan buena es la magnífica construcción de los personajes con los que se va encontrando el protagonista en su viaje a Buenos Aires. Los hay de todo tipo, desde gente solidaria como el barquero, los vaqueros o el paraguayo que le ayuda en un camión, hasta los que le roban  como sucede con dos soldados o le golpean como el productor de cine porno. (Es curioso que sean soldados los que roban y paraguayo uno de los que mejor se portan con él).
Una novela que se lee de un tirón y que apetecería que durase un poco más aunque seguramente dura lo que tiene que durar. Absolutamente recomendable.
Espero que la editorial se anime a publicar algún texto más del autor.



Pedro Mairal, Una noche con Sabrina Love

martes, 20 de junio de 2017

Buen descubrimiento



No se trata de un escritor nuevo, en 1998 ya publicaba, pero sí que lo es para mí. En España se ha publicado algún libro suyo aunque lo fundamental está editado en su país natal, Argentina.
Prefiero en este caso empezar el comentario con las palabras de una crítica de Hinde Pomeraniec publicada en el diario La Nación:

“La novela narra la partida culposa al paraíso y el descenso al infierno del protagonista en una serie de peripecias compartidas con personajes delineados en profundidad en pocas líneas y en donde se conjugan, a pura angustia y desconcierto, reflexiones sobre el amor, el deseo, el matrimonio, la familia y la paternidad.” Y más adelante sigue:
“(…) me toma en cuenta como lectora con sus recursos narrativos y con una lengua que no precisa de volteretas retóricas para contar una historia demoledora que incluso se permite incrustaciones de un humor exquisito.”

Precisamente el lenguaje y el gran sentido del humor creo que son dos de los grandes méritos de la novela. La anécdota no por sencilla y bastante habitual deja de tener su interés, pero no es lo mejor ni lo más importante de esta novela corta (o relato largo, que siempre tengo dudas con estas clasificaciones). Las reflexiones con las que Mairal acompaña la historia me parecen buenísimas, sobre todo las que dedica a la paternidad, a la religión, con esa pugna entre una Testigo de Jehová y un Evangelista, y el de alguna manera delirante ataque a la profesión médica. Solo con esto ya quedaría justificada la lectura de este libro.
Además, para quien ha estado en Montevideo Mairal trae buenos recuerdos en sus recorridos por la ciudad.
Una espléndida novela que me ha hecho pasar un rato magnífico y que me anima a buscar algo más de este  autor.
Hay una buena reseña de Andrea Caprarulo en katakrak.net.


Pedro Mairal, La uruguaya