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martes, 19 de julio de 2022

Recuperando escritos de un grande


“Se me acabó John Fante, ¡qué pena!” Con este expresivo título abría la última entrada que hacía, hace más de siete años, de un libro del autor del que había leído, en menos de un año, todos los publicados por Anagrama además de uno sobre su obra. Inmediatamente después leí los dos publicados por su hijo Dan.

Se entiende así la ilusión al ver después de tanto tiempo otro libro de Fante. En este se recogen un conjunto de 18 relatos escritos entre 1932 y 1959 en su gran mayoría no publicados. Predominan los escritos en los años 30, es decir cuando el autor no había llegado aún a la treintena,  y solo dos son de los cincuenta.

Tratándose de Fante los temas no pueden ser muy variados. Ya están presentes la familia (en varios es la suya aunque con nombres cambiados) y sus innumerables conflictos, la pobreza, los problemas de un escritor, la situación de los inmigrantes (aquí hay más de uno sobre los filipinos) y sus costumbres, las relaciones amorosas, y, claro, Bandini.

El estilo no puede ser otro que el suyo, esto es, frases cortas, yendo al grano, buenos diálogos, gran capacidad narrativa, sentido del humor, etc.

A mí tengo que decir que me han gustado más los primeros, aunque no sé si la crítica los considerará mejores, y de entre ellos me parece que el titulado El delincuente es un magnífico ejemplo de su escritura. También, por los personajes y el momento histórico en el que se desarrolla, me ha llamado la atención la historia que cuenta en Mary Osaka, te quiero, un buen ejemplo de un cierto compromiso con la realidad que vivían los habitantes japoneses y filipinos en Estados Unidos.

En fin, un buen conjunto de historias contadas por un gran narrador. Recomendable como lo es cualquiera de los libros del autor.

John Fante, Hambre. Traducción Antonio-Prometeo Moya.

 

 

lunes, 16 de febrero de 2015

Se me acabó John Fante, ¡qué pena!




 
Se recogen en este libro veinte relatos, de los que trece fueron publicados en 1940  y el resto posteriormente. El protagonista de la gran mayoría es el hijo mayor de una familia de inmigrantes italianos, es decir, el mismo de gran parte de los libros de Fante. Solamente los dos últimos tienen otros protagonistas, filipinos para más señas, lo que no deja de ser original sobre todo porque tienen el español como su idioma principal.
Ha sido una verdadera gozada, un placer inmenso volver a leer a Fante y volver a encontrarme con esos personajes y con sus historias. En el último año he leído, y por lo tanto publicado comentarios en el blog,  toda la obra traducida del autor. Estos relatos han sido lo último traducido y, desde luego, merecen mucho la pena. Están todos los temas de Fante en su tratamiento de la familia inmigrante italiana y de su proceso de integración en la sociedad estadounidense. También es una novela sobre el aprendizaje de un adolescente y, más adelante, de un joven. Las relaciones con los padres -con el padre principalmente-, con la religión católica (¡qué recuerdos me ha traído el relato en el que hace de monaguillo!), con esos amigos de tan variada procedencia, con los curas,… Un auténtico retrato de la América de la segunda década del siglo pasado.
Aunque se trate de relatos, en su conjunto se pueden casi considerar una novela y prácticamente leer como tal pues apenas cambian los personajes (incluso cuando cambia el nombre del protagonista), las circunstancias y el ambiente económico-social.
Todo ello escrito con el estilo característico de Fante, con su enorme facilidad para los diálogos jugosos e ingeniosos, para las descripciones visuales, y con una sensibilidad que le convierte en un escritor diferente, especial,  por lo que no me extraña que haya verdaderos “fantianos”.
Quien conozca al autor seguro que ya ha leído el libro y para quien no lo conozca es una buena primera lectura porque se manifiesta casi todo el mundo literario del autor.
Ahora solo me queda la relectura que tampoco está nada mal.
 
John Fante, El vino de la juventud

jueves, 3 de julio de 2014

Disfrutando con Fante




 
Es una pena pero ya estoy terminando con la obra traducida de Fante. Apenas me queda un libro publicado el año pasado en el que se reúnen un conjunto de relatos. He disfrutado mucho y he pasado ratos muy buenos con la obra de este autor que, además, he leído en un lapso muy corto de tiempo como se puede comprobar en las entradas del blog.
Este que comento hoy, consta de una novela corta, Mi perro idiota, y un relato, La orgía. En la primera aparecen todos los temas típicos de la obra de Fante: los problemas de un escritor, la familia y sus conflictos, la religión y, en este caso, como novedad, otorgando cierto protagonismo a un perro. El relato que cierra el libro tiene algún buen momento pero me ha gustado menos. También, de alguna manera, trata el tema padre-hijo tan querido por este escritor.
Sus temas y, sobre todo, la forma de tratarlos. Parece mentira que de una manera tan aparentemente desenfada y por momentos humorística se puedan decir cosas tan interesantes y profundas. Sigue mostrando esa facilidad para los diálogos que le hacen tan inconfundible.
Termino como empezaba sintiendo pena porque se me acaban sus libros. La suerte es que, debido a mi escasa memoria, pronto podré releerlos como se fuesen prácticamente nuevos.
 
John Fante, Al oeste de Roma

domingo, 18 de mayo de 2014

Final de la serie dedicada a Bandini


 
Cuarta y última entrega de las novelas que tiene como protagonista a Arturo Bandini. Cuando comencé a leerlas pensaba que tenían cierta continuidad, pero no ha sido así aunque, claro está, coinciden: el protagonista y algunas de sus características, el tratamiento de los personajes y de las situaciones y, como no podía ser de otra forma, los diálogos que son para mí la especialidad y el signo distintivo de este gran escritor.
En este caso, Bandini escribe guiones en Hollywood lo que le da pie a Fante para reírse bastante de la llamada meca del cine. Hay que tener en cuenta, además, de que la novela está escrita en los años finales del autor y, por lo tanto, después de haber dedicado su vida a escribir guiones para el cine.
Me ha gustado más que otras de la serie que han aparecido recientemente en el blog ya que he leído las cuatro de una forma bastante continuada. Aún me quedan un par de libros de Fante con los que espero seguir disfrutando como hasta ahora
Dejo  el párrafo con el que inicia el capítulo 9 porque me parece un buen ejemplo de su forma de escribir; en  este caso no su auténtica especialidad:
 “Yo nací en un semisótano de una fábrica de macarrones de la parte norte de Denver. Cuando mi padre se enteré de que su tercer hijo también era varón, reaccionó de la misma forma que cuando mis dos hermanos llegaron al mundo: estuvo borracho tres días. Mi madre lo encontró en la parte trasera de un bar de nuestra calle y se lo llevó a rastras. Exceptuando este episodio, mi padre apenas me prestó atención.” (pág., 57)
 
 John Fante, Sueños de Bunker Hill
 

 

sábado, 10 de mayo de 2014

Esta vez sí, el primer Fante



En la entrada correspondiente en la que comentaba el “primer” libro de la serie de Arturo Bandini, cometí un error al decir que se trataba del primer libro escrito por Fante. Efectivamente, es este Camino de Los Ángeles el que ocupa ese lugar ya que fue escrito en torno a 1936 aunque no se publicase hasta después de su muerte tras descubrir la viuda el manuscrito.
De los que ha leído hasta ahora del autor es el que menos me ha gustado quizá por su tramo final en el que el protagonista inventa historias para ser publicadas; sin embargo, tiene una espléndida primera parte dedicada a comentar los diferentes trabajos que intenta Bandini entre los que destaca sobre todos su trabajo en la industria conservera.  Está en él una parte importante de lo que serán el estilo y los temas de Fante aunque, precisamente, falta uno de los que más me atraen de este gran escritor: las relaciones padre-hijo.
En todo caso, como siempre en Fante, hay momentos estupendos, una buena escritura y diálogos tan jugosos y conseguidos como los dos que pongo a continuación:
 
-¡Escritor! ¿Desde cuándo eres escritor? Eso es nuevo para mí. Sigue, ésta no la conocía.
-El instinto de escribir siempre ha estado latente en mí-dije-. Ahora está en proceso de metamorfosis.  El periodo de transición ha terminado. Estoy en el umbral de la expresión.
-Manda cojones –dijo.
 
-Eres un burgués conformista. Nunca conocerás la buena prosa por mucho que vivas.
-Debería romperte la crisma.
-Prueba
-Pequeño cabrón.
-Analfabeto americano.
 
John Fante, Camino de Los Ángeles

 

jueves, 10 de abril de 2014

Más Bandini



Cuarto libro que leo en muy poco tiempo de Fante y segundo de la serie de Bandini. Como ya he escrito varias veces sobre este autor, me limitaré aquí a dejar constancia de la opinión de otro grande de la época del que no he leído nada, pero que por el éxito que ha tenido siempre debe de ser otro interesante escritor.
Dice Charles Bukowski en el Prólogo que escribió para la edición de 1979:
 
“Las líneas se encadenaban con soltura a lo largo de las páginas, allí había fluidez. Cada renglón poseía energía propia y lo mismo sucedía con los siguientes. La esencia misma de los renglones daba entidad formal a las páginas, la sensación de que allí se había esculpido algo.”
No está nada mal viniendo de un colega de profesión.
En mi caso, tengo que reconocer que este libro me ha gustado un poco menos que los otros quizá porque no aparece ninguna familia que es, creo, uno de los fuerte de la escritura de Fante: las relaciones en el interior de una familia. Aquí es Bandini con sus primeros intentos de dedicarse a la literatura y sus frustrados y frustrantes amores. No obstante, las veinte últimas páginas de este texto me parecen de lo mejor que he leído del autor y que peor sabor de boca me han dejado al lograr meterme de lleno en una desagradable historia.
Una vez más, recomendar la lectura de este o de cualquier otro libro de Fante. Además, insistiendo en mis manías, siguen siendo textos cortos de apenas 200 páginas.
Enlazo una buena reseña del libro y el autor.
 
John Fante, Pregúntale al polvo

martes, 25 de marzo de 2014

Más John Fante




Como advertía hace un mes en otra entrada sobre el autor, aquí estoy de nuevo hablando de otro libro suyo. En este caso se trata del primero que escribió (1938) y que abre una serie que tiene el mismo protagonista, Arturo Bandini, especie de álter ego de Fante como se lee en la contraportada.
Otra vez la familia como tema central y, dentro de ella,  las relaciones padre hijo como elemento sustancial y problemático. Otra vez diálogos muy bien construidos, ingeniosos y verosímiles. De nuevo su agilidad para el relato y para el desarrollo de la acción con capítulos memorables como los que se centran en las relaciones del padre con una peculiar amante.
Un reciente y gran descubrimiento el de este autor que rompe mis últimas aversiones a la literatura de origen anglosajón. Puede que tenga algo que ver el hecho de que Fante tiene un claro origen italiano, como muy italiana es la familia de la que habla en sus novelas.
Espero bastante de esta tetralogía aunque reconozco que este primer volumen me ha gustado algo menos que los otros dos libros que he leído del autor. Por cierto una característica de sus novelas que aprecio bastante es que suelen estar en torno a las 200 páginas.
 
John Fante, Espera a la primavera, Bandini

jueves, 20 de febrero de 2014

Disfrutando con John Fante




Hace poco más de un  mes comentaba el primer libro que había leído de este escritor y la sorpresa que me había llevado con él. Con este segundo que leo me sigue pasando lo mismo. Yo creía que era un autor un tanto disparatado y ha resultado que no. Es incisivo y retrata muy bien los entresijos de las relaciones familiares que es, como en el anterior, el tema de la novela.
Hace unos días vi la película Nebraska y este libro me la ha recordado mucho. Al igual que en la película los protagonistas son un padre muy bebedor y su hijo. Si en la película el hijo tiene que acompañar al padre a un largo, y un tanto absurdo, viaje,  aquí también tiene que ir con él a la montaña para ayudarle a construir un ahumadero de carne. Las coincidencias no terminan ahí pues hay varios de los elementos tanto de su relación, como con el resto de la familia que son muy parecidos.
Una vez más el cine y la novela estadounidense tratan este tipo de relaciones un tanto de amor-odio. Basta un ejemplo:
“Daba pena, era un infeliz, un ser patético, repugnante, desvergonzado, imbécil, grosero, feo y borracho, el peor padre que podía tener un hombre, tan nauseabundo que escupí la cerveza en la escupidera y me levanté con intención de irme”
Novela corta, lo que parece característico de su producción, y escrita en 1977, es decir, veinticinco años después de la otra mencionada, pero sin abandonar ni su temática ni su estilo. Una vez más se cumple aquello de que en 200 páginas se pueden contar historias espléndidas. Me gusta mucho también su sentido del humor y la especial sensibilidad con que trata a sus personajes.
No solo recomiendo su lectura, sino que seguiré comprando sus libros que seguirán  apareciendo por aquí.
 
John Fante, La hermandad de la uva

viernes, 10 de enero de 2014

Otro buen descubrimiento




En este caso el descubrimiento se lo debo a un regalo por las fiestas navideñas. No conocía tampoco al autor a pesar de haber sido publicado por una editorial a la que seguía con mucha asiduidad, seguramente se debe a mi abandono de la literatura anglosajona.
Como en el caso de la novela comentada ayer en el blog, también aquí se trata de una obra corta, 157 páginas y pequeño formato, pero muy completa por los temas que es capaz de abordar en tan poco espacio como son: la paternidad, la familia (en su versión de relaciones padre-hijo tan típicas del cine y la literatura estadounidenses) o la religión católica.
Contada de forma magistral en el más puro lenguaje realista y con toques sentimentales y tiernos. Contiene momentos espléndidos como el viaje en tren del protagonista (de nombre John Fante aunque no se trate de nada autobiográfico) y su padre o el capítulo dedicado a la doctrina católica.
Novela en suma muy entretenida, que se lee de un tirón y muy sugerente por los temas que plantea.
Por lo que parece el autor es uno de los iniciadores del “realismo sucio” y también un escritor muy irónico, pero no desde luego en esta novela.
Dejo aquí un interesante enlace donde se comenta con detenimiento la obra en general de Fante y esta novela en particular.
 John Fante, Llenos de vida