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jueves, 6 de febrero de 2020

Reflexiones sobre pasado, presente y futuro



Maalouf es un escritor que me encanta. Ha aparecido en este blog dentro de la serie dedicada a mis autores favoritos. Obviamente, me gusta sobre todo en su faceta de narrador que, por cierto, tiene bastante abandonada últimamente, pero también en su faceta de ensayista a la que pertenece el libro que ahora comento.
Este lo ha dividido en cuatro grandes apartados:
En el primero, en el que hay muchas referencias familiares, habla principalmente de Egipto y del Líbano. En él hay, entre otras muchas cosas,  una interesante visión de Nasser y de Churchill y también una curiosa idea ya que dice que el marxismo fue entre 1920 y 1980 un aglutinante para gentes de distinta confesión religiosa.
El segundo está centrado en la guerra de 1967 y en las consecuencias que tuvo sobre todo para el mundo árabe.
En el tercero, para mí el más interesante del libro, toma el año 1979 como inicio de los grandes cambios que se han producido en el mundo a partir de cosas como: la revolución en Irán, la llegada al poder de Margaret Thatcher y enseguida de Reagan con la consiguiente “revolución conservadora”, la ascensión al papado de Juan Pablo II o también la llegada al poder de Deng Xiaoping.
Finalmente, en el cuarto, por un lado critica el no cumplimiento por parte de los Estados Unidos del papel de liderazgo que le correspondía y también a la Unión Europea por no haberlos sustituido en ese papel y, por otro lado, dedica espacio a la fragmentación que se ha producido entre otras cosas por el predominio de la idea de mercado. Termina vaticinando un futuro bastante problemático debido al control que ya se ejerce gracias a los avances tecnológicos, a la sustitución de la mano de obra por robots y al cambio climático.
Así pues, trata temas muy interesantes aunque creo que no responde al título del libro ya que no explica cuál es su concepto de civilizaciones, un concepto bastante en discusión entre los especialistas, y, lógicamente, tampoco queda clara la idea de su naufragio, sean estas lo que sean. No obstante, el libro tiene buenas reflexiones y realiza unas interesantes conexiones entre distintos hechos sobre todo en el capítulo centrado en el año 1979.
Desde otro punto de vista, siempre es un placer leer a alguien que escribe tan bien como lo hace Maalouf, con esa fluidez, y hasta me atreverá a decir que naturalidad, con que cuenta sobre todo sus historias personales.
Como ya he dicho el capítulo que más me ha gustado e interesado es el dedicado a analizar lo que pasó en torno al año 1979. De él entresaco dos fragmentos que creo que resumen muy bien las ideas fundamentales:

 “En adelante, iba a ser el conservadurismo el que se proclamara revolucionario, mientras que los seguidores del “progresismo” y de la izquierda no iban a tener ya más objetivo que la conservación de lo conseguido.” (p. 145-146) (En cursiva en el original)

“No debería verterse ninguna lágrima sobre el difunto sistema dirigista. No cumplió sus promesas en ninguna parte, ni en el antiguo “tercer mundo” ni en el antiguo “bando socialista”: en todas partes resultó inconsecuente, en todas partes propició las derivas autoritarias y la formación de falsas elites represoras y parasitarias. En consecuencia se merecía un severo castigo e incluso caer para siempre en el proverbial “cubo de la basura” de la historia.” (p. 181) (Más adelante, eso sí, critica el que se pusiera en tela de juicio y se desvalorizara el principio de igualdad.)

Por otro lado, muy al final del libro aparece la siguiente afirmación:

“Conservamos devotamente la leyenda que dice que la transmisión ocurre “en vertical” de una generación a otra, dentro de las familias, los clanes, las naciones y las comunidades de creyentes; siendo así que la verdadera transmisión es cada vez más “horizontal” entre contemporáneos, se conozcan o no, se gusten o se aborrezcan.” (p. 242)

Esto me viene muy bien para comentar algo que me ha sugerido la parte final del libro, aquella en la que plantea un futuro no solo incierto, sino bastante problemático y negativo. El autor es cuatro días más joven que yo y pertenecemos a lo que se llama, no sé si acertadamente,  la “tercera edad”. No comparto muchas de las cosas que se nos adjudican, pero hay una en la que solemos coincidir muchos que es en ver un futuro negro porque no somos capaces de entender qué es lo que está pasando hoy en el mundo y, de alguna manera, nos sentimos sobrepasados por los cambios que se están produciendo. Creo que Maalouf incurre en ello porque a lo largo de la historia la especie humana ha sido capaz de ir solucionando las situaciones más problemáticas por unos mecanismos o por otros y, previsiblemente, lo seguirá haciendo aunque nosotros no estemos. De ahí que me guste esa transmisión horizontal en lugar de la tradicional vertical.
No quiero acabar el comentario sin hacer una alusión a algún detalle de la traducción. Hacía mucho tiempo que no me encontraba con loísmos en un libro en castellano y en este hay por los menos tres: páginas 61, 94 y 265. También hacía tiempo que no veía substancia, ni el uso de tanto…cuanto, en lugar del habitual tanto…como. Evidentemente, los loísmos son lo más importante y me extraña aún más tratándose de un libro de Alianza editorial.
Hay una interesante entrevista de Antonio Pita con el autor en elpais.com. 





 
Amin Maalouf, El naufragio de las civilizaciones. Traducción María Teresa Gallego Urrutia




jueves, 30 de marzo de 2017

Un libro sobre las cruzadas




Maalouf ha aparecido en la serie que dedico a mis autores favoritos. Es un escritor del que, habiendo leído todo lo publicado excepto el último libro, solo me quedaba este que, además, lleva muchísimos años en la estantería que dedico a los libros pendientes de lectura. (Esta es la edición de 1991.)
El caso es que por una u otra razón ahí estaba. Curiosamente, leo en último lugar el libro que primero publicó en 1983.
El texto está a medio camino entre el ensayo y el libro de historia. Según explica al final, ha utilizado tres tipos de fuentes: el testimonio de los historiadores y cronistas árabes; obras de historia medieval árabe y musulmana en sus relaciones con occidente y, finalmente, relatos históricos, globales o parciales, de las cruzadas. Obviamente, Maalouf da al relato su toque particular, pero el resultado es un texto tremendamente irregular pues junto a momentos muy interesantes y que reflejan de forma clara y concisa lo que sucedió (bueno, lo que dicen que sucedió), hay otros en los que ,por la acumulación y lo prolijo de las informaciones, unido a la complejidad de los hechos, el relato pierde fuerza y se hace muy difícil de seguir.
Hay temas que son especialmente interesantes como pueden ser: ver las divisiones en el mundo árabe y cómo estas permitieron el triunfo de los cristianos (según se leen esas páginas se va viendo lo poco que ha cambiado ese mundo); conocer la existencia de la secta de los asesinos (parece el antecedente más antiguo de Al-Quaeda) y sus “comandos suicidas”; comprender las diferencias de la justicia de árabes y cristianos y, principalmente, tal y como reza el título del libro darse cuenta de cómo la historia se puede contar siempre de diferentes maneras según quién lo haga.
Los siguientes fragmentos ejemplifican bien dos de estos temas:

“Pero, para superar la inferioridad numérica, los frany (así es como llamaban a los cristianos de occidente) van a disponer, durante muchos años, de un arma aún más temible que sus fortalezas: el letargo del mundo árabe.” (p. 86)

“La única diferencia es que Saladino, al no querer el estorbo de los prisioneros, los había soltado, mientras que Ricardo prefiere exterminarlos. Reúnen ante los muros de la guarnición de Acre,  a dos mil setecientos soldados junto con cerca de trescientas mujeres y niños de sus familias. Atados con cuerdas para que no formen más que una única masa de carne, quedan a merced de los combatientes francos que se ensañan en ellos con sus sables, sus lanzas, e incluso a pedradas hasta que cesan todos los gemidos.” (p. 232) (Este Ricardo Corazón de León tiene otra “prensa” en occidente)

Aunque el tema del libro sean las cruzadas, yo creo que se trata de algo más y lo que se plantea realmente es el conjunto de conflictos de la región, alguno de los cuales continúan hasta hoy.
Un libro que no recomiendo como lectura fácil y entretenida pues requiere mucha atención y aun así el lector corre el riesgo de perderse en muchos momentos con tantos emires, sultanes, reyes, etc.,  de tantas ciudades.



Amin Maalouf, Las cruzadas vistas por los árabes. Trad. María Teresa Gallego y María Isabel Reverte.

sábado, 29 de agosto de 2015

Otro regreso de Maalouf a los orígenes


 
 
Lleva Maalouf cuarenta años exiliado en Francia y en los dos últimos libros está de alguna manera mostrándonos cierta añoranza de su Levante natal. Si en  Orígenes se producía una vuelta y una verdadera investigación sobre la familia, aquí se trata de recuperar las amistades de juventud abandonadas con el exilio. Tiene por lo tanto muchos elementos autobiográficos y, sobre todo, deja constancia de la forma de pensar del autor sobre temas tan queridos para él como son: la religión, los conflictos en su país de origen, las relaciones entre Occidente y Oriente, la búsqueda de la identidad, la importancia del amor y la amistad, el compromiso,…
A partir de la anunciada enfermedad de un amigo del que se separó totalmente, Adam, el protagonista, profesor de historia en París, vuelve y comienza el intento de recuperar a los viejos amigos. Dos emigrados, uno en Estados Unidos (donde trabaja para una agencia oficial de inteligencia) y otro, judío,  en Brasil, un ingresado en un convento cristiano y convertido en monje, un empresario de éxito, un islamista radical que sustituye a su hermano también islamista muerto hace años y, una mujer, Semiramis, que le sirve para meter de forma un tanto forzada la historia quizá más floja de este espléndido libro.
Con estos personajes Maalouf va montando las diferentes historias y mostrando su pensamiento sobre los temas a los que antes hacía referencia.
De este escritor, que ya ha aparecido en la sección del blog de mis autores favoritos, me gusta casi todo pero especialmente tres cosas: el interés que siempre tienen los temas que aborda, la gran capacidad para contar las historias y el cariño con el que trata a sus personajes que, además, no suelen ser blanco o negro sino más bien de la escala del  gris.
Seguramente no se trata del mejor libro de Maalouf, pero sí que es uno de los que más me ha llegado quizá por coincidir en algunas cosas con el protagonista.
Un par de ejemplos sobre las opiniones del protagonista:
 
“No dejan de repetirme que nuestro Levante es así, que no cambiará, que siempre habrá facciones, favores bajo cuerda, dinero negro, un nepotismo obsceno, y que no tenemos más elección que apechar con ello. Y como me niego a hacerlo, me tildan de orgulloso e incluso de intolerante. ¿Es acaso orgullo querer que el país de uno llegue a ser menos arcaico, menos corrupto y menos violento? (p.69)
 
“En el alegato que me cuentas, tu padre puso el dedo en una verdad capital: nada más acabar la Segunda Guerra Mundial, Occidente se enteró del horror de los campos, del horror del antisemitismo; mientras que, a ojos de los árabes, los judíos no se presentan en modo alguno como civiles desarmados, humillados, en los huesos, sino como un ejército invasor, bien equipado, bien organizado, terriblemente eficaz.” (p.299)
 
Un libro muy recomendable que se lee con gusto, es muy entretenido y está muy bien escrito.
 
Amin Maalouf, Los desorientados

viernes, 29 de mayo de 2015

Mis autores favoritos XXIV: Amin Maalouf


 
Le llega el turno en esta serie que emprendí hace ya tiempo a un escritor que está en ella a pesar de que sus historias se desarrollan en unas épocas por las que no me suelo interesar aunque, eso sí, en unas zonas del mundo, el Oriente Próximo, que sí me interesa, y mucho.
Este escritor libanés nació en el mismo año que yo, 1949, pero se trasladó a Francia en 1975 ante la situación conflictiva de su país. Sin embargo, aunque la mayor parte de su obra la ha producido en ese exilio, sus temas, sus referentes y yo diría que incluso su sensibilidad, es oriental.
En los años noventa del siglo pasado se publicaron los principales libros que tratan de distintos aspectos de la vida en la zona en la que se desarrollan sus historias y de los conflictos en sus contactos con occidente. Si tuviera que destacar alguno de sus libros de esa época lo haría con La roca de Tanios en el que nos cuenta una preciosa historia basada en un hecho real.
Tiene también Maalouf una faceta como ensayista en la que yo destacaría el librito Identidades asesinas, una crítica muy radical y muy interesante del nacionalismo. A medio camino entre el ensayo y el estudio histórico se encuentra Las cruzadas vistas por los árabes, un libro de una gran originalidad y que tiene el mérito de llamar la atención sobre el típico eurocentrismo al tratar temas históricos.
Más recientemente ha publicado una especie de biografía familiar que me parece un texto extraordinario por lo que cuenta y, sobre todo, por lo bien que lo hace con esa perfecta  mezcla de documentos y recuerdos de miembros de su familia.
Tengo aún pendiente de lectura su último libro, Los desorientados.
Maalouf me parece uno de esos escritores que puede gustar a un público muy variado y muy amplio, pues cuenta unas historias siempre curiosas e interesantes y lo hace de una forma realmente magistral. Se trata de uno de esos narradores que, por lo que voy leyendo en los últimos años, abundan en oriente, capaces de enfrentarse a cualquier historia y meterte de lleno en ella. Escribe magníficamente y, como ya he dicho, posee una especial sensibilidad para tratar a sus personajes.
Un gran escritor de lectura absolutamente recomendable para cualquier amante de la literatura. Por cierto, hay que agradecerle a Alianza editorial la publicación estos libros.

miércoles, 3 de julio de 2013

Mis autores favoritos XVII: Amin Maalouf



Llevaba tiempo sin publicar nada en esta sección a pesar de que tengo una lista de autores pendientes. Al leer hace unos días Orígenes, me decidí a poner ya a Maalouf.
Tengo todos los libros publicados de este autor aunque en las portadas que he puesto falten, por causas ajenas a mi voluntad, Samarcanda y Los jardines de la luz. A mediados de los noventa, que es cuando se publicó gran parte de su obra, no me perdía ninguno de sus libros. Luego se fue espaciando su producción, pero siempre tenía algo en el mercado. La roca de Tanios y la ya mencionada Orígenes han sido los dos libros que más me han gustado dentro, eso sí, de un conjunto en el que ninguno desmerece en calidad e interés.
Es Maalouf un buen ejemplo de literatura comprometida con los valores tanto de oriente como de occidente y, por ello, en casi todas sus obras aparecen ambas culturas si bien predomina la primera que es donde se desarrollan la mayor parte de sus historias. Gran creador y narrador, con un lenguaje muy poético y dotado de una gran sensibilidad. Su lectura resulta siempre una experiencia muy distinta y gratificante.
Ha escrito también varios ensayos como esa curiosa versión de las Cruzadas vistas desde el lado de los árabes o el fuerte ataque a la brutalidad que traen determinadas identificaciones.
“Lo que me hace ser yo mismo y no otro es que estoy a caballo entre dos países, entre dos o tres lenguas, entre varias tradiciones culturales. Ésa es mi identidad”. Esta afirmación define muy bien al escritor, a la persona y a su obra.
Nada más que recomendar fervientemente la lectura de cualquiera de los libros de este autor que nació cuatro días después que yo y que ya forma parte de mi historia como lector.


jueves, 6 de junio de 2013

Estupendo e inclasificable texto



 
Tengo a Maalouf entre mis escritores favoritos. He leído prácticamente toda su obra traducida porque siempre me ha parecido un gran contador de historias y con una poética muy particular. Pues bien, he disfrutado una vez más con un texto suyo que califico de inclasificable y que de alguna manera lo es. No se trata ni de una biografía, ni de unas memorias, ni de la historia de una familia; básicamente es parte de lo sucedido a sus antepasados por parte de padre y, sobre todo, a su abuelo y a un hermano de éste. Se basa en los documentos y la correspondencia que estaba guardada en su casa del Líbano que aparece reproducida con gran profusión a lo largo del libro.
Puede que dicho así alguien pueda pensar que no debe resultar muy interesante este tipo de historia. Se equivocaría quien así lo hiciese. Las peripecias de la familia desde los montes del Líbano hasta Cuba (adonde emigró su tío abuelo y que ocupa un importante capítulo del libro), los conflictos familiares por los temas religiosos con unas manipulaciones realmente sorprendentes, el contenido y la formas de expresión de las numerosas cartas,…todo eso, y mucho más, hace que el texto de Maalouf me haya parecido tan apasionante como el resto de su obra narrativa. Además, como es habitual en el autor, la forma no sólo no desmerece sino que bien al contrario potencia la riqueza del texto.
Un libro diferente, original, interesante y, eso sí, muy extenso pues tiene 570 páginas.
 
Amin Maalouf, Orígenes