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miércoles, 5 de febrero de 2025

Biografía novelada de una escultora

 

Qué gran escritor es Vásquez. Evidentemente ya lo sabía pues he comentado ya en el blog cinco libros suyos, pero creo que en este se supera. Ha escrito una especie de biografía novelada de una artista colombiana, Feliza  Burzstyn, una escultora que debió de tener mucho éxito en su momento, años setenta, pero que yo desconocía totalmente. Además, me parece que, salvo en determinados momentos, no tuvo una vida especialmente apasionante y, sin embargo, tal y como la narra Vásquez te metes en la historia y la disfrutas plenamente.

Por lo que cuenta el autor, se interesó por la historia de esta mujer hace casi treinta años sobre todo a raíz de una nota de García Márquez, gran amigo de Burzstyn, que decía que murió de tristeza. Lo hizo en 1982 cuando tenía solo cuarenta y ocho años.

El libro lo ha estructurado en cinco capítulos, pero no cuenta la historia de una forma totalmente lineal, sino que va alternando diferentes momentos y episodios de su vida. También incluye sus encuentros con Pablo, el último marido de la escultora, en la que este le da muchas informaciones para la elaboración del libro.

La protagonista vivió en Nueva York, París y Bogotá. Era hija de un matrimonio de judíos polacos que se expatriaron a Colombia. A los veintiún años ya tenía tres hijas fruto de su matrimonio con Larry, un estadounidense del que se separó enseguida y con el que se fueron a vivir las tres hijas. Tuvo luego una larga relación con Jorge Carrión y un segundo matrimonio con el ya mencionado Pablo. En medio tuvo un gravísimo accidente por el que tuvieron que reconstruirle parte del rostro aunque parece ser que quedó muy bien.

Como escultora se dedicó a modelar restos de desguaces y distintos materiales metálicos en esculturas que solían ser de gran tamaño. Se relacionó con la mayoría de los intelectuales de Colombia y nunca quiso tener participación de ninguna manera en la política de su país del que, sin embargo, fue expulsada de forma injusta durante un periodo de tiempo.

Como decía antes, no tuvo una vida demasiado intensa salvo en los últimos años, pero la maestría de Vásquez, sobre todo en los dos primeros capítulos, hace que sí lo parezca.

Como persona era tremendamente libre (anarquista para algunos de sus amigos) y queda claro que siempre decía lo que pensaba. Algo que me ha sorprendido es lo poco que aparecen sus hijas en el libro y solo muy al final nos enteremos de que tuvo más encuentros con ellas tanto en Estados Unidos como en Colombia.

Vásquez incluye en el tramo final del texto un par de entrevistas, me imagino que figuradas, que le sirven para dejar constancia del carácter y la forma de pensar de Feliza.

En fin, un libro recomendable por la calidad literaria que demuestra una vez más su autor.

 

Juan Gabriel Vásquez, Los nombres de Feliza

martes, 18 de enero de 2022

Completando la lectura de la obra del autor

 

Creo que con la lectura de este libro casi completo la totalidad de la obra del autor publicada en España. Esto ya quiere decir algo de lo mucho que me gusta tanto por los temas que elige como por la forma de tratarlos. Solo hay un libro que me decepcionó y que, de hecho, no pude terminar a pesar de que cuenta con magníficas críticas.

Esta “historia secreta” es en el fondo una magnífica historia de aventuras. El protagonista, José Altamirano, la narra en primera persona y tiene la forma de unas memorias o confesiones en las que pone al lector como jurado y que dirige en muchos momentos a Eloísa.

El texto está dividido en tres grandes apartados y cada uno de ellos en otras tres partes. En el primero se centra bastante en la figura de su padre, Miguel, progresista, anticlerical, masón, excomulgado, etc. También hay muchos detalles de la política colombiana con sus correspondientes golpes de estado. El segundo, que transcurre en los años ochenta del siglo XIX,  está dedicado fundamentalmente al tema del canal de Panamá y los conflictos económicos y políticos que suscitó. Finalmente, en el tercero vemos como esos conflictos llevarán a la creación de un estado independiente tras una guerra civil.

En este brevísimo resumen me he centrado mucho en los aspectos más políticos porque Vásquez también les dedica bastante espacio, pero no quisiera olvidarme de la aparición en varios momentos nada menos que de Josep Conrad al que José le encarga la redacción de su historia. Creo que aquí el autor quiere dar un homenaje al escritor polaco-británico porque es un tanto marginal a la historia que cuenta, una historia en la que tiene un papel predominante la complicada y violenta política colombiana, los problemas que hubo para construir un canal que tan importante ha sido posteriormente y en la que no falta alguna alusión al periodismo mentiroso a través de Miguel que se dedicará a escribir en un Bulletin en el que se reciben sobornos para publicar algunas informaciones.

Además del interés que pueda despertar lo narrado, un aspecto fundamental en los libros de este escritor es su magnífica escritura, un lenguaje muy cuidado y una gran claridad y agilidad narrativa.

Para terminar, reproduzco un fragmento en el que se ve cómo se dirige a los lectores y en el que da una visión bastante negativa del país:

 

“Lectores del Jurado: ignoro quién habrá sido el primero en comparar la historia con un teatro (no me corresponde a mí esa distinción), pero una cosa es segura: ese espíritu lúcido no conocía el espíritu tragicómico de nuestra rama colombiana, creación de dramaturgos mediocres, fabricación de escenógrafos chapuceros, producción de empresarios inescrupulosos. Colombia es una obra en cinco actos que alguien trató de escribir en versos clásicos pero que resultó compuesta en prosa grosera, representada por actores de ademanes exagerados y pésima dicción…” (p. 37)

 

En definitiva, otro buen libro de un gran escritor.

Hay una buena reseña de Santien unlibroaldia.blogspot.com.

 

Juan Gabriel Vásquez, Historia secreta de Costaguana.

 

miércoles, 14 de abril de 2021

Un trozo de vida y de historia


Vásquez ha elegido para esta novela un tema bastante cercano ya que se trata de novelar parte de la vida de un gran amigo suyo: el director de cine colombiano Sergio Cabrera. “Volver la vista atrás es una obra de ficción, pero no hay en ella episodios imaginarios. (…) el acto de la ficción ha consistido en extraer la figura de esta novela del gigantesco pedazo de montaña que es la experiencia de Sergio Cabrera y su familia, tal como me fue revelada a lo largo de siete años de encuentros y más de treinta horas de conversaciones grabadas”. (Así inicia la Nota del autor al final del libro, p. 473).

Vásquez, en la mayoría de los libros suyos que he leído, suele trabajar de esta manera con materiales de la realidad, pero creo que esta es la vez que lo hace de una forma tan absoluta.

El libro está dividido en tres partes. La primera se centra sobre todo en el personaje fundamental de Fausto Cabrera, el padre de Sergio, y en su peripecia hasta llegar a establecerse en Colombia desde su salida de España. También vemos los inicios de Sergio y su hermana Marianella, que será otro de los personajes claves del libro. La segunda está centrada en la estancia de varios años en China de toda la familia durante los años de la revolución cultural en la que tanto Sergio como Marianella se convertirán en guardias rojos, con todo lo que significó eso en su día. En la tercera también toda la familia terminará en Colombia, primero los padres y un tiempo después los hijos, participando en la lucha de la guerrilla. Una vida, pues, llena de aventuras y momentos culminantes, pero también llena de dificultades, tensiones y dudas.

Como afirma Vásquez en su interesantísima entrevista con Andrés Seoane en elcultural.com:

Esta novela condensa las principales obsesiones de toda mi obra. Por un lado, el peso del pasado, que en realidad no es pasado, sino que nos acompaña y determina, incluso de forma inconsciente, muchos aspectos de nuestra vida. Por otro, la manera en que eso que llamamos historia o política o realidad social se inmiscuye y moldea las vidas de los individuos”.(Subrayado en el original.)

En ese moldear la vida de los individuos creo que está una de las claves de la novela y uno de los aspectos que la hacen tan atractiva. Tanto Sergio como Marianella están moldeados tanto por su padre como por una realidad política en la que estuvieron inmersos durante muchos años.

Reproduzco dos breves fragmentos para ilustrar hasta qué punto se produjo esto:

“Presidente Mao, ¡te amo más! Puedo prescindir de padre y madre, ¡pero no puedo prescindir de tu gran ideología!” (p. 266) (Del diario de Marianella en 1968, por cierto, un diario escrito en chino en muchas de sus páginas.)

“(…) Sergio pensó lo mismo que pensaría durante los siguientes años. Le había tocado una época en la que todo el mundo, en todas partes, por todos los medios, tenía un solo objetivo: hacer la revolución. Qué suerte era estar vivo.” (p. 254)

 Este era el nivel de compromiso y de “ideologización” que tenían ambos. Este exceso terminará por hacer que ambos abandonen la guerrilla decepcionados como muestra el siguiente fragmento referido a Sergio:

“La lucha armada se le había convertido en una rutina obscena: ganar la confianza de los campesinos para llevar a cabo operativos de guerra, y contemplar cómo las víctimas de los operativos, a la larga, eran los campesinos cuya confianza habían ganado. No, la revolución no podía ser esto.” (p. 363-364)

En el caso de Marianella el rechazo fue anterior y mucho más fuerte ya que no solo se arrepintió del tiempo dedicado a la guerrilla sino que manifestó que también sentía odio.

En fin, todo esto no es más que una mínima parte de todo lo que se cuenta en una novela que abarca 50 años (desde mediados de los años veinte hasta mediados de los setenta), que se desarrolla en países donde se estaban produciendo hechos relevantes (hoy diríamos históricos) y que tiene 471 páginas. Una novela que tiene un cuadro de personajes magnífico porque a los ya mencionados hay que añadir Luz Elena, la madre, David Crook, un británico que espiaba al POUM y que terminó en China, y un conjunto interesante de miembros de la guerrilla de variado pelaje que va desde el asesino y abusador hasta el idealista.

Hay una serie de cuestiones que aparecen y que llaman la atención de forma más concreta. Así: lo que se cuenta sobre el referéndum que se hizo para aprobar o no los acuerdos de paz entre el gobierno y la guerrilla; las recomendaciones que deja escritas Fausto a sus hijos, cuando el matrimonio se va a Colombia y los dejan solos en China, que son una clara muestra de la rigidez moral y de cómo la ideología se superpone a todo; la guasa con el cambio del sentido de la luz en los semáforos durante la revolución cultural o el rechazo de una novia de Sergio por ser yugoslava, es decir, de un país “revisionista”. En fin, de este tipo de cosas hay bastantes en el texto.

Además de todo lo visto sobre el contenido no menos importante es la calidad de narrador que tiene el autor capaz de contar las cosas de forma ágil, comprensible y con una gran escritura en la que no faltan los modismos colombianos.

La edición se acompaña con una serie de fotos muy interesantes que sirven para conocer mejor a los personajes.

Muy recomendable tanto por el interés de lo narrado como por la magnífica escritura de uno de los grandes escritores en castellano de la actualidad del que tengo la suerte de tener aún dos libros pendientes: Historia secreta de Costaguana y Los informantes.

 

Juan Gabriel Vásquez, Volver la vista atrás.

 

 

 

 

jueves, 30 de mayo de 2019

Buena colección de relatos




Vásquez es un escritor al que tardé en conocer, de hecho lo hice a través de su última novela publicada en 2016, pero me gustó tanto que en poco tiempo casi me puse al día de su obra. En el blog están las correspondientes entradas con los comentarios.
Llega ahora un conjunto de nueve relatos inéditos en su mayoría (cuatro han aparecido en diversos medios aunque, dice el autor, que no siempre en la misma versión con la que aparecen ahora).
En el artículo de Federico Simón sobre el libro publicado en elpais.com, se reproducen las siguientes palabras de Vásquez:
“Un cuento captura emociones o movimientos de nuestra sensibilidad tan pequeños que si los tratáramos de apresar con una novela se irían, se escurrirían.
(..)
“En todos hay un narrador que el lector puede asociar conmigo. El libro es muy personal, vamos a decir autobiográfico, porque son vivencias mías que por alguna razón me molestaron, me incomodaron”.

Aquí menciona un elemento fundamental en casi todos ellos como es ese carácter autobiográfico que hace que en alguno incluso aparezca como protagonista el propio autor. También es cierto que en la mayoría la brevedad hace que la intensidad sea mayor y quizás que en una novela se pudieran perder algunas emociones. No obstante, hay alguno, como por ejemplo el que da título al libro, que me hubiera gustado verlo convertido en una novela aunque fuera corta; te quedas con las ganas de más historias y más detalles.
Todos tienen su interés y en todos se nota la mano de un gran escritor capaz de profundizar en las historias aunque sean cortas. También tienen en común diversos grados de violencia que llega a su culmen en el titulado Aeropuerto, en el que relata el asesinato de Sharon Tate, pero que en Los muchachos tiene gran presencia tanto por las peleas callejeras como por los atentados hechos por sicarios. No falta tampoco algún suicidio.
Vásquez es un escritor colombiano y, por lo tanto, tiene bastante lógica la presencia de la violencia en su literatura. De hecho en la entrevista que le hace AndrésSeoane en elcultural.com en una de sus respuestas  afirma:

“Es un testimonio de mi generación en Colombia, que estuvo marcada por el narcoterrorismo en los años 80 de manera muy especial. Hay un cuento que es una metáfora de eso, «Los muchachos», pero todos tiene que ver con ese momento en que la violencia te pasa cerca, tocándote, o simplemente de manera en que sientes el desplazamiento del aire cuando te pasa cerca.” (Subrayado en el original).

Un libro muy recomendable como lo son todos los que he leído del autor, tanto por los temas que trata como por su capacidad narrativa y su dominio del lenguaje.
Hay una buena reseña de Nadal Suau en elcultural.com en la que define de forma muy sintética cada uno de los relatos.

Juan Gabiel Vásquez, Canciones para el incendio

domingo, 2 de octubre de 2016

Artículos interesantes

A pesar de la reconversión política de El País y del penoso y triste papel que está jugando últimamente, aún quedan en él algunos analistas que son capaces de salirse de la línea oficial, y que les dejan hacerlo, habría que añadir. Por eso esta semana tan difícil para el PSOE dos de los mejores artículos son de periodistas  de este medio.

Soledad Gallego hace un buena defensa del militante  colocándole muy  por encima del votante.(El País.com)

Josep Ramoneda analiza muy bien cuál ha sido la evolución de Sánchez en estos últimos meses y qué debería haber hecho. (El País.com)

Juan Gabriel Vásquez hace una cerrada defensa del sí en el referéndum de Colombia para lograr una paz duradera.(El País.com)

jueves, 8 de septiembre de 2016

Novela corta pero no menor



Esta es la tercera novela que leo de un autor que desde que lo descubrí hace poco tiempo voy conociendo más aunque de una forma un tanto desordenada. Esta que comento está escrita entre las dos que he leído y, aunque tiene cosas en común con las otras, es sobre todo diferente en su tamaño pues se trata realmente de una novela corta de apenas 140 páginas.
Original historia la de este caricaturista, Javier Mallarino, buscando en su memoria unos hechos ocurridos muchos años antes. Interesante también el tema de la posible influencia de unas caricaturas – y de la prensa en general- en la marcha de la política y en los comportamientos de sus protagonistas. Pero siendo esto importante, lo mejor es la capacidad de Vásquez en la creación de estructuras originales para contar las historias y hacerlo con un lenguaje y un manejo del idioma que es lo que mejor caracteriza a este gran escritor.
Evidentemente resulta una novela inferior  a las otras que he leído, El ruido de las cosas al caer y La forma de las ruinas, pero es lógico pues, por un lado, se trata de dos grandes novelas en calidad y tamaño y, por otro, la pretensión de Vásquez es claramente menor en este caso. No obstante, como novela corta resulta muy interesante e incluso creo que habría dado para un mayor desarrollo de la historia.
Hay una buena reseña de Elsa Fernández-Santos elpaís.com.


Juan  Gabriel Vásquez, Las reputaciones

miércoles, 17 de agosto de 2016

En el origen del narcotráfico en Colombia




Hace unos meses comentaba en el blog el primer libro que leía de Vásquez, La forma de las ruinas, y decía que no sería el último por el impacto que me había causado. Efectivamente, he decidido continuar conociendo la obra de este buen escritor colombiano, afincado en Barcelona desde hace años, con esta novela que obtuvo el Premio Alfaguara de novela en 2011 con la siguiente valoración:

“El Jurado quiere destacar las cualidades estilísticas de esta novela cuya prosa recrea una atmósfera original y atractiva, un espacio habitado por personajes que acompañarán mucho tiempo al lector. Ambientada en la Colombia contemporánea, la trama narra el viaje de un hombre que busca en el pasado una explicación de su situación y la de su país. Una lectura conmovedora sobre el amor y la superación del miedo”.

No hay mucho que añadir si un Jurado valora así una obra. Sí puedo comentar que es una novela que te atrapa desde el primer momento y en la que sus principales personajes tienen consistencia. Por otra parte, la historia que nos cuenta, al remontarse a los orígenes del narcotráfico en Colombia, tiene gran interés y la estructura que crea Vásquez para contarla es lo suficientemente original para mantener la atención del lector. Además, tiene el autor una gran habilidad para la narración y un estilo muy personal que por lo que voy leyendo le convierten en uno de los escritores en castellano más interesantes del momento y con gran futuro.
Desde luego seguiré leyendo sus libros anteriores y atento a posibles novedades.
Joaquín Marco ha hecho una magnífica crítica en elcultural.com a la que remito a quien quiera saber más del contenido del libro.



Juan Gabriel Vásquez, El ruido de las cosas al caer

miércoles, 20 de abril de 2016

Descubriendo a un escritor colombiano




Es el  primer libro que leo de Vásquez y con seguridad no va a ser el único. Recojo un momento de la entrevista que para El País le hizo Ana Marcos:

“PREGUNTA. ¿Qué es exactamente La forma de las ruinas?
RESPUESTA. Una de las cosas fascinantes de este género, y una de las razones por las que ha sobrevivido, es porque tiene esa capacidad fantástica de asumir todos los estilos y mezclar todos los procedimientos. Esta novela en particular es investigación, autobiografía, por partecitas cortas es ensayo, novela histórica, policial e investigación criminal… He vivido obsesionado con la idea de que las novelas deberían contar lo que solo ellas pueden contar: ir a lugares donde nadie más ha ido antes, donde la historia o el periodismo no pueden llegar.”

Efectivamente, este libro, esta novela, está compuesta con materiales muy diversos. A mí me recuerda mucho algunos libros de Javier Cercas, sobre todo Soldados de Salamina,  y también en alguna medida los de E. Carrére.
El libro tiene dos grandes partes. En la primera, en la que Vásquez es uno de los protagonistas, se plantea el tema de las teorías de la conspiración y se dedican muchas páginas, seguramente demasiadas, a los asesinatos de Jorge Eliécer Gaitán en 1948 y J.F. Kennedy en 1963. Aquí, además, el autor hace algunas reflexiones personales sobre temas que se salen un tanto de lo narrado, pero que me han gustado porque, además, las comparto plenamente: una trata de los comentarios que se hacen en las páginas webs donde se ponen  de manifiesto: “La irresponsabilidad intelectual, la calumnia, el matoneo de patio de colegio, (…)”; la otra, mucho más importante, se refiere a la defensa de la ortotanasia o derecho a una muerte digna. 
Más o menos hacia la mitad del libro se inicia la segunda parte en la que aparece el que, en mi opinión, es el verdadero protagonista de la novela y aquél cuya aparición la transforma de alguna manera. Me refiero a Marco Tulio Anzola a quien le encargan la investigación de la muerte del general Rafael Uribe Uribe en 1914. (Se trata, una vez más, de un personaje real que escribió un libro con sus investigaciones, ¿Quiénes fueron?, publicado en 1917). Esa investigación y el juicio de los asesinos detenidos son lo mejor de la novela y la convierte en una lectura apasionante. Quizá la única crítica que le haría es que tarda mucho en centrarse en esta historia y dedica demasiado espacio a lo que se podrían considerar los prolegómenos.
Una de las grandes cualidades que tiene Vásquez es su capacidad para la narración. A lo largo de las 550 páginas del libro es capaz de mantener la atención del lector gracias a la buena estructuración y a la dosificación de las informaciones, todo ello además con un lenguaje rico, claro y preciso.
Al final, no sé si salgo más o menos partidario de las teorías conspirativas, pero desde luego sí lo hago satisfecho de haber leído un buen libro.



Juan Gabriel Vásquez, La forma de las ruinas