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lunes, 23 de diciembre de 2024

Dos relatos antibelicistas

 


“Dos relatos contra la guerra” es el título con el que se publicaron por primera vez en 1920. Zweig, al igual que el Ferdinand protagonista del primer relato, se había refugiado en Suiza huyendo durante la Primera Guerra Mundial, pero, como afirma Patricio Pron en el Prólogo, no tenía las mismas dudas que él ya que Zweig se oponía radicalmente a la guerra y, sobre todo, como gran defensor de la humanidad, al sacrificio de los hombres por la “patria”.

“Wondrak” es un relato inconcluso aunque creo que la idea fundamental, el antibelicismo, queda bien recogida en lo que dejó escrito.

Los dos están escritos durante el tiempo de la guerra con el estilo característico del autor y su cuidado uso del lenguaje. No obstante, creo que en el primero los diálogos son a veces poco naturales y lo que buscan es fundamentalmente dejar constancia de las ideas.

Reproduzco a continuación unos cuantos fragmentos. En el primero habla Ferdinand y se aprecia que, aunque no esté de acuerdo con la guerra, parece que no le quedará más remedio que acudir a la llamada a filas. En los otros tres es su mujer la que habla y deja de forma clara y rotunda su postura antibelicista que es la que siempre tuvo Zweig.

“(…) Solo conozco un deber que se llama ser un hombre y trabajar. No tengo más patria que la humanidad, ni me enorgullece matar personas, todo eso lo sé, Paula, lo veo tan claro como tú… Pero es que ellos ya se han apoderado de mí, me llaman y sé que, a pesar de todo, de cualquier cosa, acudiré” (Pág. 33)

“Se puede pertenecer a un pueblo, pero cuando los pueblos se vuelven locos, no hay por qué seguirlos” (P. 62)

“Uno no se puede rebajar a arrastrarse cuando es un hombre; ha de decir “no”, ese es el único deber de hoy y no el de dejarse llevar al matadero” (p. 65)

“Solo tiene que saber que es un hombre y querer seguir siéndolo, entonces esas palabras que lo rodean, con las que ahora se quiere cloroformizar a la gente, patria, deber, heroísmo, esas palabras se vuelven pura cháchara, charlatanería que apesta a sangre, a sangre humana caliente, viva. Sé sincero, ¿la patria te parece tan importante como tu vida? ¿aprecias más una provincia que cambia de monarca soberano que tu mano derecha, con la que pintas?” (p.37)

Dos textos interesantes en la mejor tradición de la literatura contra las guerras y con el estilo característico del autor. Recomendables.

 

Stefan Zweig, “Obligación impuesta” y Wondrak”. Traducción Roberto Bravo de la Varga

jueves, 17 de octubre de 2024

Grande, muy grande

 


En mi caso, decir algo nuevo sobre este autor es muy difícil por no decir imposible. Ha aparecido tantas veces en el blog, he dicho tantas y tan buenas cosas sobre él que no parece fácil comentar otro de sus libros sin repetirme. Da igual porque estamos ante otro de sus magníficos trabajos.

Esta “novela de una vida” es un texto inacabado y publicado póstumamente en 1946, y en España en 1948 con la traducción que la editorial Paidós ha conservado para esta edición. La preparación para esa publicación la hizo Richardt Friedenthal que en un apéndice explica el proceso que siguió para ella en el que incluso tuvo que completar algunos apartados siguiendo las notas que había dejado Zweig. Este tenía previstos dos volúmenes, uno dedicado a la vida y otro a la obra. El que se publicó está centrado casi exclusivamente en la vida de Balzac con pequeños comentarios a alguna de sus obras.

En la primera parte ofrece un retrato de la infancia y juventud que resulta bastante terrible: una madre muy despegada y que apenas le hacía caso; la dura estancia en un internado entre los 6 y los 12 años; y, aunque era mal estudiante, sus estudios de jurisprudencia por obligación paterna que le llevan a trabajar con un notario para luego abandonarlo y dedicarse a su pasión: la escritura.

A partir de ahí, Zweig se centra en tres aspectos principalmente, quizá porque son los que más le llamaron la atención de la vida de Balzac. Por un lado, su extensa, variada y en algunos casos frustrada vida amorosa, con el detalle de que Zweig ve más que la búsqueda del amor, la de una posición social y, en casos como el de von Hanska, económica. Por otra parte, la inmensa capacidad de trabajo para lo que da mucha información y pone numerosos ejemplos que son, desde luego, realmente espectaculares. Finalmente, dedica mucho espacio a escribir sobre su economía desde dos puntos de vista: por un lado, su vida de lujo con compras de todo tipo de objetos y, como consecuencia, el gasto de los anticipos y el aumento de las deudas que, como en un círculo vicioso, le obligaban a escribir mucho y muy deprisa para cumplir con lo comprometido; y, por otro lado, su capacidad para meterse en negocios que siempre terminaban en la quiebra y en nuevos endeudamientos como son, por ejemplo, sus creaciones de una editorial, una imprenta, una fundición o sus inversiones en ferrocarriles y en bolsa. De todo salió malparado.

Una de las conclusiones que el lector puede sacar de esa vida es cómo fue capaz de concentrarse y escribir la cantidad de páginas que escribió con una vida tan azarosa y complicada. Quizá lo explica el hecho, que Zweig destaca en varias ocasiones, de que tenía una disciplina de trabajo muy estricta y que incluso cuando tuvo, como con Hanska, una relación más fuerte y duradera, solo la veía en las horas de la tarde que no dedicaba a escribir.

Lo que he destacado no quita para que Zweig admirase, y mucho, al gran autor francés. Aunque se muestra crítico con varios de sus libros, otros son para él de lo mejor que se había escrito hasta entonces, y Balzac uno de los más grandes del siglo XIX.

En fin, de este extenso libro, 406 páginas, se pueden decir muchas más cosas, pero creo que lo mejor que se puede decir es que, nuevamente, es un auténtico placer leer a Zweig. Su capacidad de narrar sin repetirse, de profundizar en la psicología de los personajes, en este caso todos reales, de escribir de una forma clara y al mismo tiempo tremendamente literaria (si es que se pude decir algo así), hacen de su lectura una experiencia distinta y enriquecedora.

Tenía este libro entre los pendientes desde hace muchos años seguramente pensando que como era un texto inacabado sería un texto menor. Error, inmenso error porque se trata de otro de sus grandes libros.

¿Recomendable? De Zweig prácticamente todo lo es y muchos son, además, imprescindibles.

Una acotación personal. Solo he leído un par de libros de Balzac y hace más de cuarenta años porque fue para unos trabajos cuando estudiaba historia. Da igual, no es necesario conocer la obra de este gran escritor francés para disfrutar de la lectura de esta recreación de su vida.

 

Stefan Zweig, Balzac. La novela de una vida. Traducción Arístides Gamboa

 

 

 

 

 

jueves, 29 de agosto de 2024

Inagotable

 

Se recogen en este librito, 131 páginas en formato pequeño, un conjunto de 13 textos, publicados entre 1933 y 1940, que tienen en su mayoría la forma de diálogos con diferentes periodistas e intelectuales. Gran parte lo fueron en medios franceses, pero también hay alguno en medios estadounidenses.

Los temas que se tratan son, lógicamente, muy variados aunque destacan las preguntas sobre la situación política y, curiosamente, se habla en varios sobre la biografía de María Antonieta, me imagino que porque se debería de estar publicando por esas fechas.

Este es un libro que puede interesar sobre todo a los muy seguidores del gran escritor. No aporta grandes novedades y sí pueden tener algo de interés las repuestas que da sobre el porqué del auge del nazismo, sobre el papel de los intelectuales en esos momentos de crisis, sobre la importancia del europeísmo y, finalmente, la curiosa explicación que da sobre el antisemitismo pues, como se dice en una nota a pie de página,: “Es una opinión que Zweig expresa en diversos textos publicados en el presente volumen: para no incitar el antisemitismo deberían (los judíos) mantenerse al margen de las posiciones de poder”. (p. 38)

En fin, un libro sin grandes aportaciones, pero la verdad es que siempre gusta leer cosas que dijo o escribió Zweig.

 

VV.AA, Conversaciones con Stefan Zweig. Traducción Manuela Gargurevich

 

domingo, 7 de abril de 2024

Nunca es tarde


La verdad es  que hablar de un relato de Zweig a estas alturas parece raro en un blog en el que este magnífico escritor ocupa el segundo lugar, inmediatamente detrás de su amigo Joseph Roth, en la sección que dedico a “Mis autores favoritos”.

Seguro que hace muchos años leí este relato, pero gracias a mi (escasa) memoria he podido leerlo ahora como si fuese nuevo.

En él está el estilo característico de su autor y dos temas que también trató en más de una ocasión: la pulsión sexual, presente en muchas de sus obras, y la pasión por el juego, en este caso convertida en auténtica ludopatía.

En este caso es una señora de cierta edad quien le cuenta al narrador, que funciona como intermediario de la historia, algo que le sucedió hace unos años cuando tuvo una relación de un día con un joven adicto al juego.

El relato va ganando en intensidad a medida que avanza y mantiene  muy bien la tensión narrativa para que el lector se interese por lo que pasó entre la señora y el jugador. Zweig es un verdadero maestro en este tipo de relatos o novelas cortas, apenas 100 páginas, en las que es capaz de reflejar muchos aspectos de los comportamientos de la gente.

Tan recomendable como todo lo que escribió este maestro entre maestros.

 

Stefan Zweig, Veinticuatro horas en la vida de una mujer. Traducción María Daniela Landa

 

 

 

 

domingo, 18 de febrero de 2024

Pequeña gran obra



Hace unos días, leyendo la magnífica biografía que Luis Moreno Claros ha escrito de Zweig que recomiendo encarecidamente a cualquier lector interesado en la buena literatura, me di cuenta de que aún me faltaban por leer algunos textos de Zweig a pesar de la gran cantidad que ya he leído y de que es el autor que encabeza la serie que dedico en el blog a mis escritores favoritos.

He empezado a subsanar esta carencia con esta novela corta, tiene 94 páginas,  o relato largo que pasa por ser uno de los mejores textos del autor. Es de lo último que escribió y es interesante lo que en este sentido dice Moreno en la biografía mencionada:

“Apenas unos días antes de que ambos cónyuges se suicidaran, Lotte transcribió a máquina el manuscrito original de la novela con gran esmero y pulcritud, sin errores tipográficos; de la versión mecanografiada sacó tres copias en papel carbón. El sempiterno estilista que era Zweig, todavía introdujo correcciones a mano en cada una de las copias.

(…)

Novela de ajedrez tenía que publicarse según lo planeado en portugués, inglés, alemán y español. Y así es como sucedió,. Nada más aparecer el relato alcanzó cuotas extraordinarias de ventas y una enorme popularidad.”. (p. 462)

La novela tiene tres personajes de los que dos aparecen solo con la inicial del nombre. Trata sobre ajedrez, al que parece ser que era muy aficionado Zweig, aunque no hay que saber jugar a ese juego para seguirla. Es también la primera vez que en una novela del autor aparecen la Gestapo y los campos de concentración pues uno de los protagonistas fue detenido por esa policía y trasladado a un campo en el que, al encontrar un libro con partidas de ajedrez, pasó meses reconstruyéndolas de memoria y así aprendió a jugar. Una buena parte del relato se centra en este personaje contando su historia que, en el fondo, es una historia de supervivencia mental e intelectual.

No merece la pena contar más sobre el contenido. Sí hay que hacer alusión a la escritura. Una vez más se puede comprobar su inmensa calidad y, además, yo diría que en este caso ha hecho Zweig un especial esfuerzo de claridad y de síntesis. No sobra ni una frase, pero tampoco falta. Entendemos perfectamente lo que sucede y las motivaciones de los protagonistas. Es un auténtico modelo de relato y un texto que se lee con gran interés y con cierto suspense.

Tan recomendable como todos los de su  autor e incluso muy bueno como introducción a su obra para quien no la conozca.

 

Stefan Zweig, Novela de ajedrez. Traducción Manuel Lobo.

 

 

sábado, 27 de enero de 2024

La vida y la obra de un grande


Lo diré una vez más: con Zweig abrí la sección que dedico en el blog a mis autores favoritos. He leído casi toda su obra traducida y también varios libros de los publicados sobre su vida y obra. Ya de entrada tengo que decir que ninguno se acerca en calidad e interés a este de  Moreno Claros. Y lo cierto es que no lo esperaba, no creía que pudiera tener tanta calidad en la información y en la escritura. Estará entre mis mejores lecturas de este año, seguro.

Moreno divide el estudio en tres partes. La primera abarca hasta la Gran Guerra e incluye sus momentos de formación. En la segunda se centra en el período bélico y los fructíferos años 20. Finalmente, la tercera la dedica a los años 30 hasta su muerte en 1943.

Algo fundamental en el libro es la permanente interrelación entre vida y obra. Como se dice en la reseña hecha en infobae.com:

 “(…) más que una simple biografía, es un análisis profundo que revela el vínculo entre la vida y la creación literaria de Zweig. Los lectores encuentran aquí una comprensión más amplia y profunda de un escritor cuya grandeza no solo yace en sus palabras, sino también en el enigma que fue como ser humano”. 

Y en este vínculo tengo que destacar la relevancia que tienen los magníficos resúmenes o síntesis que Moreno hace de muchos de los textos de Zweig. Es muy difícil encontrar este tipo de trabajos hechos con tanta precisión y, sobre todo, claridad, de forma que se entienda perfectamente de qué trata y cómo lo trata el autor. Para mí es uno de los aspectos más interesantes del libro. Un libro en el que no renuncia a reflejar también algunos temas algo más oscuros que se han debatido como pueden ser su posible exhibicionismo e incluso su improbable homosexualidad. Moreno se muestra partidario de negar ambos.

Hay algunos temas que me han llamado más la atención como pueden ser: su temor a la vejez en el que tanta insistencia se hace; algunos de su vida cotidiana como la gimnasia (no por nada, sino porque las fotos que de él se conocen dan otra idea) o las broncas con sus hijastras; su método de escritura que suponía hacerlo de forma muy rápida, casi automática, para luego practicar “el goce de las tachaduras”; por supuesto, el conjunto de personas con las que mantuvo relaciones de amistad como, por ejemplo, Romain Rolland y Joseph Roth (curiosamente este es el segundo en mi sección de autores favoritos); su pasión por los autógrafos a la que dedicó mucho dinero; y siempre su inmensa capacidad de trabajo que hace que incluso viviendo en Nueva York y Brasil en los últimos tiempos, y alejado de sus libros, fuera capaz de escribir varios incluyendo sus famosa memorias.

En fin, un libro que a lo largo de sus 472 páginas nos da una visión completísima del autor y su obra. Además, incluye una buena cronología de vida y obras y una completa selección bibliográfica. Un libro imprescindible para los muchos seguidores de Zweig y muy útil para quien quiera acercarse a su obra, la obra de unos de los grandes escritores del siglo pasado. Además de que,  debo insistir, está magníficamente escrito.

 

Luis Fernando Moreno Claros, Stefan Zweig. Vida y obra de un gigante de la literatura

 

viernes, 6 de mayo de 2022

Inagotable Zweig


Hablando de literatura hay pocos placeres tan grandes como el de descubrir un nuevo libro de Zweig en los estantes de una librería. Su obra parece realmente inagotable y la editorial Catedral reúne en este libro una selección de sus ensayos que fueron publicados en los años 80.

De este escritor he hecho ya prácticamente todas las alabanzas que se me pueden ocurrir. Realmente no me canso de leerlo y siempre es un placer enfrentarse a su escritura.

En este caso son diez los ensayos reunidos en este volumen. Van de 1914 a 1941 y aunque tocan varios temas destacan por encima de todos los dedicados a la idea de Europa y a  su posible, y necesaria, unificación por un lado, y los dos centrados en la historia, por otro. Además, hay uno muy interesante sobre la creación artística y otro precioso sobre la ciudad de Viena que escrito en 1941 demuestra el amor y la nostalgia de Zweig por su ciudad.

En relación a los que hablan de Europa yo destacaría el interesante y completo repaso que hace a los diferentes momentos en los que ha habido procesos de unificación así como la forma en que finalizaron. También el discurso de 1934 sobre la necesaria unificación en esos momentos cruciales para el devenir del continente.

Los dos ensayos que dedica a la historia son bien diferentes. En el de 1931 se centra en su visión de la historia y da algunos ejemplos en la línea de sus “Momentos estelares de la Humanidad”. Sin embargo, el de 1939, no es casual la fecha, lo centra en la enseñanza de la historia, en cómo se utiliza para fomentar comportamientos nacionalistas y cómo se debería centrar su estudio en los aspectos de la cultura que son comunes a todas las naciones. Una propuesta que no se ha llevado nunca a la práctica. Tengo que decir que, como profesor de historia que he sido durante veinticinco años, firmo desde la primera a la última línea todo lo que decía Zweig en esas fechas tan lejanas. También comparto su visión crítica de ese género hoy tan de moda: “(…) la mayoría de las obras que se presentan como novelas históricas o relatos históricos en realidad funcionan como caricaturas de la historia, son un híbrido nulo, una fechoría literaria”. (p. 46)

La demostración de amor y nostalgia de Viena que antes mencionaba, y que le llevan a escribir un bellísimo artículo, le hacen también mostrar el carácter elitista que tenía con ese “todas” del siguiente fragmento:

 

“En el teatro nacional y en la ópera confluían todas las clases sociales, la aristocracia y la burguesía y la nueva juventud. Eran la gran comunidad, y todo lo que allí ocurría lo sabía la ciudad entera”. (p. 179)

 

Estos ensayos, como otros muchos ya publicados en diferentes colecciones, demuestran a un Zweig que era capaz de enfrentarse a una gran variedad de temas y aportar ideas interesantes y sugerentes sobre casi todos. Pero, además, y sobre todo, tenía la gran virtud de comunicarlo con una claridad y una riqueza de expresiones tal que yo no conozco otro caso similar. Seguramente me puede un cierto “forofismo”, pero ya que no lo soy en el deporte, al menos me dejo serlo un poco en la literatura.

Para terminar, reproduzco un breve fragmento que a pesar del mucho tiempo transcurrido desde que se escribió, 1939, creo que, desgraciadamente, tiene gran actualidad y se puede aplicar perfectamente a nuestra realidad.


“El odio, la cólera, la belicosidad son en su naturaleza emociones breves, y fue por eso que tuvieron que inventar esa horrible disciplina llamada “propaganda” para alargar artificialmente esos fugaces estados emocionales”. (p. 142)

 

Evidentemente es un libro muy recomendable para cualquiera al que le interesen estos temas o para quien quiera leer un texto magníficamente escrito. Solo me queda desear que se sigan haciendo recopilaciones porque material hay para ello.

 

Stefan Zweig, Mensajes de un mundo olvidado. Traducción Esther Cruz.

 

 

jueves, 3 de febrero de 2022

También gran biógrafo


Poco a poco voy completando la lectura de todo lo publicado en nuestro país de este grandísimo escritor, de hecho lo puse en primer lugar en la sección del blog dedicada a mis autores favoritos, un escritor que, además, es capaz de demostrar su valía en géneros tan diferentes como el ensayo, la biografía o la narrativa.

Me costó en su momento empezar a leer los libros que dedicó a biografiar a personajes interesantes y bien diferentes. No es un género que me llame mucho la atención, pero mi gusto cambió cuando leí el dedicado a Fouché y, sobre todo, tras la lectura de la biografía de María Antonieta. Zweig no se limita a la mera biografía, sino que da un verdadero cuadro de la época y sabe sacar lo mejor y también lo peor de cada biografiado.

Hoy comento otra espléndida biografía que es también la de un personaje que ha sido bastante discutido por el papel que jugó en su momento histórico. Precisamente por esa discusión, Zweig deja ya clara en su Introducción su posición ante el uso de los diversos materiales de que dispone:

 “(…)  a veces lo más honesto será anteponer un interrogante a su opinión y confesar que este o aquel hecho de la vida de María Estuardo se mantiene oscuro en lo que a su veracidad se refiere (…)

Por eso, en el presente texto se ha observado de forma estricta el principio de no valorar todos aquellos testimonios que fueron obtenidos en el potro de tortura o mediante otra forma de miedo o coacción: quien realmente busque la verdad no puede aceptar como plenas y válidas aquellas confesiones obtenidas por la fuerza. Asimismo, los informes de espías y embajadores (que eran casi lo mismo en aquel tiempo) solo se han empleado con extrema cautela, y se ha puesto en duda de antemano cualquier escrito….”. (p. 9)

Basta este párrafo para darse cuenta de lo en serio que se tomaba el autor la escritura sobre la vida de un personaje real.

A partir de ahí, y a lo largo de los 23 capítulos en los que ha dividido el libro siguiendo un estricto orden cronológico, Zweig nos narra la vida desde el momento en que se convierte en reina de Escocia a los seis días de nacer hasta que termina siendo ajusticiada más de cuarenta años después. En medio: reina también de Francia, dos esposos muertos, tres matrimonios, momentos de amistad y otros de enfrentamiento con la reina de Inglaterra (su prima Isabel) a cuyo trono aspiraba, discutida por unos sectores de la nobleza escocesa y apoyada por otros, sustituida por su hijo Jacobo (VI) en el trono escocés, acusada de participar en el asesinato de su segundo marido, y un largo etcétera.

Una vida realmente muy “completa” y llena de momentos de tensión.

Zweig nos introduce en la historia desde la primera página y costará dejar la lectura hasta llegar a la página 414 en que finaliza la aventura. Conozco pocos escritores con la capacidad narrativa de Zweig, una capacidad que combina además con un lenguaje y una expresividad muy notables y, sobre todo, muy característicos del autor. La historia va fluyendo sin prisa pero sin pausa y el escritor nos va mostrando los diferentes vericuetos de los conflictos que van surgiendo, así como la influencia en ellos de la personalidad de los diferentes personajes. Si de la obra narrativa de Zweig se ha dicho que se trata de “novela psicológica”, en esta biografía podemos encontrar muy buenos ejemplos de esa forma de presentar y analizar a los personajes. En este sentido, tanto en María como en Isabel, hay permanentes alusiones a su carácter y a su forma de ser, y de ambas hace un retrato muy completo. Del carácter de los conflictos da una idea el hecho de que Zweig mencione en varias ocasiones que quizá pudieron servir de inspiración  a Shakespeare para obras como Hamlet o Macbeth.

Al tratarse de una biografía, lo principal son, lógicamente las personas, pero también se obtiene una buena visión de toda una época. Así, hay una magnífica descripción de las ideas de John Knox con su radicalismo religioso o asistimos también  a las maniobras de los reyes de España (Felipe II) y Francia en el conflicto  que enfrenta a las dos mujeres, sin olvidar el papel, bastante indigno por cierto, de gran parte de la nobleza escocesa.

Zweig también aprovecha la historia para de vez en cuando dejarnos alguna reflexión personal como, por ejemplo, las siguientes: 

“Pero la razón y la política raras veces transitan por los mismos caminos: quizá el dramatismo de la Historia Universal surja siempre de las posibilidades desperdiciadas”. (p. 55)

“Aquellos que dicen pelear por Dios siempre son los hombres menos pacíficos de este mundo; como creen oír el mensaje celestial están sordos a toda humanidad”. (p. 71)

“Pero ¿cuál es la tarea del político, más que construir en situaciones delicadas pretextos y evasivas, hacer de algo nada y de nada algo?” (p. 300)

En fin, un libro que merece mucho la pena porque aunque en principio no apetezca mucho el personaje, a mí no me interesaba especialmente, es tal la capacidad del autor que quedas atrapado desde el principio y al final te das cuenta de que has asistido a una historia realmente apasionante gracias a la magia de un grandísimo escritor. Por cierto, hay que decir también que se trata de una traducción muy buena.

 

Stefan Zweig, María Estuardo. Traducción Carlos Fortea.

 

 

miércoles, 8 de septiembre de 2021

Relectura (casi) obligatoria


Dentro de la “campaña” de relectura que emprendí hace unos meses no podía faltar un texto de uno de mis escritores favoritos. No he tenido ninguna duda a la hora de seleccionar cuál debía ser ya que, a pesar de los casi veinte años transcurridos de su primera lectura, recuerdo el impacto que me causó siendo alguien que tiene una memoria bastante penosa.

Zweig es un escritor realmente magnífico y uno de los intelectuales importantes de su época. Ambas cosas se ponen de manifiesto en este libro que, por cierto, ha tenido y sigue teniendo mucho éxito en nuestro país.

Dice el autor en el segundo párrafo del prefacio:

“Nada más lejos de mi intención que colocarme en primer término, a no ser que se me considere como un conferenciante que relata algo sirviéndose de diapositivas; es la época la que pone las imágenes, yo tan solo me limito a ponerle las palabras; aunque, a decir verdad, tampoco será mi destino el tema de mi narración, sino el de toda una generación…”. (p. 9) 

Y es uno de los aspectos más relevantes del libro. Aunque aparezca como memorias y pudiera parecer algo casi exclusivamente personal, es cierto que lo que se conoce más que su propia trayectoria, que también, es la de toda una generación.

El libro está dividido en 16 capítulos que siguen un orden cronológico. Yo lo dividiría en tres partes diferentes en la extensión y el tratamiento. En los primeros capítulos escribe sobre su infancia y juventud, última década del siglo XIX y primera del XX, y en ellos hace muchas e interesantes comparaciones en cómo eran algunas cosas en esa época y cómo han evolucionado para ser tan diferentes en el momento en que escribe (año 1941). Así, por ejemplo, lo hace con la enseñanza, la sexualidad o la prostitución entre otros temas. (He de decir que esto me ha llevado a hacer algo parecido en mi experiencia y he encontrado bastantes similitudes aunque haya muchos años de diferencia, pero es que nuestro país ha sufrido un atraso brutal en gran parte del siglo pasado). A continuación, en lo que constituye el núcleo del libro, Zweig relata sus experiencias en diferentes lugares. Así, en Berlin, Zurich, París o Londres en los que vivió cierto tiempo, o en Rusia (la URSS), Estados Unidos o Sudamérica a los que viajó de forma puntual. Aquí nos presenta a muchos escritores, intelectuales y políticos con los que tuvo relaciones como Theodor Herzl, Walter Rathenau, Romain Rolland, Rilke o Gorki, entre otros. En la tercera y última se centra sobre todo en lo que estaba pasando desde la llegada de Hitler al poder y es la parte del texto más reflexiva y menos narrativa. En ella siguen apareciendo personajes de la relevancia de Freud o Richard Strauss.

Por lo dicho, se puede deducir que es muy poco lo que cuenta sobre su obra y menos, apenas alguna frase, sobre su vida privada. Lo primero es una lástima porque las pocas referencias que salen son muy interesantes para quienes hemos leído casi todos sus libros traducidos. Sobre lo segundo hay varias biografías que inciden mucho en ello.

Es importante conocer las circunstancias en las que Zweig escribe el libro, pues como afirma también en el Prefacio:

 “Lo escribo en plena guerra, en el extranjero y sin nada que ayude a mi memoria. En mi habitación de hotel, no dispongo de un solo ejemplar de mis libros, ni de apuntes, ni de una carta de amigo”. (p. 15) 

Hay que tener muy buena memoria para relatar muchas de las cosas que cuenta, pero, por otro lado,  el carecer de documentación creo que tiene la ventaja de llevarle a centrarse en aspectos más fundamentales y a hacer reflexiones más personales.

El libro está todo él atravesado por su liberalismo (burgués) y su pacifismo consecuente este con su cosmopolitismo. Es una versión de la época que, lógicamente, admite matices, pero que está hecha con enorme sinceridad y, como no podía ser de otra forma, extraordinariamente escrita, con ese estilo tan característico del autor.

Evidentemente, en un libro tan extenso, 546 páginas, hay momentos para todo aunque todo resulta muy interesante. A mí me han llamado la atención algunas cosas concretas por razones muy diferentes. Así: lo magníficamente que están reflejados los momentos de inicio de la I Guerra Mundial en Austria y también la inmediata posguerra; me ha parecido muy interesante lo que escribe sobre las razones de su éxito (de alguno de sus libros se vendieron 20.000 ejemplares el primer día); también los ejemplos que da de su amplísima colección de manuscritos; desde otro punto de vista, resulta curioso y de alguna manera intrigante el gafe que pareció perseguirle al principio con sus obras de teatro, ya que tres grandes actores murieron antes de llegar a estrenarlas; y, finalmente, lo que comenta sobre la guerra civil española, a raíz de su breve estancia en Vigo camino de América, me parece que refleja muy bien su forma de pensar.

En fin, creo que es uno de esos libros importantes de los que, además de disfrutar de la simple lectura, se puede sacar más de una enseñanza.

Hay una buena reseña en leeresvivirdosveces.com

 

Stefan Zweig, El mundo de ayer. Memorias de un europeo. Traducción J. Fontcuberta y A.Orzeszek.

 

 

martes, 22 de junio de 2021

Otra lección del gran maestro

  

Zweig es uno de mis escritores favoritos. De hecho ocupa el segundo lugar en la sección del blog que dedico al tema, solo precedido por su gran amigo Joseph Roth. Su obra es realmente inagotable y es capaz de tocar multitud de temas desde la mera ficción hasta el sesudo ensayo religioso, pasando por aspectos históricos y biográficos. Estos últimos los tenía abandonados hasta que leí el libro que dedicó a Fouché.  A partir de ahí he leído el de María Antonieta, el opúsculo sobre Américo Vespucio y este sobre Magallanes. Ahora solo me queda su obra sobre María Estuardo que, lógicamente, leeré sin dejar que pase mucho tiempo.

A pesar de ser licenciado en historia, apenas sabía algo sobre Magallanes y su gran viaje, prácticamente lo que se sabe por cultura general. En este sentido el libro de Zweig me ha resultado muy interesante desde el punto de vista informativo, pero sobre todo ha sido una lectura apasionante desde el punto de vista literario.

Este escritor no solo es un grandísimo narrador, un maravilloso contador de historias, sino que, además, lo hace con un lenguaje y un vocabulario que atrapa simplemente por ese aspecto más formal.

Desde luego, el tema de este libro es algo más que interesante; es la búsqueda del camino a las Indias por el oeste, es decir, dando la vuelta al mundo y, por lo tanto, pasando del Océano Atlántico al Pacífico por el sur del continente americano.

Zweig divide el libro en 13 capítulos. En los tres primeros se dedica a mostrar la actividad náutica de los portugueses y Magallanes apenas aparece. En los dos siguientes este empieza a buscar la forma de financiar el viaje. A partir del 6, La partida, se centra ya en el viaje y en la multitud de avatares por los que tuvo que pasar la expedición de cinco barcos que partió de Sanlúcar el 20 de septiembre de 2019, para no regresar hasta casi tres años después con el objetivo cumplido, pero  con un solo barco y una tripulación tremendamente diezmada en la que no estaba el mismo Magallanes.

Momentos culminantes del libro pueden ser entre otros: La entrevista de Magallanes con el rey de Portugal primero y con Carlos V después para conseguir su apoyo financiero (en ambas muestra el autor su inmensa capacidad narrativa e imaginativa), las épocas de tedio cuando no saben muy bien ni dónde están, los enfrentamientos con los capitanes españoles que mandaban las otras naves y la sublevación que se produjo contra él, los problemas para atravesar el cabo del sur por el “estrecho de Magallanes”, la llegada a las Indias,…

En fin, una magnífica recreación de un viaje que supuso un hito histórico y que de la mano de este gran escritor se convierte en una lectura apasionante y en muchos momentos emocionante si el lector se deja llevar y vive la aventura tal y como la vivieron los que participaron en ella.

Hay una magnífica reseña con mucha información que incluye hasta un mapa del trayecto recorrido en elblogdejcgc.blogspot.com.

 

 

Stefan Zweig, Magallanes. El hombre y su gesta. Traducción José Fernández.

 

 

 

 

 

martes, 16 de febrero de 2021

Demasiado irregular



Una advertencia previa: No soy lector habitual de Diarios. He leído varios de los que se han publicado de prisioneros y prisioneras en los campos de concentración o de exterminio y, que ahora recuerde, alguna parte de los de Manuel Azaña. Es un género que no me llama especialmente la atención.

Claro, otra cosa es si se trata de los Diarios de uno de mis autores favoritos. De hecho, siendo también poco aficionado a la lectura de libros que recojan la correspondencia entre gente famosa, también leí hace tiempo el de la correspondencia entre Stefan Zweig y Joseph Roth por las mismas razones por las que he leído estos Diarios.

En esta edición se recogen escritos de distintas épocas: los de octubre de 1931 escritos en Salzburgo; las notas de un viaje a Nueva York de 1935; uno breve de 1935 de un viaje de París a Londres; el más extenso del libro que recoge la parte brasileña de un viaje a Brasil y Argentina de 1936; un diario de la Segunda Guerra Mundial de 1939 y, finalmente, el cuaderno de guerra de 1940.

Un periodo de nueve años que solo ocupan 134 páginas de un libro en formato pequeño. Esto significa que Zweig o no era muy aficionado a este tipo de escritos, o que tampoco tenía mucho tiempo para dedicárselo a un diario.

En general, no me ha resultado demasiado interesante su lectura, exceptuando la parte dedicada a Brasil o el Cuaderno de guerra final. El problema es que, como pasa con lo escrito en 1931, es una mera enumeración de actividades: gente que le visita, obras de teatro a la que acude, etc o, en el caso de Nueva York, es una descripción de la ciudad que podría hacer cualquier turista. Sin embargo, incluso en esas partes va dejando algunas cosas que son interesantes. Así, estas dos  reflexiones que resultan premonitorias: 

“Europa solo volverá a ser digna de habitarse cuando se unifique, permitiendo la libertad de movimientos dentro de su espacio común”. (p. 16) 

 “La Historia muestra cómo los recortes salariales que afligen a amplios sectores de la sociedad terminan por soliviantar al conjunto del país; cómo se genera, finalmente, un mayor descontento entre aquellos que se oponen al gobierno”. (p. 19) (Sobre el auge de los nazis)

Esta otra que no deja de ser curiosa:

“Dos horas en España todavía son más intensas que un año en Inglaterra, sobre todo ahora que los cañones ocupan la ciudad”. (p. 71) (Agosto 1936 en una escala en Vigo)

O estas otras que muestran ya el camino por el que está transitando y que le llevará al trágico final:

“Ya he preparado cierta “botellita” previendo que pudiera suceder cualquier cosa: por ejemplo, que los alemanes ocuparan Inglaterra si interviniera Italia o Francia capitulase”. (p. 121)

 “Jamás me he sido tan pesimista ni me he visto tan desesperanzado: doy por perdida la guerra”. (p. 131) (escrito en junio de 1940)

También son interesantes para un seguidor del escritor algunas cosas que se pueden descubrir leyendo estos diarios como son: el hecho de que escriba dictando, algo que me parece que debía de ser bastante habitual en su época, luego lo revisaba y pasaba a la redacción definitiva; su poca aptitud para la vida social que aparece en diferentes momentos y que sorprende al ser un personaje tan popular en su día y del que yo no hubiera pensado que era así, o el hecho de que, por lo que se ve, siempre estaba escribiendo varios libros al mismo tiempo, coincidiendo, por ejemplo,  su autobiografía con la biografía de Balzac o los artículos para incluir en sus Momentos estelares de la humanidad.

Para terminar un par de cosas sobre esta edición. Tiene una magnífica presentación y un extenso conjunto de notas, 298,  que ayudan a conocer a muchos personajes que se mencionan en el texto. Además, y creo que es la primera vez que lo veo, están los nombres de los que han hecho la corrección de pruebas. Desgraciadamente aquí tengo que dejar una crítica: además de un par de erratas sin importancia, se han deslizado faltas de ortografía como “reuno”, prometéico” o “prosáico”.

En definitiva, un texto muy irregular que, eso sí, es recomendable para los seguidores de este gran escritor porque, obviamente, está muy bien escrito y se puede descubrir alguna cosa interesante.

 

Stefan Zweig, Diarios (1931-1940). Traducción Ediciones 98 S.L.

 

jueves, 10 de octubre de 2019

Zweig nunca se acaba




Zweig es un autor inagotable. He leído un montón de libros suyos y sin embargo, por suerte,  aún me quedan algunos pendientes. Este en particular no me había animado hasta ahora porque de los tres escritores sobre los que escribe solo había leído bastante de Balzac, pero hace cuarenta años, y apenas nada de los otros dos. Sí, ya sé que es imperdonable que un lector habitual como yo no conozca la obra de autores como Dickens y Dostoievski. De ambos tengo libros en casa desde siempre y me he prometido a mí mismo no dejar pasar mucho tiempo sin leer, sobre todo,  al gran escritor ruso.
Dice Zweig en la introducción hecha en 1919 para la edición conjunta en un libro de estos ensayos que: “presuponen un conocimiento de las obras: no pretenden ser una introducción, sino sublimación, condensación, extracto.” (p. 10)
Por lo que acabo de comentar, en mi caso ha servido para animarme a la lectura y, desde luego, para haber disfrutado con la escritura y la capacidad analítica de Zweig. Este placer que procura la lectura de cualquier texto del autor es lo que más me animó, unido a la opinión de un amigo que, curiosamente, es el único libro que había leído de Zweig. (Ahora ya no es así).
De cada autor se pueden extraer cosas interesantes. Así, yo destacaría:
De Balzac: Su saber enciclopédico; el ser capaz de privarse de todo por la creación literaria; el vivir encerrado en una habitación; su intensidad y voluntad y la no existencia entre sus personajes de tipos mixtos lo que es más pobre que la realidad, pero más intenso.
De Dickens: Su enorme popularidad; el ser un símbolo de la vida burguesa y de la tradición inglesa; el talento descriptivo y, por encima de todo, su obra inmortal: el tratamiento de la infancia.
De Dostoievski es más difícil sintetizar porque ocupa más de la mitad del libro dada la clara preferencia que por él tiene Zweig, no obstante puedo destacar: Su vida tan trágica hasta el punto de que en algunos momentos leer sobre ella da un poco de angustia; el hecho de ser un enfermo que triunfa sobre su destino; su ludopatía y, muy especialmente, la importancia de la pasión y el tratamiento psicológico de los personajes.
Esto no son sino unas breves pinceladas de lo que se puede encontrar un lector en este libro, pero como ya decía antes, lo mejor es cómo lo cuenta Zweig, con qué expresividad y con qué pasión a veces, y siempre con una escritura muy elaborada.
Recomendable con las precisiones que hace el propio autor.
Hay una buena reseña en nullediesinelinea.es

Stefan Zweig, Tres maestros (Balzac, Dickens, Dostoievski). Traducción
J. Fontcuberta.


lunes, 17 de junio de 2019

Biografía hecha por un maestro




A pesar de haber estudiado la carrera de Historia y de haber dado clases de la materia durante veinticinco años, de haber tenido siempre en mi casa esta biografía (en la edición que hizo en los 50 la editorial juventud) y de que desde hace ya mucho tiempo tengo a Zweig como uno de mis escritores favoritos, a pesar de todo esto digo, hasta ahora no me había decidido a leer este libro. Un error que ha tenido solución y yo la inmensa suerte porque lo he acabado de disfrutar estos días; eso sí, en la edición que hizo Acantilado hace unos años, porque la que tenía era francamente agobiante por la letra y el interlineado.
Creo que estamos ante uno de los grandes textos de Zweig lo que ya es mucho decir por la enorme calidad que suelen tener todos. A lo largo de más de 500 páginas el autor hace un despliegue impresionante de información, de reflexión sobre política nacional e internacional, de psicología de los personajes, de narración, de montaje (si es así se puede hablar en el caso de una obra literaria),… para contarnos los momentos más importantes de la vida de su protagonista desde que llega a Francia en 1769, con catorce años, para casarse con Luis XVI, hasta que termina en la guillotina en 1793.
Utiliza fuentes de muy variada procedencia: desde la abundante  correspondencia con su madre (la emperatriz María Teresa de Austria) a instrucciones de su hermano José II, pasando por escritos del conde Fersen (su amigo/amante) y llegando incluso a lo dicho por una camarera. Además, dedica una nota final a explicar por qué rechaza determinadas fuentes. Es decir, más allá del inmenso valor literario, la obra de Zweig pretende tener también valor histórico. No sé lo que hay de cierto o no en algunas cosas que se dicen en esta biografía publicada en 1932 por lo que habrá habido investigaciones posteriores que a lo mejor desmienten algunas. No importa. Creo que en lo básico seguramente sí que acierta Zweig.
Voy a poner algunos ejemplos del tratamiento que se da a alguno de los personajes principales del libro.
Así de Luis XVI, que es quien sale peor parado en el retrato de Zweig, escribe:

“(…) Tampoco en ese día se modifica la sagrada división de las horas, como siempre, ese hombre cómodo, flemático y sin curiosidad por nada (mañana se sabrá todo, a su debido tiempo) se va a la cama a las diez y duerme su espeso, obtuso sueño, que ningún acontecimiento del mundo es capaz de conmover” (p. 251)
  
“Ni siquiera el más extremo peligro puede eliminar el hambre y el sueño de ese cuerpo nada real; los pesados párpados caen poco a poco, y, en medio de la lucha que le cuesta su corona, Luis XVI da una cabezada de una horita” (p. 417)

En ambos momentos estaban en peligro su trono y su vida. (Por cierto, el primer fragmento recuerda mucho lo de Casares Quiroga el 17 de julio del 36). El retrato del rey es bastante duro: inmaduro, indolente, hedonista, despreocupado,…De hecho llega a escribir: “Como en el dormitorio no sabe hacer su papel de hombre, no sabe hacer de rey ante los demás.” (p. 37). Una interpretación psicologista no sé si muy acertada.
  
Sobre la reina hay, lógicamente, multitud de posibles textos:

“Siempre que su orgullo se ve afectado, su honor amenazado, a esa mujer pequeña en todas las pequeñeces, superficial en todas las superficialidades, el crece una repentina dignidad. Arruga el decreto de la Asamblea Nacional que se atreve a disponer sobre ella y su familia y lo arroja con desprecio al suelo. “No quiero que esa hoja ensucie a mis hijos”” (p.358)

Una descripción bastante ambivalente. Mucho mejor este fragmento defendiendo su relación con el conde sueco Fersen y, por lo tanto, una situación de adulterio:

“¡Qué pobres son toda esas hipótesis artificiales de la reina dulcemente virtuosa frente a la clara realidad de su conducta, y cuánto denigran su valor humano y su dignidad espiritual precisamente aquellos que quieren defender a toda costa el “honor” real de esta mujer! Porque nunca es una mujer más honesta y más noble que cuando sigue de forma enteramente libre sus sentimientos inequívocos y largamente probados, nunca una reina más real que cuando actúa del modo más humano.” (p. 286-287) (Un texto creo que bastante avanzado para su época).

Unas páginas antes ha escrito sobre esta misma relación uno de esos textos que definen su forma de escribir y de tratar los temas:

“En medio del odio general, su necesidad de ternura, de confianza, ha crecido de forma inconmensurable. Ahora está madura para no seguir derrochándose vana y neciamente en el espejo de la general admiración, sino para entregarse a un hombre con espíritu abierto y decidido. Y a su vez Fersen una naturaleza espléndida y caballerosa, solo ama a esta mujer con la plenitud de su sentimiento desde que la ve calumniada, difamada, perseguida y amenazada.” (p. 271-272)

Esto por lo que se refiere a los personajes principales. Además en el libro hay otros aspectos que merece la pena destacar como: la magnífica descripción de todo lo relacionado con la fuga de Varennes hecha con un tremendo ritmo casi cinematográfico; toda la historia del collar narrada como una historia de truhanes; las luchas internas dentro de la revolución o, en otro orden de cosas, la visión que de la guerra tenía María Antonieta.
También merece la pena destacar algunos capítulos que con su mero enunciado ya se adivina el contenido: Secretos de alcoba, El verano de la decisión, Retrato de una pareja real, La fuga de Varennes, El 10 de agosto o La gran infamia (la acusación de relación incestuosa con su hijo  el delfín).
En fin, un gran libro. Una demostración más del enorme talento que tenía este grandísimo escritor tocase el tema que tocase, y tocó muchos. Una lectura muy interesante por lo que cuenta y, sobre todo, por cómo lo hace. Un libro para disfrutar de la buena literatura.
Como se puede ver he escaneado el cuadro, recogido en la edición de Juventud,  que alguien hizo de la reina cuando estaba detenida. Zweig lo describe y me parece que es muy interesante poder ver cómo era. Es una pena que Acantilado no lo haya reproducido, seguramente por un problema de derechos.

Stefan Zweig, María Antonieta. Traducción Carlos Fortea.