Mostrando entradas con la etiqueta Pepe Rubianes. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Pepe Rubianes. Mostrar todas las entradas

miércoles, 20 de marzo de 2019

¡Qué grande fue!



Parece que ni hecho a propósito se produce una coincidencia como esta: El otro día comentaba el libro de Laura Huerga y Blanca Busquets , ¡Tú, cállate!, y hoy me sale Rubianes, contestón como siempre, diciendo que a él no le callan. Creo que si hubiese vivido en estos tiempos, por un lado hubiera alucinado y, a lo peor, por otro, habría terminado en un juzgado y luego en Bélgica o en la cárcel.
A lo largo de mi vida me he reído con varios “humoristas”. En una época con ese humor del absurdo tan bien desarrollado que hacían Tip y Coll; también tuve mi momento Eugenio, pero hay dos personajes que destacan muy por encima del resto que son Gila y Rubianes. Al primero le escuchaba sobre todo por la radio a finales de los cincuenta y en los sesenta y luego algo en la televisión (por cierto, estos días también está de aniversario, y con libro publicado); a Rubianes tanto en directo como en intervenciones en TV3 o a partir de sus DVD.
Hace unos años, por el quinto aniversario de su muerte, la misma editorial publicó un libro con textos de Pepe del que yo decía en este mismo blog (y pido perdón por la autocita):
“Ha sido la persona que más me ha hecho reír desde un escenario, a carcajadas, sin poder parar, hasta el llanto. Tiene un humor soez a menudo, sin pelos en la lengua (aún recuerdo una función en Palma donde terminó hablando de la familia real con una visión premonitoria), incisivo, tierno a veces, autobiográfico en muchas ocasiones (muy bien lo de reírse de sí mismo),…”
La reproduzco porque, lógicamente, sigo pensando lo mismo y lo confirmo con la lectura de este nuevo libro en el que, dividido en tres partes bien diferentes, se ha recogido otro conjunto de sus escritos. En la primera, Vida Terrenal, la más extensa, Rubianes cuenta muchos recuerdos sobre diversos momentos de su vida, es decir, son una especie de breves memorias. Las he leído con verdadero placer. En la segunda se cuenta todo el asunto de sus famosas declaraciones en TV3 y las reacciones que suscitó. No quiero ni pensar lo que hubiese sucedido hoy con algo parecido, lo que muestra claramente el retroceso al que estamos asistiendo en las libertades, de expresión en este caso. En la tercera se reproducen algunos de sus mejores monólogos. Aquí se produce el magnífico fenómeno de que si se conocen se oye perfectamente la voz de Rubianes reproduciéndolo. Al menos a mí me ha pasado.
Entresaco de uno un fragmento que recuerdo haber escuchado varias veces, aunque  creo que dentro de otro monólogo más largo que el que se reproduce en el libro:

“¡Que me he abocado a la noche porque no soporto las otras horas del día y su mal rollo mercantilista y sus caras de mala leche!
La noche, por lo general, siempre me ha proporcionado alegrías. El día, disgustos. Y el primer disgusto me lo he llevado siempre al retirarme de madrugada y ver la cara de alegría que llevaba el personal que acudía puntualmente a sus lugares de trabajo.” (p. 132)

Desde luego es un libro recomendable para cualquiera e ineludible para los que hemos disfrutado tanto con las historias de uno de los mejores cómicos que ha habido; alguien capaz de sacar punta de lo más insospechado y, sobre todo, de criticar sin piedad los elementos más rijosos de las tradiciones y costumbres de este país.
Esta edición incluye también un magnífico Prólogo de Andreu Buenafuente.
Mañana mismo volveré a ver su Rubianes solamente;  como homenaje y para volver a soltar tremendas carcajadas, terapia muy necesaria en los tiempos que corren.

Pepe Rubianes, A mí no me callan. Monólogos. Compromiso y vida terrenal.






jueves, 26 de febrero de 2015

Homenaje a Pepe Rubianes




 
Vaya por delante mi rendida admiración por Rubianes. Ha sido la persona que más me ha hecho reír desde un escenario, a carcajadas, sin poder parar, hasta el llanto. Tiene un humor soez a menudo, sin pelos en la lengua (aún recuerdo una función en Palma donde terminó hablando de la familia real con una visión premonitoria), incisivo, tierno a veces, autobiográfico en muchas ocasiones (muy bien lo de reírse de sí mismo),…
La editorial Alrevés, en colaboración con la hermana de Pepe, nos presenta ahora, en el quinto aniversario de su fallecimiento, una selección de textos de los muchos que al parecer existen pues era muy aficionado a escribir de todo y en todo tipo de soportes. Hay varios en forma de monólogos que parecen preparados para ser dichos, poemas fundamentalmente de amor, un breve diccionario Rubianes, etc. Y en todo el material, mucha sensibilidad (espectacular el largo texto dedicado a ese maestro “rojo” Don Elías), mucha mala leche (el dedicado a Aznar especialmente) y mucho humor del de reírse a carcajadas (el taxista, el tabaco, la Navidad). Es decir, hay, como no podía ser de otra manera, mucho Pepe Rubianes.
Creo que el mejor homenaje que se le puede hacer es leer el libro y volver a ver, y ya no sé cuántas veces serán, su espectáculo Rubianes solamente con el que he pasado momentos de los más divertidos de mi vida.
Gracias a la editorial por tan feliz iniciativa y, por supuesto, gracias a Rubianes.
Tres breves ejemplos:
 “Sharon, la bola de mierda israelí.”
“Palurdo y borracho americano.“ (Bush)
“Aznar, el bigotudo babeante y sumiso”.
 
Pepe Rubianes, Después de despedirme. Inédito