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miércoles, 28 de agosto de 2024

Interesante segunda novela

 


Hace algo más de cuatro años comentaba la primera novela de Segura (bueno, mejor, Jaume) y lo hacía con la ilusión de hacerlo con la obra de un exalumno, de alguien que ya fue algo especial cuando hace más de treinta años tuvimos el placer de compartir las clases de 3º de BUP y de C.O.U.

En esa primera novela ya apuntaba una buena capacidad creativa y facilidad narrativa.

En esta segunda obra no hace sino confirmar ambas. Además, se atreve con un género que no por estar de moda resulta fácil como es el de la autoficción, al menos en parte del libro.

El mismo autor reflexiona sobre el contenido de su texto:

“Esto no va a ser una biografía, me digo, no voy a investigar ni corroborar otros puntos de vista. Tampoco una novela. Será una interpretación, algo así como una versión muy particular de la vida de Evagrio, ni siquiera la suya, sino mi versión de su versión”. (p. 271)

Efectivamente, el Evagrio que da título al libro es el personaje principal de un texto que se centra en diferentes momentos de su vida. Una vida muy interesante por los diferentes avatares por los que pasó. Alguien nacido en Mallorca, aunque de madre riojana, cuyo padre murió cuando él tenía apenas dos años y que se crio fundamentalmente con su abuelo. Dejó los estudios a los trece años, entró de botones en un hotel y fue ascendiendo poco a poco hasta terminar de director, luego CEO en una sección para América del grupo Meliá, para terminar teniendo su propio negocio turístico. Todo esto lo cuenta Jaume alternando, de una forma muy bien construida, toda esa historia con el momento actual a partir de la presencia de Evagrio en Mallorca.

Junto a esta historia vamos conociendo también algunos momentos significativos en la vida del autor. Desde su infancia y sus veranos en la playa, hasta sus diferentes destinos ya como diplomático, siempre en Latinoamérica, en uno de los que conoció al personaje al que decidió dedicar este libro.

Más allá de conocer estas historias personales, el libro tiene también interés por otros dos aspectos: por un lado, ver cómo era la vida en Mallorca hace cincuenta años y cómo ha ido evolucionando hasta el momento actual; por otro lado, hay mucha información sobre el desarrollo del sector turístico tanto en Mallorca como en diferentes países de América, sobre todo, en México y la República Dominicana, países en los que tiene fuerte presencia el capital de empresarios turísticos mallorquines.

Todo esto, muy bien contado, con esos cambios temporales que mencionaba antes siempre bien enlazados, con un lenguaje claro y preciso (con más de un modismo que al autor se le ha contagiado después de tantos años trabajando en Latinoamérica) y con buen sentido del humor en varios momentos.

Un libro muy entretenido además de interesante. (Claro, tengo que reconocer que para mí tiene un interés algo más que especial por la relación con el autor y porque así he conocido aspectos de su vida que desconocía totalmente).

En el tramo final del libro Jaume hace algunas interesantes reflexiones como, por ejemplo, la que reproduzco a continuación por lo sincera que resulta:

“¿Podríamos vivir entre millonarios? Por qué no, es como hemos vivido la mayor parte de los últimos años, por mucho que tratemos de tener mayor conciencia social de la desigualdad en la que se basa nuestro estilo de vida, pero desde un progresismo intelectual, acomodado. Como Evagrio, somos nómadas de lujo, emigrantes de privilegio”. (p. 279)

Hay una interesante entrevista de Josep Maria Aguiló con el autor en demallorcadiario.com

 

Jaume Segura Socías, Evagrio (y Yo).

 

 

 

 

viernes, 17 de enero de 2020

Un buen comienzo



Esta es una entrada muy especial. Es la primera vez que leo una novela escrita no solo por alguien que conozco sino, además, por quien fue alumno mío durante dos cursos hace ya casi treinta años. Después le perdí la pista hasta que un día dio la enorme casualidad de que leyendo una columna escrita por su padre en un periódico local, lo que hago muy pocas veces, me encontré con la referencia de que estaba de embajador de la UE en El Salvador. Logré contactar con él y luego nos hemos visto de vez en cuando en alguna de sus visitas veraniega a Mallorca.
Hace unos años me envió unos cuantos ejemplos de cuentos y artículos que había escrito en los que ya se veía a un escritor en ciernes. Con esta novela se podría decir que ya es algo más.
La novela cuenta dos historias en paralelo y en capítulos alternos. Como ya se imagina el lector, en algún momento ambas historias tendrán algo en común.
La primera historia narra, utilizando la primera persona, la llegada a la isla de Cuba en la actualidad de un diplomático para trabajar en la embajada. Es hijo de una cubana y de un diplomático ya retirado. A través de este personaje, que no es un trasunto de Segura aunque coincida el oficio, el autor nos muestra La Habana en su realidad actual y muchos lugares de la isla a los que acude, entre otras cosas, por su relación con una artista cubana. En este sentido se podría decir que Cuba es también una protagonista de la novela. (Aquí se nota la pasión del autor que, además, está casado con una cubana.)
La segunda historia, narrada en tercera persona, es para mi gusto la que recoge los mejores momentos del libro y sus dos grandes protagonistas, se desarrolla en 1958 y los inicios de 1959, cuenta la relación de Octavio, profesor en un colegio militar tras ser expulsado del ejército como sospechoso de participar en movimientos contra el régimen de Batista, y Adriana, la esposa del embajador de México en Cuba. Una relación que Segura centra mucho en sus relaciones eróticas, bastante bien relatadas, y en la que, cuando reproduce la correspondencia entre ambos, ha sido capaz de expresar muy bien cómo se dirían las cosas en esa época.
En ambas partes hay que destacar la presencia constante de la música y la también muy abundante de las referencias literarias (Camus sobre todo, pero también Neuman, Franzen, etc) y cinematográficas.
Por lo que he dicho hasta ahora se trata de una novela que fundamentalmente cuenta una historia y lo hace magníficamente ya que va avanzando paso a paso manteniendo en todo momento la atención del lector. (De hecho yo la he leído en muy pocas “sentadas” a pesar de que tiene 350 páginas en formato grande). Sin embargo, también hay algunos momentos en los que aparecen otros aspectos que, aunque sea de forma un tanto marginal, enriquecen el texto. Me refiero a las críticas que se hacen al funcionamiento de algunas cosas del mundo de la diplomacia; a las referencias, que no podían faltar tratándose de Cuba, a la situación tanto en 1958 como en la actualidad, referencias en las que, eso sí, Segura pasa un poco de puntillas porque, como él mismo ha afirmado en algunas entrevistas, ese no era el tema de la novela; y, finalmente, hay también algunos sugerentes fragmentos sobre el tema del matrimonio.
Otro aspecto que me ha llamado la atención, y que valoro positivamente, es el uso en las partes correspondientes a 1958 de palabras del castellano de uso habitual en la isla como, por ejemplo, agarrar en vez de coger, carro, saco o carpetero.
Hablaba antes del despliegue del erotismo en la relación de Octavio y Adriana, y es que la historia se desarrolla en un lugar que ha dado libros como La trilogía sucia de La Habana de Pedro Juan Gutiérrez que he releído recientemente y al lado del cual Segura parece un monje benedictino.
En fin, bromas aparte, esta novela ha sido una grata sorpresa y un auténtico placer leerla. Tiene personajes muy conseguidos y una historia muy bien contada. Ahora solo falta que el autor se anime a continuar escribiendo.
Para conocer algo más al autor hay una entrevista con Clara Ferrer en ultimahora.com.

Jaume Segura Socías, Tal vez, un día.