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domingo, 17 de enero de 2016

Premio Herralde de 2006




Es la tercera novela que leo de este buen escritor venezolano, pero es la primera que se publicó en España al obtener el premio Herralde de novela en 2006. Actualmente su última obra, Patria o muerte, está teniendo bastante éxito.
Las tres versan sobre  temas muy diferentes como diferente es también la forma de tratarlos. En este caso la enfermedad es la gran protagonista, tanto la real, a partir del cáncer que tiene el padre del personaje principal –el médico Andrés Miranda-, como la ficticia de uno de sus pacientes que, además, termina trasladando su hipocondría a la enfermera del médico a través de un procedimiento que es uno de los hallazgos de la novela: la correspondencia que se establece entre ambos.
Novela muy bien escrita, como es habitual en Barrera, y muy concentrada en los temas que quiere tratar. Con un cierto sentido del humor y de la ternura, pero sobre todo con un par de momentos muy emocionantes que a mí me han tenido con el corazón encogido y con un nudo en la garganta.
Al mismo tiempo, el autor aprovecha para hablar sobre las diferencias sociales a partir del personaje de la mujer que asiste a su padre, de nombre Merny porque sus padres se llamaban Mercedes y Nicolás,  que me parece realmente muy conseguido.
Aprovecha también Barrera para introducir algunas interesantes citas entre otros de Joseph Roth o Chéjov y esta de Julio Ramón Ribeyro que me gusta especialmente:

“El dolor físico es el gran regulador de nuestras pasiones y ambiciones. Su presencia neutraliza de inmediato todo otro deseo que no sea la desaparición del dolor.  Esa vida que recusamos porque nos parece chata, injusta, mediocre o absurda cobra de inmediato un valor inapreciable: la aceptamos en bloque, con todos sus defectos, con tal de que se nos dé sin su forma de vileza más baja que es el dolor.” (p.148)

Novela corta, 168 páginas, pero intensa. Recomendable.
Dejo el enlace a una curiosa reseña hecha en su momento en una revista venezolana.


Alberto Barrera Tyszka, La enfermedad

jueves, 3 de diciembre de 2015

Venezuela durante el final de Chávez




Segunda novela que leo de Barrera. En este caso se trata de la premiada con el XI Premio Tusquets de Novela por su, en palabras del jurado, “absorbente ritmo narrativo” a la hora de reflejar “las angustias y complicaciones de unas vidas condicionadas por la histeria y las tensiones de un país pendiente de un líder carismático” (tomado de lo que pone la editorial en la solapa del libro).
Efectivamente, si algo define este libro es ese trepidante ritmo, así como el entrecruzamiento de una serie de historias que terminan confluyendo de alguna manera. Como bien dice Ricardo Baixeras  en El Periódico: “La endiablada habilidad para ensamblar historias disímiles que vienen a confluir en la apoteosis de un final brillantísimo es una muestra evidente de que Barrera conoce los entresijos de una escritura hábil e inteligente para la construcción de los diálogos y para dotar a la narración de la velocidad que precisa la historia.”
Esta se desarrolla en el periodo de la enfermedad de Hugo Chávez hasta su muerte y lo que realmente cuenta Barrera es cómo viven la situación y qué posiciones adoptan hacia el chavismo diferentes personajes: Miguel Sanabria, el principal protagonista, bastante moderado en su rechazo; su esposa Beatriz, radical opositora; su hermano Antonio, chavista convencido y cuyos debates con Miguel constituyen los momentos en los que el autor pretende mostrar, y lo consigue bastante, las claves de los enfrentamientos políticos y sociales en Venezuela.
La inseguridad, la fuerte polarización social y económica, la presencia cubana, los problemas de la vivienda o la mitificación de Chávez, son diferentes aspectos que van saliendo a lo largo de la historia que, por cierto, tiene un hilo conductor realmente flojo en su interés aunque eso no importe demasiado porque el interés del libro está en otra parte.
El autor pretende no tomar un partido claro porque a pesar de fragmentos como los dos que pongo a continuación, hay también dos momentos muy relevantes en los que personas de las clases populares muestran la realidad social que desconoce totalmente  alguno de los protagonistas.

 “Tal vez, el gran triunfo de Chávez consistía en haber consolidado su voz como fundamento del poder, como eje de la sociedad. Había creado el Estado parlante, que también era, además, un Estado eclesial. Todos repetían las palabras del mesías. Era una estructura perfecta porque era un ejercicio voluntario y jubiloso de sometimiento. No había preguntas sino entusiasmo. Mucha fe. Chávez forever.” (p.89)
“El enfermo era cada vez menos enfermo y más imagen sin cuerpo: imagen sagrada. El Chávez iracundo y grosero, autoritario y caprichoso, se desvanecía dando paso a un nuevo personaje de ficción, a un fetiche. El cáncer solo podía curarse con un sacramento: La mercadotecnia mística lanzó un nuevo producto religioso: aquí está el Cristo de los pobres.” (p195)

 Libro muy entretenido que se lee de un tirón y, al mismo tiempo, muy interesante para aquellos a los que les preocupa lo que pasa en Venezuela. Por cierto que Barrera es coautor de la primera biografía que se publicó, en 2005, de Chávez.



Alberto Barrera Tyszka, Patria o muerte

martes, 14 de enero de 2014

Curiosa novela sobre la televisión


 

Segundo autor venezolano “descubierto” en el ya citado otras veces dossier de La Vanguardia. Muy distinto a Centeno incluso en el lenguaje que aparece con menos localismos entre otras cosas, seguramente, por desarrollarse en otro ambiente social y cultural.
Una novela muy entretenida sobre un tema que a mí siempre me ha interesado como es el de los entresijos de los programas televisivos, en este caso: los culebrones y los reality shows. Con una estructura muy pensada y trabajada, el autor nos va mostrando ambos temas a partir de las voces de sus dos protagonistas: un joven recién llegado a la profesión y un libretista con más de veinte años de experiencia. Ambas van transcurriendo casi en paralelo para, en una inteligente parte final, ir acercándose hasta convertirse casi en una única voz.
Además, a lo largo de sus intervenciones, el escritor experimentado va introduciendo algunas agudas reflexiones sobre literatura, la mujer y, sobre todo, las que más me han llamado la atención y hecho sonreír, las referidas a la edad ya que acaba de cumplir los cincuenta años. Me ha recordado mucho en este sentido a las del libro de Paul Theroux, Saint Jack.
Una novela inteligente sobre la televisión y, principalmente, muy entretenida. Y bien escrita. Barrera obtuvo en 2006 el Premio Herralde de Novela con La enfermedad.
 Alberto Barrera Tyszka, Rating