Mostrando entradas con la etiqueta Donal Ryan. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Donal Ryan. Mostrar todas las entradas

jueves, 24 de octubre de 2024

Sigue la racha Ryan

 

Esta es ya la quinta novela que aparece comentada en el blog de este magnífico escritor irlandés. Tres lo hicieron el año pasado y las tres me hicieron disfrutar de las historias que cuenta y, muy importante, de la forma en que lo hace.

En este caso, para contar momentos de la vida de tres mujeres, cada una de una generación (abuela, madre e hija), Ryan ha cambiado algo su forma de organizar la narración y dedica un capítulo siempre de dos páginas a cada momento que narra. Creo que esto le ha encorsetado un tanto y hace que a veces falte una cierta continuidad. No obstante, como en el resto de sus novelas, tenemos buenos personajes, tratados con una gran sensibilidad y que muestran cómo se enfrentan a una vida no siempre fácil.

También, hay elementos de crítica a una sociedad tan tradicional como ha sido, y creo que sigue siendo aún, la irlandesa. Así, la madre fue rechazada por sus padres al tener una hija soltera (la abuela con la que vive es la madre de su marido que murió a los días de nacer la niña); también hay alusiones al rechazo a las lesbianas y alguna pequeña referencia a las monjas. Además, en varios momentos se menciona el I.R.A. ya que tanto el padre muerto como uno de los hermanos de la madre tuvieron alguna forma de compromiso con esa organización, pero sin profundizar en el tema.

De todas formas, lo relevante del libro es la cotidianidad de la vida de las tres mujeres, las distintas relaciones que establecen entre ellas y con el entorno, por cierto, una vez más un entorno rural que, en este caso,  coincide con el del autor y que se podría interpretar como que contiene más de un aspecto autobiográfico.

Otra magnífica novela de Ryan cuya lectura se disfruta aunque me haya gustado algo menos que las anteriores.

 

Donal Ryan, La reina del islote de tierra. Traducción Ana Crespo.

 

sábado, 7 de octubre de 2023

Otra buena historia en la Irlanda rural



Esta vez sí que comento el hasta ahora último libro traducido de Ryan y publicado por Sajalín. Hace menos de dos meses lo hice con el tercero que leía diciendo que era el último y la editorial corrigió mi error lo que me ha permitido leer el que comento, un libro que se me había pasado.

Con este son tres los libros que he leído del autor este año. De hecho es del que más libros he leído y, claro, no es casualidad. Ryan es un escritor que tiene una serie de virtudes que me gustan: cuenta muy bien las historias, crea personajes muy cercanos y les da mucha vida, demuestra altas dosis de sensibilidad y, aunque esto no sea demasiado importante, lo hace con textos que apenas pasan de las 200 páginas.

En este caso, una embarazada va escribiendo en su ordenador lo que le pasa en su vida diaria, de ahí que los capítulos se titulen según le semana del embarazo. Además, de vez en cuando cuenta también cosas que le pasaron en momentos anteriores que ayudan a entender alguno de sus comportamientos (por ejemplo, el hecho de que el hijo lo sea de un chico al que está enseñando a leer y escribir y no de su marido).

La historia se desarrolla, como suele ser habitual en el autor, en un pequeño pueblo irlandés. En este caso aparece como novedad el que haya varios personajes que son travellers, es decir, gitanos (de ambas formas se mencionan en el libro). Lo es el padre del futuro bebé y también uno de los personajes más interesantes del libro, Mary, alguien que ha sido repudiada por su familia y por la que se provocará algún conflicto entre clanes. También el padre de la narradora, la madre murió hace tiempo, es una presencia importante y una buena creación del autor.

En fin, una novela con buenos personajes en la que no se necesita que pasen cosas importantes para tener atento al lector. A mí me ha producido cierta tristeza en algunos momentos al ver la soledad y la indefensión de los protagonistas, pero creo que Ryan ha logrado darle un buen final.

Otro libro muy recomendable de este magnífico escritor irlandés. Un libro que se disfruta de principio a fin y que es capaz de crear emociones en el lector.

Ahora solo queda esperar que la editorial se anime con más libros de Ryan.

 

Donal Ryan, La única certeza. Traducción Ana Crespo.

 

 

jueves, 24 de agosto de 2023

Espectacular inicio



De Ryan ha publicado la editorial Sajalín tres libros que, como me pasa en otras ocasiones, he ido leyendo en sentido inverso  a la fecha de su publicación. Por eso, hoy comento el primero que escribió el autor, publicado en 2012 en Irlanda, un libro que obtuvo varios premios y nominaciones para otros.

Si los dos anteriores me gustaron mucho, hay constancia en los correspondientes comentarios en el blog, este lo ha hecho aún más. Me parece que describe de forma magistral la situación en la que quedan una serie de personas de un pequeño pueblo irlandés tras la crisis de 2008.

Ryan utiliza para ello el monólogo de más de veinte pequeños protagonistas que van desde el constructor que deja tirados a sus trabajadores, a la reacción de algunos de estos, pasando por algunas situaciones de miembros de las diferentes familias así como de algunos personajes peculiares de la localidad (por ejemplo, una prostituta que habita una urbanización en la que solo hay otra casa habitada pues las demás no se terminaron por la llegada de la crisis, un discapacitado mental o el policía).

Con este elenco y con una magnífica estructura en la colocación de los diferentes monólogos, Ryan nos va relatando cómo ha quedado la pequeña sociedad que constituye ese pueblo. Un lugar en el que, además, se producirán un asesinato y el secuestro de un niño, aunque de ninguna manera esto centre el relato que hace Ryan.

La crisis está presente a lo largo de toda la novela y en algunos momentos de forma explícita como, por ejemplo, en fragmentos como estos:

 

“Pero hubo siete años, siete años, en los que se podían construir casas con cartón y cinta adhesiva y aun así las vendías sobre plano. La gente se pasaba la noche haciendo cola para comprar casas de cartón, todas apiñadas como casetas para perros”. (p. 28)

(Josie, constructor y padre del que deja en la calle a sus trabajadores).

 

“Eso sí, un aspecto positivo desde que empezó la crisis es que la gente está dispuesta a trabajar por menos del salario mínimo. A ver, lo del salario mínimo es de chiste. ¿A santo de qué tiene alguien derecho a decirme lo que tengo que pagarle a mis empleados? “(p. 110)

(Kate, pequeña empresaria dueña de una escuela de preescolar)

 

Más allá de la crisis propiamente dicha, el autor nos muestra cómo es y cómo funciona la sociedad en una pequeña localidad rural irlandesa. Así, asistimos a algunos aspectos de la vida cotidiana de sus habitantes, sus cotilleos (hay un personaje al que llaman “la talibana de la tetera”), la presión social que se ejerce y se padece. Todo ello se ve de forma muy clara en las reacciones al asesinato y al secuestro, aunque no solo ahí.

Ryan crea un estilo, que luego mantendrá en sus siguientes novelas, basado en el uso de frases cortas, muy trabajadas pues suelen ser muy precisas para expresar lo que se quiere decir, y que, además, adapta muy bien el lenguaje que utiliza según quien sea el protagonista. También se aprecia aquí algo que también es una constante del autor como es su cuidado en la creación de personajes, algunos realmente entrañables.

He regresado hace unos días de una estancia de quince días en una pequeña localidad del sur de Irlanda que hoy está dedicada fundamentalmente al turismo. Una de las cosas que más me ha llamado la atención es la elevada edad que tenían algunos trabajadores como, por ejemplo, los cajeros de supermercados. Da la sensación de que la crisis de la que Ryan habla en el libro ha dejado secuelas importantes en la sociedad de ese país.

Un libro muy recomendable. De hecho yo lo tengo ya como uno de los mejores que he leído este año. También son muy recomendables los otros dos publicados.

Hay dos interesantes reseñas: Carlos Andia en unlibroaldia.blogspot.com y José ÁngelBarrueco en elplural.com.

 

Donal Ryan, Corazón giratorio. Traducción Celia Filipetto.

 

lunes, 3 de abril de 2023

En la Irlanda rural


Este es el segundo libro que leo de Ryan y me vuelve a pasar lo mismo que ya me pasó hace dos años con el anterior: me cuesta mucho comentarlo, como me cuesta comentar este tipo de novelas. Menos mal que hay gente que  lo hace y muy bien como luego diré.

En poco tiempo he visto un par de películas irlandesas que se desarrollan en el mundo rural y, por lo tanto, estoy dispuesto a entrar fácilmente en ese mundo, en el que se desarrolla esta novela.

Es una novela de personajes: un matrimonio, Paddy y Kit, de sesentones; su hija Moll, una joven que en un determinado momento se va sin avisar y no volverá hasta cinco años después; su “novio” Alexander; Joshua, el hijo de ambos;  los Jackman, vecinos para los que trabaja Paddy y algunos más de menor importancia. Con ellos y a lo largo de las cinco partes en que divide el texto, Ryan nos irá mostrando sobre todo lo que significan el amor y el cariño.

La novela se inicia en la primera mitad de los setenta del siglo pasado, pero luego en posteriores capítulos el tiempo será posterior para al final volver al principio.

No se deben contar muchas más cosas porque la novela tiene sus sorpresas.

Por si todo esto fuera poco, está lo que dice Raúl Jiménez en su magnífica y muy recomendable reseña en indienauta.com:

 

Además, la prosa de Donal Ryan es particularmente bella en Flores extrañas, belleza perfectamente trasladada por la traducción de Ana Crespo. Rica sin caer en la floritura o el regodeo al describir el glauco paisaje. Meditabunda sin ceder al sopor de una excesiva languidez. Superando los evidentes riesgos de convertirse en un relato sentimentaloide o «en sepia». Capaz de adentrarse por bosques y senderos para servir de marco pastoril donde la vida transcurre en toda su gracia y pesar”.

 

Porque, efectivamente, la espléndida escritura de Ryan es una de las claves de esta novela que fue considerada la mejor obra de ficción del 2020 en los Irish Book Awards. Y lo es porque a través de ella muestra su enorme sensibilidad, logra una magnífica ambientación y, por otro lado, la mayoría de las veces sugiere más que muestra.

En fin, solo queda recomendar su lectura como ya hice con Un año en la vida de Johnsey Cunliffe. Son libros para paladear poco a poco, historias que se desarrollan de forma tranquila, pero que tienen mucho fondo; en las que no hay grandes tragedias, pero en las que fluye la vida y algunos de sus problemas.

Si ya he alabado muchas veces a la editorial Sajalín por su colección Al margen, hoy toca hacerlo por la colección Sajalín en la que también está publicando obras muy interesantes y de gran calidad (por ejemplo, entre otros, todos los libros de Ryan).

 

Donal Ryan, Flores extrañas. Traducción Ana Crespo.

 

 

viernes, 12 de febrero de 2021

Otro buen escritor irlandés



Aunque no es muy habitual sí me sucede a veces que hay libros que no sé muy bien cómo comentar en el blog. Suele pasar con alguno que habiendo tenido muy buenas críticas a mí no me ha gustado demasiado. El año pasado fueron dos o tres.

Hoy me encuentro en el mismo caso, pero con un libro que me ha interesado y he disfrutado y, sin embargo, del que no se me ocurría qué comentar.

Por otro lado, es bastante habitual que en los comentarios que hago ponga también enlaces a reseñas y críticas que me han parecido interesantes sobre el libro y que siempre amplían lo que yo he dicho y, sobre todo, lo explican bastante mejor. A estas reseñas les suelo echar un vistazo rápido según voy leyendo el libro y solo cuando he hecho mi comentario las leo con más detenimiento. En este caso, cuando leí la reseña de Íñigo Urrutia en eldiariovasco.com se me ocurrió la idea de que fuese la que sustituyese mi comentario. Es una de esas reseñas en las que ves perfectamente recogido todo lo que es el libro  e incluso te ayuda a entender por qué te ha gustado tanto.

Dejo pues la palabra a Urrutia al que espero que no le moleste mi atrevimiento: (Por si acaso tengo que advertir que este es el blog de un aficionado a la lectura y por el que, como se puede observar, no se recibe ninguna compensación económica.)

“Donal Ryan (Nenagh, Co. Tipperary, 1976) indaga en 'Un año en la vida de Johnsey Cunliffe' en una versión ahora individualizada de los daños colaterales del 'milagro irlandés' que retrató en 'Corazón giratorio'. En cierto modo es una precuela de la cultura del pelotazo que asuela cascos históricos y arrabales. Una historia espléndida, conmovedora, extremadamente cruel y con un desenlace sobrecogedor.

Donal Ryan relata un año en la vida de Johnsey Cunliffe, un joven simple, de entendederas recortadas, que encarna la candidez y la bonhomía en un mundo que se rige por contravalores. Terreno abonado para el acoso desde que sus primeros amigos abandonan la infancia. Víctima de gamberradas en progresión violenta, la mirada transparente de Cunliffe, su pensamiento blanco y limitado, no alberga resentimiento o propósito de resarcirse de las humillaciones: «Una vez oyó a papá decirle a madre que él era un chico tranquilo y fabuloso. Madre debía de estar rezongando, diciendo que era tonto, y papá lo estaba defendiendo. Johnsey notó cariño en la voz de papá. Pero por un cachorro mestizo e imbécil al que deberían haber ahogado nada más nacer también sentirías cariño».

La muerte de sus padres granjeros ahonda en su orfandad ante el mundo, acentuada cuando un proyecto de recalificación de tierras inyecta un subidón de codicia en la comunidad, que abre sus fauces dispuesta a lo que sea por no quedarse al margen del pelotazo. El problema es que el proyecto depende de las tierras que ha heredado Johnsey Cunliffe. Y comenzarán a merodearle personajes de propósitos ambiguos, como la obsequiosa enfermera Siobhan, el 'colega' Dave Farfulla..., aunque nuestro protagonista es incapaz de interpretar sus malévolas aproximaciones. Guiado por el recuerdo de las instrucciones primarias de sus padres, su vulnerabilidad es absoluta frente a una jauría que no reparará en medios”. (Subrayados en el original,).

 

Donal Ryan, Un año en la vida de Johnsey Cunliffe. Traducción Celia Filipetto.