Mostrando entradas con la etiqueta Joseph Roth. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Joseph Roth. Mostrar todas las entradas

jueves, 18 de diciembre de 2025

Un paseo con/sobre Roth

 


Una magnífica idea esta de Alianza Editorial de dedicar ensayos breves para poner al lector en contacto con grandes escritores, y más aún empezar la colección con Joseph Roth.

Hace quince años que inicié en este blog una sección en la que, bajo el epígrafe de Mis autores favoritos, pretendía dejar constancia de aquellos escritores que más me habían gustado, emocionado, enseñado, hecho pensar, etc., en definitiva, que más me habían alegrado la vida. Pues bien, precisamente la serie la comenzaba con Joseph Roth, autor que creo que es del que más libros he leído, ya sea escritos por él o varios también escritos por otros sobre su obra o su vida.

Son pocos los que están comentados en el blog porque este lo comencé en 2009 y la mayoría de estos libros los había leído ya y en los últimos años apenas se han publicado textos nuevos salvo alguna recopilación de sus artículos. Por eso me hizo tanta ilusión ver este escrito por Sergio del Molino.

El libro tiene apenas 100 páginas (es para leer en dos tardes), pero su autor ha sabido condensar muy bien las características principales de la obra de Roth, lo que hace a partir del comentario de cuatro o cinco de sus libros que a del Molino le parecen los más significativos. Así, Job (para el autor el mejor texto de Roth), La marcha Radetzky, Judíos errantes, Tarabas y La leyenda del Santo Bebedor. También se mencionan otros, pero son estos a los que dedica mayor espacio.

Además, del Molino escribe también sobre la pasión alcohólica de Roth, sobre el hecho de ser judío y las implicaciones que esto tuvo en su obra, sobre sus problemas con el dinero a pesar de lo mucho que llegó a ganar en algunas épocas (aquí aparece de vez en cuando la figura de su amigo Stefan Zweig a partir de los préstamos o donaciones que le hizo, un Zweig que, por cierto, es el segundo autor que incluí en la serie que mencionaba al principio) y también sobre la importancia de sus dos mujeres, la primera por su penosa enfermedad y la segunda, entre otras cosas, porque guardó todo lo que escribía por pequeño que fuese.

Desde luego, tengo que agradecer a del Molino el tono y la intención del libro. En este sentido le diría que conmigo se ha cumplido su objetivo y que ya he puesto en el estante de libros pendientes de lectura dos de Roth. Hacía años que no releía ninguno (soy poco “relector”) y creo que ahora es un buen momento para hacerlo.

Un librito muy recomendable tanto para quien conozca al autor, como para quien esté interesado en la buena literatura.

Hay una buena reseña de Santos Domínguez en encuentrosconlasletras. blogspot.com.

 

Sergio del Molino, Dos tardes con Joseph Roth.

 

lunes, 16 de noviembre de 2020

Releyendo a un clásico

“Volver a Roth es como volver a casa de forma periódica, como ir a un balneario de letras en el que las aguas tranquilas sanan heridas de otras prosas. Por eso, hoy traigo a mi estantería virtual, La tela de araña.

 Así empieza la reseña publicada en entremontonesdeibros.blogspot.com y no se me ocurre una forma mejor para empezar mi comentario.

Roth es el segundo autor que aparece en la sección que dedico en el blog a mis autores favoritos, por eso a la hora de releer es uno de los primeros en los que he pensado, porque, efectivamente, “sana las heridas de otras prosas” y hay que volver de vez en cuando a él porque tiene muchas cosas que contar y las cuenta extraordinariamente bien.

Este es el primer libro que escribió aunque como tal no se publicó en un solo volumen hasta 1967, es decir, hasta casi treinta años después de su muerte. En 1923 se publicó por entregas en un periódico alemán. De hecho el libro, a pesar de ser una novela corta -apenas138 páginas-, está dividido en 30 capítulos de una extensión bastante similar. Esta estructura creo que lastra un tanto algunos de sus capítulos que se quedan demasiado cortos cuando el tema o la escena daban para más.

La historia de su protagonista, Theodor Lohse, es una historia bastante típica en esos difíciles años. Sale del ejército, se pone a dar clases particulares al hijo de un acaudalado judío, entra en una sociedad secreta en la que le obligan a abandonar las clases, denuncia a un amigo, monta su propia guardia personal para reventar mítines de la izquierda o defender a un barón de sus jornaleros, vuelve al ejército como teniente, se casa con una joven da clase alta,…

Todo ese recorrido le sirve a Roth, que por esa época estaba cerca del pensamiento socialista aunque luego se convertiría en un monárquico conservador, para hacer una fuerte crítica de su sociedad, del antisemitismo que se atisbaba, de las diferencias sociales que había y, sobre todo, para describir cómo iba surgiendo y organizándose un movimiento de extrema derecha que primero daría el putsch en Munich (de hecho sucedió cuando aún no estaba concluida la publicación de la novela) y terminaría llegando al poder en Alemania en 1933, año en que, por cierto, Roth se exilió en Francia, más en concreto en París conde murió en 1939.

Desde luego hay que reconocerle un cierto carácter visionario y, al mismo tiempo, una buena descripción de los ambientes en los que se fraguó el movimiento y del tipo de personajes que se acercaron a él.

Desde otro punto de vista, ya se adivina el buen escritor que sería. Conciso, con frases cortas pero muy precisas, huyendo de lo anecdótico y yendo al grano y en este caso con momentos de un cierto expresionismo en un par de capítulos.

Es una buena novela para iniciarse en el conocimiento de la obra del autor aunque, obviamente, no sea su mejor libro. En cualquier caso creo que es uno de los autores que serán considerados clásicos, si es que no lo es ya.

He puesto las imágenes de la edición que tengo, pero también de la que ha publicado la editorial Acantilado que es la que se puede encontrar en las librerías.

 

Joseph Roth, La tela de araña. Traducción Javier Orduña.

 



 

miércoles, 22 de abril de 2020

Recuperando la obra periodística de Roth




Hace diez años iniciaba la serie del blog que titulé “Mis autores favoritos” precisamente con Joseph Roth. De ahí la alegría que me llevé cuando vi este nuevo libro en las estanterías de la librería ya que hace varios años que no salía ninguna novedad de la ingente obra del autor.
Se trata de una colección de 64 artículos seleccionados de los años veinte principalmente aunque los seis últimos sean de los treinta e incluso hay uno con la II Guerra Mundial ya iniciada.
Están agrupados por los temas en los que se centran. Así: Alemania, Bocetos, Austria y otros lugares, URSS, Albania, Hoteles, Los placeres y las penas y Final (aquí están los de los años treinta). Como se ve por la clasificación, aunque todos están escritos desde diversos lugares a los que viajó Roth, en unos escribe sobre el país y en otros se centra más en aspectos de la vida cotidiana más “universales”.
Obviamente, en un conjunto tan extenso hay un poco de todo si bien tiene en común la buena escritura de que siempre hace gala Roth y su gran capacidad de observación. También en algunos destila la fina ironía de la que era capaz e incluso un cierto sentido del humor.
Valgan los dos fragmentos siguientes como ejemplos de su forma de escribir y de ese humor que apreciará, sobre todo quien, como es mi caso, haya tenido ocasión de viajar en trenes expreso en la España de los sesenta: 

“Durante el día ese estrecho espacio es vergonzosamente ruidoso e indigno. De noche, sin embargo, infunde algo parecido al respeto: así de sagrada luce la pobreza al dormir. Todos los rostros expresan el auténtico patetismo de la ingenuidad, todos son como puertas abiertas a través de las que pueden verse almas inmaculadas y claras. Manos confusas tratan de ahuyentar las molestas luces de las lámparas como si de moscas se tratara.” (p. 132)

“El tren expreso es un lugar sofocante, lleno de ronquidos de pasajeros cualquiera, que no parecen en absoluto aventureros ni huelen a misterio, sino a los bocadillos que llevan envueltos en papel grasiento; son pasajeros que exhiben todos los signos de su lamentable humanidad en el estrecho compartimento donde se amontonan, y si alguien se asoma en busca de lugar lo miran de tal modo que sale despavorido.” (p. 252)

Por otro lado, no puede faltar en un texto del autor alguna referencia al imperio perdido ya que siempre fue un firme partidario y siempre defendió las ventajas que había tenido en una zona tan conflictiva de Europa. Así:

“El gélido sol de los Habsburgo desaparecía, pero al menos había sido un sol.” (p. 114)

(Resulta gracioso que en España fue Berlanga quien en varias de sus películas introdujese alguna frase en boca de sus personajes en las que echaba de menos el Imperio Austro-Húngaro).
Es difícil destacar artículos en un conjunto tan extenso y variopinto, pero sí puedo decir que me han llamado la atención por diferentes motivos los siguientes: Uno de 1924 en los que hace referencia a la esvástica y al auge del nacionalismo; el magnífico y tremendamente original “boceto” que hace sobre un payaso; La California polaca que dedica al petróleo en esa región y que es uno de los más extensos con 7 páginas; todos los que escribe sobre Albania, algunos muy duros y otros, como el dedicado al ejército de ese país que luego generaliza a los ejércitos en general, muy divertidos; también son especialmente buenos los que escribe sobre los viajes en tren de los que ya he dejado muestra en los dos fragmentos que he reproducido, a lo que tengo que añadir el titulado El “Romanticismo” del viaje, título pleno de ironía y, finalmente, destacaría en el que habla de Goebbels y la prensa.
Sin embargo, me han defraudado un tanto los que están incluidos en el apartado dedicado a la URSS porque están centrados en un viaje al sur y me hubiera gustado más ver sus observaciones sobre otras partes del país.
En fin, un libro muy recomendable para un lector interesado en el buen periodismo y en los temas que he comentado que se tratan y un libro que hará las delicias de los múltiples seguidores de este gran escritor.
  
Joseph Roth, Años de hotel. Postales de la Europa de entreguerras. Traducción  Miguel Sáenz.




domingo, 4 de junio de 2017

Artículos interesantes

Esta semana hay un variado interesante.

Pascual Serrano ofrece sus siempre útiles perlas mostrando las manipulaciones, a veces tremendamente toscas, que hacen los medios en España y en otros países. ¡Ah! y no solo con la política. (eldiario.es)

De Antonio Muñoz Molina he seleccionado dos artículos porque hablan de dos de mis escritores favoritos: Josep Roth y Stefan Zweig. Este es de hace unas semanas pero no importa. (elpais.com)

Carlos Elordi, un analista que siempre ofrece visiones para pensar y debatir, plantea las dificultades de"echar" a Rajoy por los problemas dentro de la izquierda. (eldiario.es)

martes, 23 de junio de 2015

Aspectos de una vida (Joseph Roth)



 
Como se dice en la contraportada, este libro es un fascinante ensayo sobre diversos aspectos de la vida de Joseph Roth. No se trata de una biografía en sentido estricto, sino de contar, utilizando sobre todo fragmentos de su obra, algunos elementos claves de su vida que también ayudan a entender aspectos de su obra.
Se trata, como reza el subtítulo, de quince ensayos biográficos que van desde la relación con su padre a la que mantuvo con su tío y tutor tras el suicidio del primero; de la enfermedad de su mujer Friedl a los diferentes momentos en su amistad con Stefan Zweig (esto ocupa 50 páginas en un libro de 200, lo que da idea de la importancia que tuvo); de sus opiniones políticas a sus problemas con la bebida y la salud en general. En este sentido es muy típico el comentario que le hace Zweig en una de sus innumerables cartas: “Usted sólo tiene un deber, escribir buenos libros y beber lo menos posible, para que nos dure a nosotros y a sí mismo.” (p.109)
A pesar de que creo que he leído todos los libros traducidos sobre la vida de Roth, en este he encontrado algunos aspectos que me han resultados bastante novedosos. Así, es la primera vez que entiendo bien la enfermedad de su mujer y la repercusión sobre la vida de Roth. También me han llamado la atención los escritos que se transcriben con sus opiniones sobre el socialismo, hechos, además, muy poco después de dejar de escribir en el periódico de la socialdemocracia alemana, como por ejemplo este: “Mañana empieza aquí el Congreso Socialista (…) Este sol implacable les saca a la superficie su más íntima inmundicia (…) No saben qué obsoletos están.” (p.158). De la misma forma su profundo sentimiento antiburgués, muy propio por otra parte de quien no dejaba de ser un auténtico bohemio: “Apestaba el carácter viviente de la burguesía.” (p.160) y, desde luego, su antisovietismo que se muestra con diversos ejemplos. Especialmente significativo de su forma de pensar es la siguiente frase: “La no violencia de Mahatma Gandhi me resulta tan cargante como odiosa la violencia de Hitler. Las dos son inhumanas.” (p.111)
Ese carácter bohemio tenía su manifestación más típica en el hecho de que prácticamente nunca vivió en un piso. Así: (En Berlín)  la única época de su vida, que fueron cuatro días, al final de la década de los treinta, en que Joseph Roth mantuvo un apartamento propio…” (p.170), o: “Jamás he tenido, ya desde mucho antes de la catástrofe, la capacidad de entender de muebles y cosas semejantes. Me cisco en los muebles. Detesto las casas.” (p.172)
Como se ve, el interés del libro, sobre todo para seguidores de Roth, es enorme. Además, Eduardo Gil, como escritor, ensayista y traductor que es, ha hecho una extraordinaria selección tanto de textos de Roth como de otros autores que han escrito sobre él; sus introducciones son magníficas y no afecta nada a la comprensión de lo narrado el hecho de que no se guarde ningún orden cronológico.
En fin un libro fundamental que a mí me ha emocionado en más de un momento y que, una vez más me deja con una duda sobre este gran escritor, ¿cómo pudo escribir tanto y tan bien con una situación personal tan penosa?
 
Eduardo Gil Bera, Esta canalla de literatura. Quince ensayos biográficos sobre Joseph Roth
 

 

 

miércoles, 13 de mayo de 2015

¡Qué dos escritores tan grandes!




La verdad es que es el primer libro de estas características que leo. Nunca se me hubiera ocurrido pensar que algo así podía resultar interesante y, sin embargo, no solo ha sido interesante sino incluso apasionante y emocionante por momentos. Claro, que no se trata de una correspondencia cualquiera ya que ambos están entre mis autores favoritos y de los que más ha leído, no solo lo escrito por ellos sino también lo publicado sobre ellos. En el blog se puede apreciar algo de mi interés por ambos escritores.
En esta correspondencia predominan las cartas escritas por Roth ya que Zweig tuvo una vida más organizada y fue más capaz de conservar las cartas. Roth, cuya vida transcurrió mayoritariamente en habitaciones de hotel, conservó bastantes menos, pero, no obstante, son muy significativas muchas de las que se publican en este libro.
A un seguidor fiel, como es mi caso, de ambos autores, casi todo lo que cuentan y se puede entender  -hay, por ejemplo,  muchas referencias a problemas editoriales que, lógicamente, son difíciles de seguir-,  le interesa, pero si tuviera que destacar algunas cosas lo haría con las siguientes:
El respeto y la admiración de Roth hacia Zweig (este era trece años mayor)  que no le impedían, bien al contrario, hacer críticas como la que aparece en una carta de septiembre de 1930: “En general: usted siempre utiliza “que” en lugar de “como”, se sirve demasiado poco del punto y coma, une mediante técnica de frase aquello que solo está unido en el pensamiento (…) Comparaciones del campo de la cultura, analogías y demás, me parecen excesivas y no del todo logradas.” (p.43) Hay que decir que Zweig reconocía la enorme capacidad literaria de Roth y agradecía sus críticas.
Las penurias económicas de Roth y las constantes peticiones de dinero a todo el mundo incluido el propio Zweig que lleva a este a escribir, en abril de 1934,  en una carta a una común amiga: “Le había ofrecido hacerme cargo de él, si era capaz de decidirse  a hacer lo único que podía salvarlo: pasar cuatro semanas en un centro de desintoxicación, porque con su insensato vicio de beber se arruina física y moralmente, comete las mayores estupideces, se hace el aristócrata, regala magnánimamente el dinero que tanto le cuesta conseguir. En suma, sé por experiencia que no se debe poner a su disposición grandes sumas.” (p.346, los subrayados en el original).
Resulta difícil de entender cómo una persona que bebía tanto y tenía tantos apuros económicos, podía luego concentrarse y escribir libros tan conseguidos, interesantes y, muchos de ellos de gran belleza.
A mí en varios momentos me han llegado a producir cierta angustia las llamadas que hace Roth para que le ayude con referencias en varias de ellas a su posible muerte porque no puede más.
Respeto y admiración decía antes, y celos y permanentes declaraciones de amistad por parte de Roth. Por su parte, Zweig, también declara permanentemente esa amistad y le ayuda no solo de forma directa con dinero, sino facilitando los contactos con editoriales para que pueda publicar sus libros en otros países, contactos que no siempre fueron bien llevados por Roth.
En fin un libro del que se puede estar escribiendo mucho tiempo porque son muchas las cosas que muestra y sugiere. En todo caso, absolutamente esencial para todo lector de cualquiera de los dos autores.
 
Joseph Roth &Stefan Zweig, Ser amigo mío es funesto. Correspondencia (1927-1938)

viernes, 15 de noviembre de 2013

Unos recuerdos emocionantes



Una época: años 20 y 30; unos lugares: Viena, Berlín, París; unos personajes: Joseph Roth, Stefan Zweig; un conjunto de elementos que están entre mis preferencias históricas y literarias.
Estos recuerdos de Morgenstern constituyen algo más que eso. Configuran una especie de fresco de toda una época y, además, nos presenta a un Roth no por conocido (se han publicado ya dos libros más o menos biográficos) menos interesante y apasionante. Además, otro de mis escritores predilectos, Zweig, está presente en múltiples escenas del libro en unos diálogos que son, para mí, lo mejor de un  texto que también refleja muy bien el ambiente literario de Viena y París, da muchas precisiones sobre el carácter de Roth, algunas informaciones útiles sobre alguna de sus obras, muchas anécdotas curiosas...
Un libro que ,para los seguidores de Roth, me parece fundamental.
He disfrutado mucho no, muchísimo, leyéndolo y me ha emocionado especialmente el capítulo en el que narra sus últimos días. Además, me ha dado la oportunidad de conocer a otro escritor, también judío como los mencionados, que tiene una trilogía traducida al castellano que parece interesante.
(Tengo que advertir que Roth es uno de los primeros escritores que apareció en el blog en la serie de mis autores favoritos y que seguramente es el escritor del que más libros he leído.)
 
Soma Morgenstern, Huida y fin de Joseph Roth

miércoles, 23 de octubre de 2013

Un Roth diferente




Curioso, extraño y muy diferente del resto de su obra este librito de Roth. No se trata de una novela ni siquiera de una colección de relatos aunque alguno lo parezca formalmente, sino de unas reflexiones sobre el mundo moderno y sus “pecados”. Sale aquí el Roth  católico y conservador de la última época (el libro está escrito en 1934).
No es, lógicamente, el libro del autor que más me haya gustado ni interesado, pero tiene como siempre en sus libros algo que lo hace original y diferente. Toca temas conocidos en él como el mundo judío o el nazismo, pero al mismo tiempo aparecen otros más novedosos como puedan ser el mundo del cine y Hollywood o el trabajo en la mina.
No sé si quedará aún algún texto de Roth sin traducir ya que creo que, excepto la totalidad de su correspondencia, se ha publicado todo en castellano.
Aunque este autor está entre mis favoritos no sucede lo mismo con este libro que, además, he leído un poco por encima y me temo que sin enterarme bien de algunas cosas.
Tiene mucho interés el prólogo de Ignacio Vidal-Folch.
 
Joseph Roth, El Anticristo

miércoles, 9 de febrero de 2011

Otro relato de Roth


Como ya dije en la entrada de este blog en la que hablaba de Roth como uno de mis autores favoritos, se vienen publicando sueltos un conjunto de relatos que tienen su interés sobre todo para los muy aficionados a este gran escritor. En este caso se trata de una especie de parodia del folletín con todos los ingredientes de éste. Roth nos muestra una vez más su peculiar estilo a la hora de narrar con frases cortas pero con mucho sentido. Un relato muy distinto al resto de los que conozco del autor pero muy curioso.


Joseph Roth, El espejo ciego.

miércoles, 22 de diciembre de 2010

Breve relato de Roth


Con tan conseguido título, publica Roth un pequeño cuento misógino. Despliega en tan sólo setenta páginas toda su maestría narrativa y hasta una cierta intriga.
Es una pena que este tipo de relatos no los haya publicado la editorial en un solo volumen, pues son interesantes pero muy gravosos para el bolsillo. De esta forma sólo los muy adeptos del autor los leeremos.

martes, 21 de diciembre de 2010

Un Roth viajero


Librito de apenas cien páginas en el que Joseph Roth recoge sus impresiones de un viaje, hecho en los años veinte, al sur de Francia. Curioso sobre todo para conocedores de la zona, que no es mi caso. Me ha gustado especialmente el capítulo dedicado a Marsella donde se pueden apreciar las características típicas del autor.
Para muy aficionados a Joseph Roth.

jueves, 28 de octubre de 2010

Un relato en el que está todo Roth

Escrito en 1935, es decir, al final de su carrera, este breve relato, no llega a 60 páginas con letra grande, refleja muy bien las claves del pensamiento de Roth sobre la monarquía austro-húngara presentes a lo largo de su obra. Muy recomendable para quien no haya leído nada del autor porque también recoge perfectamente su peculiar estilo de escritura.
Recuerdo que J.Roth inauguró la sección de mis autores favoritoss.

domingo, 25 de julio de 2010

Mis autores favoritos I: Joseph Roth

Inicio con esta entrada una serie en la que mostraré los autores que son o han sido fundamentales en mi gusto por la literatura o la lectura en general.
Empiezo con Joseph Roth por ser el escritor del que más libros he leído sobre todo en la segunda mitad de los 80 y primeros noventa, años en los que se publicaron casi todos los libros que aparecen a continuación. Roth vivió entre 1894 y 1939. Nació en la Galitzia austro-húngara entonces y murió en París. Fue un importante periodista como atestiguan varias de las recopilaciones de artículos que se han editado recientemente y, desde luego, un grandísimo novelista que, además, escribió fundamentalmente novelas de poca extensión (algo que yo valoro especialmente) con la excepción de La marcha Radetzky. Algunos lo catalogan como expresionista pero creo que no se ajusta a la realidad. Tiene un estilo muy personal que debe bastante a su origen y vocación periodística. Sus temas están muy centrados en los judíos de la Europa centro-oriental y en las consecuencias de la descomposición del imperio austro-húngaro del que era ferviente partidario así como en la situación de la Alemania de Weimar.
He añadido la copia de la solapa de uno de los libros en la que hay tres interesantes opiniones de expertos en su obra.
Además de los libros que pongo a continuación, conozco Las ciudades blancas editado por Minúscula(adquirida junto con dos relatos en diciembre 2010) y una correspondencia editada por Acantilado. Por cierto, esta última editorial está reeditando la mayor parte de la obra de Roth



















martes, 29 de junio de 2010

Sigue la recuperación de la obra de Joseph Roth

Esta Primavera de café. Un libro de lecturas vienesas.reúne una gran parte de los reportajes de Roth escritos en Viena entre 1919 y 1920 junto con alguno de 1923. Se aprecia su peculiar estilo que mantuvo también en su obra literaria a la que, por ciertto, dedicaré próximamente un espacio en el blog. Se trata de una sintaxis a base de frases cotas y directas sin excesivos circunloquios y al mismo tiempo de una gran capcidad para reflejar una personalidad con pocos trazos. No es, lógicamente, de lo mejor que he leído del autor aunque varios de los artículos tienen su gracia. En muchos casos, y a pesar del glosario que acompaña a la edición, es difícil captar el sentido de lo escrito por desconocimiento de la situación y/o de los personajes.

El País. Babelia. 24/07/10
CRÍTICA: PENSAMIENTO
Crónicas vienesas de Joseph Roth
LUIS FERNANDO MORENO CLAROS 24/07/2010

El polifacético y gran escritor austrohúngaro y judío Joseph Roth (1894- 1939), cuya obra con tan buena fortuna están recuperando Acantilado y otras editoriales españolas, fue un magnífico periodista; en castellano contamos con varios volúmenes que dan cuenta de ello, por ejemplo, el imprescindible Viaje a Rusia o sus impagables Crónicas berlinesas (Minúscula). En el artículo de costumbres, así como en la descripción de tipos, ambientes y lugares, Roth fue un maestro.
Primavera de café. Un libro de lecturas vienesas . Acantilado, 2010
A este último género pertenecen los textos que recopila Primavera de café. Corría el año 1919 cuando Roth, recién licenciado de la guerra, regresaba a Viena, la ciudad que lo había acogido en 1913 y en la que inició sus primeros pasos como periodista y escritor. El diario Der Neue Tag lo contrató como reportero fijo: era el inicio de la flamante carrera periodística de Roth, cuya firma llegaría a ser muy cotizada en Austria y Alemania.
Más de cien artículos para el citado diario recreaban anécdotas y lugares de la siempre majestuosa Viena, que se despabilaba tras el aturdimiento de la tormenta bélica. Poco a poco resurgía la vida floreciente en los cafés y las tertulias, en las tiendas y locales de la metrópoli. Roth añoraba el desaparecido imperio de los Habsburgo; tras la guerra, encontraría otro mundo no mejor que el anterior: la Primera República Austriaca. Hoy, estos espléndidos artículos proporcionan la mejor visión de la vida cotidiana, de las costumbres y las gentes de aquel tiempo de desilusiones y derrumbes, pero también de un incipiente futuro.
Encontramos aquí al genial artista que fue Roth; un excelente narrador, un observador perspicaz y un periodista que atrapaba a sus lectores con las manos abiertas de la inteligencia. Ironía y frescura es lo que transmiten estos textos; magníficos en su brevedad, incisivos y cautivadores. La edición es excelente, muy bien traducida, con acertadas fotografías de época y un útil glosario.