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sábado, 20 de diciembre de 2025

Mis libros del año

 


Siguiendo una tradición que tiene ya más de diez años recopilo las lecturas que, por diferentes razones, más me han gustado este año.

Para empezar tengo que decir que he leído entre 30 y 40 libros menos de lo habitual. Las cataratas han tenido la culpa y esos ojos que necesitan unas gafas un tanto especiales.

No obstante, he terminado leyendo más de lo que me esperaba aunque tampoco ha sido un gran año de lecturas.

Por un lado, solo he seleccionado cuatro libros de ficción (y uno de ellos, el de Scurati, entra en esta clasificación por los pelos). Los otros tres, cada uno en su estilo son realmente muy buenos. Me alegro mucho de que aparezca Padura porque es un autor que me encanta. El del autor ucraniano llevaba mucho tiempo en casa, pero me asustaba el tamaño. El de Selby tiene ya bastantes años aunque yo lo he descubierto ahora.

Estas carencias de la ficción han sido más que compensadas con un año excelente de la no ficción. Alguno me ha enseñado mucho, como el de Kaplan y el de Desmond; otro me ha emocionado y me ha hecho dudar del ser humano, como el de Villaécija; el de Cerdá me parece una obra impresionante (este año le han dado el Premio Nacional de Narrativa por Presentes, que también he leído y podría estar en mi lista); Anderson está porque es uno de los grandes periodistas y la recopilación de perfiles es magnífica; finalmente, el de Beinart, que creo que es el último de la lista que he leído, está porque además de lo que he aprendido leyéndolo, me ha ayudado mucho a confirmar que lo que pienso del genocidio en Gaza es acertado.

(Obviamente, cada libro tiene un comentario más extenso en la entrada correspondiente según el momento de la lectura).

 

También se ha convertido es una tradición, aunque esta más reciente, el dejar constancia de algunas lecturas desde otro punto de vista.

Descubrimientos: Cristina Rivera Garza, Hugo Gonçalves, Alia Trabucco Zerán

Decepciones: Brad Mehldau, Un canon personal.

Libros valientes: Dror Mishani, Habitación sin vistas,

Sorpresa: Ignacio Peyró, El español que enamoró al mundo. Una vida de Julio Iglesias

Tocho: Der Níster, La familia Máshber

Abandonados: Upton Sinclair, Petróleo (seguramente por la traducción, muy anticuada), Roberto Bolaño, Los detectives salvajes, Vasili Aksiónov, Las cumbres de Moscú.

No comentados en el blog; Colson Whitehead, Los chicos de la Nickel; Martín Kohan, Fuera de lugar, Gene Kerrigan, El coro de la medianoche; Olga Medvedkova, La educación soviética.

 

 

 

jueves, 27 de noviembre de 2025

Visión valiente


 

El autor, judío practicante, vive en Nueva York y es profesor de Periodismo y Ciencias Políticas. Además, tiene una visión muy diferente de lo que ha sucedido, y sigue sucediendo, en Palestina de la de la mayoría de los judíos. Y no solo de lo que pasa en la actualidad sino desde 1948. Desde luego no es fácil encontrar gente de esa procedencia con el tipo de análisis que él hace, aunque en el blog he tenido ocasión de comentar algún otro libro que va en la misma dirección.

El libro está dividido en cinco capítulos en los que analiza, utilizando todo tipo de documentos y datos, la situación de la zona desde poco antes de la creación del estado de Israel hasta hoy, pero centrado exclusivamente en la relación entre judíos y palestinos.

Son muy interesantes, y me atrevería a decir que novedosas, varias cosas: la explicación que ofrece del porqué unas fiestas religiosas se celebran ahora más que otras que antes eran más importantes (lo relaciona con el sionismo); también lo son las referencias al éxodo, o éxodos, palestinos y a la idea que tenía el sionismo del colonialismo, idea que no hace demasiado tiempo han abandonado; por otra parte, es muy interesante el análisis sobre el número de víctimas sobre lo que afirma que la mayoría de las instituciones neutrales dan la razón a las cifras que da el ministerio de Salud de Gaza (hasta Israel las ha utilizado a veces); o, por no extenderme demasiado, su idea de que el 7 de octubre fue algo horroroso y totalmente condenable, pero que no es comparable con el Holocausto.

Hay, sin embargo, un tema en el que creo que ha quedado un poco desfasado. Según estudios que menciona, el antisemitismo en los países europeos es mayor en la derecha que en la izquierda. Desde luego en España la derecha y la extrema derecha son defensoras acérrimas del Estado de Israel y el antisionismo, que no antisemitismo, está en la izquierda. No deja de ser curioso que partidos que tienen entre sus filas a gentes de ideología neonazi defiendan la política del estado de Israel, pero lo hacen porque en el fondo este está siguiendo una política represiva y genocida bastante parecida a la que en los años 30 o 40 del siglo pasado aplicaron los nazis precisamente contra sus antepasados.

En este sentido son muy interesantes los fragmentos que reproduzco a continuación que resultan especialmente duros viniendo de quien vienen:

“Desde la destrucción del Segundo Templo hasta el Holocausto, pasando por la expulsión de España, los judíos nos hemos ido contando cuentos a fin de responder a los horrores que soportábamos. Ahora tenemos que contarnos un cuento nuevo que responda al horror que ha perpetrado un Estado judío, apoyado por numerosos judíos de todo el mundo. Su elemento central debería ser este: no somos víctimas virtuosas permanentes de la historia, no estamos programados para padecer siempre el mal y jamás cometerlo. Esa falsa inocencia, que impregnan la vida judía contemporánea, disfraza de autodefensa la dominación. Brinda una licencia infinita a seres humanos falibles”. (p.15-16) 

“El problema de nuestra historia colectiva no es que reconozca los crímenes que sufrimos. El problema es que ignora los crímenes que cometemos. (…) Antes del 7 de octubre, creía figurarme los peligros de esta forma de pensar. Resultó que no tenía ni idea”. (p.42)

“(…) varios de ellos contaron que su mayor miedo mientras se hallaban en cautiverio eran las bombas israelíes”. (p. 69) (Se refiere obviamente a los secuestrados el 7 de octubre).

Como se puede apreciar por estos textos, Beinart ha escrito un libro tremendamente comprometido que seguramente le habrá causado muchos problemas teniendo en cuenta cómo está hoy el panorama. Por eso es más de agradecer que alguien esté dispuesto a ofrecer un punto de vista alternativo utilizando para ello textos de los libros religiosos del judaísmo, opiniones de algunos rabinos y muchos datos perfectamente contrastados.

Es un pequeño, solo tiene 148 páginas, gran libro de algo más que  recomendable lectura.

Hay una interesante entrevista de Francesca Cicardi con el autor en eldiario.es.

 

 

Peter Beinart, Ser judío tras la destrucción de Gaza. Traducción Pablo Batalla.

                     

viernes, 24 de octubre de 2025

Buena y útil síntesis






 

Hace siete años comentaba un libro del autor, La cárcel más grande de la tierra, en el que ya mostraba su gran conocimiento de la zona y, además, su carácter combativo y comprometido con el pueblo palestino.

En el contexto de la situación actual, con el genocidio puesto en marcha por el gobierno de Israel, por cierto que con el apoyo de la inmensa mayoría de la sociedad de ese país, ha elaborado este texto en el que en apenas 125 páginas hace un resumen de cuál ha sido la situación histórica en la zona y los principales momentos y causas de los enfrentamientos entre Israel y Palestina.

El libro está dividido en 15 capítulos. Los seis primeros abarcan hasta 1947, con títulos como: ¿Cuándo y dónde comenzó el conflicto? o La gran revuelta árabe (1936-1939). Los dos siguientes sobre el Plan de Partición y la limpieza étnica. El resto hasta la actualidad con títulos como: Los antecedentes de la guerra de los Seis Días (1967) o Israel y Palestina en el siglo XXI.

Como se ve, se trata de un recorrido muy completo aunque, eso sí, apuntando los temas sin poder profundizar en prácticamente ninguno. Eso hace que, sobre todo en los primeros capítulos, cueste a veces entender algunos aspectos de lo narrado por Pappé.

Obviamente, no se trata en este breve comentario de señalar o destacar ninguno de los momentos, todos han sido realmente importantes en el desarrollo del conflicto.

Creo que lo mejor es reproducir algún fragmento del texto como muestra de la visión del autor quien, por cierto, es partidario de un solo estado laico en el que convivan árabes y judíos.

“Los habitantes de Gaza y Cisjordania viven bajo ocupación desde 1967. Las personas de Cisjordania y Gaza pertenecen a la misma comunidad, así que las políticas que se aplican en una zona afectan también a la otra.La ocupación, ejecutada en nombre del Ejército o de una administración civil, convirtió el encarcelamiento sin juicio, los asesinatos, la demolición de viviendas, la expropiación de tierras y los abusos del ejército en características de la vida cotidiana de los palestinos.” (p. 118)

“En 2000, los palestinos constituían aproximadamente la mitad de la población entre el río Jordán y el mar Mediterráneo. Durante décadas han sido expulsados, encerrados en guetos y privados deliberadamente de sus derechos básicos. La judaización exige la subordinación perpetua de los palestinos, independientemente del lugar de la Palestina histórica en el que estén.” (p. 108-109)

“Los combatientes de Hamás que irrumpieron en Israel el 7 de octubre eran en su mayoría jóvenes que aprendieron el lenguaje de la violencia gracias a las bombas que les había lanzado Israel. Eso no justifica sus acciones, pero no deberíamos estar tan seguros de que si nosotros hubiéramos sufrido el mismo trauma, sin un final cercano, no reaccionaríamos de una forma muy parecida.” (p. 119)

 

Un libro muy recomendable sobre todo si se quiere tener una visión rápida y sintética del problema. Creo que la edición hubiese sido mucho más útil si se hubiera acompañado de un buen mapa de la zona.

Hay una interesante entrevista de Ignasi Franch con el autor en osalto.gal y una reseña muy completa e interesante de Dana Dhailieh en revistas.uam.es. Ambos textos absolutamente recomendables.

 

 

Ilan Pappé, Breve historia del conflicto entre Israel y Palestina. Traducción Lidia Pelayo Alonso.

 





jueves, 12 de junio de 2025

Dura crítica

 

Pankaj es un ensayista y novelista indio que ha trabajado mucho y bien este tema a partir de una gran cantidad de lecturas. El texto está repleto de citas incluidas en los diferentes fragmentos y también de algunas que por su extensión están separadas.

El libro tiene cinco capítulos y un extenso Prólogo. Los tres primeros son los que me parecen más interesantes o, al menos, los que más me han impactado. En el primero, Israel y la ofensa incurable, escribe sobre la historia del país y, sobre todo, sobre lo sucedido después de 1967 con especial incidencia en el gobierno de Begin a partir de 1977. El contenido de los otros dos está perfectamente claro a partir del título. Así, Alemania: del antisemitismo al filosemitismo y La americanización del Holocausto.

Todo es muy interesante y, además, está contado de forma muy clara y con unas citas perfectamente adecuadas a cada aspecto. Por destacar algo, yo lo haría con, por ejemplo, la magnífica relación que hace en la página 17 de la constelación de las infracciones morales y legales de Israel; con todo lo que escribe sobre Begin y su época porque parece que está escrito sobre lo que sucede actualmente o las referencias, por lo poco conocida que es, a la política tanto británica como estadounidense de acogida de los judíos en la posguerra.

Desde otro punto de vista, me ha gustado la coincidencia con el autor en la evolución personal. Así, dice Pankaj:

“No hay duda de que la capacidad de Israel para represaliar a sus enemigos de manera rápida y precisa estaba en la base de mi admiración infantil antes de esos iconos de lo marcial como Moshe Dayan. Pero además de un declive en su capacidad y disciplina militar, Israel demuestra en todas las guerras que propicia una mayor sed de destrucción y de violencia por la violencia, con soldados que presumen de sus masacres en las redes sociales y cadenas de noticias nacionales, cuyos presentadores abogan por el exterminio total de los palestinos.” (p. 165)

Si se cambia infantil por juvenil -el autor nació en 1969, esto es, veinte años después que yo-, lo firmo sin quitar ni una coma.

Para terminar el comentario, alguna cita más:

“Nunca ha habido un caso en la historia de la humanidad en que una raza pasara tan rápidamente de ser una víctima a la que se tiene lástima a ser un asesino bárbaro. Nunca hubo una raza que generase tanta empatía en todo el mundo y que en lo que dura una vida lograra convertir ese sentimiento en odio y repulsión.” (p. 46)

(Esta es muy curiosa porque corresponde a Roald Dahl y a 1983 después de la invasión del Líbano). 

Ya en 2008 las matanzas organizadas de palestinos, los puntos de control, la demolición de casas, el robo de tierras, las detenciones arbitrarias e indefinidas y la tortura generalizada en las cárceles parecían proclamar unos valores nacionales exentos de toda piedad: que la humanidad se divide en fuertes y débiles, y que los que han sido o temen ser víctimas deberían machacar, de forma preventiva, a quienes perciben como enemigos.” (p. 80)

Esto desde luego no justifica lo sucedido el 7 de octubre, pero sí que forma parte de una posible explicación.

En fin, un libro muy interesante y muy completo en su visión del país y de su relación con la Shoah.

Hay una buena entrevista de Queralt Castillo Cerezuela con el autor en elsaltodiario.com.

 

Pankaj Mishra, El mundo después de Gaza. Una breve historia. Traducción Amelia Pérez de Villar Herranz.

 

viernes, 21 de marzo de 2025

Los judíos en la Viena de cambio del XIX al XX

 

La serie que dedico en el blog a “Mis autores favoritos” la abro con escritores judíos tan representativos como Joseph Roth y Stefan Zweig y con Erich Fromm en séptimo lugar. De ahí la ilusión con la que compré este libro que, sin embargo, he tardado tanto tiempo en leer ya que está editado en 2016.

El libro está dividido en dos partes netamente diferenciadas.

En la primera, Las posiciones políticas y los discursos sociales, el autor plantea y describe cuál era la situación en Viena desde más o menos el año 1867, el año en que comienza la monarquía dual, hasta la Primera Guerra Mundial. Así escribe sobre la época del dominio del liberalismo, la aparición del antisemitismo, el surgimiento del sionismo o la relación de los judíos con el movimiento socialista. Temas todos ellos tremendamente interesantes, pero que Le Rider trata de una forma que al menos a un tipo de lector como yo no le satisface porque lo hace de una manera demasiado prolija, con informaciones excesivas e irrelevantes que llevan a párrafos realmente ilegibles y así llega un momento en que “los árboles no dejan ver el bosque". En este sentido lo que hay que hacer es pasar de muchas de las informaciones e intentar sacar el meollo en cada caso.

En la segunda parte, Grandes figuras de la modernidad vienesa, se centra en una serie de personajes muy conocidos como son, entre otros: Sigmund Freud, Arthur Schnitzler, Karl Kraus, Stefan Zweig, o Gustav Mahler, y cuenta la relación que tuvieron con el resto de la comunidad judía y su participación en la vida cultural de la ciudad.

Desde luego, si algo queda claro de la lectura del libro es la inmensa riqueza de la actividad cultural que se desarrolló en Viena en esa época y la importancia que en ella tuvieron los intelectuales de origen judío.

Hay dos buenas y bastante completas reseñas: la de Carlos Tupiña en viejoslibrosviejos.wordpress.com y otra en metahistoria.com. Ambas dan una visión muy positiva del libro.

 

Jacques Le Rider, Los judíos vieneses en la Belle Époque. Traducción Laura Claravall.

 

 

 

 

 

miércoles, 19 de febrero de 2025

Una visión diferente del conflicto

 

Aunque la guerra en Gaza lleva ya bastante tiempo en marcha y, además, se trata de un conflicto muy sangriento en su origen y en su desarrollo solo conozco dos libros de autores israelíes que se hayan atrevido a dar una visión diferente de la enormemente mayoritaria en su país. Uno es Meil Margerit cuya obra, El declive de la sociedad israelí, comenté hace pocos meses; el otro es el que hoy comento.

Mishani es un escritor de novela negra al que el editor de una revista suiza le propuso hacer un diario para publicarlo en la revista, lógicamente en alemán, al final del año 2023. Luego su editor en Israel le animó a seguir escribiéndolo para publicarlo en alemán en forma de libro. Finalmente, se decidió a publicarlo también en hebreo en Israel.

El diario abarca desde el 7 de octubre de 2023 al 10 de marzo de 2024, y está dividido en seis partes en función de lo que estaba aconteciendo en la guerra; por ejemplo, La rutina engañosa de la guerra, la 3ª, o La tregua, la 4ª.

Aunque se trata de un diario realmente no lo parece porque no tiene la estructura típica del género. Mishani va mezclando algunas informaciones de lo que sucede en el conflicto, de lo que le sucede a él en su relación familiar con  reflexiones sobre las consecuencias que la guerra tendrá en el futuro.

Para sus reflexiones utiliza varias veces textos de Ezequiel, de la Ilíada y nada menos que de Frantz Fanon y de su libro Los condenados de la tierra, en este caso para hablar del uso de la violencia. Digo que nada menos porque se trata de un autor muy denostado por lo general en occidente.

Si ya el libro de Margerit antes mencionado me pareció valiente en el contexto de cómo está la sociedad israelí, este de Mishani me parece que da un paso más y se atreve con reflexiones como las siguientes:

“Nada justifica la matanza que llevó a cabo Hamás, pero no creo que lo que hicimos antes y continuamos haciendo ahora nos ayude a evitar la próxima masacre. La crueldad de Hamás el sábado negro no justifica de modo retroactivo años y años de dominio sobre la vida de los palestinos” (p. 77)

“En Israel, estamos conmocionados por la violencia de la masacre del 7 de octubre y tenemos cicatrices profundas en el cuerpo y en el alma. Entonces, ¿cómo vamos a ser capaces de escuchar a Fanon cuando declara que la lucha por la liberación de un pueblo no es posible sin una violencia asesina?

(Aquí hay una cita de Fanon que no reproduzco)

Releer a Fanon tampoco nos permite seguir ignorando la violencia sistemática -tanto la que se ve como la que está oculta- que ejerce el ocupante y, de este modo, entender que la violencia del ocupado es un intento de liberarse de la propia ocupación. ¿Acaso podemos ahora siquiera atender a la voz de Fanon cuando nos negamos a admitir él “contexto” del 7 de octubre y la guerra en Gaza: la ocupación y el control de años y años sobre los palestinos” (p. 166-167)

“(…) Tal vez algún día, si ellos lo desean y eligen a unos líderes mejores que los de Hamás y si también nosotros elegimos a unos líderes mejores, podríamos vivir en buena vecindad y paz” (p. 25)

Esto último me parece realmente muy difícil, por no decir que imposible, después de lo que está pasando y de la violencia y el odio desatados.

Desde luego estamos ante un libro de lectura muy recomendable. Un libro que va más allá de lo que escuchamos habitualmente, que no deja de criticar a Hamás y su brutal acción, pero que es muy duro con lo que está haciendo el gobierno de su país, escrito, además, por alguien que vive en Israel y que se gana la vida vendiendo libros y dando algunas clases en la universidad. Hay que ser muy osado y muy valiente para publicar esto allí tal y como está esa sociedad de volcada a favor de la masacre que están perpetrando en Gaza.

 

Dror Mishani. Habitación sin vistas. Diario de guerra en Tel Aviv. Traducción Sonia de Pedro.

 

martes, 8 de marzo de 2022

Una familia judía en Polonia


Soy un lector asiduo de libros que traten del tema del Holocausto. En este blog se pueden encontrar bastantes entradas comentando muchos de ellos. Siempre que veo en las librerías alguno que trate este tema lo ojeo con detenimiento y es muy habitual que lo compre. Ayer mismo descubrí que se acaba de publicar un libro de Raul Hilberg, el  primer investigador en profundidad sobre el Holocausto, titulado Ejecutores, víctimas y testigos. La catástrofe judía contada a través de sus protagonistas (1933-1945), libro que, lógicamente, compré.

El que hoy comento se incluye en uno de los posibles enfoques al tratar este tema que es el de la narración de la biografía de alguien que vivió la época y sufrió persecución. En este caso se trata del padre de la autora que, habiendo nacido en 1927, estuvo internado en varios campos de concentración y al finalizar la guerra fue recluido en un orfanato específico para jóvenes judíos ya que había perdido a gran parte de su familia.

Son varios los libros que han utilizado este enfoque y suelen ser muy interesantes porque muestran la represión y sus efectos a partir de realidades muy concretas. Sin embargo, en el caso del libro de Sznajderman el tratamiento que ha hecho hace que sea un texto tremendamente irregular y, creo, no demasiado interesante al menos para un lector español, con la salvedad de lo que enseguida comentaré.

El primer capítulo lo dedica a mostrar la familia de su padre con gran profusión, excesiva para mi gusto, de material fotográfico. Familia que en su mayor parte desapareció en el Holocausto. En el segundo sigue indagando pero más centrada ya en su padre y en él afirma:

“Este libro nace de sus silencios: mi padre es de los que permanecen callados, su silencio es enorme, abismal; una puede ahogarse en él fácilmente. Por eso empecé a recordar: en contra de ese silencio, en contra del olvido y en contra de la nada que quisiera engullirlo todo.” (p. 110)

Luego dedica bastante espacio a su “familia polaca”, es decir, a su familia materna porque, no lo he dicho hasta ahora, la autora proviene por parte de padre de una familia judía asimilada, pero la otra pata es una familia polaca (esta diferencia la hace la propia Sznajderman a pesar de que, como acabo de decir, se trataba de una familia judía asimilada y, por lo tanto, podríamos pensar que era también una familia polaca).

En esto está lo mejor del libro o, al menos, lo que a mí más me ha aportado y me ha resultado más interesante. Me refiero a las más o menos  treinta páginas que dedica a contar las actitudes del pueblo polaco con respecto a la población judía. Tengo que advertir que, como ya he dicho muchas veces en distintas entradas del blog, mi actitud hacia el pueblo polaco está muy marcada por la serie documental Shoah de Claude Lanzmann. Desde que la vi he tenido un sentimiento de fobia hacia ese pueblo que se consolidó con el “Papa polaco” y más recientemente con los gobiernos que democráticamente están eligiendo. (Estos días me estoy reconciliando un poco viendo la solidaridad que están demostrando con los ucranianos que huyen). Debido a esa fobia me han interesado las informaciones que da la autora que no son, desde luego, muy favorables y me reafirman en mis sentimientos.

Volviendo al libro, dejo tres fragmentos como ejemplo del tipo de actitudes hacia los judíos: 

“Me pregunto cómo eran las relaciones con vuestros vecinos polacos. ¿Manteníais alguna? Lo dudo mucho. Los polacos no acostumbraban a entablar amistad con las familias de judíos asimilados, pero, en cualquier caso, me gustaría creer que no fueron vuestros conocidos ni vuestros vecinos los que en 1942 acudieron a toda prisa con sus carromatos a desvalijar las casas (…) después de la liquidación de los guetos locales” (p.28)

“(…) El mundo judío no existía para la nobleza rural polaca. Y, si existía, solo era un parte de su mundo: una parte imprescindible solo de vez en cuando. Jamás igual, siempre peor, siempre sumisa, nunca digna de un interés verdadero, y solamente a ratos necesitada de los cuidados y de la protección de los señores.” (p.223)

“La Iglesia católica también apeló al Papa para que salvara a los católicos perseguidos, pero no mencionó a sus hermanos judíos.” (p.224)

 

Este es el núcleo de lo que puede interesar más a un lector español de un libro que a lo largo de sus casi 300 páginas se hace un tanto complejo de seguir por la dificultad de los nombres de personas y pueblos (hubiera sido enormemente útil un organigrama familiar como suele haber en este tipo de libros). Además, se detiene en más de una ocasión en enumerar los lugares, calle y número, donde había una tienda de calzado, una pastelería, etc., que pueden interesar a un habitante de la zona, pero no a otro tipo de lector.

Por estas cosas considero que es un libro muy irregular, bien escrito, con la frialdad necesaria en muchos momentos, pero también con pasión en otros, aunque, al menos en mi caso, el interés decaiga en demasiados tramos.

 

Monika Szajderman, Los falsificadores de pimienta. Una historia familiar.

Traducción: Anna Rubió y Jerzy Slawomirski.

 

viernes, 12 de junio de 2020

Gran síntesis




Desde hace muchos años he ido leyendo todo lo que caía en mis manos sobre el tema de los campos de concentración en general y sobre los de la época nazi en particular. En este blog inicié una sección que he titulado Mis temas recurrentes precisamente con la entrada referida a este tema. En ella se recoge lo que había leído hasta 2011, pero desde entonces he seguido ampliando la biblioteca porque también se siguen publicando libros, particularmente memorias, sobre el particular. En este contexto la obra que ahora comento creo que marca un pequeño hito en las publicaciones sobre el tema concreto del Holocausto. De hecho en el título original inglés aparece la expresión “Una nueva historia”.
Creo que para iniciar el comentario del libro de Rees nada mejor que reproducir una larga cita del Epílogo que incluye la frase con la que se cierra el libro:

“(…) no quería que este libro se basara  tan solo  en los testimonios orales, y por eso cito también muchos discursos, diarios y documentos de la época. Mi objetivo era tejer todo este material de forma que examinara cómo se fueron tomando las decisiones del Holocausto, contando también con la amplísima y excelente bibliografía que se ha escrito en este campo desde la guerra.
A lo largo de los últimos veinticinco años,  he leído muchas memorias impresionantes de los supervivientes del Holocausto, así como diversos estudios académicos de gran profundidad; pero no he encontrado una obra general que intente combinar tanto la potencia emocional de los testimonios entrevistados de primera mano como el análisis de las maquinaciones del Estado nazi, al estilo de lo que he intentado hacer en este libro. De aquí mi esperanza, también a este respecto, de que la presente obra sea al menos una parte de una “nueva historia”
(…)
 Por último, aunque el contenido del libro que ahora se acaba es angustiante, sigo pensando que es importante comprender por qué ocurrió tal crimen; porque esta historia nos cuenta, quizá más que ninguna otra, de qué es capaz nuestra especie.” (p. 529-531)

Aquí se deja constancia de lo que, en mi opinión, constituye la principal aportación: el empleo sistemático de testimonios en su gran mayoría inéditos de gente que vivió esa época. Lo hace,  además,  con gente que estaba en diferentes situaciones pues junto a supervivientes de los campos, entrevista a quienes hicieron de guardianes o a ciudadanos normales.
También de la cita se desprende otro aspecto del libro, en este caso no original, pero sí relevante y es que Rees no escatima las descripciones del horror, y horrores, que se produjeron sobre todo en los campos de exterminio; de ahí ese carácter angustiante que menciona y que a mí me ha hecho tener que cerrarlo algunas veces para tomar aire y poder continuar, a pesar de que, por lo que decía antes, soy alguien habituado a leer atrocidades.
Reproduzco a continuación un fragmento como ejemplo, sobre todo por la parte final:

“Lo que las cámaras de gas ofrecían no era tanto una forma de matar a más personas en un solo día, en comparación con los fusilamientos, sino un medios de hacer que el asesinato resultara más fácil… para los asesinos.
En el verano de 1941 no estaba especialmente claro, para los nazis, que el medio más idóneo para sus fines fueran las cámaras de gas. Es casi increíble, pero Widmann y su equipo también probaron ideas como encerrar pacientes mentales en una especie de refugio subterráneo y hacerlo saltar por los aires.” (p. 285)

El libro está dividido en 18 capítulos que siguen un riguroso orden cronológico desde el primero, Orígenes del odio, hasta el último, Asesinar hasta el fin (1944-1945). En todos demuestra el autor su dominio del tema así como su enorme capacidad para contar las cosas con claridad y con gran agilidad. Rees es productor y director creativo de documentales para la BBC y eso se nota. Es un texto fácil de seguir aunque, como ya avisaba antes, no siempre fácil de aguantar. Creo que lo recomendable es irlo leyendo poco a poco, como mucho un capítulo al día, al menos es como yo lo he hecho.
En un libro así, que además tiene más de 600 páginas, es difícil destacar algo. Quizá podría señalar algunas de las cosas que más me han llamado la atención por diferentes razones. Así: la diferenciación de tres formas de antisemitismo; la descripción del sadismo como uno de los motivos de los asesinatos; el análisis que hace de la conferencia de Wansee que resulta distinto al que se lee habitualmente; la durísima crítica que hace de la actuación de las autoridades francesas y la comparación que hace con respecto a la de las italianas; el triste papel del papa Pío XII o, en otro orden de cosas, el detalle de la negociación de Eichmann ofreciendo a los aliados 1 millón de judíos a cambio de 10.000 camiones.
A lo largo del texto se ofrecen también multitud de cifras que resultan todas ellas realmente brutales.
Además, hay un buen repertorio de fotografías tanto en blanco y negro como en color.
Quiero terminar el comentario con un fragmento que puse en las redes sociales el día que lo leí porque me parece que es de una gran actualidad y de aplicación a nuestra realidad política:

“Al igual que muchos de los adversarios políticos de Hitler, Schuschnigg (el canciller austríaco) tenía un perfil relativamente intelectual (…). Ante esta clase de personas, Hitler era un contrincante casi invencible. Usaba el recurso de acumular acusaciones, una detrás de otra, en rápida sucesión, sin dar tiempo a la respuesta. Schuschnigg fue uno de los primeros estadistas extranjeros que cayó derrotado por esta táctica (y tras él vinieron más). No pareció comprender que Hitler no respondía a una argumentación intelectual. El líder alemán no era un estadista “normal”, sin embargo. Ni aspiraba a llegar a un acuerdo satisfactorio para las dos partes ni le importaba que los “hechos” que exponía fueran falsos.” (p. 149)

Rees ha escrito un libro que de alguna manera podría considerarse el equivalente a lo hecho por Claude Lanzmann con su serie Shoah. Si esta me parece lo mejor que se ha filmado nunca sobre el Holocausto, el libro también me parece la mejor y más completa síntesis sobre un tema del que hay una bibliografía tan abundante como inabarcable.


Laurence Rees, El Holocausto. Las voces de las víctimas y de los verdugos. Traducción Gonzalo García.

martes, 25 de febrero de 2020

Un investigador del Holocausto




A pesar de mi interés manifiesto por el tema del Holocausto, como se puede comprobar en multitud de entradas del blog, y de que he tenido más de una vez en la mano el libro de Hilberg La destrucción de los judíos europeos, nunca me he decidido a comprarlo seguramente por su gran extensión y porque me parecía demasiado especializado y prolijo en sus informaciones. Sin embargo, al conocer la existencia de estas memorias sí me ha apetecido saber algo más del personaje.
Yo diría que el libro  tiene tres partes. Por un lado, algo típico de muchas memorias que es el hacer una descripción, aunque sea somera,  de los antepasados. Por otro lado, la parte central está dedicada a los momentos de investigación y escritura. Finalmente, dedica gran espacio a los problemas para su publicación (basta decir que no se publicó en Israel hasta 2012) y a debatir sobre alguna de las críticas recibidas.
Ni que decir tiene que a mí la que más me ha interesado es la segunda parte. En esta, en el capítulo titulado Documentos cuenta incluso algunos errores de interpretación que tuvo y también establece algún curioso paralelismo entre su escritura y la música. También resulta muy interesante, sobre todo para quienes no hemos leído su obra, el resumen que hace de sus tesis principales que son las que le han causado más de un problema. Problemas que le hacen criticar varias obras posteriores como, por ejemplo, la de Arendt sobre Eichman.
A pesar de que, como decía antes, soy alguien interesado en el tema que estudió el autor me ha sorprendido lo que dice en el siguiente fragmento:

“En Estados Unidos, el fenómeno ahora conocido como el Holocausto no arraigó hasta después de las penurias de la guerra de Vietnam, cuando una nueva generación de norteamericanos estaba buscando certezas morales y el exterminio judío se convirtió en un símbolo de la maldad absoluta con el que medir y valorar todas las demás transgresiones conductuales de las naciones. Para Alemania, el momento no llegó hasta los años ochenta, cuando los culpables habían muerto o vivían en geriátricos; por primera vez, sus hijos e hijas, sus nietos y nietas, pudieron hacer preguntas directas sobre la actividad de la gente mayor durante el periodo nazi.” (p. 133-134)

No pensaba que había tardado tanto en abrirse paso el interés. De hecho el propio Hilberg, citado en el Epílogo que hace otro especialista como Florent Brayard, explica:

“De hecho, pensaba que era el único que investigaba la aniquilación de los judíos. Estaba Poliakov en Francia, pero yo lo ignoraba, y Reitlinger en Londres, pero tampoco sabía nada de él. Solo estábamos nosotros tres, pero no nos conocíamos (…)” Por tanto estaba solo, solo en una isla por así decirlo, y no sabía que hubiera nadie más.”

Y continúa comentando  el propio Brayard:

“Esta sobrecogedora contestación permite comprender el carácter pionero del enfoque de Raul Hilberg en los años cuarenta y cincuenta, y la fuerza de carácter que fue necesaria para atacar un tema como aquel a pesar del pesimismo general y llevarlo a buen puerto.” (p. 233)

Es interesante saber que es el único historiador que es entrevistado en la monumental serie documental Shoah de Claude Lanzmann, serie y autor que aparecen varias veces en estas memorias y que vuelvo a recomendar encarecidamente porque creo que es lo mejor que se ha hecho nunca, y que seguramente se hará, sobre el Holocausto.
En fin, un libro de memorias que se lee con interés en alguna de sus partes y con algo menos en otras que, además, como sucede con sus primeros pasos como profesor, resultan un tanto confusas. En todo caso, tiene también el interés añadido de que no es habitual poder conocer los problemas con los que se enfrenta un historiador para realizar sus investigaciones y luego para poder llegar a publicarlas.
Hay un reseña muy buen y completa de Guillermo Altares en elpais.com.

Raul Hilberg, Memorias de un historiador del Holocausto. Traducción Àlex Guàrdia Berdiell.


miércoles, 19 de febrero de 2020

Inagotable Auschwitz




A pesar de lo mucho que he leído sobre el tema de los campos de concentración y de exterminio –como está reflejado en la entrada correspondiente de la sección del blog Mis temas recurrentes-, el tema nunca queda agotado, bien sea porque aparecen libros con reflexiones sobre lo ocurrido, bien, como es el caso, porque aportan vivencias desde otros puntos de vista. En este caso, se trata de un libro escrito por un médico holandés que, además, coincidió en el campo con su mujer con la que pudo tener algún tipo de relación.
En una Nota escrita por la familia para la presente edición se dice:

“Lo importante de Auschwitz: última parada es que fue escrito durante la guerra y en el campo de concentración. El texto ni se ha adaptado ni se ha visto influido por recuerdos cambiantes o por conocimientos que no se han adquirido hasta más tarde, tras la liberación, lo que convierte la historia en algo fresco y sincero, concediéndole un gran valor histórico.” (p. 236-237)

Esta es otra de las características del texto, su inmediatez que si bien le resta algo de agilidad en la narración, le confiere una gran verosimilitud y cercanía. También es bastante novedoso el hecho de utilizar un personaje ficticio, Hans, para erigirlo en protagonista contando la historia en tercera persona, en lugar de, como es lo habitual en este tipo de libros, contarla en primera persona como recuerdos o memorias que son. Se tiene así a veces la sensación de que se está leyendo una novela.
Es curiosa la historia de las ediciones del libro. La primera se hizo en 1946 en una editorial comunista que quebró enseguida con lo que el libro cayó en el olvido. Hasta 1980 no se volvió a editar en una editorial que pronto se arruinó y volvió a desaparecer. Ha sido ahora, 75 años tras la liberación, cuando se ha vuelto a reeditar a nivel mundial y expuesto por todas partes el cuaderno original en que fue escrito.
El libro tiene el valor testimonial que tiene todos estos libros. Aquí, además, está muy enriquecido por el hecho de que también estaba en el campo su mujer, Friedel, con la que se había casado recientemente durante la estancia de ambos en un campo de tránsito antes de ser deportados a Auschwitz. Precisamente será ella quien le cuente los experimentos para la esterilización que están haciendo en el block de las mujeres, a veces con imágenes muy duras. También se narra un interesante debate sobre el carácter científico de estos experimentos.
Dentro de ese carácter testimonial son interesantes las descripciones que hace, sobre todo al principio, de aspectos de la vida cotidiana: levantarse, lavarse, limpieza, hacer las camas, desayuno,…o la distribución “clasista” en las literas: arriba los prominentes, abajo la gente normal.
Además de lo referido por Friedel, no faltan otras imágenes sobre la dureza que aparecen más al final del libro. Así, un polaco cuenta las barbaridades que hacen los alemanes con los niños, o las narraciones de los supervivientes de Birkenau que se van encontrando cuando ya los SS han huido sobre el funcionamiento de las cámaras de gas y de los crematorios. No obstante, estos son temas bastante más conocidos porque han sido contados en muchos libros tanto de supervivientes como de investigadores.
En un libro como este no puede faltar una alusión, aunque sea mínima, a la responsabilidad del pueblo alemán. Así:

“- ¿Crees entonces que la responsabilidad es solo de las SS o, mejor dicho, del partido? – preguntó Kabeli-. ¿Son entonces ángeles el resto del pueblo alemán?
-Desde luego que no –admitió Hans-. Todo el pueblo alemán es responsable. Ahora están perdiendo la guerra y renegarán de sus dirigentes, pero si la hubieran ganado, nadie le habría preguntado nunca al Führer por los métodos que había utilizado ni dónde estaban todos los comunistas y los judíos.” (p. 222)

Un testimonio más que añadir a la ya larga lista de los existentes, eso sí,  con algunas aportaciones novedosas de las que ya he dejado constancia.
Hay una interesante reseña de Bruno Pardo en abc.es.

Nota: Que el tema no se agota lo demuestra que, en estos momentos, tengo tres libros recientes sobre el Holocausto en general y Auschwitz en particular en el estante de libros pendientes.

Eddy de Wind. Auschwitz: última parada. Cómo sobrevivir al horror (1943-1945). Traducción Julio Grande.


martes, 29 de octubre de 2019

La memoria y la amnesia



Cuando parece que hay temas casi agotados, surgen autores que son capaces de dar una visión más completa y compleja de la habitual hasta ahora. Este es el caso de Géraldine Schawrz, una periodista y realizadora de padre alemán y madre francesa que vive actualmente en Berlín. Subtitula el libro en mi opinión de una forma un tanto engañosa porque, aunque es cierto que trata en varios momentos de algunos componentes de su familia, el libro está dedicado en su casi totalidad a analizar el comportamiento que tuvieron las poblaciones de Alemania, en primer lugar, de Francia, en segundo, y de Austria e Italia en forma más resumida, en los sucesos de la represión de los judíos durante la Segunda Guerra Mundial y también en cómo lo vivieron, y justificaron en algunos casos,  una vez terminada la guerra.
Dice José Álvarez Junco en el Epílogo:

“Lo esencial es su modélica actitud como historiadora. Porque no escribe para reivindicar a sus antepasados como víctimas, ni para denunciarlos como verdugos. Schwarz no quiere identificar culpables, sino entender cómo funcionaba aquella sociedad, cómo fue posible aquel horror. Su actitud no es condenatoria, sino “comprensiva” (en el sentido de intentar comprender, no de minimizar culpas de nadie)". (p. 388)

Efectivamente, Schwarz realiza un gran análisis que, además, presenta de forma clara y con una gran agilidad para la narración, pero desde luego también se muestra enormemente crítica con muchas actitudes. Así, por ejemplo en el siguiente fragmento:

“El desconocimiento del objetivo preciso de las deportaciones de los judíos no redime a la mayoría del pueblo alemán de su responsabilidad de haber dejado perseguir y saquear a sus vecinos, sus colegas y los comerciantes de la calle, de haber participado a veces en ello y de haber asistido sin protestar a las deportaciones.” (p. 203)

Asimismo critica duramente el parón que se hizo enseguida en la política de desnazificación, parón que llevó al ingreso de exnazis en el gobierno. Todo esto hablando de Alemania, pero también critica lo sucedido en Francia. Un ejemplo:

“Después de la guerra, durante mucho tiempo, mi madre, como la gran mayoría de sus compatriotas, se dejó engañar por la historia oficial, que afirmaba que su país había resistido mayoritariamente a los alemanes y se había liberado de su yugo a fuerza de combatir.” (p. 176)

Hasta ahora no he hecho mención a su familia entre otras cosas porque, como decía al principio, creo que la utiliza más bien como una excusa que le permite ir contando el resto. Su abuelo, que llegó a tener el carnet del partido nazi, se aprovechó de una familia judía que tuvo que vender su fábrica para irse de Alemania y su abuela denunció al socio para que tuviese que irse al ejército y así librarse de él. Sus padres eran muy críticos con el nazismo.
El libro lo ha dividido en 14 capítulos. En los 7 primeros se centra en Alemania sobre todo en la inmediata posguerra y es donde aparecen más sus abuelos paternos. Por cierto, me han gustado especialmente todos los datos que ofrece sobre las represalias de los aliados en los momentos finales de la guerra y las destrucciones que ocasionaron. A continuación se centra en Francia, momento que aprovecha también para contar algunos aspectos de su vida en ese país y criticar la educación recibida. El capítulo 12 lo dedica a la caída del Muro y a diferenciar lo sucedido en la RFA y la RDA. El capítulo 13 lo titula irónicamente: Austria-Italia: arreglillos con el pasado. Finalmente, en el 14 escribe sobre la actualidad con la llegada de inmigrantes y el rebrote de los movimientos de extrema derecha en gran parte de Europa que, lógicamente, ve con mucha preocupación.
Creo que estamos ante un libro cuya lectura resulta muy recomendable por los temas que trata, la visión tan completa y matizada que ofrece y lo bien que está escrito. También es relevante que aunque, como he dicho, la familia aparezca de una forma un tanto tangencial, sí resulta útil para ver cómo se vivía y actuaba a un nivel más personal, es decir, lo que se suele denominar como microhistoria. Yo ya lo he incluido en la lista de mis mejores lecturas del año.
Hay una buena reseña de Jordi Corominas en elconfidencial.com y una interesante entrevista de Marc Bassets con la autora en elpais.com.

Géraldine Schwraz, Los amnésicos. Historia de una familia europea. Traducción  Núria Viver Barrio.

domingo, 14 de abril de 2019

Feliz recuperación



Curiosa historia la de esta novela. Escrita en 1938, se publicó en inglés al año siguiente y desapareció hasta que el año pasado apareció el manuscrito mecanografiado entre unos papeles del auto, un escritor que murió en 1942, con solo veintisiete años, al ser torpedeado el barco en el que viajaba desde Australia a Inglaterra.
“Una novela impresionante, asombrosamente equilibrada y de un agudo sentido de la observación (…)” dice en el Posfacio Peter Graf, a quien se debe la edición por primera vez en alemán en 2108.
Realmente es cierto ese sentido de la observación que se manifiesta en multitud de detalles de esta novela en la que el protagonista, un empresario judío llamado Otto Silbermann, viajará por parte de Alemania huyendo e intentando salir del país ante la persecución desatada por los nazis. Berlín, Aquisgrán, Múnich, Dresde, Dortmund, son algunos de los destinos a los que se desplazará siempre en tren y en los que tendrá gran cantidad de aventuras encontrando gentes de todo tipo, desde nazis recalcitrantes hasta algún alemán que intentará ayudarlo.
Magníficamente construida y con unos diálogos formidables, la novela se lee casi de un tirón y nos muestra de una forma tremendamente realista la atmósfera del momento y lo que tuvo que suponer para los judíos. Parece evidente que tiene bastantes elementos autobiográficos como, además, confirma el editor en el mencionado Posfacio.
A mí, seguramente por la época en la que se desarrolla, pero también por algunos aspectos del estilo, me ha recordado un poco a Sebastian Haffner y  a Hans Fallada.
Un libro de lectura muy recomendable y otra buena aportación de la editorial Sexto Piso que está publicando unos libros muy interesantes.

Ulrich Alexander Boschwitz, El pasajero. Traducción José Aníbal Campos.