Mostrando entradas con la etiqueta Jordi Amat. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Jordi Amat. Mostrar todas las entradas

lunes, 20 de julio de 2026

La evolución de Barcelona

 

Amat ha aparecido ya por el blog con ocasión de su “panfleto” sobre el procés y por su magnífico libro El hijo del chófer. En este caso se trata de un ensayo muy original sobre la evolución de la ciudad de Barcelona desde la llegada de la Transición hasta la actualidad.

Un par de cosas antes de empezar este breve comentario. Mi primer contacto con la ciudad fue en la segunda mitad de los setenta cuando iba por cuestiones de trabajo, hacíamos la inspección contable y de compras de la empresa ENASA (Pegado) tres veces al año, y era muy poco el tiempo que quedaba para pasear. Luego he ido muchas veces aprovechando el puente de la Constitución, pero como mal viajero siempre repetía los mimos lugares e incluso los mismos teatros. En resumen, conozco muy poco la ciudad y esto es un gran lastre para poder comprender bien este, por otra parte magnífico, libro.

Además, no solo es esto, Amat, como trata de imaginarios culturales, habla de bastantes películas la mayoría de las cuales no he visto, y de libros con los que me sucede lo mismo. Cuando digo que habla, me refiero a que cuenta de forma extensa en muchos casos su argumento, sus personajes y su significado. Por todo ello, también son aspectos del ensayo que me pierdo en gran medida.

¿Qué saco en claro en definitiva de esta lectura? Por un lado, disfrutar con la capacidad de un escritor de ir cogiendo de aquí y de allá para montar un análisis. Ser capaz de intuir por dónde van los tiros cuando, por ejemplo, encuentro fragmentos como el siguiente:

“La paradoja sobre la paradoja es que el éxito de la proyección internacional de Barcelona, lo bastante fuerte como para acoger inversiones de grandes empresas que traerán talento y buenos sueldos, expulsa a los barceloneses. La paradoja del éxito global de Barcelona es que desposee a la ciudad”. (p. 256)

Este no es, desde luego, un fenómeno limitado a esta ciudad. Hay muchos ejemplos sin que haga falta salir del estado.

Un libro recomendable sobre todo para barceloneses. A mí me gustaría ver un ensayo parecido sobre Madrid o Palma, pero ninguna de las dos tiene esa riqueza cultural, ni ha tenido un Maragall de alcalde.

Si tuviera que ponerle alguna pega sería lo poco que escribe sobre la política, teniendo en cuenta la importancia de esta para la cultura.

Hay una buena entrevista de Pau Rodríguez en eldiario.es en la que se tratan todos los temas del libro y se puede obtener una visión bastante completa de las ideas de Amat.

 

Jordi Amat, Las batallas de Barcelona. Imaginarios culturales de una ciudad en disputa (1975-2025)

 

 

domingo, 27 de diciembre de 2020

Sobre el poder en Catalunya ( y en general).


Al terminar la lectura del libro tuve que respirar profundamente; me había dejado sin aliento. Si todo el libro es trepidante, la parte final es, además, estremecedora.

Menciona Amat en la Nota del autor a dos escritores franceses, Carrère y Vuillard, a los que sigo en todo lo que publican. La llamada “no ficción” es un género, si es que se puede considerar así, en el que me parece que se está escribiendo una parte de la mejor literatura actual o, al menos, de la que más me gusta, con la que más disfruto.

Este libro de Amat es un buen ejemplo de esa literatura. Su protagonista es Alfons Quintà, un periodista protagonista de los principales momentos de la vida política y comunicativa en Cataluña desde finales de los sesenta. Basta con decir que trabajó en Radio Barcelona,  fue delegado en la región de El País, encargado por Pujol de la puesta en marcha de TV3 de la que fue director o que posteriormente escribió en Avui y El Mundo.

Amat inicia el libro contando fragmentos de la infancia y juventud de Quintà sobre todo lo relacionado con el entorno de Josep Pla del que su padre era el chófer y de alguna forma confidente. De esa época es uno de los momentos más significativos y a la vez duros del texto; Amat reproduce una carta que Quintà, con dieciséis años le escribió a Pla chantajeándole para que le ayudase a conseguir el permiso de su padre para obtener el pasaporte y el carnet de conducir a cambio de callarse los delitos que había cometido el escritor al verse en el extranjero con gente como Tarradellas. Es un atisbo de lo que será luego un personaje cuyo perfil resume muy bien Ignacio Sánchez Cuenca en una reseña muy recomendable hecha en ctxt.es: 

“(…) en cuanto profesional del periodismo aparece en el libro como un personaje prepotente, agresivo, sin escrúpulos, resentido, manipulador, narcisista y cínico, todo lo cual no le impidió publicar algunas exclusivas importantes en su día y tener información de primera mano gracias a una red de contactos en las entrañas del poder que Amat describe con gran detalle”.  

Y se deja en esa descripción cosas como el acoso al que sometió a muchas colaboradoras o el trato que daba a los subordinados (cuenta que cuando comían en una restaurante cogía con la manos cosas de sus platos).

Ahora bien, este protagonista le sirve al autor para mostrar la realidad del poder en la época y las múltiples conexiones entre la economía, la política y los medios. En palabras de Nadal Suau en otra espléndida y completa reseña en elcultual.com:

“(…) arroja el resultado de una tesis sobre una época, desde luego, pero no exenta de valor universal.

(…)

el verdadero protagonista es el poder, que siempre es el mismo pero goza de su propio arco dramático rico y complejo, de sus matices y componendas bajo la mesa (sus ramificaciones son Felipe, el Rey, Cebrián, el PSC, Tarradellas, Pedro J. Ramírez… La lista es extensa). El poder que, en su verdad más descarnada, deja atrás cualquier consideración ideológica o moral”. (Subrayado en el original)

 

Porque, y esto me parece muy relevante, aunque todo sucede en Cataluña, de todo se pueden encontrar muchos ejemplos en España y, seguramente, en muchos otros lugares por ese valor universal que menciona Nadal Suau.

Dejaba a Amat narrando los primeros pasos por la vida de Quintà y por las citas que he reproducido ya se ve que tuvo un amplio recorrido que es lo que constituye el núcleo del libro. Así le veremos escribiendo largo y tendido  sobre Banca Catalana hasta que el mismo Cebrián corte la serie, al poco tiempo es cuando Pujol le encarga la creación de TV3, pero no hay problema. Tampoco lo hay cuando pasa de su inicial militancia en el PSUC a su paso por el soberanismo para terminar escribiendo en medios patrocinados por Ciudadanos.

Evidentemente, no es el único personaje que sale bastante malparado en esta historia, es más, creo que no hay ninguno que se salve del todo. Por eso el libro, como casi todos los que he leído últimamente sobre el acontecer político en España, deja un regusto amargo al terminarlo. Se ven demasiado las costuras del poder y, al mismo tiempo, lo poco que se puede hacer en la medida en que el cuarto poder se ha puesto tan a su servicio.

Amat, en la nota final ya mencionada, escribe para explicar lo que ha hecho y lo que le ha movido a ello. Reproduzco dos fragmentos que me parecen muy significativos y que aclaran muy bien la línea que sigue el texto:

“El desafío era intentar ir más allá del suceso o del relato histórico para construir una narración, pero asumir al mismo tiempo que el ejercicio literario de ir hacia dentro del caso y el personaje era una forma de embrutecimiento. Implicaba no solo descubrir realidades turbias, sino también embrutecer de sordidez mi conciencia y la del lector. Ésa había sido una duda constante para el Carrère de El adversario y su vía de salida había sido aceptar que escribir un libro como ése no lo convertía en mejor persona, pero le permitía, si lograba dar con una voz honesta, ensanchar la mirada moral sobre los otros y sobre sí mismo. Era, de alguna manera, una catarsis para superar el horror”. (p. 251)

“Asumir que no lo iba a descubrir todo sobre el protagonista y su circunstancia, porque hay silencios petrificados, pero que debía contar todo lo que pudiera documentar aunque implicase saltarse la raya del respeto, traspasar la frontera de la educación o derruir el muro de la conveniencia. He acabado por convencerme de que contar lo que explico es moralmente discutible, pero al mismo tiempo socialmente necesario. Se trataba de buscar la verdad oscura que el poder esconde para perpetuarse. Intentar encontrarla es experimentar el riesgo traumático y redentor de la libertad”. (p. 252) 

Ese horror es lo que desalienta tanto. Por otro lado, hay que agradecerle al autor que se salte el respeto y la educación porque, efectivamente, es “socialmente necesario” contar lo que cuenta. Eso sí, he oído algún comentario que aprovecha el texto para criticar al soberanismo catalán; quien lo haga es que no ha entendido nada o, habiéndolo entendido, quiere aprovecharlo para sus propios fines.

Un libro imprescindible. En la línea de los buenos de los autores franceses citados y de alguno más.

He visto que aparece entre los primeros de la lista de los mejores libros del año en Babelia. Totalmente de acuerdo.

  

Jordi Amat, El hijo del chófer.

 

 

jueves, 28 de diciembre de 2017

Relato-reflexión sobre el "procés"



Dice el autor en la primera línea del libro: “El objetivo de este panfleto es repensar un tópico.” Es curioso que utilice  el término panfleto ya que según la RAE es: o un libelo difamatorio o un opúsculo de carácter agresivo, cuando no es ni de lejos ninguna de ambas cosas. En lo único que podría coincidir es en lo de opúsculo, pues se trata de un librito de apenas 107 páginas en un reducido formato dentro de una nueva colección que acaba de lanzar la editorial Anagrama.
El libro hace una descripción, no exenta a veces de análisis y valoración, del llamado procés, es decir, de lo sucedido en Cataluña en los últimos tiempos. Ahora bien, no se limita a los momentos finales sino que, bien al contrario, inicia el libro con un capítulo en el que escribe sobre la constitución y una interesante crítica que hizo Antonio Pedro Rius quien luego fue presidente del Colegio de Abogados de Madrid, y que se ha visto confirmada precisamente con el procés. Pasa luego al tema del estatuto con el referéndum y la posterior presentación por el PP del recurso de inconstitucionalidad. A continuación viene la petición ya con Artur Mas del posible pacto fiscal, para finalizar con todo lo que ha sucedido durante el gobierno de Puigdemont, incluyendo el referéndum del 1 de octubre.
Creo que el siguiente fragmento resume bastante bien cuál es la posición central de Amat que, aunque también otorga responsabilidades al gobierno central, afirma:

“Porque todo el mundo sabe que, más alá de las palabras, más allá de la movilización, no había nada sólido. Había relato, había energía, había ilusión, pero no había política porque se había negado la realidad.” (P. 103)

El libro resulta interesante y, desde luego, necesita de más de una lectura. Mis conocimientos no son suficientes para saber cuánta razón tiene, o no, en alguna de sus afirmaciones críticas. Por ello creo que es un gran complemento el comentario que en ctxt.es ha hecho Ignacio Sánchez Cuenca con interesantes aportaciones para profundizar más en lo sucedido.


Jordi Amat, La conjura de los irresponsables.