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lunes, 24 de junio de 2024

Decepción



 

En enero de este año leí Sobre mi hija, la primera novela que se traducía de la autora. Me pareció una magnífica novela, llena de sensibilidad y muy bien escrita; por eso al ver esta nueva traducción no dudé en comprarla. El resultado ha sido muy diferente.

En este caso también hay una buena escritura, pero puesta al servicio de una historia que no me ha interesado y en la que no he entrado en ningún momento. La protagonista, que ha sido expulsada de su trabajo de terapeuta, vaga por las calles donde se encuentra con una niña con la que le une la preocupación por un gato callejero. Al mismo tiempo escribe cartas, que no envía, a diferentes personas por las que nos vamos enterando de las razones de su pérdida de trabajo.

No me gustan los gatos, creo que incluso les tengo algo de manía, y en esta novela están muy presentes, e incluso en algunos momentos dirigen la acción de alguna manera. Podría decir que solo faltaba esta presencia para que la novela me interesara aún menos.

Es una pena porque es la primera vez que me pasa con una publicación de Las afueras, una editorial que está editando magníficas obras que son, además, por lo general bastante originales.

Hay una reseña muy positiva de Glady Juria en literaturaasiatica.com.

 

Kim Hye-jin, Soy toda oídos. Traducción Irma Zyanya Gil Yañez y Minjeong Jeong

jueves, 25 de enero de 2024

Interesante escritora surcoreana


Es solo la segunda escritora surcoreana que conozco, pero tengo la impresión de que se debe de estar haciendo buena literatura en ese país dado el nivel de lo que nos llega.

En este libro una madre, cuya hija con escasos medios va a vivir con ella acompañada de su novia, nos narra diferentes episodios de su día a día como trabajadora en una residencia de personas mayores y, al mismo tiempo, va manifestando su incapacidad para comprender la situación afectiva de su hija. Aunque el título se centre en la hija es también muy importante todo lo que se cuenta sobre el trabajo y el funcionamiento de la residencia. Por poner solo un ejemplo, reproduzco el siguiente fragmento:

“Consigo tres pañales y media caja de gasas, y de inmediato le quito el pañal mojado a Jen. El olor a orina invade la habitación. Humedezco la carne flácida, le limpio las ingles y el ano. La llaga se está agrandando. Abro la ventana, vuelvo y la dejo un rato con los pantalones bajados”. (p. 93)

En general, resulta bastante dura la lectura de varios pasajes en esta misma línea sobre todo si, como es mi caso, se ha tenido a algún ascendiente en una institución de ese tipo.

Por lo que se refiere a la relación con la hija hay que decir que es curioso lo poco que esta aparece. De hecho hay más escenas que muestran la relación de la madre con “la chica”, que es como llama a la novia de la hija. En todo caso, lo que sí queda claro es no solo la falta de entendimiento por parte de la madre de ese tipo de relaciones, sino incluso su no aceptación.

Todo está muy bien tratado por parte de la autora, va al grano permanentemente, utiliza un lenguaje sencillo, sabe lo que quiere contar y transmitir y lo logra con una máxima eficacia. Un tanto desasosegante en algunos momentos, pero siempre interesante. Una lectura recomendable.

Hay una buena reseña de Roberto Moro en librosyliteratura.es.

 

Kim Hye-jin, Sobre mi hija. Traducción Irma Zyanya Yáñez y Minjeong Jeong.