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jueves, 9 de noviembre de 2023

Otra muestra de un gran narrador


Con esta lectura termino, creo, con los libros traducidos hasta ahora del autor y editados por la editorial Arpa, una editorial que, por cierto, está haciendo una magnífica labor al poner a nuestro alcance textos de muy diferentes materias que, al menos todos los que he leído y comentado en el blog, o son muy interesantes o resultan muy entretenidos (o ambas cosas a la vez, claro).

Termino, como decía, siendo este el quinto que leo este año y el séptimo desde hace año y medio. Lo digo porque aprecio en mí un cierto agotamiento. Me siguen entreteniendo mucho las historias que recrea Kennedy, pero también empiezan a resultarme demasiado largas y a sobrarme bastantes páginas.

En este caso, Alice, desde más o menos sus cuarenta años, nos cuenta en primera persona la historia de su familia durante los años setenta del siglo pasado y la primera mitad de los ochenta. O lo que es lo mismo, desde que es una joven estudiante y la menor de sus hermanos, hasta que se convierte en alguien importante en el mundo de la edición en Nueva York. Al decir la familia me refiero a sus padres y sus dos hermanos varones. Lógicamente hay también muchos personajes secundarios entre los que destacan los amores de la protagonista.

La novela tiene 618 páginas en las que Kennedy, como es habitual en él,  hace que sucedan muchas cosas si bien me parece que, a diferencia de otras de sus novelas, no suelen ser demasiado trascendentes.

Me quedo con la época en la que Alice vive en Belfast y luego en Dublín, ciudad que no sale muy bien parada como tampoco, al menos al principio, sus habitantes. También me parece interesante lo que cuenta sobre Chile (su padre y un hermano trabajan allí en una empresa minera de las que nacionaliza el gobierno de Allende), incluyendo la participación de la CIA en el golpe y la fuerte represión posterior. Por otro lado, sigue fiel a su compromiso de centro izquierda en las variadas alusiones a la política estadounidense (defensa de Carter y crítica de Nixon y Reagan). Finalmente, hace acto de presencia el SIDA en todo el tramo final del libro.

Como buen amante del jazz, no puede faltar la alusión a Bill Evans, que tanto me gusta encontrar en sus libros y, en este caso, también a Keith Jarrett.

En fin, una lectura que entretiene porque Kennedy narra muy bien, sus diálogos son realmente muy buenos y, sin llegar a ser adictivo, sí que sucede que apetece ver qué les va a pasar a los personajes.

Yo de alguna manera utilizo estos libros de forma un tanto terapéutica porque durante su lectura me abstraigo muy bien de unas realidades externas que no están siendo demasiado gratas. (De hecho este que comento, por el momento en que lo he leído, es un buen ejemplo de ello).

Me atrevo a recomendar su lectura si lo que se busca no es una literatura que pueda obtener un Nobel, pero sí que esté escrito muy dignamente y tenga momentos interesantes y alguno emocionante.

 

 

Douglas Kennedy, La sinfonía del azar. Traducción Àlex Guàrdia Berdiell.

 

domingo, 20 de agosto de 2023

Cierto cansancio


Apenas ha pasado un año y este es el sexto libro que comento de Kennedy, una señal de lo que me gusta este escritor o, al menos, de los buenos ratos que me hace pasar. Lo he dicho ya en los comentarios a sus anteriores libros, pero tengo que repetirlo porque ahí está la clave de su éxito, evidentemente, no solo conmigo: Es un buen creador de personajes y de historias que, además, cuenta muy bien, sin altibajos, con una narración que va fluyendo de forma tan natural que hace que al lector le cueste abandonar la lectura.

En todos sus libros suele tocar algún tema para dar sus opiniones generalmente de forma crítica. En este caso se trata del régimen de la extinta RDA. Para ello sitúa la historia en el Berlín de 1984 adonde llega Thomas Nebitt, un joven escritor de libros de viajes estadounidense que ha publicado con cierto éxito un libro sobre Egipto por lo que le encargan otro sobre esa ciudad. Para poder mantenerse económicamente logra un trabajo de colaboraciones esporádicas en Radio Liberty donde conoce a Petra Dussman, recientemente huida de la zona oriental. Con ella establece una historia de amor tremendamente romántica, algo, por cierto, bastante habitual en los libros de Kennedy.

No debo contar más porque el libro tiene también algunos elementos de thriller que es mejor no desvelar.

Este autor escribe por lo general novelas bastante extensas, algo por otra parte habitual en muchos escritores de la misma nacionalidad. En este caso creo que esto perjudica a una novela que tiene 574 páginas, demasiadas para lo que se está contando. Muy interesante la parte dedicada a la represión del régimen de la RDA y de la la Stasi en particular, pero menos la reiteración de escenas de la relación entre Thomas y Petra que se hacen un tanto pesadas, algo poco habitual en las novelas de este autor. Tampoco me ha convencido el cargar tanto las tintas con uno de los personajes que además de malo es repugnante en todos los aspectos.

Una novela muy entretenida como es marca de la casa, pero que, por lo dicho, hay momentos en que se hace un tanto pesada. (Creo que es la primera vez que me sucede algo así con Kennedy).

 

Douglas Kennedy, El momento en que todo cambió. Traducción Claudia Conde.

  

martes, 13 de junio de 2023

Más entretenimiento de calidad


Quinto libro, y me temo que por ahora último, que leo de este autor. Último porque que yo sepa no hay más traducidos. Además, ha sido en poco más de un año y es que son libros que me resultan enormemente entretenidos. Como ya he dicho comentando alguno de sus libros, no es un escritor al que le darán el Nobel de Literatura, ni creo que pase a la historia de esta, pero sí que se trata de un escritor capaz de contar muy bien historias que pueden interesar a determinado tipo de lector. Es un gran narrador, un buen creador de personajes y alguien que escribe diálogos perfectamente verosímiles.

En Una relación especial la historia es muy sencilla y la trama aún más. Dos periodistas se conocen en El Cairo; él es un corresponsal inglés y ella una joven estadounidense. Se enamoran, a él le reclaman desde Londres para ocupar un puesto en su diario, y allí se trasladan ambos, ella por cierto, embarazada. A partir de ahí la novela se centra en el embarazo y, sobre todo, el posparto que resulta totalmente traumático para ella de tal forma que tras una serie de sucesos problemáticos la relación se acabará y terminará con un juicio sobre la custodia del hijo.

Lo realmente impresionante en mi opinión es que con una trama tan sencilla Kennedy sea capaz de mantener la atención del lector, al menos de un tipo de lector, durante nada menos que 440 páginas.

Hay, como siempre en las novelas de este escritor, algunos temas colaterales. En este caso es sobre todo la diferente forma de ver las cosas que tienen las gentes de ambos lados del Atlántico (Kennedy es un neoyorkino que ha vivido muchos años en el Reino Unido). También es interesante la aparición de diversos miembros de la profesión médica y, sobre todo, de abogados contra alguno de los cuales carga de manera inmisericorde.

Un detalle poco importante, pero que tengo que reconocer que me ha gustado, es que cuando la narradora, la periodista estadounidense, quiere relajarse con música pone Sunday at the Village Vaguard de Bill Evans, quizá el disco que más he escuchado en mi vida y que más me emociona.

Desde luego es un libro que recomiendo aunque sé que habrá lectores que pensarán que es un tipo de lectura demasiado mainstream, pero como ya he dicho antes, también es un tipo de lectura que entretiene estando además bastante bien escrita.

 

 

Douglas Kennedy, Una relación especial. Traducción Esther Roig.

 

 

lunes, 20 de marzo de 2023

Buen entretenimiento


Este es el cuarto libro que leo del autor en menos de un año y, aunque este es quizá el que menos me ha gustado, ya significa algo sobre mi afición a la escritura de Kennedy.

Evidentemente estamos ante un escritor que no pasará a la historia de la literatura, pero al mismo tiempo ante alguien capaz de contar historias interesantes y hacerlo con una agilidad narrativa que hacen que sea difícil abandonar la lectura de cualquiera de sus libros. Además, suele dejar apuntes de crítica social y política sobre la sociedad estadounidense que lo hacen aún más interesante.

El libro que ahora comento es algo diferente sobre todo en este último aspecto. Es una historia de amor que se inicia en París a finales de la década de los setenta del siglo pasado y llega hasta iniciado el siglo XXI. A lo largo de las cinco partes en que está dividido el texto, Sam, el narrador y protagonista absoluto, va contando su fragmentaria relación con Isabelle y con otras mujeres con una de las cuales llega a casarse y tener un hijo que a causa de una meningitis padecerá sordera.

Se trata pues de una novela sobre el amor, sus problemas y sus decepciones en la que me ha parecido muy interesante el tratamiento que da al divorcio (parece ser que aquí tiene mucho que ver el segundo divorcio del autor), a cómo se toman el trabajo en la sociedad estadounidense y a los problemas de tener un niño sordo y cómo hacer que vaya mejorando poco a poco.

Como siempre en Kennedy, la narración fluye con agilidad y naturalidad. Quizá peca de un exceso de páginas y alguna historia se la podría haber ahorrado sin que por ello la principal se hubiese resentido, al contrario, creo que el lector no se hubiera despistado como sucede en algunos momentos en los que Isabelle desaparece demasiado tiempo.

En cualquier caso la novela se lee con gusto y resulta muy entretenida como pasa siempre con los textos de este escritor.

Hay una buena reseña que incluye frases entrecomilladas de Kennedy en eldiario.es.

 

Douglas Kennedy, Isabelle por la tarde. Traducción María Blázquez.

 

 

jueves, 5 de enero de 2023

Novelón



El verano pasado descubrí a este escritor estadounidense nacido en Nueva York y leí casi seguidos dos de sus libros. He querido dejar pasar algo de tiempo para no quedar demasiado enganchado porque es de esos autores que procuran “Una lectura compulsiva”, debido a que “es un maestro de la narrativa” y a que se trata, en este caso, de “Una historia espléndidamente contada”. Todos los entrecomillados corresponden a fragmentos de críticas que la editorial reproduce en la contraportada y que comparto plenamente.

Desde luego Kennedy no obtendrá el Premio Nobel de Literatura, pero me imagino que cuenta con muchos lectores que, como yo, siguen su obra porque es capaz de contar historias interesantes creando además un conjunto de personajes creíbles y con los que resulta fácil identificarse.

En esta En busca de la felicidad se centra en los años cincuenta del siglo pasado, en la época del macartismo, pero para llegar a ese momento presenta antes a un personaje, Kate, que cuenta en primera persona su historia actual para ir poco a poco llegando a conocer a Sara, la auténtica protagonista de la novela, que contará también en primera persona todo lo que le sucedió en esos años cincuenta. Además de estas dos mujeres hay otros personajes importantes: Eric, el hermano de Sara, un escritor y guionista a través del cual veremos actuar lo peor del macartismo y de la represión en esa época; o Jack protagonista de la gran historia de amor con Sara que es la base de la novela.

Con estos cuatro personajes perfectamente trazados y algunos secundarios también interesantes, Kennedy escribe un auténtico novelón de 600 páginas que se leen no diré que de un tirón, pero sí con ese carácter un tanto compulsivo que se dice en uno de los fragmentos reproducidos antes.

Además de un magnífico creador de personajes, Kennedy es también un gran narrador que hace que la trama tenga los giros suficientes y los momentos de tensión necesarios para mantener viva la atención del lector en todo momento gracias, sobre todo, a que lo que cuenta resulta muy creíble hasta en aquello que puede resultar un poco folletinesco, que lo hay. En esa verosimilitud juegan un importante papel los diálogos que son, además, un elemento clave para lograr la agilidad narrativa que tienen todos sus libros.

Por otra parte, también suele introducir en sus historias críticas a distintos aspectos de la realidad. Si en uno de los anteriores lo hacía con los antiabortistas, aquí se centra en los republicanos, a raíz del macartismo,  y en algunos comportamientos de la Iglesia católica.

En fin, un libro que se lee con fruición sobre todo para quien esté dispuesto a disfrutar con historias normales contadas de forma tradicional. Evidentemente, no estamos ante un creador que busque nuevos caminos para la literatura ni nuevas formas de expresión, pero para eso ya hay otros que también merece la pena leer. Creo que lo más importante cuando se lee es ser capaz de disfrutar e incluso de sentir con lo que se nos cuenta y eso se puede lograr con muy diferentes formas de escritura.

 

Douglas Kennedy, En busca de la felicidad. Traducción Esther Roig.

 

 

domingo, 7 de agosto de 2022

Entretenimiento de calidad


Apenas han pasado tres semanas desde que hice una entrada sobre el primer libro que leía de este escritor y ya estoy con la segunda. Esto quiere decir ni más ni menos que me ha gustado y que las historias que cuenta me interesan y entretienen.

En este extenso libro, tiene más de 500 páginas, Hannah, la narradora y protagonista absoluta, nos cuenta los dos momentos más importantes de su  vida. El primero se desarrolla entre 1966 y 1973 y se corresponde con su juventud, nace en 1950, matrimonio y primer hijo. Cuenta la relación con sus padres: muy buena con él, profesor universitario y combativo militante contra la guerra de Vietnam, y bastante mala con ella. También las dificultades para organizar la vida de recién casada y con los primeros trabajos. El segundo momento está centrado en 2003. Han pasado treinta años, se ha estabilizado lsu situación profesional y económica. Se ha ampliado la familia con una niña que ahora ya es una joven con un buen y rentable trabajo pero… (no puedo hacer spoiler). El hijo se ha hecho ultraconservador y casado con una ferviente militante antiabortista.

Con los miembros de esta familia, Hannah y su marido, sus padres y sus hijos, más una amiga de ella, Kennedy narra una historia en la que aprovecha también para tocar temas importantes de la vida actual y para, desde su posición liberal (en el sentido que se da a este concepto en ese país), criticar de forma bastante feroz en muchos momentos a los movimientos ultra tanto en religión como en política. También se despacha a gusto con determinados medios de comunicación de carácter sensacionalista unos y muy politizados otros.

Entre los temas que aborda están la eutanasia, la enfermedad de Alzheimer o la presión social en las pequeñas comunidades rurales. Para un lector español seguro que llama la atención la facilidad que se refleja en la novela con la que la gente joven se muda de un lugar a otro según el trabajo, aunque creo que aquí también empieza a pasar algo parecido.

Además de los temas mencionados, la novela tiene también el interés de ver cómo se producen los conflictos en el seno de esas familias y cómo van evolucionando las relaciones y la situación de cada uno de sus miembros.

Kennedy es un magnífico contador de historias y también un buen creador de personajes. No estamos ante un libro que pasará a la historia de la literatura, pero sí ante un buen libro, enormemente entretenido y que, por qué no decirlo, nos pone ante situaciones que podemos haber vivido. Desde luego a mí me ha tenido enganchado un par de días aunque no es el tipo de novelas que suelo leer.

 

 

Douglas Kennedy, El discreto encanto de la vida conyugal. Traducción Esther Roig.

 

lunes, 4 de julio de 2022

Un buen descubrimiento


Tenía curiosidad por este autor ya que la editorial Arpa ha editado cuatro libros suyos en un breve espacio de tiempo. Los veía en la librería pero no me atrevía a comprarlos hasta el otro día en que necesitaba una lectura más ligera de lo habitual y pensé que uno de este escritor podría ser adecuado. Acerté de lleno.

El libro está narrado en primera persona por su protagonista, Brendan, un hombre de 56 años que vive en Los Ángeles y trabaja como conductor para Uber. Conoce en un servicio a Alice, una mujer de 60 años que trabaja ayudando a las jóvenes que acuden a las clínicas para abortar. Con estos dos protagonistas Kennedy monta una historia que hacia la mitad de la novela se convierte en un thriller, pero que a lo largo de toda ella es una descripción sobre lo que hacen los movimientos antiabortistas. Un tema de rabiosa actualidad en estos días. (El libro está escrito en 2021). La mujer de Brendan, Agnieska, es de origen polaco, católica practicante y militante antiaborto. Su hija, Klara, es todo lo contrario.

Además de este tema central, el autor aprovecha para dar algunos toques de crítica a diferentes aspectos de la vida en esa ciudad como son: la “persecución” contra los fumadores, las condiciones laborales que impone la empresa Uber a los que trabajan para ella, el peligro de la profesión por los clientes borrachos y amenazantes, el activo papel que juega la Iglesia católica en el tema del aborto o los graves problemas de tráfico que hacen difícil vivir en esa ciudad. De esto último reproduzco el siguiente fragmento:

“Salí de la 101. Había un atasco en la autopista, a pesar de que ya eran casi las once y media de la noche. Los Ángeles: una maraña sin fin. El dinero, las promesas, los deseos, los fracasos, la desesperación y la sensación de no ser uno de los escasos elegidos. Qué atascados que estábamos todos en esta ciudad, en la que nos arrastrábamos por la vida a centímetros por hora”. (p. 300)

En definitiva, un libro que no pasará a la historia de la literatura, pero que está lo suficientemente bien escrito, los diálogos sobre todo, y contado para hacer pasar un buen rato tratando además temas interesantes.

 

 Douglas Kennedy, Los hombres tienen miedo a la luz. Traducción María Blázquez