Mostrando entradas con la etiqueta Isaac Singer. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Isaac Singer. Mostrar todas las entradas

miércoles, 14 de febrero de 2024

La vuelta de un premio Nobel


He repasado el blog y he visto que desde hace diez años no he leído  nada de este magnífico escritor, que obtuvo el Premio Nobel en 1978, a pesar de que los dos libros que leí entonces me gustaron bastante. No sé si se debe a que apenas se han publicado libros suyos o, simplemente, a que se me han pasado.

En todo caso, cuando vi el que hoy comento lo compré rápidamente porque me parecía interesante lo que se decía en la contraportada sobre su contenido.

El libro está dividido en dos partes. La primera se desarrolla en Varsovia en el ambiente físico y religioso judío. Keyle, la principal aunque no única protagonista, es una prostituta que deja ese trabajo al casarse con Yarme. Pronto aparece Max que les plantea irse a vivir a Sudamérica para conseguir mujeres y montar prostíbulos. En medio surge también Búnem, hijo de un rabino, que aunque tiene una novia, la anarquista Solche, empieza a tener una relación con Keyle. La segunda parte se desarrolla en Nueva York, también en el ambiente judío, donde Búnem y Keyle se han trasladado huyendo del marido de ella y de Max.

Esto es de forma muy resumida el esquema del libro. Ahora bien, Singer aprovecha la historia para mostrarnos diferentes cosas. Así, casi se puede hablar de un estudio etnográfico del mundo judío en el gueto de Varsovia ya que desarrolla ampliamente sus fiestas y sus rituales; también hay varias referencias a la política rusa en Polonia (la historia se desarrolla en los años 10 del siglo pasado cuando parte de ese país estaba dominado por Rusia) y no faltan tampoco algunas alusiones al antisemitismo ruso; hay, además, una clara defensa del yiddish (lengua en la que está escrito el libro) y, finalmente, cierta crítica al comportamiento de muchos judíos cuando llegan a Estados Unidos (hay que tener en cuenta que Singer emigró a ese país en 1935).

Evidentemente, lo fundamental del libro, lo que ocupa la mayoría de sus páginas, son las relaciones entre los diferentes personajes, los ya mencionados  y algunos más, a los que Singer caracteriza muy bien. Sobre este aspecto remito a la magnífica reseña de Oriol en unlibroaldia.blogspot.com.

A continuación reproduzco dos fragmentos de la novela. En el primero hay un ejemplo del absurdo al que puede llegar el ritualismo en una religión y el segundo es sobre lo que hacen muchos judíos al llegar a América: 

“El rabino, reb Menájem Mendel de Tomaszow, estaba repasando el tratado sobre el Succot. Era su costumbre antes de cada festividad repasar las leyes relacionadas con los respectivos días de la celebración: una cabaña no debía medir más de veinte codos de altura, no debía penetrar en ella más sol que sombra y debía tener al menos tres paredes”. (p. 111)

 "(…)  Aquí, en nuestra América, el dólar es Dios. Aquí la persona cambia. En cuanto pasan tres meses, empieza a perseguir el dólar con más afán que los veteranos. Olvidan todas esas bonitas palabras. Tras los primeros dólares que consiguen, se mudan del downtown al uptwon, a vivir entre los goyim y los judíos de procedencia alemana.”. (p. 330)

 

Desde luego es una magnífica novela por su historia, sus personajes y lo bien narrada que está. Muy recomendable.

 

Isaac Bashevis Singer, Keyle la Pelirroja. Traducción Rhoda Henelde y Jacob Abecasís.

 

jueves, 6 de noviembre de 2014

Entretenida novela de un Nobel


 
 
Hasta hace poco más de un año este premio Nobel de 1978 me era totalmente desconocido; para ser más precisos, sabía quién era pero no había leído nada de su obra. Empecé por El certificado que me llamó tanto la atención que inmediatamente adquirí su monumental La familia Moskat, aún pendiente por su gran extensión. Mientras tanto he leído esta interesante y entretenida Enemigos.
Como reza el subtítulo se trata efectivamente de una historia de amor en el mundo judío de la Nueva York de la posguerra. Es importante el ambiente en el que se desarrolla porque Singer aprovecha para hacer críticas, veladas unas veces y abiertas otras, a la ortodoxia y a algunas de sus tradiciones y costumbres. En este sentido, la edición se habría beneficiado mucho con un glosario de términos sobre todo en lo que se refiere a las múltiples fiestas religiosas del judaísmo.
El protagonista de la novela, Herman Broder, es un judío que logró escapar del nazismo por estar oculto en una granja polaca durante tres años gracias a la ayuda de una campesina con la que luego se casa en Estados Unidos.
Un personaje que Singer caracteriza así:
 
“(…) no creía en sí mismo ni en el género humano; era un hedonista fatalista que vivía en una melancolía precursora del suicidio. Las religiones mentían. La filosofía estaba en quiebra desde el principio. Las vanas promesas de progreso eran un escarnio para con los mártires de todas las generaciones. (p.36)
 
“A la más ligera corriente de aire, se le tapaba la nariz. Con frecuencia le dolía la garganta y se quedaba afónico. Tenía en un oído algo que le molestaba. ¿Un quiste? ¿Un absceso? La fiebre era lo único que no afectaba a su organismo.” (47)
 
“Las palabras parecían salir de su boca espontáneamente, y él solo después se daba cuenta de las estratagemas que había tenido que inventar. Detrás de esa amalgama de emociones parecía haber un jugador taimado que prosperase con el peligro”. (130)
 
Efectivamente, un tipo peculiar que se pasa la vida teniendo que mentir.
Escrita con gran agilidad narrativa, la historia adquiere en algunos momentos la apariencia de un vodevil por las situaciones a las que se ve enfrentado Herman a partir de un mundo construido a base de tanta mentira. Una novela que resulta una tragicomedia aunque las historias anteriores de sus personajes sean bastante dramáticas.
Seguramente, no se trata de la mejor obra de su autor pero a mí me ha gustado por el tratamiento del tema y la descripción de los ambientes en los que se desarrolla.
 
Isaac Bashevis Singer, Enemigos. Una historia de amor

martes, 27 de agosto de 2013

Descubrimiento tardío




Tengo este libro desde hace varios años y, no sé muy bien por qué, no me había planteado su lectura a pesar de que se trata de un premio Nobel y de un autor judío (esto viene a cuento porque me he dado cuenta hace no mucho tiempo de mi predilección por este tipo de autores).
Me ha encantado tanto por la historia que cuenta como por la forma en que lo hace. En la Varsovia de principios de los años veinte, un joven judío consigue un certificado de las autoridades británicas para marcharse a Palestina, pero tiene que casarse previamente porque sólo aceptan matrimonios. De ahí que la novela relate las vicisitudes amorosas del protagonista y, al mismo tiempo, le sirve a Singer para contar cómo vivían los judíos en ese país.
Narrada con gran fluidez y mucha ternura hacia la mayoría de los personajes, pero también aprovechando para criticar cosas como: el comportamiento de los “gentiles” polacos, el comunismo que se estaba implantando en Rusia o el judaísmo ortodoxo.
El texto fue publicado como novela por entregas en 1967 en un periódico yiddish de Nueva York lo que se nota en la estructuración de la historia pues en cada capítulo pasan cosas relevantes. Por  cierto, parece ser que tiene un fuerte componente autobiográfico.
Tras la lectura he encargado ya otro libro de Singer sobre el mismo tema del mundo judío en la Varsovia de principios del siglo XX, pero mucho más extenso. Es curioso que tratándose de un premio Nobel exista hoy muy poca obra en el mercado editorial.
 
Isaac Bashevis Singer, El certificado