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domingo, 17 de mayo de 2020

El niño que no quería hablar




Hace algo más de un mes hice el comentario de la otra novela traducida de la autora. Saniee es socióloga y psicóloga de formación y esto está marcando y dirigiendo sus libros. Si en el anterior se basaba en una serie de estudios sobre la situación de la mujer en Irán, en este elige un caso concreto y a partir de él construye su relato que yo he leído casi  más en forma de un cuento con su moraleja final.
Shahab, el niño de cuatro años protagonista, no habla y no porque tenga algún problema físico, sino porque no quiere. Es miembro de una familia en la que su padre tiene puestas todas sus esperanzas en el hermano mayor y la madre centra su afectividad sobre todo en la hermana pequeña. Tanto para su padre como para toda la familia paterna se trata de un deficiente y así lo tratan. Solo su madre le defiende cuando, fruto de su malestar, hace algunos desastres como romper utensilios de cocina o cortar con tijeras el traje de novia de una prima.
Todo cambiará cuando su abuela materna vaya a pasar una temporada con ellos y  centre su afecto en Shahab.
Saniee va narrando esta historia a través de la voz del niño que alterna en algunos capítulos con la de la madre. La mayor parte de los personajes que intervienen son bastante negativos y demasiado planos en sus comportamientos y actitudes que no siempre están bien explicadas. Como tampoco ocurre en el caso de la abuela materna. No sé cuánto hay de real y cuánto de inventado en la historia pues, desde luego, el comportamiento del padre sin ser ejemplar, no parece tampoco tan exageradamente duro como para explicar una reacción así.
Sea como sea, lo cierto es que el libro se lee con interés y con mucha facilidad ya que Saniee tiene una gran agilidad narrativa y construye muy bien los diálogos de los que el libro está lleno.
Quizá peca de una cierta simplicidad y de algo de maniqueísmo, pero seguramente era una tentación evidente ante un tema de estas características.
No faltan, como pasaba en el libro anterior, referencias al comportamiento de los comités y los guardianes de la moral.
Si el libro anterior de la autora se tradujo desde el inglés, este se ha hecho desde el italiano. No me parece la mejor forma de conocer a una escritora hacerlo de una manera tan indirecta, pero también es cierto que no estamos ante una gran creadora, sino ante alguien que sabe contar historias y lo hace con bastante sencillez y sin excesiva preocupación por su calidad literaria.

Parinoush Saniee, Una voz escondida. Traducción Carlos Mayor.


miércoles, 25 de marzo de 2020

Para conocer mejor Irán




No se me ocurre mejor manera de comenzar el comentario que con este fragmento con el que inicia su interesante entrevista con la autora en el país.com Berna González Harbour:

Digamos primero lo que no es esta novela: no es una innovación de estilo, no juega con tiempos ni personajes, no salta hacia la complejidad narrativa ni esperen de ella que inaugure una vanguardia literaria, no. Leer a Parinoush Saniee es como leer una plácida novela británica de hace un siglo —de toda la vida, en fin— sin adornos, sin recargos, sin trucos ni sobresaltos trepidantes, más allá de las magulladuras que te van contagiando los personajes heridos. Que son grandes.”

Es una novela a la vieja usanza, es decir, se trata de contar una historia sin más, pero también sin menos, pretensiones. Eso sí, la historia que cuenta Saniee tiene una gran potencia y unos personajes perfectamente construidos y desarrollados.
(En interesante anotar antes de continuar que Saniee es realmente una socióloga que ha dedicado mucho tiempo a hacer investigaciones sobre la generación de las mujeres que vivieron la Revolución durante su adolescencia.)
El libro narra en primera persona y desde la infancia la historia de Masumeh, una mujer que nació y vivió en Qum, ciudad que es el centro del chiísmo iraní, hasta que su familia -compuesta por sus padres, tres hermanos y una hermana-,  se trasladó a Teherán donde pronto la casarán con un joven, Hamid, al que no conoce y con el que tendrá tres hijos.
La primera mitad del libro sucede antes de la revolución que llevó al poder al imán Jomeini. En esta parte el protagonismo además de Masumeh lo tiene su marido. Este es miembro de un grupo comunista por lo que terminará en la cárcel hasta ser liberado con la revolución. También tienen un papel importante sus dos hermanos mayores por su religiosidad. En esta parte la autora aprovecha para establecer algunos debates sobre las ideas comunistas de Hamid y las religiosas de sus hermanos. También muestra muy bien cuál es la situación de la mujer durante ese periodo que, por cierto, no cambiará a mejor precisamente tras el cambio de régimen.
En la segunda parte son los hijos los que asumen un mayor protagonismo. El mayor terminará exiliado en Alemania tras ser detenido por acercarse al movimiento de los muyaidines y el segundo, que no es admitido en la universidad por ser hijo de un represaliado, será combatiente en la guerra con Iraq, desaparecido y cuando vuelve, una vez terminado el conflicto, sí le admitirán por excombatiente.
He contado más de lo que suele ser habitual en mis comentarios sobre libros para ilustra mi idea principal: estamos ante un texto que cuenta la vida de una familia, pero que, al mismo tiempo, está contando la historia de Irán y cómo lo que sucede en el país influye en lo que les pasa a los miembros de esa familia.
Un aspecto muy importante, y es lógico por lo que comentaba al principio de las investigaciones de la autora, es lo que se cuenta sobre la situación de la mujer. A propósito de esto, hay un fragmento muy al final del libro que creo que resume muy bien no solo esa situación, sino también la evolución del país:

¿Sabes cuántas veces tuve que cambiar el modo de taparme, según lo que los hombres consideraban adecuado? En Qum llevaba el chador; en Teherán, pañuelo de cabeza; cuando me casé con tu padre, él no quiso que llevara ningún tipo de hiyab; luego llegó la revolución y tuve que llevar túnica larga y pañuelo en la cabeza; y después querías casarte con la señorita Ladan y pretendías que me vistiera a la última moda. Entonces no te habría importado que hubiera lucido un vestido escotado, pero ahora que quieres casarte con la hija de tu jefe, ¡debo ponerme chador!” (p. 393)

Como decía antes, los personajes de esta novela están muy conseguidos sobre todo el de la protagonista, una mujer de gran entereza que es capaz de enfrentarse a situaciones muy duras y discutir con su marido, sus hermanos y sus hijos. Con el primero por sus ideas comunistas y con los otros por su religiosidad exagerada ya que ella, siendo una persona religiosa, rechaza la exacerbación del islam por parte de algunos. (Esto se puede apreciar claramente en el fragmento que acabo de reproducir).
Su postura se puede entender muy bien a partir de estas frases que le dirige a uno de sus hijos:

La ideología pura es una trampa; te convertirá en una persona con prejuicios, impedirá que te formes tu propio criterio y tus propias opiniones, y te hará tendencioso. Y al final te convertirá en un fanático.” (p. 369)

Un libro muy recomendable especialmente para quienes disfrutan cuando les cuentan una buena historia y cuando los personajes que en ella aparecen son de carne y hueso, con sus aciertos y sus errores, con sus flaquezas y sus fortalezas. Además, ayuda a conocer bastante bien la evolución de Irán.
Desde luego un libro que logra que el lector se abstraiga del momento tan complicado que se está viviendo con el avance imparable de la epidemia del covid-19
El libro, advierte la editorial, está traducido del inglés por lo que supongo que el original está escrito en persa. De hecho hay varios términos que no se han traducido de esa lengua y no siempre se sabe de qué se trata, por lo que hubiera sido útil una nota a pie de página por parte de la traductora.

Parinoush Saniee, El libro de mi destino. Traducción Gemma Rovira Ortega.