Mostrando entradas con la etiqueta Antropología. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Antropología. Mostrar todas las entradas

martes, 25 de octubre de 2022

Algo más que antropología


Desde luego no es muy habitual encontrarse con textos como este que, en forma de reportaje, hacen un trabajo antropológico de primera magnitud. El autor es un periodista, escritor y fotógrafo que, como explica al final del libro, pasó cerca de un año en las seis visitas que hizo entre 2014 y 2017 al poblado de Lamarela situado al sur de la isla de Lembata que es una de las miles de islas que forman parte de Indonesia y que está a más de 1.500 kilómetro de Yakarta.

Los habitantes de este lugar se dedican a la caza de las ballenas, cachalotes principalmente, aunque también cazan mantarrayas, tiburones y peces voladores. Tienen, además, la particularidad de que lo hacen utilizando las técnicas tradicionales por lo que respecta a las embarcaciones, que son a remo,  y a los arpones, si bien últimamente han empezado a aparecer los motores fuera borda que, eso sí, solo los utilizan a veces para acercar las barcas a remo a los cachalotes.

Bock hace una descripción muy precisa de la vida de las gentes del poblado, el libro tiene más de 400 páginas, y para ello se centra en una serie de personas tanto jóvenes como mayores que convierten el texto en algo más que un reportaje meramente antropológico a la vieja usanza.

Hay momentos muy brillantes, como las descripciones que hace de la actividad de la caza y en particular la odisea que sufrió una tripulación tras perderse persiguiendo a un cachalote (esta es una historia que a él le contaron pues sucedió mucho antes de llegar él a la isla); también hay momentos muy emotivos y tiernos tanto en las relaciones personales como en las familiares (estos centrados en el cuidado de los mayores), y no faltan las reflexiones del autor sobre la evolución que están sufriendo y los conflictos que surgen entre la tradición y la modernidad.

Uno de los aspectos interesantes del libro es la presencia del catolicismo en una sociedad que rinde culto a los antepasados. Fruto de esa mezcla son momentos como el que se refleja en el siguiente fragmento:

 

“Marsianuns pidió a los fantasmagóricos Antepasados, reunidos para asistir a la ceremonia, que regresasen al cabo de dos días para el Llamado a las Ballenas, y seguidamente los instó a retirarse. Cuando la Cruz del Sur parpadeó en el firmamento dejándose ver entre las nubes de la tormenta seca, los balleneros rezaron un padrenuestro”. (p. 255)

 

Otras cosas que me han resultado curiosas son, por ejemplo: que Ben, un joven de una de las tres familias que protagonizan el libro, no pueda casarse pese a tener ya dos hijos con su novia al no poder ofrecer la dote que le pide la familia de ella; el hecho de que la tasa de intercambio en el mercado que se celebra para intercambiar, mediante trueque, productos con la gente de los pueblos agrícolas de la montaña, no ha variado en siglos; o los intentos de asimilación de las autoridades indonesias para integrar a estas gentes haciéndoles pagar impuestos.

En fin, es un libro muy interesante y muy entretenido que, además, está escrito con una gran agilidad. Un texto en el que el narrador apenas aparece ya al final cuando hace las reflexiones que mencionaba antes.

La edición se completa con un buen glosario, una útil relación de los personajes y sus familias y la posibilidad de acceder a un archivo de fotos que son muy buenas.

También se puede entrar en YouTube donde hay algunas grabaciones de la caza de las ballenas que ayudan a entender mejor lo que se lee en el libro.

Al principio asusta un poco la dificultad para seguir los nombres de los diferentes elementos que se utilizan para la caza e incluso los nombres de los habitantes, pero en poco tiempo se termina conociendo todo.

Hay una buena reseña de Ricardo Martínez en culturamas.es

 

Doug Bock Clark, Los últimos balleneros. Traducción Miguel Antón.

 

 

martes, 4 de octubre de 2016

Una relectura provechosa




Releo después de muchísimos años, el libro se publicó en 1989, este sugerente, interesante y por momentos apasionante estudio de Marvin Harris. Este antropólogo ya apareció en el blog en la serie de mis autores favoritos. En su día leí la mayor parte de sus libros traducidos porque, además de lo ya  apuntado sobre sus virtudes, resultan muy entretenidos y ofrecen interpretaciones curiosas y originales sobre muchos aspectos de la vida.
En este caso, tal y como se deduce de su título, el autor se centra en uno de sus temas preferidos: de dónde vienen muchos de los “extraños” comportamientos que existen sobre la comida, por qué hay determinados tabúes y, al contrario, por qué lo que es un tabú en un lugar es objeto de consumo masivo en otro.
Resumiendo mucho y recogiendo lo que en su día dijo el sociólogo Enrique Gil Calvo:

“Como siempre, Harris, defiende su funcionalismo ecológico en abierta controversia polémica con las interpretaciones idealistas: no comemos aquello que pensamos que es bueno, sino que pensamos que es bueno aquello que nos vemos obligados a comer.” (El País, 25 de junio de 1989)

Ahí está un poco la clave de sus interpretaciones, en un funcionalismo ecológico que completa con la relación coste-beneficios y la teoría de la caza/recolección óptima.
Con estos presupuestos analiza el ansia de carne en algunas sociedades (tomando la estadounidense como ejemplo);  el rechazo de la vaca, el cerdo o el caballo, en otras; las causas de la presencia de la leche (por cierto muy minoritaria a nivel mundial) o  de su ausencia en la alimentación; los “bichitos” que se comen en unos lugares y producen asco en otros; y hasta la antropofagia. Para cada caso encuentra diferentes motivos plenamente racionales y justificados, es decir, al margen de cualquier influencia religiosa o, mejor dicho, pensando que lo que ha hecho la religión en muchos casos es la justificación de los comportamientos  previos.
No olvida Harris tampoco el factor humano como cuando hablando del tema de las vacas en la India afirma:

“Naturalmente, desde el punto de vista de la ganadería moderna, sería mucho más eficaz alimentar adecuadamente a un menor número de vacas y librarse de los ejemplares subalimentados. Pero también hay otro punto de vista: librarse de las vacas excedentes e inútiles equivale a librarse de los campesinos excedentes e inútiles. Disponer al menos de una vaca por demacrada que esté, da al campesino pobre un punto de apoyo adicional sobre sus tierras, salvándole posiblemente de las garras de los prestamistas y de verse obligado de unirse al éxodo de las familias sin tierra que no tienen otro lugar donde ir excepto las calles de Calcuta.” (p. 65-66)

Asimismo, se muestra muy crítico con ciertos idealistas (y en el fondo con nuestra sociedad):

“Son incapaces de comprender (se refiere a estudiosos que encuentran abominable la noción de antropofagia) que el verdadero enigma es que nosotros, que vivimos en una sociedad que perfecciona constantemente el arte de producir cadáveres en masa en los campos de batalla, pensemos que a los hombres se les puede matar pero no comer.” (p.257)

Un libro como decía antes muy interesante y que sintetiza y completa lo que ya había escrito en otros trabajos anteriores. Aunque cualquier texto de Harris es muy recomendable, creo que en este se encuentran los suficientes elementos de análisis para que resulte quizá el más recomendable, al menos de los que yo he leído.



Marvin Harris, Bueno para comer

sábado, 21 de marzo de 2015

Mis autores favoritos XXIII: Marvin Harris



Hace muchos años que no leo nada de Harris ni en general de antropología, pero en los ochenta fue una de mis aficiones precisamente gracias a los libros de este autor.
El enigma de la vasca sagrada, Bichitos o Antropofagia (Bueno para comer); ¿Cuántos compañeros de cama?, ¿Son los hombres  más agresivos que las mujeres? o ¿Por qué ansiamos prestigio? (Nuestra especie); ¿Por qué no funciona nada?, ¿Por qué se soltaron el pelo los homosexuales? o ¿Por qué nos invaden los cultos? (La cultura norteamericana contemporánea).
Con estos llamativos títulos de diferentes capítulos de alguno de sus libros, ¿quién no se aficiona? ¿a quién no le apetece ver qué tiene que decir un autor?
Eso fue lo que me sucedió a mí y reconozco, desde la distancia del tiempo y el escaso recuerdo que me queda de sus contenidos, que pasé muchas horas estupendas leyendo prácticamente toda la obra traducida de este antropólogo materialista que siempre buscaba explicaciones racionales y materiales para los variados comportamientos humanos.
Su libro Vacas, cerdos, guerras y brujas lo puse en 1986 como lectura en mis clases de 2º de BUP y les gustó mucho.
Me imagino que se habrán hecho bastantes reediciones de alguno de sus libros y que, por lo tanto, aún habrá gente que pueda disfrutarlos. Desde aquí lo recomiendo como lectura amena, didáctica y que, al mismo tiempo, nos hace cuestionarnos algunas certezas.

lunes, 19 de julio de 2010

No es extraño que acabe de salir la edición número 24 de este originalísimo libro.Lo más destacable para mí es la forma en que está escrito, su enorme sentido del humor y su fina ironía tan británicoas ambos por otra parte. El libro fue escrito en 1983 y publicado en castellano en 1989. Yo lo adquirí recientemente pues siempre me pareció que se trataba de una tontería. No lo es en absoluto. Las vicisitudes de Barley por las tierras de Camerún tratando con la burocracia y su posterior estancia entre los dowayo merecen ser leídas. Está garantizado un pasar un muy buen rato e incluso echar unas carcajadas con algunos episodios.

Original, y amoral, novela

Esta especie de autobiografía novelada de un joven escritor nacido en Transnistria (en la actual Moldavia), se podría considerar también como un estudio antropológico del mundo criminal de los urcas siberianos trasladados a esta zona tras la II Guerra Mundial. El autor, nacido en 1980 y que desde el año 2005 vive en Italia, cuenta sus años de adolescencia en ese ambiente de criminales en los que la mayoría son gente perfectamente normal. Es un libro que se lee casi de un tirón y en el que los asuntos criminales terminan viéndose con bastante normalidad.
El libro está traducido del italiano sin que se avise si así estaba escrito el original.