Mostrando entradas con la etiqueta Maryse Condé. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Maryse Condé. Mostrar todas las entradas

lunes, 23 de agosto de 2021

Al fin una novela de esta autora


El año pasado apareció la autora en dos entradas del blog correspondientes a los dos tomos publicados de sus memorias. Ya decía entonces que esperaba que se editase alguna de sus novelas pues debían de ser interesantes. La misma editorial, Impedimenta, que publicó esos libros publica este que seguramente no será el último.

Las memorias de Condé, que por cierto leí en desorden cronológico, tienen mucha fuerza y la autora sabe reflejar muy bien la sociedad que le tocó vivir haciéndolo además de forma bastante crítica.

Esta novela creo que tiene mucho que ver con la historia de Condé aunque no sea realmente autobiográfica. Cuenta la historia de tres generaciones de mujeres de una familia. Nina, la mayor y la que aparece menos en el libro; Reynalda, nacida en 1945, que es la más compleja y la que de alguna manera origina y centra la acción; y su hija Marie-Noëlle, nacida en 1960, omnipresente a lo largo del relato ya que es su historia la que se cuenta.

La narración se desarrolla en varios escenarios: la isla de Guadalupe, París, Niza y Boston y todos tiene su relevancia en lo que se cuenta.

Condé es una magnífica narradora y contadora de historias. Lo hizo con la suya y lo hace con estas inventadas. Utiliza el tiempo con suma habilidad y avanza o retrocede sin que el lector deje de seguir el relato. Además, y creo que este es un aspecto clave de su producción, no deja de criticar el racismo (aquí incluso el de los propios guadalupanos que en París no se mezclaban con los africanos) y siempre mantiene una postura feminista teniendo en cuenta la zona y la época en que le tocó vivir. Por otro lado, en el libro hay un poco de todo: amores y desamores, odios profundos, búsqueda de identidad, variedad de ambientes económicos y sociales, y sobre todo un conjunto de personajes muy bien perfilados que, además, nos va mostrando poco a poco en sus virtudes y sus defectos.

Esta lectura me ha recordado en varios momentos los libros de Chimamanda Ngozi Adichie por el estilo, los temas y la agilidad narrativa.

Es un libro recomendable porque, aunque no se trate de una gran novela, tiene los suficientes alicientes para que merezca la pena.

Hay una entrevista interesante de Nuria Azancot con la autora en elcultural.com

Maryse Condé, La deseada. Traducción Martha Asunción Alonso.

 

miércoles, 19 de agosto de 2020

Esperando más traducciones




Hace apenas unos meses comentaba en el blog el libro La vida sin maquillaje que es, precisamente, la continuación de estas memorias. En el comentario decía que esperaba una pronta traducción de alguna obra de ficción de la autora. Ahora, tras leer esta primera parte de esas memorias,  tengo que reiterar ese deseo que parece ser que va a ser pronto satisfecho por la misma editorial, Impedimenta, que ha publicado ambos libros.
Este libro tiene como subtítulo Cuentos verdaderos de mi infancia, lo que da una buena idea de en qué consiste: La narración de su vida desde su nacimiento en 1937 como octava hija de un matrimonio de negros en la isla de Guadalupe, uno de los territorios de ultramar franceses, hasta el inicio de sus estudios en Francia, es decir, su infancia, pero también su adolescencia y parte de su juventud.
Evidentemente, la parte de su infancia tiene muchos elementos más propios del cuento que de la autobiografía y, creo, de ahí el subtítulo. Sea como sea, el libro se compone de diecisiete relatos en los que van apareciendo los distintos momentos de su vida y los principales personajes entre los que ocupa un lugar predominante su madre y en un plano algo inferior su hermano mayor.
La familia de Condé, con su padre funcionario y su madre profesora,  pertenecía a la burguesía de la colonia como deja constancia en el siguiente fragmento:

“De acuerdo con la rígida geografía social de aquel tiempo, las regiones de Trois-Rivières, Gourbeyre y Basse-Terre pertenecían  a los mulatos. Saint- Claude y Matouba eran los feudos de los terratenientes blancos, que se los disputaban con los hindúes Mis padres, por su parte, tenían su sitio en Grande-Terre. Allí donde los negros habían evolucionado, donde habían conquistado la política y demás ámbitos.” (p. 137-138)

Burguesía cuya vida y aspiraciones la autora refleja muy bien en las páginas del libro sobre todo a través de la visión de su padre. Es una burguesía negra pero muy prooccidental. Algo que es muy interesante para entender mejor la vida y las ideas de Condé tal y como quedan recogidas en el segundo volumen de las memorias que abarca aproximadamente el período que va de 1957 a 1967, cuando la escritora estuvo residiendo en África.
El libro tiene un estilo narrativo tradicional en el que hay que destacar la gran fluidez con la que la autora va narrando las distintas peripecias y la atención a los pequeños detalles que enseñan muchos de algunos personajes y situaciones.
Me ha extrañado la poca presencia del resto de sus hermanos y hermanas salvo un poco en los últimos capítulos. Extrañado porque parece lógico pensar que tuvieron que influir lo suficiente, para bien y para mal, en su vida para que esa presencia fuera mayor. Un dato interesante es que su madre la tuvo con 43 años y su padre tenía 63.
No es un libro de grandes aportaciones, pero sí que ayuda a conocer una sociedad de la que es muy escasa, por no decir nula, la información que se tiene. Además, todo viene de la mano de una gran escritora –le dieron el Premio Nobel Alternativo de Literatura en 2018, y de alguien que es capaz de decir de ella misma cosas como la siguiente:

“A los quince años, me miraba en el espejo y me encontraba fea. Fea a rabiar. Para rematar un cuerpo tieso como una vara sin fin, aquella cara mía, triste y hermética. Ojos prácticamente cerrados. Pelo escaso y mal peinado. Sonrisa inexistente. Por todo adorno, un cutis de terciopelo que el acné no se atrevía a destrozar.” (p. 146)

Libro recomendable por el buen rato que hace pasar y uno de esos textos que dejan al lector con ganas de que hubiese sido más extenso.
Hay una buena y muy completa reseña de Begoña Méndez en elcultural.com.


Maryse Condé, Corazón que ríe, corazón que llora. Traducción Martha Asunción Alonso.



domingo, 15 de marzo de 2020

En el África recién independizada




No es la primera vez que me sucede leer un libro de memorias de alguien del que desconozco cualquier ejemplo de su obra. En otras ocasiones se trató de un verdadero descubrimiento, el escritor sueco Enquist ha sido el último caso que recuerdo pero ha habido más; lo mismo me acaba de suceder con esta escritora antillana.
Hasta ahora no sabía de la existencia de ningún libro de Condé;  he visto que sí hay otro publicado también por la misma editorial, Impedimenta, en el que recoge sus memorias de infancia y juventud.
El que ahora comento son sus memorias de los años 1957 a 1967 aproximadamente que se corresponden más o menos con su veintena que pasó casi en su totalidad en distintos países africanos. Como se sabe, por esas fechas se estaban produciendo las independencias de varios de ellos como son los casos de Guinea o Ghana. El hecho de desarrollarse en esos lugares y en esos momentos es lo que dota de mayor interés a lo que cuenta Condé. Además, se trata de una mujer muy valiente tanto por lo que hizo en su vida como por el hecho de que sea capaz de contar algunas cosas de forma bastante autocritica en muchas ocasiones. Así, la idea de que fue una mala madre (en esos años tuvo cuatro hijos de diferentes parejas) o la de que haberse callado cosas como menciona en el siguiente fragmento:

 “Pero en aquellos momentos me sentía terriblemente avergonzada. Me había encontrado cara a cara con el principal secuaz de un dictador (se refiiere a SékouTouré), y no había hecho más que mantener una conversación forzada e insulsa con él.” (p. 133)

Creo que el título del libro tiene mucho que ver con esa sinceridad.
También se muestra muy crítica con los gobernantes de varios de esos países sobre todo con ghanés Kwane Kruma y el ya citado Touré del que cuenta cosas como:

“Al parecer, cuando estaba de visita oficial en Brasil, SékouTouré se quedó prendado de la selva amazónica y, de regreso a Conakri, quiso recrearla en su finca, montañas y cóndores incluidos. Decenas de ornitólogos y jardineros se pusieron manos a la obra, trabajando día y noche, hasta lograrlo.”  (p. 131-132)

También critica muchos aspectos de la vida cotidiana de Senegal o incluso del racismo que vivió en París unos años antes. Quizá una de las imágenes más duras del libro es la descripción que hace de una clínica de maternidad en Conakri. Estas críticas tienen mayor valor porque las hace alguien que se considera de izquierdas, seguidora de Frantz Fanon y con muy buena relación con, por ejemplo, líderes como Amílcar Cabral o Agostinho Neto.
Por lo dicho hasta aquí podría parecer que estamos ante  un libro principalmente político y no es así. Condé relata muchos episodios de su vida; sus amores, sus amistades, sus dificultades en los diferentes trabajos y sus primeros pinitos en la escritura.
Además, hay muchas referencias a obras suyas en las que incluye episodios y personajes que acaba de mencionar; referencias que, obviamente, me he perdido al desconocer su literatura. También hay bastantes a otros autores africanos de los que solo he reconocido a Achebe del que sí he leído varios libros.
El libro está magníficamente escrito y Condé tiene una gran fuerza como narradora y, ni que decir tiene, como superviviente en esa época y en esos lugares. Muy recomendable porque, además, se desarrolla en unos momentos históricos de los que hay poca información en este tipo de formato.
Espero que pronto traduzcan alguna de sus novelas porque creo que es una autora a tener en cuenta. He oído que en el año 2018, en el que no hubo concesión oficial del Premio Nobel,  le dieron el Premio Nobel alternativo.
Hay una buena reseña de Jaime G.Mora en abc.es y otra de Luis Alemany en elcultural.com.


Maryse Condé, La vida sin maquillaje. Traducción Martha Asunción Alonso.