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domingo, 2 de julio de 2017

Irregular novela



No conozco demasiado la obra de este escritor, pero he leído lo suficiente para que me apetezca seguir conociéndola. En este caso se trata de su último libro publicado y tengo que decir que me ha defraudado bastante.
Martínez de Pisón es efectivamente un buen narrador (“excelente” o “uno de los mejores del momento” se puede leer en la pestaña entresacado de algunas críticas). El problema es que se trata de una novela tremendamente desigual en la que se alternan momentos muy bien conseguidos, con otros que yo diría que sobran, de hecho creo que esta novela sería mucho mejor si hubiera tenido 300 páginas en lugar de las 445 que tiene.
Se desarrolla en Barcelona durante los años sesenta y parte de los setenta y en Madrid el resto de los setenta y los ochenta, y cuenta la historia de una familia narrada por uno de los hijos.
La primera parte, la de Barcelona, es la mejor del libro porque el personaje del padre está presente de forma casi permanente bien en persona o como referencia. Sin embargo, la parte que se desarrolla en Madrid tiene demasiadas y muy obvias referencias al momento histórico (esa Transición que tanto gusta a nuestros novelistas con intento de golpe de estado incluido), una relación amorosa poco interesante y un padre que tarda mucho en aparecer. Como se ve, en mi opinión el padre es el personaje mejor conseguido de la novela y su presencia proporciona los mejores momentos y los de mayor intensidad emocional.
La novela se lee bien porque está bien escrita, pero hay capítulos que se hacen un tanto reiterativos y pesados.
Nadal Suau hace una crítica muy favorable de la novela en elcultural.com, pero la termina con estas palabras:

“Sin embargo, ojalá los amigos del pero-entonces-te-ha-gustado-o-no entiendan que Derecho natural es, a menudo, una novela bien hecha, incluso con momentos emocionantes que suelen tener que ver con la capacidad de sus personajes para la reconciliación tardía con ellos mismos o con los otros. El problema es el no sé qué de déjà-vu, de escaso riesgo. A veces, un poco de mala escritura da mayor vuelo a la literatura.”

Un libro que no me arrepiento de haber leído pero del que esperaba más. No sé qué me pasa con la literatura española que me cuesta tanto que me llene. 
José-Carlos Mainer hace una crítica muy positiva en elpais.com.                                                     



Ignacio Martínez de Pisón, Derecho natural

viernes, 2 de octubre de 2015

John Dos Passos en la guerra civil



“Lo más terrible de esta historia es que las víctimas y los verdugos de la España del 37 compartían lo esencial: la fe marxista en el futuro y la urgencia para combatir el fascismo. Pero para los verdugos eso era irrelevante al lado de la auténtica cuestión: la aceptación o no de la ortodoxia, la sumisión o no al dogma según el cual era verdadero aquello que servía  a los intereses de la URSS (y, por tanto, de Stalin) y falso lo que los perjudicaba. Admitir este principio constituía el primer paso para todo lo demás: para justificar las deficiencias en la construcción del socialismo, para tolerar la persecución de las desviaciones, para consentir los crímenes.”  (p. 230-231)
 
En esta  frase, con la que prácticamente acaba el libro, está muy bien resumido el trasfondo de toda la historia que se nos cuenta y que no es otra que la búsqueda de cómo y quién había hecho desaparecer a José Robles, un intelectual republicano amigo y traductor de John Dos Passos.
El reciente Premio Nacional de Narrativa por su última novela nos ofrece aquí una obra muy diferente a lo habitual en él. Se trata de una investigación realmente detectivesca, basándose fundamentalmente en fuentes secundarias, sobre el episodio de la mencionada desaparición de Robles, a través de la cual nos irá mostrando desde los problemas que había entre los diferentes servicios de espionaje que la URSS tenía en la España republicana hasta los enfrentamientos entre comunistas y poumistas principalmente, pasando por la amistad entre Robles y Dos Passos o entre este y Hemingway con su posterior rompimiento, para en el capítulo final resumirnos la historia de la familia del protagonista hasta el momento actual.
Si al interés que tiene todo lo anterior se la añade la facilidad de Pisón para contar las cosas y la original forma en que estructura el relato, nos encontramos ante un libro enormemente sugerente, entretenido y que pone bastante claridad en una de las más importantes claves para entender el resultado final de la guerra civil: los enfrentamientos dentro del bando republicano.
El autor de alguna manera toma partido por los perseguidos y, desde luego, no salen muy bien parados personajes como Wenceslao Roces o José Bergamín y, en general, la actuación de los comunistas.
El libro fue publicado en 2005 aunque yo no lo he leído hasta ahora.
 
Ignacio Martínez de Pisón, Enterrar a los muertos

lunes, 6 de julio de 2015

Relectura involuntaria pero provechosa




 Siempre he dicho que tenía una mala memoria sobre todo para el cine y los libros. Acabo de confirmarlo una vez más. A medida que avanzaba en la lectura del libro me iban sonando, bien que ligeramente, algunas escenas y algún personaje hasta que, la ventaja de tener un blog, acudí a él y comprobé que, efectivamente, ya había leído el libro en octubre de 2012.
No me ha importado porque he disfrutado como, por lo que digo en la entrada de 2012, lo hice en la primera lectura. Enlazo esa entrada porque muestra lo mismo que pienso hoy.
Además, en la solapa aparecen entre otras estas dos frases que resumen muy bien las virtudes del libro.
 
"Sabe contar como pocos… Tiene esa insustituible mirada del narrador nato”, José María Pozuelo, ABC de las Artes y las Letras
Excelente narrador… Con él llegó el recreo a la historiografía y la tentación bárbara de novelar la historia”, Jordi Gracia, El País, Babelia
 
Ahora habrá que ponerse pronto a leer su último libro, La buena reputación, que parece que sigue en esa línea de novelar momentos importantes de nuestra historia.
 
Ignacio Martínez de Pisón, El día de mañana

jueves, 4 de octubre de 2012

Muy buena novela española


Como ya he dicho en alguna entrada anterior, no soy lector de literatura hecha por españoles que no sean Muñoz Molina o Marías, sin embargo, por distintas razones acabo de leer dos seguidos, el de Clara Usón que comenté hace poco y éste de Martínez de Pisón. Si el anterior me sorprendió por su temática y su forma, he de decir que éste me ha encantado por las mismas razones y que me parece que será uno de esos libros que recomendaré con ganas.
Con una técnica perspectivista muy elaborada y muy bien ejecutada, el autor nos va mostrando la evolución de un personaje a través de las voces de quienes le conocieron en diversos momentos y variadas circunstancias (amorosas, profesionales, amistosas,…). Se desarrolla en la Barcelona de los años sesenta y setenta, lo que le sirve para mostrar también el contexto social y político. Precisamente, este contexto o para ser más exacto, el centrarse excesivamente en él en la parte final, me parece que es el único fallo que yo le pondría al libro porque hace que se diluyan un poco los personajes.
Para quienes hayan leído a Marsé, algunos momentos e incluso personajes le resultarán casi familiares lo que no es precisamente un defecto sino todo lo contrario. En fin, habrá que seguir dando oportunidades a la literatura hecha aquí.
 
Ignacio Martínez de Pisón, El día de mañana