De los hermanos Singer ya han aparecido comentarios de
sus libros en el blog. De Israel en concreto de dos: La familia Karnowsky y De un mundo que ya no está. Ambos
me parecen dos grandes libros y ahora tengo que añadir el que ahora comento
que, aunque de una extensión menor, no lo es en su calidad literaria.
Como en los anteriores,
el mundo que refleja es el de los judíos askenazíes de Centroeuropa, en este
caso en el último tercio del siglo XIX. La acción se desarrolla en dos
ciudades: una en la Galitzia polaca y la otra está en la Polonia rusa. Esto da
a la obra una gran riqueza en lo que se refiere al uso de los idiomas ya que
sus personajes hablan lenguas muy variadas: yiddish, hebreo, polaco, alemán,
ruso…Esto es algo muy habitual en toda la obra del gran escritor Joseph Roth,
por cierto originario de Galitzia, al que a veces me recuerda Singer.
En cada una de ellas
vemos cómo funciona la comunidad al mando del rabino correspondiente y, tal y
como lo menciona el autor, se trata de una “corte”. El libro está dividido en
tres partes. En la primera, que se desarrolla en la primera ciudad, asistimos a
la celebración de dos matrimonios, uno de ellos el tercero del rabino. En la
segunda, que se desarrolla en la ciudad rusa, también se formaliza otro
matrimonio que dará origen a un conflicto. A la resolución de este conflicto se
dedica la tercera parte. Poco más se puede, y debe contar de la trama.
Singer es un magnífico
narrador y va introduciendo al lector en la historia a través de unos
personajes muy bien caracterizados.
Lo mismo que pasaba en
los anteriores libros del autor, en este se puede encontrar un verdadero
estudio etnológico de esas comunidades y de cómo vivían y practicaban su
religión, una religión que, tal y como la cuenta Singer, está llena de ritos y
leyes, de estas se mencionan, por ejemplo, las refrentes a la comida, el luto,
las prebodas, las bodas, etc. El capítulo 13 con el que inicia la segunda parte
del libro es un magnífico ejemplo de este carácter etnológico ya que describe
con todo lujo de detalles cómo era la feria en una de esas localidades y qué
diferentes grupos de judíos acudían a ellas.
En definitiva, una magnífica novela muy interesante por lo que cuenta y por cómo lo hace.
Nota poco relevante: Como buen ateo que soy, lo que leo sobre el judaísmo no hace sino reafirmarme en mi idea, aunque no sé si es eso lo que pretende el autor que siempre se muestra respetuoso.
Hay una buena reseña de Koldo en
unlibroaldia.blogspot.com
Israel Yehoshua Singer, Yoshe Kalb, el pecador.
Traducción Rhoda Henelde y Jacob Abecasís.