Hace nada menos que ocho años que no había vuelto a
ver ningún libro de Guez publicado en nuestro país; no sé si ha sucedido lo
mismo en Francia. El que entonces leí y comenté estaba centrado nada menos que
en un personaje como Josep Mengele y me pareció un libro magnífico. De ahí la
alegría de ver otro texto suyo traducido.
Esta Mesopotamia es también una novela que
merece mucho la pena leer. En este caso la figura sobre la que pivota la obra
es Gertrude Bell, una mujer realmente original y que tuvo el inmenso mérito de
ser capaz, en un mundo como en el que
vivió y trabajó, Oriente Medio en el primer tercio del siglo XX, de estar al
frente de importantes cargos políticos, como, por ejemplo, Secretaria de
Oriente en 1917, justo en el momento en el que se estaba configurando el mapa
de la zona.
El siguiente fragmento da una idea de la situación de
la mujer:
“Hugh Bell, su padre, la había animado a viajar
y a estudiar en la Universidad de Oxford, que solo admitía a mujeres desde
hacía unos diez años. Ellas debían sentarse de espaldas al estrado y llevar un
sombrero negro porque los profesores temían mirarlas a los ojos mientras daban
clase.” (p. 86)
Viajar: dio dos vueltas el mundo. Además, hizo
alpinismo y trabajos de arqueología hasta centrarse en la tarea que antes
mencionaba.
Es muy interesante la foto de la portada del libro en la que Bell aparece flanqueada a su derecha por Winston Churchill y a su
izquierda por T.S. Lawrence. Esto da idea del nivel al que llegó.
Guez aprovecha la vida de Bell para mostrarnos la
situación de la zona y aprovecha esta situación para darnos a conocer a la
persona y al personaje de Bell. Para ello, en los 27 capítulos en los que se
divide el libro, va alternando los últimos años del siglo XIX con los del
primer tercio del XX, estos, además, también alternando entre los momentos
anteriores a la guerra, la guerra misma y los posteriores hasta la muerte de
Bell en 1926. Podría parecer algo complicado, pero de la mano de este escritor
incluso alguien con mis dificultades de memoria lo puede seguir perfectamente.
En este recorrido asistimos a momentos tan
interesantes como, entre otros: el llamado “Gran juego” entre Gran Bretaña y
Rusia; la pugna entre Francia y Gran Bretaña por ejercer el protectorado sobre
territorios de la zona; la Conferencia de El Cairo en la que se organiza esta
parte de oriente o las negociaciones de paz “construyendo” Irak en las que, por
cierto, tuvo Bell una importante participación apoyando, además, a Faisal para
que se convirtiera en el monarca del país.
Junto a estos y otros muchos momentos históricos que
tanta trascendencia han tenido posteriormente, Guez cuenta también algunos de
la vida de Bell incluyendo sus varios fracasos afectivos, sobre todo el
auténtico melodrama que fue su relación con Dougtty-Wylic. Una vida, por
cierto, complicada porque perdió a su madre a los tres años. Además, su padre
no concedió su mano al que fue su primer y gran amor.
Guez se muestra como un magnífico narrador y como
alguien que ha manejado muy bien las fuentes documentales porque es capaz de
contar temas complejos de una forma bastante clara y, además, alternando, como
decía antes, los tiempos para hacer la historia más entretenida.
Un libro muy recomendable porque se une el interés por
conocer mejor una zona del mundo que tanto hemos visto en noticieros y prensa
escrita, al de conocer a una mujer que, con sus luces y sombras, tuvo que ser
muy especial para tener la relevancia que tuvo en ese lugar y esa época.
Olivier Guez, Mesopotamia. Traducción Juan
Manuel Salmerón Arjona.















