sábado, 26 de septiembre de 2026

ANDAMIO

 

Una entrada con materiales muy variados aunque predominen los thrillers y más de una serie centrada en los problemas de seguridad de las mujeres. Hay una buena calidad media con alguna excepción por lo bajo.

 

Películas

 

El ser querido. Producción española dirigida por Rodrigo Sorogoyen. Es una película muy esperada porque además de tratarse de este director, tocaba un tema muy similar al de Valor sentimental, la película que ganó el Oscar a mejor película extranjera, aunque los que conocían las dos afirmaban que el tratamiento era muy diferente. A mí la película me ha encantado, es un drama centrado en las relaciones entre un padre, prestigioso director de cine ausente y su hija, actriz de segunda, con un magnífico guion y tres o cuatro escenas realmente memorables gracias sobre todo al trabajo, a estas alturas ya difícil de calificar, de un Javier Bardem en estado de gracia y de una también muy buena interpretación de Victoria Luengo. Solo por ellos ya merece la pena ver la película.

 

¡Llama a mi agente!: la película. Producción francesa. Una comedia con un sentido del humor que quizá guste a los franceses, pero a mí me ha resultado bastante soporífera. Muy prescindible.

 

Un talento único. Producción canadiense. Una curiosa y original historia al menos en el comienzo. Un joven afinador de pianos que padece hiperacusia conoce a una joven estudiante de composición. Una bonita situación. Luego la cosa se complica con robos y la película para mi gusto decae aunque, eso sí, sin perder su seña de identidad que es una magnífica banda sonora, de esas que se disfrutan de verdad.

 

Molly y los algoritmos. Documental de producción estadounidense. Se basa en el caso de Molly Russell quien se suicidó en 2017 con catorce años de edad. Se analizaron las imágenes y los mensajes que le llegaban en las redes, Instagram principalmente, y la influencia que pudieron tener en su muerte. El documental es muy interesante para comprender cómo funcionan los algoritmos y los posibles efectos adversos que pueden tener. Hay alguna reconstrucción del debate ante el juez y también intervenciones de su padre y varias de sus amigas. Muy recomendable sobre todo para padres con hijos adolescentes.

 

Series

  

El caso Laura Stern. Miniserie francesa de 4 episodios de 50 minutos. Una farmacéutica crea un grupo llamado “Mujeres en pie” para apoyar a mujeres que reciben malos tratos, abusos, etc., de sus parejas. Termina asesinando a alguno de los hombres y es detenida y juzgada. Una serie sobre, y contra, la “violencia doméstica”, que es como la llaman en Francia, pero no se trata de un planteamiento maniqueo porque sobre todo en el juicio se exponen muy bien los problemas de ese tipo de comportamientos.

Filmin.

 

Se tiene que morir mucha gente. Serie española de 6 episodios de 25 minutos. Una comedia sobre las relaciones entre tres amigas en la que lo que más me ha gustado es el lenguaje lleno de tacos y una cuarta protagonista que es una niña que se aparece a una de las amigas y que es lo mejor con mucho de la serie, por cierto, magníficamente interpretada, la comedia y sobre todo la niña.

Movistar +

 

Furious. Serie estadounidense de 8 episodios de 45 minutos. En principio es un thriller con asesina en serie, pero luego es bastante más que eso gracias a las dos protagonistas y también a un buen conjunto de secundarios. Aunque hay algún momento en que decae y no se termina de entender algún comportamiento, se trata de una muy buena serie.

Disney+

 

Under Salt Marsh. Serie británica de 6 episodios de 50 minutos. Un thriller en la línea de Broadchurch, pero muy lejos de este porque el guion es bastante flojo y la intriga no demasiado interesante. Además, el personaje protagonista, una expolicía que intervino en un caso sin resolver en el mismo lugar, resulta muy excesivo y la interpretación aún más. Lo mejor de la serie es el paisaje de una marisma galesa que resulta muy espectacular.

Sky Showtime

 

El caso Holst. Miniserie danesa de 6 episodios de 50 minutos. Un thriller en la mejor tradición de los nórdicos. Buen guion e interpretaciones con una ambientación muy típica de estos thrillers. Aunque no es de las grandes sí resulta muy entretenida.

Netflix.

 

How to with John Wilson. Serie estadounidense de 6 capítulos de 25 minutos. John Wilson es un periodista neoyorquino. En cada capítulo+ elige un tema sobre el que hacer algunas reflexiones en serio, pero también con sentido del humor en muchos momentos. También se desplaza a otros lugares como, por ejemplo, Cancún. Es interesante y tiene algo no solo curioso sino además difícil de ejecutar: utiliza imágenes tomadas en la calle casi para cada frase o idea, lo que le ha debido de suponer un trabajo de grabación y montaje enorme.

HBO

 

Leyendas. Miniserie británica de 6 episodios de 50 minutos. Basada en hechos reales. En los años 90 del siglo pasado, y ante la proliferación de las drogas en el Reino Unido, se formó un grupo de trabajadores de aduanas que, tras una mínima formación, se centraron en la búsqueda de los que dirigían el tráfico. Está muy bien ambientada y se cuenta muy bien una historia de la que, por lo que dicen al final, no se sabía nada.

Netflix

 

Creednos. Miniserie británica de 4 episodios de 45 minutos. Basada en la historia real de un taxista que agredió y abusó de más de 100 mujeres entre 2003 y 2008 en sus trayectos por Londres. Bien contada, con realismo y mostrando la reacción de varias de las mujeres ante la poca actividad de la policía que, por cierto, sale bastante mal parada. Una serie necesaria.

Movistar +

jueves, 24 de septiembre de 2026

Análisis del papel de la Unión Europea

 

Conocía a la autora por cuando fue ministra de Asuntos Exteriores. No sé si hizo un buena o una mala gestión, pero sí puedo decir que ha escrito un libro muy interesante y de los que logran poner en duda al lector sobre algunas cuestiones.

El libro se divide en 10 capítulos con títulos tan significativos como, por ejemplo: La anatomía del poder militar europeo, Bienvenidos a la era de la geoeconomía o Algoritmos contra la democracia, entre otros.

La autora demuestra un profundo conocimiento de los diferentes temas y, además, en varios de ellos suma su experiencia personal en la medida en que participó en diferentes negociaciones por los cargos que ha ocupado en las instituciones europeas o en el de ministra ya mencionado.

A lo largo del libro, en más de un capítulo, hace un fuerte alegato sobre la necesidad de incrementar el gasto militar así como de lograr una política de defensa común. Creo que, de alguna manera, en su visión del futuro de la UE, este tema es tan crucial que o se hace así o nos convertiremos en irrelevantes; de hecho dedica más de 40 páginas a justificar esta idea. Este es quizá el tema en el que más me ha hecho poner en cuestión mis opiniones, aunque aún no termino de tenerlo claro; son muchos años pensando de otra manera para cambiar tan rápido. Hay una frase en el libro enormemente significativa a este respecto:

“Tal vez sea este el verdadero talón de Aquiles de la defensa europea. No la falta de capacidades. No la escasez de recursos. Sino la dificultad psicológica para asumir que la fuerza sigue siendo condición de la paz.” (p. 99)

Sobre las dificultades de Europa reproduzco un fragmento que expresa de forma sintética, pero muy clara cuál es la verdadera situación según la autora:

“Europa despierta tarde a una realidad que llevaba años gestándose: somos una potencia dependiente en un mundo que premia la autosuficiencia; una potencia normativa en un entorno donde la fuerza vuelve a tener primacía; una potencia democrática en un tiempo donde la democracia se erosiona desde dentro y desde fuera.” (p. 18)

En este contexto estas serían las tareas:

“No vacilar ante Rusia, reducir dependencias estratégicas de Estados Unidos en materia de defensa y no caer en brazos de China. Esta es la cuadratura del círculo europeo. Como un funambulista en la cuerda floja, así debe navegar Europa el futuro.” (p. 124)

Como decía antes se trata de un libro muy interesante. A mí particularmente los capítulos dedicados a la geoeconomía y a los algoritmos me parecen magníficos.

Eso sí, cierra el libro con un breve Epilogo en el que dice: “¿Y si el nuevo amanecer empezase en Reikiavik?”, pensando en la posibilidad de que Islandia aprobase en el referéndum del 28 de agosto la entrada en la UE. Como se sabe, el resultado fue negativo por lo que una de las esperanzas de la autora para revitalizar la Unión no ha salido como hubiera deseado.

Una lectura muy recomendable porque, además, González Laya escribe de forma muy clara y muy comprometida con lo que cree.

 

Arancha González Laya, Solos en el mundo

 

lunes, 21 de septiembre de 2026

El inicio de la serie de "El Pibe Rivarola"

 

Hace tres meses leí la segunda de esta serie de novelas. Es algo que me pasa con frecuencia, que no empiezo por el principio una serie escrita. No importa demasiado por lo que ahora diré.

Para hacer este comentario me limitaré a reproducir lo que decía sobre el anterior libro y a un par de apuntes más.

"Bueno, pues aquí tenemos a otro Martín Caparrós. Se ve que no le basta con ser un grandísimo cronista y reportero, un magnífico escritor de ficción y un buen biógrafo, todo esto no le parece suficiente y nos entrega esta serie que tiene como protagonista al periodista Andrés Rivarola, el Pibe Rivarola, que se desarrolla en los años 30 del siglo pasado y que es un divertimento con forma de novela negra o policiaca.

Tengo la sensación de que Caparrós se lo ha pasado estupendamente escribiendo estos libros y que, casi seguro, esta es la razón de haberlos escrito. Lo digo porque eso se transmite de una forma u otra al lector".

Más adelante:

"Tengo que decir que con este libro me ha pasado lo mismo que me pasa con los que Leonardo Padura, otro gran escritor, dedica a este género, y es  que la trama no me interesa demasiado (tengo la impresión de que lo mismo les sucede a sus autores), que lo relevante de estas historias es el conjunto de personajes que en ellas aparecen, la visión de la ciudad en esos momentos y, sobre todo, los magníficos diálogos, llenos de expresiones porteñas en este caso o habaneras en el de Padura, y su gran sentido del humor".

No podían faltar los personajes reales, en este caso es el joven Borges el que hace acto de presencia, ni tampoco las letras de tangos de las que se ofrece una interpretación en un QR al final. Las referencias al momento histórico también están presentes con el golpe contra Irigoyen.

Desde luego muy recomendable sobre todo para los que disfruten con el lenguaje y la buena narrativa. También, claro, para los que conozcan Buenos Aires y esa calle Corrientes que en esos momentos se estaba remodelando.


Martín Caparrós, Todo por la patria.

sábado, 19 de septiembre de 2026

Sobre la Globalización

 

LA GLOBALIZACIÓN: de la extrema izquierda a la extrema derecha (I)

 

Este tema hace muchos años que me interesa. En este blog hay una serie que llamo Mis temas recurrentes y, precisamente, el II es el que ahora nos ocupa. En una fecha tan lejana como diciembre de 2011 hice la entrada en esa serie y en ella entre las lecturas de las que dejaba constancia había libros de autores que iban desde Joaquín Estefanía a Joseph Stiglitz, pasando por Alessandro Baricco. Desde entonces he seguido leyendo ensayos sobre el tema si bien poco a poco me fue dejando de interesar hasta que, por lo que más adelante expondré, he vuelto a pensar en él porque creo que explica muchas de las cosas que están sucediendo hoy a nivel mundial.

Cuando se habla de globalización se suele diferenciar entre una globalización económica, otra política, otra cultural e incluso una tecnológica. En mi caso, las lecturas y la preocupación se han centrado casi exclusivamente en la económica que es, de hecho, la que creo que ha tenido más repercusiones y más efectos sobre la situación mundial.

También hay autores que hablan de que se trata de la segunda globalización ya que la primera se produjo a partir del siglo XVI con el imperio español. Esto no me parece relevante para el enfoque que le doy al tema. Evidentemente, como ha demostrado E. Wallerstein con sus estudios y su   idea de una economía-mundo, sí se produjo entonces algo parecido a una globalización aunque, creo, mucho menos completa que la actual y, desde luego, con menos repercusiones.

Así pues, mi análisis se centra en la globalización económica que se produce a partir del segundo tercio del siglo pasado. Esa globalización fue calificada por algunos como una “globalización neoliberal” y consecuentemente combatida por todo un conjunto de grupos que iban desde la extrema izquierda marxista o trotskista a una gran variedad de grupos anarquistas pasando por otros de tendencia ecologista. Estos grupos, calificados muchas veces como antisistema, tuvieron momentos de una gran presencia mediática con manifestaciones tan importante como las de Seattle, Génova, Barcelona o Sao Paulo, ciudad esta última que dio nombre el Foro Mundial que se creó para intentar unificar los planteamientos de grupos tan diversos. Estas manifestaciones siempre coincidían con reuniones de algunos de los grupos G existentes o instituciones como el Banco Mundial o alguna Cumbre europea (por ejemplo, la de Barcelona). En cualquier caso, esto sucedía entre 1999, la de Seattle, y los primeros años del siglo actual. Hace ya mucho tiempo que la lucha contra la globalización ha cambiado de objetivos y de bando.

Antes de entrar en este cambio, me gustaría dejar algunas reflexiones sobre lo que ha supuesto, y sigue suponiendo, esa globalización económica. Hay que empezar diciendo que esta globalización implica fundamentalmente que tanto mercancías como capitales se muevan con casi total libertad a lo largo del mundo. De alguna manera es llevar las teorías de David Ricardo sobre el libre comercio a la realidad y hacer que cada país se especialice en lo que mejor y más barato es capaz de producir.

En 1995 se creó la Organización Mundial de Comercio (OMC) para que, a través de negociaciones, las llamadas “rondas”, los diferentes países fuesen adaptando sus sistemas arancelarios y de controles administrativos a esta realidad. Fruto de la puesta en marcha, por un lado, de una gran libertad comercial y, por el otro, de una gran movilidad de los capitales, desde gran parte de los países desarrollados, hoy norte global, se fueron produciendo inversiones principalmente en países asiáticos y a ellos se fue trasladando una parte importante de la producción industrial. No hay más que fijarse en la procedencia de casi todo lo que compramos para darse cuenta de la dimensión de este fenómeno.

A partir de este proceso, y a medida que avanzaba y se generalizaba, se comenzó lo que algunos han llamado “la gran convergencia”, esto es, la disminución de la diferencia de los ingresos entre países a nivel mundial. Hace muchos años que, en una charla a un grupo de estudiantes en una escuela de adultos, les explicaba que en el mundo hay una tarta para repartir entre todos, esa tarta puede crecer cada año, pero ante el tamaño de las diferencias entre los seres humanos según el país en el que vivan, la única forma de que a los que menos tienen les toque algo más es que esa parte la cedan lo que más tenemos. Esa explicación la hacía bajo la premisa de que nos tocaba ceder una parte, que eso era lo justo independientemente de que nos gustase más o menos.

Pues bien, esto es precisamente lo que la globalización ha producido. Aquí quiero utilizar las ideas de Branko Milanovic, economista serbio-estadounidense y gran especialista en el estudio de la desigualdad mundial y el primero en el que he visto reflejadas estas ideas.

“Una de las principales observaciones recientes es que, aunque los ingresos mundiales estén convergiendo, los segmentos inferiores y medios de la distribución de los ingresos de las naciones más ricas están cayendo en la clasificación mundial.

(…)

En efecto, el mecanismo de la convergencia implica un reajuste de ingresos en el contexto global. En esencia, para que se produzca la convergencia mundial, es inevitable que algunos individuos, que históricamente ganaban menos que sus homólogos de las naciones ricas, ahora los superen. Por tanto, es matemáticamente imposible abogar por la convergencia mundial y, al mismo tiempo, desear que las mismas naciones mantengan su predominio económico.

(…)

La idea de que todo el mundo, independientemente de sus orígenes, merece las mismas oportunidades de éxito es ampliamente acogida. Sin embargo, existe una verdadera reticencia cuando el principio se traslada a escala mundial”. (p. 96-97)

(La disrupción de la gran convergencia. En el libro Retrato de un mundo nuevo)

Aquí por un lado queda clara constancia de esa disminución de las desigualdades a nivel mundial, pero, por otro lado, se apunta algo fundamental al hablar de la “reticencia” cuando la idea de que todo el mundo merece las mismas oportunidades se traslada a escala mundial. Esto último es capital para entender lo que está sucediendo desde hace unos años con el crecimiento constante de los partidos de ultraderecha. Este auge y algunas de las ideas que están detrás de estos grupos son lo que ha hecho que me haya vuelto a interesar el tema de la globalización.

Volvamos al cambio de oposición del que hablaba más arriba. Cuando se hablaba de globalización neoliberal se fue generando una oposición muy fuerte y sobre todo muy dura. Los diferentes grupos que la constituían acudían a las diferentes convocatorias de las instituciones internacionales que antes mencionaba. Ahora bien, poco a poco, esto fue cambiando y ese movimiento se fue disolviendo hasta prácticamente desaparecer. No se me ocurre ahora ningún momento cercano en el que haya dado muestras de volviera como tal ese movimiento antiglobalización. Sin embargo, y esta es la gran novedad, sí que hay hoy una fuerte oposición a la globalización, pero esta proviene precisamente desde el lado opuesto del espectro político; la inmensa mayoría de los grupos actuales de ultraderecha hacen alusión a la globalización como la causante de muchos de los males actuales y eso que la globalización como tal nunca pretendió la libertad de movimientos de las personas, esto es, no propuso que hubiera facilidad para los movimientos migratorios. Sobre algunos aspectos de este cambio es muy interesante el libro de Pablo Stefanoni, ¿La rebeldía se volvió de derechas?

Sobre la Globalización

 

LA GLOBALIZACIÓN: de la extrema izquierda a la extrema derecha (y II)

 

Una vez constatado el cambio de perspectiva desde la que se da la oposición a la globalización, centrémonos en analizar este aspecto.

¿De dónde les viene entonces a esos grupos esta oposición? En mi opinión surge de dos ideas: por una parte, de la relativa pérdida de soberanía nacional que supone esa apertura de fronteras al menos en lo que toca a mercancías y capitales y, por otra parte, a que achacan el deterioro económico que se está produciendo en los países occidentales a la globalización, algo ciertamente real, y, al mismo tiempo, no les parece justo que otros se están beneficiando de ello, es decir, son los protagonistas de la reticencia de la que habla Milankovic. Creo que el ejemplo más claro de esto lo ha dado Donald Trump cuando para su Made America Great Again (MAGA) las primeras medidas que planteó fueron ayudas para que empresas estadounidenses que estaban produciendo en otros países volvieran al de origen y, al mismo tiempo, la subida de los aranceles para limitar la entrada de productos extranjeros. Es decir, provocar una deslocalización en sentido contrario a la que se produjo con la globalización.

Hay que tener en cuenta que para muchos de estos grupos, como para muchos de sus ideólogos, no existen los derechos humanos, casi me atrevería a decir que no existe algo parecido a la “humanidad”, solo existen los individuos y sus únicos derechos son los que no cuestan nada como, por ejemplo, el derecho a la vida o a la propiedad. Recientemente, por ejemplo, el mismo Milei decía en una entrevista que el derecho a la educación no existe.

El nacionalismo, más o menos exacerbado, es una de las señas de identidad de todos estos grupos. Por ejemplo, el mencionado MAGA o la prioridad nacional que están poniendo en marcha es nuestro país los acuerdos entre el PP y VOX, pero que podemos encontrar en todos y cada uno de los grupos de la ultraderecha.

(Hay una ingente bibliografía ya sobre este tema. En este blog hay varios comentados; yo destacaría, además del de Stefanoni antes mencionado, otros dos por ser buenas síntesis, pero sin dejar de tratar ningún aspecto: Steven Forti, Extrema derecha 2.0 y Franco Delle Donne, Epidemia ultra.)

Obviamente, para quienes defienden que su nación es lo primero, y a veces incluso lo único importante, cualquier cosa que no tenga esa idea detrás no es válida y la globalización es, si no lo contrario, sí al menos algo que da más importancia a otros aspectos de la realidad.

Siguiendo en esta línea de nacionalismo prioritario, lo cierto es que las repercusiones económicas de la globalización en gran parte de los países desarrollados han sido muy problemáticas para muchos sectores industriales, tanto que algunos han desaparecido por completo y otros han disminuido su presencia de forma notable. No es el lugar para ofrecer datos de este efecto, pero basta fijarse en el made de la mayoría de los productos que compramos para ver la magnitud de este fenómeno, o comprobar el porcentaje de la población activa que trabaja en el sector secundario. Esto tiene entre otras consecuencias esa idea hoy tan extendida de que las generaciones actuales serán las primeras en la historia de occidente en las que los hijos vivirán, al menos económicamente, peor que los padres.

Todo esto no ha sucedido de la noche a la mañana, sino que ha sido un proceso constante que, además, ha sido analizado por multitud de especialistas. Por qué sus efectos están siendo aprovechados por la extrema derecha es la gran pregunta para la que yo no he visto que se haya encontrado ninguna respuesta.  Desde luego sí se puede deducir que ha habido dejadez por parte de la izquierda a la hora de adoptar las acciones necesarias para repartir mejor las consecuencias ya que, para más inri, las desigualdades no solo no se han reducido en nuestros países sino que incluso han aumentado. Lo único que recuerdo es a los sindicatos hablando de que en los países receptores de la deslocalización se hacía dumping social y criticándolos. Esta dejación, no corregida en ningún momento, explica por qué los grupos de extrema derecha cada vez cosechan más votos entre las depauperadas clases trabajadoras.

Solo unas palabras para referirme a la globalización política. En esta se está produciendo el mismo fenómeno y las distintas instituciones están perdiendo no solo predicamento entre la población sino, lo que es más preocupante, capacidad de actuar sobre la realidad. La ONU resulta un ejemplo paradigmático a este respecto, pero no es ni mucho menos la única. Estados Unidos con Trump se ha retirado de más de sesenta instituciones internacionales de todo tipo. Ya se ha dejado de hablar de una gobernanza mundial, precisamente en un momento en el que aumentan los conflictos entre países y más necesaria es.

En resumen:

-        La globalización económica ha supuesto una disminución de las desigualdades entre países.

-        Ha sido aprovechada principalmente por los países asiáticos y muy poco por los africanos o centro y sudamericanos.

-        Los que se enfrentan a la globalización ya no son los grupos de extrema izquierda; es la extrema derecha la que acusa a la globalización de muchos de los problemas de sus países.

-        Esta situación parece difícil de revertir a corto y medio plazo. Muchos de estos grupos ya gobiernan o van a gobernar en sus países y habrá que esperar a ver cómo enfocan este tema para ir buscando alternativas.

Sea como sea, mi visión siempre ha sido, y no ha cambiado en absoluto, que la globalización estaba siendo positiva para el mundo tomado en su conjunto. Siempre he creído, y afirmado en multitud de ocasiones, que era necesario que unos viviéramos algo peor para que otros pudieran vivir algo mejor. Si la clase media europea está decayendo, en China y muchos países fundamentalmente asiáticos se está consolidando una clase así y sus trabajadores han mejorado sustancialmente su forma de vida.

 

NOTA: He huido de los datos y de sesudas explicaciones. Me he limitado simplemente a dejar constancia de algunas reflexiones que llevo años haciéndome. Soy consciente de que el tema es bastante más complejo, pero creo que el esqueleto no difiere mucho de lo escrito. Muchas afirmaciones que he hecho admiten también muchos matices, que no caben es una visión panorámica como esta.

 

(Si has tenido la paciencia de llegar hasta aquí, te agradecería un comentario en el blog)

 

 

 

miércoles, 16 de septiembre de 2026

Otra gran Almada

 

Hace dos años que en apenas tres meses leí de Almada la “Trilogía de los varones” que me impactó por la magnífica escritura y los ambientes que creaba. En mi comentario decía que me recodaba a otra escritora argentina, Mariana Travacio. Ambas son originarias de unas zonas del país relativamente cercanas entre sí: Rosario Y Entre Ríos. Zonas bastante diferentes a Buenos Aires, desde el habla hasta la idiosincrasia.

Creo que Almada está muy marcada por la naturaleza, por el lenguaje y lo que debe de ser una peculiar forma de ser entrerriana.

Esta novela tiene la particularidad, realmente original, de que su narradora es una casa. Por tanto, todo lo que podamos saber de lo que ocurre tiene que ver con lo que en ella sucede, tanto en su interior como en las zonas aledañas visibles desde este.

Es una novela corta, 156 páginas, como son las suyas que conozco, pero da tiempo para que el lector se enfrasque con entusiasmo en su lectura. Pasan muchas cosas y, al mismo tiempo, no pasa casi nada. Se mencionan hechos históricos como guerras o la muerte de un gobernador por tirano, pero sin que sepamos más. De la familia protagonista, Los Lucero, vemos cómo se enamoran, vienen los hijos y, pasado un tiempo, desaparecen de la casa sin que esta pueda decirnos qué pasó limitándose a ofrecernos diferentes hipótesis.

Otros protagonistas son: La Colorada, una gallina o La Miní una perra con sus cachorros. También algún personaje más como La Gringa o Bruna la curandera.

Con estos pocos mimbres Almada mantiene el interés en todo momento utilizando, además, un lenguaje no siempre fácil de entender tanto por algunas palabras del lugar como por alguna construcción. Ahora bien, este tema del lenguaje es, quizá, una de las cosas más interesantes de la novela. Me ha recordado un poco las sensaciones que me produjo la lectura de Panza de burro de la escritora canaria Andrea Abreu.

En definitiva, una novela muy recomendable. Literatura en estado puro.

Hay una buena reseña de John Bell en revistaeldiletante.com

 

Selva Almada, Una casa sola.

 

 

 

 

sábado, 12 de septiembre de 2026

El mundo askenazi en el siglo XIX

 

De los hermanos Singer ya han aparecido comentarios de sus libros en el blog. De Israel en concreto de dos: La familia Karnowsky y De un mundo que ya no está. Ambos me parecen dos grandes libros y ahora tengo que añadir el que ahora comento que, aunque de una extensión menor, no lo es en su calidad literaria.

Como en los anteriores, el mundo que refleja es el de los judíos askenazíes de Centroeuropa, en este caso en el último tercio del siglo XIX. La acción se desarrolla en dos ciudades: una en la Galitzia polaca y la otra está en la Polonia rusa. Esto da a la obra una gran riqueza en lo que se refiere al uso de los idiomas ya que sus personajes hablan lenguas muy variadas: yiddish, hebreo, polaco, alemán, ruso…Esto es algo muy habitual en toda la obra del gran escritor Joseph Roth, por cierto originario de Galitzia, al que a veces me recuerda Singer.

En cada una de ellas vemos cómo funciona la comunidad al mando del rabino correspondiente y, tal y como lo menciona el autor, se trata de una “corte”. El libro está dividido en tres partes. En la primera, que se desarrolla en la primera ciudad, asistimos a la celebración de dos matrimonios, uno de ellos el tercero del rabino. En la segunda, que se desarrolla en la ciudad rusa, también se formaliza otro matrimonio que dará origen a un conflicto. A la resolución de este conflicto se dedica la tercera parte. Poco más se puede, y debe contar de la trama.

Singer es un magnífico narrador y va introduciendo al lector en la historia a través de unos personajes muy bien caracterizados.

Lo mismo que pasaba en los anteriores libros del autor, en este se puede encontrar un verdadero estudio etnológico de esas comunidades y de cómo vivían y practicaban su religión, una religión que, tal y como la cuenta Singer, está llena de ritos y leyes, de estas se mencionan, por ejemplo, las refrentes a la comida, el luto, las prebodas, las bodas, etc. El capítulo 13 con el que inicia la segunda parte del libro es un magnífico ejemplo de este carácter etnológico ya que describe con todo lujo de detalles cómo era la feria en una de esas localidades y qué diferentes grupos de judíos acudían a ellas.

En definitiva, una magnífica novela muy interesante por lo que cuenta y por cómo lo hace.

Nota poco relevante: Como buen ateo que soy, lo que leo sobre el judaísmo no hace sino reafirmarme en mi idea, aunque no sé si es eso lo que pretende el autor que siempre se muestra respetuoso.

Hay una buena reseña de Koldo en unlibroaldia.blogspot.com

 

Israel Yehoshua Singer, Yoshe Kalb, el pecador. Traducción Rhoda Henelde y Jacob Abecasís.

 

 

viernes, 4 de septiembre de 2026

Entretenimiento de calidad

 

Este es el cuarto volumen que leo y comento de la serie que Offutt dedica a su protagonista Mick Hardin, alguien tan peculiar que en esta ocasión ejerce nada menos que de sheriff del condado sustituyendo a su hermana Linda aún convaleciente de los problemas narrados en la anterior novela.

Un Hardin en una situación personal un tanto delicada tal y como se cuenta en el siguiente fragmento:

“Mick se quedó un rato en el todoterreno preguntándose cómo podía haber caído tan bajo con tan solo cuarenta años: un trabajo que le repateaba y un coche que no era suyo, viviendo en casa de su madre muerta, divorciado, a la deriva y totalmente ofuscado. No era sano y no tenía muy claro cómo ponerle remedio.” (p. 27)

No obstante, la responsabilidad le hace asumir el trabajo; un trabajo, por cierto, que devaluaba bastante ya que contestaba lo siguiente a una pregunta del jefe de la policía municipal:

“– Eso espero, Chet. No sé cómo podía con esto. En lo que va de semana llevo un caballo fugado, tres perros abandonados y cuatro buzones derribados. La guinda ha sido una mujer que hace kombucha en una yurta.” (p. 41)

Sin embargo, en sus días de gestión se va a enfrentar a tres muertos en diferentes días,  y a un tiroteo con bielorrusos en un largo capítulo en el que Offutt demuestra que es capaz de narrar escenas de acción en el más puro estilo cinematográfico.

Por lo demás, se trata de un libro típico del autor en el que sobre todo hay que destacar su facilidad y agilidad narrativa, los buenos personajes que crea, la naturalidad con la que actúan, los diálogos llenos de intención y muy adaptados a quienes hablan y, claro, no podían faltar las múltiples referencias a los pájaros, eso sí, ninguna, cosa rara, a las serpientes.

Tampoco falta algún toque a la situación política. En este caso solo una de pasada, pero bastante significativa de su forma de pensar

“Unos chavales blancos con rifles de asalto. La mayor amenaza del país.” (p. 207)

Y otro a problemas sociales como el de la vivienda con el desahucio de un solar donde estaba situado un parque de caravanas, un momento que recuerda otro exactamente igual que acabo de ver en la película Rebuilding. 

En fin, una novela típica de Offutt, uno de los autores que más he leído y que más me ha hecho disfrutar en los últimos años.

 

Chris Offutt, El sheriff reticente. Traducción Javier Lucini.

 

 

 

lunes, 31 de agosto de 2026

Decepción

 

En más de una ocasión he dejado constancia en el blog del porqué compraba y leía algunos libros, qué me había llevado a ello, a través de qué medio, etc. En este caso fue el título lo que primero llamó mi atención, a continuación el interés que me suscitó la contraportada y como colofón el hecho de, como se dice en esta, había sido elogiada por escritores como Martín Caparrós -uno de mis autores favoritos-, Claudia Piñeiro -de la que he leído prácticamente todo lo que ha publicado-, y Rodrigo Fresán, entre otros.

Creo que estos elogios me han influido de forma negativa ya que se trata de un libro del que me han interesado algunas partes, pero del que al terminar la lectura me ha quedado un mal sabor de boca. África de las Heras, la espía cuyos pasos sigue Ramos, puede que sea un personaje interesante, pero del que creo que la autora no ha sacado todo el partido posible, un personaje del que quedan muchas preguntas por responder, quizás porque no se pueda saber más por ausencia de documentación, aunque de ser así me hubiera gustado verlo reflejado en el texto.

Del escritor Alan Pauls, la editorial reproduce en la solapa el siguiente fragmento de su crítica al libro: “Laura Ramos consuma la proeza vertiginosa de contar todo el siglo XX a través de una de sus pasiones fundamentales: la impostura, la duplicidad, las vidas clandestinas”.

Hay muchos libros que han tratado de la impostura o la duplicidad, en este mismo blog hay varios ejemplos, pero no creo que ninguno pretendiera algo tan grande como “contar todo el siglo XX”. No digo que Ramos lo haya pretendido, pero estos halagos son tan desmedidos que me hacen dudar de si quien los hace ha leído realmente el libro.

En cualquier caso, como ya decía antes, hay partes del libro que sí me han interesado, por ejemplo, lo que se narra de la guerra civil española, momento por cierto en el que la protagonista es captada en 1937 por los servicios soviéticos, o los preparativos para el asesinato de Trotsky, pero no son suficientes para que el libro me parezca de lectura recomendable.

 

Laura Ramos, Mi niñera de la KGB.

 

 

domingo, 30 de agosto de 2026

ANDAMIO

 

Entrada con mucho equilibrio en cantidad, cosa rara,  entre películas y series. Entre las primeras destaca la belga, por su tema y, sobre todo, por el tratamiento cinematográfico. Entre las series destaca muy por encima del resto De puntillas. El resto me doy cuenta ahora de que es casi todo acción y thrillers.


Películas

 

Rebuilding. Producción estadounidense. Después de un incendio que termina con todo lo que tienen, varias personas intentan reconstruir sus vidas. Una película que resalta el buenismo y la solidaridad. Ritmo tranquilo para una historia sencilla, pero que se ve con agrado.

 

Yo te creo. Producción belga. Un juicio por la custodia de los hijos en la que el padre está acusado, además, en otro tribunal de abusos. Magnífica por su guion y su realización a base de planos larguísimos sobre todo con la madre, verdadera protagonista, encarnada por una actriz que hace un papel realmente excepcional.

 

Anniversary. Producción estadounidense de la que es mejor no contar nada para no hacer spoiler, aunque de alguna manera se ve venir algo de lo que sucede. Es bastante interesante y pone sobre el tapete temas muy actuales.

 

Palestine 36. Coproducción palestina con varios países. Interesante para conocer el origen del conflicto, aunque hay que ponerle algunos peros como: no queda claro lo que sucede ni el porqué en algunos momentos, algunos personajes están poco explicados y, por último, la realización es manifiestamente mejorable, a mí algunas escenas me han chirriado bastante. En resumen, una película que promete más de lo que ofrece, y bien que lo siento por lo necesaria que es en estos momentos.

 

Infiltrada en Siria. Documental en coproducción Reino Unido- Países Bajos. Muy interesante el método de investigación a partir de la llegada de unos vídeos que muestran las masacres que hace un grupo de militares del ejército sirio. Muy bien planteado el documental y con la duración, 75 minutos, apropiada.

 

Una mujer sin pasado. Producción danesa. Tiene un buen inicio y una primera media hora interesante, luego decae y se convierte en un thriller mil veces visto, previsible y aburrido. Totalmente prescindible.

 

Series

 

Los asesinatos de Idaho: Pesadilla en la universidad. Miniserie documental estadounidense sobre un cuádruple asesinato cometido en 2022. Las víctimas fueron cuatro estudiantes que vivían en la misma casa. Como sucede con los true crime hechos en Estados Unidos, la realización es muy buena, el ritmo también y, además, cuentan con gran cantidad de material de archivo. Buena serie.

Netflix

 

Operaciones especiales Lioness. Segunda temporada de esta serie estadounidense de 8 episodios de 50 minutos. En la misma línea que la anterior, con mucha acción y buena producción. Es una serie de Taylor Sheridan y, por lo tanto, con mucho músculo masculino, mujeres con carácter muy fuerte y muchos muertos entre los que se enfrentan a los protagonistas. Entretenida sin más e ideológicamente cercana al trumpismo.

Netflix

 

Secret Service. Serie británica de 5 episodios de 45 minutos. Espionaje y luchas por el poder en el partido “laboralista” en una serie con unos diálogos manifiestamente mejorables y unos personajes a veces un tanto ridículos. Lejos de las buenas series de esa procedencia.

Movistar +

 

De puntillas. Miniserie británica de 5 episodios de 45 minutos. Un drama muy bien construido y magníficamente interpretado. Deja un mal sabor de boca por lo real de algunos comportamientos sobre el tema de la homosexualidad y la transexualidad. Una de las mejores series que he visto últimamente.

HBO Max

 

Lucky. Miniserie estadounidense de 7 episodios de 45 minutos. Un thriller con mucha acción en los primeros capítulos y con varios giros interesantes de guion en el resto. Muy entretenida. Mantiene bien la atención y apetece seguir viendo episodios cuando acabas uno.

Apple TV

 

El patíbulo. Miniserie británica de 3 episodios de una hora. Es una especie de cuento -se basa en una novela-, que se desarrolla en la segunda mitad del siglo XVIII cuando en los pueblos de Yorkshire aumenta la pobreza por la llegada de la revolución industrial. Muy bien ambientada, como siempre en lo que se hace en las islas, pero a mí me ha resultado un tanto premiosa, con algunos buenos momentos y otros un tanto aburridos. Lo que desde luego es inexplicable es el título que no tiene nada que ver ni con el original ni con lo que sucede.

Filmin.

 

Cape fear. Miniserie estadounidense de 10 episodios de 45 minutos. Aunque se haya llevado al cine ya dos veces, la serie tiene los suficientes alicientes para que merezca la pena. Además, el papel de Bardem parece estar hecho específicamente para él, lo borda. Muy entretenida y un acierto el uso que se hace de la fotografía.

Apple TV

 

 

 

miércoles, 26 de agosto de 2026

Un Conde diferente

 


Como el propio autor explica en la nota introductoria, este libro surge como un encargo de sus editores brasileños para la colección “Literatura y muerte”. Tras elegir a Hemingway como el autor sobre el que iba a escribir, se le ocurrió dejar que fuera Mario Conde el encargado de dirigir la historia. Así, esta novela es muy diferente tanto a las cuatro anteriores de la serie de Conde como a las que vendrían después.

Como ya he dicho más de una vez comentando libros de esta serie, la estoy siguiendo de una forma absolutamente desordenada. Empecé casi por el final, hace poco leí la primera y ahora la quinta. No importa porque lo que me gusta e interesa no tiene nada que ver con las tramas policiacas que se narran.

Curiosamente, este libro no tiene prácticamente ninguna de las cosas que me atraen de la serie: el lenguaje popular, el ambiente de La Habana, los personajes de los amigos de Conde o las críticas al régimen más o menos explícitas.

En este, Padura va alternando hechos de 1958, con Hemingway como protagonista, entre los que hay un asesinato, con lo que sucede en 1998 cuando le encargan a Conde, que ya ha dejado la policía e iniciado su negocio de compraventa de libros, que investigue quién pudo ser el culpable de ese asesinato. Obviamente, Padura dedica mucho más espacio a la primera historia y su personaje protagonista ya que, como también dice en la introducción, “con quien he tenido por años una encarnizada relación de amor-odio”.

Esta parte me ha parecido interesante porque desconozco bastante la vida y la obra de ese escritor y Padura, utilizando datos reales con algo de ficción, lo describe y explica muy bien. Sin embargo, en general la novela es la que menos me ha gustado de las que he leído de la serie.

Hay una reseña muy favorable de Alejandro Salgado en asbvirtualinfo. blogspot.com

 

Leonardo Padura, Adiós, Hemingway

 

 

 

domingo, 23 de agosto de 2026

Texto militante

 


Albanese es tan suficientemente conocida que no hace falta decir nada de ella. Es muy activa en las redes sociales y con el mismo espíritu combativo que en ellas se muestra en este libro que ha dividido en nueve capítulos en los que trata temas como: ¿Qué es la infancia en Palestina? ¿Cuáles son las consecuencias de la ocupación? ¿Hasta dónde puede llegar la crueldad del genocidio? ¿Dónde está el hogar de un refugiado?

En cada capítulo antes del contenido aparece un nombre que de alguna manera o bien la ha ayudado a entender lo que en él se dice o ha tenido algún tipo de influencia en el contenido. Nombres como: Ghassan, cirujano que estuvo operando en Gaza varias semanas; Ingrid, experta en apartheid; Alon, profesor italo-palestino de Historia y Estudios Judaicos; George, ingeniero palestino de Jerusalén; Abu Hassan, primer palestino que conoció o Eyal Weizman, arquitecto forense, entre otros. La mayoría son palestinos, pero hay también una buena presencia de judíos tanto israelíes como de la diáspora.

Antes advertía sobre el carácter combativo del libro. Un par de ejemplos:

“Temo una sociedad en la que el asesinato, la mutilación, la tortura, la violación, el hambre y la penuria son noticia según quién sea la víctima y quién el artífice. Y durante mis años como relatora especial, me he preguntado muchas veces sobre esto, cuando he participado en debates sobre el significado de la palabra “imparcialidad”. (p.24)

“De hecho, expliqué que la ocupación israelí no es temporal, sino que forma parte de un proyecto más amplio que combina el colonialismo de asentamiento, el apartheid y la ocupación militar. No es posible hablar ni de desarrollo ni de “paz económica” sin acabar primero con la dominación; y, de hecho, seguir inyectando dinero y ayuda humanitaria es como intentar que un juguete roto funcione.” (p. 97)

Ahora bien, Albanese tiene una visión más global de lo que allí sucede y, por ejemplo, se fija en las consecuencias que puede tener también sobre la propia sociedad israelí citando a un experta de ese país:

“(…) no solo los niños palestinos crecen en un sistema absolutamente injusto que los expone continuamente a la violencia, sino también los niños israelíes. A fin de cuentas, ellos también son víctimas, porque -como sostiene la filóloga israelí Nurit Pelet-Elhanan- ser educados desde pequeños con el miedo y la desconfianza hacia el otro, con la normalización de la violencia, con una visión del mundo basada en la dominación y la opresión racial, impulsada por la ideología de sus líderes políticos y, a menudo, también por sus propios padres, no ha sido una elección.” (p. 44 

He reproducido tres citas bastante extensas porque creo que reflejan muy bien no solo el pensamiento de la autora sobre esos temas, sino que dan una idea bastante clara del planteamiento del libro, de un libro en el que todo es realmente muy interesante aunque no muy novedoso en algunos temas.

A mí me ha hecho pensar en un par de aspectos. Por un lado, el uso incorrecto de la expresión tan habitual de “lobby judío” y, por otra parte, toda la reflexión sobre el antisemitismo en la conversación con Alon Confino, profesor de Historia y Estudios Judaicos en el MIT.

Desde otro punto de vista, no he terminado de entender bien la polémica que se formó sobre el documental No Other Land.

Un libro de lectura recomendable no tanto por las novedades que pueda ofrecer, sino porque es una buena síntesis de los problemas de la zona y está escrito con la garra y la fuerza de alguien que, como es el caso de Albanese, está demostrando que es capaz de “ponerse el mundo por montera” cuando un tema lo merece.

Desde luego al final no te puedes quedar indiferente.

 

 

Francesca Albanese, Cuando el mundo duerme. Historias, palabras y heridas de Palestina. Traducción Mónica Monteys.