viernes, 18 de octubre de 2019

Buen conjunto de relatos



A lo largo de este año he leído dos libros del ciclo Ramas entrelazadas en el que Tisma escribe sobre los momentos de la guerra y la inmediata posguerra en Novi Sad,  su ciudad natal. Aún me quedan otros dos para terminar el ciclo. El que ahora comento es diferente. Se trata de un conjunto de nueve relatos en los que no se dice dónde se desarrollan, aunque se supone que es en la ciudad citada,  y en varios tampoco se sabe muy bien cuándo, aunque todos transcurran después de terminada la guerra.
Tisma es un magnífico escritor tanto por su estilo como por la profundidad de lo que cuenta. En sus novelas suele partir de distintos personajes y los va alternando en los capítulos; aquí, lógicamente, no puede utilizar esa técnica, pero consigue que varios de sus relatos sean auténticas novelas cortas y, sobre todo, logra una gran intensidad dramática.
Prácticamente en todos tiene una fuerte presencia la violencia y en muchos la violencia de género, De hecho son mujeres la mayoría de los personajes que son asesinados en los diferentes relatos. Solo en uno es una mujer  la que comete el asesinato matando a hachazos a quien la había engañado y pegado.
Los personajes de estas historias pertenecen en su mayoría a lo que podríamos llamar clases populares, son gentes con muchas carencias y no solo económicas y, además, por lo general bastante infelices. Creo que de alguna manera Tisma pretende dejar constancia de cómo quedó su sociedad después del conflicto bélico.
Los dos primeros relatos no me han gustado especialmente, pero a partir de ahí  me he ido metiendo en las diferentes historias de las que destacaría tres: Todo su yo, Personalidad y, el más largo, La tormenta.
Hay que decir también que si bien el autor en algunos momentos no ahorra las escenas duras, tampoco se regodea en ellas.
Un buen libro para acercarse a un escritor que ha aportado una obra no muy extensa, pero sí creo que importante para el conocimiento de lo que sucedió en la guerra y tras ella en una zona de Yugoslavia.

Aleksandar Tisma, Sin un grito. Traducción L.F.Gallardo y T. Pistelek.


lunes, 14 de octubre de 2019

Periodismo del bueno


Tras la lectura de Una historia sencilla y Opus Gelber, ambas de la autora, he quedado enganchado a sus libros. Para mi gusto, Guerriero comparte con Caparrós, cada uno con su estilo y sus temas, además de su nacionalidad su capacidad para hacer literatura y muy buen periodismo al mismo tiempo.
El libro dedicado al pianista Gelber es uno de los mejores que he leído este año y ahora se le une este Plano americano en el que se recogen los perfiles de 26 personajes que, salvo en el caso del inédito dedicado a Roberto Alt, fueron publicados entre los años 2002 y 2017 en diferentes medios de Chile, Argentina, México, Colombia o España.
Para realizarlos utiliza indistintamente entrevistas con el propio personaje, con amigos y gente cercana, artículos sobre él o ella, escritos del propio personaje, datos sobre su vida, etc. Con todo ello termina conformando un texto que tiene un poco de crónica, de reportaje y de análisis, con lo que el lector termina teniendo una idea bastante completa del personaje.
Dice Mario Vargas Llosa en su crítica en elpais.com que los perfiles: “son una verdadera proeza narrativa, por la cercanía que consiguen, introduciendo al lector en la intimidad de todos ellos, en la pulcritud o el caos en que viven o vivieron, en los objetos de que se rodearon, sus padres, mujeres o maridos, o hijos, y en su manera de trabajar, en sus éxitos y fracasos, en sus grandezas y pequeñeces.”
Remito al que esté interesado a esta reseña porque es realmente magnífica y dice cosas no solo muy bien dichas sino, sobre todo, muy positivas sobre el carácter de la escritura de Guerriero.
Una característica de la autora, que ya conocía de sus libros anteriores y que me encanta, es que deja que los personajes se muestren como son y es muy poco intervencionista, al menos en lo que luego escribe. Además, por lo general usa citas de otros para caracterizar a los personajes y muy pocas veces su propia impresión.
Entre los personajes predominan los de nacionalidad argentina, pero también hay chilenos, uruguayos y un español. Además hay gran variedad de profesiones: poetas, periodistas, escritores, artistas plásticos, diseñadores, cantantes, una bailarina, etc., y un cierto equilibrio de géneros pues hay diez mujeres.
A la inmensa mayoría los he conocido al leer el libro ya que no tenía ni idea de su existencia, sin embargo, puedo decir que prácticamente todos me han interesado, lógicamente en distinto grado, sobre todo porque la autora sabe extraer de todos ellos el lado más humano. Particularmente me han llamado la atención: Ida Vilariño y Claudio Bertoni, quizá por la riqueza de las poesías que reproduce de ambos.
En fin, es un libro más que recomendable. Un libro para ir leyendo poco a poco, disfrutando de las diversas personalidades y de la forma de trabajar de esta gran periodista que es Leila Guerriero.
Dos críticas un tanto intrascendentes. Por un lado, me ha sorprendido que la autora cometa el error, aunque es bastante común, de decir que Juan José Millás tiene un problema de pronunciación con la letra “r” cuando el problema lo tiene con la “l”. Por otro lado, he encontrado 6 o 7 erratas no relevantes, pero es algo bastante raro en las publicaciones de esta editorial.

Leila Guerriero, Plano americano.



viernes, 11 de octubre de 2019

La situación de la mujer coreana



Desde hace tiempo me gusta buscar libros de literaturas alejadas tanto en el espacio como, sobre todo, en las concepciones culturales. En este sentido, la literatura coreana era uno de los agujeros negros hasta la traducción y publicación por la editorial Rata de dos magníficas e intrigantes novelas, La vegetariana y Asuntos humanos,  de la escritora Han Kang. Por todo ello, al ver el otro día este libro de otra escritora coreana y, además, publicado por una editorial como Alfaguara no dudé ni un instante en adquirirlo.
Una vez leído el primer capítulo que se desarrolla en 2015, pensé que estaba otra vez ante una novela de tema intrigante y tratamiento duro. Sin embargo, la continuación me demostró que no era así. A partir del siguiente capítulo la autora nos cuenta la historia de la joven de 33 años que aparece al principio. Una historia en la que sucede lo mismo, primero en su familia que da mayor importancia a su hermano que a ella y a su hermana; luego en el colegio donde los alumnos tiene preeminencia sobre las alumnas; posteriormente en la universidad en la que pasa exactamente lo mismo; al llegar al mundo del trabajo se encontrará con una situación parecida y, finalmente, cuando tenga novio, se case y tenga una hija, deberá abandonar el trabajo, porque gana menos que el marido y centrarse en el cuidado de la niña.
Como se ve, se trata de reflejar y describir la situación de la mujer en Corea del Sur en los últimos treinta años. Una situación de inferioridad y minusvaloración que ha sido, y aún sigue así en determinados ambientes, tradicional también en el mundo occidental. Esta descripción se acompaña en ocasiones con datos, estadísticas e informaciones cuyas fuentes se citan a pie de página.
Estamos pues más ante un alegato y una llamada de atención que ante una novela propiamente dicha. Algunos de los personajes que aparecen son prototipos para demostrar situaciones más que seres de carne y hueso. Curiosamente, a pesar de tratar un tema tan vital, la forma de hacerlo es bastante desapasionada; da más la impresión de que estamos leyendo un informe sociológico que una historia personal y, además, está escrita de una forma bastante ligera. Solamente el principio y las dos últimas páginas se salen un poco de este esquema.
El libro parece ser que ha sido un gran  éxito de ventas en Asia y puedo entenderlo, pero no creo que suceda lo mismo por aquí pues el máximo interés es sociológico, para conocer lo que pasa en otros lugares, y no desde luego literario. Me parece una lectura irrelevante.
Hay una reseña donde se da una versión bastante diferente en senorasytacitas.wordpress.com.

Cho Nam-joo, Kim Ji-young, nacida en 1982. Traducción Joo Hasun.

jueves, 10 de octubre de 2019

Zweig nunca se acaba




Zweig es un autor inagotable. He leído un montón de libros suyos y sin embargo, por suerte,  aún me quedan algunos pendientes. Este en particular no me había animado hasta ahora porque de los tres escritores sobre los que escribe solo había leído bastante de Balzac, pero hace cuarenta años, y apenas nada de los otros dos. Sí, ya sé que es imperdonable que un lector habitual como yo no conozca la obra de autores como Dickens y Dostoievski. De ambos tengo libros en casa desde siempre y me he prometido a mí mismo no dejar pasar mucho tiempo sin leer, sobre todo,  al gran escritor ruso.
Dice Zweig en la introducción hecha en 1919 para la edición conjunta en un libro de estos ensayos que: “presuponen un conocimiento de las obras: no pretenden ser una introducción, sino sublimación, condensación, extracto.” (p. 10)
Por lo que acabo de comentar, en mi caso ha servido para animarme a la lectura y, desde luego, para haber disfrutado con la escritura y la capacidad analítica de Zweig. Este placer que procura la lectura de cualquier texto del autor es lo que más me animó, unido a la opinión de un amigo que, curiosamente, es el único libro que había leído de Zweig. (Ahora ya no es así).
De cada autor se pueden extraer cosas interesantes. Así, yo destacaría:
De Balzac: Su saber enciclopédico; el ser capaz de privarse de todo por la creación literaria; el vivir encerrado en una habitación; su intensidad y voluntad y la no existencia entre sus personajes de tipos mixtos lo que es más pobre que la realidad, pero más intenso.
De Dickens: Su enorme popularidad; el ser un símbolo de la vida burguesa y de la tradición inglesa; el talento descriptivo y, por encima de todo, su obra inmortal: el tratamiento de la infancia.
De Dostoievski es más difícil sintetizar porque ocupa más de la mitad del libro dada la clara preferencia que por él tiene Zweig, no obstante puedo destacar: Su vida tan trágica hasta el punto de que en algunos momentos leer sobre ella da un poco de angustia; el hecho de ser un enfermo que triunfa sobre su destino; su ludopatía y, muy especialmente, la importancia de la pasión y el tratamiento psicológico de los personajes.
Esto no son sino unas breves pinceladas de lo que se puede encontrar un lector en este libro, pero como ya decía antes, lo mejor es cómo lo cuenta Zweig, con qué expresividad y con qué pasión a veces, y siempre con una escritura muy elaborada.
Recomendable con las precisiones que hace el propio autor.
Hay una buena reseña en nullediesinelinea.es

Stefan Zweig, Tres maestros (Balzac, Dickens, Dostoievski). Traducción
J. Fontcuberta.


miércoles, 9 de octubre de 2019

Fotografías comentadas




Sigo con la labor de conocer la obra de esta interesante y magnífica escritora francesa. Evidentemente, como pasa casi siempre que se lee todo lo publicado de un autor, hay unas cosas que gustan más y otras menos o incluso a veces nada. Hasta ahora me había no solo gustado sino en muchos casos emocionado lo leído de Ernaux. No puedo decir lo mismo de este libro.
Dice la autora en un prólogo que hace a modo de presentación y explicación del libro:

“No puedo definir el valor y el interés de nuestra empresa. (..) Foto, escritura, en ambos casos se trataba para nosotros de conferir más realidad a momentos de goce irrepresentables y fugitivos. El mayor grado de realidad, sin embargo, se alcanzará solamente si estas fotos escritas se transforman en otras escenas en la memoria y la imaginación de los lectores.” (p. 16)

Tengo que reconocer que a mí ni me ha interesado demasiado ni se ha producido esa transformación en la memoria o en la imaginación.
En el libro se presentan catorce fotografías en las que se plasman escenas posteriores a las relaciones amorosas entre Ernaux y Marie que era en esos momentos, años 2003 y 2004, su compañero. Cada fotografía, reproducida por cierto en blanco y negro, se acompaña de un breve comentario hecho por separado de ambos.
En estos comentarios aflora a menudo la situación por la que atraviesa ella en esos momentos al padecer un cáncer de mama y estar en tratamiento de radioterapia y quimioterapia. En lo que cuenta sobre esto está lo mejor del libro ya que demuestra, una vez más, un gran valor y seguridad en sí misma para decir algunas de las cosas que dice. También puede ser interesante algún detalle en el que se puede apreciar cómo se inicia una relación. Pero, al lado de esto, hay en cada fotografía la descripción de lo que en ella aparece, algo que me ha resultado reiterativo y poco atractivo como lector. Puede ser que alguien especialmente interesado en la fotografía sí le encuentre sentido a esto, pero en mi caso tengo que decir que no uso cámara de fotos ni en los viajes.
Me parece un libro prescindible sobre todo teniendo en cuenta el resto de la obra de Ernaux que, por cierto, se va a reeditar a lo largo del año con lo que podremos seguir disfrutando de su escritura.
La edición española cuenta con la reproducción al final del libro de las fotografías en color, algo que no se hizo en su día en la edición francesa.
Un comentario más favorable se puede encontrar en la buena reseña de Marc Peig en unlibroaldia.blogspot.com, fiel seguidor de la autora y artífice de mi afición por ella.

Annie Ernaux/Marc Marie, El uso de la foto. Traducción Lydia Vázquez Jiménez.

lunes, 7 de octubre de 2019

Primera novela de un buen escritor



En la recuperación que estoy haciendo de la obra de este escritor le llega el turno a la primera novela que publicó. Está escrita entre 1996 y 1999, es decir, cuando tenía entre diecinueve y veintidós años lo que me parece un dato enormemente significativo. Esta edición está revisada en 2014-2015 aunque no creo que se hayan hecho cambios sustanciales.
Tengo que decir de entrada que me sorprende que esta pueda ser una novela escrita por alguien tan joven. Se aprecian en ella detalles de una escritura bastante consolidada y madura. Por un lado, la misma estructura empleada a partir del montaje de escenas en varios escenarios, así: la recogida de la basura (Demetrio y el Negro, los protagonistas, son basureros), las relaciones adúlteras de Demetrio, los recuerdos de juventud de este y, finalmente, las relaciones que establecen con algún mendigo. Por otro lado, el uso de los diferentes lenguajes, sobre todo, la transcripción del habla popular y, especialmente, de la del Negro.
La historia está contada en LXV breves capítulos en los que va alternando los diferentes temas sin que el lector en ningún momento se pierda, sino que, bien al contrario, sigue toda la peripecia de los protagonistas con interés. Aunque es cierto que me ha costado unas pocas páginas entrar, también lo es que cada vez me ha ido gustando e interesando más. Desde luego ya se podía adivinar la existencia de un escritor con un prometedor futuro.
Para completar el comentario dejo una par de citas de críticas que se han hecho y que he recogido de la página web de Neuman:

“Esta primera novela tiene mucho bueno y digno de encomio. Lo mejor a mi gusto es la espléndida manera en que la obra está organizada y el ritmo con que se desvela la trama. La creación de los personajes, más la mezcla de lenguajes hispánicos, demuestran don de creador.” (Germán Gullón Abc Cutural.)

 Bariloche es bastante más que la promesa de un nuevo escritor; es una mirada extrañada sobre las ciudades y un conflicto con el lenguaje de pertenencia. (Claudio Zeiger, Página/12)

Libro recomendable como lo son todos los que he leído de Neuman. Lo mejor es que aún me quedan varios por conocer.


Andrés Neuman, Bariloche.

jueves, 3 de octubre de 2019

Primera decepción



Este es el quinto libro que se publica en España del autor y el quinto que leo lo que demuestra el interés que su obra me suscita. Es un escritor de novelas cortas y relatos que escribe magníficamente y cuenta historias interesantes.
Sin embargo, en este caso he sufrido una gran decepción. Este conjunto de nueve relatos fue escrito y publicado antes que el resto de los libros que he leído y su interés es, al menos para mí, muy inferior. De hecho solo el relato que da título al libro, en el que aparece una vez más su abuelo, y el que lo cierra, que más que un relato es una reflexión sobre literatura y realidad y en el que vuelve precisamente sobre lo escrito sobre su abuelo, me han recordado el Halfon que tanto me ha hecho disfrutar en otras ocasiones.
En los primeros me sobran referencias literarias o musicales, y en cuanto a los otros, centrados en Milan Rakic, un pianista gitano serbio, aunque me interesa mucho el mundo en el que se desarrollan las historias, no termino de entrar en ellas.
No es el libro más recomendable de este autor; sí lo son cualquiera de los anteriores.


Eduardo Halfon, El boxeador polaco.

martes, 1 de octubre de 2019

“Gracias a todos”: Nuevas citas XXII


Hace más de seis años que autoedité Gracias a todos en el que recogía la mayoría de las citas que había ido recopilando hasta entonces. En este tiempo he seguido con mi vieja costumbre y he pensado que sería una buena idea publicarlas en el blog organizadas por temas, con algún comentario si se tercia, tal y como hice en el libro.


Revolución

En la historia tú y yo no somos más que notas a pie de página, cuando mucho, camarada. Un tropiezo tuyo, una desgracia mía, una traición de alguien no representa nada en relación con los pueblos que se alzarán un día para liberar el continente.
(Palabras de un revolucionario chileno exiliado en Cuba)
Roberto Ampuero, Nuestros años verde olivo



Si yo pudiera creer que ir a una barricada iba a afectar en lo más mínimo el destino del hombre me iría a esa barricada, y bastante a menudo desearía poder hacerlo, pero no estaría siendo sincera si dijera que creo que va a tener lugar tan feliz final.
Joan Didion, Los que sueñan el sueño dorado

Todas las revoluciones acaban en un fracaso, pero hay que hacerlas de todas formas.
Rachid Boudjedra, Los campos de chumberas


El vicio del dinero es el cáncer de los revolucionarios, todos se enganchan a él y todos mueren de él.
Boualem Sansal, Rue Darwin


La culpa de los revolucionarios franceses no es pues haberse embriagado de sangre, sino de palabras sangrientas; cometieron la necedad, únicamente para entusiasmar al pueblo y certificarse a sí mismos su propio radicalismo, de crear un argot que goteaba sangre (…)
Stefan Zweig, Fouché. Retrato de un hombre político


(…) en cuanto a las teorías revolucionarias, los indigentes no tienen tiempo para semejantes asuntos. ¡A semejantes asuntos siempre se han dedicado los cuatro rebeldes que destacaban entre los bien alimentados!
Stanislaw Lem, El hospital de la transfiguración


Una revolución no puede considerarse como un bloque a menos que la veamos de lejos; si la vivimos, puede compararse con un torrente que acarrea a la vez, violentamente, lo mejor y lo peor y trae forzosamente verdaderas corrientes de contrarrevolución. Se ve conducida a recoger las viejas armas del antiguo régimen, y esas armas son de doble filo. Para ser servida con honestidad, debe ser incesantemente puesta en guardia contra sus propios abusos, sus propios excesos, sus propios crímenes, sus propios elementos de reacción. Necesita pues vitalmente la crítica, la oposición, el valor cívico de sus realizadores.
Victor Serge, Memorias de un revolucionario


Todo revolucionario se ha preguntado al menos una vez si, finalmente, ese porvenir radiante por el que combate no lo llevará detrás de las alambradas de un campo de concentración al día siguiente de la victoria, y los poetas rusos no tuvieron que preguntárselo durante demasiado tiempo.
Patrick Deville, Pura vida. Vida  & muerte de William Walker


Pero la revolución es un elemento natural como el mar, la inundación no llega a tierra de un salto, sino que después de cada encarnizado golpe la ola retrocede, aparentemente agotada, pero en realidad sólo para coger un nuevo y más devastador impulso. Y los amenazados nunca saben si la última ola ha sido la más fuerte, la definitiva.
Stefan Zweig, María Antonieta

Porque el concepto revolución es ya en sí mismo un término muy amplio: abarca, en una escala de continuas transiciones, desde el supremo idealismo hasta la brutalidad, desde la grandeza hasta la crueldad, desde el espíritu hasta su contrario,  la violencia; cambia y se revuelve en tornasoles, porque siempre recibe su color de las personas y de las circunstancias.
Stefan Zweig, María Antonieta


Lo temible de toda revolución es su triunfo, el momento que la enfrenta con la necesidad de dar a sus palabras hechos, realidad a sus propósitos. Es el momento de júbilo fatal que (casi) ninguna revolución ha podido sobrellevar.
Martín Caparrós, Larga distancia

Revolucionario

Las personas que están dispuestas a sacrificar su propio bienestar por un noble ideal probablemente acabarán exigiéndoles un sacrificio parecido a otros no tan dispuestos a hacerlo. Un sistema político que no puede funcionar sin mártires es un sistema político malo  y destructivo.
Heda Margolius Kovály, Bajo una estrella cruel. Una vida en Praga (1941-1968)


Hay algo aterradoramente puro en su violencia y la sed de autotransformación. Renuncian a sus raíces para tomar como modelos a los revolucionarios que ponen en práctica sus convicciones de la manera más cruel. Manufacturan como máquinas a las que no es posible detener el aborrecimiento que impulsa su idealismo inflexible. Su rabia es combustible. Están dispuestas a hacer cualquier cosa que, en su imaginación, pueda cambiar la historia. Ni siquiera pende sobre sus cabezas el reclutamiento obligatorio; se entregan libremente y sin temor a aterrorizar contra la guerra, competentes en el robo a punta de pistola, equipados de todas las maneras posibles para mutilar y matar con explosivos, sin que les disuada el temor, la duda o la contradicción interna (…)
Philip Roth, Pastoral americana


Riqueza

Quizá lo que deberíamos hacer es sencillamente abandonarlos a su riqueza, a esos imbéciles que necesitan a toda costa poseer el yate más grande del puerto.
H.M. Enzensberger, Reflexiones del señor K. o migajas que dejaba caer, recogidas por sus oyentes


Sentimiento

Decía: “Jóvenes no sintáis: observad”. Nosotros observamos poco, porque apenas teníamos tiempo, pero sentíamos mucho. Yo creo que el hombre, en la medida en que puede sentir está vivo. Cuando ya sólo se limita a observar, empieza a morir.
Ferran Planes, El desbarajuste


Sinceridad

La sinceridad carece de talento y de refinamiento, pero tiene el mérito de la convicción a falta de la elegancia del halago.
Yasmina Khadra, La ecuación de la vida


Socialismo

(…) lo que significaba vivir en el socialismo. Solo quienes han vivido en él y han experimentado en  carne propia las penurias suscitadas por la escasez cotidiana, la reglamentación extrema en todos los órdenes de la vida y el mensaje mesiánico de un gobierno sin oposición, entienden lo que es el socialismo y la dolorosa huella que imprime en uno para siempre.
Roberto Ampuero, Nuestros años verde olivo, pág


A  nuestro héroe le parecía ambiguo que con el poder obrero la retribución por pieza fuera menor que en el capitalismo, y que las siempre nuevas regulaciones socialistas sobre normas y competitividad laboral, según llamaban a la exigencia de aumentar el rendimiento, hicieran que cada vez resultara más difícil el trabajo de calidad.
György Spiró, Exposición de primavera


Después le pido que defina la ideología del partido. Tras reflexionar un rato, responde:
 - La ideología de nuestro partido no es otra cosa que más o menos el socialismo. – Lo dijo tal cual: more or less.
Ryszard Kapuscinski, Estrellas negras



“Que nadie se imagine a mamá tejiendo una bufanda en la mecedora o adornando nuestra casa con floreros de porcelana o elefantitos de cristal… ¡Ni hablar! Eso sería perder el tiempo miserablemente… Ceder a los gustos pequeñoburgueses. Lo suyo era el trabajo espiritual… La lectura… Un traje le duraba diez años y dos abrigos daban para la vida entera,,, No concebían que una vida valiera algo sin los poemas de Pushkin y las obras completas de Gorki. Sentían que formaban parte de una obra gigantesca y tenían la certeza de que ésta existía… Así transcurrieron sus vidas.”
Svetlana Aleksiévich, El fin del “Homo sovieticus”


El socialismo, como también su última fase posestalinista, nunca dejó de ser nacionalista, conservador hasta lo rancio, burdo y reprimido. Y hostil hacia las personas, pero no solo por motivos ideológicos, sino por la burricie de sus funcionarios. La mezcla de incompetencia y poder es terrible. Detrás de la puerta de cada despacho oficial había un cero a la izquierda vestido de domingo, con su insignia del Partido en la solapa, su enorme sello de oro y su tono despótico en la boca. El prototipo de funcionario socialista era realmente asqueroso de la cabeza a los pies.”
Herta Müller, Mi patria era una semilla de manzana


Después de hacerse la vida imposible en el partido anarquista, no le quedó más remedio que convertirse en miembro útil de la sociedad burguesa e ingresar en la socialdemocracia.
Karl Kraus, Dichos y contradichos


“El socialismo integral no es un ataque contra abusos específicos del capitalismo, sino contra la realidad. Es un intento de abolir el mundo real, un intento condenado a largo plazo pero que durante cierto periodo consigue crear un mundo surreal definido por esta paradoja: la ineficacia, la penuria y la violencia aparecen en él como el bien supremo.”
Martin Malia citado en
Emmanuel Carrère, Conviene tener un sitio adonde ir


Tras releer las citas sobre la revolución veo cuál debe de ser mi idea porque estoy de acuerdo con lo esencial de todas. Una hermosa palabra que la historia se ha encargado de destrozar (quizá si excluimos la francesa).
Creo que lo de Didion se ha confirmado históricamente. Sansal tiene también mucha razón. Lo de Lem ha sido así siempre. Serge sabía muy bien de lo que hablaba. Caparrós lo enuncia perfectamente.
Roth habla de un tipo que no siendo el único sí que ha existido.
Desgraciadamente ha habido, y hay, mucho de lo que dice Ampuero en el socialismo realmente existente.
Lo que le comenta una señora a Aleksiévich sobre la austeridad en el socialismo y la preferencia por otros aspectos de la vida me parece fundamental siempre que no sea obligado por las circunstancias o el estado.
Desde luego Müller sabe de qué habla. En las películas es lo que se transmite.
Kraus siempre en su estilo. Salvando las distancias, a mí me recuerda mucho a Cioran.

jueves, 26 de septiembre de 2019

Figuras del jazz



Ante la escasez de libros que traten sobre una de las músicas más importantes del siglo xx se agradece la publicación de cualquier libro y más si, como es el caso, se trata de entrevistas a varios de los mejores  intérpretes y creadores de esta música.
Sidran, él mismo pianista y compositor, se dedicó a entrevistar para un programa de radio en la segunda mitad de los ochenta  a un buen plantel de músicos en el que están, entre otros: Miles Davis, Keith Jarret, Art Blakey, Wynton Marsalis, Paul Motian o Carla Bley.
A diferencia de otros libros en los que también se escribe sobre figuras del jazz, en este, aunque no hay ni contrabajistas ni guitarristas, sí que están bastante bien representados varios instrumentos con una mención especial a la batería con nada menos que cuatro participantes de un total de quince.
Hay músicos de diferentes tendencias, pero todos tienen en común que hablan casi exclusivamente de música y con un nivel que lleva en muchos momentos a que alguien profano como yo se pierda totalmente. Hay bastantes preguntas y respuestas que se centran en aspectos muy técnicos con alusión a las notas que se tocan y a la forma de hacerlo. Ahí yo no lo puedo seguir, pero no importa porque a continuación sí tratan otros aspectos muy interesantes. Así me gustaría destacar la enorme vitalidad que todos manifiestan, la riqueza de unas vidas dedicadas en exclusividad a la música, la cantidad de cambios de agrupaciones musicales en las que han participado y con ello de amistades que han forjado, la intensidad con la que han vivido, etc. Todo ello no deja de provocar una cierta envidia.
Evidentemente se leen muchas cosas interesantes y novedosas, al menos para mí, entre las que destacaría: todo lo que  explica Blakey sobre la batería,  lo que cuenta Motian sobre su época con Bill Evans (esto lo he leído con particular emoción dada mi absoluta predilección por este pianista), las explicaciones de Marsalis sobre los aspectos técnicos de la improvisación grupal y el papel de cada instrumento, la intervención de un ingeniero de sonido como Van Gelder hablando de la grabación o, desde otro punto de vista, ver la precocidad de gente como Carla Bley.
En definitiva, un libro que cualquier aficionado al jazz disfrutará y si tiene conocimientos de música podrá además aprender muchas cosas muy interesantes.
Hay dos buenas reseñas: una de Juan Alberto Crasci en artezeta.com.ar y la otra de Sergio Pujol en pagina12.com.ar. Como se ve ambas en prensa argentina seguramente porque el libro está editado en ese país.


Ben Sidran, Talking Jazz. Una historia oral. Traducción Ana Kauffmann y Nicolás Pasetti.


martes, 24 de septiembre de 2019

Un best seller de vez en cuando



Vaya por delante que no soy lector de best sellers y no por elitismo sino simplemente porque me suelen aburrir. La única excepción creo recordar que ha sido la de la saga Millenium. Este libro de Dicker lo estuve viendo meses y meses en los expositores principales de todas las librerías y no me animé, pero con el paso del tiempo y la edición en bolsillo lo terminé adquiriendo y lo he tenido pendiente hasta ahora.
Sobre la historia que se cuenta en el libro apenas comentar que en 1975 desapareció en un pequeño pueblo del nordeste de los Estados Unidos una joven de 15 años. En 2008 se encuentra el cadáver en el jardín de una casa ocupada por un escritor, Harry Quebert, que, además, mantuvo una breve relación con la joven. En ayuda de Quebert, acusado del asesinato,  acude Marcus Goldman que fue discípulo suyo en la universidad en 1998. Goldman es un escritor de éxito reciente al que encargan un libro sobre lo que pasó.
Esta es la base, muy sintetizada, de este thriller.
Además de los mencionados hay varios personajes secundarios importantes; policías que llevaron el caso en su día y otros que lo llevan ahora, la familia de la desaparecida, los propietarios de una cafetería, un bibliotecario, el abogado de Quebert, un rico que es el dueño de la casa que habita Quebert y luego Goldman, etc. Los suficientes para poder ir dando pistas sobre los posibles asesinos.
La novela está escrita con gran agilidad y con un ritmo muy dinámico y constante. Va alternando los dos momentos, 1975 y 2008, con bastante acierto y de forma que el lector siempre se entera perfectamente de lo que le están contando. Hasta aquí lo mejor del libro y lo que hace que resulte bastante entretenido y que no cueste a pesar de sus casi 800 páginas.
Sin embargo, creo que tiene dos aspectos que no le favorecen. Por un lado, se tiene la impresión de que se está leyendo un texto de diseño, esto es, un texto en el que las piezas van encajando porque Dicker así lo diseñó lo que le lleva, sobre todo en la parte final, a ir dando giros de guion constantes. Por otra parte, se tiene muy poca información de la mayoría de los personajes a pesar de la extensión del libro. Alguno, como sucede con  la madre de Goldman que  tiene un par de escenas realmente horribles en su tratamiento, es francamente mejorable, y hay que decir también que las mujeres no salen muy bien paradas en el libro.
La editorial, en la nota que da sobre el autor, dice que la novela ha sido “descrita como un cruce de Larsson, Nabokov y Philip Roth”. No dudo de que haya alguien que lo haya dicho, lo que sí pongo en duda es su capacidad intelectual, o puede ser que lo haya hecho bajo la influencia de alguna sustancia o líquido. Por el género sí se podría comparar con Larsson, pero hay que reconocer que el autor sueco hace buena literatura y que Dicker es capaz de hacer una buena construcción y contarla, que no es poco sobre todo para alguien tan joven, pero nada más.
No sé si es el propio Dicker el que se quiere curar en salud cuando pone lo siguiente en referencia a Goldman:

“- (…) Tú eres un escritor, digamos…moderno. Gustas porque eres joven y dinámico…Y estás de moda. Eres un escritor de moda. Eso es. La gente no espera que ganes el Premio Pulitzer, les gustan tus libros porque estás en boga, porque les entretienen, y eso también está muy bien.
-        ¿Así que eso es lo que piensas? ¿Que soy un escritor entretenido?”
 (p. 465)

Un libro que me ha entretenido más de lo que esperaba, pero que me confirma en mi opinión de siempre sobre este tipo de literatura: se puede leer alguno cada cierto tiempo (eso sí, medido en años).
Hay una interesante reseña de Víctor M.González en revistagq.com y una entrevista de Lola Galán en elpais.com en la que creo que queda más claro lo de Roth.


Joël dicker, La verdad sobre el caso Harry Quebert. Traducción Juan Carlos Durán Romero.







lunes, 23 de septiembre de 2019

ANDAMIO


Buena cosecha en general y variada procedencia que es algo que me gusta especialmente.

Películas


Íntima convicción. Película francesa basada en hechos reales. Ha tenido muy buenas críticas, pero a mí no me parece tan buena. La visión que da de la justicia francesa da la impresión de que es un poco caricaturesca, más allá de que pueda haber más de un reflejo de la realidad y, sobre todo, el personaje de ficción que ha creado para llevar el peso de la trama me parece totalmente inverosímil. Tiene buenos momentos y es interesante, pero no es para tanto.


Quien a hierro mata. El cine español lleva tiempo demostrando que el thriller es el género que mejor domina. Esta película es una buena muestra de ello. A partir de un buen guion, se narra muy bien la historia, con el ritmo adecuado y con unas interpretaciones que elevan el nivel de la película sobre todo  por algunos papeles secundarios. Merece la pena verla.


Long shot. Comedia romántica estadounidense. Resulta entretenida y a veces divertida. Como la protagonista es la Secretaria de Estado que, además, se quiere presentar a la presidencia del país, la película tiene algunos toques políticos curiosos.


Blinded by the Light. Una película británica que se desarrolla en la segunda mitad de los ochenta y trata el tema de la integración de los pakistaníes en clave de comedia y de comedia musical en algún momento. Algunas críticas hablan de que resulta un tanto edulcorada, puede ser, pero yo he pasado un buen rato e incluso entiendo la presencia de algún breve discurso que es algo que suelo rechazar en el cine.


Ad Astra. Una película de ciencia ficción con unas críticas magníficas tanto en Estados Unidos como en España. No soy aficionado al género, pero he visto las que se consideran más importantes con resultados generalmente positivos. En este caso tengo que decir que hacía tiempo que no me aburría tanto en un cine y que le sacaba tantos defectos a un guion. A lo mejor es que no era mi día, pero es lo que sentí ayer



Series



Big Little lies. Segunda temporada de esta serie estadounidense. Tiene siete capítulos y resulta más o menos entretenida con algún momento interesante relacionado con el tema del maltrato a las mujeres. Está hecha sobre todo para el lucimiento de sus intérpretes y aparece un juicio al final bastante poco creíble. Tal y como termina podría parecer que no continuará, pero conociendo la capacidad de los guionistas de ese país para buscarle las vueltas a todo seguro que sí lo hará.


Ártico. Serie finlandesa con diez episodios. Se trata de un thriller con un buen comienzo pero que a partir del capítulo cinco decae mucho por problemas de guion que plantea situaciones un tanto absurdas. Como thriller nórdico tiene muy buenos paisajes aunque abusa demasiado de ellos. Protagonista femenina y algunos apuntes familiares interesantes, pero mucho más floja que otras series nórdicas. Prescindible.


Hierro. Mi afición por las series españolas es prácticamente nula. Vi Félix porque tenía muy buenas críticas y no me gustó. En el caso de Hierro me ha movido a verla el hecho de haber recorrido la isla hace unos años y haber disfrutado de sus extraordinarios paisajes.


La serie es un thriller compuesto por ocho capítulos. Reúne los elementos habituales del género en un guion bastante bien construido, con unos buenos actores y una dirección que da un buen ritmo a la narración. Además, el paisaje, como no podía ser de otra forma, es muy protagonista. Me ha recordado más a las series nórdicas que a las británicas. Es un producto con un buen nivel general.


La voz más alta. Miniserie estadounidense de siete capítulos. Cuenta los momentos más destacados de la carrera de Roger Ailes, el creador y director ejecutivo de Fox News. Desde luego no se puede decir que sea una visión muy positiva del personaje sino que, bien al contrario, se da una imagen bastante cruda desde su idea del periodismo (mejor manipular que informar) hasta los casos de acoso sexual de los que fue acusado. Magnífica interpretación y buen guion. Se basa en un libro y varios artículos que escribió un periodista.


Luther. Quinta temporada de esta serie de la BBC que tiene como protagonista a un peculiar policía interpretado por Idris Elba que hace una buena creación del personaje. Es entretenida pero queda lejos de las buenas series policíacas británicas.


Una familia unida. Serie sueca en 10 capítulos. Comedia sobre la vida de una familia extensa (llaman así a la formada por una pareja con hijos de matrimonios anteriores) y la relación con las anteriores parejas. Temas interesantes, buenas interpretaciones y la ventaja de conocer cómo se plantean las cosas en esa sociedad. Entretenida e interesante.


miércoles, 18 de septiembre de 2019

Citas últimas lecturas


Revolución


Lo temible de toda revolución es su triunfo, el momento que la enfrenta con la necesidad de dar a sus palabras hechos, realidad a sus propósitos. Es el momento de júbilo fatal que (casi) ninguna revolución ha podido sobrellevar.
Martín Caparrós, Larga distancia


Leer


Entre todas las razones que tenía para querer crecer estaba la de tener derecho a leer todos los libros.
Annie Ernaux, La mujer helada


Dinero


(…) el dinero es menos importante que el control de esfínteres.
Jorge Fernández Díaz, Mamá



Información, periodismo



Aunque sintiera la misma vocación de mis inicios, no tengo idea de qué haría en esta jungla de medios concentrados, grandes corporaciones y fondos de inversión. Cómo me ganaría la vida con la precariedad, los contratos basura, los despidos baratos. Ahora el asunto no es quién te lee, sino quién te financia. Ese es tu público, La gente ya no quiere pagar por la mejor información. Pueden gastar fortunas en esos aparatos donde leen. Pero por lo que están leyendo, ni un centavo. El presupuesto de un periódico no sale de su audiencia. Algún día inventarán los medios de comunicación sin público.
Andrés Neuman, Fractura



Edad



Nada daña más nuestra felicidad, decía, que el recuerdo de nuestra felicidad. No estoy segura de si es verdad. ¿A qué edad lo escribió? A veces los viejos sólo somos felices recordando. Por eso terminamos escondiendo los peores recuerdos debajo de la alfombra. Al fin y al cabo, hay una sola cosa segura. Que este presente, esta edad mía, es la única de mi vida que no veré con distancia. No voy a poder acordarme de ahora.
Andrés N


Edad



“Yo, a mi edad, más que una persona soy un período histórico.”
(Palabras de la bisabuela del autor.)
Andrés Neuman,  Una vez Argentina



Vejez


La vejez se convierte en una visión progresivamente incómoda para sus testigos, un futuro contagioso al que no conviene acercarse demasiado.
Andrés Neuman,  Una vez Argentina