martes, 21 de septiembre de 2021

Una auténtica influencer


Cada vez procuro leer más libros escritos por periodistas ya sean de viajes, reportajes sobre distintos lugares del mundo, investigaciones o, como en este caso, fragmentos de la biografía de la política europea con mayor influencia en los últimos quince años.

Subtitula la autora el libro Crónica de una era, y es que, efectivamente, además del perfil biográfico de Merkel, el libro nos ofrece bastantes elementos para hacernos una idea de esos años no solo en Alemania sino en la Unión Europea, al menos en los momentos más cruciales del período.

El libro está dividido en nueve capítulos. En los tres primeros conocemos los orígenes de Merkel, su entrada en la política y su llegada al poder. En los dos siguientes realiza un perfil tanto humano como, sobre todo,  político. El resto los dedica a tratar casi de forma monográfica la actuación de la política alemana en temas como: la extrema derecha, el papel de la mujer y el feminismo, la austeridad y, finalmente, la pandemia.

Para todo se basa, además de en la bibliografía citada al final, en multitud de entrevistas tanto con gente cercana a la canciller como con otra muy lejos de su forma de entender la política; también con varios intelectuales y, claro está, en su experiencia como corresponsal en Berlín durante varios años.

Con todo ese material ha elaborado un texto realmente magnífico tanto por su contenido como por el tratamiento de la información, mostrando en cada momento las diferentes visiones de lo que cuenta y haciéndolo con una agilidad y una claridad envidiables.

La Angela Merkel que refleja el libro resulta alguien bastante diferente de la idea que yo tenía. Es cierto que en los últimos tiempos muchos estábamos cambiando la percepción sobre ella, pero tras este libro ese cambio se afianza y se justifica.

De las muchas características que aparecen en el texto sobre su forma de ser yo destacaría, entre otras, las siguientes: Paciencia de hierro, autocontrol, ausencia de vanidad, voluntad integradora, aguante físico, modestia y austeridad, no subestimar a quien tiene enfrente, curiosidad casi infantil y,  en privado, se ríe mucho y es muy irónica.

Desde un punto de vista más centrado en ella como política, creo que el siguiente fragmento resume a la perfección las dos visiones que se tienen:

” (…) aprendió que nunca debía ir por delante de lo que los alemanes quieren, que la clave residía en comprender, en sentir qué quieren, qué esperan, no en anticiparse. Merkel es la líder que ha sabido leer a los alemanes como pocos. Esa manera de gobernar, pragmática y ausente de dogmas, con los cinco sentidos puestos en las encuestas de opinión y el sentir ciudadano, es precisamente lo que muchos le reprochan. La acusan de ir a remolque de la opinión pública, en lugar de abanderar los principios y las ideas estratégicas que deberían guiar al país”. (p. 64)

Hay un aspecto concreto, el que se refiere a la situación de la extrema derecha en Alemania, que me ha gustado especialmente por razones obvias y sobre el que reproduzco el siguiente fragmento:

““En Alemania tenemos que admitir que hemos tenido un nivel constante de antisemitismo y de radicalización de derechas”. (Carolin Emcke, pensadora y autora de un libro sobre la fabricación del odio). Siempre ha existido, pero cree que lo que ha cambiado es, por un lado, que AfD ejerce de puente y aglutinador de la miríada de movimientos y sobre todo “la falta de inhibición y el orgullo del rechazo al otro”. En la calle se escuchan ahora afirmaciones racistas impensables hace diez años. En nombre de la lucha contra la corrección política, despliegan un racismo desacomplejado”. (p. 109-110)

Creo que no hace falta comentarlo.

Dentro de un libro en el que cada página tiene interés, buenas informaciones y agudas reflexiones, a mí me han llamado la atención especialmente algunos temas como: los cambios de posición de Merkel en aspectos tan relevantes como la energía nuclear, el matrimonio gay o las cuotas de las mujeres en los consejos de administración; algunas opiniones en contra de su estilo como negativo para la democracia; las diferencias que se apuntan entre el este y el oeste en el auge nazi y en el trato a los emigrantes; el papel del ahorro en la sociedad alemana y, finalmente, la entrevista con una persona que se dedica a desnazificar gente.

En fin, un libro algo más que recomendable, muy instructivo, con muy buenas informaciones y de primera mano, y con un tratamiento muy periodístico en el mejor sentido del término.

Hay una buena entrevista de Iciar Gutiérrez con Carbajosa en eldiario.es.

 

Ana Carbajosa, Angela Merkel. Crónica de una era.

 

 

 

lunes, 20 de septiembre de 2021

Buen descubrimiento


Es la primera escritora eslovaca que conozco y que leo. Es curioso porque en poco tiempo he tenido ocasión de ver dos películas producidas en ese país y las dos muy buenas e interesantes, lo mismo que pasa con este conjunto de relatos.

El libro lo forman cinco relatos que tienen como protagonistas a cinco mujeres distintas, aunque alguna puede tener cierta relación con otra, y que titula con sus respectivos nombres salvo el primero titulado Mi padre. Todos ellos están contados en primera persona por la protagonista y todos tienen en común el estar escritos con frases generalmente cortas y con gran expresividad.

Como refleja el título del libro, las madres juegan un gran papel en la mayoría de ellos. Los camioneros solo en el último. Hace tiempo que vengo observando en los libros escritos por mujeres, que suele ser importante en la mayoría la relación con la madre y, además, que no siempre aparece reflejada de una forma muy positiva. En este caso sucede algo parecido. Así: una no está conforme con nada de lo que hace su hija; otra es enormemente controladora;  otra racista, xenófoba y “repugnante”; otra apenas si aparece. Sin embargo, al mismo tiempo, suele haber un deseo de relación con ella incluso en los casos más duros.

Además, también se trata el tema de las relaciones afectivas en general,  los traumas que arrastran o los fracasos matrimoniales. Se puede decir que cada relato, aunque es un caso distinto, recoge experiencias que son comunes a muchas mujeres. A mí particularmente me ha parecido realmente magnífico, dentro de una media muy alta, el relato titulado Olivia que tiene como protagonista a una profesora y que profundiza en el tema de esa profesión, de los alumnos y también de la maternidad.

Un libro recomendable y una escritora de la que habrá que estar atento por si se traduce algún otro texto.

 

Ivana Dobrakoková, Madres y camioneros. Traducción Patricia Gonzalo de Jesús.

 


jueves, 16 de septiembre de 2021

Gran periodismo

Anderson es uno de los grandes periodistas desde hace ya bastante tiempo. Este es el tercer libro que leo de él. Me impresionó en su día La caída de Bagdad por lo bien que contaba todo y porque se comprometía en sus opiniones. Luego leí otro interesante sobre la herencia colonial en África y más recientemente una colaboración en un libro sobre Cuba editado por Leila Guerriero.

Este, dedicado a un fenómeno tan importante y significativo de una época del siglo pasado, es una pena no haberlo leído hace tiempo. Se publicó en inglés en 1992 y en esta edición en 2018. Digo que es una pena, porque hoy se lee ya como un texto de historia aunque haya un par de casos que sigan casi igual que cuando se hizo el libro.

El autor dedicó más de tres años entre 1988 y 1992 a visitar y convivir con cinco movimientos guerrileros: el FMLN en El Salvador, El Frente Polisario en el Sáhara, el grupo étnico de los Karen en Birmania, los muyahidines en Afganistán que luchaban contra el gobierno apoyado por la URSS y, en un caso un poco diferente, en Gaza con participantes en los enfrentamientos con Israel en la primera intifada.

A lo largo de los siete capítulos en los que ha dividido el texto, Anderson va explicando los diferentes aspectos de esos movimientos: los motivos de su creación, sus formas de vida en las duras condiciones en las que se encuentran, la financiación, la forma de hacer la guerra, los sistemas de justicia que han ido creando, las relaciones afectivas y el papel que juega la religión.

Es muy interesante observar las enormes diferencias que existen a veces en algunos de estos aspectos entre los diferentes grupos.

Como se puede apreciar se trata de una información muy completa para lo que se basa en lo que va viendo con su presencia entre los guerrilleros, pero también en lo que va conociendo a partir de entrevistas con diferentes miembros de la guerrilla, tanto dirigentes como simples “soldados”, en las que hablan de sus experiencias, sus intereses, sus vacilaciones, sus ilusiones, etc.

De todo ello sale una visión bastante completa de un tipo de movimiento que, aunque relativamente minoritario en cada territorio, tuvo gran importancia y resonancia desde los años sesenta del siglo xx.

Unos grupos formados por hombres y mujeres de los que dice Anderson en el fragmento que cierra el libro:

“Al final, todos los guerrilleros son cruzados, personas imbuidas de la creencia de que hay cosas por las que vale la pena morir. Y, sea lo que sea en lo que creen –el islam, el cristianismo, la “democracia”, el marxismo-leninismo o, simplemente, un mundo donde se diferencia lo bueno y lo malo-, luchan por realizar unos ideales más grandes que ellos mismos. Mientras tanto, en su lucha, los propios guerrilleros han adquirido unas dimensiones más grandes que la vida: son los santos, los dioses y los mártires en un mundo de su propia creación”. (p. 319)

Es interesante, por lo que supone de buena síntesis, la opinión que recoge de un guerrillero salvadoreño:

“- Somos como sacerdotes, célibes, aunque no porque queramos serlo; pobres, aunque no debido a los votos; y hemos aceptado la obediencia… porque a causa de la guerra, tenemos que hacerlo”. (p. 79)

En esta edición española hay un interesante Epílogo en el que Anderson actualiza la situación de los diferentes grupos. Así, podemos ver cómo hay grupos que incluso han llegado al poder a través de las elecciones como sucede en El Salvador, otros que prácticamente han desaparecido como los Karen birmanos y otros que continúan su lucha porque el conflicto no se ha resuelto como pasa en el Sáhara o Gaza.

Quizá hubiese sido interesante acompañar la edición con algún mapa sobre todo en los casos de El Salvador y Birmania porque no resulta fácil hacerse una idea del territorio que describe el autor.

Una libro recomendable aunque haya perdido parte de su gran interés al perder actualidad.

 

Jon Lee Anderson, Guerrillas. Traducción María Tabuyo y Agustín López Tobajas.

 

 

 

miércoles, 15 de septiembre de 2021

Decepción



Hay bastantes libros de Sanz en casa y, sin embargo, hasta ahora no me había apetecido leer ninguno a pesar de que es una escritora cuyas declaraciones me suelen gustar. Claro que lo mismo me pasa con Edurne Portela y tampoco he leído nada suyo.

Ya de entrada tengo que decir que esta novela no me ha gustado, se me ha caído pronto de las manos y me ha dejado de interesar, pero he decidido leerla hasta el final. Aparentemente se trata de un thriller aunque yo creo que eso es simplemente un artificio que usa Sanz para hablar de otras cosas.

La novela está dividida en tres partes, cada una narrada por un personaje diferente y ofreciendo un cierto perspectivismo. La primera la narra Arturo Zarco, un detective privado que, por lo que sé, protagoniza varias novelas de la autora. La tercera, Paula, la exmujer del detective. Y la segunda una vecina de la casa donde se ha producido el crimen que pone en marcha la acción, y lo hace a través de un diario ya que se trata de alguien que se considera una escritora. Hasta aquí todo bien e interesante.

¿Cuál es entonces el problema? En parte viene de lo que dice Ricardo Senabre en su reseña en elcultural.com:

“La concepción global de la novela era, pues, compleja. Su desarrollo, en cambio, deja cierto regusto de insatisfacción, porque ninguno de los aspectos enumerados acaba de perfilarse adecuadamente. Los personajes son inconsistentes, por más que la autora haya tratado de caracterizarlos con rasgos muy marcados -la homosexualidad de Zarco, la cojera de Paula, la afición del daltónico Olmo a las mariposas, el habla de Yalal, etc.-, e incluso algunos vecinos parecen salidos de la más tópica literatura costumbrista”.

A mí hay momentos en que me ha recordado a la película La Comunidad de Eloy de la Iglesia por ese costumbrismo, pero sin la misma calidad. Creo que el hecho de ver a los diferentes personajes retratados por varias manos sin que, por otra parte, se llegue a perfilar bien a ninguno es lo que hace que la novela deje de interesar. Hay demasiados vecinos, demasiadas historias, demasiados problemas y demasiada falta de concreción. Y hablando de excesos, no sé si es algo habitual en esta escritora, pero desde luego esa constante en este libro de hacer listas de montones de cosas ya sean objetos, características psicológicas o hechos, entre otras,  a mí me ha puesto nervioso en varios momentos.

En fin, una decepción mi primer contacto con Marta Sanz.

Tras la lectura he leído varias reseñas en blogs muy favorables al libro y lo mismo pasa con los fragmentos que ha seleccionado la editorial para la contraportada.

 

Marta Sanz, Black, black, black.

 

miércoles, 8 de septiembre de 2021

Relectura (casi) obligatoria


Dentro de la “campaña” de relectura que emprendí hace unos meses no podía faltar un texto de uno de mis escritores favoritos. No he tenido ninguna duda a la hora de seleccionar cuál debía ser ya que, a pesar de los casi veinte años transcurridos de su primera lectura, recuerdo el impacto que me causó siendo alguien que tiene una memoria bastante penosa.

Zweig es un escritor realmente magnífico y uno de los intelectuales importantes de su época. Ambas cosas se ponen de manifiesto en este libro que, por cierto, ha tenido y sigue teniendo mucho éxito en nuestro país.

Dice el autor en el segundo párrafo del prefacio:

“Nada más lejos de mi intención que colocarme en primer término, a no ser que se me considere como un conferenciante que relata algo sirviéndose de diapositivas; es la época la que pone las imágenes, yo tan solo me limito a ponerle las palabras; aunque, a decir verdad, tampoco será mi destino el tema de mi narración, sino el de toda una generación…”. (p. 9) 

Y es uno de los aspectos más relevantes del libro. Aunque aparezca como memorias y pudiera parecer algo casi exclusivamente personal, es cierto que lo que se conoce más que su propia trayectoria, que también, es la de toda una generación.

El libro está dividido en 16 capítulos que siguen un orden cronológico. Yo lo dividiría en tres partes diferentes en la extensión y el tratamiento. En los primeros capítulos escribe sobre su infancia y juventud, última década del siglo XIX y primera del XX, y en ellos hace muchas e interesantes comparaciones en cómo eran algunas cosas en esa época y cómo han evolucionado para ser tan diferentes en el momento en que escribe (año 1941). Así, por ejemplo, lo hace con la enseñanza, la sexualidad o la prostitución entre otros temas. (He de decir que esto me ha llevado a hacer algo parecido en mi experiencia y he encontrado bastantes similitudes aunque haya muchos años de diferencia, pero es que nuestro país ha sufrido un atraso brutal en gran parte del siglo pasado). A continuación, en lo que constituye el núcleo del libro, Zweig relata sus experiencias en diferentes lugares. Así, en Berlin, Zurich, París o Londres en los que vivió cierto tiempo, o en Rusia (la URSS), Estados Unidos o Sudamérica a los que viajó de forma puntual. Aquí nos presenta a muchos escritores, intelectuales y políticos con los que tuvo relaciones como Theodor Herzl, Walter Rathenau, Romain Rolland, Rilke o Gorki, entre otros. En la tercera y última se centra sobre todo en lo que estaba pasando desde la llegada de Hitler al poder y es la parte del texto más reflexiva y menos narrativa. En ella siguen apareciendo personajes de la relevancia de Freud o Richard Strauss.

Por lo dicho, se puede deducir que es muy poco lo que cuenta sobre su obra y menos, apenas alguna frase, sobre su vida privada. Lo primero es una lástima porque las pocas referencias que salen son muy interesantes para quienes hemos leído casi todos sus libros traducidos. Sobre lo segundo hay varias biografías que inciden mucho en ello.

Es importante conocer las circunstancias en las que Zweig escribe el libro, pues como afirma también en el Prefacio:

 “Lo escribo en plena guerra, en el extranjero y sin nada que ayude a mi memoria. En mi habitación de hotel, no dispongo de un solo ejemplar de mis libros, ni de apuntes, ni de una carta de amigo”. (p. 15) 

Hay que tener muy buena memoria para relatar muchas de las cosas que cuenta, pero, por otro lado,  el carecer de documentación creo que tiene la ventaja de llevarle a centrarse en aspectos más fundamentales y a hacer reflexiones más personales.

El libro está todo él atravesado por su liberalismo (burgués) y su pacifismo consecuente este con su cosmopolitismo. Es una versión de la época que, lógicamente, admite matices, pero que está hecha con enorme sinceridad y, como no podía ser de otra forma, extraordinariamente escrita, con ese estilo tan característico del autor.

Evidentemente, en un libro tan extenso, 546 páginas, hay momentos para todo aunque todo resulta muy interesante. A mí me han llamado la atención algunas cosas concretas por razones muy diferentes. Así: lo magníficamente que están reflejados los momentos de inicio de la I Guerra Mundial en Austria y también la inmediata posguerra; me ha parecido muy interesante lo que escribe sobre las razones de su éxito (de alguno de sus libros se vendieron 20.000 ejemplares el primer día); también los ejemplos que da de su amplísima colección de manuscritos; desde otro punto de vista, resulta curioso y de alguna manera intrigante el gafe que pareció perseguirle al principio con sus obras de teatro, ya que tres grandes actores murieron antes de llegar a estrenarlas; y, finalmente, lo que comenta sobre la guerra civil española, a raíz de su breve estancia en Vigo camino de América, me parece que refleja muy bien su forma de pensar.

En fin, creo que es uno de esos libros importantes de los que, además de disfrutar de la simple lectura, se puede sacar más de una enseñanza.

Hay una buena reseña en leeresvivirdosveces.com

 

Stefan Zweig, El mundo de ayer. Memorias de un europeo. Traducción J. Fontcuberta y A.Orzeszek.

 

 

lunes, 6 de septiembre de 2021

Crónicas mexicanas


Hace apenas tres semanas dejaba el comentario del primer libro que leía de esta escritora mexicana que descubría en ese momento, y ya estoy con el segundo leído y el tercero entre los pendientes de lectura. Está claro que es una escritora que atrapa tanto por el fondo como por la forma.

Es este libro recoge doce crónicas y relatos que escribió entre 2002 y 2011, esto es, entre sus ¡veinte! y sus treinta años. De los doce ninguno tiene desperdicio, sean más cortos o más largos, más realidad o con algo más de ficción, lo cierto es que Melchor sabe dotarlos de tal fuerza e intensidad que hay que leerlos poco a poco y dejar que vaya sedimentando lo que se está leyendo.

Dice la autora en la nota que precede a los textos:

“Sé que la subjetividad humana es quizás el campo menos periodístico que puede existir, y que algunos de mis relatos corren el riesgo de aparecer, a pesar de este chorro mareador, como ficciones. No me queda sino asegurarle al lector que mi intención al escribirlas fue siempre la de relatar una historia con la mayor cantidad posible de detalles y el menor de ruido, que las palabras que utilizo provienen del conocimiento íntimo de mis informantes, de la explotación total, a veces despiadada, de sus percepciones, y, por supuesto, de mi propia participación en los hechos y lugares descritos”. (p. 11-12) 

Aparece ahí una idea que creo fundamental a la hora de analizar la obra. Me refiero al lenguaje que utiliza y sobre todo a cómo sabe recrear el lenguaje popular; bien sea por sus “informantes” o por su “propia participación” en los hechos, lo cierto es que me parece algo muy definitorio de la obra de Melchor y, desde luego, de los textos que aquí se recogen. Eso sí, hay momentos en que no resulta fácil entender lo que se dice, pero no importa por la fuerza que tienen las expresiones.

Los temas de las diferentes crónicas  son muy variados aunque predominan los que deben de ser más habituales en la Veracruz en la que se desarrollan: droga, violencia, machismo, corrupción policial, justicia deficiente, etc. Para ello cuenta historias como la de una avioneta de narcos que confundieron con un ovni; la llegada de unos emigrantes al puerto de Veracruz creyendo que llegaban a Miami (en la que da título al libro); la terrible historia de Evangelina Tejada y cómo fue contada por la prensa; un linchamiento que terminó quemando vivo al linchado o todo el proceso de un exorcismo en el relato más largo del libro.

En fin, todo un muestrario de horrores tratados siempre con una escritura muy directa, carente de adornos y, como decía antes, utilizando mucho el lenguaje de la calle. Un libro muy recomendable.

Hay una reseña de Miguel Ángel Gómez Reyes en tierraadentro.cultura.gob.mex muy completa en la que se cuentan más cosas del contenido de algunos capítulos, y otra también interesante de Francesc Bon en unlibroaldia.blogspot.com.

 

Fernanda Melchor, Aquí no es Miami.

 

 

 

sábado, 4 de septiembre de 2021

Historia(s) del Tour de Francia



Hace apenas unos días comentaba en el blog Los sótanos del mundo, el libro por el que he conocido a este magnífico periodista y ya decía en el comentario que había empezado a leer este dedicado a la historia del Tour (se puede obviar lo de Francia porque “le Tour” no puede ser otro).

Dice Carlos Arribas en el Prólogo:

“La mirada de Ander Izagirre, ladrón fugaz de decenas de vidas de ciclistas, de sus recuerdos, la mirada con la que da vida, palabra, imagen, a decenas de momentos del Tour de Francia, es la mirada voluntariamente ingenua de la fascinación. Es la única mirada que admite el ciclismo  considerado como una pasión”. (p. 7). 

Y desde luego si algo rezuma cada página del libro es la fascinación y la pasión que por ese deporte siente el autor quien, por cierto, lo practicó de joven a nivel prácticamente profesional. No sé si al dejarlo se perdió algo importante el ciclismo, pero sí que lo ganó el periodismo.

No he sido un gran aficionado al ciclismo, pero sí que he visto innumerables finales de etapa retrasmitidos por la televisión, sobre todo en la época en que se cortaba la imagen a cada rato en las subidas a los puertos máxime si había algo de niebla. De todas formas sí tengo el suficiente conocimiento para que todos los nombres que aparecen desde finales de los cincuenta me resulten conocidos y algunos incluso familiares.

En mi infancia y adolescencia uno de nuestros juegos favoritos era reproducir las carreras ciclistas. Para ello, con las chapas de las botellas de cerveza y refrescos, elaborábamos nuestros “ciclistas” con su correspondiente foto y los colores del equipo. Luego, construíamos los circuitos bien en la tierra de un parque, dibujándolo con tiza en la calzada o aprovechando el borde de las aceras. Horas y horas de juego y clasificaciones que incluían el premio de la montaña. De ahí surge mi posterior afición a ese deporte. Por cierto que en esa época fui acérrimo seguidor del equipo Kas dirigido por Dalmacio Langarica que no recuerdo ahora haberlo visto en el libro.

Volviendo al texto de Izagirre tengo que decir que es un libro muy entretenido, aportando datos muy curiosos, enormemente divertido en algunas de sus anécdotas, emocionante también en algunos momentos y a partir de algunos personajes, y siempre escrito con mucha agilidad y buena escritura. Evidentemente un placer para aficionados a este deporte, pero creo que incluso puede disfrutar quien no lo sea demasiado.

Me limitaré a poner algunos ejemplos: antes de plantear la subida al Tourmalet la probaron en coche; un ciclista francés, Lapize,  llamó asesinos a los organizadores de la prueba; otro ciclista, Walkowiak, se arrepintió de ganar la carrera; retrata magníficamente la rivalidad, no exenta de camaradería a veces, de Bartoli y Copi; aparece también un Anquetil muy desconocido para mí (era el ídolo de casi todos mis amigos; uno llamaba a su bicicleta “anquetila”) y entre todas las anécdotas me quedo con la de El Cojo, un ciclista de Bilbao que se presentaba en las salidas sin nada para avituallarse (en esa época esto corría a cargo de cada participante), pero que había dejado cazuelas de bacalao a lo largo del recorrido o, también, que iba a París en bicicleta para participar en el Tour, lógico siendo de Bilbao, aunque también lógicamente terminaba abandonando y, por último, también relata muy bien algunas de las carreras tanto de Delgado como de Indurain.

En fin, un libro muy variado y del que se sale más aficionado que antes de su lectura. Hay otro sobre el Giro del mismo autor, pero no me animo porque es una carrera que apenas he seguido. Eso sí, insistiré en otros trabajos suyos.

Quien quiera más informaciones puede acudir a la buena reseña que hay en varadoenlallanura.blogspot.com

 

 

Ander Izagirre, Plomo en los bolsillos. Malandanzas, fanfarronadas, traiciones, alegrías, hazañas y sorpresas del Tour de Francia.

 

martes, 31 de agosto de 2021

ANDAMIO

Esta entrada ha quedado muy equilibrada por primera vez en mucho tiempo: 5 películas y seis series, pero sobre todo hay una grandísima variedad de procedencias: de Irán y Rusia a Eslovaquia y Suecia pasando por Dinamarca, Australia, Islandia y la India. Lo mismo sucede con los temas: comedia, comedia negra, drama de todos los calibres y solo dos policiacas.

En general hay bastante calidad.

 

Películas

 

Kandahar. Película iraní de 2001 muy apropiada para verla estos días. Una afgana que vive en Canadá vuelve a su país para evitar el suicidio de su hermana. En el camino hacia la ciudad se encontrará con una serie de situaciones que muestran cómo es el país bajo el control de los talibanes. Paisajes desolados, desasosegante, dura de ver, pero cumple su función.

 

Un mundo complicado. Coproducción India y Británica. Película de acción pero con un curiosos contenidos socio- políticos. En el mundo de la mafia en Londres se enfrentan un inglés, cuyo coche lleva en la matrícula “White power”, con un tamil que realmente se dedica a obtener dinero para pagar a los abogados de los inmigrantes que llegan al Reino Unido. En medio, un tamil recién llegado se ve envuelto en el conflicto y se convierte en protagonista. Racismo y xenofobia están detrás de todo aunque luego se desarrolle como una película de acción. Además, hay una par de magníficas escenas de canto y baile. Muy entretenida y bien realizada.

 

Queridos camaradas. Película rusa de Andrei Konchalovsky en blanco y negro y formato más cuadrado para contar la huelga de una fábrica de motores en 1962. Interesante el trabajo sobre los entresijos de la respuesta por parte de las estructuras del partido comunista y del estado. Quizá se centra demasiado en la peripecia individual de una mujer y su hija y poco en la huelga misma, pero está muy bien realizada y te traslada al momento y las circunstancias.

 

El informe Auschwitz. Una interesante película eslovaca basada en hechos reales. Dos judíos se fugaron del campo de concentración y elaboraron un informe sobre lo que sucedía que costó que fuese aceptado por la Cruz Roja y las autoridades eslovacas. Un buen guion y la oscuridad propia del tema. Aún sigue siendo necesario este tipo de películas.

 

Solo nos queda bailar. Producción sueca aunque la historia se desarrolla en Georgia, lugar de origen de los padres de su director Levan Arkin. Una historia tratada con gran sensibilidad y emoción sobre la relación homosexual entre dos bailarines de baile tradicional georgiano. Tiene muchos momentos magníficos y unas buenísimas secuencias de bailes tradicionales. Toca también aspectos sociales y de relaciones familiares. Una buena película que ganó muchos premios en Suecia, incluido uno para su protagonista.

 

Series

  

The investigation. Miniserie danesa de 6 episodios de unos 45 minutos cada uno. Reconstruye ficcionalmente la investigación que se llevó a cabo por la desaparición de una periodista sueca que había ido en un submarino construido por un industrial danés. Va mostrando todos los pasos y las frustraciones de los policías y del fiscal ya que no se encontraba el cuerpo de la periodista. Muy bien elaborado el guion, magnífica la puesta en escena y también las interpretaciones. Tiene un ritmo muy pausado tratándose de un tema así, pero creo que es la mejor forma de trasladar al espectador lo que significó esa investigación de varios meses.

 

Mr. Inbetween. Serie australiana de solo 6 episodios de menos de 30 minutos. Comedia negra con un protagonista muy peculiar que mata sin ningún problema pero es capaz de demostrar gran afectividad con su familia. Entretenida. Hay tres temporadas.

 

Cuando el polvo se asienta. Serie danesa de 10 episodios de casi una hora cada uno. Retrato de un conjunto de personajes antes y después de un atentado que sufrieron. Una visión bastante completa de algunos aspectos de la sociedad danesa desde el racismo hasta los problemas familiares, pasando por la pobreza y marginación hasta las indecisiones de los políticos. Unas interpretaciones muy buenas con un gran guion dan una gran verosimilitud a todo lo que sucede si exceptuamos un par de momentos. Una de las mejores series que he visto en los últimos tiempos y una demostración más de la gran potencia que es Dinamarca en las series a pesar de ser un país pequeño.

 

Stella Blómkvist. Miniserie islandesa de 6 episodios de unos 45 minutos. La protagonista es una abogada y son tres casos agrupados de dos en dos episodios con alguna conexión entre ellos. Un guion muy flojo sobre unas historias poco interesantes que llevan también a interpretaciones regulares. Es una pena porque el planteamiento, siguiendo un poco el estilo de alguna película de detectives norteamericana, parecía interesante. Prescindible.

 

Time (Condena). Miniserie británica de solo tres episodios de algo menos de una hora. Menos mal que dura eso porque se alcanzan momentos de una gran tensión emocional. Yo hacía tiempo que no me sentía tan implicado con lo que pasaba en la pantalla. Una serie magnífica con dos interpretaciones difíciles de igualar. De lo mejor que se podrá ver este año.

 

Podría destruirte. Serie británica de 12 episodios de unos 45 minutos en los que Michaela Coel, guionista, intérprete y directora con Sam Miller, cuenta la agresión sexual que padeció o, mejor, basándose en ella, nos cuenta la forma de vida de un grupo de jóvenes cercanos a los treinta y alguno de sus problemas y peligros. Interesante y entretenida además de bien intepretada.

lunes, 30 de agosto de 2021

Buen descubrimiento


Últimamente he vuelto a leer de vez en cuando autores anglosajones. He ido dejando atrás cierta manía y la verdad es que lo agradezco. Esta novela, que es la primera que escribió Haruf, se acaba de publicar y creo que ha sido, precisamente, la última en hacerlo. Así que por esta vez empiezo a leer a un autor por orden. Y digo empiezo porque pienso seguir sobre todo después de leer la reseña hecha en leeresvivirdosveces.com donde se afirma:

“Lo que convierte a Haruf en uno de mis autores favoritos es su capacidad para narrar rutinas de vidas tranquilas de forma apasionante. Haruf ha sido capaz de mantenerme pegado al libro sin grandes aspavientos literarios, sin grandes giros de guion, sin personajes hiperbólicos, casi sin buenos ni malos. Haruf atrapa desde la cotidianidad, la rutina y la normalidad de unos personajes perfectamente reales. Porque la vida no necesita alicientes para ser narrada, la vida es tremendamente interesante. Solo hay que saber contarla. Y Haruf lo hace a las mil maravillas”.

Esto se dice mientras que, al mismo tiempo, se titula el comentario: “No ha cumplido las altas expectativas que tenía depositadas en el autor”.

Entiendo entonces que si para un lector que conoce su obra esta es una pieza menor, a mí que me ha gustado el resto me parecerá magnífica; al menos eso espero.

En esta novela, el narrador, que a su vez es uno de los protagonistas, le cuenta a un periodista, que ha acudido al lugar para investigar un posible homicidio, la historia de la familia en la que se ha producido la muerte y, relacionada con ella, la de su propia familia. El lugar es Holt, un pequeño e imaginario pueblo de Colorado a unos 100 kilómetros de Denver. Allí llegó en los años veinte esa familia procedente de Iowa y allí vivía ya la familia del narrador.

La narración se hace en 1976 y se remonta a los años veinte para centrarse luego en los cuarenta y en los sesenta. Hay mucho de esos valores que siempre se ponen como ejemplo de los pioneros: el trabajo, el orgullo, la voluntad, la independencia, etc. También hay algunos apuntes etnográficos, como la descripción que hace del ordeño de vacas o de algunos trabajos agrícolas, por ejemplo.

Ahora bien, lo central es la historia de esa familia y, sobre todo, del personaje de Edith, la hija. Creo que aquí está lo mejor de un libro que, quizá por ser una primera novela, es cierto que en algunos momentos se sale de la historia principal y pierde fuerza.

Haruf es un magnífico narrador que, aunque cuenta cosas que ya he leído o visto en películas más de una vez, es capaz de encontrar el ángulo interesante de los personajes, unos personajes muy bien caracterizados y trabajados.

En fin, me lo he pasado muy bien leyendo el libro y espero seguir disfrutando con otros del autor.

 

Kent Haruf, El vínculo más fuerte. Traducción Cruz Rodríguez Juiz.

 

 

jueves, 26 de agosto de 2021

Dura crítica del neoliberalismo


Hace poco más de un mes hice en el blog el comentario del libro La seducción del autoritarismo de Anne Applebaum, una intelectual liberal conservadora estadounidense que es un alegato contra el trumpismo y todo lo que ha pasado, y puede volver a pasar, en los Estados Unidos. En la misma línea, aunque con otro enfoque, se mueve el libro de Lassalle.

Conozco al autor por algunas intervenciones en tertulias radiofónicas y he podido comprobar que está bastante alejado del que fue su partido, el PP, con el que ocupó cargos de cierta relevancia como, por ejemplo, secretario  de Estado de Cultura. En el libro aparece el Lassalle profesor de Filosofía del Derecho y no el político en activo que ya no es.

El libro está dividido en 10 capítulos. En los primeros se dedica a diferenciar entre el liberalismo y el neoliberalismo con críticas constantes al segundo. Utiliza, tomándolo de otro autor, el término “democradura” para indicar la hibridación que están haciendo entre formas democráticas y elementos de dictadura. Estos capítulos son demasiado redundantes ya que se reiteran muchas veces las mismas ideas. En el capítulo 7 el autor “toma tierra” y lo dedica a comentar cómo ha funcionado todo esto en Estados Unidos con el trumpismo como momento final, por ahora, pero con los antecedentes de los neocon y del Tea Party que surgieron de las crisis de 2001y 2008 respectivamente. Este capítulo, Hacia la Ilustración oscura,  y el siguiente, Golpe de Estado 4.0, justifican sobradamente la lectura del libro. Los dos últimos los dedica a plantear las posibles alternativas y como sucede siempre en este tipo de libros, sea su autor de centro o de izquierda, es la parte  más floja ya que dar como solución que el estado controle más a las empresas tecnológicas o ir hacia un Humanismo liberal o un Humanismo moral no deja de ser algo más que utópico dada la situación actual que, además, ha dejado muy bien reflejada en el texto, máxime si plantea que sea la educación la encargada de ese trabajo.

No obstante, Lassalle ha escrito un texto valiente y muy combativo contra una ideología que es, hoy por hoy, la predomínate en su antiguo partido, aunque apenas si hace alguna referencia a lo que está sucediendo en Europa en general y en España en particular.

Los siguientes fragmentos pueden servir de ejemplo de los planteamientos del autor:

“Desde entonces (la época de Reagan y Thatcher) el neoliberalismo hegemonizó las políticas económicas de Occidente y fue presionando el propósito del liberalismo de definir la sociedad como una comunidad ética basada en el equilibrio entre la libertad y la igualdad. Presión ideológica que fue intensificándose a medida que las políticas neoliberales lograron que la atomización individualista de las sociedades occidentales rompiera la idea del bien común y el egoísmo economicista se impusiera como dinamizador de la convivencia social”. (p. 36)

” A partir de entonces (Bush y los neocons) el cálculo de los consensos fue sustituido por la lógica populista que prima el cálculo de los disensos y los conflictos como herramientas que han de inspirar la decisión de los gobiernos”. (p. 109)

La alianza entre el Tea Party y la cadena Fox “(…) Inició una estrategia novedosa de desinformación y propaganda que sintonizó acciones de movilización política con iniciativas empresariales de comunicación.

(…) Esta estrategia desinformativa que surgió en Estados Unidos fue posible por la derogación que hizo Ronald Reagan del principio liberal de imparcialidad informativa. Este exigía a las emisoras de radio y televisión dos cosas: mostrar puntos de vista diferentes al informar y asumir criterios de responsabilidad periodística sobre los contenidos que emitían.” (p 118)

“Este (el trumpismo) puede definirse como una extrema derecha que persigue la tradición, la familia y la autoridad, dentro de un mercado desregulado y volcado a maximizar de forma eficiente el laissez faire. Estaríamos ante una hipótesis paleoconservadora adaptada a la posmodernidad neoliberal y a la propagación del miedo entre las clases medias. Un poderoso relato antipolítico que ha encontrado en la realidad paralela de las redes sociales el filtro que impermeabiliza a sus seguidores de cualquier contraste crítico que rompa su burbuja de ficticia seguridad cognitiva” (p. 126)

Aunque son citas un poco extensas, he preferido que sean las palabras del autor las que reflejen el contenido del libro mucho mejor de lo que yo podría hacer.

Desde luego, lo que sí me queda claro tras la lectura de este libro es que si ese liberalismo fuese la oposición en el país otro gallo nos cantaría. No soy liberal ni siquiera de ese liberalismo que defiende Lassalle, pero sí creo que es una ideología con la que se puede llegar a acuerdos en multitud de temas de gran relevancia para la sociedad.

Además de lo comentado hasta aquí, quisiera también dejar constancia de algunas informaciones y reflexiones del libro que me parecen especialmente interesantes. Así: la idea de cómo la soberanía popular está siendo sustituida por la soberanía digital; la diferenciación entre librecambismo y liberalismo o la relación entre el tema de las armas de destrucción masiva en Irak y la introducción de los sentimientos en la política, entre otros.

Hay, sin embargo, otro aspecto que sí quisiera criticar. Me refiero al uso de un lenguaje bastante alambicado que oscurece por momentos lo que se quiere transmitir, hasta el punto de que se pueden leer fragmentos como el siguiente que he sido incapaz de entender:

“Y tercero, porque la metodología de gestión decisionista de los problemas reforzó la cadena lógica de linealidad utilizando criterios emocionales que, a medida que creció la interacción de aquellos y su hibridación en otros más difíciles de resolver binariamente, ha llevado a las instituciones a un descrédito generalizado por su incapacidad para dar respuestas eficaces” (p. 111)

Por todo lo dicho, y al margen de algunos aspectos muy mejorables, estamos ante un libro muy interesante sobre todo teniendo en cuenta quién es su autor. No debe de ser fácil elaborar un texto dirigido a hacer una enmienda a la totalidad de la política que lleva a cabo el que era hasta hace poco su partido.

Hay una entrevista con Íñigo Aduriz en el diario.es en la que sí se hacen referencias a España y en la que califica la campaña de Díaz Ayuso como “una hibridación de libertarismo y populismo”, que son, precisamente, los dos conceptos más criticados a lo largo del libro.

 

 

José María Lassalle, El liberalismo herido. Reivindicación de la libertad frente a la nostalgia del autoritarismo.

 

 

martes, 24 de agosto de 2021

Sociología de Alcampo


Soy un fiel seguidor de esta magnífica escritora francesa, tanto que compré y leí un libro en el que comentaban ella y su compañero unas fotos hechas por ellos mismos sobre cómo quedaba el lugar después de sus relaciones amorosas. No me gustó. Ahora he vuelto a las andadas de no dejar nada de ella sin conocer y he leído esta especie de diario sobre sus compras en el hipermercado Alcampo entre noviembre de 2012 y octubre de 2013. Quizá haya influido algo el que yo también compro algunos productos en ese híper.

El libro tiene 120 páginas que podrían ser un artículo extenso para una revista especializada, pero que, en mi opinión, no merecían ser publicadas como libro.

No obstante, Ernaux, como no podía ser de otra manera, tiene alguna buena reflexión. Pondré dos ejemplos, el primero más de índole sociopolítica y el segundo más personal (de mi persona):

“Evidentemente, aparte de unas lágrimas de cocodrilo, no hay que contar con nosotros, que nos aprovechamos alegremente de esa mano de obra esclava, para cambiar las cosas. La rebelión vendrá de los explotados, del otro lado del mundo. Hasta los parados franceses víctimas de las deslocalizaciones están encantados de poder comprarse una camiseta a 7 eutors”. (p. 46)

(Viene a cuento del incendio en Bangladeh de una fábrica textil en la que hubo 112 muertos que producía, entre otros, para Alcampo).

“Perversión del sistema de las cajas automáticas, la irritación que suscita una cajera considerada lenta se traslada al cliente”. (p. 53)

Creo que en ambos tiene el acierto de dar con el comentario oportuno sobre dos realidades muy diferentes y que dejan constancia de toda una sociología del consumidor.

Y ya que he hecho alusión a algo personal, no puedo dejar sin reflejar otro comentario que me parece bastante poco afortunado pues generaliza algo que creo que, aunque siga sucediendo en bastantes casos, está cambiando de forma acelerada. (Algunos, o muchos, no tenemos nada que cambiar y por eso me siento algo ofendido).

“Los súper y los híper siguen siendo una extensión del ámbito femenino, la prolongación del universo doméstico cuyo buen funcionamiento garantizan ellas, recorriendo los estantes con, en la cabeza, todo lo que falta en armarios y frigorífico, todo lo que deben comprar para contestar a la pregunta reiterada, qué vamos a cenar esta noche, mañana, la semana entera. Ellas, siempre más poseedoras que los hombres de una competencia culinaria que hace que escojan sin dudar los productos según el plato que hay que preparar, mientras que ellos, plantados, perdidos frente a una estantería, piden socorro, con el móvil pegado al oído “Oye, ¿Qué harina tengo que coger?”” (p.79-80)

Hay un comentario mucho más favorable de Diego Palacios en librosyliteratura.es. Lo acaba así: “Original, certero, distinto, reflexivo, analítico, social, agudo, a veces humorístico, pero sobre todo muy entretenido, ligero y fácil de leer. Observaciones con las que puedo coincidir a las que añadiría: prescindible a pesar de todo.

Annie Ernaux, Mira las luces, amor mío. Traducción Lydia Vázquez Jiménez.

 

 

lunes, 23 de agosto de 2021

Al fin una novela de esta autora


El año pasado apareció la autora en dos entradas del blog correspondientes a los dos tomos publicados de sus memorias. Ya decía entonces que esperaba que se editase alguna de sus novelas pues debían de ser interesantes. La misma editorial, Impedimenta, que publicó esos libros publica este que seguramente no será el último.

Las memorias de Condé, que por cierto leí en desorden cronológico, tienen mucha fuerza y la autora sabe reflejar muy bien la sociedad que le tocó vivir haciéndolo además de forma bastante crítica.

Esta novela creo que tiene mucho que ver con la historia de Condé aunque no sea realmente autobiográfica. Cuenta la historia de tres generaciones de mujeres de una familia. Nina, la mayor y la que aparece menos en el libro; Reynalda, nacida en 1945, que es la más compleja y la que de alguna manera origina y centra la acción; y su hija Marie-Noëlle, nacida en 1960, omnipresente a lo largo del relato ya que es su historia la que se cuenta.

La narración se desarrolla en varios escenarios: la isla de Guadalupe, París, Niza y Boston y todos tiene su relevancia en lo que se cuenta.

Condé es una magnífica narradora y contadora de historias. Lo hizo con la suya y lo hace con estas inventadas. Utiliza el tiempo con suma habilidad y avanza o retrocede sin que el lector deje de seguir el relato. Además, y creo que este es un aspecto clave de su producción, no deja de criticar el racismo (aquí incluso el de los propios guadalupanos que en París no se mezclaban con los africanos) y siempre mantiene una postura feminista teniendo en cuenta la zona y la época en que le tocó vivir. Por otro lado, en el libro hay un poco de todo: amores y desamores, odios profundos, búsqueda de identidad, variedad de ambientes económicos y sociales, y sobre todo un conjunto de personajes muy bien perfilados que, además, nos va mostrando poco a poco en sus virtudes y sus defectos.

Esta lectura me ha recordado en varios momentos los libros de Chimamanda Ngozi Adichie por el estilo, los temas y la agilidad narrativa.

Es un libro recomendable porque, aunque no se trate de una gran novela, tiene los suficientes alicientes para que merezca la pena.

Hay una entrevista interesante de Nuria Azancot con la autora en elcultural.com

Maryse Condé, La deseada. Traducción Martha Asunción Alonso.

 

miércoles, 18 de agosto de 2021

Otro buen descubrimiento


Mi afición a la literatura de viajes está de suerte últimamente. Hace poco dejaba el comentario de la última publicación de la estupenda viajera noruega Erika Fatland, a la que ya conocía por su anterior libro ,y hoy comento otro magnífico libro que supone el descubrimiento de otro gran periodista de aquí al que no conocía a pesar de que cuenta ya con bastantes publicaciones en las librerías.

Este libro se publicó en 2005 por primera vez y ahora se reedita. Los viajes que se cuentan los hizo el autor entre 2000 y 2001 con diferentes formaciones de un grupo de doce personas que participaron en el proyecto Pangea, viaje al fondo de los continentes, porque efectivamente se trataba de llegar a los lugares más bajos sobre el nivel del mar en todos los continentes con la excepción de la Antártida.

Viajaron al Valle de la Muerte en Estados Unidos, a la Laguna del Carbón en Argentina, al lago Eyre en Australia, al Mar Caspio en Rusia, al Lago Assal en Yibuti y al Mar Muerto en Jordania. De los 15 metros del Lago Eyre a los 411 del Mar Muerto, pero siempre, en principio, a los auténticos “sótanos” de cada continente.

Izagirre, y esta es una de sus grandes virtudes, no se limita a hablarnos solo del lugar objetivo del viaje sino que, muy al contrario, deja un conjunto de informaciones de todo tipo desde las meramente geográficas, a las sociológicas, políticas, históricas, etc,  además de conversaciones con gentes del lugar y sin que falte, obviamente, un montón de referencias a las propias vicisitudes de los viajeros como traslados dificultosos, lugares en los que pasar la noche,…(por cierto, hay que decir que en general las condiciones solían ser bastante penosas). La conjunción de todos estos factores es lo que confiere al libro el gran interés que tiene lo que, unido, desde luego, a la capacidad narrativa del autor, hacen que estemos ante uno de esos libros de viajes que hay que leer porque se disfruta de cada lugar y en cada página. Sin olvidar tampoco el peculiar sentido del humor que despliega a veces.

Sin entrar demasiado en los diferentes ”sótanos”, sí me gustaría, a modo de ejemplo, dejar constancia de algunas cosas que muestran muy bien cómo está confeccionado el libro. Así, por ejemplo, en el viaje al californiano Valle de la Muerte, dedica bastante espacio a la fiebre del oro desatada en el siglo XIX y también a la gran presencia de vascos en la zona como pastores. En Australia se centra mucho en las expediciones que se hicieron el siglo XIX al interior del continente que es un tema realmente apasionante, también explica el racismo histórico y el maltrato dado a los aborígenes  incluyendo el tema de la “generación” robada de la que tanto se ha hablado últimamente. Leyendo este capítulo me han venido a la mente muchas imágenes de los libros del gran escritor australiano Kenneth Cook del que he leído en menos de un año varios libros centrados precisamente en el outback del que tanto habla Izagirre. En Argentina hay poco de aventura y mucho sobre los argentinos. En Rusia, el capítulo más corto,  bastantes críticas a los rusos que viven en la zona y varias conversaciones. Y termina en Yibuti en el capítulo más duro climatológicamente hablando, dentro de un viaje en la que el clima siempre es muy extremo, y también en el que las condiciones de vida de los habitantes son las peores.

Hay una reseña de Diego González en fronterasblog.com que aunque es baste corta tiene el interés de que muestra fotos de algunos de los lugares del libro. Precisamente la única crítica que yo haría a esta edición del libro es la falta de un apartado bibliográfico y, sobre todo, de un pequeño reportaje fotográfico de unos lugares que tiene que ser realmente espectaculares.

Cuando al final del año haga mi lista de los mejores libros leídos, no faltará este como tampoco el ya citado de Erika Fatland. Ambos llevan la literatura de viajes a gran altura.

Obviamente, después de conocer a Izagirre he comenzado otro libro suyo esta vez dedicado al Tour de Francia. Por lo leído hasta ahora observo que es capaz de desenvolverse muy bien en otros registros. Gran periodista.

 

Ander Izagirre, Los sótanos del mundo.