La editorial ha apostado fuerte por esta novela y ha
acertado de lleno. El año pasado obtuvo el premio a la mejor novela del año en
los Irish Book Award. Es cierto que Irlanda es un país pequeño, pero también
que tiene muy buenos escritores como he dicho ya más de una vez en el blog.
Además, también fue finalista del premio a la mejor primera novela en los
British Book Award.
No se trata de que cuente una historia muy original ni
desconocida. Ciara, madre de dos niñas, coge algo de ropa y abandona el hogar
de forma precipitada. Ya lo había hecho otra vez, pero volvió. Esto sucede en
Dublín y ella tiene a su familia, madre y hermana, en Inglaterra por lo que
tiene que buscarse la vida desde la primera noche. A partir de ahí asistimos a
la cantidad de dificultades que tiene alguien en esas circunstancias sobre todo
para conseguir un lugar donde vivir. Luego vendrán los problemas legales con el
marido y el tema de la custodia de las hijas y del nuevo niño ya que estaba
embarazada.
Dicho así no parece, como ya advertía antes, nada
especialmente original, pero lo importante de esta novela es el tratamiento que
le da O’Donnell. A lo largo de las 420 páginas que tiene el texto, y desde un
realismo muy logrado, la historia resulta cada vez más conmovedora gracias a la
escritura de la autora y a su capacidad para transmitir las emociones y los
estados de ánimo de los diferentes personajes, porque esta es una novela de
grandes personajes tanto protagonistas como secundarios.
Si el problema de la vivienda está presente durante
toda la novela (es curioso que he estado alternando esta lectura con la del
libro Un metro cuadrado dedicado, precisamente, al problema de la
vivienda en nuestro país), no es el único tema ni mucho menos que aparece
porque también lo hacen la maternidad, la culpa, el miedo, la amistad, la
solidaridad, la lucha por la supervivencia, el abuso, el maltrato psicológico…
Es una novela tremendamente adictiva, de esas que
cuesta trabajo dejar, de las que se leen sin darse cuenta del paso del tiempo.
Ahora, eso sí, también de las que te lo hacen pasar mal porque esa trasmisión
de la sensaciones y emociones puede llegar a provocar cierto estado de
ansiedad, desde luego a mí me lo ha provocado. Y también te puede hacer “hervir
la sangre” como dice Claire Kilroy en la contraportada.
Si se hubiera tratado de una película seguramente la
habría dirigido Ken Loach.
Muy, muy recomendable. Habrá que tomar nota del nombre
de la autora porque espero que pronto nos ofrezca su segunda novela y, en
cualquier caso, añadirla a la ya larga lista de magníficos escritores
irlandeses.
Una vez más agradecer a Sajalín por su acierto a la hora de elegir qué publicar y por darnos a conocer tantas buenas novelas. tanto en esta colección como en "al margen".
Roisín O’Donnell, Nido. Traducción Maia
Figueroa.