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miércoles, 17 de julio de 2019

Mujeres en el Gulag



Esta escritora nacida en Praga pero residente en Barcelona desde hace muchos años y que escribe en castellano, ha aparecido ya en el blog en dos ocasiones. Por una decepcionante novela y por un magnífico libro sobre la vida de Svetlana Stalin, la hija del dictador.
En este libro cambia radicalmente de registro. En el año 2008 fue a Moscú donde se entrevistó con varias mujeres que habían sido represaliadas en el Gulag en diferentes momentos. Posteriormente, entrevistó a otras dos rusas  en París y a una polaca en Londres. Con todo ello, y a  partir de las narraciones de las nueve mujeres, Zgustova pretende ofrecer al lector una imagen de lo que fue aquella época para mucha gente.
Como ya advertía recientemente al comentar el libro de Lilianna Lunguina, Versión original, no hay aportación de grandes novedades; quien haya leído cualquiera de los libros de Evgenia Ginzburg, Anna Lárina y  Nadiezhda Mandelstam e incluso el de Margarete Buber-Neumann, ya ha tenido ocasión de comprobar la arbitrariedad, la sinrazón, la dureza y la extensión que tuvo la represión en la época estalinista. En este que ahora comento puede encontrar, eso sí, diferentes casos y narraciones muy resumidas en las que se recogen hechos y situaciones como las de cualquiera de los libros mencionados. Es, en definitiva, un  buen resumen y una buena introducción al tema.
La única novedad que he encontrado es que algunas de las entrevistadas, tal y como menciona la autora en la Presentación, llegan a hablar de experiencia positiva su estancia en los campos de trabajo por lo que supuso de conocimiento de ellas mismas, de superación y de valoración de la amistad. Evidentemente, no lo dicen todas pues hay quien también afirma que: “El gulag fue una pérdida de tiempo, de salud, de energía. (…) No, desde ningún punto de vista mi experiencia en el gulag valió la pena.” (p. 128)
Las causas de las detenciones y deportaciones abarcan un amplio espectro: desde la afirmación de que la penicilina americana era mejor, lo que le supuso a la autora de la frase 10 años de condena, a la simple detención tras la denuncia de alguien que lo que pretendía era ocupar su piso.
Las penalidades por las que pasaron las nueve mujeres que ha entrevistado, y algunos otros casos que ellas cuentan, abarcan todo lo que uno se pueda imaginar y más. Lo realmente difícil es entender cómo lograron sobrevivir. Quizá, como afirma la polaca Janina Misk: “¿Cómo pude sobrevivir a todo esto? Tal vez gracias a la esperanza de que todo terminaría y vendrían tiempos mejores. Esa esperanza absolutamente ilógica no me abandonó nunca.” (p. 200) Hay también un elemento común a todas las entrevistadas y es que se trataba de mujeres jóvenes cuando estuvieron en los campos.
En este sentido Zgustova comenta los problemas físicos que padecen la mayoría de ellas en el momento de la entrevista y que son consecuencia directa de los padecimientos y el hambre que tuvieron que soportar.
En fin, se trata de un libro muy interesante aunque no siempre fácil de leer. De hecho creo que la mejor recomendación es ir espaciando la lectura y en ningún caso leerlo de forma seguida, por un lado, por la dureza de las historias, pero, además, porque resulta fácil terminar mezclando las historias.
Hay una reseña de Anna Caballé con más información en elpais.com



Monika Zgustova, Vestidas para un baile en la nieve.








jueves, 17 de agosto de 2017

Indagando en la historia familiar



Si tuviera que enmarcar esta novela lo haría dentro de la faction o autoficción y en lo mejor de la tradición que sobre todo autores franceses como Emmanuel Carrére o Javier Cercas aquí están construyendo en los últimos tiempos.
Trata Battahyany de indagar en algunos aspectos bastante lóbregos de su familia, sobre todo de su tía Margit von Thyssen (hermana del barón que tan conocido fue en España), y su posible participación en la matanza que menciona el título en su traducción (en el original el título es diferente). Una vez “resuelto” el caso se centra en la historia de su abuelo y su deportación al gulag en la que, para mí, es la parte más interesante de un libro que, en todo caso, lo es en todas sus páginas.
Reproduce la editorial en la solapa este fragmento de la crítica hecha en el Tages-Anzeiger: “Batthyany muestra en su obra un doble talento: fusionar a la perfección las virtudes periodísticas con las literarias, querer saber con exactitud, explicar los hechos de forma precisa y compleja.” 
Y es que., efectivamente, esa es la principal virtud de este magnífico libro, su precisión y complejidad. Para ello emplea diferentes técnicas narrativas todas muy bien adaptadas a lo que pretende contar en cada momento.
Indagación sobre la familia que es en el fondo una indagación sobre él mismo; tanto es así que comenta sesiones con su psicoanalista y dedica bastante espacio a tratar la relación que mantenía con su padre. 
Utiliza muy bien fragmentos de un diario de su abuela y de otro de una amiga judía de ella asesinada en Auschwitz.
En el tramo final hace interesantes reflexiones como por ejemplo la siguiente:

“Ellos no eran monstruos sanguinarios; mis parientes no torturaron, ni dispararon, ni causaron grandes sufrimientos. Se limitaron a mirar y a no hacer nada. Habían dejado de pensar y de existir como personas, aunque sabían todo lo ocurrido.” (p. 23

Un libro totalmente recomendable que, además, se lee prácticamente de un tirón por la agilidad con que está escrito y lo interesante de las historias que cuenta.
Hay dos buenas reseñas que explican más del contenido concreto del libro: entremontonesdelibros.blogspot.com y mislecturasderetos.blogspot.com.


Sacha Batthyany, La matanza de Rechnitz. Historia de mi familia. Traducción Fernando Aramburu

jueves, 6 de octubre de 2016

Testimonio judío del gulag



Vaya por delante mi agradecimiento a esas editoriales “pequeñas” que, como es el caso de Eutelequia, se atreven a publicar libros no habituales en nuestras librerías y que además, como en este caso en su colección Círculo d’Escritores, lo hacen en ediciones prologadas y muy bien anotadas por el traductor. Este pasado verano he leído la Trilogía siberiana de V.Zazubrin de la misma colección y ya  me pareció una buena aportación.
En este caso, al autor es un judío polaco que vivió un tiempo en la soviética Provincia Judía Autónoma de Birobidzhán  creada en 1934 que, aunque fue objeto de las purgas de 1936, siguió funcionando unos años más. En 1944 Emiot es enviado a la provincia por el Comité Antifascista Judío. En 1948 será condenado por nacionalismo a diez años en un campo de trabajo correccional del que será liberado en 1955. De ahí pasados dos años se irá a Polonia y, finalmente, emigrará a Estados Unidos.
El libro recoge fundamentalmente la estancia previa en la cárcel y los años en el campo de trabajo. El interés principal radica en que muestra y retrata muy bien la situación de los judíos en esas circunstancias, de hecho la inmensa mayoría de los personajes que salen en el texto lo son. El problema que tiene el libro es que, para quien haya leído ya algunos textos sobre el gulag, no ofrece apenas novedades y, además, está relatado todo de una forma un tanto fría o al menos a mí me lo ha parecido quizá porque he leído testimonios muy perturbadores.
No obstante, muestra la deshumanización que se producía y así pone en boca de Broderson, escritor y poeta como el autor lo siguiente:

“-Dime, Emiot, amigo, ¿qué escribiremos cuando salgamos de aquí? Todos los cánones de literatura humanista resultaron ser falsos. ¿Cómo podremos presentar el amor al prójimo en nuestros poemas? Todo sonará excesivamente dulce, artificial, mentirosos. Mira, a mí me gusta Tchaikovski, pero cuando, estando ya en libertad, oiga su Danza de los pequeños cisnes, recordaré  esta melodía ejecutada por nuestra orquesta del campo, de los cansados presos, el muchacho judío que tocaba el violín y dos virtuosos del acordeón…” (p. 192)

El libro se completa, como decía antes, con un Prólogo interesante aunque demasiado extenso y prolijo en algunos aspectos y con un útil Epílogo, ambos escritos por el traductor. A pesar de las muchas páginas que contienen he echado en falta un par de cosas: por un lado, la fecha y el lugar de la publicación del libro algo interesante pues en varias ocasiones el autor cambia los nombres de protagonistas para evitarles problemas, y, por otro lado, el original  del libro parece estar escrito en alemán algo un tanto  raro por el origen y trayectoria de Emiot.
En definitiva, un texto que puede resultar interesante sobre todo a quien se enfrente por primera vez a este tema.



Israel Emiot, Un escritor judío en Siberia