jueves, 23 de febrero de 2023

Memorias familiares


Creo que se podría hablar de un género, el de las memorias familiares, que se practica bastante en Centroeuropa y en Europa Oriental. He leído ya varios libros que abordan ese tema, a veces tratando de los padres de los autores, a veces de los abuelos y otras, como sucede en este libro, de ambos e incluso remontándose a algún bisabuelo.

Halberstadt es un escritor de origen ruso que se trasladó a Estados Unidos con su madre cuando era bastante joven. Luego ha viajado varias veces a Rusia y a Lituania para encontrarse con su padre y la familia paterna en la primera y con la materna en el caso de la segunda. Estos encuentros con los abuelos tenían como objetivo entre otras cosas obtener información para la elaboración de este libro de memorias, porque de eso trata, de algunos aspectos de la vida de sus antepasados.

Tengo que decir que he encontrado el texto muy irregular. Junto a relatos muy interesantes hay otros en los que lo que cuenta resulta bastante irrelevante.

Muy interesante, y para mí lo mejor del libro, son las historias de sus dos abuelos. El paterno, Vasili, participó en la represión en la época del estalinismo y llegó a ser guardaespaldas del dictador. El materno, Semión Halbserstadt, era judío y fue profesor de la universidad de Vilna (Lituania). Contando estas historias, el autor nos pone en contacto con esa ápoca terrible del estalinismo por un lado, y con el antisemitismo y los ataques a los judíos lituanos, por otro. También tiene interés lo que cuenta de algunos aspectos de la vida cotidiana de los 70 y 80 con Breznev y, aunque esto lo trata menos, tras la caída de la URSS que deja una sociedad en la que pasan cosas como la que cuenta en el siguiente fragmento:

 

”Al igual que la mayoría de los ancianos rusos, Sonya y Vasili hablaban de pensiones; la de ella era de treinta y cinco grivnas mensuales, unos siete dólares; la de él era un poco más alta. Cuando Vasili se rompió la cadera no pudieron costear la cirugía recomendada por el médico, y ahora, después de un año y medio en cama, Vasili se desplazaba con muletas. La operación habría costado unos trescientos dólares”. (p. 65-66)

 

El libro está bien escrito y con una narración muy ágil que hace que se lea bien más allá del interés que, como he comentado antes, tenga. Eso sí, hay momentos en los que la narración está muy deslavazada y, como sucede en las primeras páginas, comienza hablando de la abuela y sus amores; pasa a describir cómo era la catedral que fue derribada y luego reconstruida; sin solución de continuidad hay un viaje en tren a Vinnyti (un pueblo de Lituania donde vivieron sus abuelos maternos); a continuación se entrevista con el hijo de su padrastro, etc. En fin, una mezcla cuando menos peculiar.

El texto se acompaña de varias fotografías sobre todo de algunos familiares que se mencionan en el texto, pero hay también alguna que no se sabe quiénes son los que aparecen.

En el Epílogo hay una serie de reflexiones sobre la historia del pueblo ruso y su “carácter” que me han parecido de lo más interesante del libro.

 

Alex Halberstadt, Jóvenes héroes de la Unión Soviética. Traducción Jon Bilbao.

 

 

 

martes, 21 de febrero de 2023

Un completo acercamiento a un país poco conocido



Son varios los libros que aparecen comentados en el blog con Corea del norte como protagonista. Es un país que despierta interés precisamente porque apenas tiene presencia en las noticias más allá de alguna salida de pata de banco de su líder, o por las pruebas con misiles o cualquier tipo de armamento nuclear. Sí se han hecho varios documentales, pero siempre con el control de las autoridades sobre los lugares que se podían visitar y grabar.

El libro de Romero y Vidal, dos periodistas que han trabajado bastante tiempo como corresponsales en diferentes zonas de Asia, es un resumen muy completo, de hecho el más completo que he leído,  de la situación del país.

Las 380 páginas están divididas en 10 capítulos. Parten en el primero de una buena síntesis de los tres Kim: Il-sung, el fundador de la dinastía y creador del país, Jong-il, el padre del actual, y Jong-un. En los capítulos del 2 al 6, se centran en cómo está el país en la actualidad desde los aspectos económicos hasta el papel de la mujer (el 6 se titula Cómo ser una buena norcoreana). Los cuatro últimos tratan más de los problemas con su vecino del sur, algunos aspectos de la política exterior y la atención que prestan al tema nuclear.

Las autoras han estado tres veces en el país en viajes que hicieron, si no he anotado mal, en los años 2015, 2016 y 2018. Evidentemente, en cada uno de ellos tuvieron su “guía” acompañante, algo que parece irremediable si se quiere visitar ese país. Esta situación la he visto reflejada en cada uno de los libros que he leído y, además, con guías que siempre tenían la misma forma de funcionar y controlar.

Todos los capítulos son muy interesantes porque tienen el añadido de lo poco que se conoce de ese país. Ahora bien, lo habitual en los libros que he leído es contar cómo viven y qué tipo de sociedad están construyendo. En este sentido, yo sabía más previamente de esos temas. Por eso me han interesado más, y me han descubierto muchas cosas, los capítulos finales porque no solo describen temas como los programas nucleares, por ejemplo, sino que explican muy bien qué función cumplen estos.

No obstante, también en lo que conocía mejor he encontrado cosas nuevas o que al menos no recordaba como pueden ser: la interesante historia de Kim Jong-nam, el hermanastro del actual líder, con su asesinato final (una buena manera de evitar la competencia); el papel que ha ido adquiriendo Kim Yo-jong, la hermana de Jong-un; la visita a un orfanato totalmente “preparado” para esta, lo que descubren al abrir armarios y ver que están vacíos; el papel de los youtubers;  o los inicios de un cierto cambio en la situación tan absolutamente subordinado de la mujer.

Hay muchas y muy buenas informaciones en el libro, la mayoría obtenidas de primera mano o de fuentes solventes. Y también algunas interesantes reflexiones. Además es de agradecer que no estén condenando permanentemente al régimen como sucede a veces en algunos textos; basta con exponer los hechos, hablan por sí mismos.

El texto está redactado con la claridad y fluidez narrativa propios del buen periodismo. Se lee con facilidad, a pesar de que no siempre traten temas sencillos, y, desde luego, con un gran interés.

El Prólogo lleva la firma de Mikel Ayestaran lo que ya es una buena garantía.

Un libro muy recomendable para cualquiera que haya leído ya sobre el país o, sobre todo, si no lo ha hecho. Una visón muy completa, amena e interesante.

Hay una interesante reseña de Javier Borràs en politicaexterior.com (lógicamente él destaca sobre todo lo que cuentan de la situación interna).

 

Sara Romero y Macarena Vidal, El país más feliz del mundo. Corea del Norte bajo el puño de hierro de Kim Jong-un.

 

  

jueves, 16 de febrero de 2023

Un libro especial



Desde hace ya bastante tiempo es muy poco lo que leo publicado por autores españoles. En castellano prefiero lo que publican los sudamericanos. No obstante, de vez en cuando, sí leo algo que me llame la atención y, desde luego, este es el caso del libro de Oeste ya que la editorial ha colocado una faja en la segunda edición en la que, bajo el título en grandes letras de Una Conmoción Unánime, se pueden leer frases como: “Por favor, lean este libro” (Sara Mesa), o “Este libro significa la mayoría de edad de la literatura española, ojalá más libros como este” (Manuel Vilas), entre otras igualmente muy elogiosas. Evidentemente, había que leerlo.

Curiosamente, inicia el libro con una larga cita de Nada se opone a la noche de Delphine de Vigan, un libro que comenté en el blog no hace aún un mes, que me gustó mucho y en el que la escritora francesa escribe sobre la compleja relación con su madre.

Tiene su lógica que abra con esta cita porque Oeste ha escrito un texto, que me atrevería a calificar de brutal, sobre la relación con su padre durante la infancia y la primera juventud.

Estoy desde hace mucho tiempo acostumbrado a leer textos de gran dureza. Tengo dos estantes de mi biblioteca llenos de libros sobre el Holocausto, la represión y los campos del estalinismo, lo mismo en China y en Corea del Norte o sobre las matanzas en Ruanda. Más de una vez he tenido que cerrar algunos de esos libros para poder luego seguir leyéndolos. Pues bien, tengo que decir que este libro de Oeste solo lo he podido leer en tramos de más o menos treinta páginas, aunque algunos días las leía más de una vez.

En las cinco partes en que ha dividido el libro: Padre, Familia, Madre, Hijas y Padre e hijo, e independientemente de cómo la haya titulado, está presente de una forma u otra la figura del padre; la terrible figura del padre habría que decir. Un solo ejemplo de los muchísimos que se podrían poner:

 

“Mi padre se baja los pantalones, se saca la polla y me mea encima, mea en mi cama y luego se caga en ella (…) Entonces me zarandea con sus manos ásperas, gigantes. Quítate la ropa, maricón, y empieza a arrancármela hasta que me desnuda y me obliga a revolcarme por la mierda y la orina y me deja allí temblando, oliendo a él, un tufo que permanece y, con los años, de vez en cuando, la memoria me traerá ese recuerdo nauseabundo.” (p. 217)

 

He sido padre por primera vez a los sesenta años y no sé si eso tendrá algo que ver con el hecho de que este tipo de imágenes me resulten especialmente duras. (Mi hijo tiene ahora 13 años).

Como decía antes, el padre está omnipresente, pero la madre cada vez que aparece, excepto cuando lo hace como una chica  joven y guapa que posa para revistas y estudia FP, es decir, cuando lo hace como madre tampoco sale muy bien parada. Un ejemplo:

 

A veces, los hechos vividos se confunden con la deformación que realiza la memoria al ser estos recordados, no es el caso. No lo que me soltó mi madre: Eres un mierda, basura, quítate de mi vista. La casa es mía y de tu padre, desgraciado. Ojalá estuvieras tú en el trullo.” (p. 228)

 

También es muy significativo, y una buena síntesis, el siguiente fragmento referido esta vez a los dos progenitores:

 

“La inestabilidad me define. Frágil, bamboleante, en una vacilación tenaz, como si intentara hacer funambulismo frente a mis padres, cuando esas personas eran un problema para mí, alcohólicas, iracundas, drogadictas, paranoicas, violentas, despreocupadas, negligentes, …” (p.155)

 

A la vista de estos textos se puede entender perfectamente que Oeste iniciase la redacción del libro en 2009, para abandonarla después y retomarla en 2012, y repitiese el proceso hasta continuar en 2016. Tiene que ser muy difícil escribir cosas como las que escribe y, hay que decirlo ya, haciendo muy buena literatura con esos materiales, pues como dice Laura Fernández en el fragmento que reproduce la editorial en la solapa del libro:

 

“Esto no es un libro, es un pedazo, destrozado, del corazón de un niño, el relato del superviviente de una familia feroz, monstruosa. Las letras españolas deberían rendir culto a la primera voz que vive para contarlo y lo consigue con éxito. Porque no solo es un milagro transformar la destrucción existencial en Literatura, con mayúscula, sino también conseguirlo desde la Nada más Absoluta. Su literatura no se lee, se vive. Un hito, poderoso, oscuro, necesario.”

 

Oeste, además de sus recuerdos se ha basado en informaciones que ha ido recopilando a partir de entrevistas con las hermanas de su padre, con compañeros de trabajo o con amigos y alguna exnovia del autor, entre otros.

Creo que estamos ante unos de los libros del año. Desde luego seguro que lo será en mi caso. De hecho ya tengo encargada su novela Arena que parece que también promete emociones fuertes.

Obviamente, no gustará  a quienes rechazan la literatura del yo o la autoficción, pero incluso a estos yo se la recomendaría; es difícil encontrar un autor que trate un tema así con una escritura tan lograda.

Hay una buena reseña de Santi Fernández en eldiario.es.

 

 

Miguel Ángel Oeste, Vengo de ese miedo.

martes, 14 de febrero de 2023

Reflexiones de un politólogo


Suelo atender al autor cuando interviene en las tertulias de la televisión, las pocas veces que las veo, porque siempre aporta una visión un tanto diferente de la de los otros tertulianos. Lo normal es que se ponga, parafraseando su propia terminología, las “gafas de politólogo” e intente hacer análisis desapasionados y basados en la evidencia que otorgan los datos. Quizá por lo que afirma en el siguiente fragmento:

“Fijaos en las tertulias políticas y los programas de análisis de actualidad: cuando el programa quiere fomentar un debate plural, se asegura de tener cuotas partidistas, como si la pluralidad en política fuera sinónimo de partidos políticos”. (p. 47)

(Por cierto, un breve inciso. Lo que dice es una parte de la verdad porque esas cuotas se cumplen casi al cien por cien solo con los partidos del bipartidismo y, obviamente, también solo en algunos medios porque en otros la desproporción es muy grande incluso entre estos).

Volviendo al autor hay que decir que ha escrito un libro muy interesante y, además, con una serie de planteamientos que animan a que el lector se cuestione cómo actúa en determinadas situaciones y en qué lado se posiciona en las diferentes alternativas que Orriols va ofreciendo.

El libro está dividido en ocho capítulos con títulos tan significativos como: Cavando las trincheras (cap. 2), El mundo a través de las gafas partidistas (cap. 3) o El lado bueno de la identidad de partido (cap. 7). En ellos analiza cuáles son las actitudes de los votantes centradas principalmente en dos: el votante identitario y el racional. A partir de ahí va desarrollando las peculiaridades de ambos con la idea de que los dos son necesarios para que funcione la democracia, una idea que recorre todo el libro y que me parece una aportación valiosa y muy interesante. Quizá le reprocharía que cuando habla de racional creo que simplifica demasiado porque, ¿no es acaso racional tener en cuenta cómo lo suelen hacer los gobiernos de los diferentes colores, en el sentido de a quiénes favorecen sobre todo, a la hora de votar? Da la sensación de que Orriols a ese votante le incluiría entre los identitarios.

También creo que utiliza un poco la caricatura en el siguiente fragmento: 

“Y entramos en las discusiones creyendo que nuestras posiciones son las correctas, avaladas por los hechos y el sentido común, y que quienes no opinan como nosotros están desinformados o carecen de moral”. (p. 82-83)

Obviamente, cuando uno discute parte de la creencia de que lleva la razón. Luego puede cambiar o no según sea el tipo de debate y las aportaciones que pueda hacer el contrincante, pero no tiene por qué pensar que este “carezca de moral”, como mucho puede pensar que tiene una moral distinta. (Siempre, claro, hablando de gente normalmente constituida).

Más allá de estas matizaciones que demuestran la atención que el texto despierta, hay que insistir en el interés de las reflexiones del autor que, además, suelen ir acompañadas de datos extraídos de multitud de investigaciones hechas en diferentes universidades, estadounidenses en su mayoría. Me parecen especialmente relevantes entre otras las siguientes: la influencia de la corrupción sobre el voto; el desconcierto que reconoce el autor ante el fenómeno VOX (muy clarificador); lo que explica sobre los “temas cuña”, aunque aquí me ha sorprendido que todos los ejemplos que pone se refieran al PSOE; todo lo que explica sobre los planteamientos de Hirschman;  o, finalmente,  la idea del “consentimiento de los perdedores” con Trump y Bolsonaro como casos más recientes. (Aquí también parece que se inicia ya por parte de algunos medios algo parecido cuando se empieza a mencionar la posibilidad de que haya fraude.)

Si a la actualidad y relevancia de los temas, le unimos el tratamiento que Orriols les da y la claridad con la que los transmite, vemos que se trata de un libro altamente recomendable para quien se interese por la política en general y, desde luego, por la española en particular. Además, ya sea el lector votante identitario o votante racional, encontrará motivos para poner en cuestión algunas de sus ideas o, por qué no, también para reafirmarlas.

No quisiera acabar sin comentar el siguiente fragmento:

“(…) la polarización se intensificó con la llegada de la estrategia de la crispación en los años del gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero”. (p. 137)

Uno de los problemas de la política en España es que siempre se culpa a todos de todo (el famoso y dichoso “todos son iguales”). Sobre esta intensificación me llamó la atención en su día lo que en el libro Nudo España decía Enric Juliana, uno de los pocos periodistas a los que sigo y que me merecen respeto intelectual:

“Aznar es perfectamente previsible, puesto que gira constantemente sobre cuatro ideas: (…) Tercera: cuando el PSOE gobierne, no dejar que se asiente, zarandear el tablero para evitar toda sensación de normalidad. Cuarta: mantener viva la idea de que España se halla en peligro (…) “. (p.428)

Creo que esto ayuda a entender mejor muchos de los comportamientos que vemos en la política española tanto por parte de los profesionales de la política como por los de la información.

Hay una larga y jugosa entrevista de Marcos Pinheiro con el autor en eldiario.es.

 

Nota, poco importante, al margen: Creo que Orriols utiliza incorrectamente la expresión “rendir cuentas” en las páginas 96 y 109.

 

Llluís Orriols, Democracia de trincheras. Por qué votamos a quienes votamos.

 

viernes, 10 de febrero de 2023

Mis autores favoritos XXVIII: Leila Guerriero












 

















Han pasado más de cuatro años desde que hice la última entrada en esta serie que dedico a aquellos escritores/as que más me han hecho disfrutar con sus textos. No sé si será casual, pero precisamente la última entrada se la dedicaba a Martín Caparrós que comparte con Guerriero tanto la nacionalidad como la profesión periodística.

Conocí a Leila Guerriero en fecha tan tardía como 2018 con la lectura de Una historia sencilla. Me impactó. Un tema que aparentemente no me tenía que interesar ni gustar, gracias al tratamiento que la periodista le daba, me apasionó hasta el punto de que nada más terminar su lectura acudí a You Tube para ver al protagonista y otros momentos del festival de baile del que habla en el libro.

Exactamente lo mismo, quizá aumentado, me pasó con el libro dedicado al pianista Gelber. En este caso, además, con un texto realmente extenso sobre alguien del que yo desconocía hasta su existencia.

A partir de ahí, cada vez que he visto un libro suyo en los estantes de las librerías no he dudado en comprarlo y leerlo enseguida. Con todos he disfrutado porque es una entrevistadora espectacular, capaz de que no se note su presencia estando al mismo tiempo muy presente.  En este sentido el libro Plano americano es un buen ejemplo de cómo se puede interesar al lector entrevistando a gente muy alejada de sus intereses.

Además, tanto en reportajes como en entrevistas, tiene una escritura enormemente clara y fluida y un lenguaje muy preciso no exento de calidad.

Desde otro punto de vista es también una magnífica editora y en los dos libros que he leído con artículos seleccionados por ella he descubierto un montón de periodistas sudamericanos muy interesantes. Luego he podido conocer a  alguno de ellos como, por ejemplo, a Óscar Martínez del que también he leído todo lo que he encontrado.

En fin, solo me queda recomendar cualquiera de sus libros. Por cierto, el último que he leído ha sido el primero que publicó porque lo acaban de reeditar. Quizá sea este la mejor manera de entrar en el conocimiento de una de las grandes periodistas en castellano de nuestra época.

 

Nota: La forma en que aparecen los libros no es la que me gustaría, pero no sé hacerlo mejor con los cambios que hicieron en blogger.


jueves, 9 de febrero de 2023

Otro buen título de la colección Al margen


He leído muchos libros de la colección Al margen de la editorial Sajalín y solo recuerdo uno que no me terminó de gustar. Es una colección que lleva más de cincuenta títulos la mayoría de los cuales se publicaron hace años. En concreto, por ejemplo, el que hoy comento lo fue en 1.988. Es el segundo de una trilogía de la que no he leído el anterior, pero no importa porque se pueden leer como novelas independientes.

La novela se inicia con el siguiente párrafo:

 

“Como deseaba evitarse un posible desaire en la entrada, lo primero que Emil Jadick asomó por la ventana del club de Campo de Hushed Hill tenía dos cañones y estaba cargado. Él y los otros dos miembros del Ala iban vestidos inapropiadamente con camisas de camuflaje y pasamontañas, pero la chulería con la que hacían ostentación de sus armas de fuego sofocó cualquier comentario sarcástico por parte de los invitados, sentados alrededor de la mesa de póquer”. (p. 9)

 

A partir de ahí veremos quiénes son los componentes de esta pandilla de gánsteres y el error que han cometido robando en un territorio que depende de otra pandilla. El dirigente de esta encargará a Shade, un peculiar policía, que se encargue de buscar quién ha sido y para ello tendrá que colaborar con el lugarteniente de ese dirigente.

En fin, una novela de gánsteres, de un género que, según José María Sánchez en su completísima reseña en totalnoir.woodpress.com, el propio Woodrell cataloga de country noir. Interesante clasificación porque se desarrolla en el medio rural y en concreto en un lugar que describe así:

 

“Aquello era Frogtown, el barrio donde las patillas eran más largas, las faldas más cortas, las apuestas más altas y las expectativas más bajas, y eso le encantaba”. (p. 58) (Se refiere a Shade el policía protagonista).

 

Si le añadimos una espléndida galería de personajes secundarios, unos diálogos perfectamente ajustados a esos personajes y una serie de frases que podrían estar en cualquier antología de frases chulescas ingeniosas, tenemos lo que puede ofrecer esta divertida novela que, sobre todo en los primeros capítulos, llega a provocar la risa del lector. Una novela que no ahorra la violencia, pero que tampoco se excede con ella. Una trama relativamente básica, pero trabajada lo suficiente como para que el lector tenga interés por lo que sucede aunque, al menos en mi caso, me interesa sobre todo la forma de contar la historia y el comportamiento de los distintos personajes.

Otro título recomendable de esta magnífica colección.

Daniel Woodrell, Los matones del Ala. Traducción diego de los Santos.

 

martes, 7 de febrero de 2023

ANDAMIO

 

Buena y sobre todo variada cosecha tanto de películas como de series. Hay mucho thriller, pero también drama y, menos mal, algo de humor.

 

 

Películas

 

 

Queso de cabra y té con sal. Producción alemana, pero la película tiene guion, dirección e intérpretes mongoles. Una empresa extranjera quiere comprar un conjunto de tierras para ampliar su mina de oro. Los habitantes nómadas intentan frenarlo. Además, vemos el protagonismo de un niño de 12 años y de su familia. Película sin más pretensión que dejar constancia del problema (al final dan unas cifras escalofriantes de lo que está pasando con lagos, ríos y acuíferos), pero lo hace a través de una bonita historia y con unos paisajes espectaculares.

Es curioso que la primera serie que he puesto en esta entrada, Wasteland, trate un problema similar. Algo está pasando en el mundo y no parece que sea nada bueno.

 

La Conferencia. Producción alemana sobre la conferencia que tuvo lugar en 1942 en Wansee y en la que se decidió la “solución final”. Se hizo hace unos años una versión creo recordar que británica en la que estaba Kenneth Branagh. Ambas se han basado en las actas que se hicieron. El problema de esta versión alemana es que, al menos a mí me ha pasado, al no conocer a la mayoría de los personajes me he perdido algunos matices importantes. En todo caso está bien hecha y resulta interesante.

 

Holy spider (Araña sagrada). Producción danesa. Una película del director iraní Ali Abbasi. Aunque está calificada como thriller, yo creo que es más un drama social. Un asesino en serie mata a prostitutas porque se trata de mujeres corruptas según su fundamentalista concepción del islam. Una periodista acude a la ciudad donde se producen los asesinatos para averiguar qué está sucediendo y descubrir al autor. Muy bien ambientada e interpretada.

 

Tar. Producción estadounidense. Una película con el protagonismo absoluto de Kate Blanchet, presente en todas las escenas, en un papel de directora de orquesta que se aprovecha del poder que esto le da. Es interesante que sea precisamente una mujer la que protagonice situaciones que hasta ahora han sido principalmente protagonizadas por hombres. Después de haber visto hace poco el capítulo de Salvados dedicado a Plácido Domingo se entiende mejor. Una película muy interesante con algunos momentos muy intensos, aunque quizá demasiado larga. Eso sí, la interpretación de Blanchet es espectacular.

 

El menú. Producción estadounidense. Es un thriller psicológico del que no me resisto a reproducir lo que de ella dice Javier Ocaña en El País: “Entretenido thriller de cocina (…) es una experiencia cercana a lo teatral, sucesivamente inquietante, procaz, graciosa, cruel y macabra. (…) imaginativo guion”. Si se le añade que hay una crítica social bastante apreciable y contundente y dos magníficas interpretaciones de Ralph Fiennes y Anya Taylor-Joy, tenemos una visión bastante completa de una película muy entretenida y ocurrente.

 

 

Series

 

 

Wasteland (Pustina). Serie checa de 8 episodios de 50 minutos. Es una serie realizada en 2016 que ha tardado en llegar aquí a pesar de que tiene mucha calidad. Es un thriller que recuerda bastante a los británicos y nórdicos. En un pequeño pueblo cercano a la frontera con Polonia desaparece la hija de la alcaldesa. El pueblo está en la tesitura de votar su desaparición por venta a la empresa que explota la mina de lignito a cielo abierto y que quiere ampliarla con los terrenos ocupados por las viviendas. La serie muestra muy bien las relaciones tanto entre los vecinos como dentro de algunas familias, así como en el reformatorio que hay en la localidad. Ofrece unos paisajes tremendamente inhóspitos y un deterioro muy grande de los edificios así como una vida muy austera de todos los habitantes.

Es curioso, pero hoy mismo he oído en la radio que en Alemania hay protestas en un pueblo por una situación exactamente igual a la que se plantea en la serie.

HBO Max

 

Exterior noche. Miniserie italiana de 6 episodios de 50 minutos. Creada y dirigida por Marco Bellocchio narra el secuestro y posterior asesinato de Aldo Moro por las Brigadas Rojas en marzo de 1978. Es interesante que para contar la historia se haya valido del perspectivismo, y así en cada capítulo se narra lo que sucede desde la visión de diferentes políticos, el papa Pablo VI, la familia de Moro o los propios terroristas. Está muy bien ambientada y realizada con una técnica y una fotografía que recuerda bastante la forma en que se hacía en los setenta. De hecho a mí me venían a la cabeza escenas vistas en películas de Costa-Gavras. La serie está bastante bien aunque hay algunas hechos y comportamientos que no me han parecido demasiado creíbles.

Filmin

  

Masa (Deg). Serie sueca de 8 episodios de 45 minutos. Un thriller que se sale un poco de los habituales nórdicos. Por supuesto hay muertos y personajes violentos, pero la historia y el ambiente son menos sórdidos. Aquí lo que ha desaparecido es el dinero de un robo y la que lo ha encontrado es una mujer que fracasa en todos los negocios que pone en marcha. Es bastante entretenida aunque, desde luego, no está entre las mejores del género.

Filmin

 

El encargado. Serie argentina de 10 episodios de 30 minutos. Muy divertida y tocando algunos temas interesantes y con un protagonista, Guillermo Francella, que crea un verdadero personaje en ese conserje que es capaz de lo mejor y de lo peor. Variadas situaciones que recogen muy bien historias que pueden suceder. Creo que puede haber otra temporada.

 

El paciente. Miniserie estadounidense de 10 episodios de 25 minutos. Tiene un planteamiento muy original: un asesino en serie entra en la terapia de un psiquiatra al que enseguida secuestra para continuarla en su casa donde lo tiene retenido en el sótano. Esto da pie a diálogos interesantes entre ellos y, además, como el siquiatra es judío y tiene problemas con la ortodoxia de su hijo, los guionistas utilizan los pensamientos que puede tener en tantas horas de reclusión para mostrarnos esos problemas. Buen guion y buenas interpretaciones. Entretenida con solo algún momento en que decae algo quizá por la reiteración.

Disney +

 

Arny. Historia de una infamia. Miniserie documental española de 3 episodios de una hora. No desmerece en nada las grandes series documentales que se hacen en otros lugares. Muy bien contado todo el proceso con muy buenas intervenciones de periodistas, abogados, inculpados  y hasta el juez que dictó la sentencia. Una buena muestra de cómo se hacía, y lo que es peor se sigue haciendo, información en España y también de cómo a veces actúa la justicia. En su día (último lustro de los noventa) no seguí mucho el caso, pero al ver algunas imágenes me sonaban y me temo que yo también caí en no tener en cuenta la presunción de inocencia como, desgraciadamente, se sigo cayendo todavía hoy. Muy buenas las intervenciones de Jesús Vázquez y espléndida la del hijo del juez de menores inculpado.

HBO Max

 

The beast must die. Miniserie británica de 6 episodios de 45 minutos. Aunque tiene imágenes de acantilados y playas a lo  Broadchurch, este thriller está lejos del interés y la calidad de aquel. Resulta entretenido pero un tanto deslavazado y sin que la historia llegue a tener la potencia suficiente en ningún momento. Además, el capítulo final es lo peor de la serie. Eso, entretenida sin más.

Apple tv+

Guerra en Ucrania en 2014


Creo que es el primer libro que leo de un escritor ucraniano, aunque quizá haya leído alguno pero traducido del ruso teniendo en cuenta que en Ucrania ha sido habitual la existencia del bilingüismo.

Me imagino que el hecho de que se traduzca ahora esta libro, publicado  originalmente en 2017, tiene que ver con el conflicto existente en ese país ya que, además, Orfanato se desarrolla en enero de 2014 durante el conflicto producido por la invasión rusa en el Donbás.

La historia es sencilla: Pasha, un profesor de secundaria de Lengua ucraniana, es enviado por su padre para recoger a su nieto, hijo de la hermana de Pasha, a un orfanato donde fue recluido hace un tiempo. A lo largo de las 319 páginas que tiene el libro asistimos a las diferentes vicisitudes por las que pasa para llegar a la institución primero y para regresar con Sasha, el sobrino, a casa.

El libro está dividido en tres partes que se corresponden con los tres días que tarda en cumplir con su misión.

En la narración no hay nombres de lugares; tampoco lo suelen tener los diferentes personajes con los que se encuentra en el camino; no se sabe quién hace los controles militares que va encontrando en su peregrinar porque es recurrente el empleo de expresiones como “insignias sin identificar" ; si se llega a conocer, o más bien intuir, a qué bando pertenecen es por informaciones como: si vienen del norte o del sur, la lengua que hablan -aunque en este caso sobre todo por el tipo de acento-, es decir, no se trata de una descripción del conflicto sino de cómo lo padecen diferentes personas, si bien parece claro que los protagonistas pertenecen al grupo de los invadidos.

La guerra está presente en todo momento a través de las destrucciones de carreteras y edificios, de la vida en los sótanos, de la falta de médicos y de alimentos, de los constantes estallidos que se oyen y, obviamente, de la presencia de los militares y los milicianos.

Con todos estos moldes Zhadan lograr sobre todo crear una atmósfera opresiva, de desconcierto, de no saber hacia dónde ir porque no se sabe muy bien qué sucede en cada momento; una atmósfera agobiante algo diferente a la de una guerra “normal”.

Algo de esto se puede apreciar en el siguiente fragmento:

 

“Llevo tres días corriendo en círculo como un oso de circo. Y esa carrera parece no tener fin. Hace tres días que camino con personas a las que ni siquiera conozco. Como propulsado en el aire por un muelle que no deja que me pare. Y a todos ellos –Pasha mira a su alrededor- los propulsa también, los empuja lejos de casa. Aunque la mitad  de ellos sencillamente ya no tienen casa. Ni familia tampoco. Así que yerran de aquí para allá sin ninguna posibilidad de ponerse a salvo. Caminan en círculos, caminan en torno a su ciudad. Y yo, por alguna razón, camino con ellos. Y llevo conmigo al chaval a todas partes”. (p. 247-248)

 

Zhadan ha escrito una novela en la que cuesta entrar, pero en la que una vez metido en la historia se acompaña al protagonista en ese peculiar recorrido. Una novela que no gustará a cualquiera y que, sobre todo, dependerá mucho del momento en que se lea porque requiere mucha atención y paciencia.

A mí por su estilo y por esa atmósfera que mencionaba antes me ha recordado bastante al escritor checo Bohumil Hrabal.

 

 

Serhiy Zhadan, Orfanato. Traducción Andrei Kozinets.

 

lunes, 6 de febrero de 2023

Joven escritora noruega


Esta novela de una joven escritora nacida en Oslo, de padre chileno y madre noruega, ha sido finalista de varios premios literarios. El jurado de uno de ellos, el Critics’Prize 2021, dijo del libro:

“Maria Navarro Skaranger ha escrito una novela inteligente, irónica, vital y poética, que reta al lector a superar sus prejuicios. Con valentía, la autora nos recuerda que personajes invisibles, y aparentemente sin futuro, tienen una historia que contar que nos desafía y nos interpela”.

Me quedo con dos de las ideas reproducidas: el carácter vital y el hecho de que se trate de personajes invisibles.

La novela tiene como protagonista a Emily, una joven que trabaja en un supermercado, que está embarazada de Pablo, otro joven que la ha abandonado cuando está de siete meses. Navarro cuenta algunos aspectos de la vida de la joven, la tensa relación con su madre (una vez más leo a escritoras que narran este tipo de problemas) y sobre todo dedica mucho espacio a los problemas con la alimentación del bebé y a reflejar la vida cotidiana de alguien en esa situación.

El libro se lee con mucha facilidad porque está escrito de forma ágil, con frases bastante cortas y dividido en capítulos también muy reducidos.

A mí me ha interesado más el aspecto sociológico que el meramente literario. A pesar de que veo bastantes series nórdicas en general y noruegas en particular, no siempre se termina de ver cómo funcionan algunas cosas en esas sociedades, y para eso este texto aporta buenas informaciones.

En otro orden de cosas, es una pena que en una edición tan bien cuidada en otros aspectos haya encontrado varias erratas a pesar de que figure el nombre de la correctora, algo poco habitual.

 

Maria Navarro Skaranger, Emily siempre. Traducción Ana Flecha.

 

 

viernes, 3 de febrero de 2023

Alemania en 1946


Estamos ante un libro realmente espectacular, ante un verdadero alegato contra lo que supone una guerra, pero sobre todo contra lo que puede pasar en una posguerra. Dagerman fue enviado por un periódico sueco en el otoño de 1946 para informar sobre la situación en Alemania, y los diferentes capítulos de este libro son el resultado de los artículos que escribió. Por cierto, un libro de solo 117 páginas, pero en las que cada línea tiene una importancia capital.

Comienza el autor, en lo que parece un prólogo, hablando de la importancia del hambre con fragmentos como:

 

“(…) es un chantaje analizar la posición política del hambriento sin analizar al mismo tiempo su hambre” (p. 14) 

“En resumen, la situación en la que el visitante encontró al pueblo alemán en ese otoño de 1946 hacía que fuera moralmente imposible sacar conclusiones de sus opiniones ideológicas. El hambre es una forma de trastorno, no solo un estado físico sino también psíquico, que no deja lugar para los pensamientos coherentes.” (p. 17)

 

Con ello buscaba que se entendiese que lo prioritario era el hambre y no las elecciones que se iban a realizar enseguida. 

En los diferentes artículos se apoya en una serie de personajes: una secretaria, un abogado, un  soldado, un escritor, una maestra polaca, un militante comunista, etc. de los que no aparece el nombre, pero que le ayudan en los diferentes temas que aborda desde la destrucción física a los procesos de desnazificación pasando por los cambios en la moral e incluso la posibilidad de una revolución al acabar la guerra.

Se habla de una nueva moral en la que el robo, el mercado negro o la prostitución son defendidas al convertirse en los únicos medios de supervivencia.

También aparecen unos procesos de desnazificación que se han convertido en un espectáculo al que acude la gente porque es más barato que ir al teatro. Procesos, por cierto, en los que a veces se quita la vivienda al inculpado para otorgársela a quien no apoyó al régimen que, en la mayoría de los casos, no dispone del dinero para adquirirla por lo que acaba en manos de gente que se enriqueció durante y gracias a la guerra.

Para la elaboración de los artículos Dagerman visitó entre otros lugares: Berlín, Hamburgo, Munich, Colonia y pequeñas aldeas; y se desplazó en los trenes abarrotados en los que llegaban a ir veinticinco personas en compartimentos de ocho.

Plantea una serie de conflictos existentes. Así: campo/ciudad, pobres/menos pobres, refugiados/autóctonos y el generacional. Y muestra los lugares en los que vive la gente debido a la enorme destrucción, lugares como: trenes, sótanos, lavabos de una escuela, búnkeres, celdas de cárceles abandonadas, etc.

Como decía antes, no hay una línea que sobre. Dagerman describe primero con gran precisión y con los detalles justos lo que ve; luego analiza y valora. Es muy crítico con todo y con todos incluyendo lógicamente a las potencias ocupantes. Muestra la desolación y la miseria física y humana que va encontrando. No se casa con nadie. Un buen ejemplo es el siguiente fragmento:

  

“Puede ser que sepan que todo empezó en Coventry, pero no estaban allí. Estaban en Hamburgo, en Berlín, en Hannover y en Essen, y fue allí donde vivieron tres años de angustia y con miedo diario a la muerte. Se debe deplorar esa falta de remordimientos, no hace falta comprenderla, pero conviene no olvidar que los sufrimientos vividos en carne propia entorpecen la comprensión de los sufrimientos de los demás” (p. 32)

 

Y en el último artículo, cuando ya se vuelve para Suecia, deja este resumen:

 

“(…) mientras las luces de Fráncfort se apagan en un cielo oscuro y el avión sueco se eleva por encima del sufrimiento alemán a una velocidad de 300 Km/h, un pensamiento más que cualquier otro se apodera del viajero: ¿cómo sería tener que quedarse, tener que pasar hambre todos los días, tener que dormir en sótanos, tener que luchar en todo momento contra la tentación de robar, tener que tiritar siempre de frío, tener que sobrevivir constantemente a las peores experiencias? Y este viajero se acuerda de la gente que ha encontrado y que tiene que vivir con todo eso.” (p. 109-110)

 

Por lo dicho, es evidente que es un libro absolutamente recomendable y, como dice Carlos Andia en su completa y buena reseña en unlibroaldia.blogspot.com, “casi imprescindible”.

Desde luego quien haya leído el Hiroshima de John Hersey no se puede perder este Otoño alemán. Puede haber libros igual de buenos sobre los efectos de la guerra, pero dudo que los haya mejores.

Cuenta, además, con una magnífica y muy cuidada edición.

 

 

Stig Dagerman, Otoño alemán. Traducción José María Caba.