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jueves, 25 de junio de 2026

Una visión muy completa

 

La autora es desde 2017 corresponsal en Washington, con movilidad por todo Estados Unidos, de la cadena de televisión RT en español. Esa movilidad se nota  y se agradece pues entre las muchas entrevistas que hay a lo largo del libro, las hay a personas de diferentes lugares del país.

El libro es un estudio bastante completo de los diferentes aspectos que forman la realidad social del país vistos, desde luego, desde una mirada crítica que incluso me atrevería a calificar de ácida. Para el estudio se basa en todo un conjunto de instrumentos que van desde estudios de un amplio abanico de organizaciones tanto estatales como privadas, a artículos de prensa y muchas entrevistas a personas de muy variada condición como, por ejemplo: responsables de organizaciones como sindicatos o ONGs, o personas como un veterano de guerra discapacitado para trabajar, la madre de un soldado suicida, distintos inmigrantes, una víctima de violencia sexual, y un largo etcétera.

Sobre los temas tratados, resumo a continuación los cuatro grandes apartados en que está dividido el libro y también el contenido de algunos de los capítulos:

1.  1.  Los pilares de la desigualdad. Sin educación, sin oportunidad. La vivienda como apartheid

2.    2. Trabajar como un esclavo. Economía colaborativa. Inmigrantes, la subasta continua. Los sintecho, desechados del sistema

3.    3. Cómo sobrevive y se sobrevive al sistema. Entre rejas. Un país sumido en una espiral de violencia. La deuda infinita.

4.   4. La sed. El modelo se agota. Todo, o casi todo, está en Flint.

Creo que con esto se aprecia claramente no solo el contenido, sino lo que es más importante, la visión desde la que se tratan los temas. En este sentido me parece interesante reproducir un fragmento de la introducción que hace Chris Hedges, un periodista y presentador de televisión ganador del Premio Pulitzer:

“Hay que jugar con el miedo. Y hasta que no hagamos que sientan temor, hasta que un aterrorizado Joe Biden y los oligarcas a los que sirve no vean ante ellos un mar de horcas y tridentes, no lograremos poner freno a la cultura del sadismo que han urdido.” (p. 15)

Bastante brutal, pero es que, desde luego, las informaciones que se dan en el texto, la gran cantidad de cifras de la desigualdad, las situaciones de millones de personas en ese país, creo que explican muy bien que se puedan llegar a decir cosas así.

Solo pondré un ejemplo con una cifra que resume muy bien todo un conjunto de ellas: 

“Tomando como ejemplo las estimaciones de United Ways, al menos el 43% de los hogares en Estados Unidos no puede pagar lo básico para vivir, es decir, sus miembros no ganan lo suficiente para cubrir el coste combinado de vivienda, alimentos, cuidado de los niños, atención médica, transporte y al menos un teléfono móvil.” (p. 71)

En fin, un libro que, como reza el subtítulo, muestra la otra cara del país. Muchas de las cosas que se dicen en el libro ya las conocemos, las hemos visto en televisión o en el cine (por ejemplo, esas zonas de Loa Ángeles con cientos de personas viviendo en tiendas de campaña en la calle), pero cuando se ven todas juntas producen un verdadero espanto teniendo en cuenta que estamos hablando del país más “importante“ del mundo, ese que se utiliza muchas veces como modelo, y también en el que todo lo que sucede termina llegándonos de una forma u otra.

Una lectura recomendable.

 

Helena villar, Esclavos unidos. La otra cara del American Dream.

 

 

 

 

 

miércoles, 14 de enero de 2026

Los cambios en la geopolítica mundial

 


Fui suscritor hace ya tiempo de las publicaciones del CIDOB, tanto de la revista Afers Internacionals como de su completísimo Anuario. Con ambas aprendí mucho y, sobre todo, a darme cuenta de la complejidad que siempre tiene el mundo de las relaciones internacionales de las que hoy, desgraciadamente, opina cualquier desinformado al que le den un altavoz para hacerlo. Al ver que este libro sobre Europa estaba escrito por el actual director del CIDOB, no dudé en comprarlo porque seguro que iba a ser interesante.

El libro está dividido en tres grandes apartados: Un mundo transformado: el fin de la Europa posmoderna, La crisis de la Europa geopolítica y El destino de la Europa geopolítica.

En el primero el autor analiza los grandes cambios que se están produciendo en el mundo de las relaciones internacionales. En el segundo se centra en los dos principales conflictos, Gaza y Ucrania, así como en la pugna entre Estados Unidos y China. En el tercero analiza el papel que debería jugar Europa y los recursos que necesita para ello.

Como se ve, todo un compendio del tema que desarrolla a lo largo de las 200 páginas del libro con mucha claridad en la exposición y gran fluidez en la narración.

No voy a entrar en el contenido de los capítulos, pero sí dejar constancia de aquellos aspectos que más me han llamado la atención, como pueden ser, entre otros: el buen resumen que hace de las diferentes escuelas sobre las relaciones internacionales, con especial atención al realismo; los datos que ofrece comparando el auge económico de China y Estados Unidos; las iniciativas “minilaterales” que se están llevando a cabo; el subapartado titulado ¿Quién gana y quién pierde en el mundo de Trump?, y, finalmente, su análisis del euroescepticismo.

En el subtítulo del libro aparece el concepto de un mundo hostil. En el siguiente fragmento se puede ver uno de los casos de esa hostilidad:

“La dinámica que mejor define la política global actual es la contestación, entendida como la voluntad de rendir cuentas en un mundo postoccidental. Occidente recibe fuertes críticas por el uso interesado de las normas internacionales, mientras se le reprocha la falta de solidaridad con los países del sur global.” (p.50-51)

El autor, aunque europeísta convencido y militante, no evita ni mucho menos la crítica a muchos de los comportamientos y, sobre todo, a los enormes problemas de organización para la toma de decisiones de la Unión Europea. En este sentido me ha gustado esta reflexión:

“A raíz de las últimas crisis, Europa ha empezado a hablar el lenguaje del poder antes de ser potencia. Una trayectoria diferente a las de Estados Unidos o China, que primero construyeron su primacía en el orden internacional como potencias económicas, comerciales, tecnológicas o militares, y luego han ejercido su poder en el mundo.” (p.184)

En fin, un libro necesario en estos momentos porque necesario es reflexionar sobre el pobre papel que está haciendo la UE en un mundo en crisis permanente como el actual, y en el que cada día surge una nueva sorpresa por parte del “Emperador”, cuyo documento sobre estrategia de seguridad pone a la propia UE como una de las dianas a las que tienen que apuntar (por cierto, otro aspecto de esa hostilidad antes mencionada).

 

Pol Morillas, En el patio de los mayores. Europa a ante un mundo hostil.

 

jueves, 11 de diciembre de 2025

Gran síntesis de la situación mundial

     

El autor trabaja en El País como corresponsal de Asuntos Globales, es decir, es un periodista especializado en los temas que aborda en este pequeño libro por su formato y extensión, 178 páginas, pero grande por su interés.

Se enfrenta Rizzi a la tarea de hacer una síntesis de la situación actual del mundo basada en una idea fuerza o tesis que atraviesa todo el texto y a la que dedica nada menos que 30 páginas de Prólogo: Hoy en el mundo se está produciendo una revancha en un doble sentido; por un lado, la de unos países que se han considerado tratados como segundones y, por otro lado, la de unas clases sociales que se han visto perjudicadas por la globalización capitalista en unos casos o por las tremendas desigualdades cuando sus países han comenzado a mejorar.

Para tratar el tema, el autor ha dividido el texto en cuatro partes que enuncio porque el título ya da una idea bastante acertada de su contenido.

Las tribulaciones de Occidente. Aquí se centra casi exclusivamente en Estados Unidos y la Unión Europea con una visión bastante pesimista sobre todo sobre el papel de la segunda.

Las reivindicaciones de Oriente. Aquí son China y Rusia las protagonistas como potencias que aspiran a que se les reconozca su papel y su importancia. Especial atención a lo que está haciendo China sobre todo en África. También hay algún apunte sobre Oriente Próximo.

Los anhelos del sur global. Dedicado a La India, Latinoamérica y África. A estos les dedica la mitad de espacio que a los otros dos capítulos, lo que ya resulta significativo.

Cierra con un Epílogo en el que intenta plantear alternativas y posibles soluciones a algunos de los problemas antes tratados.

Como se ve, Rizzi se plantea analizar el estado del mundo sin dejar ninguna parte fuera. Esta es en mi opinión la mayor virtud del libro. A esto se unen otros aspectos enormemente positivos como son: la calidad de los análisis, la capacidad de síntesis, la gran cantidad de información -se puede decir que cada párrafo es importante-, pero sin atiborrar al lector de datos que suele ser el problema de muchos libros. En fin, un texto claro, comprensible y que, eso sí, deja cierto mal sabor de boca para un lector occidental al ver lo que se nos viene encima.

Dos anotaciones más. En el capítulo de propuestas me parece que Rizzi se muestra poco realista porque, teniendo en cuenta la polarización que ha apuntado antes, no me parece que sean posibles muchas de las medidas que apunta y que requerirían la colaboración de fuerzas políticas hoy muy enfrentadas. Por otra parte, me ha gustado mucho la referencia al trabajo de Branko Milanovic, al que en este blog le he dedicado algún comentario, por ser el primero que veo que plantea de forma clara cómo han disminuido las desigualdades a nivel mundial. (Esto podría ser objeto de un comentario más largo, pero no es el momento ni el lugar).

Para finalizar reproduzco dos fragmentos y una frase que me parecen interesantes y significativos de las ideas del libro: 

“(…) hay un objetivo que, pese a no ser tangible y brutal como una anexión, se eleva por encima de los otros por su importancia totémica. Es el cambio de los valores de referencia del sistema global, para sepultar el universalismo de los derechos humanos y de la democracia, y consagrar la soberanía de los Estados en el centro absoluto de las relaciones internacionales y el derecho de estos por encima de los derechos individuales.” (p.13)

“En este punto se produce una convergencia de intereses perversa. A la voluntad polarizadora de gobiernos, partidos, activistas o medios se suma el modelo de negocio de las plataformas digitales, que promueven los mensajes polarizadores, conscientes de que el encono, la indignación o la reafirmación emocional de los convencimientos hipnotizan más que la dialéctica matizada y sosegada. Esa hipnosis es nuestro tiempo, y su dinero. Su beneficio es inversamente proporcional a la calidad democrática del debate.” (p. 155-156)

“Estos desarrollos no deben inducir al catastrofismo.” (p.140)

 

Visto lo visto, al catastrofismo no sé, pero a un cierto pesimismo desde luego que sí.

Un libro muy recomendable. No es fácil poder entender tantas cosas con tan poco espacio.

 

Andrea Rizzi, La era de la revancha.

 

miércoles, 6 de agosto de 2025

Importante ensayo

 

Desmond es profesor de sociología en Princeton y colabora en diversos medios escritos como New Yorker y The Washington Post. Tiene varios premios, incluido un Pulitzer, por sus publicaciones. Pues bien, con todo y con eso, creo que lo más importante de su currículum es que ha convivido en diversas ocasiones y durante bastante tiempo con gentes de las que habla en el libro, es decir, no escribe solo desde la tarima y los estudios sociológicos, sino que lo hace también desde un conocimiento de la realidad por haberla palpado e incluso padecido.

El libro es realmente magnífico y sirve, además, para conocer cómo funciona la sociedad estadounidense y no solo el tema de la pobreza; pobreza que, por cierto, está claro que, como se demuestra en el libro, no se puede achacar a la vaguería de los que la sufren, sino a un sistema que, por ejemplo, permite salarios de miseria que mantienen los precios bajos  y un control implacable que facilita un servicio rápido con lo que “los trabajadores pobres soportan el coste de nuestros caprichos y diversiones.” (Antes ha explicado cómo a los estadounidenses les gusta el consumo con precios bajos y servicio rápido).

El libro está dividido en nueve capítulos con enunciados tan significativos como, por ejemplo: Cómo obligamos a las personas pobres a pagar más, Cómo dependemos de las prestaciones sociales o Cómo compramos oportunidades. (Este último me parece el mejor del libro y tras su lectura se entiende aún mejor lo que está sucediendo en la Comunidad de Madrid)

Desmond utiliza muchos datos, pero sin agobiar porque, como él mismo dice al principio, el libro no trata del nivel de pobreza sino que lo que pretende es explicar por qué se produce. Eso sí, los datos son a veces terribles. También se basa bastante en casos concretos alguno de una gran dureza.

Algunos aspectos especialmente destacables pueden ser: lo bien explicado que está el sistema de los “préstamos inmediatos o instantáneos”, su función y los intereses que se pueden llegar a pagar; el análisis de cómo las exenciones fiscales benefician a la clase alta (esto sirve muy bien para aplicarlos a nuestro país) o cómo se evitan en el tema de la vivienda la “zonificación inclusiva” y se terminan consolidando los guetos.

Un buen resumen de la situación creo que está en el siguiente fragmento:

“¿Qué le ocurre a un país cuando las rentas difieren tanto, cuando millones de pobres conviven con millones de ricos? En un país con una desigualdad tan grande, las personas pobres necesitan cada vez más los servicios públicos y las ricas quieren dejar de financiarlos a toda costa. Esto lleva a la “opulencia privada y la miseria pública”, una dinámica que se va reforzando y transforma nuestras comunidades para que el abismo sea cada vez mayor” (p. 147-148)

Estamos ante un libro no solo muy interesante, sino que, además, nos permite conocer mejor el funcionamiento de un país al que, más tarde o más temprano, nos terminamos pareciendo en casi todo. Así, por ejemplo, no es difícil encontrar ahora mismo ejemplos en nuestro país de lugares y situaciones como las que se mencionan en el fragmento citado.

Además, el libro está escrito de forma muy clara y por un intelectual que se compromete en lo que afirma y denuncia.

Algo más que muy recomendable.

 

Matthew Desmond, Pobreza Made in USA. Traducción Alicia Martorell y Ángela Blum

domingo, 29 de mayo de 2022

La presencia del mal


Este gran reportero, una vez jubilado por la televisión pública, está dedicando una parte de su tiempo a transmitirnos sus experiencias pasadas, ahora como lectores. Si en la magnífica Habitaciones de soledad y miedo hacía un repaso a los diferentes conflictos a los que había asistido, o en Tierra de zombis relataba sus curiosas experiencias con el vudú en Haití, en este que ahora comento se ha centrado en sus experiencias de contacto con el mal.

El libro lo ha dividido en dos partes. En la primera, se centra en el Chile bajo la dictadura de Pinochet; la actuación estadounidense en la guerra del Vietnam; la revolución sandinista en Nicaragua; la Camboya de los jemers rojos y, finalmente, el terrorismo de Estado contra el terrorismo islamista. La segunda parte, que ocupa la mitad del libro,  está dedicada íntegramente a un país con el sugerente título de: Argentina, paradigma histórico de la represión. Como se ve, aunque no están todos los casos de presencia del mal a partir de la represión, los malos tratos, la tortura, los asesinatos, la utilización de agentes químicos para destruir, etc. sí son todos los que están.

Para la escritura del libro, Romero recupera multitud de entrevistas que realizó a diferentes personajes, la inmensa mayoría represores, para sus programas de televisión o para diferentes medios escritos, fundamentalmente el diario Pueblo en el que se inició en la profesión periodística. También utiliza materiales de dos películas documentales que rodó junto al juez Baltasar Garzón para RTVE: El poder de las tinieblas y El alma de los verdugos (por cierto que ahora es inimaginable que se pudieran hacer), muy recomendables hoy pues a pesar del tiempo transcurrido siguen teniendo un enorme interés y, desgraciadamente, conservan bastante actualidad.

En el libro se relatan los suficientes horrores como para tener que leerlo poco a poco y cerrarlo en algunos momentos para tomar aire. La capacidad del ser humano para hacer sufrir a sus semejantes es infinita, como lo son los métodos que se han ido inventando a lo largo del tiempo para lograrlo. Hay muchos ejemplos en el libro. También hay muchos ejemplos de torturadores que no se han arrepentido nunca de lo que hicieron y que así se lo manifiestan con total naturalidad al autor. En este sentido destacan los casos de militares chilenos y argentinos que justifican sus actos porque en una guerra vale todo para derrotar al enemigo y ellos estaban en guerra contra los “terroristas”.

De la primera parte hay algunas cosas que me han llamado particularmente la atención como, por ejemplo: la impactante imagen de la gente rezando para que no muriera el represor chileno Contreras y así pudiera cumplir su condena; el curioso caso del también chileno Osvaldo Romo que de militante del MIR pasó a delator de sus compañeros para terminar denunciando a la DINA (la policía política de la dictadura); la inexplicable postura de Noam Chomsky sobre la “revolución” en Kampuchea; las cárceles secretas del ejército de Estados Unidos que son denunciadas incluso por la general Karpinsky que fue jefa de esas cárceles en Iraq; la terrible descripción de lo sucedido en My Lai que no por conocido resulta menos brutal y uno de los momentos en los que he tenido que cerrar el libro.

De la segunda parte tengo menos que decir. Desde el año 1986 hasta el 2004 he hecho ocho viajes a Argentina y he tenido ocasión de conocer bastante bien lo que sucedió en ese país durante la dictadura tanto por conversaciones con mucha gente como por haber visto multitud de programas de televisión y documentales. Asimismo he leído los principales libros que se han publicado sobre el tema, desde Miguel Bonasso a HoracioVerbinsky. Por eso me sorprende menos lo leído aunque me parece que Romero ha dejado constancia de su capacidad de aguante en unas entrevistas realmente magníficas con personajes que merecen el mayor de los rechazos. En eso demuestra su talla de gran periodista.

En fin, otro interesantísimo libro de Romero cuya lectura recomiendo encarecidamente a quienes por su edad no hayan vivido esas épocas y también a quienes sí las hayan vivido porque está muy bien reflejado todo y, sobre todo, porque hay entrevistas con los personajes más representativos de toda un época.

Hay una interesante entrevista de Rubén Arranz con el autor en vozpopuli.com.

 

Vicente Romero, Cafés con el diablo. El descenso a los abismos del mal.

 

 

 

martes, 3 de noviembre de 2020

Otro magnífico periodista

 

Hasta este libro desconocía a Reparaz; a partir de ahora me comprometo a seguirlo de cerca. Es un periodista de la estirpe de Mikel Ayestaran y Xavier Aldekoa, es decir, gente joven, comprometida con aquellos sobre los que escriben, con gran facilidad para narrar las historias y, por encima de todo, con una gran sensibilidad para captar el sufrimiento humano.

Reparaz ha escrito un extenso texto sobre algunos aspectos de la realidad de los Estados Unidos centrándose fundamentalmente en el racismo y la gran división que se ha producido, y lo sigue haciendo, entre los blancos y el resto de la población.

En muchos momentos me ha recordado a El color de la justicia, el espléndido libro en el que Michelle Alexander explica con todo tipo de datos y gran precisión, no en balde se trata de una abogada, cómo se ha llegado a esta situación y, sobre todo, cómo no se trata de una casualidad. Reparaz no entra lógicamente en los problemas jurídicos sino en los aspectos sociales.

El libro está dividido en cuatro capítulos. Hay una Introducción, El viaje, en la que hace un resumen del planteamiento del racismo tal como está y funciona hoy.

El segundo, Baltimore, lo inicia con el asesinato en 2015 de un negro, Freddie Gray, por la policía. A partir de ahí va tratando diferentes temas siempre con una referencia al tema central Así, describe lo que supuso en su día el Café Society; explica lo que él llama  El Gran Arácnido; narra los episodios de limpieza étnica que tuvieron lugar en 1919 con Woodrow Wilson de presidente; y recoge las críticas que se hacen a la equidistancia de Obama.

En el tercero, Trumpistán, no habla solo ni siquiera principalmente del presidente aunque sí plantea si se trata de alguien racista. Es un capítulo curioso porque en él hay bastante espacio dedicado a temas como: la corrupción del partido demócrata que trabajó para favorecer a Hillary Clinton en su enfrentamiento con Bernie Sanders; la comparación entre la llegada al poder de Nixon y la de Trump; la línea que se continúa de MacCarthy a Hoover y Roy Cohn (antiguo asesor de D. Trump con gran influencia en cómo es y piensa hoy); y sobre todo el extenso espacio que dedica a gente tan interesante como Bob Dylan, Pete Seeger y Woody Guthrie.

La tercera parte, Charlottesville, vuelve a estar centrada en un suceso violento como fue el atropello que perpetró en 2017 un supremacista blanco lanzando su coche contra una manifestación. A partir de ese hecho dedica bastante espacio a hablar sobre el supremacismo blanco, el orgullo sureño y los grupos paramilitares que se han ido creando; también de los Antifa surgidos para contrarrestar a los anteriores; de la separación de los niños en la frontera e incluye también  una corta pero jugosa reflexión sobre el periodismo. En este capítulo quiero destacar la magnífica recreación tanto del atentado como del juicio posterior al causante del mismo; son dos relatos con una técnica algo distinta al resto del libro y en la que demuestra grandes dotes para narrar creando una tensión que atrapa al lector.

Reproduzco dos fragmentos que me parece que sintetizan muy bien dos de las ideas del libro:

“Mosby llegó a la misma conclusión a la que han llegado miles de abogados a favor de los derechos civiles desde antes de la lucha contra la segregación: el sistema de justicia en Estados Unidos está blindado. Es un búnker de hormigón armado construido por y para la supremacía blanca en el que no hay resquicios legales posibles. Protegidos dentro de ese búnker, los miembros de los cuerpos policiales son intocables”. (p. 149-150) (Mosby es la fiscal del caso de asesinato de un negro que, finalmente, retiró los cargos contra los policías). 

"En pleno siglo XXI, los medios –en su calidad de creadores de opinión- siguen teniendo una responsabilidad crucial en hacer algo aceptable o condenable para la mayoría. La narrativa siempre acaba imponiéndose a los hechos, en términos lakoffianos, al crear marcos y metáforas fácilmente comprensibles para todos

.(…)

Lo que menos importa es si esos marcos se ajustan a la realidad. Porque la realidad tiende a ser demasiado complicada, llena de matices y contradicciones. Por eso los medios –no todos, aunque cada vez son más los que se deslizan por esta senda- simplifican el mensaje, renunciando a explicar la complejidad, “dando las claves más importantes” en unos pocos caracteres o en clips de veinte segundos”. (p. 270) (Viene a cuento porque Trump afirmaba que “también hay buena gente” entre los supremacistas blancos después del atentado de Charlottesville).

En fin, un libro tremendamente interesante y que cuesta trabajo dejar de leer porque en cada página hay buenas informaciones. Además, está muy bien escrito. Sin duda será uno de mis libros del año. Solo le pondría un pero: no siempre están claras las fechas de los sucesos (al menos yo he tenido algún problema).

Hay una interesante entrevista de Javier Biosca con el autor en eldiario.es.

Me acabo de dar cuenta de que precisamente hoy son las elecciones en USA, esas elecciones en las que, aunque no tengamos derecho al voto, tanto nos jugamos; esta vez seguramente mucho más que en otras. Si gana Trump la extrema derecha tanto allí como aquí en Europa va a aumentar mucho su fuerza. Si pierde, con lo que he visto en el libro sobre la organización del supremacismo, nadie sabe qué puede pasar.

Mikel Reparaz, Las grietas de América. Bajo la piel de un país dividido.

 

 

 

 


lunes, 26 de marzo de 2018

La Casa Blanca de Trump



Es necesario iniciar este comentario planteando una, al menos aparente, contradicción. Estamos ante un texto interesante y al mismo tiempo prescindible. Interesante, porque todo lo que arroje alguna luz sobre el funcionamiento de la política en los Estados Unidos lo es al tratarse no solo del principal país del mundo, sino también del que más influencia tiene sobre todo lo que nos sucede en distintos ámbitos de la vida. Pero, decía, prescindible por dos razones: por un lado, porque es excesivamente prolijo y detallista en unas informaciones que, dadas de esa forma, pueden interesar a los especialistas sean politólogos o periodistas, pero bastante menos a un simple lector que quiera estar más o menos informado; además, por otra parte, quien haya visto la serie de televisión House of Cards está ya al cabo de la calle de las innumerables intrigas palaciegas que se producen en la Casa Blanca en la ficción, así que al encontrárselas en un libro como este no descubren nada nuevo. Eso sí, de los dos presidentes que aparecen en dicha serie no creo que se pudieran decir cosas como las que Wolff recoge. Así:

“(…) parecía que no sabía nada. Sencillamente no había ningún tema del que tuviera algún conocimiento sustancial.
(…)
Trump, el hombre de negocios, ni siquiera era capaz de leer un estado de cuentas.”.(p.42)
Para Steve Bannon, la única virtud de Trump era ser un macho alfa.” (p. 43)
“No tenía escrúpulos” (p. 44) (Aquí sí podría coincidir con los de la serie.)
En el nivel más básico, sencillamente era incapaz de relacionar causa y efecto. (p.45)

Estos son algunos de los ejemplos de la caracterización que de Donald Trump se hace en el libro. Ahora bien, no solo él sale mal parado. Veamos qué se dice, por ejemplo, de un alto cargo como Stephen Miller, encargado nada menos que de la OE (Orden Ejecutiva) sobre inmigración.

 “(…) al margen de ser un ultraconservador entregado a la causa, no estaban claro en qué consistían sus habilidades. Se suponía que escribía discursos; sin embargo, parecía limitarse a enumeraciones esquemáticas y era incapaz de construir oraciones; se suponía que era consejero político, pero no sabía casi nada de política; se suponía que era el intelectual de la casa, pero era un inculto militante; se suponía que era un especialista en comunicación, pero se llevaba mal con casi todo el mundo. Durante la transición, Bannon lo mandó a consultar internet para que aprendiera algo e intentar redactar el borrador de la OE.” (p. 95)

Como se ve, Wolff es duro en sus apreciaciones. Quizá el personaje que mejor parado sale es Steve Bannon, el jefe de estrategia que, al menos, aparece como alguien bien formado aunque evidentemente tan manipulador como casi todo el resto de los comparecientes.
¿Exageración? ¿Búsqueda del negocio con la venta de ejemplares del libro? Desconozco totalmente quién es Michael Wolff y qué tipo de periodismo hace, pero queda claro que es alguien precavido y que cuida las consecuencias de lo que dice. Así, en el capítulo de Agradecimientos se puede leer:

“La lectura de tus textos puede ser como una visita al dentista. No obstante, en mi dilatada experiencia, no hay un abogado de pleitos por difamación más capaz con los matices, la sensibilidad y la estrategia que Eric Rayman. Una vez más, ha sido un gran placer.” (p. 401)

Parecen precauciones lógicas cuando se escriben cosas como las siguientes:

“En el Despacho Oval, delante de su padre, Bannon atacó abiertamente a Ivanka. “Tú –dijo señalándola mientras el presidente miraba- eres una puta mentirosa.” Las amargas quejas de la hija ante su padre, que en el pasado habían servido para rebajar a Bannon, ahora se encontraban con que Trump se quedaba al margen: “Ya te dije que Washington era un sitio duro, nena.”” (p. 305)

“(…) la mayoría de los altos cargos creían que lo único positivo de formar parte de la Casa Blanca de Trump era poder ayudar a evitar que sucediera lo peor.” (p. 391)

En fin, como se ve un texto que ofrece oportunidades para la diversión siempre que uno no sea un partidario de Trump. 
A mí particularmente me ha interesado ver las diferencias que pueden existir entre distintos sectores de la derecha, aunque no siempre sea fácil apreciarlas. En este sentido resulta muy útil la parte dedicada a explicar las que existen entre Bannon, Priebus (el jefe de gabinete) y Jared Kushner, el yerno del presidente. También ver cómo se manifiestan en la visión que tienen del conflicto de Afganistán.
Desde otro punto de vista hay que decir que se habla mucho, realmente todo, de los problemas internos en la Casa Blanca  y casi nada de lo que pueda estar haciendo la actual administración hacia afuera. Hay que tener en cuenta que el libro recoge desde las elecciones hasta más o menos el mes de septiembre de 2017. Además, esa dedicación tan hacia adentro es a veces difícil de seguir por el desconocimiento de muchos de los personajes que pasan por sus páginas.
¿Un libro recomendable? Me resulta difícil responder. Depende del interés que se tenga por el tema tratado de la forma en que he intentado explicar que se hace.




Michael Wolff, Fuego y Furia. En las entrañas de la Casa Blanca de Trump. Traducción Varios autores.

lunes, 18 de diciembre de 2017

Crítica y propuestas, pero...



“Las cifras no mienten: el dinero para llevar a cabo esta gran transformación está ahí, solo necesitamos gobiernos que tengan arrestos para perseguirlo.
En resumen, esa era nuestra visión; invertir en aquellos sectores que mejoren nuestra calidad de vida de forma tangible y que abran paso a sociedades más solidarias, en lugar de despedazarlas en el nombre de una crisis que se han inventado y que a la que han llamado austeridad. ” (p.282)

Empiezo el comentario de este libro de una forma un tanto rara, que es poniendo una cita de su parte final, porque creo que en ella está la clave de lo que en mi opinión es su máximo problema. Ese “solo” dicho así como de pasada y sin mayor análisis o insistencia, refleja la inconsistencia de las propuestas que esta activista y gran optimista canadiense nos hace para cambiar a una sociedad mejor.
En esa parte final, que es la cuarta del libro, Klein pone ejemplos de rechazo de las políticas neoliberales en Argentina, España y USA y, pensando en ellos, plantea la necesidad de ir articulando un movimiento casi omnicomprensivo de organizaciones que intentan resolver problemas aislados para buscar un mínimo común que las articule. Algo así han logrado hacer en Canadá elaborando el manifiesto con el que se cierra el libro que no deja de ser una típica recopilación de buenas intenciones.
¿No merece la pena pues la lectura de este libro? En absoluto. Conocía a la autora por el nombre y no mucho más y no había leído ninguno de sus anteriores libros que, por cierto, han obtenido buenas cifras de venta y muchas reseñas. Me imaginaba que era la típica periodista superficialmente crítica, pero me he encontrado con una fuerza de la naturaleza en las páginas que dedica a la crítica del gobierno de Trump, que es, por otra parte,  lo que ocupa la mayoría del texto. Así, en las tres primeras partes se dedica a hacer una crítica demoledora de la figura de Trump y de los gobernantes que ha ido poniendo a su alrededor. Vuelve a ideas que ya planteó en sus libros anteriores, sobre todo en No Logo y en La doctrina del shock (lo que me ha resultado muy útil ya que las desconocía). En estas páginas muestra Klein todas sus virtudes: claridad en las ideas que expone, gran agilidad para exponerlas, compromiso personal en sus opiniones y, en definitiva, ese carácter de activista que mencionaba antes.
Algunos ejemplos de lo que dice sobre el hoy presidente de los Estados Unidos:

“Es esta compleja combinación de factores lo que permitió a Trump llegar y decir: “Yo seré el defensor de los atribulados trabajadores. Yo os devolveré vuestros empleos en las fábricas. Yo me desharé de esos tratados comerciales. Yo os reintegraré vuestro poder. Yo haré que volváis a ser hombres de verdad. Libres de meter mano a las mujeres sin tener que perder el tiempo haciendo preguntas estúpidas. ¡Ah!, y la más contundente de las promesas de Trump a sus bases: “Yo os liberaré de la competencia de la gente de piel oscura, que será deportada o tendrá prohibida la entrada en el país, que será encarcelada si lucha por sus derechos”. En otras palabras, iba a devolver a los hombres blancos la seguridad que da estar por encima de los demás.” (p. 112-113)

“En mi opinión, la tragedia de Trump ya no es que ahora esté dirigiendo Estados Unidos un hombre que representa todo lo peor de cuanto puede producir la cultura, concentrada en un ser humano; es que el país tuvo al alcance de la mano la posibilidad política mejor y más esperanzadora surgida en lo que llevo de vida, por imperfecto que sea Sanders, y justo en el momento en que el reloj del clima va a dar la medianoche.” (p. 149)

Hay muchas más y otras tantas dedicadas a diferentes secretarios de su gobierno. Y frente a eso recoge una frase del historiador Howard Zinn que resume muy bien cuál es la postura de la autora:

“Lo importante no es quién esté sentado en la Casa Blanca, sino quién hace las sentadas: en las calles, en los comedores, en los pasillos de las instituciones, en las fábricas. Quién protesta, quién ocupa las oficinas y se manifiesta. Estas son las cosas que determinan lo que ocurre”. (p. 247)

Un libro de combate, pero con el lastre del que adolecen todos los libros que leo en la misma línea: o falta proyecto o el que proponen es absolutamente insuficiente y no se nombra tampoco cómo ni con quién llevarlo a cabo.
No sé si podrá tener algún éxito en Canadá; en Europa no le vaticino mucho porque los vientos que corren casi se mueven en una dirección contraria aunque, evidentemente, algo habrá que hacer.
Marta Peirano tiene  una entrevista interesante con la autora en eldiario.es y Bernabé Sarabia una reseña también interesante en elcutural.com.

Naomi Klein, Decir no no basta. Contra las nuevas políticas del shock por el mundo que queremos. Traducción Ignacio Villaro y Ana Pedrero.

viernes, 19 de febrero de 2016

Historias de indios



He pasado muchas horas de mi infancia y juventud viendo películas del oeste y de “indios”, que es como se las denominaba entonces. Largas cabalgadas de los indios y del Séptimo de Caballería, carretas de los colonos puestas en círculo para defenderse del ataque, fuertes construidos de madera, caídas de los jinetes indios cuando recibían los impactos de las balas, etc. Todo esto constituía gran parte de las mejores y más aplaudidas escenas de la mayor parte de las películas porque, efectivamente, eran tiempos en los que se aplaudía en el cine.
Todo lo anterior viene a cuento porque este libro sobre la historia de Nube Roja me ha traído de nuevo muchas de esas escenas, y también me ha enseñado la falsedad de otras.
En este largo texto de casi 500 páginas, los autores, dos escritores y editores estadounidenses, cuentan no solo la historia de Nube Roja como reza el subtítulo, sino mucho más, lo sucedido a lo largo de unos treinta años en un espacio de aproximadamente un millón de kilómetros cuadrados ( es decir, el doble de la superficie de España) que era el territorio de un conjunto de tribus indias y también la zona de expansión de los colonos blancos “estadounidenses”. Los conflictos tanto entre las propias tribus como con los “invasores”, el establecimiento de las diferentes rutas para ir atravesando tan extensos territorios, la construcción de los diferentes fuertes como lugares de reposo y protección, todo eso y más constituye la parte principal de un relato que resulta a veces excesivamente prolijo y detallado.
En general, está muy bien contado haciendo también algunas alusiones a costumbres de los indios tanto de sus formas de vida como de sus creencias, si bien a mí me habría gustado que hubieran  dedicado más espacio a este tipo de cuestiones y menos a la gran cantidad de conflictos internos que cuentan.
Un libro apasionante en muchos momentos, interesante casi siempre y un poco pesado cuando se reiteran episodios muy parecidos. Y, desde luego, un tema para mí totalmente novedoso en mis lecturas a pesar del mucho tiempo que ocupó en mis horas de cine.
Buena edición con la aportación de unos mapas bastante útiles y de unas curiosas fotografías de algunos de los protagonistas. Quizá hubiese sido también muy útil alguna fotografía de los territorios que se describen y en los que tuvieron lugar los principales acontecimientos.




Ton Clavin &Bob Drury, El corazón de todo lo existente.  La historia jamás contada de Nube Roja