sábado, 28 de octubre de 2023

Novelón



Efectivamente, se trata de un novelón y no solo por su extensión, 547 páginas, sino por la gran narración que hace de la historia de esta familia centrada en los tres personajes masculinos: David, el abuelo; Georg, el padre; y Yegor, el hijo, que dan título a las tres partes en las que se divide el libro.

Hace algo más de una año leí las memorias inconclusas de Singer y ya me pareció que era muy bueno narrando. Ahora lo confirmo con esta lectura. De hecho, es uno de los grandes de la literatura escrita en yiddish (lengua desde las que se ha traducido esta edición).

La obra abarca un período de unos 40 años. De vez en cuando hay algunas referencias que dan idea del momento histórico como, por ejemplo, la necesidad de grandes cantidades de dinero para ir a la compra para que se sepa que se está en 1923. Otros son más obvios como cuando Georg va como médico a la Primera Guerra Mundial o cuando se empieza a hablar del “nuevo orden”, de “los hombres de las botas altas” o de “la fotografía del colérico hombre con botas, bramando con la boca abierta bajo el oscuro bigote”.

La primera parte la dedica a los inicios de la familia en un pueblo de Polonia y su desplazamiento hasta Berlín ya que David estaba en la línea de la ilustración judía y en el pueblo dominaban los jasídicos. (Aprovecho para decir que en esta edición hay un glosario de términos muy útil). En Berlín se unirán a los judíos orientales y Singer mostrará las diferencias y enfrentamientos de estos con la comunidad judía alemana. Es la parte del libro en la que tiene más presencia la religión y en la que se hacen bastantes citas del antiguo Testamento.

En la segunda la familia se exilia en Estados Unidos, en Nueva York más concretamente, por el auge del nuevo orden en Alemania. Aquí vemos los problemas de adaptación a su nueva realidad y conocemos cómo era la comunidad judía de esa ciudad. De hecho Singer es capaz de hacer en solo tres páginas centradas en la sinagoga del Upper West Side una gran síntesis sobre la emigración judía y sus distintas fases. No obstante lo dicho, en esta parte la religión va perdiendo presencia en la historia.

En la tercera toma protagonismo Yegor que, al tener una madre no judía, decide que él tampoco lo es y se verá envuelto en varios problemas.

Este resumen no es más que una mínima aproximación a la historia que cuenta Singer. El libro está lleno de grandes momentos y de personajes singulares que, como el caso del doctor Landau -un judío socialista que deja que cada paciente pague según su voluntad y posibles-, hacen que se tenga una visión bastante completa de ese mundo.

Evidentemente, todo esto teniendo en cuenta que, como decía al principio, estamos ante un grandísimo narrador, uno de esos escritores que te mantiene pegado al libro y que no desees que termine la historia.

El libro lo escribió entre 1940 y 1941 y se publicó en 1943, el año en que murió.

Muy recomendable.

 

Israel Yehoshua Singer, La familia Karnowsky. Traducción Rhoda Henelde y Jacob Abecasís.

  

jueves, 26 de octubre de 2023

Conversación sobre la profesión periodística

 

Esta es la octava entrega de una magnífica colección de la Revista 5W. Una colección en la que en los diferentes números ponen a conversar a dos periodistas, generalmente con cierta diferencia de edad, sobre su profesión en general y sobre su trabajo en particular.

En este caso se trata de una joven periodista de origen saharaui, Hameida, a la que no conocía, y de Castellano, un canario al que escucho a menudo en sus reportajes e intervenciones en la cadena SER.

Como en las anteriores entregas conversan bastante sobre su profesión y dejan algunas frases que por su interés me gustaría reproducir:


“¿Qué estamos haciendo mal en España, o cuán envenenados están los intereses mediáticos de las empresas en España para seguir generando odio hacia el sur y empatía hacia el norte?” (p. 27)

“¿Por qué a los refugiados de Ucrania los tratamos como personas y no al resto? Me refiero ahora a la opinión pública.” (p.30)

“Tuve algunos jefes que me decían: “quiero menos historias y más frente”” (p. 32)

“Veo a compañeros que son hooligans de Ucrania o criminalizan a Rusia” (p. 35)

“No tienes tiempo para pensar, para ver qué enfoque te falta. Los primeros 35 días que estuve en Ucrania hacía un mínimo de 12 crónicas de radio al día.” (p.36)

“Somos máquinas de construir noticias efervescentes.” (p.37)

“No es sexi ir a Melilla, no es sexi ir a Somalia. Sexi en el sentido que sea interesante para el gran público. Pero estar un sitio en peligro y que tú seas el muñeco que te cuenta el peligro… a mí eso me genera rechazo. Me molesta que me digan: “¿Dónde has pasado más miedo?”” (p. 49)


Todas son de Castellano (lógico pues tiene mucha más experiencia y trayectoria). La siguiente es de Hameida:


“Tengo poca experiencia y me ha costado entender que tú no tienes que ayudar a la gente. Lo que tienes que hacer es contar su historia.” (p. 40)


Creo que en esas frases está la esencia de lo que piensan de su profesión. Quisiera insistir en dos aspectos que se mencionan: por un lado, esa diferencia de trato entre los migrantes que vienen del norte y los que vienen del sur (esta misma mañana se hablaba de ello en la radio) y, por otro lado, esa autocrítica que le lleva a Castellano a decir que cuando estuvo en Ucrania llegó a hacer 35 directos en un día entre radio y televisión.

Sobre su trabajo, además de algunas cosas ya mencionadas, tratan de su presencia en Somalia, Ceuta, Melilla o el Sáhara, entre otros muchos lugares.

Me han llamado la atención bastantes de sus reflexiones, pero quisiera destacar dos en particular: dedican un buen espacio a reflexionar sobre cómo se debe tratar el problema del hambre, un tema siempre complicado de abordar, y ponen como ejemplo el grandísimo libro de Martín Caparrós y, por otra parte, me parece muy importante el planteamiento que hacen sobre cómo se deja de hacer el seguimiento de los migrantes una vez que cruzan la frontera y lo interesante que sería poder hacerlo para ver sus formas de integración. Esto me ha recordado el magnífico documental Balseros en el que, precisamente, se hacía eso, primero ver cómo entraban unos cubanos en Estados Unidos y unos años después ver cuál era su situación.

Para terminar, una pequeña discrepancia.

C.: (…) Dicho lo cual, no es cierto que en Francia haya un relato migratorio mejor.

H.: Ni en el Reino Unido.

C.: Tampoco la diversidad de sus sociedades está mejor representada en los medios”. (p.96)

No soy experto en los medios de esos países, pero sí veo muchas series de televisión de esa procedencia y en la inmensa mayoría hay personajes y protagonistas con orígenes familiares de otros países.

Un libro de no mucha extensión, 141 páginas en formato reducido, pero sí con mucho interés siempre e intensidad en algunos momentos. Un texto que ayuda a conocer mejor el trabajo de los periodistas, los problemas de todo tipo a los que se enfrentan, sus dudas (curioso: ambos afirman haber estado en terapia) e incluso algunos de sus errores.

Absolutamente recomendable.

 

Ebbaba Hameida y Nicolás Castellano, Historias contadas al oído.

 

martes, 24 de octubre de 2023

Tan real como la vida misma



He de reconocer para empezar que conozco muy poco a la autora. Apenas algún fragmento de intervenciones suyas en La Sexta, menos aún en la SER (aquí, claro, lleva poco tempo) y un par de tuits a los que, eso sí, puse que me gustaban y di al retuit. Ningún artículo ni de El Confidencial ni de El País. Poco bagaje pues. ¿Por qué entonces comprar este libro y leerlo enseguida? Por un lado, por la confianza que me merece la editorial que lo publica de la que ha leído muchos libros con solo un pinchazo (y con un libro que seguro que es bueno, pero no para un tipo de lector como yo). Por otro lado, por la contundente frase de Vallín de la portada y por la información que se da en la contraportada.

Como el comentario que voy a hacer del libro es muy personal, me veo obligado a dar alguna información. Tengo 74 años, soy hijo único, mi madre murió en 2015 a los 100 años estando en una residencia, nací en el barrio madrileño de Chamberí (sí, efectivamente, también ha nacido en ese lugar gente normal y hasta me atrevería a decir que maja), aunque hace casi 40 años que vivo en Palma. En resumen, podría ser el padre de Caballero, pero he pasado por alguna situación relativamente parecida como hijo y, me temo, que estoy cerca de pasar también alguna como padre de avanzada edad (magnífico eufemismo).

Ángeles Caballero ha escrito un libro valiente, sincero, cercano, autocrítico en algunos momentos, asertivo en otros, con sentido del humor, pero también con su carga de dramatismo según la situación descrita. Desde luego un libro escrito desde el amor a los padres no exento, como debe ser, de la crítica. Un texto con reflexiones que pueden resultar útiles a mucha gente y que seguro que para ella ha tenido cierto carácter terapéutico. Un libro con muchos grises, algo poco habitual en una sociedad donde todo parece tener carácter absoluto; un ejemplo: su padre ejercía el patriarcado hasta el punto de pedir el mando de la tele cuando lo tenía al alcance de la mano y, sin embargo, terminó cercano al “feminismo”.

Para mí ha supuesto recordar muchos momentos de los últimos años de mi madre (mi padre murió en 1984) y mis visitas a la residencia de la que salía siempre bastante hecho polvo y con cierta mala conciencia a pesar de que mi relación con ella era bastante diferente a la de la autora con la suya.  (Este es otro tema que ahora “no toca").

También hay fragmentos que dejan cierto regusto amargo, como, por ejemplo, el siguiente:

 

“Con el tiempo he comprobado el peso que tiene la dejadez cuando nos hacemos viejos.

(…)

Ese momento en el que nos empieza a dar todo igual y comienza la autodestrucción” (p.99)

 

O, en la misma línea, las explicaciones sobre la sonda a su padre, una de esas cosas que me aterran.

Al lado de esto hay reconocimientos que me parecen muy acertados en su expresión como el siguiente:

 

“Hay un rincón en el paraíso para esa generación de mujeres. Mujeres como mi madre y como su hermana, como otras de mis tías y otras tías del mundo. Entregadas hasta el límite. A la casa, al marido y a los hijos. Para las que nunca comes ni te abrigas lo suficiente. Dramáticas, exageradas y sufrientes. Disfrutonas hasta un punto, maniáticas y feroces. “(p.189)

 

Para no alargar demasiado el comentario dejaré dos coincidencias más. Dice Caballero que su madre apagaba la tele cuando aparecía Alfonso Guerra; yo la apago, las pocas veces que la tengo encendida sin ver películas o series,  cuando aparece mucha gente entre la que hoy incluyo al mismo Guerra. Además, me ha parecido entrever en la autora un cierto clasismo hacia los de arriba que, si es así, comparto plenamente. No los soporto ni en sus formas ni, mucho menos en “sus fondos”.

En fin, un libro que me ha resultado entrañable y que recomiendo porque se pasa un buen rato, se aprenden cosas y se ve la vida funcionado de lleno con lo bueno y lo menos bueno que nos ofrece.

Posdata: Tanto hablar y no he dicho que el libro va de su familia y de la relación de la autora con ella.

Hay una extensa y muy interesante entrevista de Daniel Besteiro con la autora en infolibre.es.

 

 

Ángeles Caballero, Los parques de atracciones también cierran.

 

lunes, 23 de octubre de 2023

ANDAMIO

 

Una entrada con cosas muy interesantes sobre todo en las series, tanto de ficción como documentales.

 

Películas


Onoda. Producción japonesa basada en hechos reales. Al finalizar la Segunda Guerra Mundial, un pequeño grupo de soldados japoneses se quedó aislado en una isla de las Filipinas y no se enteraron de que había terminado. Poco a poco fueron muriendo hasta que en 1975 Onoda, el único superviviente, fue convencido de que había acabado el conflicto y tuvo que ir su superior durante la guerra para permitirle abandonar la isla. Buen ejemplo de cierta mentalidad japonesa. Está bien hecha, pero quizá le sobra algo de metraje ya que dura tres horas.

 

El mundo de ayer. Producción francesa con un título algo engañoso pues juega con el de las magníficas memorias de Stefan Zweig sin que realmente tenga nada que ver más allá de la cita que se hace al final de la película. Es interesante por el tema de fondo que plantea: la licitud o no de hacer cualquier cosa para evitar que gane las elecciones presidenciales en Francia la extrema derecha. Buenos diálogos y una sobria puesta en escena, unido a la duración justa hacen que se siga con interés.

 

El caso Padilla. Documental de coproducción Cuba-España. Reproduce gran parte de la autocrítica que hizo en 1971 Heberto Padilla ante un grupo de escritores tras pasar unos días siendo interrogado por la seguridad del Estado. Gran testimonio histórico que está narrado casi en forma de thriller. Hay también varias intervenciones de Castro. Un buen reflejo de una época y de un sistema. Al final provoca, al menos a mí, cierta tristeza.

 

Trenque Lauquen. Producción argentina de más de cuatro horas de duración. No sé si porque las críticas son realmente extraordinarias o por otra razón, el caso es que a mí me ha ido dejando cada vez más frío. Empecé con mucho interés y lo he ido perdiendo a mediada que las tramas y subtramas no terminaban de cuajar. Decepción.

  

Series

 

El abogado del Lincoln. Serie estadounidense de 10 episodios de 50 minutos. Basada en las novelas de Connelly, es la típica serie de abogados con sus investigaciones, juicios, etc. Un buen guion en el que, además, hay explicaciones interesantes de la función y el trabajo del abogado defensor y unas buenas interpretaciones hacen que sea muy entretenida y que merezca la pena.

Netflix

 

Waco. Miniserie estadounidense de 6 episodios de 45 minutos. Basada en los hechos reales ocurridos en 1993 con el asedio a la comunidad davidiana que vivía en esa localidad de Texas. La versión que ofrece es bastante desfavorable tanto para la ATF (policía que se dedica al alcohol, tabaco y armas) como para el FBI. Está muy bien hecha, mantiene la tensión en todo momento y deja un regusto amargo por el horroroso final. Todo lo que huela a sectas tiene un tufillo preocupante, pero también lo que implique a según qué personajes con poder (como algunos policías) también.

 

Waco: Apocalisis texano. Miniserie documental estadounidense de 3 episodios de 45 minutos. Es interesante ver estas dos series una a continuación de la otra porque hay matices importantes. Así, en este documental, además de muchas imágenes reales hay intervenciones de varios davidianos que se salvaron, de agentes del FBI y la ATF que intervinieron (incluido el negociador que escribió un libro sobre el tema) y de periodistas presentes en los acontecimientos. En esta serie se da una visión algo peor de los davidianos (preparaban armas de fuego, había abuso infantil, etc) y mejor de la policía. No obstante, en este segundo aspecto me quedo más con lo que se cuenta en la de ficción.

Netflix

 

The morning show. Segunda temporada de esta serie estadounidense. Tiene 10 episodios de 55 minutos. Me costó entrar en los primeros capítulos porque hay muchas referencias a lo sucedido en la anterior temporada y no me acordaba demasiado. Luego, poco a poco, se va centrando en los conflictos de los diferentes personajes y se habla ya muy poco de lo que es la televisión. Además, en los últimos episodios cada vez hay más monólogos muy extensos que  se hacen bastante pesados. Hay una tercera temporada, pero creo que no la veré.

 

Rurangi. Miniserie neozelandesa de 5 episodios de 20 minutos. Magnífica serie en la que en esos cinco cortos capítulos es expresa muy bien lo que significa “salir del armario” ante su familia, amigos y en una pequeña población para un transexual. Muy bien tratado el tema y muy bien interpretado. Merece la pena.

 

El cuerpo en llamas. Serie española de 8 episodios de 50 minutos. Basada en el llamado Caso de la Guàrdia Urbana, reconstruye desde la ficción lo sucedido. Un guion realmente magnífico que va mostrando, yendo hacia atrás y hacia adelante, los hechos, y unas interpretaciones muy buenas en las que destaca la protagonista Úrsula Corberó, hacen que sea una de las grandes series del año, al nivel de cualquiera de true crime de las que se hacen en Estados Unidos. Además, es muy adictiva. Altamente recomendable. (En mi caso contaba con la ventaja de que apenas sabía nada del tema).

Es interesante la sensación que queda sobre cómo están algunos cuerpos policiales (algo que se piensa pero que aquí se puede comprobar).

Netflix

 

El crimen de la Guardia Urbana. Miniserie documental de 4 episodios de 50 minutos. Dirigida por Carles Porta trata el mismo tema que acabo de comentar. Muy bien estructurada y con buenas intervenciones de los abogados, el fiscal y la policía. Procura la máxima objetividad y creo que lo consigue. Muy interesante.

Al igual que hice hace poco con Waco y en su día con El caso de la escalera creo que es mejor ver primero la ficción y complementarla luego con el documental.

Netflix

 

Oficina de infiltrados. Quinta y última temporada de esta serie francesa con 10 episodios de 50 minutos. Es una de las mejores temporadas de una serie que tiene una media notable. Sabe jugar muy bien con las tramas y dar los giros de guion necesarios. Como serie de este género es de lo mejor que he visto. Además, no han escatimado en la producción. La echaré de menos.

 

Los hombres del S.A.S. Serie británica de 6 episodios de 55 minutos. Basada en el libro de un historiador, cuenta la creación y primeras acciones de este grupo de militares en el norte de África durante la Segunda Guerra Mundial. El guionista es el mismo de Peaky Blinders y se nota tanto en la música como en el tono, muy alejado del habitual en el cine bélico.  No está mal, pero en algunos momentos me ha resultado demasiado oscura y en otros algo aburrida.

HBO Max

jueves, 19 de octubre de 2023

Artículos de un primer exilio



Hace ya bastante años leí El Ministerio del Dolor, creo que lo primero que se traducía de la autora, un libro que recuerdo bien que me encantó. Luego le perdí la pista, a pesar de que ahora compruebo que la editorial Impedimenta ha venido publicando varios de sus libros, hasta El Museo de la Rendición Incondicional que supuso, por el contrario, una decepción.

Este Ficcionario que ahora comento, me ha producido sentimientos encontrados. En él se recogen los artículos que escribió en la prensa  de Ámsterdam primero, y luego de Middletown y Nueva York entre octubre de 1991 y junio de 1992.Son 28 artículos más una breve Introducción y un extenso Post Sriptum. Artículos con títulos como: Jogging, Mailbox, Harassment,Comforter, Bagel o Dreamers, por poner solo algunos ejemplos. Ya se puede apreciar que el interés de los mismos puede ser muy variado y de ahí esos sentimientos de los que hablaba hace un momento.

Hay en general una visión entre agria y nostálgica del pasado yugoslavo que me parece totalmente lógica dado el momento en el que escribe y su situación personal. De hecho va intercalando sus experiencias neoyorquinas con la guerra y su país, un país al que vuelve a finales de 1992 para terminar exiliándose definitivamente un año después pues:

 

“Me asustó mi patria, en la que en poco tiempo me había convertido en extranjera; en la que tenía que demostrar que había nacido allí, aunque así fuera; que hablaba su idioma, aunque era mi lengua materna. Me embargó el miedo de una patria que todavía tenía que ganarme para tener en ella el estatus de emigrante”. (p. 231)

 

Este fragmento forma parte del Post Scriptum de 2017 que es, con mucha diferencia, lo que más me ha gustado e interesado de un libro que tiene algunos artículos que parecen escritos para salir del paso junto a otros que sí tienen bastante enjundia como, por poner algún ejemplo, el que trata de la errónea visión que se tenía en occidente de la situación de Yugoslavia o en el que, bajo el título Yugo-Americana, explica la influencia que tuvo el cine y la cultura americana en su país en los años 50 y 60 o, también, la curiosa disertación sobre bagel, muffin y doughnut.

En todo caso, tengo que reconocer que no siempre he sido capaz de captar el sentido profundo de algunas reflexiones y también que a medida que avanzada en la lectura iba decayendo mi interés hasta llegar a ese magnífico Post Scriptum.

Desde luego muy recomendable para seguidores de la autora.

 

Dubravka Ugresic, Ficcionario americano. Traducción Luisa Fernanda Garrido y Tihomir Pistelek.

 

martes, 17 de octubre de 2023

Recuperando a un buen escritor


Tras el éxito de El lector, una novela con la que disfruté, leí otras dos que me decepcionaron bastante tal y como comento en el blog (de la otra no hay comentario porque aún no tenía el blog). Por eso titulo esta entrada con el término “recuperando” porque, efectivamente con esta novela he vuelto a disfrutar con la escritura de Schlink y, sobre todo, con el planteamiento que hace de los temas que trata.

La obra está dividida en tres partes. En la primera, se produce la muerte de Birgit, la esposa de Kaspar, el protagonista principal, una mujer que había huido de la RDA en los años setenta para unirse a él. Tras la muerte descubre que tenía varios escritos en uno de los cuales narra su  infancia, su huida a la RFA dejando la hija que había tenido con un joven a cargo de una amiga y otros sucesos de su vida ya en el Oeste. En la segunda, Kaspar se dedica a la búsqueda de la hija, Svenja, a la que encuentra casada, con una hija, Sigrun,  y viviendo en una comunidad que se nutre de la ideología “nacional popular”. Kaspar tiene problemas de relación tanto con Svenja como con su marido e intenta que sea mejor su relación con Sigrun. En la tercera, Sigrun vive en Berlín, se ve a menudo, incluso convive  a veces, con su abuelo quien pretende mostrarle una visión diferente del mundo.

A lo largo de esta historia Schlink profundiza en dos temas. Por un lado, la situación en la RDA y algunas diferencias con la parte occidental. Para ello utiliza principalmente el escrito de Birgit que está hecho en primera persona mientras que el resto lo está en tercera. El siguiente fragmento puede ser un buen ejemplo:

 

“En mi país, en la RDA, también se hablaba poco, hablábamos poco. De las cosas del alma, me refiero. Hablar de los  miedos, de las necesidades y de las impresiones infantiles, de psicoanálisis y de psicoterapia en boca de diletantes… son cosas que conocí después de huir al Oeste. Mujeres que no saben lo que les pasa a su marido, que se quejan de que los hombres ya no hablan de sí mismos… ¿Cuántas veces habré visto cosas así en mi círculo de amigos? (p 99)

 

Por otra parte, y es quizá lo más interesante del libro, se centra en los movimientos de extrema derecha, en lo que plantean y en su absoluta fijación con la idea de una Alemania libre de extranjeros.

El libro está escrito de forma que cuesta trabajo dejarlo, va progresando muy bien y resulta muy interesante el tratamiento que hace de la relación entre abuelo y nieta.

Recomiendo una muy buena reseña de Cristina Monteloiva en laorilladelasletras.blgospot.com.

 

Bernhard Schlink, La nieta. Traducción Daniel Najmías.

 

 

 

 

 

 

domingo, 15 de octubre de 2023

Extensa novela de Khadra


Hace ya más de once años que hacía una entrada sobre Khadra dentro de la sección de Mis autores favoritos. Desde entonces he seguido leyendo todo lo que se traducía de este magnífico escritor argelino (publica bajo pseudónimo) afincado en Francia desde hace muchos años.

De los más de quince libros leídos solo recuerdo un par de ellos que me hayan defraudado. Khadra, tanto en su versión como escritor de novela negra como en la que toca temas relacionados con la situación de su país de origen, es un escritor que despierta el interés del lector y es capaz de mantenerlo todo el tiempo. Es muy buen narrador y tiene gran fuerza expresiva cuando el tema lo requiere.

La novela que hoy comento se sale un tanto de su tradición. Por un lado, por su extensión que, con sus 476 páginas, creo que es la más extensa que conozco de un autor que solía escribir novelas de tamaño medio. Por otro lado, se trata fundamentalmente de una novela de aventuras situada en la Argelia de 1914 a 1938 aproximadamente. Su protagonista y narrador, Yacín, cuenta los diferentes avatares por los que pasó en esos años desde su participación en la Primera Guerra Mundial sustituyendo al hijo del jefe de su aduar hasta terminar en la cárcel en los años 30. En medio le sucederán todo tipo de desgracias y tendrá también buenos momentos. Vivirá en Orán, en alguna ciudad más pequeña y, durante bastante tiempo, en la hamada (el desierto pedregoso) con un grupo que quiere hacer la revolución contra la potencia colonial.

En ese largo periplo, Khadra tiene ocasión de  criticar las desigualdades provocadas por la presencia francesa, pero también de mostrar los sentimientos de amistad, fraternidad o lealtad.

El libro está dividido en cuatro partes. Me han gustado sobre todo las dos primeras por el tratamiento que hace de la Primera Guerra Mundial en la primera parte y por lo interesante que resulta todo lo que le pasa en la vuelta al protagonista. La tercera, la más típica de una novela de aventuras, la he encontrado demasiado extensa y en algunos momentos aburrida. En la cuarta, la más corta, vuelve en parte el interés.

Una novela que está bien, que merece la pena leer, pero que no está ni mucho menos entre las mejores del autor, un autor, por cierto, al que creo que debo de releer porque tiene una primera época que me parece que es donde está lo mejor de su producción.

Sobre la edición habría que decir que hubiese sido útil explicar en notas a pie de página los términos escritos en cursiva.

 

Yasmina Khadra, Los virtuosos. Traducción Wenceslao-Carlos Lozano

 

 

martes, 10 de octubre de 2023

Un grandísimo pianista

 

Empecé a aficionarme de verdad al jazz gracias al piano de Bill Evans y a las grabaciones con sus diferentes tríos, principalmente el primero con Scott La Faro y Paul Motian. Luego fui conociendo a otros pianistas y también a intérpretes de otros instrumentos aunque siempre ha predominado el piano en mi gusto por esta música. Son muchos los pianistas que he ido conociendo y escuchando, pero desde Evans ha sido Jarrett el que más horas ha estado en el reproductor.

Lo anterior explica mi interés al ver esta biografía en los estantes de la librería. Tengo que decir que me alegro de haberla leído aunque también reconocer que es un texto bastante, si no muy, difícil para alguien que, como es mi caso, desconoce los elementos más básicos de la música.

Sandner es un famoso crítico alemán que también fundó en su día una compañía discográfica y que, desde luego, es un experto conocedor de la música en general y del jazz en particular como demuestra en las más de 300 páginas de este libro.

A lo largo de los 13 capítulos en los que ha dividido el texto va recorriendo la vida y, sobre todo, la música de Jarrett desde esos tempranos inicios a los tres años hasta el momento actual. Así, le vemos actuando en pequeños locales muy joven, para pasar después por distintas agrupaciones como las de Art Blakey, Charles Lloyd y Miles Davis hasta iniciar su camino en solitario o con los diferentes tríos que formó fundamentalmente el americano con Gary Peacock y Jack DeJohnette. También habla de su colaboración con Gary Burton, Charlie Haden o Paul Motian por citar solo alguno de los más relevantes.

A Sandner la faceta que más le interesa de Jarrett, y a la que dedica más espacio y sus mejores halagos, es la de la improvisación. Sobre esta faceta de su obra reproduce esta explicación que le dio el pianista al crítico de The Guardian:

“Creo que al arte de improvisar no puede practicarse, y tampoco creo que sea bueno desarrollar costumbres para hacerlo. Cuanto más tiempo guardo abstinencia en los lapsos en que no hay conciertos, tanto mejor resulta la música que después vuelvo a  improvisar”. (p. 246)

Aprovecho para decir que, a raíz de la lectura del libro, he vuelto a ver el extraordinario documental Keith Jarrett. The Art of improvisation gracias al cual he podido acercarme a entender alguna de las cosas que dice Sandner en su libro porque, como ya anunciaba al principio del comentario, se trata de un texto que en muchos momentos resulta bastante difícil de entender. Dejaré solo una pequeña muestra:

“Frente a la apertura armónica de esta introducción, que va hasta estratificaciones atonales, bizarras esquirlas motívicas y nubes sonoras disonantes, las complejas estructuras con acordes de cuarta de seis tonos de un Aleksandar Seriabin remiten, francamente, a un arrebato tardorromántico. (p. 239)

Además, en varias partes del libro analiza pieza a pieza y con todo lujo de detalles alguno de los discos grabados por Jarrett, discos que en su mayor parte desconozco.

Bueno, pues a pesar de todo eso me lo he pasado muy bien leyendo el libro y admirando la capacidad de su autor y, claro, sobre todo, la grandeza musical de un pianista que aunque escucho bastante lo hago prácticamente siempre tocando standards con su trio americano antes mencionado.

Queda claro que Sandner está rendido ante el arte de Jarrett. Mención aparte merece la presencia casi constante de Manfred Eischer, creador del sello ECM, que tanta importancia ha tenido en la carrera de Jarrett produciendo la mayor parte de sus muchos discos.

En fin, un libro interesante para aficionados al jazz que disfrutarán más cuanto más sepan de conceptos musicales.

Nota menos importante: Es una pena que en un libro tan bien editado se cuelen tantas erratas. Por ejemplo, hay unos cinco “sinó”, alguno en una línea antes de otro sino (esta vez correctamente escrito sin acento).

 

Wolfgang Sandner, Keith Jarrett una biografía. Traducción Richard Gross.

 

 

 

 

 

sábado, 7 de octubre de 2023

Otra buena historia en la Irlanda rural



Esta vez sí que comento el hasta ahora último libro traducido de Ryan y publicado por Sajalín. Hace menos de dos meses lo hice con el tercero que leía diciendo que era el último y la editorial corrigió mi error lo que me ha permitido leer el que comento, un libro que se me había pasado.

Con este son tres los libros que he leído del autor este año. De hecho es del que más libros he leído y, claro, no es casualidad. Ryan es un escritor que tiene una serie de virtudes que me gustan: cuenta muy bien las historias, crea personajes muy cercanos y les da mucha vida, demuestra altas dosis de sensibilidad y, aunque esto no sea demasiado importante, lo hace con textos que apenas pasan de las 200 páginas.

En este caso, una embarazada va escribiendo en su ordenador lo que le pasa en su vida diaria, de ahí que los capítulos se titulen según le semana del embarazo. Además, de vez en cuando cuenta también cosas que le pasaron en momentos anteriores que ayudan a entender alguno de sus comportamientos (por ejemplo, el hecho de que el hijo lo sea de un chico al que está enseñando a leer y escribir y no de su marido).

La historia se desarrolla, como suele ser habitual en el autor, en un pequeño pueblo irlandés. En este caso aparece como novedad el que haya varios personajes que son travellers, es decir, gitanos (de ambas formas se mencionan en el libro). Lo es el padre del futuro bebé y también uno de los personajes más interesantes del libro, Mary, alguien que ha sido repudiada por su familia y por la que se provocará algún conflicto entre clanes. También el padre de la narradora, la madre murió hace tiempo, es una presencia importante y una buena creación del autor.

En fin, una novela con buenos personajes en la que no se necesita que pasen cosas importantes para tener atento al lector. A mí me ha producido cierta tristeza en algunos momentos al ver la soledad y la indefensión de los protagonistas, pero creo que Ryan ha logrado darle un buen final.

Otro libro muy recomendable de este magnífico escritor irlandés. Un libro que se disfruta de principio a fin y que es capaz de crear emociones en el lector.

Ahora solo queda esperar que la editorial se anime con más libros de Ryan.

 

Donal Ryan, La única certeza. Traducción Ana Crespo.

 

 

jueves, 5 de octubre de 2023

Completa y emotiva biografía


Amorós, historiador y periodista, ha escrito una completa biografía sobre todo política y, lo que es muy importante, un texto que se lee con facilidad sin perder por ello la profundidad. Se nota la mano de ambos estudios porque hay mucha documentación (la lista de fuentes y bibliografía ocupa más de veinte páginas al final del libro), algo típico en un buen historiador, pero se emplea sin hacer que la lectura resulte farragosa, y ahí se aprecia la mano de un buen periodista.

Los primeros capítulos del libro se dedican a narrar los primeros pasos en la actividad política de Allende, su participación en la creación del Partido Socialista y los tres intentos de llegar a la presidencia de la República en unas campañas que, eso sí, a veces están narradas quizá con una exceso de prolijidad.

El resto del libro, que ocupa la parte sustancial de sus 381 páginas, se dedica a explicar la experiencia del gobierno de la Unidad Popular. Aquí el libro profundiza bastante en muchos momentos y pone al día informaciones que se han ido conociendo sobre la participación de los Estados Unidos en la lucha contra ese gobierno ya desde el principio. Aunque tampoco oculta problemas internos como se pone relieve en el siguiente fragmento:

 

“La confluencia de toda la heterogeneidad marxista de la época, de los cristianos de avanzada, de los socialdemócratas, de los racionalistas laicos y de numerosos independientes fue una de las características más notables del movimiento popular chileno, pero la incapacidad para consensuar una estrategia política y mantener la unidad y la disciplina en torno a ella terminó por debilitar seriamente al gobierno y la acción del presidente de la República”. (p. 282)

 

Yo seguí de cerca en su día las informaciones que llegaban sobre lo que allí sucedía porque estaba estudiando Económicas en la Universidad Complutense, una facultad muy conflictiva por esos años y muy combativa contra el régimen que había en España. Además, se hacían seminarios en los que se leían y comentaban libros de los estructuralistas sudamericanos y de gente que apoyaba y colaboraba con el gobierno de Allende.

Cuando se produjo el golpe de estado de Pinochet preparaba el equipaje para incorporarme al servicio militar. En ese tiempo fue menos la información que tuve y luego, tras la muerte del dictador, sí participé en varios actos contra la dictadura chilena. Recuerdo uno en concreto en Madrid, en la glorieta de Cuatro Caminos, en el que participó Alfonso Guerra (no sé si hoy sería capaz de decir las cosas que allí dijo).

Cuento estos datos de mi biografía para afirmar que fui muy allendista en su momento y que leer de nuevo todo lo que pasó (en su día leí textos de Joan Garcés o de Carlos Altamirano) me provoca cierto desasosiego y me recuerda las esperanzas que pusimos y cómo terminaron.

Volviendo al libro, tengo que decir que es muy interesante sobre todo para quien no conozca al personaje y lo que supuso su presidencia. A mí me han llamado la atención algunas cosas, ninguna demasiado importante,  que no conocía como: que Allende participara en un duelo a pistola en su juventud; la cantidad de escisiones que se produjeron en el Partido Socialista (a veces por parte del mismo dirigente) o el intento de golpe del general Viaux en 1969 que apoyó el PS sin que en el libro se explique bien por qué lo hizo.

En definitiva, un libro muy interesante y recomendable. Evidentemente está escrito por alguien que admira profundamente al personaje y tiene algo de hagiográfico, pero tal y como está el panorama casi se agradece.

Hay una entrevista interesante de Patricia Simón con el autor en lamarea.com.

 

Mario Amorós, Salvador Allende. Biografía política, semblanza humana

 

 

 

 

lunes, 2 de octubre de 2023

Decepción



Sorpresa y mucha alegría fue lo que sentí al ver un nuevo libro de Dovlátov en la mesa de la librería. Desde 2020 no se había publicado ninguno, y entre ese año y el anterior leí todo lo que se había traducido de este magnífico y muy original escritor ruso.

Sin embargo, tal y como titulo este comentario, la lectura del libro ha sido decepcionante. El texto yo lo dividiría en tres partes.

En la primera, Dalmátov, que así se llama el protagonista y narrador, está en su exilio neoyorkino, en 1981,  trabajando para una emisora que emite para Rusia. Van apareciendo una serie de personajes que comparten ese exilio y Dalmátov cuenta las peleas que se producen entre ellos, principalmente entre eslavófilos y liberales. Esta parte está tratada con el sentido del humor característico del autor y la he disfrutado como en sus obras anteriores.

En la segunda, se traslada a Los Ángeles a cubrir un evento y ahí se encuentra con otro conjunto de personajes, en su  mayoría trasuntos de otros reales, que han hecho que me desconectase bastante a pesar de que la traductora ha elaborado un apéndice en el que nos cuenta con detalle de quién se trata. El problema es que tengo la impresión de que todo eso está escrito para que lo leyeran los interesados o la gente que los conociese. La ironía y las críticas más o menos veladas no he sido capaz de captarlas.

Hay también una tercera parte que creo que sobra en el contexto del resto de la novela. En el evento el protagonista se encuentra con Tania que había sido su novia en Rusia, y cada cierto tiempo introduce fragmentos en los que recuerda cómo era su relación algo que, además de romper el ritmo, da la sensación de que forma parte en sí mismo de una novela y que se ha metido aquí con calzador.

En fin, lo que empezó siendo una lectura gozosa con el Dovlátov de siempre se fue transformando en otra cosa que no me ha llegado a interesar aunque reconozco que sí pueda gustar a otros seguidores de este magnífico escritor.

Antes hablaba de un apéndice hecho por la traductora y quiero referirme también a otro bastante extenso, más de 20 páginas, en el que hace un interesantísimo resumen de la vida de Serguéi Dovlátov. Casi solo por estas páginas ya me ha merecido la pena leer el libro.

Ni que decir tiene que son muy recomendables cualquiera de sus libros anteriores. (Todos comentados en el blog).

 

Serguéi Dovlátov, La filial. Traducción Tania Mikhelson y Alfonso Martínez Galilea