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miércoles, 15 de mayo de 2024

Algo decepcionante


Desde su espectacular Terror y utopía que comenté en 2015 no había vuelto a ver nada del autor en las librerías. El otro día escuché en la radio una referencia a este nuevo libro y lo compré y leí rápidamente, tal es el interés que me genera este magnífico historiador alemán.

Evidentemente, el tema de este libro era difícil que me despertara el mismo interés que el anterior y así ha sido. Schlögel es capaz de sacarle jugo a cualquier tema y también lo logra con este analizando cómo se desarrolló  la creación de una serie de perfumes, y sobre todo cómo se fueron produciendo en un país como la Unión soviética que, al menos en principio, no parecería el lugar más propicio para hacerlo.

Parte Schlögel de una amplia bibliografía -de la que deja constancia en un anexo al final del libro-, que utiliza con su buena técnica de historiador. Sin embargo, el libro adolece de un exceso de datos en muchos momentos, es demasiado prolijo y al menos a mí me ha sucedido que los árboles no me han dejado ver bien el bosque. Se une a ello que no está del todo ordenado cronológicamente por lo que se hace aún un poco más difícil de seguir.

Por si lo anterior fuera poco, Schlögel inicia el texto con un capítulo sobre los aromas que resulta francamente difícil de entender y si he seguido leyendo es porque al conocer al autor esperaba otro planteamiento como en parte así ha sido.

Algunas de las cosas que me han llamado la atención del libro: los buenos ejemplos que pone de olores en la historia y cómo para el conocimiento de esta pueden ser útiles y no basta con conformarse con el oído y la vista; un interesante texto que reproduce de Lamánova, la más importante diseñadora de moda soviética de la época; el buen resumen que hace de cómo era el París de los años veinte; el rápido pero contundente repaso que hace sobre Chanel y los nazis y, desde otro punto de vista, el interesante análisis que hace sobre el tratamiento del pan en la obra de Shalámov.

En fin, un libro que tiene sus buenos momentos, que está muy documentado, que toca temas que no había visto hasta ahora en ningún libro de historia, pero con todo no resulta suficiente para recomendar su lectura salvo que sea un tema que le interese al posible lector.

Hay una reseña muy positiva de Darío Luque en anikaentrelibros.com.

 

Karl Schlögel, El aroma de los imperios. Chanel Nº 5  y Moscú Rojo. Traducción Francisco Uzcanga Meinecke.

 

 

jueves, 11 de junio de 2015

Sobre el estalinismo y mucho más




”Una obra extraordinaria desde el punto de vista de la investigación, la narración y la memoria.” (The Times Literary Supplement)
 
“Una estupenda combinación de literatura e investigación histórica.” (Frankfurter Allgemeine Zeitung)
 
En estas dos frases que aparecen en la faja que la editorial ha añadido al libro, se resume de forma perfecta lo que es este grandísimo texto.
Verdaderamente impresiona la capacidad de este historiador alemán para ir exponiendo el conjunto de cosas importantes que sucedieron en esa ciudad en ese, por otra parte, desdichado año. Así, desde el Plan General de Reconstrucción de Moscú  hasta la elaboración del censo de población de la URSS; desde la cinematografía del momento a las celebraciones del vigésimo aniversario de la revolución; desde la visión del embajador de Estados Unidos a los últimos textos de Bujarin; y siempre detrás de todo, la represión tan indiscriminada y absurda –como de hecho son todas las represiones-, que hasta se dan las cifras de detenciones que se tenían que efectuar por regiones.
Es imposible en unas pocas líneas dar cuenta de la riqueza de los contenidos de este magnífico libro. Yo comencé anotando las cosas que me llamaban la atención, por ejemplo: la vivienda en el Moscú que se iba llenando de campesinos inmigrantes, el aprovechamiento que hace el autor del Directorio del Todo Moscú, la ardua tarea de la elaboración del censo, el inventario de posesiones de un exjefe de la KGB, las curiosas relaciones con los Estados Unidos,… y lo dejé porque llenaría al menos un par de páginas.
Obviamente, aunque apenas lo he mencionado, el terror estalinista  es un elemento fundamental del libro aunque no ocupe gran parte del espacio. Eso sí, en cualquier capítulo, una vez visto un aspecto de la renovación arquitectónica o artística o de ingeniería, etc.,  es habitual encontrarse con que los que lo diseñaron y lo llevaron a cabo fueron posteriormente eliminados. Como también sucedió con una parte importante de la inteligencia de la época incluso con la que había participado en la Revolución de Octubre; en este sentido las páginas dedicadas a Bujarin constituyen dos de los momentos mejores del texto.
Hasta aquí algo de los contenidos, pero es que hay otro aspecto que me parece que hay que destacar, se trata de la forma en que está escrito el libro, de la agilidad con la que está narrado, de la sutileza con la que se tratan muchos temas, de la enorme calidad literaria que ofrece este escritor.
Creo que el mejor resumen sería decir que, a pesar de sus 850 páginas de densa tipografía y composición, le he dedicado gran parte de mi tiempo de lectura en los últimos días y que me costaba dejarlo en muchos momentos.
Dejo dos enlaces con unos análisis más completos: el de Antonio Elorza en El País y el de Rafael Núñez en El Cultural.
 
Karl Schlögel, Terror y utopía. Moscú 1937