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lunes, 10 de enero de 2022

Tropezando otra vez en el quinto libro



Hace unos días tachaba en este blog de decepcionante el último libro de Patrick Deville, un autor cuyos cuatro libros anteriores me habían encantado. Ahora tengo que comentar también el quinto libro que leo de Echenoz y decir ya de entrada que no me ha gustado absolutamente nada.

Dice la editorial en la contraportada: “Es un antihéroe de manual (se refiere al Fulmard que da título al libro). Pero Gérard no es el único personaje estrambótico de esta novela. Tenemos también a un político que frecuenta prostíbulos y mira fotos subidas de tono de la hija de su esposa; a una mujer que se autosecuestra para darse publicidad; a un psiquiatra de dudosa ética; a un taxista que recoge a un tipo herido de bala y se queja de que le está manchando el asiento, y hasta un tiburón particularmente voraz y un satélite soviético asesino…

 (…) Jean Echenoz , ingenioso deconstructor (…) se sumerge aquí en la novela policiaca y nos ofrece un noir delirante…”

Todo es verdad y seguramente por ello no me ha gustado el libro sobre todo por ese carácter delirante que, efectivamente, tiene. Creo que estamos ante uno de esos textos que si el lector se deja llevar por la historia puede disfrutar y llegar a reírse de las barbaridades que hacen los variopintos personajes que Echenoz pone en acción y que, por cierto, son muchos más de los citados en la contraportada, pero si no es así, si, como ha sido mi caso, todo te parece un disparate y no llegas a interesarte en ningún momento por lo que está sucediendo, el libro te puede llegar a parecer un auténtico bodrio aunque, eso sí, muy bien escrito.

Claro que ha habido momentos que me han gustado como los que dedica a la crítica de algunos programas de la televisión, o alguno de los muchos en los que se ve la lucha por el poder en el partido político o, sobre todo, las primeras páginas en las que el "detective" protagonista, escribiendo en primera persona, recuerda mucho a los detectives clásicos del género, pero el resto...

Estoy convencido de que Echenoz se lo ha pasado estupendamente escribiendo este libro y que, además, se lo puede permitir por edad y por su bagaje literario. Ahora solo espero que vuelva a la senda que a mí me ha gustado tanto.

Hay una entrevista muy completa sobre el libro y los personajes con Xavi Ayén en lavanguardia.com.

 

 

Jean Echenoz, Vida de Gérard Fulmard. Traducción Javier Albiñana

miércoles, 28 de febrero de 2018

Sobre la Primera Guerra Mundial



Después de leer con gran placer la trilogía de Echenoz dedicada a sendas “biografías”, me encuentro con esta especie también de biografía de la Primera Guerra Mundial. Qué capacidad tiene este escritor para decir tantas cosas con tan pocas palabras; para meternos en una historia tan dura con solo pequeños detalles y sin hacer uso del morbo tan peligroso en estos temas; y, además, de hacerlo sin que aparentemente se implique en la historia contada.
No suelo reproducir en mis comentarios críticas que las editoriales ponen a veces en los libros porque huelen a propaganda (de hecho son propaganda), pero en este caso creo que merece la pena hacerlo con la siguiente:

“Noventa y ocho páginas bastan para recorrer cuatro años de conflicto. El autor incluso se permite con frecuencia el lujo de un humor irresistible, especialmente en medio del horror. En cada frase, todo tiene sentido y resonancia, y así, cada una de las existencias exploradas, aun en el espacio de unas pocas líneas, le permiten al escritor añadir un nuevo matiz a su gran fresco histórico.” (Arnaud Lapointe, Le Magazine Littérarire)

Resume perfectamente el contenido y el sentido de este magnífico libro que tendré que leer más de una vez a lo que anima también su reducido tamaño y el hecho de que ninguna página, y hasta diría que ninguna frase, tiene desperdicio.
Un solo ejemplo bastará para ver el estilo característico de Echenoz:

“Pero no se abandona una guerra así como así. No hay vuelta de hoja, está uno atrapado: el enemigo delante, las ratas y los piojos encima y detrás los gendarmes. La única solución es dejar de ser útil para el servicio, lo que esperamos por supuesto a falta de otra cosa, lo que terminamos deseando, es una buena herida…” (p. 74)

Por cierto que después de haber leído mucho sobre este tema, no en balde he sido profesor de historia, es la vez en que he visto mejor retratada  la función de los que salen detrás de las tropas para evitar que haya desbandadas y huidas. (Los gendarmes en la cita que he reproducido.)
Un libro absolutamente recomendable. A mí es el que más me ha gustado junto con Correr de los que he leído hasta ahora de este gran escritor francés.
Hay un buen resumen de las críticas que el libro tuvo en Francia hecho por Miguel Mora en elpais.com. También es útil la reseña de Francesc Bon en unlibroaldia.blogspot.com.

Jean Echenoz, 14. Traducción Javier Albiñana

miércoles, 3 de enero de 2018

Último de la trilogía




Tercer y último libro que Echenoz dedicó a las “biografías” de personajes bastante peculiares aunque, efectivamente, no se trata de auténticas biografías. Esto se nota más en esta tercera entrega. En ella el protagonista es Gregor si bien el autor se basa en la vida y la obra del ingeniero Nikola Tesla dedicado a la invención de múltiples sistemas y aparatos.
El libro tiene las mismas cualidades literarias que los anteriores porque Echenoz es capaz de describir y contar las cosas con un gran ingenio y   de llevar al lector allí donde él quiere. El problema con este libro es que el personaje protagonista tiene, al menos para mí, mucho menos interés que los dos anteriores o, también podría ser, está tratado de una manera más superficial. Sea como sea, el libro no me ha despertado el mismo interés ni su lectura el mismo placer que los otros.
Además, a partir del capítulo 24 o, lo que es lo mismo, en las veinte últimas páginas Echenoz se dedica a hablar del papel que tuvieron las palomas en los años finales de Gregor sin que se sepa muy bien por qué, tanto espacio dedica que llega un momento en el que dice:


“Personalmente estoy harto de esas palomas. Ustedes también lo estarán, me doy perfecta cuenta.. Estamos hartos y, a decir verdad, ingratas y versátiles como son, ellas mismas están hartas de Gregor.” (p. 146)


Y es que, efectivamente, está uno harto de las dichosas palomas. Luego me he enterado de que para Nikola Tesla fueron muy importantes, las mensajeras sobre todo, para sus estudios sobre el magnetismo.
No obstante lo dicho, el libro en general se lee con interés y con momentos especialmente curiosos como ese retrato de Edison como un personaje bastante envidioso y manipulador o la descripción de la primera aplicación de la silla eléctrica.
Magnífico y original escritor al que habrá que seguir leyendo en alguna otra de sus facetas. Esta trilogía tiene además una característica que suelo agradecer: la brevedad. Me encantan las novelas cortas, aquellas en las que un autor es capaz de reflejar una historia en menos de 200 páginas; las valoro especialmente.
Hay una breve reseña en unlibroaldia.blogspot.com en la que aparecen un par de comentarios muy interesantes.



Jean Echenoz, Relámpagos, Traducción Javier Albiñana.

martes, 12 de diciembre de 2017

Ravel visto por Echenoz



Apenas han pasado tres semanas desde que hacía la entrada en el blog con el comentario de Correr, la primera novela que leía de Echenoz y ya avisaba de que no sería la última. Efectivamente, aquí tenemos la segunda y tendría que repetir muchas de las cosas que decía en el comentario anterior. Parece que el autor ha hecho una especie de trilogía sobre personajes peculiares de los que cuenta cosas de diferentes momentos de sus vidas sin que sean una biografía ni nada que se le parezca. En este caso se trata del músico francés que ha pasado  a la historia por su famoso Bolero, una pieza tan repetitiva como atrayente. Recuerdo haber visto hace muchísimos años al ballet de Maurice Bejart en un montaje sobre esta pieza que dejaba con la boca abierta.
Tomo de la reseña de Francesc Bon en unlibroaldia.blogspot.com la magnífica síntesis que hace de la caracterización que el Echenoz hace del músico:

“Formidable recreación, donde se nos muestra al músico en sus diversas vertientes, todas ellas que cuadran mucho con el concepto de excentricidad tan atribuido a los genios: caprichoso, despótico y a veces desconsiderado con cierta corte de aduladores que encajaba hasta los peores desprecios como parte del paquete. Narcisista, obsesionado hasta lo enfermizo por su vestimenta y su calzado, fumador empedernido de Gauloises, evanescente, de aspecto frágil pero elegante, de salud precaria y largo historial de enfermedades desde la juventud.” 

El libro recoge los diez últimos años de la vida de Ravel con un largo viaje a los Estados Unidos para ofrecer varios conciertos. Hay cosas que son reales y otras más o menos inventadas por el autor y, en todo caso, una estupenda recreación literaria. Hay quien, como JoséAntonio González Fuentes en ojosdepapel.com, le critica una cierta superficialidad: 

“Estamos ante un despliegue efectivo y plausible de piel, pero se echa de menos la carne que debería haber debajo, la sangre roja que debería recorrer todo el artefacto. Es una narración muy de nuestra época. Mucho aparataje externo empleado en voz baja y engañosamente lacónico. Es un fuego de artificio que presume con falsa modestia de su carencia de colores.” 

Puede que sea así, pero yo tengo que reconocer que disfruto mucho con lecturas como esta que me atrapan y que, por su escasa extensión, puedo leer de un tirón.

Jean Echenoz, Ravel. Traducción Javier Albiñana.

domingo, 26 de noviembre de 2017

Tardío aunque buen descubrimiento




“¿En qué piensa Echenoz cuando escribe la vida de Emil Zátopek? Sin duda en la mentira estalinista, en el fascismo olímpico, en la indecencia del poder, en las mitologías en venta,  en la avidez y la vanidad que intentan corromper hasta el talento más inocente, y, por encima de todo, en la belleza del deporte y la flexible resistencia de un hombre a todo esto. Correr es un libro sobre la inocencia, ejemplar en todos los sentidos de la palabra” (Philippe Lançon, Liberation)

Este fragmento de una crítica, que la editorial reproduce en la contraportada, resume muy bien las ideas que están detrás de este magnífico libro.
A lo largo de los años he tenido en mis manos muchas veces en mis visitas a las librerías libros de Echenoz y nunca me había decidido a comprarlos. Fue a raíz de verlo aparecer un día metido en el mismo saco que Deville o Carrére cuando tomé la acertada decisión de conocer algo de su obra. En efecto, digo acertada porque es un libro que he leído de un tirón (es cierto que también lo facilita que tenga solo 140 páginas) y con el que he disfrutado de verdad.
Como bien ha dicho el autor, no se trata ni mucho menos de una biografía del atleta aunque lo veamos desde joven hasta ya retirado y mayor. También nos muestra el contexto histórico desde la presencia nazi hasta la de los tanques soviéticos en 1968 para sofocar la “Primavera de Praga” a la que, por cierto, apoyó Zátopek  y esto le costó grandes disgustos y pérdidas. Sin embargo, el núcleo del libro y lo que lo hace tremendamente adictivo es la narración, a la que se entrega Echenoz sin tregua, de las muchas de las carreras en las que participó Zátopek desde sus vacilantes inicios hasta su renqueante final pasando por momentos como la olimpiada de Helsinki en la que obtuvo las medallas de oro en los 5000, los 10000 y la maratón, algo nunca visto hasta entonces y difícil de igualar y ello, además, con un estilo tan peculiar como deslavazado y poco ortodoxo.
Echenoz narra todo con un lenguaje enormemente eficaz  y con un ritmo parece que contagiado del que tenía el propio atleta. Hoy contamos, además, con la posibilidad y el aliciente de poder ver a través de youtube alguna de las imágenes que relata con lo que hasta se puede comprobar, aunque no haga ninguna falta,  la veracidad de lo narrado. Impresiona lo bien que es capaz Echenoz de trasladar al texto alguna de esas imágenes.
Una magnífica novela en la línea de esa faction o ficción documental que tanto me gusta y que tantos buenos practicantes tiene en el país vecino. (Compartiendo tiempo de lectura estos días leo también el libro que se acaba de publicar con artículos de Emmanuel Carrérre, el maestro del género).
Un libro tan recomendable que me ha llevado a adquirir otro en la misma línea que pronto aparecerá comentado en el blog.
Una buena reseña de Francesc Bon en unlibroaldia.blogspot.com.

Jean Echenoz, Correr. Traducción Javier Albiñana.