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viernes, 11 de marzo de 2016

Mis temas recurrentes VII: Comprender el mundo



Reconozco que  resulta un título bastante presuntuoso, pero solo quiero recoger la idea de que una parte de mis lecturas se dedican a intentar conocer un poco el funcionamiento de nuestra sociedad en sus diversos componentes: la economía, la política, la información, la cultura, etc.
En la actualidad, la llamada globalización constituye un elemento clave para esa comprensión, pero como le dediqué precisamente la segunda entrada de esta serie, a ella me remito. Aquí voy a hablar de otros libros.
Creo que la historia de la posguerra de Judt nos ofrece un marco histórico muy adecuado para ir encajando algunas de las cosas que han pasado con posterioridad, además se trata de un magnífico libro de historia.
Los dos que pongo de Jones me han ayudado a entender la sociedad británica y muchos aspectos de la española.  También con Chavs a hacer más de un análisis autocrítico.
El de Serrano, autor al que sigo en todo lo que publica, me interesa porque te anima y te enseña a ver qué hay detrás de muchas de las informaciones que recibimos a diario y, que si no se está alerta, las creemos sin mayor problema.
Luis Arroyo es un auténtico especialista en la comunicación política y su libro es un buen ejemplo de cómo se prepara y, de alguna manera, manipula esa comunicación. (Él mismo ha participado en más de una campaña electoral.)
Sobre economía hay en el mercado multitud de textos; además, los que hablan de la globalización se suelen centrar sobre todo en este apartado. Estefanía me parece uno de los que escriben sobre estos temas de forma más clara sin perder por ello la precisión y la profundidad. Siempre es sugerente su lectura.
Todorov es otro autor que es interesante para muchos temas. En este caso son sus reflexiones sobre los peligros internos de la democracia como la xenofobia, el poder de los medios de comunicación, o el mesianismo.
El librito de Roy me ha puesto en contacto con una realidad, la de la India, de la que desconozco casi todo. Muchas de las cosas que cuenta de ese país creo que se pueden extrapolar a otros países y de ahí su doble interés.
Zizek es tan enormemente crítico con casi todo, que todo lo que dice resulta interesante y puede ser objeto de debate.
Termino con otro libro de Judt aunque muy diferente. Son sus casi últimas reflexiones sobre el estado del mundo que a mí me hicieron pensar e incluso cambiar algún que otro comportamiento.

Obviamente, esta no es sino una ínfima muestra de lo que se publica, pero creo que bastante abarcadora y significativa.

miércoles, 27 de enero de 2016

Un libro necesario




“La demonización de la clase trabajadora es un modo implacablemente racional de justificar un sistema irracional. Demonízala, ignora sus preocupaciones y racionaliza una distribución enormemente desigual de la riqueza y el poder como justo reflejo de la valía y capacidades personales. Pero esta demonización tiene un fin aún más pernicioso. Se aplica una doctrina de responsabilidad personal a toda la gama de problemas sociales que afectan a ciertas comunidades de clase trabajadora, ya sea la pobreza, el paro o la delincuencia. En la Gran Bretaña rota, las víctimas solo pueden culparse a sí mismas.” (p.222)

Creo que en esta extensa cita queda muy bien reflejada y resumida la principal idea que recorre este magnífico libro de análisis, denuncia y combate.
Si en El Establishment arremete contra la clase dirigente británica por apropiarse de todo el poder, en este su primer libro la crítica va dirigida también sobre ese mismo grupo pero desde otra perspectiva: la ridiculización y marginación de un grupo, los llamados chavs,  proveniente de una clase obrera previamente derrotada.
A explicar esa derrota dedica los capítulos centrales del libro en los que analiza tanto la época de M.Thatcher y sus políticas privatizadoras e individualizadoras, como la de lo que él llama el neolaborismo de T. Blair hasta llegar al actual gobierno de D.Cameron. En ellos pasa revista a lo que ha sucedido con la vivienda, la educación, la desindustrialización, etc., hasta convertir zonas del país en verdaderos desiertos de trabajo en los que mucha gente malvive gracias a las ayudas sociales que, por otra parte, están en pleno retroceso. Estos capítulos me han parecido lo mejor del libro porque aunque trata temas que son más conocidos, lo hace de una manera tan clara y directa que merece mucho la pena la insistencia.
Los capítulos 1º y 4º los dedica a tratar de forma más específica el tema de los chavs como tales. En concreto en el cuarto muestra, a través de textos tanto de medios escritos como audiovisuales, la ridiculización e incluso el odio de clase que se manifiesta hacia los así definidos y catalogados. Es un verdadero muestrario de barbaridades que manifiestan las enormes diferencias de clase y el clasismo, tanto de la clase alta como sobre todo de la media, existente en la sociedad británica. Evidentemente, en España también hay clasismo y tanto los epítetos de “choni” como el de “poligonero” se pueden acercar al concepto del de chav, pero yo no aprecio aquí ese desprecio tan exacerbado.
En los otros capítulos profundiza en algunos de los temas: la educación, la inmigración la caracterización actual de la clase obrera, etc., pero a veces incurre en excesivas repeticiones de una misma idea aunque no por ello dejan de ser interesantes.
Desde un punto de vista más personal me gustaría hacer unos comentarios.
En primer lugar, leer un libro como este ayuda a comprender el porqué el mejor y casi único cine social que se hace en Europa es el británico.
En segundo lugar, ver lo que ha sucedido con el sindicalismo y sus efectos en Gran Bretaña me ha hecho reflexionar sobre mi postura tan antisindical fruto de experiencias pasadas. Claro que precisamente hoy se me hace más difícil al ver a Fernández Toxo y a Méndez con la patronal estudiando la mejor forma de que haya estabilidad política.
Finalmente, y la más importante, dice Owen en la página 21:
“Todos somos prisioneros de nuestra clase, pero eso no significa que tengamos que ser prisioneros de nuestros prejuicios de clase.”
Y tengo que reconocer que ahí ha puesto el dedo en la llaga. Mientras leía el libro me he preguntado en varias ocasiones cuáles eran mis prejuicios de clase y cuál sería la mejor manera de eliminarlos. Y en eso estoy.
Un gran libro magníficamente escrito. Citando en los momentos precisos y adecuados tanto de la prensa como de las entrevistas realizadas por el autor a un conjunto de personas de variada procedencia tanto ideológica como social. Un texto comprometido como comprometido está Jones en la política tanto británica como europea.
Solo una pega: en la conclusión y, como suele pasar en este tipo de libros, a la hora de plantear alternativas resulta poco claro y concreto.
Sobre la traducción solo comentar que, siendo bastante buena, incurre en el error de usar el billón en el sentido anglosajón con lo que algunas cantidades resultan muy desorbitadas.
Un libro no solo recomendable, sino indispensable.
Una buena reseña de Patricia Tubella en El País.




Owen Jones, Chavs: La demonización de la clase obrera

domingo, 1 de noviembre de 2015

Artículos interesantes

Entrevista con Owen Jones cuyo combativo  libro, El Establishment, he comentado en el blog.  Aunque aún no la he leído, el conocimiento y la actitud de su autor garantizan informaciones y opiniones interesantes. (ctxt)

El artículo-diatriba de Vargas Llosa sobre las elecciones en Argentina y los innumerables males que el peronismo le ha hecho al país, resulta interesante para saber qué piensan los liberales y cómo usan también la demagogia sin ningún rubor. ¿Qué pasa don Mario, que siempre han hecho trampas en las elecciones para haber ganado casi todas desde el restablecimiento de la democracia? (El País)
 
Fernado Krakoviak da una visión bastante diferente de la situación en Argentina. (ctxt)

Buen análisis de Josep Ramoneda sobre el momento que se vive en Cataluña. (El País)
 
Ramón Lobo defiende una forma de periodismo partiendo de lo que se cuenta en la película La verdad. (infolibre.es)

viernes, 8 de mayo de 2015

Esclarecedor pero desmoralizador




 
Si hace dos días reseñaba el libro con Juan Carlos Monedero que acababa de dejar la dirección de Podemos, hoy lo hago con esta feroz crítica del Establishment británico que acaba de arrasar en las elecciones de  ayer y, no debe de ser casualidad, que también hoy he puesto un enlace a una estupenda serie de televisión: The jinx (o sea, el gafe). Algo huele a podrido.
Ciñéndome ahora al libro de Jones, creo que podría firmar perfectamente una de las frases de la contraportada: “El libro más importante sobre política real que he leído en mi vida, y el único que necesitas leer. Te deslumbrará y enfadará a partes iguales.” (Irvine Welsh)
Efectivamente, ambas cosas me ha provocado. Lo malo es que lo que me quedará y, seguramente por mucho tiempo, será lo segundo.
El libro es un feroz ataque a lo que aquí llamaríamos, de hecho así lo han subtitulado al traducirlo, la Casta. A lo largo de sus ocho capítulos va desgranando los mecanismos de que se sirve para gobernar y dirigir el país y así analiza: los think tanks conservadores, lo que llama “el cártel de Westminster”, los medios de comunicación, la policía, los defraudadores fiscales, los dueños de las finanzas, los “gorrones” del Estado (esto es, las empresas que viven de las subvenciones) y, finalmente, las relaciones con Estados Unidos y la Unión Europea.
De manera implacable va analizando y mostrando de qué medios se valen para el dominio que ejercen. Desde luego, bastaría con cambiar los nombres para poder aplicar lo mismo a la realidad española; de hecho aparecen términos tan utilizados aquí como puerta giratoria o ley mordaza (aunque en este caso no sea el mismo tipo de ley) o alusiones a las actuaciones policiales que recuerdan a lo mostrado en la película Ciutat morta o los problemas con la energía y sus precios que son exactamente los mismos problemas que aquí,…
Además, emplea muy a menudo la entrevista con personajes de todos los sectores tanto políticos como sociales y no abusa de las cifras.
Son muchísimas las cosas que se pueden contar del libro, de sus informaciones, de sus opiniones, de sus valoraciones, pero en este blog no suelo contar los entresijos de los textos que leo. Me limito a decir que es un libro fundamental aunque un tanto descorazonador por lo difícil que se ve cambiar ni tan siquiera mínimamente una realidad tan injusta. Si lo unimos  a los dos que Antón Losada ha publicado últimamente sobre España, creo que se adquiere una visión muy completa y exacta de “cómo domina la clase dominante”.
A pesar de lo dicho antes, dejaré una pequeña muestra de alguna de las ideas del libro:
 
“(…) en Gran Bretaña no existe la libertad de prensa. Existe una prensa libre de la intervención directa del gobierno, que es algo completamente distinto.” (p138)
(Tema enormemente importante y que resulta tan difícil de debatir en los medios)
 
“Los pobres deben obedecer las reglas del capitalismo despiadado. Pero los bancos que han sumido al mundo en la calamidad económica, no. Para ellos hay una red de seguridad: el Estado de bienestar viene a rescatarlos.” (p.390)
 
 “ (…) promover la noción de que “no existe alternativa” –tal como dice el eslogan no oficial del Establishement- ha resultado ser una victoria ideológica tremenda, que ha obtenido una aceptación y una resignación generalizadas y ha drenado la voluntad de resistir.” (p.444)
(Otro tema crucial: la batalla por lo que ahora se llama “el relato”)
 
 
En otro orden de cosas también me ha parecido muy interesante esta cita de Milton Friedman en la p.45: “Solamente una crisis, ya sea real o percibida, produce un cambio real. Cuando llega la crisis, las acciones que se emprenden dependen de las ideas que haya disponibles, (…) lo políticamente imposible se vuelve políticamente inevitable.” Creo que cuando desde Podemos se planteó que ahora era el momento de poder hacer un cambio se tenía en cuenta esta idea aunque sea, precisamente, del gran teórico del neoliberalismo y él lo dijese en otro sentido.
Solo dos curiosidades para terminar: el autor tiene 30 años y el libro 475 páginas.




 Owen Jones, El Establishment