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viernes, 29 de abril de 2016

Provechosa relectura




Hace cinco años, en enero de 2011, leí este libro por vez primera y dejaba el siguiente comentario en el blog:

Conocía al autor solamente por un artículo en El País a raíz de su enfermedad. No sólo me ha sorprendido el libro, sino que ya tengo previsto leer Postguerra. Una historia de Europa desde 1945.
"No es que algo vaya mal, es que casi todo va muy mal. Pero cuánta compañía dan la inteligencia y el optimismo de Judt" (Luis García Montero en la cinta que rodea la 3ª edición). No se puede decir mejor con pocas palabras. Un conjunto de análisis enormemente sugerentes que recorren momentos fundamentales de la historia de la segunda parte del siglo XX (de ahí mi interés en ampliarlo con el libro antes citado). El desprestigio de la socialdemocracia a partir de los años 70, el auge del neoliberalismo en los 80, para terminar en la crisis actual. Conclusión de Judt: hay que volver a la socialdemocracia y su preocupación por la disminución de las desigualdades. Lo importante en todo caso es el inteligente análisis que le lleva a esa conclusión y la permanente llamada de atención sobre el abstencionismo. De hecho a mí me ha hecho pensar en el tema como hace tiempo que no lo hacía. Es una pena la temprana muerte de tan interesante intelectual.


Hasta aquí lo que me pareció entonces. Ahora lo he releído para de alguna forma recordarme la necesidad de no caer en el desaliento y, mucho menos, en el escepticismo. Vivimos unos momentos complicados en los que parecía que algo podía empezar a cambiar, pero parece también que los poderosos, los de siempre, están poniendo todos los medios (incluidos los media) para que nada cambie aunque haya muchas cosas que van mal.
Leer a Judt siempre es una experiencia intelectual. Desde que leí este libro, he leído toda su obra traducida y creo que es de los mejores intelectuales europeos de los últimos tiempos. Además, a mí me llega también humanamente con muchos de sus escritos y, desde luego, esto me sucede con este Algo va mal.
Reproduzco el fragmento con el que se cierra el libro porque supone un buen acicate para continuar:

“Como ciudadanos de una sociedad libre, tenemos el deber de mirar críticamente a nuestro mundo. Si pensamos que algo está mal, debemos actuar en congruencia con ese conocimiento. Como sentencia la famosa frase, hasta ahora los filósofos no han hecho más que interpretar el mundo de diversas formas; de lo que se trata es de transformarlo.” (p.220)


Tony Judt, Algo va mal

viernes, 11 de marzo de 2016

Mis temas recurrentes VII: Comprender el mundo



Reconozco que  resulta un título bastante presuntuoso, pero solo quiero recoger la idea de que una parte de mis lecturas se dedican a intentar conocer un poco el funcionamiento de nuestra sociedad en sus diversos componentes: la economía, la política, la información, la cultura, etc.
En la actualidad, la llamada globalización constituye un elemento clave para esa comprensión, pero como le dediqué precisamente la segunda entrada de esta serie, a ella me remito. Aquí voy a hablar de otros libros.
Creo que la historia de la posguerra de Judt nos ofrece un marco histórico muy adecuado para ir encajando algunas de las cosas que han pasado con posterioridad, además se trata de un magnífico libro de historia.
Los dos que pongo de Jones me han ayudado a entender la sociedad británica y muchos aspectos de la española.  También con Chavs a hacer más de un análisis autocrítico.
El de Serrano, autor al que sigo en todo lo que publica, me interesa porque te anima y te enseña a ver qué hay detrás de muchas de las informaciones que recibimos a diario y, que si no se está alerta, las creemos sin mayor problema.
Luis Arroyo es un auténtico especialista en la comunicación política y su libro es un buen ejemplo de cómo se prepara y, de alguna manera, manipula esa comunicación. (Él mismo ha participado en más de una campaña electoral.)
Sobre economía hay en el mercado multitud de textos; además, los que hablan de la globalización se suelen centrar sobre todo en este apartado. Estefanía me parece uno de los que escriben sobre estos temas de forma más clara sin perder por ello la precisión y la profundidad. Siempre es sugerente su lectura.
Todorov es otro autor que es interesante para muchos temas. En este caso son sus reflexiones sobre los peligros internos de la democracia como la xenofobia, el poder de los medios de comunicación, o el mesianismo.
El librito de Roy me ha puesto en contacto con una realidad, la de la India, de la que desconozco casi todo. Muchas de las cosas que cuenta de ese país creo que se pueden extrapolar a otros países y de ahí su doble interés.
Zizek es tan enormemente crítico con casi todo, que todo lo que dice resulta interesante y puede ser objeto de debate.
Termino con otro libro de Judt aunque muy diferente. Son sus casi últimas reflexiones sobre el estado del mundo que a mí me hicieron pensar e incluso cambiar algún que otro comportamiento.

Obviamente, esta no es sino una ínfima muestra de lo que se publica, pero creo que bastante abarcadora y significativa.

viernes, 12 de junio de 2015

Un gran intelectual




 
“Tal vez debería mostrar mis cartas: soy un gran fan de Judt. En mi opinión, todo lo que escribió desde sus primeros libros sobre la izquierda francesa a mediados del siglo xx hasta sus mordaces ensayos de la New York Review of Books, se distingue por una notable agudeza, honestidad y perspicacia intelectual.” (Dominic Sandbrook, Literary Review, en la solapa)
 
“Ya sea analizando a Marx o a los hermanos Marx, la Unión Europea o la ONU, Oriente Próximo o la función social de los ferrocarriles, la capacidad y la claridad de Judt son magistrales. Lejos de tratarse de esos rescates forzados que suelen caracterizar las publicaciones póstumas, esta es una gran incorporación a la obra de Judt.” (Max Liu, The Independent, en la faja)
 
Después de leer ambas citas, ¿qué más se puede decir? Desde luego, y en primer lugar, dar las gracias a la editorial Taurus por poner al alcance de los que no sabemos inglés la obra de este extraordinario y polifacético intelectual británico-estadounidense. He leído todos los libros traducidos hasta ahora salvo uno, y reconozco que en todos he encontrado elementos para la reflexión y con todos he disfrutado de su lectura.
Este que nos ocupa recoge 28 textos de muy variada índole pues van desde reseñas críticas de libros (la que hace sobre la Historia del siglo xx de E.Hobsbawm me parece especialmente buena); a artículos, en The New York Review of Books principalmente, sobre temas muy variados: desde los problemas de Oriente Próximo a la función de ferrocarril pasando por el sentimiento antiestadounidense en el mundo; incluyendo también un texto inédito y una conferencia.
En todos ellos aparece Judt en estado puro: polemista implacable a veces, intelectual sin prejuicios ideológicos aunque políticamente socialdemócrata y gran defensor del Estado del Bienestar, judío antisionista y muy crítico con la política del estado de Israel,… En fin, alguien cuya lectura siempre aporta sugerentes reflexiones y que demuestra un gran conocimiento de los temas que trata claro que, como afirma en la página 141: “La primera obra de Hannah Arendt que leí, a los dieciséis años, fue Eichmann en Jesusalén: un estudio sobre la banalidad del mal.” A esa edad, y nací un año después que Judt, yo pasaba el tiempo hablando de fútbol y jugando al tute y al mus.
Dejo a continuación otras dos citas del libro. La primera me ha llamado la atención porque no entiendo  los calificativos que utiliza, y no estoy de acuerdo con ellos; de la segunda destacaría su gran actualidad y lo mucho que se utilizan esas ideas hoy por aquí.
 
“Pero una vez que los baby boomers empiecen a jubilarse (hacia 2010) (está escrito en 1996), la presencia de una amplia, frustrada, aburrida, improductiva y definitivamente poco saludable población de gente mayor podría convertirse en una importante crisis social.” (p.47)
 
"Durante los últimos treinta años, en gran parte del mundo angloparlante (aunque no tanto en Europa continental y en otros lugares), para decidir si debíamos apoyar una propuesta o iniciativa, no nos hemos preguntado ¿es buena o mala?, sino ¿es eficaz?¿Es productiva?¿Sería beneficiosa para el producto interior bruto?¿Contribuirá al crecimiento? Esta propensión a soslayar las consideraciones morales, a limitarnos a interrogantes sobre pérdida y beneficio –cuestiones económicas en el sentido más estrecho- no es la condición humana instintiva. Es un gusto adquirido.” (p.320)
 
Tony Judt, Cuando los hechos cambian

lunes, 9 de junio de 2014

Un escritor siempre interesante


 
Una nueva demostración de la capacidad intelectual de Judt. Componen el libro tres ensayos que ocupan más o menos el mismo espacio dedicados a tres personajes muy importantes en diferentes aspectos de la Francia del siglo xx: un político, Léon Blum; un escritor, Albert Camus; y un intelectual, Raymond Aron.
Reconozco que tenía un particular interés por el primero y, sobre todo, por Aron. Por Blum ya que habiendo leído su nombre cientos de veces en referencia, claro, a la política de no intervención francesa en la Guerra Civil Española, no sabía nada ni de su trayectoria ni de su  personalidad. Me ha sorprendido la enorme importancia que tuvo este político en la política francesa y en el auge de la SFIO. Judt le trata con bastante respeto y me atrevería a decir que con cierto cariño. Fue muy denigrado y atacado en su tiempo entre otras cosas por ser judío. Se llegaron a decir cosas tan brutales como: “He aquí un hombre al que hay que matar a tiros, pero por la espalda (…), desecho humano al que debería tratarse como tal”. (Ch. Maurras, uno de los creadores del fascismo francés y gran “intelectual” de la derecha, citado en la página 116). El interés por lo que decía Judt de Aron proviene de que es uno de los grandes pensadores del siglo xx francés y ha estado situado políticamente a la derecha, mientras que Judt no oculta su posición socialdemócrata. Aquí también existe un gran respeto y creo que un cierto fervor por la obra de Aron y su capacidad de mantenerse con una gran independencia. De Aron leí hace poco su Ensayo sobre las libertades, un libro bastante antiguo que tenía en casa desde hace muchísimo tiempo y que me pareció espléndido.
Camus es de los tres del que conocía más sobre todo por haber leído varios de sus libros, aunque de ello hace ya mucho tiempo. Me gusta cómo lo trata Judt incluso cuando se mete con su poca capacidad filosófica.
Un libro, pues, como todos los de este gran autor, muy interesante que se lee además con gusto por lo bien escrito que está.
Dos semanas después ha aparecido en Babelia este espléndido artículo de Antonio Muñoz Molina sobre el libro y los autores que en él se tratan.
 
Tony Judt, El peso de la responsabilidad

miércoles, 4 de diciembre de 2013

Mis autores favoritos XIX: Tony Judt



Tengo que reconocer que descubrí a Judt a raíz de una entrevista en El País a causa de su enfermedad. No había oído hablar de él ni, mucho menos, visto o leído ninguno de sus libros (bueno, la mayoría aún no se habían publicado en España).
Después y en muy poco tiempo he leído los cinco libros que he puesto que son todos los traducidos con excepción de uno dedicado a los intelectuales franceses de la posguerra. Además, empecé la lectura por los dos más cortos, Algo va mal y El refugio de la memoria; y he de decir que el primero ha sido uno de los libros que más me han marcado en los últimos tiempos. Me parecen unas reflexiones muy sinceras y honestas y me han hecho cambiar de opinión en un par de temas. Hace unos días, como queda reflejado en el blog, terminé la lectura de esa monumental en muchos sentidos, Posguerra. En medio leí los otros dos muy diferentes por su contenido y su intención.
Así pues, en unos años he leído un montón de páginas escritas por Judt. Deslumbrante en muchas ocasiones, preciso e interesante siempre, claro la mayoría de las veces; no se trata tanto de un historiador como de un intelectual y de un pensador de los mejores de los últimos años que, de no haber desaparecido tan tempranamente, habría podido dejar aún su impronta en muchos de los problemas actuales.
Lectura recomendable para cualquiera que esté interesado en la marcha del mundo e ineludible para los que sigan la historia contemporánea.

martes, 26 de noviembre de 2013

Tercera y última entrega de Posguerra




Efectivamente, con la lectura de las partes tercera y cuarta se termina esta gran aventura que ha supuesto leer esta inmensa obra de la historia europea reciente. Corresponde al periodo que va de 1971 a 2005, dividido en dos apartados: hasta la caída del comunismo y tras ella. Asistimos a hechos tan importantes como: la crisis económica de los setenta, los cambios políticos en el sur de Europa, el terrorismo, el eurocomunismo, las ampliaciones de la Comunidad Económica, los cambios en los ochenta con el thatcherismo y las oleadas privatizadoras, el final del “telón de acero", etc.  En fin, toda la enorme cantidad de sucesos relevantes que han tenido lugar en este periodo.
Como ya he comentado en las dos entradas anteriores, todo ello contado con la facilidad expresiva de este autor y sin derroches de cifras y datos inútiles para la mejor comprensión de lo que se afirma.
Quisiera destacar en esta última entrega alguna cosa que me ha llamado especialmente la atención:
 
“Cuando sus acciones (se refiere a ETA) llevaron al presidente del gobierno socialista español, Felipe González, a permitir que pistoleros…” (pág. 675). Es decir, que pone nombre al señor X. Yo también he creído siempre que así fue, pero al menos judicialmente no está demostrado.
Una cierta animadversión hacia diversas actitudes de Francia y, desde luego, a varios de sus políticos como Mitterand, Delors y, sobre todo, Jacques Attali.
El epílogo en el que  con el título de Desde la casa de los muertos. Un ensayo sobre memoria europea contemporánea, hace un repaso al tratamiento del tema del holocausto que me parece de lo mejor que he leído nunca sobre el tema, y he leído bastante.
 
En definitiva, un texto fundamental para entender lo que ha pasado en los últimos sesenta años en Europa; uno de esos libros de historia que debería leer quien está interesado en la marcha del mundo; una obra maestra.

Tony Judt, Posguerra
 


 

miércoles, 20 de marzo de 2013

Segunda entrega de Postguerra




El pasado 31 de enero hacía la primera entrada sobre el libro donde explicaba el porqué hacerlo así. Esta entrada recoge la lectura de la segunda parte del libro que abarca el período 1953- 1971, es decir el momento crucial del desarrollo económico de Europa occidental y también el de los intentos de cambio tanto en el oeste como en el este, en ambos casos con los mismos resultados al menos a corto plazo.
Momentos de tensión como: la construcción del muro de Berlín, la creación de la OTAN y el Pacto de Varsovia, lo sucedido en Hungría en 1956, el mayo francés o la invasión soviética de Checoslovaquia de 1968,… entre otros.
Momentos de pérdidas: Argelia para Francia y, en general, los diferentes imperios coloniales. Momentos de gran creatividad cultural: la nouvelle vague francesa, los jóvenes airados británicos, entre otros.
Momentos de gran importancia económica y con gran influencia posterior como la creación de la CEE.
Una interesantísima comparación en un capítulo específico entre la economía alemana y británica.
El papel de la socialdemocracia con especial atención al mundo escandinavo.
Siempre eso sí, como ya pasaba en la primera parte, resulta más interesante y profundo lo que aporta sobre la Europa oriental. En fin, un período de una gran riqueza en sucesos que Judt nos cuenta de nuevo con esa especial facilidad para hacer inteligible lo que a primera vista no lo parece tanto; sin apabullarnos con cifras ni con fechas ni con nombres, dando lo necesario y suficiente pare entender lo que dice y las conclusiones que obtiene.
Para concluir una breve cita de la última página que me ha dejado un tanto perplejo y que tendré que pensar y analizar con más detenimiento: "(…) fue el momento en el que los europeos de ambas mitades del continente iniciaron su alejamiento definitivo de la política ideológica”.
 
 
Tony Judt, Postguerra

jueves, 31 de enero de 2013

Primera entrega de Postguerra



Al tratarse de un libro tan extenso, más de 1000 páginas, he pensado que sería interesante hacer varias entradas en el blog correspondiendo a sus cuatro partes. Es la única manera de que yo pueda acordarme de cosas y, además, tienen una unidad en sí mismas que anima a comentarlas de esta forma.
Esta primera parte que comento hoy se corresponde al período que va del final de la guerra hasta 1953. Abarca pues momentos cumbre para la evolución posterior del mundo europeo como pueden ser: la creación de las dos Alemanias, el Plan Marshall, la constitución de la CECA y de la OTAN, el dominio soviético de la Europa  oriental, y un largo etcétera. Si tuviera que elegir lo que más me ha gustado diría que todo lo referente a la Europa del este ya que me parece lo más trabajado por el autor (de hecho es un especialista en el tema) y lo más desconocido por mí; también la visión de la destrucción causada por la guerra que se refleja en el primer capítulo me ha parecido excelente.
Judt no sólo es un buen historiador sino que se trata también de un muy buen escritor. Destaca lo fundamental, no aburre con multitud de datos, cifras o fechas, busca interpretaciones fuera muchas veces de las habituales, y todo lo con una narración muy fluida que hace que la lectura sea un auténtico placer.
En fin, deseando comenzar ya la segunda parte de esta monumental visión de la Europa de la segunda mitad del siglo XX. Creo que se trata de un texto que ningún aficionado a la historia o a la política debería perderse.

Tony Judt, Postguerra

miércoles, 11 de julio de 2012

Otro "testamento" de Tony Judt

Penúltimo libro de Judt (por lo que en él se dice, el último fue El refugio de la memoria), o por mejor decir, con Tony Judt. Se trata de una larga serie de conversaciones con un historiador estadounidense, T. Snyder, sobre los grandes temas del siglo XX, aunque centrado principalmente en los pensadores, sus ideas, sus prácticas,… Al mismo tiempo asistimos, en la primera parte de cada capítulo, a una especie de autobiografía de Judt centrada en los aspectos intelectuales aunque no solo en ellos. Se recorren de esta manera grandes hitos del siglo como: el sionismo, el marxismo, el liberalismo, la Europa del este, la socialdemocracia,…
La mayor parte del texto corresponde a las intervenciones de Judt. Snyder suele limitarse a darle entrada a diferentes temas y, a veces, expresa sus opiniones que suelen ser coincidentes con las de Judt.
No es un libro de lectura fácil. Requiere mucha atención y, en varias ocasiones, un conocimiento previo de los autores o de los procesos históricos de los que hablan. A pesar de todo, es un texto del que se pueden sacar muchas reflexiones e ideas.
Creo que mi paso siguiente será enfrentarme a la monumental Posguerra. Hasta ahora lo que he leído del autor es una especie de preparación para ello. Habrá que animarse.

Comentario
de José Carlos Mainer publicado el 29 de diciembre de 2012. Tony Judt con Timothy Snyder, Pensar el siglo XX

miércoles, 23 de marzo de 2011

Otra vez Tony Judt. Ahora sobre historia

Nueva lectura en muy poco tiempo de un libro de Judt. En este caso se trata de un libro sobre su especialidad: la historia y la política. Se recogen en él un conjunto de 24 escritos sobre una gran variedad de temas: reflexiones sobre intelectuales y escritores (H.Arendt, A.Camus, P.Levi, E.Said, etc), análisis sobre países (Bélgica, Rumanía, Israel), crítica de políticos (T.Blair, H.Kissinger) y toda la cuarta parte dedicada a los Estados Unidos. Si bien no todos los capítulos tienen el mismo interés, sí que tienen un gran nivel de profundidad y conocimiento de los diversos temas por parte del autor. Varios son realmente crítica de libros en la que Judt se muestra particularmente incisivo. En fin, una gran obra para todos los aficionados a estos temas pues, además, la variedad lleva a la necesidad de informarse más de alguno de ellos, por ejemplo en el caso del capítulo dedicado a Bélgica.


Tony Judt, Sobre el olvidado siglo XX.

domingo, 13 de marzo de 2011

Frases del último libro de Tony Judt

Sobre el amor, el patriotismo y otros "ismos", la civilización.


Si suena paradójico, habrá que recordar la advertencia de Rilke: el amor consiste en dejar al amado un espacio para que sea él mismo, al tiempo que le ofrezca la seguridad con la que ese él pueda florecer.



Uno debería mantener las distancias no solo con los “ismos” obviamente carentes de atractivo -fascismo, patrioterismo, chovinismo-, sino también con las variedades más seductoras: comunismo, desde luego, pero también nacionalismo y sionismo.



Y luego está el orgullo nacional: más de dos siglos después de que Samuel Johnson fuera el primero en plantearlo, el patriotismo _como puede atestiguar cualquiera que haya pasado la última década en Estados Unidos_ todavía es el último refugio de los sinvergüenzas.



La fina capa de la civilización reposa sobre lo que bien podría ser una fe ilusoria en nuestra humanidad común. Pero ilusoria o no, haríamos bien en aferrarnos a ella. Ciertamente, es esa fe -y las restricciones que impone a la mala conducta humana- la que debe anteponerse en tiempos de guerra o de malestar social.




El refugio de la memoria.

viernes, 11 de marzo de 2011

Algo más y algo menos que un libro de memorias.

Un libro peculiar. Algo más y algo menos que unas memorias. En apenas 240 páginas, recorre algunos de los momentos más importantes de su vida, con tranquilidad, con mucha mesura y, me parece atisbar, nostalgia, también con autocrítica. No aparecen grandes personajes ni momentos culminantes, pero a mí me han emocionado los dos primeros capítulos y me ha cautivado el resto salvando, quizás, alguno de la primera parte. Seguramente se debe a que la época de Judt coincide plenamente con la mía y a que hoy tengo de algunos temas que él menciona una visión idéntica. No hace mucho comentaba en el blog que la lectura de Algo va mal me había hecho cambiar alguna actitud hacia la política. La lectura de este "refugio de la memoria" también me afecta en otro sentido; me anima a continuar mi intento de escribir unos "recuerdos". Tony Judt es un caso excepcional. Hace muy poco casi nadie le conocía y, en muy poco tiempo, se está publicando y vendiendo su obra casi como best-seller. No me extraña porque tiene una rara facilidad para explicar las cosas y, al mismo tiempo, poner el alma en ello. En estos momentos estoy leyendo también del autor, Sobre el olvidado siglo XX, conjunto interesantísimo de escritos sobre multitud de temas que van desde la situación política y lingüística de Bélgica, a la obra de Primo Levi, pasando por Juan Pablo II. Ya haré el comentario cuando lo termine, pero desde ahora mismo lo recomiendo fervientemente sobre todo para aquello interesados por la historia y el mundo de las ideas.


Tony Judt, El refugio de la memoria

jueves, 13 de enero de 2011

Testamento-Manifiesto de Tony Judt


Conocía al autor solamente por un artículo en El País a raíz de su enfermedad. No sólo me ha sorprendido el libro, sino que ya tengo previsto leer Postguerra. Una historia de Europa desde 1945.
"No es que algo vaya mal, es que casi todo va muy mal. Pero cuánta compañía dan la inteligencia y el optimismo de Judt" (Luis García Montero en la cinta que rodea la 3ª edición). No se puede decir mejor con pocas palabras. Un conjunto de análisis enormemente sugerentes que recorren momentos fundamentales de la historia de la segunda parte del siglo XX (de ahí mi interés en ampliarlo con el libro antes citado). El desprestigio de la socialdemocracia a partir de los años 70, el auge del neoliberalismo en los 80, para terminar en la crisis actual. Conclusión de Judt: hay que volver a la socialdemocracia y su preocupación por la disminución de las desigualdades. Lo importante en todo caso es el inteligente análisis que le lleva a esa conclusión y la permanente llamada de atención sobre el abstencionismo. De hecho a mí me ha hecho pensar en el tema como hace tiempo que no lo hacía. Es una pena la temprana muerte de tan interesante intelecual.

Muy buenos los artículos de Josep Ramoneda y Antonio Muñoz Molina sobre el libro y el autor respectivamente.

Tony Judt, Algo va mal