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jueves, 16 de julio de 2026

Original enfoque de las crisis

 


Conocí al autor y el libro en una conversación del autor con Marc Bassets y Javier del Pino en el programa A vivir de la cadena SER. Me pareció muy interesante lo que decía y cómo enfocaba los temas.

Tras su lectura se confirma con creces ese interés y el gusto por el enfoque de los temas. Basta decir que el libro se inicia con la famosa frase con la que Tólstoi inicia Ana Karenina, que carece de índice porque se compone de 168 entradas que van desde unas pocas líneas a otras de dos o tres páginas y que está tan bien escrito que se disfruta tanto de su lectura como de los análisis que aporta.

Dice Pérez para explicar en qué consiste su libro:

“Este mejunje (…) es un libro de libros en el que algunas citas son explícitas y otras están medio escondidas para no recargar en exceso el texto. Es también un libro de viajes, y de periodismo, con una pizca de geopolítica y otro pellizco de geoeconomía y, en fin, es un intento de traducción de las dos últimas décadas y media de caos, fatalismo, desesperación y desencanto (…) El pesimismo está más que justificado, me temo; en cambio no lo está o al menos no tanto, el pesimismo excesivo, el derrotismo, el fatalismo.” (p. 245)

Porque, efectivamente, en este libro se cita a Osvaldo, “El Gordo”, Soriano, Giuliano da Empoli o Ángel González, entre otros muchos; se critica de forma muy dura a Angela Merkel, Emmanuel Macron, Donald Trump o Aznar; se despacha a la UE en dos páginas que enseñan más que algunos libros; lo mismo sucede con el análisis de cómo enfrentaron la crisis de 2008 en USA y en la UE; se combina de forma magistral la economía o la política con la literatura; se habla del “golpe blando” en España a partir de la entrevista con un enigmático personaje; se dedica un amplio espacio al nacionalismo-separatismo catalán y los hechos del 1 de octubre; se da una interesante visión del “capitalismo a la española”; en varias entradas se habla del periodismo y de cómo se ejerce y, finalmente, para no alargarme demasiado, también se escribe bastante sobre el Brexit. Todo ello de una forma muy clara, aunque a veces haya que leer un par de veces algunos párrafos, y con sentido del humor, aunque este aparezca solo en contadas ocasiones.

Por si esto fuera poco, el autor tocas dos temas que me parecen muy relevantes, sobre uno de los cuales llevo mucho tiempo pensando.

Para el primero una cita:

“El liberalismo europeo se olvidó de los sintagmas “condiciones materiales de la vida” y “seguridad y defensa”, y durante un tiempo pareció conformarse con dar voz a las minorías. Eso sigue siendo importante, pero habría que ir pensando en lo urgente”. (p. 86-87)

Aquí se adscribe a una corriente que está tomando bastante fuerza en los últimos tiempos sobre las prioridades que debe tener la izquierda.

El segundo es el tema del aumento de la desigualdad en el interior de los países europeos. Me enfadé nada más leer esa entrada, pero casi inmediatamente después menciona los estudios de Branko Milanovic sobre la disminución de las desigualdades a nivel mundial. Para cualquiera que tenga una visión universal de la humanidad esta debería de ser una buena noticia y tendría también que saber que para que disminuyan estas desigualdades a los países del Norte les tiene que ir peor: la tarta a repartir no crece lo suficiente para que todo el mundo pueda tener un pedazo mayor (No es el momento de entrar a fondo en este tema aunque me parece que es muy importante ir entrando en este tipo de enfoques. Curiosamente, es la extrema derecha la que está aprovechando estos efectos de la globalización.)

Para terminar, un ejemplo de crítica en este caso a un personaje odioso por muchos motivos:

“Además de ese talento innato para los hechos alternativos antes de que los llamáramos hechos alternativos, un adelantado de su tiempo, Aznar tenía un segundo don cuasi divino: consistía en nombrar ministros con una extraña querencia por la corrupción.” (p. 30)

En fin, un libro del que podría estar un buen rato escribiendo y comentándolo, pero creo que ya basta con lo dicho. Solo me queda recomendarlo encarecidamente. Quien lo lea pasará un buen rato, estará ante buena literatura y aprenderá algunas cosas.

Hay una buena reseña de Carlos Hidalgo en debatecallejero.com

 

Claudi Pérez, Las invasiones bárbaras. Un viaje por las crisis que están sacudiendo el mundo.

 

 

 

 

 

jueves, 25 de junio de 2026

Una visión muy completa

 

La autora es desde 2017 corresponsal en Washington, con movilidad por todo Estados Unidos, de la cadena de televisión RT en español. Esa movilidad se nota  y se agradece pues entre las muchas entrevistas que hay a lo largo del libro, las hay a personas de diferentes lugares del país.

El libro es un estudio bastante completo de los diferentes aspectos que forman la realidad social del país vistos, desde luego, desde una mirada crítica que incluso me atrevería a calificar de ácida. Para el estudio se basa en todo un conjunto de instrumentos que van desde estudios de un amplio abanico de organizaciones tanto estatales como privadas, a artículos de prensa y muchas entrevistas a personas de muy variada condición como, por ejemplo: responsables de organizaciones como sindicatos o ONGs, o personas como un veterano de guerra discapacitado para trabajar, la madre de un soldado suicida, distintos inmigrantes, una víctima de violencia sexual, y un largo etcétera.

Sobre los temas tratados, resumo a continuación los cuatro grandes apartados en que está dividido el libro y también el contenido de algunos de los capítulos:

1.  1.  Los pilares de la desigualdad. Sin educación, sin oportunidad. La vivienda como apartheid

2.    2. Trabajar como un esclavo. Economía colaborativa. Inmigrantes, la subasta continua. Los sintecho, desechados del sistema

3.    3. Cómo sobrevive y se sobrevive al sistema. Entre rejas. Un país sumido en una espiral de violencia. La deuda infinita.

4.   4. La sed. El modelo se agota. Todo, o casi todo, está en Flint.

Creo que con esto se aprecia claramente no solo el contenido, sino lo que es más importante, la visión desde la que se tratan los temas. En este sentido me parece interesante reproducir un fragmento de la introducción que hace Chris Hedges, un periodista y presentador de televisión ganador del Premio Pulitzer:

“Hay que jugar con el miedo. Y hasta que no hagamos que sientan temor, hasta que un aterrorizado Joe Biden y los oligarcas a los que sirve no vean ante ellos un mar de horcas y tridentes, no lograremos poner freno a la cultura del sadismo que han urdido.” (p. 15)

Bastante brutal, pero es que, desde luego, las informaciones que se dan en el texto, la gran cantidad de cifras de la desigualdad, las situaciones de millones de personas en ese país, creo que explican muy bien que se puedan llegar a decir cosas así.

Solo pondré un ejemplo con una cifra que resume muy bien todo un conjunto de ellas: 

“Tomando como ejemplo las estimaciones de United Ways, al menos el 43% de los hogares en Estados Unidos no puede pagar lo básico para vivir, es decir, sus miembros no ganan lo suficiente para cubrir el coste combinado de vivienda, alimentos, cuidado de los niños, atención médica, transporte y al menos un teléfono móvil.” (p. 71)

En fin, un libro que, como reza el subtítulo, muestra la otra cara del país. Muchas de las cosas que se dicen en el libro ya las conocemos, las hemos visto en televisión o en el cine (por ejemplo, esas zonas de Loa Ángeles con cientos de personas viviendo en tiendas de campaña en la calle), pero cuando se ven todas juntas producen un verdadero espanto teniendo en cuenta que estamos hablando del país más “importante“ del mundo, ese que se utiliza muchas veces como modelo, y también en el que todo lo que sucede termina llegándonos de una forma u otra.

Una lectura recomendable.

 

Helena villar, Esclavos unidos. La otra cara del American Dream.

 

 

 

 

 

miércoles, 6 de agosto de 2025

Importante ensayo

 

Desmond es profesor de sociología en Princeton y colabora en diversos medios escritos como New Yorker y The Washington Post. Tiene varios premios, incluido un Pulitzer, por sus publicaciones. Pues bien, con todo y con eso, creo que lo más importante de su currículum es que ha convivido en diversas ocasiones y durante bastante tiempo con gentes de las que habla en el libro, es decir, no escribe solo desde la tarima y los estudios sociológicos, sino que lo hace también desde un conocimiento de la realidad por haberla palpado e incluso padecido.

El libro es realmente magnífico y sirve, además, para conocer cómo funciona la sociedad estadounidense y no solo el tema de la pobreza; pobreza que, por cierto, está claro que, como se demuestra en el libro, no se puede achacar a la vaguería de los que la sufren, sino a un sistema que, por ejemplo, permite salarios de miseria que mantienen los precios bajos  y un control implacable que facilita un servicio rápido con lo que “los trabajadores pobres soportan el coste de nuestros caprichos y diversiones.” (Antes ha explicado cómo a los estadounidenses les gusta el consumo con precios bajos y servicio rápido).

El libro está dividido en nueve capítulos con enunciados tan significativos como, por ejemplo: Cómo obligamos a las personas pobres a pagar más, Cómo dependemos de las prestaciones sociales o Cómo compramos oportunidades. (Este último me parece el mejor del libro y tras su lectura se entiende aún mejor lo que está sucediendo en la Comunidad de Madrid)

Desmond utiliza muchos datos, pero sin agobiar porque, como él mismo dice al principio, el libro no trata del nivel de pobreza sino que lo que pretende es explicar por qué se produce. Eso sí, los datos son a veces terribles. También se basa bastante en casos concretos alguno de una gran dureza.

Algunos aspectos especialmente destacables pueden ser: lo bien explicado que está el sistema de los “préstamos inmediatos o instantáneos”, su función y los intereses que se pueden llegar a pagar; el análisis de cómo las exenciones fiscales benefician a la clase alta (esto sirve muy bien para aplicarlos a nuestro país) o cómo se evitan en el tema de la vivienda la “zonificación inclusiva” y se terminan consolidando los guetos.

Un buen resumen de la situación creo que está en el siguiente fragmento:

“¿Qué le ocurre a un país cuando las rentas difieren tanto, cuando millones de pobres conviven con millones de ricos? En un país con una desigualdad tan grande, las personas pobres necesitan cada vez más los servicios públicos y las ricas quieren dejar de financiarlos a toda costa. Esto lleva a la “opulencia privada y la miseria pública”, una dinámica que se va reforzando y transforma nuestras comunidades para que el abismo sea cada vez mayor” (p. 147-148)

Estamos ante un libro no solo muy interesante, sino que, además, nos permite conocer mejor el funcionamiento de un país al que, más tarde o más temprano, nos terminamos pareciendo en casi todo. Así, por ejemplo, no es difícil encontrar ahora mismo ejemplos en nuestro país de lugares y situaciones como las que se mencionan en el fragmento citado.

Además, el libro está escrito de forma muy clara y por un intelectual que se compromete en lo que afirma y denuncia.

Algo más que muy recomendable.

 

Matthew Desmond, Pobreza Made in USA. Traducción Alicia Martorell y Ángela Blum

miércoles, 16 de noviembre de 2022

La desigualdad en España



El autor es uno de los mejores periodistas de este país, tanto en la información general como, sobre todo, en la información económica. Le he seguido en la televisión y le escucho casi a diario en la radio. Es metódico, riguroso con los datos en los que siempre se basa para sacar conclusiones, claro en sus exposiciones y, algo también muy importante tal y como está la profesión, bastante neutral en sus opiniones. Para un sector se trata de un periodista de izquierdas. No lo sé ni me importa, lo que sí sé es que le he visto alabar algunas medidas del actual gobierno y también criticar otras. En este libro hay varios ejemplos de ambas cosas.

El libro, que ha obtenido el Premio Espasa 2022, está dedicado a mostrar cómo está el tema de la desigualdad y qué modificaciones ha sufrido en los últimos años. Para ello el autor lo ha dividido en nueve capítulos: en la introducción plantea la situación en el momento actual; dedica los tres siguientes a analizar cómo han afectado al tema las tres crisis del presente siglo: la de 2008, la pandemia y la actual guerra; en el cuatro plantea la desigualdad dentro del mundo empresarial, algo que me ha resultado muy interesante porque no se suele tratar muy  a menudo; en los dos siguientes se centra en el mundo de los más desfavorecidos con especial atención a la existencia, o no, de un ascensor social; en el séptimo se centra, algo también poco habitual, en el papel de la prensa y los medios en general con una actitud muy crítica en la que solo faltan los nombres de las empresas que pagan y de los medios y los periodistas que cobran (evidentemente no esperaba verlos, sería un verdadero suicidio); el penúltimo lo dedica a  analizar cuál es la situación de la desigualdad en Estados Unidos, Francia, China y Rusia;  para terminar el libro  con una serie de propuestas fiscales, laborales y educativas.

Como se puede ver, traza un panorama muy completo, a lo que hay que añadir que el libro está repleto de datos y cuadros estadísticos que muestran las realidades que Ruiz va desgranando y analizando. Quizá hay en algunos momentos demasiados cuadros no siempre fáciles de comprender y también en algunos, lo que creo que es un fallo de la edición, falta la fuente.

Quien siga con cierta frecuencia a Ruiz no va a encontrar grandes novedades en lo que dice, pero sí va a encontrar que están tratados la mayoría de los aspectos relevantes de la economía española y, desde luego, con la claridad y neutralidad que son marca de la casa.

A mí particularmente me han llamado la atención algunas cosas: la buena explicación que da sobre las famosas hipotecas subprime; la interesante discusión sobre el Salario Mínimo Interprofesional; lo que explica sobre las desigualdades en el mundo empresarial y, dado mi especial interés por ese tema, todo lo que cuenta en el capítulo dedicado a los medios. En fin, pongo esto por destacar algo ya que realmente es un texto que no tiene desperdicio.

A continuación voy a citar algunos fragmentos muy significativos que comentaré brevemente:

 

“Mantener la desigualdad es, como estamos viendo, una buena estrategia política para aquellos partidos que beben de un electorado formado por ciudadanos con ingresos altos. No solo implica que conceden a sus votantes lo que piden -bajada de impuestos, privatización de servicios públicos, etc.-,sino que, además, desmovilizan a los sectores que solicitarían políticas contrarias de redistribución de rentas y fiscalidad progresiva.” (p. 195)

 

Esto viene en el contexto de cómo el nivel de abstención es muy diferente según el nivel de renta, siendo mucho mayor a menor renta y, por lo tanto, lo que tienen que hacer es movilizar a los “suyos”.

 

“La movilidad social de las personas cuyos padres no tenían estudios fue mucho mayor entre los individuos nacidos entre 1955 y 1975 que entre los nacidos a partir de esa fecha.” (p. 221)

“La educación no es suficiente para igualar el éxito en el mercado laboral. Los individuos que vienen de familias aventajadas socio-económicamente tienden a obtener mejores puestos de trabajo y mayores salarios, que los individuos igualmente cualificados que vienen de familias desaventajadas.”  (p.242) (De un estudio de los investigadores Carlos Gil-Hernández y Fabrizio Bernardi)

 

En estos dos fragmentos se trata un tema enormemente importante y de gran actualidad dada la polémica sobre la meritocracia y la cultura del esfuerzo. Ya en los años setenta dos sociólogos franceses, Baudelot y Establet, demostraron, estudiando varias cohortes a lo largo de un extenso periodo de tiempo, que la educación apenas servía para la movilidad social, posteriormente Julio Carabaña llegó a las mismas en España después de hacer un estudio similar.

 

“El resultado es un fenómeno que los observatorios periodísticos han comenzado a definir como “evitación selectiva”: una parte de la audiencia empieza a esquivar las noticias porque afectan negativamente a su estado de ánimo o porque las consideran sesgadas o difíciles de comprender.” (p. 270)

 

Este último fragmento me ha parecido particularmente interesante porque es algo que hace tiempo que vengo observando en mi actitud hacia la información. De ser alguien preocupado y que dedicaba bastante tiempo al tema a ir alejándome cada vez más y, eso sí, ser muy “selectivo” en lo que leo y escucho.

En fin, estamos ante un libro tremendamente interesante tanto por los temas que trata como por el enfoque con el que los aborda. Muy pero que muy recomendable.

 

Javier  Ruiz, Edificio España. El peligro de la desigualdad.

 

martes, 26 de abril de 2022

Criticando el capitalismo



En el libro se recogen un conjunto de siete conferencias que ambos profesores dieron en 2019 formando parte de un curso bajo el título de Consecuencias del capitalismo. Waterstone daba una visión más teórica y conceptual de cada uno de los temas, mientras que Chomsky hacía las ilustraciones históricas correspondientes para que se entendieran mejor.

Las conferencias fueron: Sentido común, postulados y poder. El sentido común actual: realismo capitalista. Capitalismo y militarismo. Capitalismo frente a medioambiente. Neoliberalismo, globalización y financierización. Resistencia y respuesta. Cambio social.

Los diferentes epígrafes expresan bastante bien el contenido aunque  no en todos los casos como comentaré más adelante.

El libro tiene más de 350 densas páginas por lo que me limitaré a destacar algunas cosas que me han parecido especialmente interesantes.

En la segunda conferencia se da un magnífico repaso a la teoría marxista del valor, la plusvalía y la acumulación con una gran síntesis y muy clara además. En la tercera es interesante la distribución de fases del imperialismo que hacen. Hay en la cuarta un buen repaso también de los principales problemas medioambientales. En el quinto se explica muy bien el surgimiento del neoliberalismo.

Sin embargo, las dos últimas conferencias me han defraudado. Por un lado, porque en la que habla de la resistencia y las respuestas se hace de forma muy superficial y, cuando intentan profundizar, no se entiende bien. Por otra parte, es muy engañoso el título de la última dedicada al cambio social pues yo entendía que la dedicaría a ver cómo hacerlo y consiste en hablar del aborto, las armas y los cambios que se han producido en los partidos demócrata y republicano.

Precisamente en esta ausencia está el principal problema que le veo al texto y que es el habitual en los que analizan la economía o la política desde la izquierda, esto es, hacen unos magníficos y profundos análisis, pero a la hora de plantear soluciones demuestran una total carencia de alternativas y proyectos. Así, por ejemplo, en este libro se dedica una sola  página, la 166, al tema con ideas como: “La alternativa en la que pensamos es una economía dirigida por los productores, es decir, por los propios trabajadores, a través de la democratización del lugar de trabajo”. (p. 166)

Una preciosa idea que, además, lleva más de dos siglos circulando como tal sin que nadie, en ningún lugar, haya sido capaz de organizar un territorio extenso con ella.

Claro que, al mismo tiempo, recogen análisis tan sugerentes como el siguiente:

“(…) Anderson analiza algo con lo que todos estamos familiarizados, pero no “vemos”: el hecho de que, en realidad, la gran mayoría de la población está gobernada durante la mayor parte de su vida consciente por gobiernos privados, más exactamente, por tiranías privadas.

Cuando te alquilas a cierta concentración de capital en el sector privado –en eso consiste aceptar un trabajo-, estás entregando tu vida a una dictadura. De hecho, una forma extrema de dictadura que supera con creces las dictaduras políticas. La tiranía a la que te entregas tiene un control total sobre ti. Controla cada minuto de tu jornada laboral: cómo debes vestirte y qué te está permitido decir, cuándo te está permitida una pausa para ir al baño. Cómo se mueven tus manos y tus piernas, si fumas o no en casa. Prácticamente todo en tu vida está controlado por esta dictadura extrema, que supera con creces cualquier dictadura totalitaria en el grado de control que ejerce”. (p. 98) (Se refiere a un libro de Elizabeth Anderson publicado en 2017)

En definitiva, un libro que resulta interesante en partes de alguno de sus capítulos, pero que al final da menos de lo que su sugerente título ofrece.

 

Noam Chomsky y Marv Waterstone, Las consecuencias del capitalismo. La fábrica de descontento y resistencia. Traducción  María Enguix Tercero.

 

martes, 18 de junio de 2019

Las élites en España


No suele ser muy habitual entre nuestros estudiosos hacer trabajos como el que se presenta en este libro; trabajos de lo que se podría denominar sociología del poder. El último que recuerdo haber leído y comentado fue el de Rubén Yuste sobre el Ibex 35 con el que este de Villena tiene bastantes cosas en común, tanto por el objeto de estudio como por la perspectiva ideológica desde el que se hace.
En el siguiente fragmento resume muy bien el autor la tesis que de alguna manera pretende haber demostrado en el libro:
“Que el ministro recaudador desde 2012 (se refiere al ministro Montoro) hubiera sido asesor fiscal de muchas de las grandes empresas españolas permite confirmar una ley social que ha estado presente a lo largo de este amplio relato: existe una relación relevante entre los centros de extracción de los dirigentes estatales, sus lugares sociales de procedencia y las decisiones que estos adoptan desde el gobierno público. Se trata, en definitiva, de un “blanqueo político” que consiste en la legitimación democrática de los intereses de una reducida élite económica sobre una mayoría anestesiada y carente de organización.
(…)
Una tecnoestructura que defiende las decisiones llamadas de “sentido común”, generalmente coincidentes con los deseos de los poderes económicos nacionales, los inversores mundiales y las instituciones comunitarias.” (p 206 y 208)

Para llegar a esta conclusión Villena divide el libro en dos grandes apartados. En el primero estudia los componentes de los gobiernos de Zapatero y en el segundo hace lo mismo con los de Rajoy.
Aunque dedica prácticamente el mismo espacio a la época de ambos presidentes de gobierno, creo que es bastante más interesante el análisis que hace de los gobiernos socialistas. En ellos hay: antiguos ministros de los gobiernos de González, miembros de los altos niveles de la administración (lo que llama la “nobleza de Estado”) que conforma esa tecnoestructura antes mencionada, profesores universitarios, gentes de procedencia sindical y también de las autonomías. Ahora bien, siempre en los cargos más importantes y con mayor poder de decisión están situados aquellos con más contactos con los verdaderos centros del poder.
En este apartado dedicado a la era Zapatero, creo que hay un exceso de nombres con lo que, además de que la lectura se hace un tanto farragosa, se puede provocar que los árboles no dejen a veces ver el bosque.
La parte dedicada a la era Rajoy no sé si por ser más conocida o por el protagonismo que adopta Luis de Guindos (al que le dedica casi en exclusiva el capítulo 6) resulta menos interesante.
En una entrevista con Marta Luengo en ctxt.es, Villena contesta:

“Sí, podría decirse que los gobiernos del PP son, por utilizar un símil, pornografía del poder, con un uso del mismo muy explícito, mientras que los del PSOE son más bien erotismo. La pornografía del poder que practica el PP sirve, por lo explícito que es, para aprender cómo funcionan determinadas élites españolas y es muy útil para analizar después sus expresiones más veladas en los gobiernos socialistas.”

La reproduzco porque creo que es un símil muy bien traído y porque creo que ayuda a explicar el diferente interés que pueden tener ambas partes.
Hay muchos personajes que aparecen en el libro cuya actividad es interesante conocer, pero pocos como el caso de Eduardo Serra que ha sido capaz de tener diferentes protagonismos en la mayoría de los gobiernos saliendo siempre bastante bien parado en todos los sentidos.
Hay dos cosas que sí me gustaría criticar. Una es la superficialidad con que está tratado en el capítulo 4, El imperio de la imagen,  el tema de los medios. Hablo de superficialidad porque prácticamente todo lo que cuenta ya lo sabía y no soy precisamente un experto. Por otra parte, en un libro de estas características se echa en falta un índice onomástico que permita volver sobre algunos personajes de forma fácil.
En cualquier caso es un libro interesante y recomendable para tener una visión más completa de cómo se mueve el poder por el mundo de la política o, dicho de otra forma, cómo desde la política se defienden los intereses de los poderosos.
Además de la entrevista citada, hay otra también muy interesante con José Precedo en eldiario.es.


Andrés Villena Oliver, Las redes de poder en España. Élites e intereses contra la democracia.


lunes, 29 de enero de 2018

Para entender mejor el mundo actual



Dice Ignacio Sánchez-Cuenca en el Prólogo: “Lizoain ha escrito un libro fundamental para entender los cambios acelerados que se están produciendo en los países desarrollados, el llamado “Primer Mundo”. Ofrece un análisis muy completo de las transformaciones que están teniendo lugar y de sus consecuencias políticas. Basándose en las fuentes más diversas, va dibujando un retrato exacto (y sobrecogedor) de la situación en la que nos encontramos a la salida de la crisis. Todas las piezas del rompecabezas van encajando. El lector encontrará aquí integrados muchos análisis que puede haber leído separadamente en ocasiones anteriores.” (p. 12-13)

Es un buen resumen del contenido del libro sobre todo en esa referencia a la integración de análisis porque, efectivamente, creo que  la mayor virtud del libro es la capacidad de unir los diferentes aspectos de la realidad y dar un cierto carácter de totalidad al discurso. Además, y no es una virtud menor, Lizoain sabe comunicar muy bien sus análisis, utiliza los datos precisos,  saliéndose de lo que es habitual en estos estudios, y lo hace con un lenguaje y una sintaxis sencillos.
Sin embargo, no se trata tanto de un libro “fundamental para entender los cambios acelerados que se están produciendo en los países desarrollados”, como también se afirma en el Prólogo. Hay muchos y muy importantes para eso aunque es cierto que en ninguno se integran tantos aspectos de la realidad.
Después de reconocer las varias virtudes que tiene el texto, me gustaría hacerle dos críticas de muy distinta índole. Por un lado, la que hago habitualmente a este tipo de textos, que siendo capaces de hacer buenos análisis tienen tanta dificultad para plantear alternativas o, cuando lo hacen, resultan tan poco concretas o realizables. Hablo de la habitualidad porque me ha pasado muy recientemente con el, por otra parte espléndido, libro de Noemi Klein. Así, reproduzco a continuación unos fragmentos en los que Lizoain hace alguna indicación de las posibles salidas:

“Una ola de movilización desde abajo y de participación local debe anticiparse al mundo que está por venir. (…) La lucha por el clima no es solo una necesidad; también será la oportunidad para construir una coalición nueva, masiva, democrática y transnacional.” (p. 209-210)

 “Una estrategia de resistencia exitosa no será propiedad exclusiva de un solo grupo. Solo una acción amplia inspirada por una serie de fuerzas progresistas será capaz de hacer frente a las fuerzas que tiene en contra. La gama puede ir desde los comunistas hasta los liberales y los democristianos, pasando por los socialistas, los socialdemócratas, los verdes y los radicales, acompañados por anarquistas, piratas y otros partidarios de la horizontalidad. Todos ellos componen las diferentes y desorganizadas tendencias del aún inexistente partido del futuro.” (p. 219)

Resulta extraño que conociendo la realidad política española y de otros países se pueda plantear hoy esa mezcla de apoyos, cuando ni siquiera son capaces de ponerse de acuerdo los que piensan más o menos igual en bastantes temas. También en el tema de la lucha contra el cambio climático (por cierto que Klein en su libro también insiste bastante en ese tema), se le puede objetar la idea a la vista de los problemas que en este momento existen en la coalición UP en España con Equo, el partido que representa mejor los valores ecologistas. Por lo tanto, ambas propuestas del autor quedan un tanto al aire. Sin salirme de este primer tema sí quiero decir que me ha parecido interesante el concepto que usa, ecoapartheid,  que es la primera vez que lo veo:

 “Luchar contra el cambio climático y oponer resistencia a la derecha radical van de la mano. El uso masivo de combustibles fósiles juega en beneficio de los reaccionarios en el presente y los fortalecerá en el futuro. Provoca las migraciones y luego una reacción contra los inmigrantes. Exacerba los problemas existentes y prepara el camino para soluciones autoritarias. Nos acerca a un mundo de muros, El nombre de ese régimen naciente de separación y exclusión es el ecoapartheid.” (p. 193)

La otra crítica que le haría al libro tiene más enjundia y aquí no puedo desarrollarla porque es un tema para otro tipo de entrada. De hecho en el blog ya he hecho alusión a esta idea en más de una ocasión. Dice Lizoain con toda la razón:

“Casi toda la prosperidad de un individuo viene determinada por su contexto: cuándo viven (la historia), dónde viven (la geografía) y quiénes son sus padres (la clase social)”. (p. 129)

Pues bien, si queremos que al menos cambien los dos primeros aspectos, esto es, si queremos un mundo en que la riqueza se reparta de una forma geográficamente más justa, y mientras la economía no crezca a tasas impensables (aunque creo que ni aun así), la única forma de lograrlo es haciendo que los que más tienen cedan parte a los que menos; y entre esos que más tienen estamos la inmensa mayoría de los habitantes de ese Primer Mundo que, seguramente para bien de la humanidad en su conjunto, hoy está terminando.
No está esto entre las ideas que se defienden en el libro, pero creo que es otro aspecto que habrá que ir considerando poco a poco.
Al margen de estas críticas, el libro me parece muy recomendable y el autor una analista a seguir por la claridad con la que expone sus argumentos.

David Lizoain Bennett, El fin del Primer Mundo.

sábado, 13 de enero de 2018

Artículos interesantes

Hace tiempo que no pongo artículos que me parecen interesantes. Ha habido varias razones, pero no ha sido la menor la inflación de escritos sobre el "problema" de Cataluña. Pronto va a volver y aprovecho ahora para recomendar algunas lecturas  que me han llamado la atención sobre variados aspectos de la realidad.

Elisa Beni escribe un artículo, como es habitual en ella, muy valiente y saliéndose del carril en el caso de Diana Quer. (eldiario.es)

Javier Valenzuela hace, en mi opinión, el mejor análisis que he leído sobre la situación de la izquierda. Además, plantea un opción que me parece que hay que considerar. (infolibre.es)

Joaquín Estefanía, keynesiano de pro, sale en defensa de otros keynesianos ante el ataque de los neoclásicos. No muy extenso, pero jugoso. (ctxt.es)

Carlos Elordi escribe también un interesante texto sobre la situación de la izquierda. Es muy parecido en sus tesis al de Valenzuela, pero lo pongo porque demuestra que no van desencaminados. (eldiario.es)

martes, 31 de octubre de 2017

El capitalismo rentista




El autor ha sido calificado como “el gurú de la renta básica” por ser uno de los creadores y de los máximos defensores de esa idea. En todo caso se trata de un investigador muy crítico con el sistema capitalista. En este caso lo concreta principalmente en lo que él llama “el capitalismo rentista”, esto es, en un sistema en el que no funciona el mercado libre sino que los que tienen posibilidad de ello  se dedican a obtener diferentes tipos de rentas que, desde luego, no provienen de su trabajo.
El libro está dividido en ocho capítulos en los que estudia diferentes aspectos de ese capitalismo rentista. A mí particularmente me han parecido especialmente interesantes los que dedica al análisis de las subvenciones, a la creación de la deuda y a lo que  llama “el saqueo de los bienes comunes”.
Es un texto lleno de sugerentes análisis y ofrece una gran cantidad de cifras para justificar sus argumentos. De hecho, sobre todo en el capítulo dedicado a las subvenciones, creo que hubiera sido mejor no dar tantas porque a veces cuesta trabajo seguirlas y, además, son tan elevadas en algunos casos que incluso resulta difícil terminar de creerlas.
Algunos de sus análisis no son especialmente novedosos, ni él lo pretende, pero están muy bien traídos y resumidos como cuando dice por ejemplo:

“En la actualidad, se mantienen bajos los salarios por motivos de “competitividad” frente a los pagados en algún otro lugar del mundo, mientras que el anhelado consumo doméstico se aviva mediante el crédito fácil”. (p. 153)

Y a continuación, y en relación con ese crédito fácil,  da una de esas cifras que parecen difíciles de creer aunque desgraciadamente será real:

“En EE.UU., las tiendas de préstamos por anticipo de nómina superan en número de lejos a los restaurantes McDonald’s y son la principal fuente de crédito para 90 millones de norteamericanos carentes de cuenta bancaria.” (p. 154)

Desde otro punto de vista, el de los efectos de algunos de los procesos que explica, el siguiente fragmento me parece muy significativo de cosas que podemos ver casi a diario:

“Deberíamos hacer un último comentario acerca de las sociedades que se basan en la deuda, como hacen todas las economías rentistas. Los psicólogos han demostrado que la deuda afecta negativamente a la salud mental y la lucidez, y lleva a tener una mentalidad más pasiva y conservadora. La inseguridad asociada con la deuda hace que las personas sean menos resilientes y tengan menos iniciativa. Tener un gran número de personas profundamente endeudadas y expuestas a circunstancias que hacen más probable el endeudamiento erosiona también la libertad, que necesita no verse dominada por presiones externas.” (p. 167-168)

Como se ve, se trata de un texto tremendamente sugerente, con muchos elementos para debatir y analizar, pero que, al igual que me ha sucedido recientemente con otros libros que analizan la realidad actual, también me lleva a acrecentar el pesimismo sobre las posibilidades de poder cambiar, bien que sea mínimamente, la sociedad en la que vivo. De hecho, siguiendo la costumbre en este tipo de libros, Standing dedica un capítulo final a hacer algunas propuestas que, en mi opinión, no dejan de ser un conjunto  de parches sin ninguna articulación y, sobre todo, algo también demasiado habitual, sin decir quién y cómo se podrán llevar a cabo, porque como el propio autor reconoce:

“Si la mayoría de los medios están controlados por una elite, si están vinculados a un partido político y a un conjunto de intereses dominantes, si ese partido lo financia la plutocracia, y si los grupos de presión forman una infantería de los interese en cuestión, necesitamos preguntarnos cómo podrá conseguirse el cambio político.” (p 268)

En todo caso una lectura muy interesante.
Hay una entrevista de Lluís Pellicer Con Standing en el país.com.

Guy Standing, La corrupción del capitalismo, Traducción Antonio Iriarte.

martes, 2 de mayo de 2017

La situación de la energía



Conozco al  autor por haberlo visto varias veces en la televisión. Siempre me ha llamado la atención por lo claro que habla y lo bien que explica cosas no demasiado fáciles. Al saber de la existencia del libro, y aunque no es un tema que me interese especialmente en la actualidad (otra cosa sucedía cuando me dedicaba a la enseñanza), no he tardado en hacerme con él y leerlo.
El título puede resultar un tanto engañoso porque el libro habla de la energía en general y de sus diversas fuentes y no solo del petróleo. Precisamente esto es lo que lo hace más interesante.
A lo largo de sus 19 capítulos, Morales va explicando, con esa capacidad pedagógica que antes mencionaba, la situación de la energía en el mundo actual. Analiza cómo el petróleo va perdiendo la batalla frente a otras fuentes alternativas por muy variadas razones. Insiste sobre todo en el papel actual, pero sobre todo futuro, que tienen y tendrán las energías renovables. Evidentemente, en este aspecto se podría decir que “arrima bastante el ascua a su sardina” porque es vicepresidente de la Fundación Renovables y miembro de la Junta Directiva de la asociación patronal fotovoltaica española (UNEF).
A pesar de esa parcialidad, creo que los datos que aporta y la situaciones que plantea son bastante reales y seguramente acierta en cómo evolucionará el sector en los próximos años. Claro que yo también soy muy partidario de las renovables aunque soy consciente, y Morales así lo plantea, de que también tienen sus problemas.
El libro me parece pues muy recomendable por lo instructivo y por tratarse además de un tema crucial para el futuro de la humanidad, tanto por la necesidad que siempre habrá de energía, como por los problemas de cambio climático que ya parecen estar entre nosotros. A mí desde luego me ha aclarado muchas dudas y me ha enseñado muchas cosas sobre la energía.
Hay una buena entrevista de José Bautista en lamarea.com.



Jorge C. Morales de Labra, Adiós petróleo. Historia de una civilización que sobrevivió a su dependencia del oro negro.

viernes, 2 de septiembre de 2016

Imprescindible y fundamental




“Éste es un libro sobre la fealdad, la más extrema que puedo concebir. Éste es un libro sobre el asco –que deberíamos tener por lo que hicimos y que, al no tenerlo, deberíamos tener por no tenerlo.” (p. 658)

“Creo que estoy enojado con este tiempo y que el hambre es la síntesis de todo lo que me enoja.
Creo que el enojo es la única relación interesante que uno puede tener con su tiempo.” (p. 677)

Ambas frases de Caparrós en el capítulo de reflexiones personales con el que cierra el libro resumen muy bien uno de los aspectos por los que este libro me parece tan importante, y es que nos pone a los lectores ante el espejo, nos interpela y no nos deja mantenernos al margen de lo que está pasando en el mundo.
No sé si estamos ante el libro definitivo sobre el tema, pero sí que se trata de un libro clave y fundamental. Un auténtico clásico.
No es un estudio sociológico, aunque hay datos de la sociología del hambre; no es un estudio teórico, aunque se recogen los principales argumentos sobre la existencia del hambre; no es un reportaje, aunque el autor ha recorrido muchos países y hablado con mucha gente; no es solamente una de esas cosas porque es todo al mismo tiempo y extraordinariamente bien conjuntado y organizado.
Estructuras del hambre, El capital, La desigualdad o La caridad bien entendida son títulos de algunos de los capítulos en los que Caparrós se dedica sobre todo a analizar y comprender el fenómeno. India, Bangladesh, Níger, Argentina, Sudán del Sur o Madagascar, algunos de los lugares en los que nos muestra la realidad a través de las personas que la padecen.
El libro tiene prácticamente 700 páginas en las que no hay desperdicio, ni informaciones irrelevantes, ni repeticiones innecesarias y sí fuertes críticas dirigidas sobre todo  a personas y organismos del mundo occidental. Algunos ejemplos:

“Los fondos de inversión son la forma en que millones de personas “comunes” –jubilados, prejubilados, ahorristas de diez o veinte mil dólares, ejecutivos agresivos, inspectores coimeros, despedidos que cuidan su indemnización, médicos exitosos, comerciantes de calzado de lujo, billonarios del gas siberiano, maestros belgas, putas holandesas, estrellas del rock y todo el resto- participan del hambre de millones: contribuyen, de lejos, como quien no quiere la cosa, en el mecanismo que hace que los precios de la comida suban y más y más personas no puedan pagarlos.” (p.3 47)

“Los Objetivos de Desarrollo del Milenio se convirtieron en el faro de la actuación “humanitaria”. Entre tanto, dieron lugar a bosques de informes y folletos, una documentación curiosa que dice cosas tan atinadas como ésta: “En algunas regiones, la preponderancia de niños que pesan menos de lo normal es mucho mayor entre los pobres.” Si no fuera porque lo escriben con su cara más seria personas que le dedican muchas horas y cobran mucha plata, sería un chiste mediocre. El mundo de las grandes organizaciones internacionales suele ser un ecosistema perfecto para la obviedad, poblado como está por esa mayoría de señores y señoras aferrados a sus privilegios. Aterrados ante la sola posibilidad de desentonar –que, por lo tanto, se solazan como nadie en el lugar común.” (p. 497)

“Para nosotros, ciudadanos globalizados, el mundo es un gran supermercado: recorremos sus góndolas comprando comidas, recuerdos, bluyín, un empleo, sensaciones distintas, playas, historias incluso, ilusiones de negocios o de grandes cambios. Para los mil millones de desechables – y para tantos más-  el mundo son 20 kilómetros a la redonda de sus casas y una vida siempre igual.
No es la menor desigualdad; es, en todo caso, la que más hace para que la palabra mundo no signifique lo mismo para unos y otros.” (p. 553)

Desde luego en un libro así es muy difícil destacar algo, pero a mí me han llamado la atención, por mi desconocimiento o por el tipo de reflexión, temas como: el uso del término “inseguridad alimentaria” para ocultar el más duro de “hambre”; el ejemplo de Níger en 2010 para ver lo que hay detrás de un golpe de estado; el lujo que supone comer carne; la durísima crítica que hace de la madre Teresa de Calcuta; la visión de resignación religiosa de la mayoría de los entrevistados; la existencia de la obesidad en USA como forma de la pobreza; las cifras que da sobre el desperdicio de alimentos; los datos y ejemplos que expone sobre la apropiación de tierras en el Otro Mundo (expresión que usa en lugar de la tan manoseada de Tercer Mundo); o en el importante papel que tiene  China, y no los organismos internacionales, en la reducción de la pobreza extrema.
La lista podría ser mucho más larga pero creo que es suficiente para ver de qué va el libro.
Además, el autor no solo conoce muy bien el tema y se ha documentado, sino que lo cuenta con la escritura de alguien que está acreditado también como un buen novelista. Tiene la claridad del periodista y la calidad del buen narrador de historias.
Es un gran libro, de los que marca un antes y un después y de los que el lector no sale indemne porque, como se puede apreciar por alguno de los fragmentos que he reproducido antes, es interpelado y convertido en partícipe, aunque solo sea por omisión, de la gran tragedia que supone un mundo en el que muchos millones de personas no tienen ni lo más elemental para sobrevivir formando el conjunto de los que Caparrós llama “los desechables”.
Obviamente no hay que decir que no se trata de un texto fácil de leer. Hay muchos momentos en que dan ganas de dejarlo y no” hacerse mala sangre” o, como me ha pasado a mí cuando cuenta la vida de los que sobreviven de la basura en una villamiseria de Buenos Aires, que he estado a punto de derramar algunas lágrimas.
Aunque sé que sería un trabajo complicado y laborioso, creo que una edición de unas 200 páginas en la se recogiese lo fundamental sería enormemente útil pues se podría poner como lectura en los centros de enseñanza.
No se me ocurre nada mejor que terminar con este diálogo del autor con una campesina de Níger:

“-¿Y entonces cómo van a comer el año que viene?
-Uy, para eso falta mucho.” (p. 28)

Hay una buena reseña de Carlos Laorden en elpaís.com y, sobre todo, una interesantísima entrevista de Edu Galán en eldiario.es.


Martín Caparrós, El hambre


viernes, 26 de agosto de 2016

Otra forma de ver la crisis y la economía actual



“Aconsejo su amplia difusión”. Así termina su Prólogo Vicenç Navarro; y tiene  mucha razón porque no es fácil encontrar un libro que hable de la economía actual y de los problemas que ha generado la aplicación del neoliberalismo con la claridad y el compromiso combatiente que este libro del profesor Weisbrot.
A lo largo de los cinco capítulos en los que está dividido el libro va analizando la situación en Europa durante y después de la crisis, las crisis financieras asiáticas de los noventa o la nueva situación surgida en Latinoamérica con los gobiernos de izquierda de los últimos años; y en todos los casos explica las políticas que se han seguido y la responsabilidad de las mismas en la continuación de la crisis y cómo ha sido de beneficiosas otras políticas como se demuestra en Latinoamérica.
Critica fuertemente al FMI principalmente, pero también a La Troika y al Banco Mundial porque, a través del llamado “Consenso de Washington” y de la política aplicada en la UE (Grecia como ejemplo paradigmático) lo que han hecho es aplicar políticas procíclicas que han empeorado la situación de la mayoría de la población. Eso sí, esto no se ha hecho de manera inocente sino todo lo contrario como afirma en los dos fragmentos que reproduzco a continuación:

“Entonces descubrimos (se refiere a cuando se produjo la fuerte recesión) que no sólo era que el destino de la mayoría de los europeos estuviera en manos de personas prácticamente irresponsables ante ningún electorado; era peor que eso: el poder estaba en manos de personas que tenían su propia agenda política y económica y que, como demostraremos, entendía la crisis como una oportunidad para poner en práctica cambios que nunca podría haber obtenido el respaldo de las urnas.” (p.35-36)

“(…) el Tesoro estadounidense y el FMI vieron la crisis (se refiere a la asiática de finales de los noventa) como una oportunidad para imponer algunas reformas muy impopulares.” (p.127)


Es decir, sin necesidad de creer en ninguna teoría conspiratoria, sí parece claro que lo que ha sucedido, y continúa sucediendo, no es una casualidad y que el llamado neoliberalismo es algo más que una teoría económica.
De un libro que no tiene desperdicio a mí me han interesado sobre todo las páginas, muchas, que dedica a la experiencia argentina con un breve pero muy interesante análisis histórico; la crítica de la actuación de la UE en Grecia con un planteamiento que me parece bastante acertado sobre lo positivo que hubiera sido la salida del euro; y también el espacio que dedica al FMI y su pérdida de influencia y poder con los beneficios que ha tenido para los países en desarrollo.
Sobre La UE y el euro quiero reproducir el fragmento siguiente que me parece muy interesante y, desde luego, una buena base para un debate que, desgraciadamente nadie parece dispuesto a hacer en nuestro país:

“Pero la integración económica e incluso política no es de por sí necesariamente una buena política. Si los principios y las políticas económicas integradas en la estructura de una institución multilateral tienden a reducir el nivel de vida, los derechos democráticos y los ingresos de la mayoría de la gente, entonces no pueden considerarse un paso adelante. El euro ha resultado ser un trágico y costoso error para la mayoría de los europeos, no sólo para las decenas de millones de personas que han soportado el dolor del desempleo, sino también para quienes han sufrido y seguirán sufriendo los cambios sociales y económicos regresivos que la Troika y sus aliados han diseñado y puesto en marcha.” (p.64)

Un libro muy recomendable y muy necesario para quienes no se conforman con les explicaciones al uso y el pensamiento único. Quizá lo menos acertado sea el título puesto que Weisbrot da los elementos suficientes para ver que sí lo entienden, claro que a su manera.



Mark Weisbrot, Fracaso. Lo que los “expertos” no entendieron de la economía global