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miércoles, 29 de junio de 2022

Investigando las causas de la violencia

Aunque he leído ya varios libros de este autor, creo que me he dejado algunos muy interesantes. Me estoy dando cuenta últimamente de que México está ofreciendo un conjunto magnífico de escritores y escritoras. En poco tiempo han ido apareciendo por el blog y siempre con comentarios muy positivos.

El que ahora comento es un libro un tanto irregular. Debo advertir que a mí me ha tenido totalmente enganchado a pesar de que creo que tiene algunos defectos importantes.

La historia cuenta, narrada en primera persona por Lucía, una investigadora en neurociencia, a u interlocutor Luis, su profesor y director del Centro de Estudio de Neurociencias Aplicadas, los pormenores de la investigación que llevaron a cabo en la frontera entre México y Guatemala sobre el asesinato de una joven por parte de sus amigos, asesinato en el que quieren investigar sobre “los orígenes neurológicos de la violencia”. Es un tema obviamente muy interesante, pero que poco a poco va quedando marginado porque también se va a ir centrando en los problemas de relación entre los componentes del grupo de investigadores. Ambos temas se van intercalando de manera muy inteligente: destaca el buen uso que hace de los diferentes registros lingüísticos de los investigadores por un lado y de los jóvenes y sus familias por otro.

Quizá sobra alguna de las disquisiciones científicas que hace porque no son fáciles de seguir y como tales no aportan nada al conocimiento de lo que sucede, pero, por algo que he leído, parece que Volpi está bastante interesado, alguno dice que obsesionado, por esa violencia y sus causas. De hecho da algunas cifras de mujeres muertas que son realmente escalofriantes. En este sentido algunos aspectos del libro me han recordado a los de Óscar Martínez comentados en el blog.

Hablaba antes de defectos; dejo constancia de alguno: centrarse mucho más en los problemas de relaciones de los investigadores que en la situación de los jóvenes y estos problemas muy centrados, a su vez, en las diferentes parejas pasadas y presentes de algunos; hay un exceso de ex que no aportan nada al conocimiento de los personajes.

Todo lo anterior no quita para que el libro, sin estar entre los mejores del autor, se lea con interés tanto en la parte de los niños implicados en el asesinato como en la de los investigadores, aunque esta seguramente no gustará demasiado a algunos lectores.

Hay una buena reseña de Rodrigo Flores Sánchez en gatopardo.com.

 

Jorge Volpi, Partes de guerra.

  

viernes, 8 de junio de 2018

Un libro diferente




Hace poco más de un mes que comentaba el último libro publicado de Volpi, una espléndida novela muy en la línea de la no ficción tan en boga hoy y con tan buenos representantes.
Este que ahora comento es inmediatamente anterior y también se trata de otro espléndido libro al que es difícil adjudicar -tampoco es que haga falta-, género. Yo esperaba un conjunto de recuerdos y de aspectos biográficos de su padre, pero me he encontrado con que si bien eso está en el libro, este es algo mucho más amplio pues contiene desde amplias referencias al funcionamiento del cuerpo humano, a reflexiones sobre la historia de México, pasando por aspectos de la vida del autor y críticas a la religión o a las identidades nacionales entre otras cosas. Realmente el espacio dedicado a explicar el funcionamiento del cuerpo es quizá el más extenso del libro; de hecho los diez capítulos se titulan según diferentes partes del cuerpo: cerebro, corazón, ojo, etc. Tengo que reconocer que he aprendido muchas cosas sobre este tema aunque también es cierto que de otras no me he enterado mucho.
Como decía, el texto está plagado de reflexiones sobre la historia de México, pero también sobre temas como el amor, los colores y el arte, la música (verdadera pasión del autor), el sexo muy relacionado aquí con la religión (dedica un buen espacio al caso de Marcial Maciel), la piel, que le lleva a hablar del racismo y la emigración, la melancolía, la violencia (tan presente hoy en el país), y un largo etcétera. Reflexiones interesantes y nada dogmáticas de un escritor que demuestra una amplia cultura y una gran erudición, no muy sorprendente si, como afirma, a los quince años leía a Freud y a Nietzsche.
Reproduzco a continuación tres fragmentos que reflejan muy bien su posición ante la política, la identidad y la religión:

“Pero, insisto, lo más grave es que la ideología neoconservadora o neoliberal, disfrazada de sentido común, egoísmo heroico o individualismo a ultranza, se ha infiltrado en todas nuestras conductas y hoy nos rodea por doquier, como si nadáramos en arenas movedizas. Sus valores y miedos se hallan presentes en el discursos de los grandes medios de comunicación; en las películas de Hollywood y en la cultura mainstream; en las palabras de los líderes de la derecha, ultraderecha, centroderecha, nacionalistas, liberales, libertarios y de la izquierda derechizada; en esa actitud apolítica que prefiere no intervenir y no manifestarse; y, en fin, en una vida social en la que la solidaridad y la persecución de la equidad han desaparecido como metas centrales de la acción política y la discusión pública. Obligado a elegir entre una postura y otra me declaro, sí, a la izquierda” (p. 107)

“Pocas instituciones han hecho tanto daño a tantos seres humanos, sobre todo en su sexualidad y sus deseos, como las religiones, el cristianismo y el Islam de maneras evidentes. Ambas comparten el horror al sexo libre, es decir, el horror a la libertad individual.” (p.211)
                         
“¿Qué significa ser mexicano, francés, malayo o chipriota? Si somos sinceros, no demasiado: haber nacido y crecido en un territorio particular, tener un pasaporte, haber sido adoctrinado para asumir ciertas ideas por encima de otras y haber copiado, de modo más o menos involuntario, las conductas, costumbres y prejuicios de nuestros padres y vecinos. Todo en nuestro tiempo refuerza esta adscripción tribal y primitiva, empezando por las Olimpíadas y los mundiales de fútbol con su exaltación de colores, banderas e himnos.” (p.281)

Reconozco varias coincidencias con el autor. Yo también estudié con los maristas y recuerdo algunos comentarios sobre posibles comportamientos inadecuados de algún “hermano”. Soy ateo y también llegué a serlo tras la lectura de un libro, aunque no del mismo. E igualmente estoy a la izquierda (o algo así). Eso sí, en lo que se refiere a la salud estoy más cerca de lo que cuenta de su padre.
Un libro muy interesante y muy bien escrito en el que no hay ningún punto y aparte lo que en un primer momento asusta un poco, pero enseguida se supera.
Hay un buen comentario de María Teresa Cárdenas en eltiempo.com y otro de Jorge Morla en elpais.com.


Jorge Volpi, Examen de mi padre.

martes, 27 de marzo de 2018

El sistema jurídico y policial en México




Hace muy poco tiempo vi el  documental mexicano Presunto culpable que, rodado en 2009, cuenta la historia del juicio, condena y posteriores recursos de un inocente acusado de un delito de homicidio por un solo testigo y con un atestado policial realmente deplorable. El documental es magnífico y al mismo tiempo escalofriante al reflejar una realidad policial y jurídica que da mucho miedo. En el libro que ahora comento precisamente aparece mencionado en  la página 247.
Estaba pues preparado para enfrentarme a la lectura de esta monumental novela documental o novela de no ficción, que son las dos formas con las que denomina Volpi a su trabajo. Monumental en más de un sentido; por un lado, por su tamaño cercano a las 500 páginas en un formato de libro grande pero, sobre todo, por el inmenso trabajo de documentación e investigación que ha realizado el autor para poder contarnos esta apasionante historia.
Dos personas, Israel Vallarta y Florence Cassez, esta ciudadana francesa, son detenidas y acusadas de varios secuestros. A partir de ahí empezarán los atestados policiales y las declaraciones de los secuestrados que irán variando a lo largo del tiempo en una instrucción que se dilatará por años. Lo mismo sucederá con las declaraciones de los policías que procedieron a la detención. En definitiva, todo un mundo de contradicciones, mentiras o medias verdades, acusaciones sin demasiado fundamento, creación de bandas criminales inexistentes, etc., elementos todos de una verdadera pesadilla.
En medio de todo este proceso se producirá la intervención del propio presidente de la República francesa, Nicolas Sarkozy, ante Felipe Calderón, su homólogo mexicano, solicitando el cumplimiento de la condena de la súbdita francesa en su propio país lo que dará origen a una serie de enfrentamientos que son una buena muestra de los comportamientos de algunos políticos.
Creo que es mejor no contar nada más de la trama pues tiene interés ir descubriendo poco a poco cómo se van desarrollando los acontecimientos en una historia que, más allá de la culpabilidad o no de los detenidos, lo que demuestra es el tipo de policía y de justicia que existe en ese país -o al menos que existía, pues la detención se produjo en 2005 aunque aún colea el juicio-.
Volpi, cuyo libro no deja de ser una denuncia desde las primeras páginas, no se cansa de hacer críticas explícitas en muchos momentos de lo que son buena muestra los dos siguientes fragmentos:

“(…)  en el fondo, él (se refiere a Israel Vallarta) no es sino uno más de los miles de mexicanos que han sufrido abusos por parte de las autoridades y han sido víctimas –sí, víctimas- de la corrupción y la desvergüenza de quienes les han impedido tener un proceso justo.” (p. 211)

 “Me parece difícil hallar un momento más aciago en esta historia plagada de engaños y abusos de autoridad: el instante en que, impuesta la razón de Estado, a un montaje se le suma otro y, para satisfacer al presidente, el gobierno mexicano utiliza todo su poder contra una sola familia.” (p. 277) (Es la familia Vallarta en sentido amplio)

Hay momentos en que, sobre todo al principio, me ha costado seguir los hechos por la existencia de muchos personajes a pesar de que al final del libro se relacionan todos ellos de forma agrupada facilitando mucho la labor del lector; gracias a esto pronto he podido recuperar la historia teniendo en cuenta, además, que Volpi es un narrador realmente extraordinario, hace avanzar la historia a un ritmo constante y con el lenguaje adecuado a cada situación y cada personaje. (Eso sí, como advierte en una nota final, ha adaptado las declaraciones para evitar usos incorrectos de los tiempos verbales y duplicaciones innecesarias).
El libro obtuvo el Premio Alfaguara de novela hace una par de meses y entre otras apreciaciones del Jurado destaco la siguiente:
“Rompiendo con todas las convenciones del género, el autor coloca al lector y a la realidad frente a frente, sin intermediarios. En esta historia, el narrador es tan solo el ojo que se pasea sobre los hechos y los ordena. Su mirada es la pregunta, aquí no hay respuestas, solo la perplejidad de lo real.”
Un libro absolutamente recomendable tanto por su tema como por su magnífica escritura.

Jorge Volpi, Una novela criminal.