viernes, 31 de marzo de 2023

ANDAMIO


En esta entrada por lo que respecta a las películas no son precisamente la alegría de la huerta porque van desde el cine social al true crime pasando por la guerra. Eso sí, las hay muy interesantes.

Esta vez las series son un poco más flojas aunque con la ventaja de que hay alguna comedia.

 

Películas

 

El caso Watts. El padre homicida. Película documental estadounidense muy original en su realización. Utiliza exclusivamente elementos reales, así: las grabaciones de la policía en la casa cuando llega tras la desaparición de la mujer y las hijas; las imágenes que colgaba en las redes la mujer;  los mensajes de whatsapp de la mujer con una amiga y con el marido; las grabaciones de los interrogatorios que incluyen hasta el polígrafo y, finalmente, algunos momentos del juicio. Muy buen documental aunque resulta muy duro en algunos momentos. Claro, falta información como se dice en alguna crítica, pero creo que lo que pretende la directora es otra cosa.

 

En los márgenes. Producción española con dirección de Juan Diego Botto con guion suyo y de Olga Rodríguez. Cine social en estado puro. Los desahucios como fondo más las condiciones de vida y trabajo de mucha gente. Buenas interpretaciones de Penélope Cruz y Luis Tosar. Se la ha acusado de didactismo y algo de verdad hay, y lo mismo de que se acerca al documental. Lo que es evidente es que consigue lo que se propone aunque desgraciadamente los que la veremos ya estamos convencidos de lo mal que está la situación para mucha gente.

 

Narvik. Producción noruega. Basada en hechos reales, en concreto en la batalla del mismo nombre que tuvo lugar en esa ciudad en 1940 y que terminó con la expulsión de las tropas alemanas gracias a la ayuda de franceses e ingleses. Posteriormente estos se retiraron y los alemanes bombardearon la ciudad hasta destruirla casi por completo. Hecha con pocos medios y con una historia personal un tanto floja. Además, aparece demasiado el espíritu patriótico noruego. Prescindible.

 

Los reyes del mundo. Producción colombiana. Es difícil ver películas de esta procedencia y si llegan es porque, como en este caso, han estado presentes en algún festival europeo, el de San Sebastián en este caso, con el añadido de obtener la Concha de Oro. Cine social del bueno que narra la peripecia de un grupo de niños y jóvenes de la calle para llegar a un lugar en el que uno de ellos podrá recuperar una propiedad que habían devuelto a su abuela tras los acuerdos de paz. Impresionantes imágenes de las montañas de ese país e impresionante también, y dura, la historia de esos cinco chicos.

 

El alpinista. Producción estadounidense. Es un documental sobre el escalador canadiense Marc-André Leclerc, alguien que escala solo y sin ayuda de cuerdas ni ningún tipo de apoyo. Recuerda un poco el documental Free solo aunque este de Leclerc es más ambicioso y busca más la historia personal y los orígenes. Evidentemente, también hay muchas escenas de diferentes escaladas aunque él no se deja grabar o, mejor, no asciende para que lo graben porque, como afirma en la película, entonces no sería una ascensión en solitario. Hay imágenes muy impresionantes tanto de las montañas como de momentos de las escaladas en las que quien padezca de vértigo, como es mi caso, puede llegar a pasar un mal rato. Magnífico documental.

 

The quiet girl. Producción irlandesa hablada, salvo en alguna escena, en gaélico. Una historia mínima, realizada en forma sencilla, que no simple, y dirigida sobre todo al lado emocional del espectador. Si este se deja llevar por la historia y sus protagonistas la disfrutará, pero si se queda fuera le parecerá un rollo. Yo estoy en el primer caso. Nominada a los Oscar en la sección internacional

     

Abducted in Plain Sight. Película documental estadounidense. Narra la extraña historia de una familia mormona que en 1974 vio cómo su hija de nueve años era secuestrada y de alguna manera abducida por un vecino de más de cuarenta años miembro de una familia con la que mantenían una buena amistad. Luego volvió a casa y nuevamente terminó yéndose otra temporada. Está hecha a partir de las intervenciones de los padres, las dos hermanas, la propia protagonista de los hechos y un policía. Desde luego se trata de una familia peculiar y de una situación bastante insólita. Quizá el tramo final se hace un poco pesado, pero merece la pena verla.

 

 

Series

 

The white lotus. Segunda temporada de esta serie estadounidense que tiene 7 episodios de 55 minutos. Muy en la línea de la anterior y, por lo tanto, primando la comedia, la fotografía y unos peculiares personajes. Se desarrolla en la ciudad siciliana de Taormina con paisajes espectaculares y unos palacios que, gusten más o menos, también lo son. Lujo para un conjunto de protagonistas ricos que llegan para pasar una semana de vacaciones. A mí me resulta muy entretenida aunque creo que hay gente que la puede llegar a detestar.

HBO max

 

El consultor. Serie estadounidense de 8 episodios de 30 minutos. Un thriller un tanto extraño. Va creando interés, pero poco a poco la serie decae. Demasiado centrada en el excéntrico protagonista. Dicen que es una crítica del mundo empresarial y de algunas formas de trabajo, pero, siendo verdad que hay algo de eso, tengo la impresión de que para los creadores prima el espectáculo.

Amazon Prime

 

Navidad en casa. Serie noruega de 6 episodios de 30 minutos. Es una comedia romántica con toques de problemas familiares. Muy entretenida y muy útil para pasar un buen rato y olvidarse de problemas.

Netflix

 

Seduced: Inside NXIVM cult. Miniserie estadounidense de 4 episodios de una hora. Trata de la experiencia de India Oxenberg, hija de una actriz de Hollywood y nieta de una noble serbia, en la secta NXIVM. A lo largo de los cuatro capítulos, y utilizando como base entrevistas con India, vamos conociendo cómo logran adeptos y qué pasa luego con ellos y, sobre todo, con ellas. Hay también muchas imágenes de sesiones de la secta grabadas por miembros de la misma. Tiene la estructura típica de las series documentales que se hacen en ese país y, por lo tanto, vamos descubriendo todo paso a paso y deseando llegar al siguiente episodio. Muy interesante.

Starz

 

Un hijo tuyo. Serie danesa de 6 episodios de 30 minutos. A medio camino entre el drama y la comedia se desarrolla esta serie que tiene como protagonista a una doctora que trabaja en una clínica de fertilidad. Tiene buenos momentos y son interesantes las entrevistas con las pacientes que llegan para hacerse tratamientos para tener descendencia. Una serie menor pero entretenida.

Netflix

 

Muerte en León. Miniserie española de 4 episodios de 1 hora. Trata sobre el asesinato de Isabel Carrasco, una política del PP que era Presidenta de la diputación de León cuando fue asesinada por una mujer con la posible colaboración de su hija y de una policía municipal. Fue un caso muy famoso en su momento, año 2014. La serie se basa en un conjunto de entrevistas con el fiscal, los abogados de la acusación y particular y de la defensa, así como con las amistades tanto de la asesinada como de las acusadas. Muy bien contada, tiene sobre todo el interés de ver por un lado cómo funciona la justicia ya que se dedica mucho espacio al juicio con grabación de los autores del documental y, por otro lado, también a cómo lo hace la política con sus luchas internas y sus corruptelas (se denuncia, por ejemplo, cómo se resolvieron unas oposiciones en las que entraron a la Diputación solo familiares de miembros del PP) y, además, se dedica también tiempo al papel y la forma de actuar de la asesinada. En fin, una serie bien hecha y que pone el foco en asuntos interesantes  más allá de los hechos concretos.

martes, 28 de marzo de 2023

Una mallorquina en Australia


Terrasa ha escrito un libro difícilmente clasificable que la editorial publica dentro de una colección en la que hay libros del periodista y viajero Xavier Moret, junto a otros del montañero Reinhold Messner. La autora es una periodista mallorquina que en 2013 inicia una relación con un australiano y entre 2016 y 2018 vive en Australia con él. El libro es un relato de su experiencia en ese país y en este sentido se puede catalogar como un libro de viajes, pero también tiene algunos momentos en los que se convierte en un reportaje y, sobre todo, hay bastante de la vivencia de una joven (nació en 1986) que además no se corta en hacer referencias a cosas como que Tim, el novio, le metió la mano bajo la camiseta, o un problema que tuvo con la copa menstrual. Estos aspectos del relato acercan al personaje al lector.

Lo primero que tengo que decir es que el libro me ha parecido muy entretenido, a ratos instructivo y en otros incluso divertido porque Terrasa demuestra que tiene un buen sentido del humor como cuando narra la llamada “guerra emu” (el emu es ese animal parecido a un avestruz y con su misma mala leche por lo que cuenta). En esa narración me ha recordado al gran escritor australiano Kenneth Cook, uno de esos escritores con los que te puedes reír a carcajadas. 

Por otro lado, hay capítulos como el 10, titulado El cazador de cocodrilos, en los que cuenta una serie de historias realmente curiosas e interesantes sobre personajes australianos como, por ejemplo,  Keith Adams que en los cincuenta cruzó el país con un viejo Buick. También es muy interesante la referencia al grupo que se reúne para tratar de la salud mental o la existencia del Bite club, un club creado por gentes que han sufrido ataques de tiburones algo que, parece ser, es más frecuente de lo que desearían los habitantes del país.

Como se ve, Terrasa va introduciendo una serie de temas y de informaciones al mismo tiempo que nos va contando el transcurrir de sus días entre horas surfeando, trasladándose a diferentes lugares del país (son muy útiles para seguir su periplo los esquemas de mapas que aporta al principio del libro) y también estudiando porque, y esto no deja de ser curioso, a partir de un determinado momento esta viajera algo hippy decide que no estaría mal convertirse en funcionaria y prepara las oposiciones para profesora de la Escuela Oficial de Idiomas de Palma.

De todo esto trata el libro y por eso decía al principio que no es un típico libro de viajes, incluso me atrevería a ampliar el catálogo y decir que también tiene su parte de comedia romántica (quien lea el libro verá por qué lo digo).

Además, está bien escrito (o traducido ya que el original está escrito en catalán) y todo va fluyendo con agilidad. Quizá le sobran algunos nombres de lugares que al no estar en los mapas que mencionaba antes despistan un poco, pero esto tampoco es importante.

La edición se acompaña de un buen conjunto de fotos y, algo bastante novedoso, de unos códigos QR en los que la autora deja una serie de vídeos desgraciadamente demasiado cortos ya que el lector se queda con ganas de más.

En definitiva, un libro para pasar muy buenos ratos y compartir una experiencia interesante.

 

Marta Terrasa, Winter in july. Dos años en furgoneta por Australia. Traducción Esther Santos.

 

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jueves, 23 de marzo de 2023

La vejez


Hace apenas dos meses leí por primera vez un libro de la autora a pesar de que todos los traducidos están en casa. Era Nada se opone a la noche. Me pareció magnífico y un gran descubrimiento. Por eso ya estoy comentando otro que también me ha parece muy bueno y, por las razones que luego comentaré, especialmente interesante y, de alguna manera, duro de leer.

La historia es muy sencilla: Michka, una señora mayor, vive sola en su casa donde solo la visita su vecina, Marie, una joven que está embarazada. En un momento determinado esta se da cuenta de que Micka está perdiendo facultades y plantea ingresarla en una residencia. Allí recibirá tratamiento de Jérôme, un logopeda que trabajará los problemas de afasia de Micka.

De Vigan cuenta esta historia alternando capítulos en los que Marie y Jérôme son los narradores. De Vigan utiliza un lenguaje muy directo, con muchos diálogos y demostrando que sabe muy bien de lo que escribe, claro que, después de leer el libro que he mencionado antes, esto no resulta sorprendente.

¿Por qué me ha parecido especialmente interesante? Incluso me atrevería a decir: ¿por qué me ha impactado tanto? Los tres últimos años de la vida de mi madre estuvo ingresada en una residencia hasta su fallecimiento en 2015 con 100 años cumplidos. La visitaba uno o dos días a la semana. Por eso lo que cuenta De Vigan me llega a producir hasta dolor por diversas razones que, lógicamente, no proceden  en este comentario. Pequeños detalles como el del siguiente fragmento son muy significativos de una forma de trato:

 

“Al cabo de unos minutos entra una mujer a traerle la merienda. Un zumito de manzana con una pajita y un pastelito envuelto en un plastiquito”. (p. 31)

 

Por otra parte, hace un mes que cumplí los 74 años y tengo que reconocer que fragmentos como el que ahora reproduciré duelen por lo certeros para el hoy y un previsible mañana; encima en el mejor de los casos

 

“Envejecer es aprender a perder.

Asumir, todas o casi todas las semanas, un nuevo déficit, una nueva degradación, un nuevo deterioro. Así es como yo lo veo. (Es Jérôme el que habla)

Y ya no hay nada en la columna de las ganancias.

Un día ya no puedes correr, ni caminar, ni inclinarte, ni agacharte, ni levantarte, ni estirarte, ni encorvarte, ni darte la vuelta de un lado, ni del otro, ni hacia delante, ni hacia atrás, ni por la mañana, ni por la noche, ni nada de nada. Solo puedes conformarte, una y otra vez.

Perder la memoria, perder los referentes, perder las palabras. Perder el equilibrio, la vista, la noción del tiempo, perder el sueño, perder el oído, perder la chaveta”. (p. 129)

 

Queda claro, ¿no?

Después de estas “confesiones” solo me queda recomendar a quien quiera saber más de esta novela que lea la magnífica reseña de Beatriz Garza en unlibroaldia.blogspot.com. Y también, por supuesto, que lean a esta escritora francesa: es muy buena.

 

Delphine de Vigan, Las gratitudes. Traducción Pablo Martín Sánchez.

 

martes, 21 de marzo de 2023

Un gran viaje

Tengo al autor como uno de los grandes reporteros de nuestro país y así lo he dicho comentando en el blog sus otros libros y, desde luego, en este momento creo que es el que más y mejor escribe sobre la realidad de un continente que sigue siendo desgraciadamente muy desconocido a pesar de su relativa cercanía. Incluso el mismo Aldekoa tiene que reconocer, lo que por otra parte le honra, sus carencias como se puede apreciar en el siguiente fragmento:

 

“Le prometí que buscaría su trabajo (se refiere a varios artistas congoleños) y me retiré, avergonzado porque, mientras que Jean Paul conocía perfectamente a varios pintores europeos, yo no conocía a aquel trío de pintores consagrados, pese a llevar toda mi vida trabajando en África” (p. 240)

 

Este es el cuarto libro que dedica a África y en él sigue más la línea de Hijos del Nilo que la de Indestructibles, es decir, es más un libro de viajes que un reportaje. Y es que lo que ha hecho Aldekoa es recorrer ese inmenso río desde su nacimiento hasta su desembocadura haciéndolo sobre el agua siempre que le ha sido posible lo que ha sucedido, por otra parte, en la mayoría de los tramos. Es un largo viaje en kilómetros y, lógicamente, en tiempo, pero además es un viaje de gran dureza tanto física como psicológica. Ha tenido que bregar con situaciones difíciles, sobre todo en los tramos terrestres, ante los controles que ejercen fuerzas rebeldes en zonas donde no hay presencia real del estado, controles en los que hay que pagar para poder seguir; también ha padecido robos y hasta motos estropeadas. A eso se unían las dificultades para comer, dormir o lavar, aunque estas también las tuvo cuando viajaba en los tramos fluviales.

En el libro nos va transmitiendo los diferentes lugares por los que atraviesa y en muchos casos sus interrelaciones con las gentes del lugar, aunque no de la misma forma y con la misma profundidad con la que lo hizo en Indestructibles porque, vuelvo a insistir, este es más un libro de viajes. En este sentido me ha recordado bastante al Paul Theroux de El último tren a la zona verde, el libro que dedicó a un viaje por una zona cercana a la que recorre el autor.

Evidentemente, no sería Aldekoa si además de lo mencionado no dedicase una parte a otro tipo de temas. Así, escribe sobre la tala de árboles según el conocimiento que tuvo en un viaje anterior; sobre las minas de coltán y cómo se están aprovechando empresas extranjeras; sobre lo que pasó con Patrice Lumumba tras la independencia, aquí reproduciendo un interesante discurso del rey belga Balduino (sí, ese que se casó con la tan católica española Fabiola); la historia más reciente con el presidente Kabila o la brutalidad que existió en la época colonial, entre otros.

Volviendo al viaje, quisiera destacar las condiciones en que lo hace que son, porque así lo ha querido, las mismas en las que viajan los propios congoleños. Así describe la situación del Mampeza, el “barco” en el que realiza el mayor tramo sobre el río:

 

“La suciedad del barco era una amenaza: si durante el día la mugre y los trozos de pescado llenaban la cubierta, por la noche el barco era territorio de insectos, gusanos y cucarachas que campaban a sus anchas, el Mampeza hacía años que no había recibido una enjabonada digna. Parecía una pocilga flotante. La mezcla de grasa y suciedad acumulada, unida a la sangre, las vísceras y los restos de comida de la cocina, creaba charcos de color pardo que se pegaban a los pies. Nadie limpiaba nada. Como mucho, algunos grumetes arrastraban un poco el líquido con sus chanclas y lo empujaban hasta hacerlo caer por la borda.” (p. 256-257)

 

Hay que tener en cuenta que en esas condiciones pasaban semanas y muchos de los que viajaban lo hacían sin prácticamente dinero. Claro que esto queda perfectamente explicado en este diálogo con uno de los grumetes de la embarcación:

 

 “”¿Tú has sufrido alguna vez en la vida?”, había dicho Al Qaeda, y la pregunta permanecía suspendida en el aire.

Seguro que no, porque pocas cosas son comparables al sufrimiento de los más miserables de Congo. Pero no dije nada. No supe decir nada.

Ante mi silencio incómodo, Al Qaeda se contestó a sí mismo.

- En Congo hay quien sufre más o menos, pero todos sufren, todos sufrimos. La vida aquí es eso.” (p.271)

 

En fin son muchas las cosas que se pueden comentar de este magnífico libro, pero no quiero alargame. Solo un par de cosas más: en el capítulo 8, titulado El dragón, hace una descripción de una tormenta que me parece realmente espectacular y de una gran calidad literaria; también agradecer que mencione a Óscar Martínez, un periodista salvadoreño cuya obra, que he descubierto en lo últimos tiempos, me parece imprescindible para conocer la realidad de Centroamérica.

La edición se acompaña de un buen conjunto de fotografías de las que destaco sobre todo las del Mampeza.

Un libro, pues, muy recomendable tanto por lo que se aprende, como por las reflexiones que el lector puede hacer sobre ese tipo de realidades. También porque está muy bien escrito y con la sensibilidad que ya ha demostrado el autor en toda su obra anterior.

Una buena aproximación al libro se puede encontrar en el artículo que ha publicado en el número 8 de la Revista 5W, número que está dedicado precisamente al agua.

Hay una extensa y muy interesante entrevista de David Valiente con el autor en librujula.publico.es

 

Nota (poco importante): Creo que en la página 193 se ha colado una errata en la cifra del presupuesto del gobierno de Kabila.

 

Xavier Aldekoa, Quijote en el Congo

 

lunes, 20 de marzo de 2023

Buen entretenimiento


Este es el cuarto libro que leo del autor en menos de un año y, aunque este es quizá el que menos me ha gustado, ya significa algo sobre mi afición a la escritura de Kennedy.

Evidentemente estamos ante un escritor que no pasará a la historia de la literatura, pero al mismo tiempo ante alguien capaz de contar historias interesantes y hacerlo con una agilidad narrativa que hacen que sea difícil abandonar la lectura de cualquiera de sus libros. Además, suele dejar apuntes de crítica social y política sobre la sociedad estadounidense que lo hacen aún más interesante.

El libro que ahora comento es algo diferente sobre todo en este último aspecto. Es una historia de amor que se inicia en París a finales de la década de los setenta del siglo pasado y llega hasta iniciado el siglo XXI. A lo largo de las cinco partes en que está dividido el texto, Sam, el narrador y protagonista absoluto, va contando su fragmentaria relación con Isabelle y con otras mujeres con una de las cuales llega a casarse y tener un hijo que a causa de una meningitis padecerá sordera.

Se trata pues de una novela sobre el amor, sus problemas y sus decepciones en la que me ha parecido muy interesante el tratamiento que da al divorcio (parece ser que aquí tiene mucho que ver el segundo divorcio del autor), a cómo se toman el trabajo en la sociedad estadounidense y a los problemas de tener un niño sordo y cómo hacer que vaya mejorando poco a poco.

Como siempre en Kennedy, la narración fluye con agilidad y naturalidad. Quizá peca de un exceso de páginas y alguna historia se la podría haber ahorrado sin que por ello la principal se hubiese resentido, al contrario, creo que el lector no se hubiera despistado como sucede en algunos momentos en los que Isabelle desaparece demasiado tiempo.

En cualquier caso la novela se lee con gusto y resulta muy entretenida como pasa siempre con los textos de este escritor.

Hay una buena reseña que incluye frases entrecomilladas de Kennedy en eldiario.es.

 

Douglas Kennedy, Isabelle por la tarde. Traducción María Blázquez.

 

 

jueves, 16 de marzo de 2023

Buen descubrimiento



Duque se une desde ahora a la ya larga lista de periodistas que escriben en castellano al otro lado del Atlántico que sigo con mucho interés. No reproduciré esa lista porque ya lo he hecho en varias ocasiones en el blog, aunque sí quiero citar a Leila Guerriero con la que tiene cierto parentesco la autora de este libro en la medida en que, al menos en esta ocasión, los diferentes artículos que componen esta edición están dedicados a hacer los perfiles de un conjunto de personajes, es decir, más o menos lo mismo que se hizo en el libro Plano americano de la periodista argentina.

Son nueve los personajes elegidos para reproducir textos escritos en su mayoría en el período 2012-2015 y uno en 2018. También en algún caso se ha actualizado algo la información que se ofrece.

Los personajes elegidos son muy variopintos pues van desde un cantante (Roberto Carlos), a un médico que perforaba cráneos, pasando por dos futbolistas (Eusébio y Cristiano Ronaldo), un técnico de sonido, una directora de dibujos animados, un multimillonario brasileño, un camarero portugués y Fernando Pessoa. Como se ve, un elenco enormemente variado con quizás una única cosa en común: el idioma portugués.

De todos ellos solo conocía a cuatro antes de leer el libro. La lectura de dos de ellos tengo que reconocer que me ha emocionado. Eusébio porque lo vi jugar en el campo y el texto me ha traído recuerdos de tardes con mi padre en el fútbol; y Roberto Carlos porque, además de coincidir totalmente con la valoración que hace de él, porque durante muchos meses acudía al trabajo de madrugada en un coche de un compañero (yo no tenía aún carnet de conducir) y siempre llevaba puesta música de este cantante que hacía más llevadero el camino al suplicio que era mi trabajo.

Los nueve artículos me han parecido muy interesantes, además de bien escritos y documentados. No obstante, me gustaría referirme algo más a alguno de ellos. Así, he aprendido muchas cosas sobre la técnica del sonido; me ha gustado mucho la reivindicación feminista partiendo de la directora de dibujos animados; he descubierto aspectos del cerebro y de la trepanación en el artículo sobre el Premio Nobel portugués; me parece espléndido el que dedica al empresario y multimillonario brasileño y, para no extenderme más, es tremendamente original el titulado Alguien que dedica a los meseros lisboetas.

Un libro muy ameno, escrito con la agilidad propia de los buenos periodistas y en el que realiza retratos muy atinados e interesantes.

Espero que pronto haya otras recopilaciones de textos más recientes.

 

 

Sabrina Duque, Necesito saber hoy de tu vida.

 

 

  

jueves, 9 de marzo de 2023

Algo más que memorias


Desde 2014 en que aparece la primera entrada en el blog sobre Podemos, he hecho muchas. Unas veces proponiendo la lectura de artículos sobre el partido, otras dando mi propia opinión sobre algunos temas y otras, las más, comentando los libros que iba leyendo tanto sobre el partido, escritos por periodistas o politólogos, como los escritos por gente como Iglesias, Monedero, del Olmo o, creo que es el último, Errejón.

Además, fui apoderado en las primeras elecciones municipales y autonómicas en las que participó como tal y luego en las generales siguientes. También apoyé económicamente tanto en las campañas como con una cantidad mensual. Obviamente, estaba inscrito y como tal participé en múltiples votaciones internas. Sin embargo, poco  a poco me fui alejando de cualquier participación y aunque le he seguido votando hasta las últimas, ahora mi alejamiento es mayor.

Todo lo anterior lo explico para dejar constancia del contexto en el que comento un libro que, en cualquier caso, me ha parecido interesante.

Echenique ha calificado su libro como Memorias y creo que lo son, pero solo en parte. El texto está dividido en 20 capítulos de los que casi la primera mitad corresponden a su vida antes de la entrada en la política, a continuación hay varios sobre su peripecia en los primeros tiempos de Podemos y, finalmente, en los últimos se dedica más al análisis político que a otra cosa.

De estas tres partes tengo que decir que la que más me ha gustado e interesado es la primera. He descubierto a un Echenique muy diferente del que suele salir en los medios, con un sentido del humor muy peculiar que, desgraciadamente, va perdiendo a medida que avanza el libro. Alguien que habla de los “cascaos”; que sorprende cuando da los datos sobre su discapacidad -yo desconocía su alcance-, y que explica las múltiples dificultades por las que tiene que pasar en su vida diaria. Me ha gustado mucho la naturalidad con la que trata todos estos temas y cómo evita siempre que alguien pueda sentir conmiseración por él. Aquí demuestra un gran valor personal. (Un comentario al margen: Dedica varias páginas a explicar una serie de temas científicos relacionados con su enfermedad que reconozco no haber entendido en absoluto).

A partir de ahí, entra de lleno en la parte política del libro. Por un lado contando cómo llegó al partido, al Parlamento europeo, los primeros Vistalegre, la Secretaría de Organización, las pugnas internas o la negociación del gobierno de coalición, entre otras cosas. Aquí el libro pierde parte de su interés porque, además de que son temas ya tratados en otros libros, Echenique insiste demasiado en que “yo estaba allí y lo sé de primera mano” como argumento de autoridad y, claro, también estaban otros de los implicados en lo que narra que han dado versiones algo distintas. Ahora bien, por otro lado, hay un capítulo, el 18, en el que, bajo el título de La mayoría que siempre existió, hace un detenido y pormenorizado análisis de los datos de los resultados electorales de las generales desde 2015 a 2019 demostrando que siempre hubo una mayoría progresista que, solo al final, terminó imponiéndose y gobernando. Este capítulo me parece el mejor de la parte del libro centrada exclusivamente en la política.

Algunos comentarios sueltos a diferentes temas. Hay un fuerte ataque a Errejón y el errejonismo en el que no sé cuánta razón tiene, seguramente mucha, pero que no deja de ser un análisis de parte. Desde luego hay una admiración, me atrevería a decir que sin límites, a Iglesias y una defensa de la necesidad de dos lealtades: al líder y al partido. También hay un pequeño toque de atención a Yolanda Díaz o alguna exageración como cuando dice que a un cierre de campaña en Aragón acudieron 5.000 personas cuando la foto del acto que reproduce no da esa impresión. Más importante me parecen las referencias a la implantación territorial de Podemos, viniendo de quien ha sido responsable de ella, porque creo que sigue siendo la asignatura pendiente, y ya veo difícil que la apruebe en alguna convocatoria. Finalmente, para no hacer demasiado largo el comentario, estoy un poco cansado de escuchar y leer lo de la “progresía mediática” (Iglesias en La Base lo decía varias veces en cada programa) y aquí también lo de “medios supuestamente progresistas”, sin dar nombres concretos.

Para concluir diré que es un libro que merece la pena leer, que tiene partes muy interesantes, que ayuda a conocer e incluso comprender a un personaje de gran relevancia hoy en la política española, que, además, está narrado con gran agilidad y bien escrito y que, eso sí, tiene visiones cuando menos discutibles, algo muy lógico al tratarse de política máxime tal y como está el patio en nuestro país.

Hay una reseña muy completa de Alberto Ortiz en eldiario.es


Pablo Echenique, Memorias de un piloto de combate.

 

 

 

 

 

 

 

 

miércoles, 8 de marzo de 2023

Un wéstern argentino


No han pasado ni dos meses desde que leí Quebrada, la segunda y última por ahora novela de la autora, y ya estoy comentando la primera que publicó, Al igual que aquella se trata de una obra muy corta pues apenas tiene 143 páginas además con muchos espacios en blanco. Está dividida en 63 capítulos de, lógicamente, poca extensión.

Tienen también otras cosas en común: el paisaje desolado del desierto y la llegada a zonas en las que hay agua en abundancia, el lenguaje muy preciso y escueto, el desarrollo de la historia en el mundo rural sin especificar ni dónde ni cuándo y unos personajes bien definidos y poco comunicativos.

La diferencia fundamental sería que esta primera novela se puede perfectamente clasificar como un wéstern, una historia de venganza en el que la violencia está presente en todo momento, de forma soterrada al principio y muy explícita al final. Dice en un momento dado Manoel, el narrador de la historia:

 

“Me pedía siempre que la dibujara a ella. Pero yo le explicaba que no. No, Luisa, no puedo dibujarte. Solo dibujo el rencor”. (p. 58)

 

A partir del asesinato del miembro de una familia de otra localidad que ha llegado a un lugar buscando a una mujer se desata la violencia. Primero serán tres hermanos del muerto los que vienen a vengarle y luego se reunirá un grupo de gente para vengarse de esa venganza. Todo un conjunto de hombres que demuestran a lo que puede llegar la naturaleza humana, al sinsentido de muchos comportamientos.

Como decía antes, todo desarrollado en el marco de una naturaleza difícil pues al polvo del desierto le sucede el exceso de lluvia y de calor húmedo. Tanta agua que tendrán que buscar cadáveres en los grandes charcos que se forman.

Magníficamente narrada, la historia atrapa desde las primeras líneas gracias al lenguaje y a la escueta, pero muy precisa, forma de narrar. Así, el segundo párrafo de la novela puede ser un buen ejemplo:


“En una de las vueltas del viento norte, se nos apareció Loprete. Llegó lúgubre, un poco perdido, preguntando por Pepa. Hablaba sin urgencia, pero decidido. Busco a Pepa, dijo, apenas lo vimos en lo del Tano. Lo  dijo seco, como si tuviera la boca vacía y se le llenara con eso. Lo miramos extrañados, un poco sorprendidos por su figura concreta en la tarde abrasadora, como si la bruma de polvo que nos envolvía esa tarde lo hubiese materializado para que así de repente preguntara por Pepa”. (p 7)

 

Si tuviera que poner algún pero al libro sería quizá el exceso de personajes que aparecen que, al menos a mí me ha pasado, cuesta trabajo identificar a veces.

Una novela muy recomendable como lo es la otra publicada por Travacio a quien habrá que seguir atentamente.

Para un mayor y mejor conocimiento del libro remito a dos reseñas: la de Santi en unlibroaldia.blogspot.com y la de Beatriz Vignoli en pagina12.com.ar. En ambas hay interesantes referencias y comparaciones con las obras de otros autores.

 

Mariana Travacio, Como si existiese el perdón.

 

 

domingo, 5 de marzo de 2023

Un mundo poco conocido


Este año he comenzado con lecturas realmente impactantes. No me he terminado de reponer aún del libro de Miguel Ángel Oeste y me topo con este de Sosa. Dos libros realmente brillantes, autoficción de gran nivel, pero también libros que cuentan historias de vidas con momentos de gran dureza. Si el de Oeste trataba principalmente de la algo más que difícil relación con su padre, este de Sosa ya avisa desde muy temprano en fragmentos como los siguientes:

 “No hubo policías ni clientes ni crueldades que me hicieran temer del modo en que temía a mi papá”. (p. 63)

“Yo digo que fui convirtiéndome en esta mujer que soy ahora por pura necesidad. Aquella infancia de violencia, con un padre que con cualquier excusa tiraba todo lo que tuviera cerca, se sacaba el cinto y castigaba, se enfurecía y golpeaba toda la materia circundante: esposa, hijo, materia, perro. Aquel animal feroz, mi fantasma, mi pesadilla; era demasiado horrible todo para querer ser hombre. Yo no podía ser un hombre en ese mundo”. (p. 65)

Sosa, como se dice en la solapa, estudió Comunicación social  y la licenciatura de Teatro en la Universidad Nacional de Córdoba (Argentina), pero también ejerció la venta ambulante y la prostitución. En este libro recoge sobre todo la historia de esta última que ejerció como travesti y que tuvo lugar mientras estudiaba en la universidad. Antes de entrar de lleno en esa parte de su vida, cuenta algunos aspectos de su infancia y juventud, de los malos momentos que tuvo que pasar y de cómo muy pronto descubrió su identidad de género.

El bloque principal de la novela está dedicado a narrar las peripecias tanto suya como, sobre todo, de un conjunto de travestis que trabajaba en el parque Sarmiento de la ciudad de Córdoba. Vemos desfilar por sus páginas a gente como La Tía Encarna, gran protagonista que ejerce de madre de muchas; a María la Muda a la que, por aplicación del realismo mágico, le terminarán saliendo plumas y funcionará como un pájaro; a Lourdes, que muere por la silicona que utilizaron para operarla; a Angie que tiene un novio albañil que la respeta y respeta su trabajo; y a muchas otras con vidas complicadas la mayoría, tanto como para llegar en uno de los casos al suicidio.

¿Cuánto hay de autobiográfico? Es difícil saberlo y tampoco es que importe mucho. Lo relevante es que, desde luego, sí se nota que conoce bien el tema y, sobre todo, lo bien que lo cuenta.

Hay momentos de violencia, muestras de una vidas muy duras, pero me quedo con los momentos de apoyo mutuo, con las muestras de afecto entre esas mujeres que viven de lo que consiguen tras horas en el parque. No obstante, se trata de una lectura dura y que deja un poso triste tanto por lo que narra de la vida de esas travestis como por lo que de forma alterna va contando de su infancia y juventud. Esta alternancia puede hacer que la novela parezca en algunos momentos un tanto deslavazada y con una estructura no muy precisa, pero eso no la hace difícil de seguir y, quizá, sea una buena forma de ir conociendo mejor al personaje de Camila.

Juan Forn en el Prólogo hace esta buena síntesis del libro:

“(…) esa es la alquimia que ocurre en su páginas: la transformación de la vergüenza, el miedo, la intolerancia, el desprecio y la incomprensión en alta prosa. Porque Las malas es un relato de infancia y un rito de iniciación, un cuento de hadas y de terror, un retrato de grupo, un manifiesto político, una memoria explosiva, una visita guiada a la fulgurante imaginación de su autora y una crónica distinta de todas, que viene a polinizar la literatura.

(…)

Para decirlo francamente, Las malas es esa clase de libro que, en cuanto terminamos de leer, queremos que lo lea le mundo entero”. (p. 14)

Para terminar el comentario diré que he leído la novena edición lo que ya indica que estamos ante un libro que interesa y que gusta (me imagino que el boca a boca está funcionando, de hecho yo lo conocí por el comentario que hizo en la radio una  scouter literaria). Desde luego me parece un texto muy recomendable porque, además del interés que se puede tener por un tema poco habitual tanto en la literatura como en la información, está muy bien narrado y muy bien escrito.

Hay una buena y completa reseña de Koldo CF en unlibroaldia,blogspot.com

 

Camila Sosa Villada, Las malas.

 

viernes, 3 de marzo de 2023

ANDAMIOS

 

Creo que nunca he hecho una entrada con tanta diferencia entre la cantidad de películas y series y, además, a favor de las primeras. También hay otra novedad: la cantidad de cine español y la de documentales. En cuanto a temas, hay variación y más de una película de consumo rápido.

De las series quiero destacar la primera producción croata que he visto y esa temporada final de Happy Valley.

 

Películas

 

Los renglones torcidos de Dios. Producción española basada en la novela homónima de Torcuato Luca de Tena que fue en su día un gran éxito de ventas. Un thriller bastante bien construido, con los giros de guion suficientes para despistar al espectador aunque alguno no del todo explicado y, eso sí, con una parte final muy mejorable. En general resulta muy entretenida y demuestra que es un género en el que el cine español se desenvuelve muy bien.

 

Modelo 77. Producción española con dirección de Alberto Rodríguez. Ha sido una sorpresa cuando la vi candidata en los premios Goya porque se me había pasado totalmente. Basada en hechos reales sucedidos en 1977 y 1978 en la cárcel Modelo de Barcelona. Funciona tanto como película de género, como thriller y como reflejo de todo un momento histórico. Muy interesante. Magnífica ambientación e interpretaciones. Una de las buenas películas españolas del año.

 

Noche de fuego. Producción mexicana. El director es conocido por sus documentales y esta película tiene algo de documental. Trata de la vida en una zona controlada por los narcos, un pueblo del que se van los maestros porque tienen miedo y en el que las niñas son raptadas. Es también la historia de la amistad entre varias niñas y de las difíciles relaciones con sus madres. Sus padres están trabajando fuera y no aparecen en ningún momento. Narrada con un ritmo pausado y con mucha atención a los gestos de las protagonistas. Resulta un tanto dura de ver por la tensión en la que viven las mujeres. Nominada al Goya a mejor película sudamericana.

 

Los Fabelman. Producción estadounidense dirigida por Steven Spielberg. Este director es uno de los grandes de la historia del cine y aquí, en una película que tiene mucho de autobiográfica, nos muestra de dónde le viene su pasión por  el cine. Un paseo por la infancia y juventud del protagonista en los cincuenta y hasta mediados de los sesenta. Magníficamente ambientada y con un guion en el que hay un poco de todo: relaciones familiares difíciles, acoso escolar, primeros amores y, sobre todo, primeras aproximaciones a la filmación de pequeñas películas. Me ha gustado mucho.

 

Santoalla. Documental estadounidense de 2016 sobe los hechos reales en los que se basa Sorogoyen para As Bestas. Está muy bien hecho y mantiene la incertidumbre hasta el final. Parte de entrevistas con la mujer del desaparecido y con la otra familia que habitaba la aldea. Aquí los protagonistas son un matrimonio de un holandés y una alemana que pretenden prácticamente lo mismo que los franceses de la película. La única diferencia es que el conflicto surge por el uso de los bosques comunales. Tanto si se ha visto la película como si no merece la pena.

 

Sintiéndolo mucho. Documental dirigido por Fernando León de Aranoa que ha acompañado a Joaquín Sabina en diferentes momentos durante los últimos quince años para realizarlo. A lo largo de las dos horas que dura vemos a Sabina con sus dudas y sus miedos antes de los concierto, también cantando en diferentes contextos desde un bar en la Plaza Garibaldi de Ciudad de México hasta una casa en Rota, incluso recitando una poesía de su padre en su Úbeda natal. Para quienes hemos seguido más o menos su trayectoria es un documental muy interesante y, en mi caso, además muy emotivo porque se añade que soy solo 9 días más joven que él. Un buen retrato sobre todo de su faceta profesional.

 

Labordeta, un hombre sin más. Documental sobre la vida de este personaje abordando sus diferentes facetas desde la de cantautor a la de impulsor de la cultura aragonesa pasando por la de político. Utiliza principalmente entrevistas con su mujer y sus hijas y, además, con gente que le acompañó en los diferentes momentos de su larga trayectoria vital. También hay bastantes intervenciones suyas, tanto musicales como habladas,  recogidas de programas de televisión. En conjunto se da un visión muy completa de alguien que tuvo el apoyo de mucha gente y que se ganó también el respeto de gente que no pensaba como él.

  

Missing. Producción estadounidense. Un thriller con un guion muy original y, sobre todo, con una realización novedosa: Todo se ve como grabado desde la cámara de un ordenador o de un móvil. Hay los suficientes giros en la historia para mantener atento al espectador. Tiene la ventaja añadida de que es de las que se puede ver con tu hijo y todos salimos bastante satisfechos.

 

Embaucadores. Producción estadounidense. Como dice ya el título se trata de una película de timos y, por lo tanto, estás siempre con la mosca detrás de la oreja. No obstante queda algún lugar para cierta sorpresa. Buenas interpretaciones. Muy entretenida aunque parezca que la has visto ya. A mí me ha recordado bastante la argentina Nueve reinas.

 

Series

 

The outlaws. Serie británica de 6 episodios de una hora. A medio camino entre la comedia y el drama refleja aspectos de la vida de siete personajes que tienen que cumplir trabajos para la comunidad. Es entretenida aunque en algunos momentos un tanto disparatada.

HBO Max

  

Los campos de la muerte de Texas. Miniserie estadounidense de 3 episodios de 50 minutos. Típica serie documental de las que se hacen en ese país. Empieza con las desapariciones de unas jóvenes en los ochenta y se reconstruyen con entrevistas a sus familiares, periodistas que las investigaron y algún policía. Luego, poco a poco, van presentando posibles culpables. Muy bien reconstruido todo salvo el  tramo final que se resuelve con excesiva rapidez y deja algunos aspectos sin explicar. En todo caso, entretenida y, eso sí, sorprende la cantidad de muertes en un territorio tan pequeño.

Netflix

 

El último artefacto socialista. Miniserie croata de 6 episodios de 55 minutos Está basada en una novela y se nota en el tratamiento que se da a los personajes que son los verdaderos protagonistas de la serie. Cada capítulo se centra en uno a partir del cual se va contando la historia que se desarrolla en un pequeño pueblo donde había una fábrica de turbinas que lleva tiempo cerrada. Llegan dos “emprendedores” procedentes de Zagrev para volver a ponerla en marcha. Me ha interesado sobre todo por ser un tema que no se trata en el tipo de series que solemos ver y, además, por el ritmo pausado y muy centrado en las reacciones de los protagonistas.

Filmin

 

Happy Valley. Tercera y última temporada de esta magnífica serie británica. Tiene 6 episodios de casi una hora. Sigue la línea de las anteriores temporadas con el protagonismo absoluto de la sargento de policía de la que la actriz Sarah Lancashire hace una verdadera creación. Al igual que en las temporadas anteriores se alterna el interés de lo policial con lo humano, siendo esto mucho más importante. Han tardado varios años en hacer esta temporada final y es una pena que se termine.

Movistar.

 

Monstruo. La historia de Jeffrey Dahmer. Miniserie estadounidense de 10 episodios de 55 minutos. Dahmer fue un asesino en serie que asesinó a 17 jóvenes entre 1977 y 1991. La serie narra momentos de su vida y de algunos de esos asesinatos. Está muy bien estructurada y en muchas ocasiones se utiliza el punto de vista de las víctimas. Desde luego no resulta fácil de ver porque, aunque se suele evitar lo más macabro, es imposible eliminarlo del todo. En todo caso, está muy bien hecha y cuenta son una soberbia interpretación del protagonista.

Hay también una miniserie de tres episodios, en este caso documental,  con las cintas que grabó en su día. 

Netflix.

miércoles, 1 de marzo de 2023

Desde el amor por los libros

Desde la magnífica novela El hombre que amaba a los perros he ido leyendo a Padura muy de vez en cuando y me arrepiento de no haberlo hecho más a menudo. Cada novela suya que leo me descubre el espléndido escritor que es. De esta serie que tiene como protagonista a Mario Conde (obviamente, nada que ver con el que vive por estos pagos) este es el segundo que leo. Conde fue policía, profesión que abandonó para dedicarse a la compraventa de libros que es la que tiene en la novela que ahora comento.

Padura la ha dividido en dos partes que tiene prácticamente la misma extensión, aunque diferente contenido. En la primera, vemos a Conde y a Yoyi el Palomo, su amigo y colaborador, entrar en contacto con una familia que ha heredado una extensa y muy valiosa biblioteca que quieren vender porque su situación económica es mala. Estamos en plena crisis tras el período especial que se vivió en Cuba. En esta parte se habla mucho de libros y, sobre todo, de ejemplares especialmente valiosos. En uno de los libros Conde encuentra la referencia a una cantante de hace años a la que quiere encontrar. Así, se entra en la segunda parte dedicada íntegramente a esa búsqueda en la que nos encontraremos con más de una sorpresa.

No es una novela policiaca en sentido estricto, y sí tiene más de novela negra sobre todo a partir de las incursiones que Conde hace a determinados barrios de La Habana buscando información. En estos lugares, además del gran deterioro físico hay también un gran deterioro humano; son barrios en los que priman la violencia y las drogas. Se manifiesta así una de las características de la novelas de Padura que se desarrollan en Cuba, la mayoría, que es la crítica a determinados aspectos de la realidad de la isla.

Algunos ejemplos en los siguientes fragmentos:

-       - Nos hicieron creer que todos éramos iguales y que el mundo iba a ser mejor. Que ya era mejor…

-       -  Pues los estafaron, te lo juro. En todas partes hay unos que son menos iguales que los otros y el mundo va de mal en peor. Aquí mismo, el que no tiene billetes verdes está fuera de juego, y hay gentes ahora mismo que se están haciendo ricos, a las buenas y a las malas…” (p. 45)

 

-      -   ¿Te has fijado, Conde, cuántos que fueron policías y militares andan viviendo ahora de los negocitos estos?”. (p. 51) (Se refiere a negocios privados)

-      -   ¿Te acuerdas, Conde, cuando cerraron los clubes y los cabarets porque eran antros de perdición y rezagos del pasado? –recordó Carlos.

-       -  Y para compensar nos mandaron a cortar caña en la zafra del setenta. Con tanta azúcar íbamos a salir de un solo golpe del subdesarrollo –evocó Candito-. Cuatro meses estuve cortando caña, todos los días de Dios.

-       - A veces me pongo a pensar… ¿Cuántas cosas nos quitaron, nos prohibieron, nos negaron durante años para adelantar el futuro y para que fuéramos mejores?

-        - Una pila – dijo Carlos.

-       -  ¿Y somos mejores?? –quiso saber Candito el Rojo.

-      -   Somos distintos: tenemos tres patas o una sola, no sé bien… Lo peor fue que nos quitaron la posibilidad de vivir al ritmo que vivía la gente en el mundo. Para protegernos…” (p.198)

 (Todos los … en el original)

Este último diálogo es una parte de un debate que tiene Conde con su grupo de amigos, los protagonistas de esta novela y de las otras de la serie, sobre lo que ha pasado en la isla tras la revolución. Diálogo que me ha recordado mucho al que se produce en el libro Regreso a Ítaca que escribió en colaboración con Laurent Cantet y en el que se recoge el guion  y algo más de la película homónima que se estrenó en 2014. Película que aprovecho para recomendar porque es un largo debate entre uno que vuelve de visita tras vivir en España dieciséis años y los amigos que se quedaron. (Por cierto, La neblina del ayer es muy anterior ya que se publicó en 2005).

Como decía al principio, Padura es un magnífico escritor que recuerda en algunos aspectos al mejor Vázquez Montalbán de quien, según sus propias palabras que escuché hace unos días en una entrevista en Radio 5, afirma que es su mayor influencia. También se pueda notar esta en las dos o tres comilonas con las que Conde obsequia a sus amigos con las ganancias obtenidas de la compraventa de los libros.

En definitiva, un libro muy recomendable porque a la trama puramente detectivesca de búsqueda de la cantante, se une esa biblioteca repleta de joyas bibliográficas, los elementos de crítica de la situación ya mencionados y un conjunto de personajes, empezando por el propio Conde, que mantienen el interés por lo que se está narrando en todo momento.

Tendré que buscar más historias de este peculiar protagonista de la serie.

Hay una reseña de José Ignacio Escribano en jiescribano.wordpress.com en la que se cuentan bastantes detalles del contenido de la novela.

 

Leonardo Padura, La niebla del ayer.