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viernes, 7 de mayo de 2021

Otro buen Premio Alfaguara


No hace ni dos semanas que hacía el comentario de un libro anterior, La perra, donde ya destacaba la buena escritura de Quintana. Con Los abismos ha obtenido el Premio Alfaguara de novela, un premio que tiene entre sus ganadores a una parte importante de los mejores escritores en castellano que, no creo que por casualidad, están en su mayoría al otro lado del Atlántico, como es, por cierto, el caso de la colombiana Pilar Quintana.

En esta novela nos muestra una serie de realidades a través de los ojos de una niña de ocho años que apenas tiene relación con sus padres, por la ausencia casi permanente de él y el desapego de ella. Un matrimonio muy descompensado por la edad pero también por otras cosas y en el que, además, se producirá el adulterio de la mujer con su cuñado. El principal apoyo que tiene Claudia, la niña, es Paulina, una muñeca de trapo. Hay otros personajes que tienen también su importancia como su tía Amelia, la mujer del que comete adulterio, o Rebeca y Gloria Inés, dos amigas de su madre.

En la novela aparecen temas importantes como el suicidio, casi protagonista en una de las cuatro partes en que se divide la novela, los desórdenes alimenticios, la bebida,  la depresión (ocultada por la madre tras una rinitis) o el adulterio. Y, lógicamente, respondiendo al título también hay diferentes abismos que resume muy bien Claudia Sterling en su reseña en pulzo.com: 

Es tan abismo un edificio, una escalera, una pesadilla, la bebida, la infidelidad un vacío interior, como los despeñaderos reales que rodean la ciudad de Cali o la finca de las O´Brien.”

Pero si es interesante lo que se cuenta, más lo es la forma de hacerlo a través de una prosa sencilla y realista o “sutil y luminosa”, según el acta del jurado que le otorgó el premio; con una narración que fluye naturalmente y unos diálogos muy logrados y, por encima de todo, por lo extraordinariamente bien captado que está el tono y la psicología de la niña narradora y protagonista total de la novela.

Si en el comentario sobre La perra destacaba lo bien conseguida que estaba la atmósfera, aquí creo que hay que destacar la gran creación que supone la mirada de esa niña y, a partir de ella, sus dudas, sus preguntas, sus angustias, etc.

En definitiva, una buena novela de una buena escritora de la que no creo que pase mucho tiempo antes de publicarse en España alguna otra de las ya publicadas en su país.

Acabo de darme cuenta de que las últimas cuatro novelas que he leído y comentado en el blog corresponden a libros de escritoras, lo mismo que el que estoy leyendo en estos momentos. No sé si será una casualidad o algo que se produce porque estamos ante un auge de la literatura escrita por mujeres. Desde luego yo cuando compro un libro no me fijo en el sexo del autor ni, mucho menos, tengo previsto ningún tipo de cuota.

 

Pilar Quintana, Los abismos.

 

 

miércoles, 28 de abril de 2021

Otro ejemplo del auge de la literatura colombiana


La autora es la última ganadora del Premio Alfaguara de Novela, un premio que cuenta entre sus ganadores con escritores como: Andrés Neuman, Juan Gabriel Vásquez o Patricio Pron, por poner solo algunos ejemplos de gente ya consagrada y que está entre la que hace la mejor literatura en castellano. Desde luego todos los libros que he leído que han obtenido este galardón me han parecido muy buenos.

Obviamente por lo dicho tengo ya el de Quintana, sin embargo he preferido empezar a conocer a esta escritora colombiana por un libro anterior como es este publicado en 2017.

Se trata de una novela corta, apenas 108 páginas, pero en la que se alcanza una gran intensidad gracias a su protagonista, Damaris, una negra de cuarenta años que no ha podido llegar a ser madre, y a la presencia constante de una naturaleza siempre complicada y peligrosa.

Damaris se pasa el día trabajando como limpiadora con un escaso rendimiento económico (tiene que comprar a crédito en la tienda del pueblo) y solo tiene a la perra como consuelo pues con su marido, Rogelio, dedicado a la pesca de la que tampoco obtiene gran cosa, no tiene demasiada relación ni siquiera física. Viven en un pueblo pequeño de la costa del Pacífico en un ambiente de pobreza general tanto individual como colectiva. Los únicos ricos no viven allí desde la muerte de su hijo en un accidente en el mar.

Dice Liz Moreno Chuquen en su reseña en latinamericanliteraturetoday.org: 

“Quintana recrea un universo narrativo agreste en el cual la fuerza y el ímpetu de la selva, la lluvia, el mar y la humedad enmarcan la cotidianidad de los personajes de esta novela corta”.

Esto es lo que yo quería resaltar antes al hablar de la naturaleza como otro protagonista tal y como se puede comprobar en el siguiente fragmento:

"Había demasiados acantilados como ese, con peñas cubiertas de lama y olas como la que se había llevado a Nicolasito, árboles inmensos que las tormentas tumbaban de raíz y los rayos partían por la mitad, derrumbes de tierra, culebras venenosas y culebras que se tragaban venados, chimbilacos que desangraban a los animales, plantas con espinas que podían atravesar un pie y quebradas que crecían durante los aguaceros y arrasaban con todo lo que encontraban a su paso…”. (p.57)

Si llueve, se inunda todo y el agua penetra en las precarias construcciones en las que viven; si hace calor aparece una gran variedad de insectos para hacer la vida imposible. Si se penetra en la selva los peligros acechan por todas partes ya sea por plantas o animales, y si es en el mar, los temporales por un lado y la escasez de peces por otro, tampoco resulta mucho mejor.

Todo esto está muy bien reflejado en la novela con un lenguaje preciso y una narración muy centrada en lo que se quiere contar sin separarse de ello en ningún momento.

Una buena lectura que, eso sí, deja un cierto regusto amargo.

 

Pilar Quintana, La perra.