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sábado, 24 de agosto de 2024

Fin de la trilogía

 

Con este libro la autora cierra una trilogía centrada en el mundo de los hombres en los que estos son los protagonistas absolutos. La empecé en mayo de este año y la termino apenas cuatro meses después. Empecé la lectura de esta última novela de la trilogía ayer por la mañana y no quise acabarla de un tirón para poder disfrutarla más (por unos problemas con la vista me cansa leer muy seguido). El cuerpo me pedía terminarla, pero ese mismo cuerpo me pedía también cierto reposo. Evidentemente, también se puede hacer porque es una novela de 137 páginas con letra no pequeña precisamente.

Reproduzco uno de los fragmentos de críticas que la editorial ha elegido para la solapa del libro:

“El texto fluye lentamente, misterioso e ininterrumpido como el agua que lo cruza y lo encierra, la escritura es tan sobria que resulta descarnada, las frases muy cortas están colocadas cada una en un lugar preciso, como piezas de un tablero de ajedrez, y sin embargo saben crear imágenes de gran belleza y cadencias cercanas a la poesía”.

Il manifesto

Es difícil decir mejor y con menos palabras lo fundamental de esta magnífica novela. Más allá de unos personajes muy bien construidos y presentados y de una historia en principio muy realista, pero en la que también hay toques fantásticos, lo que verdaderamente hace de esta novela algo diferente es su construcción, con el juego temporal, y sobre todo, la escritura con el uso magistral del lenguaje.

Además, se desarrolla en una isla de un río, imagino que el Paraná, en la que juega un papel importante la peculiar idiosincrasia y forma de vida de los isleños para la construcción de la trama en la que lo más importante es, sin embargo, la relación de amistad entre los personajes masculinos.

Para saber más sobre el contenido remito a la magnífica y completa reseña de Montuenga en unlibroaldia.blgospot.com.

Por mi parte, solo me queda recomendar encarecidamente la lectura de esta así como de las otras dos novelas que forman esta trilogía. Almada es una escritora con un mundo muy especial y con una forma de contarlo muy atractiva.

Selva Almada, No es un río

 

 

martes, 16 de julio de 2024

Sigue la magnífica trilogía

 

Han pasado apenas dos meses desde que comentaba la primera novela de esta trilogía de una autora que acababa de conocer por el premio obtenido en Edimburgo a la traducción de una novela suya. Encabezaba la entrada con “Magnífico descubrimiento”. Desde luego lo fue, y tras la lectura de esta segunda novela no solo se confirma sino que incluso se acrecienta.

Almada me recuerda bastante a otra escritora argentina, Mariana Travacio,  más o menos de la misma generación y de gran proximidad geográfica, esta rosarina y Almada de Entre Ríos. Ambas cuentan historias poco habituales y con protagonistas del mundo rural. También ambas se preocupan tanto por el lenguaje como por la estructura.

En este caso, las protagonistas son dos familias que se dedican a la fabricación de ladrillos como anuncia el título. Tienen varios hijos pero son dos de ellos, los primogénitos varones, los que comparten el protagonismo. Familias enfrentadas y con una mala situación económica. Almada se centra sobre todo en las formas que adopta la virilidad y la necesidad que tienen los jóvenes de lograrla sea como sea.

Por lo que leí en algún lugar, las tres novelas que forman la trilogía se centran en el mundo masculino a partir de historias muy diferentes.

En esta novela, además de lo interesante que resulta este tema y la forma de enfocarlo, me gustaría destacar los aspectos formales, en concreto dos: por un lado, el lenguaje magníficamente ajustado al habla popular y, por otro, la estructura ya que va alternando el momento actual con otros pasados (cuando los niños tienen cuatro o doce años, por ejemplo) sin que el ritmo de la narración ni la comprensión se resientan. Logra con ello un magnífico ejercicio de estilo y una escritura muy personal y reconocible.

Un libro absolutamente recomendable.

Hay una buena y completa reseña de Juan G.B. en unlibroaldia.blogspot.com 

 

Selva Almada, Ladrilleros.

 

 

lunes, 13 de mayo de 2024

Magnífico descubrimiento


Conocí a esta escritora argentina por una referencia radiofónica hecha sobre su última novela con la que cierra una trilogía dedicada a los varones que se inicia, precisamente, con la que ahora comento. Esta recibió en 2019  un prestigioso premio, que se otorga en  Edimburgo, por su traducción al inglés.

Almada construye su novela con cuatro protagonistas. El reverendo Pearson y su hija Leni de 16 años que dejaron a su madre hace ya 10 años. Ambos están de viaje por el nordeste argentino y, al tener un fallo mecánico en su coche, entran en contacto con el Gringo Brauer y  Tapioca, un joven al que dejó su madre para que este le cuidara; ambos llevan un desguace de coches y material agrícola y pueden arreglar el vehículo averiado.

Con estos mimbres Almada monta una historia en la que lo fundamental es la estructura que construye con algunos momentos de marchas atrás para que conozcamos algo de los personajes; hace, además, un espléndido uso del lenguaje y construye unos diálogos perfectamente claros y adaptados a quienes hablan.

A todo ello hay que añadir el entorno con la presencia constante del calor, la escasez de lluvia y el monte bajo de la zona.

En muchos momentos me ha recordado a Mariana Travacio, otra buena escritora argentina que he leído bastante últimamente porque, como ella, es capaz en libros de no demasiadas páginas, este tiene 158, de contarnos historias interesantes utilizando muy bien el lenguaje y con una presencia fundamental del entorno natural. Quizá tenga que ver con que esta es de Rosario y Almada de Entre Ríos.

Ya tengo los otros dos libros de la trilogía que no tardaré mucho en leer.

Para una reseña muy completa recomiendo la que hacen en los talleres de lectura en lilianacosta.com

 

Selva Almada, El viento que arrasa.