Hace ya seis años que comentaba Salvar el fuego, ganadora del Premio Alfaguara de novela , que era la primera novela que leía de este escritor mexicano. Hasta estos días no había vuelto a leer nada suyo, craso error porque si el comentario a la primera lo titulé “Novelón”, he tenido que volver a usar el mismo término para esta que ahora comento.
Novelón en el doble sentido del término: porque es una
obra de 679 páginas en gran formato y sin puntos y aparte salvo los
imprescindibles para separar capítulos y, por otro lado, porque su contenido,
su estructura, sus personajes y su lenguaje le hacen acreedor de ese título.
Arriaga utiliza una estructura interesante. Hay seis
voces que van narrando la historia, cada una desde un año aunque desde él
refieran también sucesos anteriores; estos años se van alternando en capítulos
de entre tres y cinco páginas. Los años son: 1815, 1878, 1887, 1881,1892 y 2024
(según el orden en que aparecen); y los narradores, desde alguno sin nombrar
hasta un negro africano llevado como esclavo al otro lado del Atlántico, otro negro
que, una vez convertido en liberto, colabora con Henry Lloyd, el protagonista
principal, Virginia, la mujer de Henry y un joven cuya madre murió en el parto
y que fue engendrado por su abuelo. Además, el colaborador de Henry utiliza una
peculiar sintaxis, Virginia no usa ningún signo de puntuación y el africano
solo utiliza comas. En definitiva, Arriaga hace un verdadero ejercicio de
estilo en lo que a las formas se refiere.
Por lo que hace al contenido hay que decir que es
también bastante variado. El eje es el ascenso de Henry Lloyd desde su muy
humilde origen hasta la cima del poder económico con Henry Lloyd VI en 2024. Un
personaje tremendamente vengativo y violento, pero un hombre de negocios de
mucho éxito, negocios muy variados que van del whisky al petróleo, pasando por
los ranchos.
En la historia del personaje, en sus diversas etapas,
se entrecruzan muchos hechos históricos como los enfrentamientos entre
mexicanos y apaches o comanches; entre mexicanos y colonos del norte que les
irán arrebatando territorios como, por ejemplo, Texas o la guerra de Secesión
de los Estados Unidos.
Esos personajes, una de las claves de la novela, y
esas historias le dan pie al autor para hablar de racismo, desigualdades,
emigración o esclavitud, siempre desde un punto de vista crítico.
Una novela que cuesta dejar de leer, un libro en el
que, a pesar de su extensión, no he notado cansancio con la historia en ningún
momento, narrado con enorme agilidad narrativa y con un lenguaje que da gusto
leer aunque a veces sean difíciles de entender alguna frase o algunas
palabras para un lector español.
Un libro que tiene de todo: aventuras, pasiones,
luchas, relaciones familiares complicadas, política, amores, etc. En definitiva,
un novelón absolutamente recomendable.
Hay una extensa e interesante reseña de Germán Palacio
en pensamientoamazonias.com.
Guillermo Arriaga, El Hombre.
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