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lunes, 3 de agosto de 2026

Otro ejemplo de buena literatura

 


Cuando hace pocos meses comentaba el primer libro que había leído de esta autora ya decía que no sería el último. Lo cumplo con este que fue el primero que publicó la editorial Automática y que escribió en 1981. Parece ser que Akal publicó hace tiempo dos textos suyos, pero ahora están descatalogados.

Otra vez me parece que estamos ante una magnífica novela con una buena historia, muy bien contada a través de unos personajes de carne y hueso, con unos excelentes diálogos y con momentos de fuerte carga emotiva.

La historia es sencilla: Constance, la protagonista y narradora en primera persona del momento actual tiene leucemia y se va a morir pronto, por ello escribe sobre los momentos más importantes de su vida. La novela va alternando los capítulos de tal manera que al final terminan confluyendo ambas historias.

Constance relata aspectos de su niñez y juventud, su marcha a Londres buscando una vida más auténtica, la petición de matrimonio de Bill -importante personaje que luego será su médico en todo el tramo final de su vida-, su relación con Jacob Weinberg, un judío polaco con el que busca quedarse embarazada, momento importante porque de un análisis a raíz del embarazado sale la información de la leucemia, el intento con un editor que fracasa, una larga entrevista en Londres con su padre, etc. Es decir, momentos relevantes de esa vida.

Hablaba antes de la importancia de los personajes. Además de los ya mencionados están: su hermana Bibi con la que tiene una relación no demasiado buena, lo mismo que le pasa con la madre, y Bridie a quien contratan para que la acompañe en los últimos días y que resulta ser de gran ayuda tanto en lo material como en lo emocional.

Si los personajes son una de sus grandes creaciones, los diálogos no le van a la zaga y con pocas palabras es capaz de dejar constancia de aspectos relevantes. También mencionaba antes la emotividad. Obviamente, esta es especialmente visible en el tramo final, aunque a mí, por razones personales, me ha resultado muy emocionante, porque además es una escena muy bien resulta, la escena de la consulta en la que le comunican que tiene leucemia.

No faltan, como ya sucedía en el anterior libro, las referencias a las relaciones entre irlandeses e ingleses, algo que parece ser típico en las obras de Johston, quien ha pasado gran parte de su vida en Irlanda del Norte.

En fin, una novela muy recomendable, de esas que cuesta trabajo dejar de leer, de las que llegan al lector por lo que cuentan y también por cómo lo hacen. Otro magnífico ejemplo de buena literatura irlandesa.

Hay una buena reseña de Koldo en unlibroaldia.blogspot.com.

 

Jennifer Johnston, Las luces azules. Traducción Lucía Barahona Lorenzo.

 

 

 

 

miércoles, 1 de abril de 2026

Buen descubrimiento

 


No conocía a esta escritora, pero la tengo que añadir al grupo de magníficos escritores y escritoras irlandeses. En este blog hay ya muchos ejemplos y más que irán apareciendo porque algunos son bastante jóvenes y, por lo tanto, les quedan muchas historias que contar.

Johnston cuenta en este libro, a partir de la narración de Alexander, un joven “oficial y caballero”, una historia de amistad a través del tiempo. El libro, que se construye a partir de un in media res, comienza con Alexander preso. A partir de ahí va relatando momentos de su infancia y juventud con su relación con Jerry, un joven perteneciente a una clase social inferior. Cuando empieza la Primera Guerra Mundial ambos se incorporan al ejército británico. Uno como oficial y el otro como soldado.

Todo esto le sirve a la autora para, por un lado, mostrar aspectos de la formación del carácter en una etapa de la vida y, por otro lado, para hacer una fuerte crítica en varios temas. Así, el clasismo de la sociedad inglesa que se manifiesta claramente en la postura sobre todo de la madre de Alexander sobre su amistad con Jerry como se aprecia, por ejemplo, en el siguiente fragmento: 

“Las responsabilidades y las limitaciones de la clase en la que naces deben aceptarse. A fin de cuentas, fíjate en las ventajas. Una vez que aceptas las ventajas lo demás viene solo.” (p. 43)

También critica duramente la guerra en fragmentos como estos dos:

“ – Perros amaestrados. Eso es lo que somos, ni más ni menos. Un pequeño latigazo. Alguien menciona la palabra mágica, la Patrie, la Gloire, das Vaterland, los británicos nunca serán esclavos, y todos los perros amaestrados salen disparados y se matan unos a otros…” (p. 116)

 “  -    Somos hombres.

-        No para mí, no para el Estado Mayor, no para la Oficina de Guerra.

-        Si desde un principio nos hubieran considerado hombres tal vez no hubiera habido ninguna guerra” (p. 194)

O mostrando cómo es la vida de los soldados en las trincheras y las múltiples penalidades a las que son sometidos.

Otro tema que aparece de vez en cuando es el rechazo por parte de los oficiales ingleses de los soldados irlandeses de los que no terminan de fiarse.

Pero al margen de lo relevante de estos temas está la calidad literaria con que los trata la autora. Utiliza muy frecuentemente los diálogos cortos que resultan bastante creíbles y reflejan muy bien las distintas personalidades.

Por todo ello, es una novela muy recomendable de una escritora que tiene más obra traducida por lo que habrá que volver sobre ella.

Hay una buena reseña de Koldo en unlibroaldia.blogspot.com.

 

Jennifer Johnston, ¿Cuánto falta para babilonia? Traducción Lucía Barahona Lorenzo.