jueves, 12 de febrero de 2026

Novelón

 


Este libro llevaba más de un año en el estante de los pendientes. Sinceramente, me daba miedo tanto su tamaño como el hecho de que había oído hablar de que había elementos de realismo mágico. Si algo no me gusta ni en literatura ni en cine es lo fantástico o la ciencia ficción. Estaba convencido de que se trataba del típico libro que comenzaría y abandonaría bastante pronto.

Sin embargo, algo ha sucedido en estos comienzos de 2026, alguna confluencia extraña de planetas, porque desde que empezó el año he visto: una distopía (Pluribus), una película con vampiros y zombis (Los pecadores) y otra con extraterrestres (Bugonia). Y lo bueno es que las tres me han gustado. Así que deduzco que estaba en el mejor momento para enfrentarme al realismo mágico.

Este libro de Uclés ha sido bastante discutido. Tiene fervientes seguidores y no menos fervientes detractores. En estas últimas semanas el censo de ambos se ha ampliado a raíz de la polémica centrada en unas jornadas sobre la guerra civil española.

Tengo que decir que ni siquiera conozco la voz de Uclés y que apenas me ha interesado esa polémica. Lo único que sí me ha llamado la atención es con qué facilidad habla, o está dispuesta a hacerlo, sobre los temas gente que no los ha estudiado ni trabajado. Pasa lo mismo que cuando se trata la educación y todo español lleva dentro de sí un profesor o un jefe de estudios.

Bueno, habrá que decir algo sobre el libro. Lo primero es que he llegado hasta el mapa de la página 700, esto es, he pasado muchas horas y días enfrascado en su lectura, y me lo he pasado bien. Es cierto que hay momentos en los que se produce un cierto desfallecimiento, pero es tal la capacidad creativa y la imaginación del autor que enseguida te puedes sobreponer. Además, está muy bien escrito, con un buen lenguaje, contiene multitud de citas muy interesantes, aparecen de vez en cuando personajes reales algunos incluso con papel como, por ejemplo, Orwell o Miguel Hernández y, por encima de todo, lo más interesante es que cuenta el devenir de una familia (parece ser que tiene bastante de autobiográfico) en el contexto de la guerra civil española con unos personajes muy bien construidos que sufren todo tipo de avatares.

Aunque no suelo hacerlo en mis comentarios, quiero reproducir aquí un extenso fragmento de la crítica en Babelia de Nadal Suau, con el que por cierto no siempre coincido, porque resume como yo no sería capaz de hacerlo las mejores virtudes del libro: 

“En principio, yo no era el target ideal del libro: mis inquietudes van en otras líneas. De hecho, al empezarlo, la prosa parecía confirmar nuestro desencuentro. Es una escritura impecable, ojo, solo que evoca referencias cuya revitalización no añoro en particular. Sin embargo, el despliegue de Uclés (minucioso, exhaustivo, coherente hasta lo obsesivo) alinea a la perfección estilo, trasfondo histórico o moral y arcos narrativos. De pronto, en medio de la seriedad trágica que impone el tema, nos regala detalles juguetones o cálidos, como las apelaciones en segunda persona al lector. En paralelo, las múltiples citas de escritores, testimonios e historiadores sedimentan de un modo perfecto. Y, sobre todo, el destino de los personajes importa de verdad. Así, poco a poco, La península de las casas vacías conquista mi agradecimiento y también, por vías insospechadas, su propia contemporaneidad (el narrador autoconsciente es fundamental para ello)”.

Esas apelaciones al lector me han parecido muy oportunas y la que reproduzco a continuación particularmente acertada y original:

“En cuanto a si me arrepentiré y los traeré de vuelta, no puedo saberlo. Quizás más adelante los reviva narrativamente o los retome al final para cerrar la historia; o quizás mueran y cuando quiera echar mano de ellos, ya no estén, y serán ellos los que me habrán abandonado. No puedo saberlo. Vosotros sí, si hojeáis el final del libro. Es curioso. Podéis adelantaros a lo que yo mismo desconozco todavía que ocurrirá. En ese sentido, os envidio.” (Pg. 180)

No quisiera terminar este comentario sin hacer alusión a uno de los aspectos del libro que más controversia ha suscitado. Me refiero a la supuesta equidistancia del autor entre los bandos participantes en el conflicto. Uclés no obvia ninguna de las violencias que practicaron con verdadera fruición ambos bandos, desde la plaza de toros de Badajoz a la cárcel modelo de Madrid, pasando por la “espantá” de Málaga o Paracuellos del Jarama. No obstante, creo que en la atmósfera de la novela sí hay una cierta toma de partido por el bando republicano, algo que, en mi opinión, queda muy claro en la escena del enfrentamiento entre los dos hijos del protagonista, cuyo resultado no puede contar para no hacer spoiler.

¿Estamos ante un libro recomendable? Es difícil decirlo. Creo que se trata de una experiencia de lectura bastante diferente de lo habitual, que trata temas muy interesantes, que tiene buenos personajes, buenas informaciones históricas, pero, claro, que tiene también muchas páginas y que se puede hacer un poco largo y pesado en algunos momentos.

Dejo el enlace a la completísima y muy interesante reseña de Santi en unlibroaldia.blogspot.com en la que critica fuertemente el libro que, como reconoce, no pudo terminar de leer. Puedo coincidir en alguna de sus apreciaciones, pero no en el global de su crítica.

 

David Uclés, La península de las casas vacías.

 

 

 

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