En 2011 creé en el blog una sección que llamé Mis
temas recurrentes que comencé con el dedicado a los Campos de
concentración. Obviamente, la mayoría de los libros se referían al tema del
Holocausto, pero también aparecían ya varios que relataban lo sucedido en la
U.R.S.S. en la época de Stalin, como entre otros los de Evgenia Ginzburg, Anna
Lárina, Israel Emiot, Margarete Buber-Neumann y, claro está, los seis volúmenes
de Varlam Shalámov. En ellos salen muchas veces los lugares por donde discurre
la historia del libro de Leyvik, pero este los padeció en una época muy
anterior, entre 1906 y 1913, es decir, como reza el título, en la época del
zar.
Leyvik fue detenido y juzgado por pertenecer al Bund
(Unión General de Trabajadores Judíos). Le condenaron a seis años de trabajos
forzados en la cárcel y destierro a perpetuidad en Siberia.
La primera parte del libro está dedicada al tiempo que
pasó en varias cárceles, aunque la mayor parte fue en Moscú, en la famosa prisión
de Butyrka, y la segunda, al desplazamiento a través de Siberia hasta llegar a
la aldea en la que debía cumplir el resto de la condena.
Del tiempo en la cárcel yo destacaría las historias
que narra de sus compañeros de celda, cuatro presos comunes y otros tres
políticos como él y, sobre todo, su estancia en la mazmorra, un lugar sin
ningún tipo de luz, primero solo y luego en compañía de un preso común,
ortodoxo, condenado por asesinato con el que en un momento dado mantiene una
interesantísima conversación sobre religión.
La parte en la que narra el desplazamiento por la
estepa siberiana hasta llegar al río Lena por el que les llevarían a su destino
final, me parece lo mejor de un libro que es magnífico todo él. Me imagino que
tiene que ver con el hecho de que el autor fuese poeta, pero el caso es que
días y días recorriendo el mismo tipo de paisajes a pie, con una alimentación
basada en pan y agua caliente, no parece que pueda dar lugar a una narración
tan hermosa en muchos momentos. Aquí también tienen mucha importancia sus
compañeros de viaje e incluso el hecho de que Leyvik podríamos decir que se
enamora de Slava, presa política también.
La historia está magníficamente narrada, no se regodea
en los castigos que tuvieron que sufrir como, por ejemplo, las durísimas
flagelaciones, al contrario, se centra más en los detalles de solidaridad entre
los presos e incluso en los que tuvo alguno de los guardias que les custodiaba
al atravesar la estepa. Obviamente, el hecho de estar encadenados, tener una
malísima alimentación, padecer enfermedades como el tifus o el escorbuto, y
otros padecimientos, están presentes en el relato, pero yo he salido de la
lectura con un tipo de sensaciones diferente a las que me provocaban los libros
que mencionaba al principio. Creo que esto se debe al profundo humanismo con el
que trata Leyvik a todos los personajes.
El autor escribió el libro en 1958, es decir,
cincuenta años después de ocurridos los hechos, por eso en muchos momentos he
tenido la sensación de que más que una historia autobiográfica, estaba leyendo
un libro de ficción por el gran detallismo con el que está contado.
En fin, un texto que merece mucho la pena leer.
Leyvik logró huir hasta Estados Unidos en 1913 por lo
que solo cumplió un año de su destierro siberiano. Esa huida creo que hubiera
merecido otro libro o, al menos, un buen relato.
Hay una buena reseña de Koldo en unlibroaldia.blogspot.com.
Nota: Es una traducción directa del yiddish.
H.Leyvik, En las kátorgas del zar. Traducción
Rhoda Henelde y Jacob Abecasís.
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