Esta es la cuarta novela policiaca de Padura con el
protagonismo de Mario Conde. Precisamente en esta Conde abandona el cuerpo de
policía, pero Padura seguirá con la serie aunque su protagonista se dedicará a
otros trabajos. Curiosamente, esta es una serie que estoy leyendo prácticamente
al revés, es decir, primero las últimas, sin ningún orden, y luego las
anteriores, también sin orden.
Como en todas las que he leído hasta ahora, la trama
es lo menos importante. Suelen ser tramas bastante sencillas y con resoluciones
en la misma línea.
Lo interesante de estas novelas de Padura, y lo que
hace que el lector disfrute con su lectura, son otras cosas: los personajes,
sobre todo la pandilla de amigos de Conde; el ambiente de la ciudad y sus
barrios; la importancia de la amistad y, siempre, la crítica, más o menos dura
según los casos y la novela, a la situación social y política de la isla. En
este caso, la frustración y el desencanto de muchos que creyeron en la
revolución, la corrupción policial o la vida de los cuadros políticos con sus
casas y los adornos en ellas, todo ello antes propiedad de los “gusanos”.
Un buen resumen sería el siguiente fragmento:
“Es uno de esos que ahora se suelen llamar dirigentes
históricos, y de verdad lo es porque lleva treinta años dirigiendo cualquier
cosa, siempre mal, pero nunca se cae”. (p. 125)
En esta novela me ha gustado el hecho de que aparezca
la figura de un huracán, en este caso con el nombre de Félix. Padura
hace mención a él a lo largo de toda la novela, hay que tener en cuenta que
esta se desarrolla durante tres días, y así podemos comprender lo que supone
para la isla la existencia de estos impresionantes fenómenos meteorológicos.
Una novela muy entretenida, como lo son todas las que
he leído de esta serie.
Nota: No sé si es que en Cuba es así o es un error del
autor, pero la longitud y la latitud aparecen en el libro en un sentido inverso
al que tiene en nuestro país. Así, en la página 154 se habla de una longitud
norte de 82 grados y de una latitud oeste de 21,4.
Leonardo Padura, Paisaje de otoño.
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