sábado, 23 de mayo de 2026

Más novela negra en Cuba

 

Esta es la cuarta novela policiaca de Padura con el protagonismo de Mario Conde. Precisamente en esta Conde abandona el cuerpo de policía, pero Padura seguirá con la serie aunque su protagonista se dedicará a otros trabajos. Curiosamente, esta es una serie que estoy leyendo prácticamente al revés, es decir, primero las últimas, sin ningún orden, y luego las anteriores, también sin orden.

Como en todas las que he leído hasta ahora, la trama es lo menos importante. Suelen ser tramas bastante sencillas y con resoluciones en la misma línea.

Lo interesante de estas novelas de Padura, y lo que hace que el lector disfrute con su lectura, son otras cosas: los personajes, sobre todo la pandilla de amigos de Conde; el ambiente de la ciudad y sus barrios; la importancia de la amistad y, siempre, la crítica, más o menos dura según los casos y la novela, a la situación social y política de la isla. En este caso, la frustración y el desencanto de muchos que creyeron en la revolución, la corrupción policial o la vida de los cuadros políticos con sus casas y los adornos en ellas, todo ello antes propiedad de los “gusanos”.

Un buen resumen sería el siguiente fragmento:

“Es uno de esos que ahora se suelen llamar dirigentes históricos, y de verdad lo es porque lleva treinta años dirigiendo cualquier cosa, siempre mal, pero nunca se cae”. (p. 125)

En esta novela me ha gustado el hecho de que aparezca la figura de un huracán, en este caso con el nombre de Félix. Padura hace mención a él a lo largo de toda la novela, hay que tener en cuenta que esta se desarrolla durante tres días, y así podemos comprender lo que supone para la isla la existencia de estos impresionantes fenómenos meteorológicos.

Una novela muy entretenida, como lo son todas las que he leído de esta serie.

Nota: No sé si es que en Cuba es así o es un error del autor, pero la longitud y la latitud aparecen en el libro en un sentido inverso al que tiene en nuestro país. Así, en la página 154 se habla de una longitud norte de 82 grados y de una latitud oeste de 21,4.

 

Leonardo Padura, Paisaje de otoño.

 

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